Me puse a leer el libro que tanto ansiaba y no había leído ni dos páginas cuando mi móvil, encima de la mesa empezó a sonar. Maldecí a quien pudiese ser y me levanté a cogerlo.
-¿Diga?
-Hola Sam, soy yo.-dijo Cat.
-Me lo imaginaba ¿qué pasa?
-A ver mi suegra, bueno no, en realidad no es mi suegra, no sé ni quien es de mi familia, pero bueno, la madre de la mujer de mi hermano, que raro me suena eso aún, me ha pedido que si podía cuidar a Jake y a Emma, y yo te he llamado para saber si venías y los cuidabas conmigo.
-¿Emma?
-Sí, es la mediana pequeña, tiene 12 o 13 años, no me acuerdo. ¿No la conoces?
-No, no vino a la cena en tu casa...
-¡Es verdad! Creo que tenía un cumpleaños o no sé... ¿Vienes o no?
-Sí, claro ¿a qué hora?
-Sobre las cinco en mi casa.-dijo Cat.
-Vale, ahí estaré. Adiós.
-Adiós, nos vemos.
Colgué y me volví a tumbar en la cama, a leer tranquila. Esa vez conseguí leer dos capítulos antes de que me volviera a sonar el móvil. Me levanté y lo cogí, cabreada.
-¿Qué quieres ahora, Cat?
-¿Perdone? Lo siento, busco a Taylor ¿está por ahí?-dijo una señora.
-No, lo siento, se ha equivocado.
-Vale, gracias.-colgó.
Esa vez ya me llevé el móvil a la cama por si volvían a llamar cosa que volvieron a hacer.
-¿Diga?
-¿Está Taylor?-dijo la misma señora de antes.
-Ha vuelta a llamar al mismo número de antes, señora.
-Uy lo siento hija, gracias de todos modos.-y volvió a colgar.
Rodé los ojos y intenté retomar la lectura de nuevo hasta que el maldito móvil volvió a sonar.
-¡Qué Taylor no vive aquí, señora!-dije enfadada.
-¿Sam? ¿Estás bien?-dijo Cat.
-Joder...-solté el aire exasperada-Hola Cat.
-¿Quién es Taylor?
-Nadie, una señora que no para de llamar, buscándola.-Cat soltó una carcajada.
-Bueno, llamaba para decirte que no vengas, que al final se ocupa Daniel y Ashley de los niños.
-Vale...-dije cansada-Si me disculpas, voy a intentar leer.
-¿Aún no te has acabado el libro que te presté?
-Estoy en ello pero por culpa tuya y de señoras en busca de Taylor pues no puedo.
-¡Cuentista! Venga, te dejo leer tranquila. Un beso.
-Otro.-colgué.
Puse el móvil en silencio y me puse a leer, esta vez sin interrupciones. Sobre las cinco y media apareció mi madre pidiéndome si podía ir a comprar algunas cosas para la cena.
-Toma el dinero.-me dio unos cuantos billetes.
-Vale, vuelvo en un rato.
Salí y fui hacia el supermercado. Compré y volví a casa. Para llegar cogí un atajo por donde tenía que pasar por un parque. Miré a los niños jugando, algunos en la arena, otros columpiándose otros tirándose por el tobogán.
Escuché a un niño llorar y miré para ver quién era y me sorprendí al ver a Jake allí, eso significaba que Daniel y Ashley tenían que estar por ahí cerca.
Me fijé mejor y vi porqué estaba llorando, tenía una marca roja en la mejilla. Como no vi a ninguno de los dos mayores por ahí decidí acercarme un poco, pero antes de llegar vi a Ashley acercarse al niño que la miró asustado. La rubia miró a los dos lados, como vigilando y después empujó al niño hasta que cayó al suelo y después le dio una bofetada en la cara.
Yo sin pensarlo, dejé las bolsas en el suelo y corrí hacia ellos.
-¿Pero qué coño te crees que haces?-le grité a Ashley, mientras la apartaba y levantaba al pequeño.
-¿Qué haces tú aquí?-preguntó con desprecio.
-Pues alejar al niño de una bestia como tu.-le dije agachándome y abrazando al niño, que lloró abrazándome.
-El mocoso es un malcriado, me ha llenado de arena los zapatos.
-¡Eso es normal en un parque lleno de arena!
-Pero lo ha hecho a propósito.
-No es verdad...-dijo Jake aún abrazándome.
-¡Cállate niño!
-No le hables así, él no tiene la culpa de que te compres zapatos más caros que un coche.
-¿Qué pasa?-dijo Daniel que apareció detrás de nosotras con una niña que supuse que era Emma a su lado.
-Nada, mi amor. El niño se ha caído y se ha puesto a llorar.-dijo Ashley con una sonrisa falsa. Mi boca cayó abierta.
-¡Serás mentirosa!-me levanté y encaré a Daniel.-Tu novia le ha pegado a Jake y apuesto a que no es la primera vez.-le enseñé la marca roja de Jake en la mejilla.
-¿Qué?-miró boquiabierto a Ashley-¿Le has pegado a mi hermano?
-¿Qué? No, no yo no le he hecho nada a ese niñito.
Daniel se agachó y miró a su hermano menor.
-¿Tú lo has visto-me preguntó primero, yo asentí-¿Te ha pegado Ashley?-se dirigió a su hermano.
Jake sólo asintió. Daniel se levantó con la cara roja de ira.
-¿Algo que decir a eso?-le preguntó a su novia.
-Yo... ¡El niño se lo merecía!-dijo.
-Serás cabrona.-dije yo.
-No quiero volver a verte cerca de ninguno de mis hermanos. Nunca.-le dijo Daniel.
-¿Perdona?-arqueó una ceja rubia.
-No, no te perdono. No quiero volver a verte.
-¿Me estás dejando?
-Sí, te estoy dejando Ashley, no sé cómo pude estar contigo.
-¡Pero no puedes dejarme!-gritó la chica.
-Pues lo ha hecho, chica. Asúmelo.-le dije yo.
-Exacto y ahora vete por favor.-le dijo Daniel. La rubia solo soltó un gritó furiosa y se fue cabreada.
Estuvimos en silencio unos minutos mientras Daniel abrazaba a Jake, que ya había dejado de llorar.
-Gracias.-me dijo una vez se había puesto de pie.
-No es nada.
-Sí, es mucho. Si no hubieses estado aquí no hubiese sabido lo que le hacía a Jake.-dijo.
-Bueno pues, de nada, supongo.-sonreí.
-¿A dónde ibas?-me preguntó. Yo miré al sitio donde había dejado las bolsas de la compra. Por suerte aún seguían allí.
-A casa, venía de comprar algunas cosas.
-Te acompañamos, nos viene de camino.-dijo. Yo lo miré confundida, sabía que no le venía para nada de camino, pero no dije nada.
-Vale.-fui a coger las bolsas y volví con ellos.
-Deja que te lleve alguna bolsa.
-No gracias, no soy como Ashley que no puedo llevar ni una bolsa.-dije, él soltó una carcajada.
-Sé que puedes llevarlas, Sam. Pero igualmente quiero ayudar. Anda, trae.-me cogió dos de las tres bolsas que llevaba.
-Gracias.-me sonrojé por alguna estúpida razón.
Andamos hacia mi casa, con los dos hermanos pequeños por delante. Estábamos en un silencio cómodo, cada uno pensando en sus cosas.
-¿Cómo te sientes?-le pregunté.
-¿Eh?-dijo saliendo de sus pensamientos.
-Que como estás. Acabas de dejar a tu novia...
-La verdad es que bien, ya había pensado algunas veces en dejarla, pero hasta hoy no había tenido un motivo. Supongo que me siento liberado...-dijo, yo asentí sin decir nada.
Llegamos a mi casa y Daniel me acompañó hasta la puerta.
-Gracias por llevarme las bolsas.-le cogí las bolsas que llevaba, rozando su mano causando que me estremeciera.
-Gracias a ti por ayudar a Jake. Enserio, no sé cómo agradecértelo.
-Descuida, no hace falta que me lo agradezcas, con un gracias es suficiente.-le sonreí.
-Vale. Adiós Sam. Ya nos veremos algún día de estos.
-Claro.
Nos quedamos mirando unos segundos, hasta que decidí darle un beso en la mejilla, él al mismo tiempo decidió darme un abrazo, cosa que no salió bien. Yo para rectificar intenté darle un abrazo y él un beso en la mejilla. Acabamos riéndonos los dos.
-Qué difícil es esto.-dijo él riendo.
-Ni que lo digas.
Él me puso las manos en los brazos y me di un beso en la mejilla.
-Ahora sí.-me sonrió.-Adiós.
-Adiós.
Vi cómo se alejaba y después entré en casa.
Por fin Daniel a dejado a esa chica tan insoportable, Daniel y Sam tienen que estar juntos. Yo veo amor ahí, jajajaja.
ResponderEliminarBesos, Raquel.
uy, nunca me lo imaginé de Ashley quiero decir sabía que era una pesada y todo pero no puedo creer que haya hecho eso,es horrible, me encantó el capítulo, ahora veremos que pasa con Daniel y Sam, y no sé porque presiento que no va a ser tan fácil que estén juntos.
ResponderEliminarojalá puedas pasar por mi blog, un beso.