Alicia García
miércoles, 30 de enero de 2013
Participa en el concurso +100 "Almas gemelas"
¡Hola! He decidido apuntarme a un concurso que hace Amanda Laguna click aquí para ver la entrada. Es un sorteo que hace por tener ya 100 seguidores, como dice el título se sortea el libro "Almas gemelas" en el link que os he dejado podéis ver las bases y normas del concurso, ¿porqué no intentarlo? Espero que os apuntéis, o no, menos competencia. ¡Suerte si decidís apuntaros!
domingo, 27 de enero de 2013
CAPÍTULO 43
Leire
-¿Tienes frio?-pregunta Álex mientras nos dirigimos al parking del hospital.-Sí, se me ha olvidado mi chaqueta...-respondo, la verdad es que me estoy congelando.
-Toma.-dice mientras me da su chupa de cuero.-Esto se está volviendo una costumbre.-sonríe.
-Gracias-digo mientras me pongo su chaqueta.
-¿Te llevo ya a tu casa?-pregunta él, yo miro el reloj, supongo que Nico ya habrá terminado su clase de inglés, así que él e Iván estarán en casa.
-Sí, por favor.-digo subiéndome detrás de él en su moto.
Álex me acompaña a mi casa, cuando estamos delante de mi portal bajo de su moto y al ver que él no baja le pregunto.
-¿No bajas?
-No, tengo algunas cosas que hacer...-dice con una sonrisa.
-Oh, vale... ¿Nos vemos mañana?-pregunto, no sé ni porque le pregunto el tiene su vida y yo la mía, con su hermano y ya está.
-Claro-responde sonriente.
-Saluda a tu hermano de mí parte-le digo, su rostro se pone serio por un instante.
-Vale, adiós, nos vemos.-arranca la moto y se va.
Yo me quedo parada delante del portal un poco confusa, hasta que vuelvo en mí y entro en mi casa. Se oyen las risas de mis hermanos en el salón así que me dirijo hacia allí.
-Hola, Leire-dicen los dos al verme corriendo hacia mí como si fuesen dos niños pequeños, y uno de ellos tiene 20 años... Chicos...
-Hola-les digo con una sonrisa.
-¿Qué le ha pasado a Amelia? ¿Por qué estaba en el hospital?-me pregunta Iván.
-Nada que Josh, su ex, tuvo un accidente y ella estaba con él.
-¿Amelia ya había tenido novio?-pregunta Iván confundido.
-Sí, yo también me he enterado esta tarde...-digo.
Mis hermanos y yo nos preparamos la cena, huevos fritos con patatas y salchichas, mi especialidad.
-Mmm, que rico te ha salido Leire-dice Nico.
-Gracias, enano-le respondo alborotándole el pelo con la mano.
Después de comer hacemos sesión de cine, vemos más de 4 películas seguidas, tumbados en el sofá, hasta que me quedo dormida allí mismo.
-¡Hol...-grita alguien, pero antes de que acabe de hablar se calla de golpe.
-Shh...Vas a despertarla-dice alguien, que reconozco como mi hermano mayor.
-Lo siento, no sabía que estaba ahí.-dice la persona que antes había gritado en susurros.
-Ven, vamos al sofá a sentarnos.
-¿No se va a despertar?
-No, si duerme como una momia.-dice Iván.-Siéntate tú a su lado.
-Si se despierta será tu culpa.-dice la persona misteriosa.
-Oh, vamos no me digas que te has vuelto un blando.
-No digas tonterías-gruñe la otra persona, su voz me resulta muy familiar, pero estoy demasiado dormida para reconocerla.
Siento como alguien se sienta al lado de mi cabeza, con cuidado de no despertarme.
-¿Sabes cómo le va a ella con tu hermano?-le pregunta Iván.
-No, que yo sepa no han vuelto a hablar desde la cena en mi casa...
-Siento decírtelo, pero tu hermano y ella no creo que sean muy compatibles...-dice mi hermano.
-Ya, pero bueno, si quieren estar juntos que lo estén...-dice la otra persona, después de un suspiro.
-El día que empezaron a salir, mi hermana me contó que tu hermano le pidió salir y ella le respondió que le encantaría pero que a ella él no le gustaba, pero que ese “pero” el, no lo escuchó.
-Fui yo.-dice esa persona.
-¿Qué?-pregunta confundido mi hermano.
-Yo fui con la moto el día que le pidió salir, y me los encontré hablando, supongo que el ruido de la moto ahogó las palabras de Leire...-en respuesta solo se escucha la carcajada de mi hermano.
Pasan unos segundos hablando de cosas sin importancia cuando melodía de mi móvil empieza a sonar encima de la mesa.
-Cógelo-dice esa persona.
-Es tu hermano cógelo tú.-dice Iván. Entonces esa persona es Álex.
-¿Diga? Está dormida, al ver que eras tú he cogido yo su móvil. No, no la voy a despertar. Me da igual, adiós.-y cuelga.
Al moverse para poner de nuevo el móvil en la mesa yo me remuevo, entonces Álex se vuelve a colocar y me acaricia el pelo. Yo abro los ojos lentamente y veo a mi hermano mirándome.
-Buenos días, bella durmiente.-dice cariñosamente. Yo me incorporo lentamente y cuando estoy sentada veo que Álex me escudriña con su mirada. Yo me muevo incómoda, y aparto los ojos.
-Veo que mi chaqueta te gustó-dice Álex, yo miro mi ropa, y efectivamente, llevo su chaqueta puesta, aún desprende el olor de su colonia. Yo me sonrojo y hago el ademán de quitármela.-No, da igual, ya me la devolverás.
Pasamos el día en mi casa los tres juntos, hasta que me llama Amanda diciendo que tiene que decirnos algo urgente. Mi hermano no puede llevarme así que mi recurso es Álex.
-¿Puedes llevarme tú?-pregunto.
-Claro, no hay problema-me sonríe.
-Pues venga, vamos.
Salimos de mi casa y nos subimos en su moto hacia casa de Amanda.
-Voy a tener que empezar a cobrarte por hacerte de taxista.-dice sonriendo. Yo le beso la mejilla.
-Eso es mi pago, ¿te llamo después y me vienes a recoger o me voy en bus?
-Llámame.-dice arrancando la moto y alejándose.
Después de que Amanda nos contara todo el tema de Carlos (yo ya lo sospechaba) llame a Álex para que me viniese a recoger.
-¿Diga?-preguntaron al otro lado de la línea.
-¿Álex? Soy yo, Leire, ¿me vienes a recoger?-pregunto.
-¿No puedes ir en bus?-pregunta.
-Pero me has dicho que vendrías-le digo decepcionada.
-¿Tengo una vida sabes?-dice gritándome de repente.
-¡Menos, eh, menos!-digo empezando a cabrearme.
-¡No eres el ombligo del mundo! ¡Métetelo en tu pequeña cabecita, y no vuelvas a llamarme!-me grita.
-Vete a la mierda.-y le cuelgo.
Busco en mis bolsillos, no hay nada de dinero para el autobús, así que me pongo a andar. Para llegar a mi casa tengo que pasar por un callejón, sino tengo que dar una vuelta que me llevará más de 15 minutos, así que decido arriesgarme. Camino a un paso normal hasta que oigo pasos detrás de mí, giro la cabeza y veo al hombre tatuado del otro día con una navaja en la mano persiguiéndome, una sonrisa malvada está en su rostro.
-Hola, preciosa.-dice él.
Yo me pongo a correr lo más rápido que puedo, oigo sus pasos detrás de mí. Casi sin aliento consigo salir de ese callejón y distraer a ese hombre. Llego a mi casa y nada más entrar me voy a mi habitación, me acurruco en la cama y lloro, casi me atracan en un callejón y todo por culpa de Álex. Como si supiese que estoy pensando en él, recibo un mensaje suyo.
“Lo siento”
Yo le respondo:
“No pasa nada, solo casi logras que me atraquen o mucho peor, me violen. Pero no te preocupes.”
Lo doy a enviar, en menos de un minuto obtengo su respuesta.
“¿Estás de broma no?”
Le respondo:
“No. El hombre tatuado del otro día me ha perseguido.”
No obtengo ningún mensaje de su parte, pero si una llamada.
-¿Qué quieres?-respondo. Al otro lado de la línea solo se escucha una respiración.
-Lo siento, de verdad.
-No te preocupes, tú tienes tu vida y yo la mía.-y sin querer me sale un sollozo.
-¿Estás llorando?-pregunta con tono preocupado.
-No.-pero otro sollozo me traiciona.
-Mierda, Leire, enserio si lo hubiese sabido hubiera venido.-dice se oye como le da un golpe a algo.
-Te lo repito, no pasa nada, estabas ocupado, y estoy sana y salva.
-Soy un estúpido gilipollas.
-No te lo niego.-digo con una leve sonrisa.
-No te pases, enana.-dice, por su tono de voz creo que está sonriendo. Yo suelto una pequeña carcajada.-¿Me perdonas?-pregunta serio otra vez.
-¿No era que Álex Dupond no pedía disculpas? ¿O escuche mal?-pregunto sonriendo.
-Puedo hacer una excepción, pero no te emociones ¿eh? Que solo hoy.-dice.
-Vale, vale, voy a guardar este momento en mi memoria para que no se me olvide.-digo, de fondo escucho la voz de mi madre entrar por la puerta y Nico gritando “¡mamá!”-Oye, tengo que colgar, ya hablaremos.
-Vale, adiós, besos.
-Besos.-digo y cuelgo.
Voy a saludar a mi madre que hacia más de una semana que no veía. Como celebración de que mi madre ha vuelto vamos todos a comer a un restaurante. Al volver a casa estoy tan cansada que me tumbe en la cama y caigo profundamente dormida.
domingo, 20 de enero de 2013
CAPÍTULO 42
Hola queridos lectores, sé que he tardado mucho en escribir este capítulo, pero no tenía nada de inspiración, pero más vale tarde que nunca, espero que os guste, y sin más dilación eso suena muy de película, os dejo el capítulo.
Joel y yo al salir del hospital nos vamos hacia casa.
-Nos vemos mañana ¿vale? Tengo que preparar algunas cosas para el viaje-me dice ya en el portal.
-Vale...-acepto-te quiero.
-Yo también te quiero.-dice, mientras me besa, y se aleja hacia su casa.
Entro en casa, y cuando me doy cuenta de que estoy sola sin saber porque me siento aliviada, necesito un poco de tranquilidad para asimilar todo lo que me ha pasado estos días, primero me he enterado de que Joel se va, Leire tiene novio y no nos había dicho nada, Amelia ha salido con Josh y tampoco sabíamos nada, eso sin contar que mi mejor amigo que se suponía que es gay está enamorado de mí.
Me preparo la cena tras recibir una llamada de mi madre, como cada día diciendo que no viene esta noche. Después de cenar me voy a la cama, tras dar muchas vueltas consigo dormirme.
Por la mañana me despierto, y perezosa me dirijo a la cocina en pijama para prepararme el desayuno.
El timbre de casa me saca de mis pensamientos, y sin ganas me dirijo a la puerta, miro por la mirilla y ahí está Carlos, le abro la puerta y nos quedamos mirando, sin decir nada. Va vestido con un aspecto más, ¿varonil? Bueno, acostumbrada a que siempre lleve polos color rosa, pañuelos rosas y repeinado... En cambio ahora va vestido con una chaqueta de chandal negra desabrochada que deja ver una camiseta de Quiksilver blanca, con unos vaqueros oscuros y las Vans. Va despeinado pero no le queda mal, le queda bien.
-Hola-dice mientras se toca el pelo, eso solo lo hace cuando miente o está nervioso, lo conozco demasiado bien.
-Hola-le digo, pasan unos minutos de silencio incómodo hasta que habla.
-¿Sabes? mejor me voy, ya hablaremos en otro momento...-dice empezando a darse la vuelta, pero lo detengo.
-No, no, pasa, no hay nadie.-le digo apartándome de delante de la puerta para que pase
-Vale...-le escucho mascullar en voz baja.
-¿Quieres algo para beber?-le pregunto por más que nada ser educada.
-No, pero gracias-dice con una sonrisa tímida.
-Vale, vamos al salón...-le digo pasando por delante de él y yendo hacia el salón.
Cuando llegamos al salón, cojo a mi gata en brazos mientras me siento en el sofá al igual que él. Él acaricia a India mientras un incómodo silencio nos invade. Lo miro y por su expresión sé que está tratando de decirme algo.
-¿Qué pasa?-le pregunto rompiendo el silencio, el se sobresalta, y me mira.
-Na-nada, solo quería verte.-dice pero se pasa la mano por el pelo, señal de que está mintiendo.
-Carlos, no me mientas...-le digo, el pone cara de fastidio.
-Vale, te lo tenía que decir, no podía irme sin más, no sería correcto ¿o sí?-dice en voz baja más para el mismo.
-¿Irte? ¿Dónde?-le pregunto tranquila, seguro que se va de viaje, o algo así.
-Me voy, a Italia...-dice él apenado.
-Ah, y ¿cuándo te vas?-le pregunto.
-Pasado mañana.
-¿Por cuanto tiempo? ¿Cuándo vuelves?-le pregunto.
-Eso es a lo que me refiero, no vuelvo, me mudo allí.-dice, yo abro mi boca por la sorpresa.
-¿Qué? ¿porqué?-le pregunto sin entender.
-Mi madre solo recuerda a mi padre cada vez que sale, y no es bueno, y yo, yo, yo ya no tengo nada que me ancle aquí.-dice evitando mi mirada.
-Entonces... ¿Yo no te importo? ¿Ni Amelia, ni Leire? ¿Lo dejas todo y te vas?-le pregunto, noto como las lágrimas me queman en los ojos.
-Amanda, tu y yo sabemos que nuestra relación nunca volverá a ser la misma, y lo mejor es que lo dejemos aquí, hemos pasado unos bonitos años siendo mejores amigos, pero ya está, nada más...-dice tensando la mandíbula.
-¿Estás dispuesto a hacer eso? ¿Tirar por la borda todos esos años, y ya?-le pregunto, él asiente inseguro con la cabeza.-¿y yo qué? ¿ Se acabó? ¿Ahora que me dices la verdad decides irte?
-No es eso, sino que sé que no volverá a ser lo mismo, ahora que sabes que no soy gay y que me gustas, y mucho. Te aseguro, aunque quieras negarlo que nada será lo mismo...
-¿Dónde se quedo el “Amigos para siempre”? ¿O el “Nunca nos separaremos”?-le digo, una pequeña lágrima sale de mis ojos, pero la seco rápidamente.
-Esas son promesas de hace mucho tiempo, y tanto tú como yo sabíamos que no eran ciertas...-dice intentando excusarse de algo que no puede.
-¿No puedo hacerte cambiar de opinión, verdad?-Digo ya derrotada.
-No, ya tengo los billetes, y media casa empaquetada...-me dice.
-¿Hace cuánto?-le digo, seria y con furia, al ver su cara de confusión le digo-¿Hace cuánto que planeabas esto?
-Un mes...-admite.
-Comprendo, entonces hace un mes que planeabas confesarme que me quieres y después irte como si nada, ¿me equivoco?-le digo tomando una fuerte respiración.
-No, no te equivocas...-dice, esas palabras me hacen no poder más y me pongo de pie furiosa.
-¿No pensabas decirme nada, no? Ha sido en el último momento que has decidido contarme que te ibas ¿verdad?-le digo, el se pone de pie, pero a unos pasos de mí. Lágrimas de dolor salen de mis ojos.-Eres un imbécil, ¡¡tenías planeado dejarme sin ni siquiera saber como reaccionaría ante los que me dijeras!!
-¡Pero sabía que reaccionarías así! ¡Qué nada sería igual entre nosotros!-dice también gritando.
-¿Y si ahora te digo que no quiero? ¿Qué no quiere que te vayas? ¿Que harás? ¡Nada! ¡Porqué te vas a ir y me dejarás sola!-le grito.
-Tienes a tu novio, a tus amigas ¿que más quieres?-me grita.
-¡A tí! ¿no lo entiendes? Carlos, somos inseparables desde pequeños. ¡No puedes hacerme esto! ¡Pero claro el señorito Carlos va a dejarme tirada e irse a Italia a disfrutar de la vida!-sigo gritando.
-¡Lo hago por el bien de los dos!
-¡Ya me has cansado! ¡Que sí por el bien de los dos, que si no sé que! ¡Tu no sabes nada!-le grito, y con lágrimas en los ojos le digo ya en voz normal-Te odio...
-Amanda, yo-pero le interrumpo.
-Ni Amanda ni mierdas, ¡vete!-le digo.
-Pero-le vuelvo a interrumpir.
-¡He dicho qué te vayas! ¿O no me entiendes? ¡Ve-te!-le grito ya harta y de rodillas en el suelo.
No oigo nada más, solo como sus pasos se dirigen a la puerta y se despide con “Adiós...” el sonido de la puerta cerrarse, y me desmorono. Pongo mi cara entre las manos y lloro.
Tengo que contárselo a las chicas, así que las llamo, y al oír que estoy llorando dicen que vienen enseguida.
Estoy sentada en el sofá cuando escucho el motor de una moto. Me asomo a la ventana y ahí está Leire con el chico del hospital, Álex, creo. Cuando toca el timbre le abro y sube enseguida, sin decir nada, me abraza y las dos esperemos a que llegue Amelia.
Cuando ya estamos todas, nos vamos las tres a mí habitación.
-Cuéntanos.-dice Amelia.
-Vale, Carlos y yo nos hemos peleado...
-¿Por qué?-pregunta Leire.
-Esto es difícil de explicar, ayer antes de ir al hospital yo estaba con Joel, cuando sonó el timbre. Era Carlos, fuimos a su casa a hablar por que quería estar a solas, y allí me confeso que no era gay, y que estaba enamorado de mí desde hacía mucho pero no se atrevía a decírmelo, yo me fui sin decirle prácticamente nada. Y hoy ha venido a mi casa y me ha dicho que se muda a Italia porque cree que nuestra relación no volverá a ser lo mismo, y nos hemos empezado a gritar y a pelear y se ha ido...-les digo hablando rápido. Pasan unos segundos en los que están procesando la información, y justo a la vez exclaman un sonoro “¡¿Qué?!” .
Pasa la tarde y después de explicarle bien las cosas con Carlos a las chicas ellas se han ido, y ahora me dirijo hacia un supermercado para comprarme algo de cena ya que la “buena” de mi madre me ha dejado la nevera vacía. Voy pensando en mis cosas cuando siento que choco contra algo, más bien alguien.
-¡Lo siento!-digo echándome para atrás, pero mis pies se tropiezan con algo y caigo hacia atrás, bueno casi, ya que los brazos de la persona con la que me he chocado me sostienen antes de que me caiga.
-Perdona, iba distraído y no me fijé.-me dice, y yo por primera vez le miro, debe tener más o menos mi edad a lo mejor un año más, pelo marrón oscuro y ojos azules.
-No, no pasa nada, también ha sido culpa mía.-le digo dándole una sonrisa, el me responde con otra.
-Soy Pablo, Pablo García.-me dice soltándome contando que aún me tenía sujeta de la cintura de cuando me he estado a punto de caer, y tendiéndome la mano.
-Amanda Ross-le respondo estrechándole la mano, cuando nos soltamos él mira su reloj y veo su cara alarmada.
-Lo siento, tengo que irme, llego tarde a un sitio.-dice disculpándose.
-Vale, ya nos veremos.-le digo.
-¡Adiós!-grita mientras se aleja corriendo.
Sigo mi camino hacia el supermercado, y compro pocas cosas debido a la escasez de dinero que llevo encima. Vuelvo a mi casa y me preparo la cena, cuando estoy a punto de irme a dormir, mi madre llega a casa.
-Hola, cariño.-me dice dándome un beso en la mejilla.
-Hola, mamá-le digo bostezando.
-¿Ya te ibas a dormir?-pregunta.
-Sí, ha sido un día “movidito”.
-Vale, buenas noches, te quiero.
-Yo también te quiero, buenas noches-le digo entrando a mi habitación.
La voz de mi madre me despierta, adormilada me dirijo hacia el baño para vestirme y arreglarme. Cuando ya estoy lista, salgo para desayunar y veo una nota de mi madre que dice que la han llamado del trabajo que volverá por la noche-como siempre-pienso.
Cuando he terminado de desayunar viene Joel.
-Hola, amor.-me dice besándome.
-Hola, cariño-le respondo y una sonrisa se instala en mi cara inmediatamente.
-¿Qué vamos a hacer hoy?-me pregunta.
-Pues la tercera cosa de nuestras listas ¿no?-le pregunto.
-Vale, ¿empezamos por la mía o la tuya?-me pregunta.
-¿Cuál es la tuya?-le pregunto curiosa, el me mira desconfiado-yo también te dire la mía.
-Vale, yo he puesto en tercer lugar ir a la playa.-dice señalando sus bañadores que ya lleva puestos.-¿la tuya?
-Ir en tándem.-le digo.
-¿tandem? ¿Qué es eso?-pregunta.
-Esas bicicletas para dos personas, que una va delante y otra detrás.-le explico.
-A vale, pues manos a la obra, ponte el bikini que ¡nos vamos!-dice Joel.
Después de salir de casa Joel y yo nos vamos a alquilar un tándem Y nos vamos a dar una vuelta, hasta que no podemos más, así que devolvemos el tándem y nos vamos hacia la playa. Nadamos hasta que nos cansamos. Nos ponemos la ropa encima del bañador, y vamos a caminar por la orilla.
-¿Cuántos días quedan?-pregunto un poco desanimada.
-3 días...-dice él.
-No quiero que te vayas.
-Ni yo quiero irme, pero no puedo hacer nada, si pudiese lo haría-me dice.
-Lo sé, ¿sabes que te echare mucho de menos no?-le pregunto parándome y abrazándolo.
-Yo también te echare mucho de menos, cada día te llamaré, hasta que te hartes de mí-dice sacándome una pequeña sonrisa.
-Eso no va a pasar, eres demasiado adorable...-digo riéndome.
-Te quiero.-dice besándome, yo le correspondo a modo de respuesta.
Amanda
Joel y yo al salir del hospital nos vamos hacia casa.
-Nos vemos mañana ¿vale? Tengo que preparar algunas cosas para el viaje-me dice ya en el portal.
-Vale...-acepto-te quiero.
-Yo también te quiero.-dice, mientras me besa, y se aleja hacia su casa.
Entro en casa, y cuando me doy cuenta de que estoy sola sin saber porque me siento aliviada, necesito un poco de tranquilidad para asimilar todo lo que me ha pasado estos días, primero me he enterado de que Joel se va, Leire tiene novio y no nos había dicho nada, Amelia ha salido con Josh y tampoco sabíamos nada, eso sin contar que mi mejor amigo que se suponía que es gay está enamorado de mí.
Me preparo la cena tras recibir una llamada de mi madre, como cada día diciendo que no viene esta noche. Después de cenar me voy a la cama, tras dar muchas vueltas consigo dormirme.
Por la mañana me despierto, y perezosa me dirijo a la cocina en pijama para prepararme el desayuno.
El timbre de casa me saca de mis pensamientos, y sin ganas me dirijo a la puerta, miro por la mirilla y ahí está Carlos, le abro la puerta y nos quedamos mirando, sin decir nada. Va vestido con un aspecto más, ¿varonil? Bueno, acostumbrada a que siempre lleve polos color rosa, pañuelos rosas y repeinado... En cambio ahora va vestido con una chaqueta de chandal negra desabrochada que deja ver una camiseta de Quiksilver blanca, con unos vaqueros oscuros y las Vans. Va despeinado pero no le queda mal, le queda bien.
-Hola-dice mientras se toca el pelo, eso solo lo hace cuando miente o está nervioso, lo conozco demasiado bien.
-Hola-le digo, pasan unos minutos de silencio incómodo hasta que habla.
-¿Sabes? mejor me voy, ya hablaremos en otro momento...-dice empezando a darse la vuelta, pero lo detengo.
-No, no, pasa, no hay nadie.-le digo apartándome de delante de la puerta para que pase
-Vale...-le escucho mascullar en voz baja.
-¿Quieres algo para beber?-le pregunto por más que nada ser educada.
-No, pero gracias-dice con una sonrisa tímida.
-Vale, vamos al salón...-le digo pasando por delante de él y yendo hacia el salón.
Cuando llegamos al salón, cojo a mi gata en brazos mientras me siento en el sofá al igual que él. Él acaricia a India mientras un incómodo silencio nos invade. Lo miro y por su expresión sé que está tratando de decirme algo.
-¿Qué pasa?-le pregunto rompiendo el silencio, el se sobresalta, y me mira.
-Na-nada, solo quería verte.-dice pero se pasa la mano por el pelo, señal de que está mintiendo.
-Carlos, no me mientas...-le digo, el pone cara de fastidio.
-Vale, te lo tenía que decir, no podía irme sin más, no sería correcto ¿o sí?-dice en voz baja más para el mismo.
-¿Irte? ¿Dónde?-le pregunto tranquila, seguro que se va de viaje, o algo así.
-Me voy, a Italia...-dice él apenado.
-Ah, y ¿cuándo te vas?-le pregunto.
-Pasado mañana.
-¿Por cuanto tiempo? ¿Cuándo vuelves?-le pregunto.
-Eso es a lo que me refiero, no vuelvo, me mudo allí.-dice, yo abro mi boca por la sorpresa.
-¿Qué? ¿porqué?-le pregunto sin entender.
-Mi madre solo recuerda a mi padre cada vez que sale, y no es bueno, y yo, yo, yo ya no tengo nada que me ancle aquí.-dice evitando mi mirada.
-Entonces... ¿Yo no te importo? ¿Ni Amelia, ni Leire? ¿Lo dejas todo y te vas?-le pregunto, noto como las lágrimas me queman en los ojos.
-Amanda, tu y yo sabemos que nuestra relación nunca volverá a ser la misma, y lo mejor es que lo dejemos aquí, hemos pasado unos bonitos años siendo mejores amigos, pero ya está, nada más...-dice tensando la mandíbula.
-¿Estás dispuesto a hacer eso? ¿Tirar por la borda todos esos años, y ya?-le pregunto, él asiente inseguro con la cabeza.-¿y yo qué? ¿ Se acabó? ¿Ahora que me dices la verdad decides irte?
-No es eso, sino que sé que no volverá a ser lo mismo, ahora que sabes que no soy gay y que me gustas, y mucho. Te aseguro, aunque quieras negarlo que nada será lo mismo...
-¿Dónde se quedo el “Amigos para siempre”? ¿O el “Nunca nos separaremos”?-le digo, una pequeña lágrima sale de mis ojos, pero la seco rápidamente.
-Esas son promesas de hace mucho tiempo, y tanto tú como yo sabíamos que no eran ciertas...-dice intentando excusarse de algo que no puede.
-¿No puedo hacerte cambiar de opinión, verdad?-Digo ya derrotada.
-No, ya tengo los billetes, y media casa empaquetada...-me dice.
-¿Hace cuánto?-le digo, seria y con furia, al ver su cara de confusión le digo-¿Hace cuánto que planeabas esto?
-Un mes...-admite.
-Comprendo, entonces hace un mes que planeabas confesarme que me quieres y después irte como si nada, ¿me equivoco?-le digo tomando una fuerte respiración.
-No, no te equivocas...-dice, esas palabras me hacen no poder más y me pongo de pie furiosa.
-¿No pensabas decirme nada, no? Ha sido en el último momento que has decidido contarme que te ibas ¿verdad?-le digo, el se pone de pie, pero a unos pasos de mí. Lágrimas de dolor salen de mis ojos.-Eres un imbécil, ¡¡tenías planeado dejarme sin ni siquiera saber como reaccionaría ante los que me dijeras!!
-¡Pero sabía que reaccionarías así! ¡Qué nada sería igual entre nosotros!-dice también gritando.
-¿Y si ahora te digo que no quiero? ¿Qué no quiere que te vayas? ¿Que harás? ¡Nada! ¡Porqué te vas a ir y me dejarás sola!-le grito.
-Tienes a tu novio, a tus amigas ¿que más quieres?-me grita.
-¡A tí! ¿no lo entiendes? Carlos, somos inseparables desde pequeños. ¡No puedes hacerme esto! ¡Pero claro el señorito Carlos va a dejarme tirada e irse a Italia a disfrutar de la vida!-sigo gritando.
-¡Lo hago por el bien de los dos!
-¡Ya me has cansado! ¡Que sí por el bien de los dos, que si no sé que! ¡Tu no sabes nada!-le grito, y con lágrimas en los ojos le digo ya en voz normal-Te odio...
-Amanda, yo-pero le interrumpo.
-Ni Amanda ni mierdas, ¡vete!-le digo.
-Pero-le vuelvo a interrumpir.
-¡He dicho qué te vayas! ¿O no me entiendes? ¡Ve-te!-le grito ya harta y de rodillas en el suelo.
No oigo nada más, solo como sus pasos se dirigen a la puerta y se despide con “Adiós...” el sonido de la puerta cerrarse, y me desmorono. Pongo mi cara entre las manos y lloro.
Tengo que contárselo a las chicas, así que las llamo, y al oír que estoy llorando dicen que vienen enseguida.
Estoy sentada en el sofá cuando escucho el motor de una moto. Me asomo a la ventana y ahí está Leire con el chico del hospital, Álex, creo. Cuando toca el timbre le abro y sube enseguida, sin decir nada, me abraza y las dos esperemos a que llegue Amelia.
Cuando ya estamos todas, nos vamos las tres a mí habitación.
-Cuéntanos.-dice Amelia.
-Vale, Carlos y yo nos hemos peleado...
-¿Por qué?-pregunta Leire.
-Esto es difícil de explicar, ayer antes de ir al hospital yo estaba con Joel, cuando sonó el timbre. Era Carlos, fuimos a su casa a hablar por que quería estar a solas, y allí me confeso que no era gay, y que estaba enamorado de mí desde hacía mucho pero no se atrevía a decírmelo, yo me fui sin decirle prácticamente nada. Y hoy ha venido a mi casa y me ha dicho que se muda a Italia porque cree que nuestra relación no volverá a ser lo mismo, y nos hemos empezado a gritar y a pelear y se ha ido...-les digo hablando rápido. Pasan unos segundos en los que están procesando la información, y justo a la vez exclaman un sonoro “¡¿Qué?!” .
Pasa la tarde y después de explicarle bien las cosas con Carlos a las chicas ellas se han ido, y ahora me dirijo hacia un supermercado para comprarme algo de cena ya que la “buena” de mi madre me ha dejado la nevera vacía. Voy pensando en mis cosas cuando siento que choco contra algo, más bien alguien.
-¡Lo siento!-digo echándome para atrás, pero mis pies se tropiezan con algo y caigo hacia atrás, bueno casi, ya que los brazos de la persona con la que me he chocado me sostienen antes de que me caiga.
-Perdona, iba distraído y no me fijé.-me dice, y yo por primera vez le miro, debe tener más o menos mi edad a lo mejor un año más, pelo marrón oscuro y ojos azules.
-No, no pasa nada, también ha sido culpa mía.-le digo dándole una sonrisa, el me responde con otra.
-Soy Pablo, Pablo García.-me dice soltándome contando que aún me tenía sujeta de la cintura de cuando me he estado a punto de caer, y tendiéndome la mano.
-Amanda Ross-le respondo estrechándole la mano, cuando nos soltamos él mira su reloj y veo su cara alarmada.
-Lo siento, tengo que irme, llego tarde a un sitio.-dice disculpándose.
-Vale, ya nos veremos.-le digo.
-¡Adiós!-grita mientras se aleja corriendo.
Sigo mi camino hacia el supermercado, y compro pocas cosas debido a la escasez de dinero que llevo encima. Vuelvo a mi casa y me preparo la cena, cuando estoy a punto de irme a dormir, mi madre llega a casa.
-Hola, cariño.-me dice dándome un beso en la mejilla.
-Hola, mamá-le digo bostezando.
-¿Ya te ibas a dormir?-pregunta.
-Sí, ha sido un día “movidito”.
-Vale, buenas noches, te quiero.
-Yo también te quiero, buenas noches-le digo entrando a mi habitación.
La voz de mi madre me despierta, adormilada me dirijo hacia el baño para vestirme y arreglarme. Cuando ya estoy lista, salgo para desayunar y veo una nota de mi madre que dice que la han llamado del trabajo que volverá por la noche-como siempre-pienso.
Cuando he terminado de desayunar viene Joel.
-Hola, amor.-me dice besándome.
-Hola, cariño-le respondo y una sonrisa se instala en mi cara inmediatamente.
-¿Qué vamos a hacer hoy?-me pregunta.
-Pues la tercera cosa de nuestras listas ¿no?-le pregunto.
-Vale, ¿empezamos por la mía o la tuya?-me pregunta.
-¿Cuál es la tuya?-le pregunto curiosa, el me mira desconfiado-yo también te dire la mía.
-Vale, yo he puesto en tercer lugar ir a la playa.-dice señalando sus bañadores que ya lleva puestos.-¿la tuya?
-Ir en tándem.-le digo.
-¿tandem? ¿Qué es eso?-pregunta.
-Esas bicicletas para dos personas, que una va delante y otra detrás.-le explico.
-A vale, pues manos a la obra, ponte el bikini que ¡nos vamos!-dice Joel.
Después de salir de casa Joel y yo nos vamos a alquilar un tándem Y nos vamos a dar una vuelta, hasta que no podemos más, así que devolvemos el tándem y nos vamos hacia la playa. Nadamos hasta que nos cansamos. Nos ponemos la ropa encima del bañador, y vamos a caminar por la orilla.
-¿Cuántos días quedan?-pregunto un poco desanimada.
-3 días...-dice él.
-No quiero que te vayas.
-Ni yo quiero irme, pero no puedo hacer nada, si pudiese lo haría-me dice.
-Lo sé, ¿sabes que te echare mucho de menos no?-le pregunto parándome y abrazándolo.
-Yo también te echare mucho de menos, cada día te llamaré, hasta que te hartes de mí-dice sacándome una pequeña sonrisa.
-Eso no va a pasar, eres demasiado adorable...-digo riéndome.
-Te quiero.-dice besándome, yo le correspondo a modo de respuesta.
domingo, 13 de enero de 2013
Lo siento...
Lo siento, no me matéis, pero sí, si es lo que pensáis, el capítulo no lo podré subir hoy, y no no os diré que porque no he tenido tiempo para escribirlo, porque he tenido todas las vacaciones, sino porque no sé donde he metido el capítulo, tengo una carpeta con todos los capítulos, y automáticamente cuando los acabo de escribir se me guardan allí, pero el otro día me descargué un programa que cambió algunas cosas en el ordenador y cuando acabé de escribir este capítulo lo guardé pensando que se me guardaría don de siempre, pero hoy cuando he ido a publicarlo, he abierto la carpeta y ¡no estaba! he buscado por todas la carpetas y no lo encuentro, así que me he puesto a escribirlo otra vez pero me temo que no podré acabarlo esta noche, porque mañana hay clases y quiero dormir un poquito... ¿Me perdonáis?
El próximo domingo tenéis un capítulo asegurado, os lo prometo.
Un beso ^^
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