Leire
Ese mismo día.
Estaba
en la casa donde me encantaba estar de pequeña, cuando escuché que la puerta se
abría, estuve dispuesta a salir corriendo, pero me asomé por la ventana y estaba
Amanda vigilando la terraza… ¿Qué hago ahora? No tengo escapatoria, lo único
que puedo hacer es esperar que venga alguien y descubra que estoy aquí, a lo
mejor es Amelia, Lucas, Carlos, pero espero por lo que más quiero que no sea
Joel… Me quedo pensando que puedo decir cuando me encuentren, porque solo es cuestión
de minutos que descubran que estoy aquí. Empiezo a oír pasos que se acercan a
la habitación donde estoy yo, se acercan, alguien va a entrar en la habitación
en 3, 2, 1…
-¡¡Leire!!-dice-
¡Por fin te encontramos!
-Ah…Hola
Joel…-digo yo, de todas las personas que me podían encontrar tenía que ser él,
si es que lo mio es pura mala suerte, solo falta que sepa que me gusta, eso ya
sería, bueno, la gota que colma el vaso-ahora que me has encontrado ya nos
podemos ir…
-¡No!
Espera por favor-dice él, que miedo… ¿Qué me querrá decir?
-De
acuerdo… ¿Qué quieres?-digo yo.
-Verás
Amanda me dijo que Amelia le había dicho que Lucas le había dicho que pensaba
lo mismo que Amelia de lo que te pasaba y Amanda me contó a mí lo que Amelia le
dijo que también pensaba Lucas…-entonces me mira y yo con cara de: No me estoy
enterando.-Vamos… que sé porque te marchaste de casa.
-¿Y
Amelia como sabe eso?-si es que tengo mala suerte, ya sabe que me gusta, voy a
matar a Amelia…
-Pues
dicen que se notaba mucho por como te comportabas…-dice él, noto cierta
inquietud en su voz…
-Ah…
vale-¿Qué puedo decir? Estoy muy nerviosa…-¿Solo me querías decir eso?
-No…
quería decirte que lo siento, pero yo quiero estar con Amanda, seguro que
encuentras a alguien mejor que yo, seguro no, segurísimo.
-¿Es
que no entiendes que no quiero alguien mejor? ¡Te quiero a ti!-digo yo, no me
creo que eso haya salido de mi boca-¡Pero estás con Amanda, y con eso no puedo
competir!-digo yo ya histérica, este chico es corto, no entiende nada.
-Vale,
vale, tranquilízate, pero es que no lo entiendo, ¿qué tengo? Porque soy un
adolescente normal y corriente, o eso creo…-dice él.
-¡No
lo sé! Eres tú…-digo yo, ¿cómo quiere que se lo diga? Ahora que lo pienso…
estamos bastante cerca el uno del otro… ¿Y si?... no… pero es que…
-Vale…-dice
él-¿pero de verdad te gusto?-se estaba haciendo pesadito el tío…
-Que
sííí…-digo yo-¿Qué más quieres que te diga? Tú tienes novia, y la quieres, ella
te quiere a ti, yo estoy sola, ¿Algo más?
-Lo
siento…-dice él.
-¿Lo
sientes porque?-pregunto yo, cada vez estamos más cerca, tengo unas ganas de
besarlo… pero no, no soy ese tipo de persona.
-Por…
no sé, es que me hace sentir mal que estés así…-dice él-¿y desde cuándo te
gusto?
-Madre
mía Joel… Pues desde el primer día, yo que sé, te vi y me gustaste…-digo yo.
-Pero
si aún no nos conocíamos, ni sabías como era ni nada.
-Y
sigo sin saberlo, pero sí quieres lo descubro…-digo yo acercándome más a él,
hasta que nuestros labios están a escasos centímetros de distancia, tenía
muchas ganas e besarlo, pero no podía hacerle eso a Amanda, pero solo era un
momento, no tenía porqué enterarse…
-No
deberíamos, Amanda se va a enterar-dice él con la voz temblorosa.
-Si
tú no se lo dices, no tiene porqué enterarse…-digo yo.
-Pero no… yo la quiero a ella…-dice él medio
tartamudeando.
-Venga…
solo un momento…-digo yo, entonces él me mira a los ojos, y yo sé que él no
quiere, pero yo si quiero, quiero disfrutar de sus labios, un momento, después
lo dejaré, que se vaya con Amanda… Y yo acabo juntando nuestros labios por
completo, él no me corresponde el beso, pero yo sí.
-¿Pero
qué?-oímos desde la puerta de la habitación, Joel y yo nos separamos, era
Amanda.
Soy
un desastre… Amanda se va corriendo de la habitación, llorando, lo que le dijo
el adivino era verdad, Joel le rompería el corazón, pero por culpa mía…
-¡No,
no, no! Te dije que esto no podía pasar que yo la quería a ella-me dice él, levantándose
para ir a buscar a Amanda.
-Lo
sé, soy idiota, no debería haberlo hecho-digo yo levantándome también.
-Voy
a buscarla.
-No,
iré yo, tengo que hablar con ella, conozco a Amanda y no te hablará por lo
menos hasta dentro de 5 días si tienes suerte, sino, puedes olvidarte, que
puede llegar a no volverte a hablar nunca, pero no creo que lo haga, se ve que
te quiere, si te esfuerzas te perdonará…
-De
acuerdo, encuéntrala, por favor-me dice él, se le nota en la voz que está muy
preocupado por lo que le pueda pasar a Amanda.
-No
te preocupes, sé donde estará.
Y
era verdad, sabía donde estaba Amanda, cuando se ponía triste siempre se iba al
mismo sitio, a una plaza, donde había un banco apartado de los demás, seguro
que la encontraba allí.
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