Amelia
Ese mismo día por la mañana.
Me levanto de la cama muy
feliz porque sé que Lucas me volverá a acompañar al instituto. Me visto con
unos shorts rosa palo y una camiseta blanca muy bonita que me regalaron mis
amigas por mi cumpleaños. Desayuno una taza de leche con cereales, cojo mis
cosas y le digo adiós a mi Fox Terrier tricolor, Musa. Salgo de casa y me
dirijo al instituto, y cuando paso por el sitio donde me suelo encontrar a
Lucas él está allí apoyado en la pared mirándose el reloj, va vestido con unos
pitillos vaqueros y una camiseta manga corta blanca con unas letras en azul
oscuro.
-¡Buenos días, Lamoretti!-le
digo al llegar a su lado.
-¡Buenos días, Amelia sin
apellido-dice el sonriendo.
-Es verdad que aún no sabes
mis apellidos.-digo yo mirándolo a esos ojos azul claro- que pena ¿no?
-Dímelos ¡porfaaaaaaa!-dice
él mirándome.
-Al llegar al instituto te
los digo.
-Venga, vale…-dice el
conforme-¿Qué hiciste ayer?
-Nada interesante… ¿tú?-digo
yo.
-Pues te acompañe, me fui a
clase, después me fui a comer a casa, toqué el piano, leí un rato y después
cené estuve en el ordenador y me fui a la cama.-dice el sonriendo.
-¿Tocas el piano? ¿Te gusta
leer?-digo yo sorprendida.
-Sí, voy a un conservatorio,
y sí también me gusta leer.-me dice.
-Muy bien.-digo sonriéndole.
Entonces recibo un WhatsApp,
es de Amanda: Ame sta tarde te vienes a tomar un helado con Joel, Leire y
conmigo??
-¿Quién es?-pregunta curioso
Lucas, que sin darnos cuenta ya nos estamos dando la mano.
-Es Amanda, una amiga mía,
dice que si esta tarde puedo ir a tomar un helado con ellos-digo yo, entonces
veo su cara de decepción, a lo mejor tenía pensado quedar conmigo…-Sí quieres
puedes venir con nosotros…
-No, no quiero molestar,
además, estarás con ese Joel que ha dicho tú amiga…-dice el pensando que Joel y
yo tenemos algo.
-Joel es el novio de
Amanda-digo yo, y entonces el me mira un poco más feliz que antes-y no, no
molestas, tú nunca podrías molestar, además seguro que te llevas bien con
todos.
-¿De verdad?-dice el
mirándome directamente a los ojos.
-De verdad-le afirmo yo.-
¿Vienes?
-Sí.-dice el sonriendo-¿A
qué hora acabas hoy?-pregunta él.
-A las 14:00 ¿por?-digo yo
con curiosidad.
-Perfecto, porque hoy yo
acabo a la 13:00 y puedo venir a recogerte y llevarte a casa… Sí te parece
bien, claro…
-Me parece genial.-digo yo
sonriéndole un poco tímida.
-Bueno, Lamoretti, ya hemos
llegado al instituto-digo yo parándome en la entrada delante de él, estamos muy
cerca.
-¡Eh! ¡Tus apellidos!-dice
él al acordarse.
Entonces me acerco un poco
más a él y le susurro al oído:
-Amelia, Amelia Williams
Fontana.-le digo yo mientras me aparto un poco, pero sin dejar de estar cerca
de su cara.
-Me gustan, me gustan mucho,
te pegan.-dice él acercándose un poco más a mí.
Y nos acercamos más y más y
cuando nuestros labios están a punto de unirse le doy un beso en la mejilla y
le susurro al oído:
-Adiós, Lamoretti, nos vemos
en la salida-y empiezo a separarme de él y dirigirme hacia dentro. Ahora lo he
dejado con las ganas de besarme, pienso yo satisfecha de mí trabajo.
-¡Eso es trampa!-me grita
él, me giro y le miro a los ojos, esos ojos que solo con mirarlos te derriten-te
vendré a recoger a las 14:00.
-Vale, te esperaré.-digo yo
sonriéndole y entrando en el instituto.
Me paso el día pensando en
como quedaremos como pareja, en como serían el nombre de nuestros hijos: Carla
Lamoretti Williams, Dario Lamoretti Williams. Me encantan…
-Que, ¿ya sales con ese
pelirrojo tan guapo?-me pregunta Leire que se sienta a mi lado en clase de
Historia.
-¿Qué? ¡No! Aún no…-digo yo
que no esperaba esa pregunta.
Las horas pasan lentas,
mientras espero que llegue la hora de salir del instituto y encontrarme al
chico pelirrojo que desde el primer día que lo vi me cautivo con esos ojos,
esos ojos que de han quedado con las ganas de un beso…
Al fin, las clases han
acabado hasta mañana. Salgo rapidísimo del instituto, pero no está, Lamoretti
no está… Me quedo esperando 5, 10 minutos, pero no llega. Decido irme hacia
casa, triste y pensando porque Lucas no habría ido, a lo mejor era todo una
apuesta o una broma, o quería dejarme plantada y desaparecer.
-¡Amelia! ¡Amelia!
¡Amelia!-oigo desde lejos, no me giro, seguro que es otra Amelia.
Entonces oigo los pasos de
alguien corriendo hacia mí. Y un brazo que me toca él hombro para que me gire.
Era Lucas.
-Amelia Williams
Fontana-dice él jadeando por el cansancio de venir corriendo.- ¿no me oías?
Llevo llamándote un buen rato, ni que te hubieses vuelto sorda-dice él, es un
imbécil, ¿me deja tirada y encima me llama sorda?
-No, sorda no estoy-digo
frunciendo el ceño y apartando su mano de mi hombro-Pero para la gente que me
deja tirada habiéndome dicho que no lo haría, pues a lo mejor si que estoy
sorda, para esa clase de gente sí.-digo yo que hecho a caminar otra vez hacia
mi casa.
-¡Amelia! Lo siento, he
tenido problemas y no he podido venir antes.-dice él siguiéndome a unos metros
de distancia.
-Ah, ¿sí? ¿Qué clase de
problemas si se puede saber?-digo yo levantando una ceja-espera espera a ver si
la adivino: un triceratops te ha perseguido llevándote a la otra punta de Francia, o no ya sé tu casa mágicamente se
traslado a la otra punta del país, y cuando ibas a coger el bus se estropeo y
el próximo no llegaba hasta dentro de 1 hora, o ya sé te quedaste cuidando de
tu hermana pequeña inexistente porque eres hijo único. ¿Cuál de esas escusas me
vas a poner?-digo yo cada vez más cabreada.
-Ninguna de esas escusas, ni
un triceratops, ni magia ni hermanas inexistentes.-dice él muy serio-mi madre
ha tenido un accidente de coche y la han llevado al hospital, y he ido a verla
para saber si estaba bien y si se iba a recuperar-dice él serio.
Cuando suelta esas palabras,
se me rompe el alma, he sido tan cruel con él, soy una persona despreciable, me
he enfadado con él cuando él solo ha ido a ver a su madre que estaba en el
hospital. Se me saltan las lágrimas.
-Lo siento, lo siento mucho,
no debería haberte dicho todo eso soy una persona horrible-digo yo llorando-
deberás odiarme en estos momentos, pero no te culpo, soy una idiota sin corazón,
soy egoísta y cruel-digo yo sollozando.
-No digas eso-dice él más
calmado y preocupado por mí, me abraza-no te odio, entiendo que estés así, te
he dejado tirada, debería haberte llamado, pero contando que no tengo tu número
pues es algo imposible…-dice él sin dejar de abrazarme.
-Ya, pero igualmente no
tenía derecho a pensar que me habías dejado tirada porque sí, en vez de pensar
que te habría podido pasar algo.-digo yo abrazándolo más fuerte y sin dejar de
llorar.
-Al contrario, es lo más
normal en una persona pensar eso-dice él separándose y secándome las
lágrimas.-No te culpo, yo si fuese tú, también pensaría lo mismo.
-¿Me perdonas?-digo yo
sorbiéndome la nariz y mirándolo a los ojos.
-Claro que sí mi damisela en
apuros-dice él sonriéndome, yo me río por su ocurrencia de “damisela en apuros”
que me dijo el primer día que me acompaño al instituto.
-Gracias.-digo yo
sonriéndole-¿me haces un favor?
-¿A ti? Siempre.-me dice él
cogiéndome de las manos y llevándome a un sitio donde no estemos en medio de la
calle, es un porche que hay por allí cerca donde no molestamos a la gente que
quiere pasar.
-Prométeme, que serás mi
escolta todos los días que sí no puedes venir me avisarás y que siempre estarás
a mi lado.
-Ni lo dudes, te lo
prometo-dice él solemnemente.
Me llevó a mi casa que no
estaba muy lejos de la suya a unos 5min. caminando y quedamos en que a las 17:00
vendría a recogerme para ir a la plaza de al lado del instituto a esperar a los
otros para ir a tomar un helado.
-¡Hola
de nuevo!-dice Lucas cuando salgo de casa dispuesta a irme a tomar un helado
con él y mis amigos.
-¡Buenas
tardes, Lucas!-digo yo sonriéndole.
-¿Qué,
nos vamos?-pregunta él ofreciéndome el brazo.
-Por
supuesto-digo yo agarrándome a él.
Llegamos
a la plaza y aún no hay nadie, pero pronto llega Leire un poco cabizbaja. Estos
días esta un poco rara, yo diría que se ha enamorado de alguien que no debe…
Pero, ¿quién podrá ser? ¿Josh? No… no hace nada si se enamora… ¿Lucas? Es
imposible, apenas lo conoce, solo de vista. ¿Joel? ¡Ostras! Leire se ha
enamorado de Joel, pues claro, por eso estaba tan rara últimamente, y lo
ignoraba un poco, y por eso la notaba incómoda cuando estábamos todos y Joel y
Amanda se abrazaban… ¡Qué fuerte!
Más
tarde llegan Joel y Amanda y nos vamos a tomar un helado, resulta que a Lucas y
a mi nos encanta el helado de Stracciatella. Pasamos unas horas todos juntos y
al final nos vamos todos a casa, bueno la única que se va sola es Leire a
Amanda la acompaña Joel y a mi Lucas.
-¿Te
lo has pasado bien?-pregunto yo.
-Sí,
tus amigos son muy simpáticos, pero creo que como se llamaba, Leire se sentía
un poco incómoda por como miraba a…Joel y a Amanda, yo diría que le gusta él,
pero tu la conoces mejor así que no sé…-dice él.
-¡Toma!
No soy la única que lo ha notado.-digo yo riendo.
Andamos
un poco más pero aún nos quedan unos 5min. Andando para llegar a mí casa.
-¿Quieres
escuchar música?-pregunta él de repente.
-Venga,
vale.-respondo yo.
Y
entonces, saca su Iphone 4 de su bolsillo y conecta los auriculares y me da
uno. Pone la canción de Payphone de
Maroon 5, pero sin subir mucho el
volumen, para que podamos oírnos, es una de mis canciones preferidas. Vamos
caminando y hablando de que queremos ser en un futuro y cosas así.
Cuando
llegamos a la entrada de mí casa en su móvil suena No podíamos ser agua de Maldita Nerea, también una de mis
preferidas, parecía que teníamos los mismos gustos músicales. Nos paramos uno
enfrente del otro y nos miramos.
-Me
lo he pasado muy bien hoy contigo.-digo yo.
-¿Aunque
te haya dejado tirada?-pregunta él sonriendo.
-Tú
nunca me dejarías tirada sin avisarme…-le digo yo.-buenas noches Lamoretti.
-Antes
de irme tengo planeado hacer una cosa que desde esta mañana he querido hacer-dice él acercándose un poco más a mí.
-¿Qué
cosa?-digo yo imaginándome lo que es y acercándome un poco más a él hasta que
nuestros labios están a escasos centímetros.
-Esto-me
susurra, y en ese instante Lucas unió por completo nuestros labios.
Y
ese fue el momento más feliz de mi vida, ese beso tierno y cariñoso con Lucas
fue lo mejor que me había pasado. Sus besos eran apasionados pero sin dejar de
ser dulces. Me encantaba estar con él, quien iba a imaginar que un simple
choque entre dos personas podría iniciar una historia de amor como la mía y la
de Lucas.
-Tenía
ganas de ese beso-digo yo al separarnos.
-Yo
también, te quiero.-dijo él dulcemente.
-Y
yo-digo yo uniendo nuestros labios una vez más.
-Te
vendré a buscar mañana por la mañana aquí para escoltarte al instituto
¿vale?-dice él sonriendo.
-Me
parece bien-digo yo mirándolo.
-Buenas
noches milady.-dice
él cariñosamente.
-Buenas
noches, mi príncipe-digo yo dándole un beso de buenas noches y subiendo hacia
mi casa.
Tenemos
una canción, pienso yo, y esa canción es
la canción No podíamos ser agua de
Maldita Nerea, la canción en la que mis labios y los de Lucas se unieron por
primera vez.
Esa
noche estuve pensando en Lucas todo el tiempo, en lo guapo y cariñoso que era,
¿y sabéis que es lo mejor? Que me quiere.
Lucas es muy adorable, pero me está preocupando Leire :c
ResponderEliminarSigo leyendo! Besos!