domingo, 20 de enero de 2013

CAPÍTULO 42

Hola queridos lectores, sé que he tardado mucho en escribir este capítulo, pero no tenía nada de inspiración, pero más vale tarde que nunca, espero que os guste, y sin más dilación eso suena muy de película, os dejo el capítulo.


Amanda


Joel y yo al salir del hospital nos vamos hacia casa.
-Nos vemos mañana ¿vale? Tengo que preparar algunas cosas para el viaje-me dice ya en el portal.
-Vale...-acepto-te quiero.
-Yo también te quiero.-dice, mientras me besa, y se aleja hacia su casa.
Entro en casa, y cuando me doy cuenta de que estoy sola sin saber porque me siento aliviada, necesito un poco de tranquilidad para asimilar todo lo que me ha pasado estos días, primero me he enterado de que Joel se va, Leire tiene novio y no nos había dicho nada, Amelia ha salido con Josh y tampoco sabíamos nada, eso sin contar que mi mejor amigo que se suponía que es gay está enamorado de mí.
Me preparo la cena tras recibir una llamada de mi madre, como cada día diciendo que no viene esta noche. Después de cenar me voy a la cama, tras dar muchas vueltas consigo dormirme.
Por la mañana me despierto, y perezosa me dirijo a la cocina en pijama para prepararme el desayuno.
El timbre de casa me saca de mis pensamientos, y sin ganas me dirijo a la puerta, miro por la mirilla y ahí está Carlos, le abro la puerta y nos quedamos mirando, sin decir nada. Va vestido con un aspecto más, ¿varonil? Bueno, acostumbrada a que siempre lleve polos color rosa, pañuelos rosas y repeinado... En cambio ahora va vestido con una chaqueta de chandal negra desabrochada que deja ver una camiseta de Quiksilver blanca, con unos vaqueros oscuros y las Vans. Va despeinado pero no le queda mal, le queda bien.
-Hola-dice mientras se toca el pelo, eso solo lo hace cuando miente o está nervioso, lo conozco demasiado bien.
-Hola-le digo, pasan unos minutos de silencio incómodo hasta que habla.
-¿Sabes? mejor me voy, ya hablaremos en otro momento...-dice empezando a darse la vuelta, pero lo detengo.
-No, no, pasa, no hay nadie.-le digo apartándome de delante de la puerta para que pase
-Vale...-le escucho mascullar en voz baja.
-¿Quieres algo para beber?-le pregunto por más que nada ser educada.
-No, pero gracias-dice con una sonrisa tímida.
-Vale, vamos al salón...-le digo pasando por delante de él y yendo hacia el salón.
Cuando llegamos al salón, cojo a mi gata en brazos mientras me siento en el sofá al igual que él. Él acaricia a India mientras un incómodo silencio nos invade. Lo miro y por su expresión sé que está tratando de decirme algo.
-¿Qué pasa?-le pregunto rompiendo el silencio, el se sobresalta, y me mira.
-Na-nada, solo quería verte.-dice pero se pasa la mano por el pelo, señal de que está mintiendo.
-Carlos, no me mientas...-le digo, el pone cara de fastidio.
-Vale, te lo tenía que decir, no podía irme sin más, no sería correcto ¿o sí?-dice en voz baja más para el mismo.
-¿Irte? ¿Dónde?-le pregunto tranquila, seguro que se va de viaje, o algo así.
-Me voy, a Italia...-dice él apenado.
-Ah, y ¿cuándo te vas?-le pregunto.
-Pasado mañana.
-¿Por cuanto tiempo? ¿Cuándo vuelves?-le pregunto.
-Eso es a lo que me refiero, no vuelvo, me mudo allí.-dice, yo abro mi boca por la sorpresa.
-¿Qué? ¿porqué?-le pregunto sin entender.
-Mi madre solo recuerda a mi padre cada vez que sale, y no es bueno, y yo, yo, yo ya no tengo nada que me ancle aquí.-dice evitando mi mirada.
-Entonces... ¿Yo no te importo? ¿Ni Amelia, ni Leire? ¿Lo dejas todo y te vas?-le pregunto, noto como las lágrimas me queman en los ojos.
-Amanda, tu y yo sabemos que nuestra relación nunca volverá a ser la misma, y lo mejor es que lo dejemos aquí, hemos pasado  unos bonitos años siendo mejores amigos, pero ya está, nada más...-dice tensando la mandíbula.
-¿Estás dispuesto a hacer eso? ¿Tirar por la borda todos esos años, y ya?-le pregunto, él asiente inseguro con la cabeza.-¿y yo qué? ¿ Se acabó? ¿Ahora que me dices la verdad decides irte?
-No es eso, sino que sé que no volverá a ser lo mismo, ahora que sabes que no soy gay y que me gustas, y mucho. Te aseguro, aunque quieras negarlo que nada será lo mismo...
-¿Dónde se quedo el “Amigos para siempre”? ¿O el “Nunca nos separaremos”?-le digo, una pequeña lágrima sale de mis ojos, pero la seco rápidamente.
-Esas son promesas de hace mucho tiempo, y tanto tú como yo sabíamos que no eran ciertas...-dice intentando excusarse de algo que no puede.
-¿No puedo hacerte cambiar de opinión, verdad?-Digo ya derrotada.
-No, ya tengo los billetes, y media casa empaquetada...-me dice.
-¿Hace cuánto?-le digo, seria y con furia, al ver su cara de confusión le digo-¿Hace cuánto que planeabas esto?
-Un mes...-admite.
-Comprendo, entonces hace un mes que planeabas confesarme que me quieres y después irte como si nada, ¿me equivoco?-le digo tomando una fuerte respiración.
-No, no te equivocas...-dice, esas palabras me hacen no poder más y me pongo de pie furiosa.
-¿No pensabas decirme nada, no? Ha sido en el último momento que has decidido contarme que te ibas ¿verdad?-le digo, el se pone de pie, pero a unos pasos de mí. Lágrimas de dolor salen de mis ojos.-Eres un imbécil, ¡¡tenías planeado dejarme sin ni siquiera saber como reaccionaría ante los que me dijeras!!
-¡Pero sabía que reaccionarías así! ¡Qué nada sería igual entre nosotros!-dice también gritando.
-¿Y si ahora te digo que no quiero? ¿Qué no quiere que te vayas? ¿Que harás? ¡Nada! ¡Porqué te vas a ir y me dejarás sola!-le grito.
-Tienes a tu novio, a tus amigas ¿que más quieres?-me grita.
-¡A tí! ¿no lo entiendes? Carlos, somos inseparables desde pequeños. ¡No puedes hacerme esto! ¡Pero claro el señorito Carlos va a dejarme tirada e irse a Italia a disfrutar de la vida!-sigo gritando.
-¡Lo hago por el bien de los dos!
-¡Ya me has cansado! ¡Que sí por el bien de los dos, que si no sé que! ¡Tu no sabes nada!-le grito, y con lágrimas en los ojos le digo ya en voz normal-Te odio...
-Amanda, yo-pero le interrumpo.
-Ni Amanda ni mierdas, ¡vete!-le digo.
-Pero-le vuelvo a interrumpir.
-¡He dicho qué te vayas! ¿O no me entiendes? ¡Ve-te!-le grito ya harta y de rodillas en el suelo.
No oigo nada más, solo como sus pasos se dirigen a la puerta y se despide con “Adiós...” el sonido de la puerta cerrarse, y me desmorono. Pongo mi cara entre las manos y lloro.
Tengo que contárselo a las chicas, así que las llamo, y al oír que estoy llorando dicen que vienen enseguida.
Estoy sentada en el sofá cuando escucho el motor de una moto. Me asomo a la ventana y ahí está Leire con el chico del hospital, Álex, creo. Cuando toca el timbre le abro y sube enseguida, sin decir nada, me abraza y las dos esperemos a que llegue Amelia.
Cuando ya estamos todas, nos vamos las tres a mí habitación.
-Cuéntanos.-dice Amelia.
-Vale, Carlos y yo nos hemos peleado...
-¿Por qué?-pregunta Leire.
-Esto es difícil de explicar, ayer antes de ir al hospital yo estaba con Joel, cuando sonó el timbre. Era Carlos, fuimos a su casa a hablar por que quería estar a solas, y allí me confeso que no era gay, y que estaba enamorado de mí desde hacía mucho pero no se atrevía a decírmelo, yo me fui sin decirle prácticamente nada. Y hoy ha venido a mi casa y me ha dicho que se muda a Italia porque cree que nuestra relación no volverá a ser lo mismo, y nos hemos empezado a gritar y a pelear y se ha ido...-les digo hablando rápido. Pasan unos segundos en los que están procesando la información, y justo a la vez exclaman un sonoro “¡¿Qué?!” .
Pasa la tarde y después de explicarle bien las cosas con Carlos a las chicas ellas se han ido, y ahora me dirijo hacia un supermercado para comprarme algo de cena ya que la “buena” de mi madre me ha dejado la nevera vacía. Voy pensando en mis cosas cuando siento que choco contra algo, más bien alguien.
-¡Lo siento!-digo echándome para atrás, pero mis pies se tropiezan con algo y caigo hacia atrás, bueno casi, ya que los brazos de la persona con la que me he chocado me sostienen antes de que me caiga.
-Perdona, iba distraído y no me fijé.-me dice, y yo por primera vez le miro, debe tener más o menos mi edad a lo mejor un año más, pelo marrón oscuro y ojos azules.
-No, no pasa nada, también ha sido culpa mía.-le digo dándole una sonrisa, el me responde con otra.
-Soy Pablo, Pablo García.-me dice soltándome contando que aún me tenía sujeta de la cintura de cuando me he estado a punto de caer, y tendiéndome la mano.
-Amanda Ross-le respondo estrechándole la mano, cuando nos soltamos él mira su reloj y veo su cara alarmada.
-Lo siento, tengo que irme, llego tarde a un sitio.-dice disculpándose.
-Vale, ya nos veremos.-le digo.
-¡Adiós!-grita mientras se aleja corriendo.
Sigo mi camino hacia el supermercado, y compro pocas cosas debido a la escasez de dinero que llevo encima. Vuelvo a mi casa y me preparo la cena, cuando estoy a punto de irme a dormir, mi madre llega a casa.
-Hola, cariño.-me dice dándome un beso en la mejilla.
-Hola, mamá-le digo bostezando.
-¿Ya te ibas a dormir?-pregunta.
-Sí, ha sido un día “movidito”.
-Vale, buenas noches, te quiero.
-Yo también te quiero, buenas noches-le digo entrando a mi habitación.
La voz de mi madre me despierta, adormilada me dirijo hacia el baño para vestirme y arreglarme. Cuando ya estoy lista, salgo para desayunar y veo una nota de mi madre que dice que la han llamado del trabajo que volverá por la noche-como siempre-pienso.
Cuando he terminado de desayunar viene Joel.
-Hola, amor.-me dice besándome.
-Hola, cariño-le respondo y una sonrisa se instala en mi cara inmediatamente.
-¿Qué vamos a hacer hoy?-me pregunta.
-Pues la tercera cosa de nuestras listas ¿no?-le pregunto.
-Vale, ¿empezamos por la mía o la tuya?-me pregunta.
-¿Cuál es la tuya?-le pregunto curiosa, el me mira desconfiado-yo también te dire la mía.
-Vale, yo he puesto en tercer lugar ir a la playa.-dice señalando sus bañadores que ya lleva puestos.-¿la tuya?
-Ir en tándem.-le digo.
-¿tandem? ¿Qué es eso?-pregunta.
-Esas bicicletas para dos personas, que una va delante y otra detrás.-le explico.
-A vale, pues manos a la obra, ponte el bikini que ¡nos vamos!-dice Joel.
Después de salir de casa Joel y yo nos vamos  a alquilar un tándem  Y nos vamos a dar una vuelta, hasta que no podemos más, así que devolvemos el tándem y nos vamos hacia la playa. Nadamos hasta que nos cansamos. Nos ponemos la ropa encima del bañador, y vamos a caminar por la orilla.



-¿Cuántos días quedan?-pregunto un poco desanimada.
-3 días...-dice él.
-No quiero que te vayas.
-Ni yo quiero irme, pero no puedo hacer nada, si pudiese lo haría-me dice.
-Lo sé, ¿sabes que te echare mucho de menos no?-le pregunto parándome y abrazándolo.
-Yo también te echare mucho de menos, cada día te llamaré, hasta que te hartes de mí-dice sacándome una pequeña sonrisa.
-Eso no va a pasar, eres demasiado adorable...-digo riéndome.
-Te quiero.-dice besándome, yo le correspondo a modo de respuesta.

1 comentario:

Deja un comentario, y me harás muy feliz, si algo esta mal, (faltas de ortografía, cosas sin sentido, algo que no te guste...) no dudes en decírmelo, y ayudarás a que el blog sea mejor. Si no quieres comentar, también puedes enviarme un mensaje a mi correo electrónico puesto en la página AFILIADOS.
Gracias ^^