Suena el despertador, y me levanto aún más feliz que ayer,
¿sabéis por qué? Porque mi novio en pruebas es el chico más guapo y agradable
que he podido ver nunca, aunque solo llevemos un día saliendo me encanta estar
con él, lo echo de menos cuando no está. Al levantarme miro por la ventana, y
ahí está poniéndose una camisa con botones en la parte del cuello negra de
manga tres cuartos. Me visto con una camiseta azul cielo de tirantes y unos
shorts negros. Me como una tostada y un zumo como cada día y me voy a la
habitación a coger mis cosas, cuando entro veo a Joel salir de su casa con la
mochila viniendo hacia mi casa. Salgo corriendo y Carlos me está esperando en
su puerta pero con el pijama puesto, me dice que no irá al instituto por lo de
su padre. Le digo que de acuerdo y bajo corriendo las escaleras, tan rápido que
Joel me está esperando en la puerta y me estampo contra él y casi lo tiro al
suelo.
-¡Uooh! Sé que te gusta verme pero tampoco es para tirarme al
suelo-dice el riéndose.
-Ja, ja, ja… muy gracioso, sólo bajaba a…a… a buscar el
correo-digo yo sabiendo que no me ha creído.
-Pues chata, los buzones están dentro, pero no en mí.-dice el
riéndose a carcajadas, de repente para y me mira fijamente y sonríe- Estás
preciosa.
-Uy, sí, debo llevar
un pelo...-digo yo.
Entonces me empiezo a peinar con los dedos, mientras vamos
andando hacia el instituto.
-¿Hoy por la tarde qué haces?-pregunta él.
-Que yo sepa nada ¿por?-le respondo yo con curiosidad.
-Para hacer algo juntos…-dice el mirándome.
-Contigo hago lo que quieras, como si decides que debemos
tirarnos desde un precipicio, mientras sea contigo hago lo que sea-digo yo.
Entonces nos paramos en medio de la calle y como si
estuviésemos solo él y yo, nos miramos a los ojos.
-Te quiero -dice el de repente- te quiero más de lo que
pudieras imaginar, llevo esperando encontrar una chica como tú toda mi vida-y
no sé porque estoy segura de que lo que dice, lo dice de verdad, lo que ha
dicho lo siente de verdad por mí, y eso me conmueve.
-Yo también te quiero- digo yo que se me saltan las lágrimas
por lo que ha dicho- nunca me habían dicho nada igual, bueno… nunca he
encontrado a nadie igual que tú, porque eres único en el mundo, me encanta tu
forma de ser, tu carácter, me encantas tú.
Y entonces nos abrazamos en medio de la calle como si solo
existiéramos nosotros dos, como si el mundo se hubiese detenido pero aún no
estoy segura de que Joel sea el chico adecuado, pero me encanta, y lo que le he
dicho es verdad, porque no es de esos chicos que solo quieren un rollo y ya
está, no, Joel no es así, lo sé, lo siento en él, cuando me mira, cuando me
abraza, cuando me bes…espera, espera, ¡aún no nos hemos besado! Otra razón más
por la que me encanta, no tiene prisa en lo nuestro.
Llegamos al instituto cogidos de la mano y cuando Leire y
Amelia me ven dicen:
-Lo sentimos Joel, pero tenemos que raptarla un minuto,
porque tiene que contarnos varias cosas…-dice Leire con una mirada de angelito.
Entonces me cogen y me llevan lejos de Joel a una esquina.
-Ya nos estás contando lo que paso ayer con ese Romeo- dice
Leire.
-Eso, todos los detalles-aprueba Amelia.
-Bueno vale, vale tranquilizaos…-digo yo- Pues ayer por la
tarde quedamos y me preparé me vestí y me vino a recoger- entonces se oye un
¡ooh! De parte de mis amigas-le hice de guía fuimos a la Torre Eiffel y se me
declaró, me dijo que estaba enamorado de mí y eso, yo le dije que sentía lo
mismo y entonces estuvimos a punto de besarnos pero Carlos me llamó al móvil
porque me necesitaba urgentemente. Por la noche lo llamé para que viniese a mi
casa para hablar de lo nuestro.
-Entonces, ¿hay un vuestro?-pregunta Amelia.
-¡Shh!-la calla Leire-sigue contando-me dice a mí.
-Le conté que no sabía si él era el indicado, y al final
quedamos en que era mi novio de pruebas, si al cabo de una semana pienso que no
es el indicado se irá y si pienso que si que lo es se quedará conmigo.
-¡Que mono!-dice Amelia.
-¡Es verdad, que cuki!-afirma Leire.
Entonces me dicen: ERES LIBRE. Y me empujan hacia donde esta
Joel esperándome.
-¿Ya te han interrogado?
-Sep.-digo yo.
Entonces suena el timbre y entramos en clase. Las horas pasan
volando, y Joel y yo nos miramos constantemente en clase. Cuando acaban las
clases y no vamos al rincón porque Ame tiene médico dentro de media hora y no
le da tiempo y Leire tiene que ir a cuidar de su hermano pequeño. Joel y yo nos
dirigimos a casa.
-Entonces ¿esta tarde puedes venir?-me pregunta interesado.
-Sí, ¿pero dónde iremos?-pregunto yo curiosa por saber dónde
me llevara.
-Ya lo verás, hoy el guía seré yo-dice sonriendo.
-¡Eres malo!-digo yo dándole un puñetazo sin fuerza en su
fuerte brazo.
-Pero solo contigo, ¡deberías estar orgullosa de tener el
privilegio de que sea malo contigo!-dice él con aire de superioridad.
-¡Eres malo y creído!-digo yo mirándolo.
-Sí, pero eso te encanta…-dice el sonriendo.
-No quiero admitirlo, pero sí, eso me encanta-digo
sonriéndole yo también.
Sin darnos cuenta ya estábamos delante de la puerta de mi
casa.
-Te invitaría a entrar pero esta mi madre-digo yo subiendo al
primer escalón para quedarme a su altura.
-No pasa nada otra vez será. ¿Te recojo hoy a las
17:00?-pregunta él.
-Sí, si quieres ir más pronto avísame por la ventana.-digo yo
riendo.
-Oks-dice él-¡Ah! Casi se me olvida, ayer te olvidaste de una
cosa en la Torre Eiffel.
-¿El qué?-digo yo pensando en que me pude haber dejado.
-Esto.-y entonces me besa, es un beso dulce y tierno de esos
que hacen que te sientas en las nubes.
-Te quiero-digo yo al separarnos-que digo, ¡te amo!
-Me alegra saber eso-dice sonriendo-yo también a tí.
-¿Qué tal si quedamos a las 16:00?-pregunto yo.
-Me parece bien, ¿pero puedo saber el porqué de ese cambio de
hora?-pregunta con curiosidad.
-Que te echare de menos.-digo yo mirándole a los ojos.
-¡Oh! Si es por eso encantado, a las 16:00 te vendré a buscar,
¡ah! Y si me echas de menos mira por la ventana que estaré allí.
-¿Y cómo sabrás que voy a mirar por la ventana en un momento
exacto? Ni que fueses adivino…-pregunto yo.
-Adivino no, pero tengo intuición para las cosas que
quiero-dice él haciéndose el interesante.
-Venga adiós que mi madre me debe estar esperando-le digo.
-Mi padre también me debe buscar, a las 16:00 vendré a
recogerte, princesa-entonces me da un beso de despedida y se marcha a su casa.
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