-¡Cat!-le grité, despertándola.
-¿Qué?-dijo medio dormida.
-Me has dado un manotazo.
-Déjame, estoy durmiendo.-se acurrucó y volvió a dormirse.
Resoplé y me levanté. Me encontré a su madre en el pasillo.
-¡Hola Sam! ¿Ya despierta?
-Sí, no tenía más sueño.-le sonreí.
-Yo tengo que irme a hacer unos recados pero estás en tu casa ya lo sabes y aún están todos durmiendo.-me sonrió y sin darme tiempo a decir nada más salió por la puerta.
Fui a la cocina y me preparé un tazón de cereales con leche. Me senté en la mesa y me puse a comer.
-¡Buenos días!-dijo alguien entrando en la cocina.-Oh, no sabía que estarías aquí.
-Pues ya lo sabes.-le dije a Daniel poniendo los ojos en blanco. De toda la gente que había en la casa tenía que despertarse él, como no.
-¿Quién se ha levantado con el pie izquierdo?-dijo con un deje burlón en la voz.
-¿No tienes nada mejor que hacer?
-A estas horas no.-se sentó a mi lado en la mesa-Están todos durmiendo.
-¿Y por qué tu no?
-Podría hacerte la misma pregunta.-dijo, yo resoplé exasperada.-¿Puedo pedirte un favor?
-Claro, somos tan amigos que haría cualquier cosa por ti.-dije con sarcasmo.
-Enserio, Sam.
-¿Qué quieres?-me resigné.
-Que Cat y tú me acompañéis a mi novia y a mí a ir de compras esta tarde.-lo miré sorprendida.
-¿Me estás pidiendo que te acompañe a ir de compras a ti ya a la rubia?
-Se llama Ashley.
-Para lo que me importa...
-¿Vendréis o no?-preguntó ignorando mi comentario.
-¿Qué gano si voy? Y no me digas que una tarde en tu compañía es suficiente porque entonces no me convencerás de ninguna manera.-él se rio de lo que dije.
-Ganas... ¿un helado?
-¿De dos bolas?-pregunté.
-Sí, una de chocolate y la otra de vainilla.
-Te acuerdas...-dije para mí misma más que para él.
-Sí, me acuerdo.-se levantó cogiendo los dos tazones y poniéndolos en el lavavajillas.-¿Aceptas el trato?
-Hmmm sí, acepto.
-Vale, pues a las cinco saldremos-dijo dirigiéndose a la puerta de la cocina.
-De acuerdo...-me levanté.
-Bonito pijama.
-Gracias. Es de Cat, ella puede decirte donde lo compró por si quieres uno.-sonreí y salí de la cocina empujándolo.
A las cinco estábamos Cat, Daniel y yo esperando a Ashley.
-¿Cuánto tarda, no?-preguntó Cat.
-Es una mujer, es normal...-dijo Daniel.
-Nosotras somos mujeres y ya estamos aquí, no es excusa...-Cat rio a mi comentario.
El sonido de unos zapatos contra el suelo nos alertó de que Ashley se acercaba. Cuando la vimos, no pude evitar abrir mi boca.
-¿Vamos a algún centro comercial V.I.P. o algo así?-preguntó Cat.
Ashley llevaba un vestido azul marino, que apenas le tapaba el culo, con unos tacones de aguja altísimos.
-¿Nos vamos, chicos?-preguntó con su voz irritante.
-Sí, vamos.-Daniel se levantó y nosotras detrás.
Llegamos al centro comercial y fue como encender un interruptor en Ashley. Se volvió loca al ver todas las tiendas. Nos hizo entrar en todas y cada una de ellas ¡Hasta en las de bebés!
Acabamos todos llenos de bolsas. No, ni Cat ni yo llevamos nada de esa rubia, para eso estaba su perrito faldero, Daniel, que llevaba como 16 bolsas llenas de ropa en las manos. Cat se había comprado unos pantalones que estaban de oferta y yo un sencillo vestido que también estaba rebajado.
-Cari, ya hemos recorrido todo el centro comercial, no hay más tiendas.-dijo Daniel.
-¿Cari? ¿Enserio?-me susurró Cat al oído-Ha perdido todo mi respeto—yo me reí.
-¡Que poco aguante tenéis! ¡De verdad!-dijo con un chicle en la boca. Ya vería que poco aguante tendría con mi mano en su cara y esa irritante boca cerrada de la bofetada.
-¿Por qué no vamos a tomar un helado?-dijo Daniel, mirándome de reojo. Yo sonreí.-Yo invito.
-Vale.-fui la primera en responder.
-¿Un helado?-preguntó Ashley.
-Sí, ya sabes, diferentes sabores, frío, en un cono o en tarrina.-dijo Cat que se ganó una mirada asesina de Ashley.
-Pero eso engorda mucho.
-Pues no comas.-dijo Daniel, dejándonos a Cat y a mí un poco sorprendidas.
Ashley resopló pero no dijo nada mientras íbamos hacia el puesto de helados.
-Tomad, pedid vosotras. Yo voy a dejar todo esto al coche y vuelvo.-Nos dio el dinero para pagar a Cat y a mí-¿Ya sabes de qué lo quiero no?-me preguntó a mí.
-Sí, no te preocupes.-le sonreí.
Él se fue con las bolsas hacia el coche mientras nosotras hacíamos cola.
-¿Cómo es que sabes qué helado quiere?-me preguntó Cat.
-Me lo dijo una vez...
-¿Y te acuerdas?
En ese momento nos tocó a nosotras e ignoré su pregunta, pidiéndole a la vendedora los helados.
-Ya estoy aquí.-dijo Daniel justo en el momento que nos apartamos de la heladería.
-Toma.-le di su helado.
-Gracias.
-Ah, el cambio, toma.-busqué en el bolsillo de mis pantalones y se lo di.
-Quédatelo, no lo quiero.
-Yo tampoco lo quiero, es tu dinero y ya me has invitado.-insistí.
-Que no, Sam, quédatelo.
-Yo te digo que no quiero. No seas cabezota.
-Podría decirte lo mismo.
-Daniel, coge el dinero.-Se lo intenté meter en el bolsillo del pantalón.
-¡Eh!-apartó mi mano y yo resbalé hacia atrás. Hubiese caído al suelo si él no me hubiese cogido a tiempo. Nos miramos a los ojos unos instantes, sin decir nada.
-¡AAAAH!-gritó Ashley. Nos giramos para verla y tenía todo mi helado estampado en la parte delantera de su vestido.
Daniel me puso de pie y la miramos, intentamos contener la risa, pero Cat que estaba riéndose a carcajadas nos la contagió y explotamos en risas al verla toda manchada.
-No, puedo, me meo...-dijo Cat, casi tirándose al suelo.
-¡Daniel! ¿Cómo puedes reírte así de tu novia?-gritó Ashley hecha una furia.
-Yo pararía, pero si hubieses visto tu cara.-dijo sin dejar de reírse.
Ashley se puso roja de ira y se fue hacia el baño a limpiarse.
-Ha sido lo mejor de la tarde.-dije calmándome un poco.
-Estoy de acuerdo.-dijo Daniel.
Hola! Me ha gustado mucho el capítulo, espero con ansias el siguiente.
ResponderEliminarPor otra parte te he nominado a un premio en mi blog. Pásate cuando puedas. http://unmundodeso3adores.blogspot.com.es/2013/09/nominacion.html
Un beso!
¡me encantó el capítulo!
ResponderEliminarDaniel es tan lindo y al mismo tiempo tan tonto, no sé que hace con una chica como ashley, si se nota que ni siquiera es su tipo, ¡dios! y si yo fuera Sam no soportaría verlos con alguien más, aunque la verdad cat hace muchísimo más amenas las cosas.
¡hermoso capítulo! ojalá puedas pasar por mi blog, un beso.