Amanda
Salí corriendo de la habitación, no quería volver a ver a Joel, no
me creía que me pudiera haber hecho eso, engañarme, ¡y encima con una de mis
mejores amigas! No sé como Leire me ha podido hacer esto, ya sé que le gusta Joel,
pero, que se corte un poco ¿no? ¡Que para algo soy yo la que sale con él!
Entiendo que tuviese ganas de besarlo, pero no delante de mí, bueno, ni delante
de mí ni aunque yo no mire, ¡qué cara qué tienen los dos!
Me fui corriendo hasta una plaza donde me gustaba estar cuando
estaba mal o me pasaba algo malo, solo Leire sabía donde estaba, pero solo
había ido una vez, no creo que se acuerde de este lugar… Cuando llegué me
senté, y a la media hora empiezo a oír:
-¡¡¡¡¡¡Amanda!!!!!! ¡¡¡¡¡¡Amanda!!!!!!- me giro, era Leire, que
memoria que tenía la chica…
-¿Qué quieres?-digo yo muy seria, cuando llega a mi lado.
-Pedirte perdón-dice ella.
-¿Perdón? ¿Pedirme perdón porque? ¿Por robarme a mi novio, por
besarle o por ser una mala amiga?
-Por todo, lo siento, lo siento muchísimo.
-Ya, pero eso no basta, no todas las heridas se curan con un simple
lo siento.
-Lo sé, pero ¿qué puedo hacer para qué me perdones? Fui una estúpida
idiota.
-Hombre, te has dado cuenta tú también… Pues irte de este planeta-me
costaba decirle eso a mi mejor amiga, pero en esos momentos estaba llena de ira
y no podía reprimirlo.
-No puedo hacer eso, pero sí eso hiciera que me perdonases lo haría.
-Pues venga arreando, Leire, ¿no entiendes lo qué me has hecho?-digo
yo más calmada.
-Sí que lo entiendo, y te he pedido perdón, y te lo pediré tantas
veces que haga falta: perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón,
perdón…
-Vale, vale-digo yo riendo-te perdono pero te aseguro que pasará
bastante tiempo hasta que volvamos a ser las amigas que éramos antes, y que
puedes quedarte con Joel, no quiero volver a ver a ese tío, que no se ha
dignado ni a venir él a buscarme…
-¡No! Al contrario tienes que perdonarle, él no quería, le besé yo,
le forcé yo, él me dijo que te quería a ti, que no quería que le besase, pero
yo lo estropee todo, y cuando te fuiste corriendo quería venir a buscarte, pero
le dije que no, que vendría yo porque sabía donde estabas, y tenía que hablar
contigo…
-Igualmente no lo pienso perdonar…-digo yo, Joel por mucho que
hubiese dicho que no a ese beso, se dejó besar así que no tiene escusa…
-Te aseguro que está destrozado, no he visto a nadie nunca tan
preocupado por otra persona…
-Hasta que no me pida perdón y haga algo para que lo perdone no le
volveré a hablar.
-No te preocupes, ese chico daría la vuelta al mundo por ti.-dice
ella.
-Lo sé, y por eso no puedo perdonarlo aún, quiero saber de que es
capaz…-digo yo poniendo cara de malvada.
-¡¡Eres mala!!-dice ella riendo.
Nos quedamos la tarde hablando sentadas en el banco, y después nos
fuimos cada una a su casa, cuando llegué a mi casa lo vi sentado en el escalón
de mi entrada esperando.
-¿Qué haces aquí?-digo yo todo lo seria que puedo.
-Menos mal que has vuelto, estaba preocupadísimo por ti-dice él
levantándose y viniendo hacía mi para abrazarme.
-¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!-digo yo alejándome de él, que se cree este
¿que por decir eso ya le he perdonado?-¡Quita! Que aún no se me ha olvidado el
motivo por el que me he ido corriendo, y no se me va a olvidar, ¡venga
quita!-digo yo apartándolo para poder entrar en mi casa.
-Vale, pero no te vayas, tenemos que hablar-me dice cogiéndome de la
mano y girándome hacia él-no pretendía hacerlo, fue Leire que me besó, yo no
hice nada….
-¡Ooh! ¿Enserio? ¡Qué monada de chico! ¡Yo qué creía que eras un
idiota!-digo yo sarcásticamente-Ah, no, espera, que sí que lo creo… que Leire
me lo ha contado todo, que ya sé que tú no hiciste nada, pero igualmente
dejaste que te besara, y eso no tiene perdón, no te mereces ni que te dirija la
palabra.
-Lo siento de verdad, pero se sentía mal, me daba pena y era lo
único que podía hacer…
-¿Ah si? Entonces si tu abuela está mal ¿también le plantas un
morreo?
-¡No! Ya me entiendes… Sabes que no se me da bien explicarme…
-Sí, lo sé-digo yo-pero me da igual… tendrás que ganarte mi perdón
hasta entonces bye bye nene-le digo mientras le cierro la puerta de mi casa en
las narices y subo a mi habitación, pero antes oigo como Joel grita: ¡Me lo
ganaré! ¡Ya lo verás!
Ese chico estaba loco, era capaz de hacer cualquier tontería, a ver
que se lo ocurría…
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