P.D: Además aprovecharé también para empezar con buen pie el curso todos saben que eso no pasará...
domingo, 29 de septiembre de 2013
¡NOTICIAS, NOTICIAS!
¡Eh, hola! ¿Cómo estáis? Bueno pues hoy no hay capítulo si, porque no he tenido tiempo de escribirlo y todo ese rollo que ya sabéis. Pero es que nadie me comenta si le gusta o si no le gusta, sí a lo mejor una persona y bueno, como comprenderéis como que no me motiva mucho eso. Así que he decidido dejarla por lo menos unas semanas y después ya decidiré que hacer. Lo siento mucho por las peronas que a veces me comentaban, pero es así.
viernes, 27 de septiembre de 2013
SORTEO CONJUNTO "ESCUCHARÁS MI CORAZÓN"
¡Eh, hola! Hoy os traigo algo nuevo para el blog ya que nunca he hecho ninguno, ¡UN SORTEO! Ya lo saben, lo pone en el título... Shht, cállate Bueno, pues sí, os traigo un sorteo. Es un sorteo conjunto como pone ahí arriba, en el título. Y se sortea un ejemplar en papel de Escucharás mi corazón de Alessio Puleo. Yo me lo he leído y os digo que es un libro precioso y que os hará llorar al final o por lo menos a mí me hizo llorar. El sorteo lo hemos organizado Amanda Breaths y yo.
El sorteo es fácil y no tiene complicaciones. Es muy sencillo. Aquí os dejo las bases:
(Todas los puntos nombrados a continuación son obligatorios si queréis participar en el sorteo).
·Debéis ser seguidores tanto de "Amor y mucho más...", como de "Tú y yo, juntos...", ya que es un sorteo conjunto.
·Tenéis que colocar el banner del sorteo en la barra lateral o, en su defecto, en una pestaña dedicada a sorteos.
·Si no hay mínimo 10 participantes el concurso se verá anulado.
·El sorteo será a nivel nacional (España).
·No nos hacemos cargo de cualquier error o pérdida del ejemplar durante el envío.
Para participar tenéis que rellenar este formulario:
a Rafflecopter giveaway
Y el banner que debéis poner en vuestro blog es este:
Para participar, solo tienes que dejar un comentario diciendo que participas y dejando tu correo. Si no quieres que vean tu dirección electrónica, puedes enviarnos un mail (elamoradosvelas@hotmail.es). En el caso de no tener perfil de Blogger, tendréis que enviar una captura de pantalla indicando que nos seguís tanto a Amanda como a mí. (Botón Impr pant Pet sis, justo al lado de F12 y luego, copiar en el Paint).
Tenéis hasta el 1 de Noviembre a las 23:59 de la noche para participar ¿A qué esperáis? Para cualquier duda o problema, por favor no dudéis en enviarnos un correo a : elamoradosvelas@hotmail.es con el asunto "Problema sorteo".
El sorteo es fácil y no tiene complicaciones. Es muy sencillo. Aquí os dejo las bases:
Bases:
·Debéis ser seguidores tanto de "Amor y mucho más...", como de "Tú y yo, juntos...", ya que es un sorteo conjunto.
·Tenéis que colocar el banner del sorteo en la barra lateral o, en su defecto, en una pestaña dedicada a sorteos.
·Si no hay mínimo 10 participantes el concurso se verá anulado.
·El sorteo será a nivel nacional (España).
·No nos hacemos cargo de cualquier error o pérdida del ejemplar durante el envío.
Para participar tenéis que rellenar este formulario:
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Para participar, solo tienes que dejar un comentario diciendo que participas y dejando tu correo. Si no quieres que vean tu dirección electrónica, puedes enviarnos un mail (elamoradosvelas@hotmail.es). En el caso de no tener perfil de Blogger, tendréis que enviar una captura de pantalla indicando que nos seguís tanto a Amanda como a mí. (Botón Impr pant Pet sis, justo al lado de F12 y luego, copiar en el Paint).
Tenéis hasta el 1 de Noviembre a las 23:59 de la noche para participar ¿A qué esperáis? Para cualquier duda o problema, por favor no dudéis en enviarnos un correo a : elamoradosvelas@hotmail.es con el asunto "Problema sorteo".
domingo, 22 de septiembre de 2013
VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 11
Por décima vez ese día intenté ponerme a leer. Ya nada podía distraerme, había cerrado las ventanas para que el ruido del tráfico no me molestara y había cerrado la puerta para que las voces de mis padres no me molestaran.
Me puse a leer el libro que tanto ansiaba y no había leído ni dos páginas cuando mi móvil, encima de la mesa empezó a sonar. Maldecí a quien pudiese ser y me levanté a cogerlo.
-¿Diga?
-Hola Sam, soy yo.-dijo Cat.
-Me lo imaginaba ¿qué pasa?
-A ver mi suegra, bueno no, en realidad no es mi suegra, no sé ni quien es de mi familia, pero bueno, la madre de la mujer de mi hermano, que raro me suena eso aún, me ha pedido que si podía cuidar a Jake y a Emma, y yo te he llamado para saber si venías y los cuidabas conmigo.
-¿Emma?
-Sí, es la mediana pequeña, tiene 12 o 13 años, no me acuerdo. ¿No la conoces?
-No, no vino a la cena en tu casa...
-¡Es verdad! Creo que tenía un cumpleaños o no sé... ¿Vienes o no?
-Sí, claro ¿a qué hora?
-Sobre las cinco en mi casa.-dijo Cat.
-Vale, ahí estaré. Adiós.
-Adiós, nos vemos.
Colgué y me volví a tumbar en la cama, a leer tranquila. Esa vez conseguí leer dos capítulos antes de que me volviera a sonar el móvil. Me levanté y lo cogí, cabreada.
-¿Qué quieres ahora, Cat?
-¿Perdone? Lo siento, busco a Taylor ¿está por ahí?-dijo una señora.
-No, lo siento, se ha equivocado.
-Vale, gracias.-colgó.
Esa vez ya me llevé el móvil a la cama por si volvían a llamar cosa que volvieron a hacer.
-¿Diga?
-¿Está Taylor?-dijo la misma señora de antes.
-Ha vuelta a llamar al mismo número de antes, señora.
-Uy lo siento hija, gracias de todos modos.-y volvió a colgar.
Rodé los ojos y intenté retomar la lectura de nuevo hasta que el maldito móvil volvió a sonar.
-¡Qué Taylor no vive aquí, señora!-dije enfadada.
-¿Sam? ¿Estás bien?-dijo Cat.
-Joder...-solté el aire exasperada-Hola Cat.
-¿Quién es Taylor?
-Nadie, una señora que no para de llamar, buscándola.-Cat soltó una carcajada.
-Bueno, llamaba para decirte que no vengas, que al final se ocupa Daniel y Ashley de los niños.
-Vale...-dije cansada-Si me disculpas, voy a intentar leer.
-¿Aún no te has acabado el libro que te presté?
-Estoy en ello pero por culpa tuya y de señoras en busca de Taylor pues no puedo.
-¡Cuentista! Venga, te dejo leer tranquila. Un beso.
-Otro.-colgué.
Puse el móvil en silencio y me puse a leer, esta vez sin interrupciones. Sobre las cinco y media apareció mi madre pidiéndome si podía ir a comprar algunas cosas para la cena.
-Toma el dinero.-me dio unos cuantos billetes.
-Vale, vuelvo en un rato.
Salí y fui hacia el supermercado. Compré y volví a casa. Para llegar cogí un atajo por donde tenía que pasar por un parque. Miré a los niños jugando, algunos en la arena, otros columpiándose otros tirándose por el tobogán.
Escuché a un niño llorar y miré para ver quién era y me sorprendí al ver a Jake allí, eso significaba que Daniel y Ashley tenían que estar por ahí cerca.
Me fijé mejor y vi porqué estaba llorando, tenía una marca roja en la mejilla. Como no vi a ninguno de los dos mayores por ahí decidí acercarme un poco, pero antes de llegar vi a Ashley acercarse al niño que la miró asustado. La rubia miró a los dos lados, como vigilando y después empujó al niño hasta que cayó al suelo y después le dio una bofetada en la cara.
Yo sin pensarlo, dejé las bolsas en el suelo y corrí hacia ellos.
-¿Pero qué coño te crees que haces?-le grité a Ashley, mientras la apartaba y levantaba al pequeño.
-¿Qué haces tú aquí?-preguntó con desprecio.
-Pues alejar al niño de una bestia como tu.-le dije agachándome y abrazando al niño, que lloró abrazándome.
-El mocoso es un malcriado, me ha llenado de arena los zapatos.
-¡Eso es normal en un parque lleno de arena!
-Pero lo ha hecho a propósito.
-No es verdad...-dijo Jake aún abrazándome.
-¡Cállate niño!
-No le hables así, él no tiene la culpa de que te compres zapatos más caros que un coche.
-¿Qué pasa?-dijo Daniel que apareció detrás de nosotras con una niña que supuse que era Emma a su lado.
-Nada, mi amor. El niño se ha caído y se ha puesto a llorar.-dijo Ashley con una sonrisa falsa. Mi boca cayó abierta.
-¡Serás mentirosa!-me levanté y encaré a Daniel.-Tu novia le ha pegado a Jake y apuesto a que no es la primera vez.-le enseñé la marca roja de Jake en la mejilla.
-¿Qué?-miró boquiabierto a Ashley-¿Le has pegado a mi hermano?
-¿Qué? No, no yo no le he hecho nada a ese niñito.
Daniel se agachó y miró a su hermano menor.
-¿Tú lo has visto-me preguntó primero, yo asentí-¿Te ha pegado Ashley?-se dirigió a su hermano.
Jake sólo asintió. Daniel se levantó con la cara roja de ira.
-¿Algo que decir a eso?-le preguntó a su novia.
-Yo... ¡El niño se lo merecía!-dijo.
-Serás cabrona.-dije yo.
-No quiero volver a verte cerca de ninguno de mis hermanos. Nunca.-le dijo Daniel.
-¿Perdona?-arqueó una ceja rubia.
-No, no te perdono. No quiero volver a verte.
-¿Me estás dejando?
-Sí, te estoy dejando Ashley, no sé cómo pude estar contigo.
-¡Pero no puedes dejarme!-gritó la chica.
-Pues lo ha hecho, chica. Asúmelo.-le dije yo.
-Exacto y ahora vete por favor.-le dijo Daniel. La rubia solo soltó un gritó furiosa y se fue cabreada.
Estuvimos en silencio unos minutos mientras Daniel abrazaba a Jake, que ya había dejado de llorar.
-Gracias.-me dijo una vez se había puesto de pie.
-No es nada.
-Sí, es mucho. Si no hubieses estado aquí no hubiese sabido lo que le hacía a Jake.-dijo.
-Bueno pues, de nada, supongo.-sonreí.
-¿A dónde ibas?-me preguntó. Yo miré al sitio donde había dejado las bolsas de la compra. Por suerte aún seguían allí.
-A casa, venía de comprar algunas cosas.
-Te acompañamos, nos viene de camino.-dijo. Yo lo miré confundida, sabía que no le venía para nada de camino, pero no dije nada.
-Vale.-fui a coger las bolsas y volví con ellos.
-Deja que te lleve alguna bolsa.
-No gracias, no soy como Ashley que no puedo llevar ni una bolsa.-dije, él soltó una carcajada.
-Sé que puedes llevarlas, Sam. Pero igualmente quiero ayudar. Anda, trae.-me cogió dos de las tres bolsas que llevaba.
-Gracias.-me sonrojé por alguna estúpida razón.
Andamos hacia mi casa, con los dos hermanos pequeños por delante. Estábamos en un silencio cómodo, cada uno pensando en sus cosas.
-¿Cómo te sientes?-le pregunté.
-¿Eh?-dijo saliendo de sus pensamientos.
-Que como estás. Acabas de dejar a tu novia...
-La verdad es que bien, ya había pensado algunas veces en dejarla, pero hasta hoy no había tenido un motivo. Supongo que me siento liberado...-dijo, yo asentí sin decir nada.
Llegamos a mi casa y Daniel me acompañó hasta la puerta.
-Gracias por llevarme las bolsas.-le cogí las bolsas que llevaba, rozando su mano causando que me estremeciera.
-Gracias a ti por ayudar a Jake. Enserio, no sé cómo agradecértelo.
-Descuida, no hace falta que me lo agradezcas, con un gracias es suficiente.-le sonreí.
-Vale. Adiós Sam. Ya nos veremos algún día de estos.
-Claro.
Nos quedamos mirando unos segundos, hasta que decidí darle un beso en la mejilla, él al mismo tiempo decidió darme un abrazo, cosa que no salió bien. Yo para rectificar intenté darle un abrazo y él un beso en la mejilla. Acabamos riéndonos los dos.
-Qué difícil es esto.-dijo él riendo.
-Ni que lo digas.
Él me puso las manos en los brazos y me di un beso en la mejilla.
-Ahora sí.-me sonrió.-Adiós.
-Adiós.
Vi cómo se alejaba y después entré en casa.
Me puse a leer el libro que tanto ansiaba y no había leído ni dos páginas cuando mi móvil, encima de la mesa empezó a sonar. Maldecí a quien pudiese ser y me levanté a cogerlo.
-¿Diga?
-Hola Sam, soy yo.-dijo Cat.
-Me lo imaginaba ¿qué pasa?
-A ver mi suegra, bueno no, en realidad no es mi suegra, no sé ni quien es de mi familia, pero bueno, la madre de la mujer de mi hermano, que raro me suena eso aún, me ha pedido que si podía cuidar a Jake y a Emma, y yo te he llamado para saber si venías y los cuidabas conmigo.
-¿Emma?
-Sí, es la mediana pequeña, tiene 12 o 13 años, no me acuerdo. ¿No la conoces?
-No, no vino a la cena en tu casa...
-¡Es verdad! Creo que tenía un cumpleaños o no sé... ¿Vienes o no?
-Sí, claro ¿a qué hora?
-Sobre las cinco en mi casa.-dijo Cat.
-Vale, ahí estaré. Adiós.
-Adiós, nos vemos.
Colgué y me volví a tumbar en la cama, a leer tranquila. Esa vez conseguí leer dos capítulos antes de que me volviera a sonar el móvil. Me levanté y lo cogí, cabreada.
-¿Qué quieres ahora, Cat?
-¿Perdone? Lo siento, busco a Taylor ¿está por ahí?-dijo una señora.
-No, lo siento, se ha equivocado.
-Vale, gracias.-colgó.
Esa vez ya me llevé el móvil a la cama por si volvían a llamar cosa que volvieron a hacer.
-¿Diga?
-¿Está Taylor?-dijo la misma señora de antes.
-Ha vuelta a llamar al mismo número de antes, señora.
-Uy lo siento hija, gracias de todos modos.-y volvió a colgar.
Rodé los ojos y intenté retomar la lectura de nuevo hasta que el maldito móvil volvió a sonar.
-¡Qué Taylor no vive aquí, señora!-dije enfadada.
-¿Sam? ¿Estás bien?-dijo Cat.
-Joder...-solté el aire exasperada-Hola Cat.
-¿Quién es Taylor?
-Nadie, una señora que no para de llamar, buscándola.-Cat soltó una carcajada.
-Bueno, llamaba para decirte que no vengas, que al final se ocupa Daniel y Ashley de los niños.
-Vale...-dije cansada-Si me disculpas, voy a intentar leer.
-¿Aún no te has acabado el libro que te presté?
-Estoy en ello pero por culpa tuya y de señoras en busca de Taylor pues no puedo.
-¡Cuentista! Venga, te dejo leer tranquila. Un beso.
-Otro.-colgué.
Puse el móvil en silencio y me puse a leer, esta vez sin interrupciones. Sobre las cinco y media apareció mi madre pidiéndome si podía ir a comprar algunas cosas para la cena.
-Toma el dinero.-me dio unos cuantos billetes.
-Vale, vuelvo en un rato.
Salí y fui hacia el supermercado. Compré y volví a casa. Para llegar cogí un atajo por donde tenía que pasar por un parque. Miré a los niños jugando, algunos en la arena, otros columpiándose otros tirándose por el tobogán.
Escuché a un niño llorar y miré para ver quién era y me sorprendí al ver a Jake allí, eso significaba que Daniel y Ashley tenían que estar por ahí cerca.
Me fijé mejor y vi porqué estaba llorando, tenía una marca roja en la mejilla. Como no vi a ninguno de los dos mayores por ahí decidí acercarme un poco, pero antes de llegar vi a Ashley acercarse al niño que la miró asustado. La rubia miró a los dos lados, como vigilando y después empujó al niño hasta que cayó al suelo y después le dio una bofetada en la cara.
Yo sin pensarlo, dejé las bolsas en el suelo y corrí hacia ellos.
-¿Pero qué coño te crees que haces?-le grité a Ashley, mientras la apartaba y levantaba al pequeño.
-¿Qué haces tú aquí?-preguntó con desprecio.
-Pues alejar al niño de una bestia como tu.-le dije agachándome y abrazando al niño, que lloró abrazándome.
-El mocoso es un malcriado, me ha llenado de arena los zapatos.
-¡Eso es normal en un parque lleno de arena!
-Pero lo ha hecho a propósito.
-No es verdad...-dijo Jake aún abrazándome.
-¡Cállate niño!
-No le hables así, él no tiene la culpa de que te compres zapatos más caros que un coche.
-¿Qué pasa?-dijo Daniel que apareció detrás de nosotras con una niña que supuse que era Emma a su lado.
-Nada, mi amor. El niño se ha caído y se ha puesto a llorar.-dijo Ashley con una sonrisa falsa. Mi boca cayó abierta.
-¡Serás mentirosa!-me levanté y encaré a Daniel.-Tu novia le ha pegado a Jake y apuesto a que no es la primera vez.-le enseñé la marca roja de Jake en la mejilla.
-¿Qué?-miró boquiabierto a Ashley-¿Le has pegado a mi hermano?
-¿Qué? No, no yo no le he hecho nada a ese niñito.
Daniel se agachó y miró a su hermano menor.
-¿Tú lo has visto-me preguntó primero, yo asentí-¿Te ha pegado Ashley?-se dirigió a su hermano.
Jake sólo asintió. Daniel se levantó con la cara roja de ira.
-¿Algo que decir a eso?-le preguntó a su novia.
-Yo... ¡El niño se lo merecía!-dijo.
-Serás cabrona.-dije yo.
-No quiero volver a verte cerca de ninguno de mis hermanos. Nunca.-le dijo Daniel.
-¿Perdona?-arqueó una ceja rubia.
-No, no te perdono. No quiero volver a verte.
-¿Me estás dejando?
-Sí, te estoy dejando Ashley, no sé cómo pude estar contigo.
-¡Pero no puedes dejarme!-gritó la chica.
-Pues lo ha hecho, chica. Asúmelo.-le dije yo.
-Exacto y ahora vete por favor.-le dijo Daniel. La rubia solo soltó un gritó furiosa y se fue cabreada.
Estuvimos en silencio unos minutos mientras Daniel abrazaba a Jake, que ya había dejado de llorar.
-Gracias.-me dijo una vez se había puesto de pie.
-No es nada.
-Sí, es mucho. Si no hubieses estado aquí no hubiese sabido lo que le hacía a Jake.-dijo.
-Bueno pues, de nada, supongo.-sonreí.
-¿A dónde ibas?-me preguntó. Yo miré al sitio donde había dejado las bolsas de la compra. Por suerte aún seguían allí.
-A casa, venía de comprar algunas cosas.
-Te acompañamos, nos viene de camino.-dijo. Yo lo miré confundida, sabía que no le venía para nada de camino, pero no dije nada.
-Vale.-fui a coger las bolsas y volví con ellos.
-Deja que te lleve alguna bolsa.
-No gracias, no soy como Ashley que no puedo llevar ni una bolsa.-dije, él soltó una carcajada.
-Sé que puedes llevarlas, Sam. Pero igualmente quiero ayudar. Anda, trae.-me cogió dos de las tres bolsas que llevaba.
-Gracias.-me sonrojé por alguna estúpida razón.
Andamos hacia mi casa, con los dos hermanos pequeños por delante. Estábamos en un silencio cómodo, cada uno pensando en sus cosas.
-¿Cómo te sientes?-le pregunté.
-¿Eh?-dijo saliendo de sus pensamientos.
-Que como estás. Acabas de dejar a tu novia...
-La verdad es que bien, ya había pensado algunas veces en dejarla, pero hasta hoy no había tenido un motivo. Supongo que me siento liberado...-dijo, yo asentí sin decir nada.
Llegamos a mi casa y Daniel me acompañó hasta la puerta.
-Gracias por llevarme las bolsas.-le cogí las bolsas que llevaba, rozando su mano causando que me estremeciera.
-Gracias a ti por ayudar a Jake. Enserio, no sé cómo agradecértelo.
-Descuida, no hace falta que me lo agradezcas, con un gracias es suficiente.-le sonreí.
-Vale. Adiós Sam. Ya nos veremos algún día de estos.
-Claro.
Nos quedamos mirando unos segundos, hasta que decidí darle un beso en la mejilla, él al mismo tiempo decidió darme un abrazo, cosa que no salió bien. Yo para rectificar intenté darle un abrazo y él un beso en la mejilla. Acabamos riéndonos los dos.
-Qué difícil es esto.-dijo él riendo.
-Ni que lo digas.
Él me puso las manos en los brazos y me di un beso en la mejilla.
-Ahora sí.-me sonrió.-Adiós.
-Adiós.
Vi cómo se alejaba y después entré en casa.
domingo, 15 de septiembre de 2013
VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 10
Me desperté en la habitación de Cat. Abrí los ojos y todo lo que me dio tiempo a ver fue su mano dándome en toda la cara.
-¡Cat!-le grité, despertándola.
-¿Qué?-dijo medio dormida.
-Me has dado un manotazo.
-Déjame, estoy durmiendo.-se acurrucó y volvió a dormirse.
Resoplé y me levanté. Me encontré a su madre en el pasillo.
-¡Hola Sam! ¿Ya despierta?
-Sí, no tenía más sueño.-le sonreí.
-Yo tengo que irme a hacer unos recados pero estás en tu casa ya lo sabes y aún están todos durmiendo.-me sonrió y sin darme tiempo a decir nada más salió por la puerta.
Fui a la cocina y me preparé un tazón de cereales con leche. Me senté en la mesa y me puse a comer.
-¡Buenos días!-dijo alguien entrando en la cocina.-Oh, no sabía que estarías aquí.
-Pues ya lo sabes.-le dije a Daniel poniendo los ojos en blanco. De toda la gente que había en la casa tenía que despertarse él, como no.
-¿Quién se ha levantado con el pie izquierdo?-dijo con un deje burlón en la voz.
-¿No tienes nada mejor que hacer?
-A estas horas no.-se sentó a mi lado en la mesa-Están todos durmiendo.
-¿Y por qué tu no?
-Podría hacerte la misma pregunta.-dijo, yo resoplé exasperada.-¿Puedo pedirte un favor?
-Claro, somos tan amigos que haría cualquier cosa por ti.-dije con sarcasmo.
-Enserio, Sam.
-¿Qué quieres?-me resigné.
-Que Cat y tú me acompañéis a mi novia y a mí a ir de compras esta tarde.-lo miré sorprendida.
-¿Me estás pidiendo que te acompañe a ir de compras a ti ya a la rubia?
-Se llama Ashley.
-Para lo que me importa...
-¿Vendréis o no?-preguntó ignorando mi comentario.
-¿Qué gano si voy? Y no me digas que una tarde en tu compañía es suficiente porque entonces no me convencerás de ninguna manera.-él se rio de lo que dije.
-Ganas... ¿un helado?
-¿De dos bolas?-pregunté.
-Sí, una de chocolate y la otra de vainilla.
-Te acuerdas...-dije para mí misma más que para él.
-Sí, me acuerdo.-se levantó cogiendo los dos tazones y poniéndolos en el lavavajillas.-¿Aceptas el trato?
-Hmmm sí, acepto.
-Vale, pues a las cinco saldremos-dijo dirigiéndose a la puerta de la cocina.
-De acuerdo...-me levanté.
-Bonito pijama.
-Gracias. Es de Cat, ella puede decirte donde lo compró por si quieres uno.-sonreí y salí de la cocina empujándolo.
A las cinco estábamos Cat, Daniel y yo esperando a Ashley.
-¿Cuánto tarda, no?-preguntó Cat.
-Es una mujer, es normal...-dijo Daniel.
-Nosotras somos mujeres y ya estamos aquí, no es excusa...-Cat rio a mi comentario.
El sonido de unos zapatos contra el suelo nos alertó de que Ashley se acercaba. Cuando la vimos, no pude evitar abrir mi boca.
-¿Vamos a algún centro comercial V.I.P. o algo así?-preguntó Cat.
Ashley llevaba un vestido azul marino, que apenas le tapaba el culo, con unos tacones de aguja altísimos.
-¿Nos vamos, chicos?-preguntó con su voz irritante.
-Sí, vamos.-Daniel se levantó y nosotras detrás.
Llegamos al centro comercial y fue como encender un interruptor en Ashley. Se volvió loca al ver todas las tiendas. Nos hizo entrar en todas y cada una de ellas ¡Hasta en las de bebés!
Acabamos todos llenos de bolsas. No, ni Cat ni yo llevamos nada de esa rubia, para eso estaba su perrito faldero, Daniel, que llevaba como 16 bolsas llenas de ropa en las manos. Cat se había comprado unos pantalones que estaban de oferta y yo un sencillo vestido que también estaba rebajado.
-Cari, ya hemos recorrido todo el centro comercial, no hay más tiendas.-dijo Daniel.
-¿Cari? ¿Enserio?-me susurró Cat al oído-Ha perdido todo mi respeto—yo me reí.
-¡Que poco aguante tenéis! ¡De verdad!-dijo con un chicle en la boca. Ya vería que poco aguante tendría con mi mano en su cara y esa irritante boca cerrada de la bofetada.
-¿Por qué no vamos a tomar un helado?-dijo Daniel, mirándome de reojo. Yo sonreí.-Yo invito.
-Vale.-fui la primera en responder.
-¿Un helado?-preguntó Ashley.
-Sí, ya sabes, diferentes sabores, frío, en un cono o en tarrina.-dijo Cat que se ganó una mirada asesina de Ashley.
-Pero eso engorda mucho.
-Pues no comas.-dijo Daniel, dejándonos a Cat y a mí un poco sorprendidas.
Ashley resopló pero no dijo nada mientras íbamos hacia el puesto de helados.
-Tomad, pedid vosotras. Yo voy a dejar todo esto al coche y vuelvo.-Nos dio el dinero para pagar a Cat y a mí-¿Ya sabes de qué lo quiero no?-me preguntó a mí.
-Sí, no te preocupes.-le sonreí.
Él se fue con las bolsas hacia el coche mientras nosotras hacíamos cola.
-¿Cómo es que sabes qué helado quiere?-me preguntó Cat.
-Me lo dijo una vez...
-¿Y te acuerdas?
En ese momento nos tocó a nosotras e ignoré su pregunta, pidiéndole a la vendedora los helados.
-Ya estoy aquí.-dijo Daniel justo en el momento que nos apartamos de la heladería.
-Toma.-le di su helado.
-Gracias.
-Ah, el cambio, toma.-busqué en el bolsillo de mis pantalones y se lo di.
-Quédatelo, no lo quiero.
-Yo tampoco lo quiero, es tu dinero y ya me has invitado.-insistí.
-Que no, Sam, quédatelo.
-Yo te digo que no quiero. No seas cabezota.
-Podría decirte lo mismo.
-Daniel, coge el dinero.-Se lo intenté meter en el bolsillo del pantalón.
-¡Eh!-apartó mi mano y yo resbalé hacia atrás. Hubiese caído al suelo si él no me hubiese cogido a tiempo. Nos miramos a los ojos unos instantes, sin decir nada.
-¡AAAAH!-gritó Ashley. Nos giramos para verla y tenía todo mi helado estampado en la parte delantera de su vestido.
Daniel me puso de pie y la miramos, intentamos contener la risa, pero Cat que estaba riéndose a carcajadas nos la contagió y explotamos en risas al verla toda manchada.
-No, puedo, me meo...-dijo Cat, casi tirándose al suelo.
-¡Daniel! ¿Cómo puedes reírte así de tu novia?-gritó Ashley hecha una furia.
-Yo pararía, pero si hubieses visto tu cara.-dijo sin dejar de reírse.
Ashley se puso roja de ira y se fue hacia el baño a limpiarse.
-Ha sido lo mejor de la tarde.-dije calmándome un poco.
-Estoy de acuerdo.-dijo Daniel.
-¡Cat!-le grité, despertándola.
-¿Qué?-dijo medio dormida.
-Me has dado un manotazo.
-Déjame, estoy durmiendo.-se acurrucó y volvió a dormirse.
Resoplé y me levanté. Me encontré a su madre en el pasillo.
-¡Hola Sam! ¿Ya despierta?
-Sí, no tenía más sueño.-le sonreí.
-Yo tengo que irme a hacer unos recados pero estás en tu casa ya lo sabes y aún están todos durmiendo.-me sonrió y sin darme tiempo a decir nada más salió por la puerta.
Fui a la cocina y me preparé un tazón de cereales con leche. Me senté en la mesa y me puse a comer.
-¡Buenos días!-dijo alguien entrando en la cocina.-Oh, no sabía que estarías aquí.
-Pues ya lo sabes.-le dije a Daniel poniendo los ojos en blanco. De toda la gente que había en la casa tenía que despertarse él, como no.
-¿Quién se ha levantado con el pie izquierdo?-dijo con un deje burlón en la voz.
-¿No tienes nada mejor que hacer?
-A estas horas no.-se sentó a mi lado en la mesa-Están todos durmiendo.
-¿Y por qué tu no?
-Podría hacerte la misma pregunta.-dijo, yo resoplé exasperada.-¿Puedo pedirte un favor?
-Claro, somos tan amigos que haría cualquier cosa por ti.-dije con sarcasmo.
-Enserio, Sam.
-¿Qué quieres?-me resigné.
-Que Cat y tú me acompañéis a mi novia y a mí a ir de compras esta tarde.-lo miré sorprendida.
-¿Me estás pidiendo que te acompañe a ir de compras a ti ya a la rubia?
-Se llama Ashley.
-Para lo que me importa...
-¿Vendréis o no?-preguntó ignorando mi comentario.
-¿Qué gano si voy? Y no me digas que una tarde en tu compañía es suficiente porque entonces no me convencerás de ninguna manera.-él se rio de lo que dije.
-Ganas... ¿un helado?
-¿De dos bolas?-pregunté.
-Sí, una de chocolate y la otra de vainilla.
-Te acuerdas...-dije para mí misma más que para él.
-Sí, me acuerdo.-se levantó cogiendo los dos tazones y poniéndolos en el lavavajillas.-¿Aceptas el trato?
-Hmmm sí, acepto.
-Vale, pues a las cinco saldremos-dijo dirigiéndose a la puerta de la cocina.
-De acuerdo...-me levanté.
-Bonito pijama.
-Gracias. Es de Cat, ella puede decirte donde lo compró por si quieres uno.-sonreí y salí de la cocina empujándolo.
A las cinco estábamos Cat, Daniel y yo esperando a Ashley.
-¿Cuánto tarda, no?-preguntó Cat.
-Es una mujer, es normal...-dijo Daniel.
-Nosotras somos mujeres y ya estamos aquí, no es excusa...-Cat rio a mi comentario.
El sonido de unos zapatos contra el suelo nos alertó de que Ashley se acercaba. Cuando la vimos, no pude evitar abrir mi boca.
-¿Vamos a algún centro comercial V.I.P. o algo así?-preguntó Cat.
Ashley llevaba un vestido azul marino, que apenas le tapaba el culo, con unos tacones de aguja altísimos.
-¿Nos vamos, chicos?-preguntó con su voz irritante.
-Sí, vamos.-Daniel se levantó y nosotras detrás.
Llegamos al centro comercial y fue como encender un interruptor en Ashley. Se volvió loca al ver todas las tiendas. Nos hizo entrar en todas y cada una de ellas ¡Hasta en las de bebés!
Acabamos todos llenos de bolsas. No, ni Cat ni yo llevamos nada de esa rubia, para eso estaba su perrito faldero, Daniel, que llevaba como 16 bolsas llenas de ropa en las manos. Cat se había comprado unos pantalones que estaban de oferta y yo un sencillo vestido que también estaba rebajado.
-Cari, ya hemos recorrido todo el centro comercial, no hay más tiendas.-dijo Daniel.
-¿Cari? ¿Enserio?-me susurró Cat al oído-Ha perdido todo mi respeto—yo me reí.
-¡Que poco aguante tenéis! ¡De verdad!-dijo con un chicle en la boca. Ya vería que poco aguante tendría con mi mano en su cara y esa irritante boca cerrada de la bofetada.
-¿Por qué no vamos a tomar un helado?-dijo Daniel, mirándome de reojo. Yo sonreí.-Yo invito.
-Vale.-fui la primera en responder.
-¿Un helado?-preguntó Ashley.
-Sí, ya sabes, diferentes sabores, frío, en un cono o en tarrina.-dijo Cat que se ganó una mirada asesina de Ashley.
-Pero eso engorda mucho.
-Pues no comas.-dijo Daniel, dejándonos a Cat y a mí un poco sorprendidas.
Ashley resopló pero no dijo nada mientras íbamos hacia el puesto de helados.
-Tomad, pedid vosotras. Yo voy a dejar todo esto al coche y vuelvo.-Nos dio el dinero para pagar a Cat y a mí-¿Ya sabes de qué lo quiero no?-me preguntó a mí.
-Sí, no te preocupes.-le sonreí.
Él se fue con las bolsas hacia el coche mientras nosotras hacíamos cola.
-¿Cómo es que sabes qué helado quiere?-me preguntó Cat.
-Me lo dijo una vez...
-¿Y te acuerdas?
En ese momento nos tocó a nosotras e ignoré su pregunta, pidiéndole a la vendedora los helados.
-Ya estoy aquí.-dijo Daniel justo en el momento que nos apartamos de la heladería.
-Toma.-le di su helado.
-Gracias.
-Ah, el cambio, toma.-busqué en el bolsillo de mis pantalones y se lo di.
-Quédatelo, no lo quiero.
-Yo tampoco lo quiero, es tu dinero y ya me has invitado.-insistí.
-Que no, Sam, quédatelo.
-Yo te digo que no quiero. No seas cabezota.
-Podría decirte lo mismo.
-Daniel, coge el dinero.-Se lo intenté meter en el bolsillo del pantalón.
-¡Eh!-apartó mi mano y yo resbalé hacia atrás. Hubiese caído al suelo si él no me hubiese cogido a tiempo. Nos miramos a los ojos unos instantes, sin decir nada.
-¡AAAAH!-gritó Ashley. Nos giramos para verla y tenía todo mi helado estampado en la parte delantera de su vestido.
Daniel me puso de pie y la miramos, intentamos contener la risa, pero Cat que estaba riéndose a carcajadas nos la contagió y explotamos en risas al verla toda manchada.
-No, puedo, me meo...-dijo Cat, casi tirándose al suelo.
-¡Daniel! ¿Cómo puedes reírte así de tu novia?-gritó Ashley hecha una furia.
-Yo pararía, pero si hubieses visto tu cara.-dijo sin dejar de reírse.
Ashley se puso roja de ira y se fue hacia el baño a limpiarse.
-Ha sido lo mejor de la tarde.-dije calmándome un poco.
-Estoy de acuerdo.-dijo Daniel.
sábado, 14 de septiembre de 2013
Cada mañana
Como cada mañana, Will, se fue hacia la parada de autobús. Odiaba levantarse tan temprano para ir a trabajar. Él era de mucho dormir, pero solo había una cosa que lo animase a levantarse.
Ella.
La chica que veía cada mañana al otro lado de la calle. Mientras esperaba a que el autobús viniera, la miraba. Ella muchas veces le devolvía la mirada con su cigarro entre los dedos.
Alguna que otra vez se le escapaba una sonrisa al verla allí, esperando algo, a lo mejor esperaba a su novio, o a una amiga. O simplemente esperaba a que pasara un taxi y la llevara a cualquier lugar.
Pero Will nunca supo lo que ella esperaba. Él siempre era el primero en irse, subiendo al autobús rumbo a trabajar. No sin antes mirarla una última vez, preguntándose si al día siguiente estaría allí.
Esa mañana, Will se levantó como cualquier otro día. Se tomó su café en el bar de la esquina de su casa, saludó al vendedor al que le compraba un periódico cada día al volver de trabajar y fue a esperar el autobús. Cuando llegó no la vio en su sitio de siempre. Recorrió con la mirada el otro lado del a calle, buscándola.
Pero ese día, ella no estaba.
Él se quedó pensando ¿Le habría pasado algo? ¿Se había quedado dormida? ¿Por qué no estaba su chica al otro lado de la calle, con su cigarrillo entre los dedos?
Una mano suave en su brazo, le alejó de sus pensamientos. Él se giró para ver quién era y no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver a la chica del cigarrillo, la que cada mañana desde hacía mucho tiempo veía. La chica a la que le había puesto miles de nombres sin que ninguno le convenciera de que pudiera ser el suyo.
-Hola—dijo ella con una sonrisa tímida.
Ella.
La chica que veía cada mañana al otro lado de la calle. Mientras esperaba a que el autobús viniera, la miraba. Ella muchas veces le devolvía la mirada con su cigarro entre los dedos.
Alguna que otra vez se le escapaba una sonrisa al verla allí, esperando algo, a lo mejor esperaba a su novio, o a una amiga. O simplemente esperaba a que pasara un taxi y la llevara a cualquier lugar.
Pero Will nunca supo lo que ella esperaba. Él siempre era el primero en irse, subiendo al autobús rumbo a trabajar. No sin antes mirarla una última vez, preguntándose si al día siguiente estaría allí.
Esa mañana, Will se levantó como cualquier otro día. Se tomó su café en el bar de la esquina de su casa, saludó al vendedor al que le compraba un periódico cada día al volver de trabajar y fue a esperar el autobús. Cuando llegó no la vio en su sitio de siempre. Recorrió con la mirada el otro lado del a calle, buscándola.
Pero ese día, ella no estaba.
Él se quedó pensando ¿Le habría pasado algo? ¿Se había quedado dormida? ¿Por qué no estaba su chica al otro lado de la calle, con su cigarrillo entre los dedos?
Una mano suave en su brazo, le alejó de sus pensamientos. Él se giró para ver quién era y no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver a la chica del cigarrillo, la que cada mañana desde hacía mucho tiempo veía. La chica a la que le había puesto miles de nombres sin que ninguno le convenciera de que pudiera ser el suyo.
-Hola—dijo ella con una sonrisa tímida.
Este relato es el que he presentado al concurso de Moon, espero que os haya gustado :3
lunes, 9 de septiembre de 2013
VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 9
Hoy era el día. El día que tenía que ir a la boda del hermano de Cat y tendría que ver a la estúpida rubia con Daniel achuchándose por ahí.
-¿Ya estás lista?-me preguntó mi madre-Nos vamos en unos minutos.
-Vale, ahora voy.
Terminé de arreglarme el pelo y fui junto a mis padres. Nos metimos en el coche y fuimos hacia la iglesia donde se celebraba la boda.
-¡Sam!-gritó Cat al verme salir del coche. Vino hacia mí corriendo.
-Vas a matarte si corres con esos tacones.-le dije mientras la miraba.-Estás preciosa.
-Tú también, me encanta el vestido.
-Lo elegiste tú...
-¡Por eso!-rio.
Negué con la cabeza riéndome y miré a la gente que estaba esperando fuera. Entre ellos vi a Ashley, que estaba hablando con otra chica, seguramente sobre lo que le costó su vestido y zapatos...
Sentí que alguien me miraba y busqué quien eera hasta que encontré esos ojos marrones mirándome. Daniel me dedicó una tímida sonrisa pero yo en vez de devolvérsela me giré y le di la espalda.
-¡Ya podemos entrar!-gritó alguien entre la gente, que empiezó a entrar en la iglesia. Me giro para buscar a Cat y la encontré besándose y riendo con Matt. Resoplé y entré sola en la iglesia.
Me senté en un banco, junto a mis padres y unos minutos más tarde llegaron Cat y Matt.
La ceremonia fue bastante breve, porque no querían que se alargase mucho. Cuando acabó, nos repartieron a todos arroz y pétalos y se lo lanzamos cuando salimos.
Volvimos a meternos en el coche para irnos al restaurante donde se haría la cena. Era un sitio precioso, todo bien decorado.
Un hombre mayor nos guio a todos los invitados a una terraza donde empezaron a repartir copas con vino blanco. Cat estaba a mi lado.
-¿Has visto a la rubia? Con ese vestido parece que se le van a salir los pechos por delante.
-Lo sé.-me reí. –Y encima el vestido le va súper apretado no sé cómo puede llevarlo...-me volví a reír y miré a Cat que miraba detrás de mí con una sonrisa temerosa-¿Qué?
Me giré y vi a Daniel mirándome con una ceja levantada.
-¿De quién hablabais?
-¿No te han dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?
-No, nunca me lo han dicho.-sonrió.
-Pues ya te lo digo yo. Es de mala educación hacerlo.
En vez de responderme él soltó una carcajada, dio media vuelta y se fue. Yo me quedé confundida al igual que Cat.
-Que chaval más raro...-dijo ella.
Después de estar en esa terraza una media hora el hombre que nos llevó allí nos guio hacia un jardín donde íbamos a cenar.
-Vamos a mirar en que mesa nos ha tocado.
Cat y yo nos acercamos a unas tarjetas que estaban en una mesa donde ponía los nombres de las personas que estarían en cada mesa. Buscamos nuestros nombres.
-¡Aquí!-dijo ella.-Catherine Bernard, Matt Worm, Samantha Worm y oh,no...
-¿Qué?-pregunté, mirando la lista. Daniel y Ashley también estaban en ella.
-¿Vamos a tener que cenar con esa rubia?-se quejó ella.
-Sí...
Fuimos a sentarnos a nuestra mesa. Y enseguida trajeron la cena. Al principio fue todo un poco incómodo ya que Ashley no paraba de contar que marcas de zapatos eran fiables y cuáles no.
-Dudo que llegue a tener algunos zapatos de esas marcas alguna vez.-la interrumpí harta de su aguda voz.
-Ay chica, pues deberías, aunque no sé si te sentarían bien...-dijo con voz irritante.
-Me pregunto si a ella le sentaría bien mi puño en su cara.-le susurré a Cat que se puso a reír.
-Yo creo que sí...
Mientras cenamos la temperatura bajó unos grados.
-¿Quieres mi chaqueta, Cat?-le preguntó Matt quitándose la americana y poniéndosela sobre los hombros.
-¿Tú quieres la mía?-le preguntó Daniel a Ashley.
-Por favor, ¡no combina con mi vestido! Prefiero pasar frío a ir mal conjuntada.-dijo, yo rodé los ojos. Lo que daría yo por tener una pareja que me ofreciese su chaqueta. Me moría de frío.
Acabamos de cenar y nos dirigimos a una sala donde había una pista de baile y una mujer poniendo música.
-¡Vamos a bailar!-dijo Cat, animada.
Bailamos durante una o dos horas parando solo para beber algo. Al final pusieron baladas para que las parejas bailaran juntas. Y como me temía, yo estaba sola.
-Ve a bailar con Matt, te está esperando.-le dije poniéndole las manos en los hombros.-No te preocupes por mí. Voy a salir fuera a tomar el aire, tu relájate.
-Vale...-dijo insegura y se fue con Matt.
Yo fui hacia la puerta que daba a una terraza. Me giré y miré la sala, toda llena de parejas, felices, bailando juntas. Y yo sola.
Salí fuera y me apoyé en la barandilla, mirando las vistas.
-Eh, Sam ¿qué haces aquí?-me giré al escuchar la voz de mi padre.
-He salido a tomar el aire, allí hay demasiada gente ¿y mamá?
-Ha ido al baño, se ha bebido dos copas y ya no podía más.-rio.
-Que poco aguante...-sonreí.
-Pues sí-se puso a mi lado y me paso la mano por los hombros.-Estás helada ¿Por qué no entras?
-Estoy bien, no tengo frío.
-Ya verás cómo mañana estás resfriada.
-Que no...
-Voy a buscar algo para beber, ahora vuelvo.
-Vale-le dije mientras se alejaba.
Unos minutos después sentí como alguien se acercaba y me ponía su chaqueta sobre mis hombros.
-Papá, te he dicho que no tengo...-paré de hablar al ver a Daniel a mi lado-...frío.
-Siento decepcionarte, pero no soy tu padre...
-No servirías como Darth Vader...-me burlé.-¿Qué haces aquí, igualmente?
-He salido y te he visto y como buen ciudadano te he dado mi chaqueta para que no tengas frío.
-¿Y dónde está tu novia?-pregunté sin interés.
-Mi tío le ha tirado sin querer su copa de vino encima y se está limpiando el vestido.-yo no pude evitar reírme.
-Debe estar histérica, pagaría por verla.-dije sin darme cuenta de lo que en realidad decía.-Ups
Él se rio y después se puso serio.
-Sam, siento lo que paso con nosotros.
-¿Nosotros? No había ningún nosotros y si lo había desapareció cuando te fuiste sin ni siquiera avisarme.
-Aún me arrepiento de eso, no sé porque estúpida razón lo hice...
-Ya bueno, pues antes de arrepentirte piensa bien en lo que vas a hacer.
Y sin dejar que dijera nada, le di la chaqueta y entré de nuevo.
-¿Ya estás lista?-me preguntó mi madre-Nos vamos en unos minutos.
-Vale, ahora voy.
Terminé de arreglarme el pelo y fui junto a mis padres. Nos metimos en el coche y fuimos hacia la iglesia donde se celebraba la boda.
-¡Sam!-gritó Cat al verme salir del coche. Vino hacia mí corriendo.
-Vas a matarte si corres con esos tacones.-le dije mientras la miraba.-Estás preciosa.
-Tú también, me encanta el vestido.
-Lo elegiste tú...
-¡Por eso!-rio.
Negué con la cabeza riéndome y miré a la gente que estaba esperando fuera. Entre ellos vi a Ashley, que estaba hablando con otra chica, seguramente sobre lo que le costó su vestido y zapatos...
Sentí que alguien me miraba y busqué quien eera hasta que encontré esos ojos marrones mirándome. Daniel me dedicó una tímida sonrisa pero yo en vez de devolvérsela me giré y le di la espalda.
-¡Ya podemos entrar!-gritó alguien entre la gente, que empiezó a entrar en la iglesia. Me giro para buscar a Cat y la encontré besándose y riendo con Matt. Resoplé y entré sola en la iglesia.
Me senté en un banco, junto a mis padres y unos minutos más tarde llegaron Cat y Matt.
La ceremonia fue bastante breve, porque no querían que se alargase mucho. Cuando acabó, nos repartieron a todos arroz y pétalos y se lo lanzamos cuando salimos.
Volvimos a meternos en el coche para irnos al restaurante donde se haría la cena. Era un sitio precioso, todo bien decorado.
Un hombre mayor nos guio a todos los invitados a una terraza donde empezaron a repartir copas con vino blanco. Cat estaba a mi lado.
-¿Has visto a la rubia? Con ese vestido parece que se le van a salir los pechos por delante.
-Lo sé.-me reí. –Y encima el vestido le va súper apretado no sé cómo puede llevarlo...-me volví a reír y miré a Cat que miraba detrás de mí con una sonrisa temerosa-¿Qué?
Me giré y vi a Daniel mirándome con una ceja levantada.
-¿De quién hablabais?
-¿No te han dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?
-No, nunca me lo han dicho.-sonrió.
-Pues ya te lo digo yo. Es de mala educación hacerlo.
En vez de responderme él soltó una carcajada, dio media vuelta y se fue. Yo me quedé confundida al igual que Cat.
-Que chaval más raro...-dijo ella.
Después de estar en esa terraza una media hora el hombre que nos llevó allí nos guio hacia un jardín donde íbamos a cenar.
-Vamos a mirar en que mesa nos ha tocado.
Cat y yo nos acercamos a unas tarjetas que estaban en una mesa donde ponía los nombres de las personas que estarían en cada mesa. Buscamos nuestros nombres.
-¡Aquí!-dijo ella.-Catherine Bernard, Matt Worm, Samantha Worm y oh,no...
-¿Qué?-pregunté, mirando la lista. Daniel y Ashley también estaban en ella.
-¿Vamos a tener que cenar con esa rubia?-se quejó ella.
-Sí...
Fuimos a sentarnos a nuestra mesa. Y enseguida trajeron la cena. Al principio fue todo un poco incómodo ya que Ashley no paraba de contar que marcas de zapatos eran fiables y cuáles no.
-Dudo que llegue a tener algunos zapatos de esas marcas alguna vez.-la interrumpí harta de su aguda voz.
-Ay chica, pues deberías, aunque no sé si te sentarían bien...-dijo con voz irritante.
-Me pregunto si a ella le sentaría bien mi puño en su cara.-le susurré a Cat que se puso a reír.
-Yo creo que sí...
Mientras cenamos la temperatura bajó unos grados.
-¿Quieres mi chaqueta, Cat?-le preguntó Matt quitándose la americana y poniéndosela sobre los hombros.
-¿Tú quieres la mía?-le preguntó Daniel a Ashley.
-Por favor, ¡no combina con mi vestido! Prefiero pasar frío a ir mal conjuntada.-dijo, yo rodé los ojos. Lo que daría yo por tener una pareja que me ofreciese su chaqueta. Me moría de frío.
Acabamos de cenar y nos dirigimos a una sala donde había una pista de baile y una mujer poniendo música.
-¡Vamos a bailar!-dijo Cat, animada.
Bailamos durante una o dos horas parando solo para beber algo. Al final pusieron baladas para que las parejas bailaran juntas. Y como me temía, yo estaba sola.
-Ve a bailar con Matt, te está esperando.-le dije poniéndole las manos en los hombros.-No te preocupes por mí. Voy a salir fuera a tomar el aire, tu relájate.
-Vale...-dijo insegura y se fue con Matt.
Yo fui hacia la puerta que daba a una terraza. Me giré y miré la sala, toda llena de parejas, felices, bailando juntas. Y yo sola.
Salí fuera y me apoyé en la barandilla, mirando las vistas.
-Eh, Sam ¿qué haces aquí?-me giré al escuchar la voz de mi padre.
-He salido a tomar el aire, allí hay demasiada gente ¿y mamá?
-Ha ido al baño, se ha bebido dos copas y ya no podía más.-rio.
-Que poco aguante...-sonreí.
-Pues sí-se puso a mi lado y me paso la mano por los hombros.-Estás helada ¿Por qué no entras?
-Estoy bien, no tengo frío.
-Ya verás cómo mañana estás resfriada.
-Que no...
-Voy a buscar algo para beber, ahora vuelvo.
-Vale-le dije mientras se alejaba.
Unos minutos después sentí como alguien se acercaba y me ponía su chaqueta sobre mis hombros.
-Papá, te he dicho que no tengo...-paré de hablar al ver a Daniel a mi lado-...frío.
-Siento decepcionarte, pero no soy tu padre...
-No servirías como Darth Vader...-me burlé.-¿Qué haces aquí, igualmente?
-He salido y te he visto y como buen ciudadano te he dado mi chaqueta para que no tengas frío.
-¿Y dónde está tu novia?-pregunté sin interés.
-Mi tío le ha tirado sin querer su copa de vino encima y se está limpiando el vestido.-yo no pude evitar reírme.
-Debe estar histérica, pagaría por verla.-dije sin darme cuenta de lo que en realidad decía.-Ups
Él se rio y después se puso serio.
-Sam, siento lo que paso con nosotros.
-¿Nosotros? No había ningún nosotros y si lo había desapareció cuando te fuiste sin ni siquiera avisarme.
-Aún me arrepiento de eso, no sé porque estúpida razón lo hice...
-Ya bueno, pues antes de arrepentirte piensa bien en lo que vas a hacer.
Y sin dejar que dijera nada, le di la chaqueta y entré de nuevo.
domingo, 1 de septiembre de 2013
VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 8
¿El turquesa o el crema? Estaba en una tienda eligiendo vestidos con Cat.
-¿Tú cuál crees que debería llevar? No me decido...
-El turquesa, me gusta como es, el otro es muy de señora mayor.-se rio.
-Vale, gracias por la ayuda. Voy a probármelo de nuevo, ahora vuelvo.
Entré al probador de la tienda y me puse el vestido. Era bonito, me encantaba. Sí, tenía que ser mío.
Salí y fui a la caja a pagar. Cat vino a mi lado, con su vestido en la mano.
-Ya los tenemos. Nos ha costado toda una mañana pero ya los tenemos.
-Sí, espero que no llueva en la boda.
-Yo también. A Tyler no le haría mucha gracia.
-Y a Rachel tampoco, se le arruinaría el vestido, y seguro que no es barato.-dije dándole a la cajera el dinero para pagar.
-Es verdad... Tengo que hablar con Matt para que se compre una corbata del mismo color del vestido.-dijo ilusionada.
-Yupi... Todos con su pareja y yo estaré ahí en un rincón sola.
-No digas eso, no es tan serio lo nuestro...
-Cat, lleváis juntos seis meses, es serio. Y nunca había visto a mi primo así.
-¿Así, cómo?-preguntó sonriendo.
-Radiante a cada minuto del día, feliz, enamorado. Si parece que pota arcoíris cuando no miras.
Las dos nos reímos, saliendo de la tienda.
-Yo también soy feliz con él. Es muy mono conmigo y no sé, le quiero.
-Se nota-sonrío-. Pero volviendo al tema, estaré sola en la boda, imagina a la hora de los bailes. Música romántica, todos con su pareja y yo bailando sola ahí en medio.
-No digas tonterías, seguro que mi hermano ha invitado a algún chico de nuestra edad. Mira, en la lista de invitados vi que estaban Jules, Chris, Brett, Evan, Daniel, Ian, Scott y no sé quién más.
Yo había dejado de escucharla cuando dijo su nombre.
-¿Da-Daniel va a venir?-pregunté. Cat me miró.
-Sí, creo que vuelve esta noche, para pasado mañana ir a la boda, se quedará todo el verano. ¿Cuánto hace que no hablas con él?
-Casi desde que se fue... Unos nueve meses, hemos hablado unas cuantas veces, pero nunca conversaciones como las de antes.
-Está en segundo año, a lo mejor tiene que estudiar mucho. Allí a lo mejor la universidad es más difícil.
-Lo dudo Cat, desde que se fue no he sabido casi nada de él.
-Si, en eso fue un completo imbécil contigo. Debería haberte dicho algo de que se iba y no que yo te lo tuviese que decir.
-Ya, bueno, vamos a casa. No quiero pensar en él ahora.
-Vale.
Cat y yo nos fuimos cada una a su casa. Cuando llegué, me fui a mi habitación y dejé el vestido.
No podía creerme que después de nueve meses volvería a ver a Daniel. Sé que no debería estar emocionada, ni siquiera se despidió. Tuve que enterarme por Cat que se había ido fuera a estudiar.
Esa misma noche, Cat me llamó.
-¡Hola! Tengo una buena noticia.
-¿Cuál?
-Daniel acaba de volver, mi hermano lo ha ido a buscar al aeropuerto y ahora vendrán aquí ¿quieres venir?
-Claro ¿por qué no? Será agradable preguntarle porque me ignoró durante casi nueve meses.-ella se rio.
-Vale, te espero aquí.
Después de colgar, me despedí de mis padres y salí hacia casa de Cat. No sabía cómo reaccionaría al ver a Daniel después de tanto tiempo. No es como si hubiésemos salido juntos ni nada de eso, pero las veces que hablábamos para mi por lo menos eran importantes.
Llegué a casa de Cat. El coche de Tyler estaba aparcado fuera así que supuse que ya habían llegado. Llamé al timbre y esperé. La puerta se abrió y me encontré con los ojos del chico que hacía 9 meses que no veía.
-Samantha.-dijo sorprendido.
-¿Ya ni me llamas Sam? Vaya, no pensé que perdieras tanta confianza.-dije entrando en la casa empujándolo un poco.
-¿Qué haces aquí?-evitó mi comentario.
-Mi mejor amiga vive aquí. Y me enteré de que hoy volvías así que he venido a saludar.
Daniel se rascó la nuca, incómodo.
-Ah, bueno pues Cat está en el comedor con todos los demás.
-Vale...-le dije un poco confundida por su comportamiento y fui al comedor.
Enseguida que entré vi el porqué de la incomodidad de Daniel. Una rubia despampanante estaba allí hablando con Cat, que cuando me vio, vino hacia mi.
-Te juro que no lo sabía, después te lo cuento todo.-antes de que apenas pudiera acabar la frase, la rubia estaba delante de mi.
-Hola, soy Ashley.-dijo masticando chicle dando dos besos al aire, totalmente a lo película.
-Yo soy Sam...-dije y me aparté un poco de ella.
-Sí ella es Sam y me la llevo un rato.-dijo Cat arrastrándome a su habitación.
-¿Qué coño ha sido eso?-pregunté sorprendida.
-Sí, yo también me quedé igual. Esa rubia es totalmente irritante.
-¿Daniel sale con “eso”?
-Sí, yo estaba igual que tú. Llegó aquí con esa chica y creo que nunca había visto a tanta gente abrir la boca a la vez.-se rio.
-No me imaginaba que esa chica fuese del tipo de Daniel...-dije sentándome en su cama.
-Nadie se lo imaginaba. Y menos mal que has llegado, porque se enrolla como una persiana, la chica. Es horrible.
-¿Qué te ha contado?-le pregunto divertida.
-No he escuchado ni la mitad, pero ha dicho no sé qué de una amiga que tenía que se había comprado un yate pero que no la quería invitar porque era más pequeño que el suyo, y tonterías varias...
Estuvimos hablando de Ashley durante unos minutos hasta que decidimos salir de nuevo.
-Allá vamos.-dijo Cat.
Abrimos la puerta y fuimos a la cocina, donde estaban Daniel y Ashley, besándose apasionadamente.
-Repugnante.
-¿Tú cuál crees que debería llevar? No me decido...
-El turquesa, me gusta como es, el otro es muy de señora mayor.-se rio.
-Vale, gracias por la ayuda. Voy a probármelo de nuevo, ahora vuelvo.
Entré al probador de la tienda y me puse el vestido. Era bonito, me encantaba. Sí, tenía que ser mío.
Salí y fui a la caja a pagar. Cat vino a mi lado, con su vestido en la mano.
-Ya los tenemos. Nos ha costado toda una mañana pero ya los tenemos.
-Sí, espero que no llueva en la boda.
-Yo también. A Tyler no le haría mucha gracia.
-Y a Rachel tampoco, se le arruinaría el vestido, y seguro que no es barato.-dije dándole a la cajera el dinero para pagar.
-Es verdad... Tengo que hablar con Matt para que se compre una corbata del mismo color del vestido.-dijo ilusionada.
-Yupi... Todos con su pareja y yo estaré ahí en un rincón sola.
-No digas eso, no es tan serio lo nuestro...
-Cat, lleváis juntos seis meses, es serio. Y nunca había visto a mi primo así.
-¿Así, cómo?-preguntó sonriendo.
-Radiante a cada minuto del día, feliz, enamorado. Si parece que pota arcoíris cuando no miras.
Las dos nos reímos, saliendo de la tienda.
-Yo también soy feliz con él. Es muy mono conmigo y no sé, le quiero.
-Se nota-sonrío-. Pero volviendo al tema, estaré sola en la boda, imagina a la hora de los bailes. Música romántica, todos con su pareja y yo bailando sola ahí en medio.
-No digas tonterías, seguro que mi hermano ha invitado a algún chico de nuestra edad. Mira, en la lista de invitados vi que estaban Jules, Chris, Brett, Evan, Daniel, Ian, Scott y no sé quién más.
Yo había dejado de escucharla cuando dijo su nombre.
-¿Da-Daniel va a venir?-pregunté. Cat me miró.
-Sí, creo que vuelve esta noche, para pasado mañana ir a la boda, se quedará todo el verano. ¿Cuánto hace que no hablas con él?
-Casi desde que se fue... Unos nueve meses, hemos hablado unas cuantas veces, pero nunca conversaciones como las de antes.
-Está en segundo año, a lo mejor tiene que estudiar mucho. Allí a lo mejor la universidad es más difícil.
-Lo dudo Cat, desde que se fue no he sabido casi nada de él.
-Si, en eso fue un completo imbécil contigo. Debería haberte dicho algo de que se iba y no que yo te lo tuviese que decir.
-Ya, bueno, vamos a casa. No quiero pensar en él ahora.
-Vale.
Cat y yo nos fuimos cada una a su casa. Cuando llegué, me fui a mi habitación y dejé el vestido.
No podía creerme que después de nueve meses volvería a ver a Daniel. Sé que no debería estar emocionada, ni siquiera se despidió. Tuve que enterarme por Cat que se había ido fuera a estudiar.
Esa misma noche, Cat me llamó.
-¡Hola! Tengo una buena noticia.
-¿Cuál?
-Daniel acaba de volver, mi hermano lo ha ido a buscar al aeropuerto y ahora vendrán aquí ¿quieres venir?
-Claro ¿por qué no? Será agradable preguntarle porque me ignoró durante casi nueve meses.-ella se rio.
-Vale, te espero aquí.
Después de colgar, me despedí de mis padres y salí hacia casa de Cat. No sabía cómo reaccionaría al ver a Daniel después de tanto tiempo. No es como si hubiésemos salido juntos ni nada de eso, pero las veces que hablábamos para mi por lo menos eran importantes.
Llegué a casa de Cat. El coche de Tyler estaba aparcado fuera así que supuse que ya habían llegado. Llamé al timbre y esperé. La puerta se abrió y me encontré con los ojos del chico que hacía 9 meses que no veía.
-Samantha.-dijo sorprendido.
-¿Ya ni me llamas Sam? Vaya, no pensé que perdieras tanta confianza.-dije entrando en la casa empujándolo un poco.
-¿Qué haces aquí?-evitó mi comentario.
-Mi mejor amiga vive aquí. Y me enteré de que hoy volvías así que he venido a saludar.
Daniel se rascó la nuca, incómodo.
-Ah, bueno pues Cat está en el comedor con todos los demás.
-Vale...-le dije un poco confundida por su comportamiento y fui al comedor.
Enseguida que entré vi el porqué de la incomodidad de Daniel. Una rubia despampanante estaba allí hablando con Cat, que cuando me vio, vino hacia mi.
-Te juro que no lo sabía, después te lo cuento todo.-antes de que apenas pudiera acabar la frase, la rubia estaba delante de mi.
-Hola, soy Ashley.-dijo masticando chicle dando dos besos al aire, totalmente a lo película.
-Yo soy Sam...-dije y me aparté un poco de ella.
-Sí ella es Sam y me la llevo un rato.-dijo Cat arrastrándome a su habitación.
-¿Qué coño ha sido eso?-pregunté sorprendida.
-Sí, yo también me quedé igual. Esa rubia es totalmente irritante.
-¿Daniel sale con “eso”?
-Sí, yo estaba igual que tú. Llegó aquí con esa chica y creo que nunca había visto a tanta gente abrir la boca a la vez.-se rio.
-No me imaginaba que esa chica fuese del tipo de Daniel...-dije sentándome en su cama.
-Nadie se lo imaginaba. Y menos mal que has llegado, porque se enrolla como una persiana, la chica. Es horrible.
-¿Qué te ha contado?-le pregunto divertida.
-No he escuchado ni la mitad, pero ha dicho no sé qué de una amiga que tenía que se había comprado un yate pero que no la quería invitar porque era más pequeño que el suyo, y tonterías varias...
Estuvimos hablando de Ashley durante unos minutos hasta que decidimos salir de nuevo.
-Allá vamos.-dijo Cat.
Abrimos la puerta y fuimos a la cocina, donde estaban Daniel y Ashley, besándose apasionadamente.
-Repugnante.
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