Amanda
Me desperté recordando lo
maravillosa que había sido aquella noche con Joel en la azotea del edificio,
tenía clarísimo que me quedaba con él, pero no se lo diría a Joel hasta el
lunes. Esta tarde no podía hacer planes con él porque mis amigas y yo habíamos
quedado en que después del instituto iríamos a un adivino que estaba al lado de
casa de Leire y era gratis.
Desayuné y salí de casa y
allí esta él, mi novio en pruebas, esperándome, con los auriculares de su Samsung
Galaxy S III puestos.
-¡Buenos días!-dice él
quitándose un auricular de la oreja.
-¡Buenos días!-digo yo-¿Qué
escuchas?
-Paradise de Coldplay.
-Me gusta esa canción.
Empezamos a andar y le conté
lo del adivino.
-Hoy después de clase he
quedado con Amelia y con Leire, nos vamos a un adivino que han puesto al lado
de casa de Leire.
-Me parece bien, pero no
crees que es un poco… no sé, ¿mentira?
-Sí, lo he pensado, pero es
gratis, y para pasar el rato está bien…
-A lo mejor es un loco que
quiere a chicas como vosotras, no quiero que te pase nada.-dice él preocupado.
-¡Qué dices! Ni que fuera un
loco psicópata.-digo yo a carcajadas.-no me va a pasar nada.
-Solo me preocupo por
ti.-dice él serio.-Si quieres te acompaño.
-No hace falta… Se cuidar de
mí misma, y estaré con Leire y Amelia-digo yo queme paro de reír por la cara de
preocupación de Joel, se ve que no quiere que me pase nada.
-De acuerdo, pero si
necesitas algo llámame.
-Que sí…
Llegamos al instituto y
Amelia volvía a venir acompañada de Lucas, al acabar las clases tendría que
preguntarle si ya salen juntos. Leire hacía unos días que estaba muy rara
conmigo y con Joel, no sabía que le pasaba, le preguntaré a Amelia si sabe
algo…
Acabaron las clases y me
despedí de Joel.
-Adiós, pásatelo bien.-me
dice él.
-Adiós, lo haré.-digo
dándole un corto beso en los labios.
Amelia, Leire y yo empezamos
a caminar hacía donde esta el adivino.
-Amelia, ¿Lucas y tu ya
salís juntos?-pregunto yo.
-Sí, bueno no, bueno aún no
me ha insinuado que salgamos juntos, a lo mejor para él solo es un rollo o
algo, no sé.-dice ella confusa.
-Ah vale.-digo yo.
-¿Qué te pasa
Leire?-pregunta Amelia que la mira extrañada.
-Nada, ¿que me iba a
pasar?-dice Leire, la verdad es que esta muy rara.
-Déjalo, da igual…-dice
Amelia.
Caminamos un rato más, hasta
que llegamos a un callejón sin demasiado luz y estrecho con una especie de casa
abandonada, pero con luz dentro y fuera había un cartel que ponía: “Adivino
Polska”
-Debe ser aquí-dice Leire
parándose delante de la puerta.
-No tiene muy buena
pinta…-digo yo.
-Es verdad, deberíamos
volver…
-¡Sois unas miedicas!-dice
Leire-Vamos, entremos.
-Está bien…-decimos Amelia y
yo.
Entramos en esa casa y
estaba llena de botes extraños con cosas raras dentro, la habitación estaba
llena de sábanas color púrpura, sinceramente, era un lugar, muy, muy extraño, y
no era muy acogedor, más bien daba miedo.
-¡Bienvenidas, chicas, os
estaba esperando!-dice de repente un hombre que sale de detrás de una sábana.
El hombre era alto y
corpulento, de unos 38 años, era muy feo, tenía barba, parecía que era de
marruecos, por su acento.
-Eeh… Hola…-decimos aún
sobresaltadas por la aparición de ese hombre.
-¿Queréis que os prediga que
va a pasar?-pregunta él con cara de malo, desde el primer instante no me transmitió
confianza.
-¡Sí!-dice Leire en nombre
de todas.
-De acuerdo, ¿por quién
empiezo?-pregunta el hombre mirándonos a las tres.
-Por mí misma.-digo yo, para
salir de allí cuanto antes.
-De acuerdo guapa-dice el
hombre mientras me toma la mano y me pone la palma hacía arriba.-veo que
alguien te está haciendo feliz en estos momentos, ¿es cierto?
-Sí-digo yo pensando en
Joel, en lo preocupado que estaba.
-Pero vuestro amor aún no es
seguro, algo malo te va a pasar con el amor, te van a romper el corazón, pero
no consigo ver quien.
-De acuerdo-digo yo asustada
por el hombre y a la vez por lo que me acaba de decir.
-Vas a estar triste, pero
tus amigos estarán contigo, o no, espera, te faltará un amigo, ¿o es una amiga?
No lo sé.
-¿Qué más?-pregunto yo
intentando evitar lo que acaba de decir.
-No consigo ver nada
más-dice él.- ¿quién es la siguiente?
-¡Yo! ¡Yo!-dice Leire.
-Vale-dice él hombre
mientras le gira la mano como a mí-veo que serás feliz con respecto al amor,
pero esa suerte hará que le hagas daño a alguien, mucho daño, y estarás muy
mal, durante días.
-Joo…-dice Leire triste-que
pena…
-Pero después veo algo bueno
para ti, pero no tanto para tus amigos, y después ya no veo nada más.
-Vale…
-¡Ahora yo!-dice Amelia, y
el hombre repite el proceso.
-Veo que tú también eres
feliz en el amor ahora mismo, pero no va a seguir así, te vas a enfadar, con la
persona que quieres, mucho, y te deprimirás, bastante.
-Entonces no es nada
bueno…-dice Amelia.
-Y tú futuro es el más
borroso de todos, eso significa que aún puedes cambiar lo que te vaya a
pasar…-dice el hombre.
-Muchas gracias, ya nos
vamos…-digo yo levantándome, y después mis amigas y yo nos dirigimos a la
puerta para salir.
-Adiós chicas,
encantado.-dice el hombre.
-Que predicciones más
extrañas-digo yo al salir de allí.
-A mí me ha asustado de
verdad, con lo del amor…-dice Amelia.
-Ya, bueno…-dice Leire.
La verdad es que a mí
también me había asustado lo del amor, con lo de que me romperían el corazón.
¿Qué habrá querido decir? ¿Qué tengo que dejarme llevar y esperar a qué me lo
rompan? Pues no, no pienso hacer eso, cuando vea a Joel vamos a hablar y le voy
a decir lo que me ha dicho el adivino y, voy a dejarlo con él, porque no quiero
arriesgarme a que me hagan daño. Estaba decidido.
Nos fuimos cada una a su
casa y cuando llegué a mi casa, me metí en la habitación y miré por la ventana,
la ventana por la que vería al chico que al que amaba con locura pero el chico
que probablemente me rompería el corazón.
Me está fascinando la historia
ResponderEliminarSaludos! :)