Amelia
Después del adivino, me fui hacía mi casa, iba pensando en lo
que me dijo el adivino sobre lo que me iba a pasar en el amor, ¿Por qué me iba a enfadar?, ¿Lucas me iba a
hacer algo?, tenía que hablar con él inmediatamente. Estaba llegando a mí casa,
cuando decidí llamarlo, pero no hizo falta, porque él me estaba esperando en la
puerta de entrada.
-¿Qué haces aquí?-pregunto yo un poco seria, al verlo.
-¡Hola! Estoy bien, gracias por preguntar, yo también te he echado
de menos.-me dice él, eso hace que me ría y me siente a su lado en el portal.
-Lo siento, es que hoy he ido al adivino del que te he
hablado esta mañana, y me ha afectado lo que me ha dicho.-digo yo, pero
enseguida, me arrepiento, porque sé que se lo tendré que contar.
-¿Qué te ha dicho, te ha hecho algo?-pregunta él preocupado.
-No, no. Solo que me ha dicho…-¿qué le digo? Lo mejor será la
verdad.-que me iba a enfadar mucho con la persona a quien quiero, y que me
deprimiría.-digo yo empezando a llorar-yo no quiero enfadarme contigo, ni
deprimirme, quiero ser normal, una chica que tiene novio, y disfruta de la
vida.-entonces me doy cuenta que le he llamado mi novio.
-No te preocupes, no voy a dejar que te pase eso-dice él
abrazándome con dulzura-y recuerda, que siempre estaré allí donde me necesites.
-Gracias-digo yo secándome las últimas lágrimas. Entonces él
me besa, y nos quedamos besándonos un buen rato, pero pienso que quiero saber
si para él soy algo especial, o algo pasajero.-Lucas, ¿tú me quieres?-pregunto
yo separándome de él.
-Claro que te quiero, sino no estaría contigo.-dice él
volviéndome a besar, pero yo lo rechazo, quiero que me lo diga de corazón.
-Lucas hablo en serio, ¿me quieres de verdad o no?-digo yo
mirándolo a los ojos, los ojos azules que me encantaron desde que los vi.
-Amelia Williams Fontana, yo Lucas Lamoretti Horan, te quiero
con toda mi alma, no creo que haya podido querer a alguien tanto como a ti
ahora mismo.-dice él mirándome con intensidad, y sé que lo dice de verdad, que
no lo dice por decir.-Te quiero, sí pudiera se lo gritaría al mundo.
Entonces se me saltan las lágrimas otra vez por la emoción de
lo que me acaba de decir.
-Yo también te quiero.-le digo mientras le beso en los
labios.
-Eres la mejor pareja que he podido tener nunca.-dice él.
-Entonces, ¿ya salimos juntos?-le pregunto yo.
-Sí, bueno si tú quieres sí.-dice él.
-Pues claro que quiero.-digo yo.
Nos pasamos la tarde juntos, dimos un paseo cenamos en el
McDonald’s, ya que en mi casa no había ni mi madre ni nadie, y en la suya su
padre y su madre, pero los llamo que no iba a cenar, y después fuimos a una
plaza y nos sentamos en un banco.
-¿En qué piensas?-le pregunto yo al verlo con la mirada
perdida.
-En nosotros, en que sí ese día que nos chocamos no hubiese
tenido el examen de Sociales, no hubiese llevado el libro en las manos, y no se
me hubiesen caído, conclusión: que nunca nos habríamos chocado porque yo iría
más atento y tú no sabrías mi nombre, y nunca hubiésemos estado así.-dice él
cogiéndome de la mano.
-Es verdad, a veces pequeños detalles hacen cosas muy grandes.-digo
yo. Apoyando mi cabeza en su hombro.
Nos quedamos allí un rato más, y cuando volvíamos me llamó la
madre de Leire.
-Hola, Sara-digo yo.
-Hola, Amelia-dice ella, diría que está llorando.
-¿Ha pasado algo?-pregunto yo.
-Es Leire, ha venido a casa después de estar con vosotras ha
cogido una maleta y se ha ido, yo he pensado que se iba con alguna de vosotras,
pero después he entrado en su habitación, y he visto que se había llevado ropa,
y también comida, porque en la nevera faltaban bastantes cosas.
-¡¿Qué?!-digo yo preocupada y mirando a Lucas, que me mira
con cara de: ¿Qué está pasando?-enseguida aviso a Amanda por si la ha visto. No
te preocupes Sara, la encontraremos.-y cuelgo.
-¿Quién era?-pregunta Lucas.
-La madre de Leire, dice que su hija ha cogido sus cosas y se
ha ido de casa. Tenemos que encontrarla.
-Sí, tienes que llamar a Amanda por sí la ha visto.
-Es verdad, y a Carlos también debería llamarlo.
-¿Quién es Carlos?-pregunta él.
-Mi mejor amigo, y el de Leire y Amanda, pero hace bastante
que no viene a clase, porque su padre tuvo un accidente y murió.
-Vaya palo...
-Ya… no creo que haya visto a Leire, ya que no ha salido de
su casa pero, por si acaso, tengo que llamarlo.
-Vale.
Llamé a Amanda, le conté que se había ido de casa, pero no la
había visto desde que nos separamos después del adivino. Después llamé a
Carlos, antes de todo le pregunté que tal estaba, y después le conté lo de
Leire al igual que a Amanda, pero obtuvimos el mismo resultado, nada, no la
había visto. ¿A dónde podría haber ido Leire? No era normal en ella… Desde que
llego Joel estaba rara con Amanda, yo ya sé que le gusta Joel, pero igualmente,
no es normal comportarse de esa manera.
Fuese el que fuese el motivo por el que se había ido Leire,
teníamos que encontrarla. Ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja un comentario, y me harás muy feliz, si algo esta mal, (faltas de ortografía, cosas sin sentido, algo que no te guste...) no dudes en decírmelo, y ayudarás a que el blog sea mejor. Si no quieres comentar, también puedes enviarme un mensaje a mi correo electrónico puesto en la página AFILIADOS.
Gracias ^^