Leire
-¿Tienes frio?-pregunta Álex mientras nos dirigimos al parking del hospital.-Sí, se me ha olvidado mi chaqueta...-respondo, la verdad es que me estoy congelando.
-Toma.-dice mientras me da su chupa de cuero.-Esto se está volviendo una costumbre.-sonríe.
-Gracias-digo mientras me pongo su chaqueta.
-¿Te llevo ya a tu casa?-pregunta él, yo miro el reloj, supongo que Nico ya habrá terminado su clase de inglés, así que él e Iván estarán en casa.
-Sí, por favor.-digo subiéndome detrás de él en su moto.
Álex me acompaña a mi casa, cuando estamos delante de mi portal bajo de su moto y al ver que él no baja le pregunto.
-¿No bajas?
-No, tengo algunas cosas que hacer...-dice con una sonrisa.
-Oh, vale... ¿Nos vemos mañana?-pregunto, no sé ni porque le pregunto el tiene su vida y yo la mía, con su hermano y ya está.
-Claro-responde sonriente.
-Saluda a tu hermano de mí parte-le digo, su rostro se pone serio por un instante.
-Vale, adiós, nos vemos.-arranca la moto y se va.
Yo me quedo parada delante del portal un poco confusa, hasta que vuelvo en mí y entro en mi casa. Se oyen las risas de mis hermanos en el salón así que me dirijo hacia allí.
-Hola, Leire-dicen los dos al verme corriendo hacia mí como si fuesen dos niños pequeños, y uno de ellos tiene 20 años... Chicos...
-Hola-les digo con una sonrisa.
-¿Qué le ha pasado a Amelia? ¿Por qué estaba en el hospital?-me pregunta Iván.
-Nada que Josh, su ex, tuvo un accidente y ella estaba con él.
-¿Amelia ya había tenido novio?-pregunta Iván confundido.
-Sí, yo también me he enterado esta tarde...-digo.
Mis hermanos y yo nos preparamos la cena, huevos fritos con patatas y salchichas, mi especialidad.
-Mmm, que rico te ha salido Leire-dice Nico.
-Gracias, enano-le respondo alborotándole el pelo con la mano.
Después de comer hacemos sesión de cine, vemos más de 4 películas seguidas, tumbados en el sofá, hasta que me quedo dormida allí mismo.
-¡Hol...-grita alguien, pero antes de que acabe de hablar se calla de golpe.
-Shh...Vas a despertarla-dice alguien, que reconozco como mi hermano mayor.
-Lo siento, no sabía que estaba ahí.-dice la persona que antes había gritado en susurros.
-Ven, vamos al sofá a sentarnos.
-¿No se va a despertar?
-No, si duerme como una momia.-dice Iván.-Siéntate tú a su lado.
-Si se despierta será tu culpa.-dice la persona misteriosa.
-Oh, vamos no me digas que te has vuelto un blando.
-No digas tonterías-gruñe la otra persona, su voz me resulta muy familiar, pero estoy demasiado dormida para reconocerla.
Siento como alguien se sienta al lado de mi cabeza, con cuidado de no despertarme.
-¿Sabes cómo le va a ella con tu hermano?-le pregunta Iván.
-No, que yo sepa no han vuelto a hablar desde la cena en mi casa...
-Siento decírtelo, pero tu hermano y ella no creo que sean muy compatibles...-dice mi hermano.
-Ya, pero bueno, si quieren estar juntos que lo estén...-dice la otra persona, después de un suspiro.
-El día que empezaron a salir, mi hermana me contó que tu hermano le pidió salir y ella le respondió que le encantaría pero que a ella él no le gustaba, pero que ese “pero” el, no lo escuchó.
-Fui yo.-dice esa persona.
-¿Qué?-pregunta confundido mi hermano.
-Yo fui con la moto el día que le pidió salir, y me los encontré hablando, supongo que el ruido de la moto ahogó las palabras de Leire...-en respuesta solo se escucha la carcajada de mi hermano.
Pasan unos segundos hablando de cosas sin importancia cuando melodía de mi móvil empieza a sonar encima de la mesa.
-Cógelo-dice esa persona.
-Es tu hermano cógelo tú.-dice Iván. Entonces esa persona es Álex.
-¿Diga? Está dormida, al ver que eras tú he cogido yo su móvil. No, no la voy a despertar. Me da igual, adiós.-y cuelga.
Al moverse para poner de nuevo el móvil en la mesa yo me remuevo, entonces Álex se vuelve a colocar y me acaricia el pelo. Yo abro los ojos lentamente y veo a mi hermano mirándome.
-Buenos días, bella durmiente.-dice cariñosamente. Yo me incorporo lentamente y cuando estoy sentada veo que Álex me escudriña con su mirada. Yo me muevo incómoda, y aparto los ojos.
-Veo que mi chaqueta te gustó-dice Álex, yo miro mi ropa, y efectivamente, llevo su chaqueta puesta, aún desprende el olor de su colonia. Yo me sonrojo y hago el ademán de quitármela.-No, da igual, ya me la devolverás.
Pasamos el día en mi casa los tres juntos, hasta que me llama Amanda diciendo que tiene que decirnos algo urgente. Mi hermano no puede llevarme así que mi recurso es Álex.
-¿Puedes llevarme tú?-pregunto.
-Claro, no hay problema-me sonríe.
-Pues venga, vamos.
Salimos de mi casa y nos subimos en su moto hacia casa de Amanda.
-Voy a tener que empezar a cobrarte por hacerte de taxista.-dice sonriendo. Yo le beso la mejilla.
-Eso es mi pago, ¿te llamo después y me vienes a recoger o me voy en bus?
-Llámame.-dice arrancando la moto y alejándose.
Después de que Amanda nos contara todo el tema de Carlos (yo ya lo sospechaba) llame a Álex para que me viniese a recoger.
-¿Diga?-preguntaron al otro lado de la línea.
-¿Álex? Soy yo, Leire, ¿me vienes a recoger?-pregunto.
-¿No puedes ir en bus?-pregunta.
-Pero me has dicho que vendrías-le digo decepcionada.
-¿Tengo una vida sabes?-dice gritándome de repente.
-¡Menos, eh, menos!-digo empezando a cabrearme.
-¡No eres el ombligo del mundo! ¡Métetelo en tu pequeña cabecita, y no vuelvas a llamarme!-me grita.
-Vete a la mierda.-y le cuelgo.
Busco en mis bolsillos, no hay nada de dinero para el autobús, así que me pongo a andar. Para llegar a mi casa tengo que pasar por un callejón, sino tengo que dar una vuelta que me llevará más de 15 minutos, así que decido arriesgarme. Camino a un paso normal hasta que oigo pasos detrás de mí, giro la cabeza y veo al hombre tatuado del otro día con una navaja en la mano persiguiéndome, una sonrisa malvada está en su rostro.
-Hola, preciosa.-dice él.
Yo me pongo a correr lo más rápido que puedo, oigo sus pasos detrás de mí. Casi sin aliento consigo salir de ese callejón y distraer a ese hombre. Llego a mi casa y nada más entrar me voy a mi habitación, me acurruco en la cama y lloro, casi me atracan en un callejón y todo por culpa de Álex. Como si supiese que estoy pensando en él, recibo un mensaje suyo.
“Lo siento”
Yo le respondo:
“No pasa nada, solo casi logras que me atraquen o mucho peor, me violen. Pero no te preocupes.”
Lo doy a enviar, en menos de un minuto obtengo su respuesta.
“¿Estás de broma no?”
Le respondo:
“No. El hombre tatuado del otro día me ha perseguido.”
No obtengo ningún mensaje de su parte, pero si una llamada.
-¿Qué quieres?-respondo. Al otro lado de la línea solo se escucha una respiración.
-Lo siento, de verdad.
-No te preocupes, tú tienes tu vida y yo la mía.-y sin querer me sale un sollozo.
-¿Estás llorando?-pregunta con tono preocupado.
-No.-pero otro sollozo me traiciona.
-Mierda, Leire, enserio si lo hubiese sabido hubiera venido.-dice se oye como le da un golpe a algo.
-Te lo repito, no pasa nada, estabas ocupado, y estoy sana y salva.
-Soy un estúpido gilipollas.
-No te lo niego.-digo con una leve sonrisa.
-No te pases, enana.-dice, por su tono de voz creo que está sonriendo. Yo suelto una pequeña carcajada.-¿Me perdonas?-pregunta serio otra vez.
-¿No era que Álex Dupond no pedía disculpas? ¿O escuche mal?-pregunto sonriendo.
-Puedo hacer una excepción, pero no te emociones ¿eh? Que solo hoy.-dice.
-Vale, vale, voy a guardar este momento en mi memoria para que no se me olvide.-digo, de fondo escucho la voz de mi madre entrar por la puerta y Nico gritando “¡mamá!”-Oye, tengo que colgar, ya hablaremos.
-Vale, adiós, besos.
-Besos.-digo y cuelgo.
Voy a saludar a mi madre que hacia más de una semana que no veía. Como celebración de que mi madre ha vuelto vamos todos a comer a un restaurante. Al volver a casa estoy tan cansada que me tumbe en la cama y caigo profundamente dormida.
¡Hola amiga!
ResponderEliminarHe conocido tu blog a través del de una amiga también bloggera y quería pasarme por tu casa entre otras cosas para saludarte.
También aprovecho para animarte a seguir así, ya que haces un trabajo excelente a la par que útil para muchas personas.
Aprovecho de igual modo mi visita, para desearte que sigas en la misma línea de trabajo porque me gusta el estilo que utilizas, tu forma de escribir, fácil de entender, ámena de leer y directa.
Sobre todo, esto último ya que no se dispone de mucho tiempo libre y es una forma muy buena de facilitar las cosas a los lectores como es mi propio caso.
Si te apetece puedes pasarte por felicidadenlavida
Un fuerte abrazo,
Francisco M.