Joel me acompañó a casa de
Carlos para no dejarme sola, es todo un caballero, al final en la Torre Eiffel
el lugar donde podría haber empezado nuestra historia de amor no pasó nada
porque Carlos me llamó diciendo que su padre había tenido un accidente muy
grave y había muerto, que necesitaba estar con una amiga.
Cuando llegamos a casa de
Carlos Joel quería subir conmigo pero lo tuve que dejar plantado abajo.
-¿En qué piso vive?-pregunta
él cuando llegamos dispuesto a no separarse de mí.
-Eh…-¿cómo le explico a Joel
que no quiero que suba?- mejor no subas quiero estar sola con él, es mi mejor
amigo, y en estos momentos no necesita a gente nueva en su casa… lo siento -me
duele haberle dicho eso.
-Claro…-dijo el
decepcionado…-si necesitas algo ve a la ventana de tu habitación o ven a mí
casa y me dices si me necesitas…
Y se fue cabizbajo hacia su
casa… Yo subí a casa de Carlos y él me abrió con los ojos rojos de llorar.
-¿Cómo estás?-pregunto yo
preocupada por él.
-Estoy lo más bien que se
puede estar después de enterarte de que tu padre ha muerto…-dice él y entonces
se pone a llorar.
-No te preocupes, lo
superaremos todos juntos.
-Pero ha muerto por mi
culpa…-dice él entre sollozos.
-¿Pero qué dices? Nada es
culpa tuya…-digo yo.
-¡Qué sí! Que cuando tuvo el
accidente en el coche me estaba llamando para decirme que volvería a casa
pronto,-dice el secándose un poco las lágrimas- porque yo esta mañana me he
enfadado con él porque nunca está en casa con mi madre y yo. Y cuando ha
llamado le he cogido el teléfono me lo ha dicho y la llamada se ha
cortado...-dice el llorando.
-Bueno no pasa nada, el
destino es el destino, sí tenía que morir no es por culpa tuya ni de nadie-digo
yo sorprendida por lo que me acaba de contar.
-Vale… ¿y tú que tal con
Joel?-dice el intentando evitar el tema-¿Qué ha pasado?
-Nada… le he hecho de guía
turística y lo he llevado al Arco del Triunfo, a la Torre Eiffel, al
Louvre.-voy a saltarme el detalle de que Joel se conoce Francia como la palma
de su mano…- Y cuando estábamos en la Torre Eiffel que ha sido el último sitio
donde hemos estado antes de venir aquí, me ha confesado que se ha enamorado de
mí, y yo le he dicho que yo también de él.
-¿Y qué ha pasado? – dice el
que ya no parece el chico que estaba llorando hace unos minutos, ahora está
sorprendido por lo mío con Joel-¿Te ha besado?
-Pues la verdad, no…
estábamos a punto de besarnos, pero me llamaste al móvil para contarme lo de tu
padre y después el me acompaño hasta aquí.
-¡Ala! Lo siento muchísimo…
Yo no quería pero te necesitaba…-dice el triste por haberme llamado en ese
momento.
-No pasa nada Carlos, de
verdad, y ahora me necesitabas y yo he venido igual que hubieses venido tú si
te necesitase.
Entonces entra la madre de
Carlos en la habitación done estamos y me pregunta que si me quedo a cenar.
-Amanda, querida, ¿te quedas
a cenar esta noche?
De repente me acuerdo de que
Joel me dijo que esperaría a que lo llamase en su casa o mirara por la ventana.
-No, no lo siento pero no
puedo, a lo mejor otro día-digo yo con cara de angelito.
Entonces le digo a Carlos
que tengo que irme a hablar con Joel y se despide de mí.
Entro en mi casa y me voy
directa a mi habitación, miro por la ventana y allí está él, sentado en el
alfeizar de la ventana con las piernas colgando por fuera. Esperando a verme mirando por la ventana.
Abro la ventana y grito su nombre, entonces él se gira y se cae hacia dentro de
su habitación por el susto. Se levanta y me ve, yo me estoy partiendo de risa
pero consigo gritarle un: ¡Ven! Y él baja y sale de su casa y se dirige a la mía.
Le abro la puerta y le
invito a pasar.
-Oye, que siento haberte
dejado tirado, antes…-digo yo arrepentida.
-No pasa nada es tú amigo y
te necesitaba, además no es asunto mío lo que hagáis-dice él triste…
-¡Sí, sí que lo es!-digo yo
segura de lo que digo, pero después veo su cara de sorpresa-Oh... bueno me
gustaría que lo fuese…
-Entonces ¿tú y Carlos no
salís juntos?-dice él más animado.
-¡No! Él es, como decirlo…
Carlos es gay…-digo yo esperando ver la cara de sorpresa que pone, Carlos nunca
ha tenido problemas en decir que es gay, y siempre es muy impactante la cara
que pone la gente cuando se la dices.
-¿Enserio?-dice él
patidifuso-No lo parece… no se siempre me he imaginado a un homosexual como más
afeminado y menos corpulento…
-Ya… la gente suele pensar
eso…-explico yo.
¿Que decíamos ahora?
¿Deberíamos hablar de lo nuestro? Si es que hay algo nuestro…
-¿Y de lo nuestro
qué?-pregunta él como si me hubiese leído la mente.
-Bff…No sé, yo te quiero,
estoy enamorada pero no sé si eres el indicado.
-Tengo una idea, sales
conmigo y si a la semana piensas que no soy el indicado ningún problema, y si
lo soy aún menos problemas.
-Pero…-él me pone un dedo en
los labios para decirme que calle.
-No hay peros, si decides
que no lo soy me iré de tu camino si quieres seguiremos siendo amigos pero sino
me aparte y cada uno por su lado.
-Vale…-estoy de acuerdo con
lo que ha propuesto.
-Me siento un novio de
prueba…-dice él riendo, su risa es realmente perfecta igual que él.
-No te sientas eso,
siéntete, como un novio pasando una inspección- digo yo sonriendo.
-No sé qué es mejor…- Y los
dos acabamos riendo en mi habitación.
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