Ella.
La chica que veía cada mañana al otro lado de la calle. Mientras esperaba a que el autobús viniera, la miraba. Ella muchas veces le devolvía la mirada con su cigarro entre los dedos.
Alguna que otra vez se le escapaba una sonrisa al verla allí, esperando algo, a lo mejor esperaba a su novio, o a una amiga. O simplemente esperaba a que pasara un taxi y la llevara a cualquier lugar.
Pero Will nunca supo lo que ella esperaba. Él siempre era el primero en irse, subiendo al autobús rumbo a trabajar. No sin antes mirarla una última vez, preguntándose si al día siguiente estaría allí.
Esa mañana, Will se levantó como cualquier otro día. Se tomó su café en el bar de la esquina de su casa, saludó al vendedor al que le compraba un periódico cada día al volver de trabajar y fue a esperar el autobús. Cuando llegó no la vio en su sitio de siempre. Recorrió con la mirada el otro lado del a calle, buscándola.
Pero ese día, ella no estaba.
Él se quedó pensando ¿Le habría pasado algo? ¿Se había quedado dormida? ¿Por qué no estaba su chica al otro lado de la calle, con su cigarrillo entre los dedos?
Una mano suave en su brazo, le alejó de sus pensamientos. Él se giró para ver quién era y no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver a la chica del cigarrillo, la que cada mañana desde hacía mucho tiempo veía. La chica a la que le había puesto miles de nombres sin que ninguno le convenciera de que pudiera ser el suyo.
-Hola—dijo ella con una sonrisa tímida.
Este relato es el que he presentado al concurso de Moon, espero que os haya gustado :3
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Ay es un relato verdaderamente hermoso, ¿como te fue? ¿ganaste? me gustó en serio y creo que tiene que ver muchísimo con la fotografía, un beso gigante!
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