domingo, 15 de julio de 2012

CAPÍTULO 15


Amanda

Después de la llamada de Amelia diciendo que Leire había desaparecido, decidí llamar a Joel para contárselo, aunque debería contarle lo del adivino y separarme de él, pero no podía, no en estos momentos. Llamé a su puerta, y me abrió él sin camiseta, se ve que se acababa de duchar, porque llevaba el pelo mojado.
-Hola-dice él dándome un beso en los labios, pero yo no estoy muy receptiva en estos momentos, más por lo de Leire que por lo que me dijo el adivino-¿qué haces aquí?
-Hola, nada, ¿Has visto a Leire?-pregunto yo.
-No, no la he visto desde hoy por la mañana-pregunta él-¿por? ¿a pasado algo Amanda?
-Sí-digo yo en un suspiro.- Leire ha desaparecido.
-¿Vas enserio?-pregunta él con los ojos como platos.
-No, no voy en serio-digo yo sarcástica-en realidad Winnie the Po ha ido a su casa y se la ha llevado a tomar el té al País de las Maravillas con Mickey Mouse, Bambi y el Rey León, pues claro que es en serio.
-Vale, vale, tranquila-dice él con las manos arriba-Pero exactamente ¿qué ha pasado.
-¡Pues que ha desaparecido, más claro agua!-digo medio enfadada, pero me doy cuenta que él solo quiere que le cuente lo que ha pasado tranquilamente, y por lo que veo, lo estoy estropeando gritándole como una loca-Lo siento, siento haberte gritado.
-No pasa nada, es normal que estés así, es tu amiga.-dice él con voz tranquilizadora y abrazándome.
-Vale, lo que ha pasado ha sido es que cuando he llegado a casa después del adivino, pues me ha llamado Amelia diciéndome que la madre de Leire la había llamado para decirle que Leire había cogido una mochila, la había llenado de ropa y comida y se había ido de casa, y no sabía donde estaba ahora mismo.
-Madre mía, tenemos que encontrarla, puede estar en cualquier sitio ahora mismo.
-Lo sé-dije yo.
-¿Tú no sabes algún sitio dónde solíais ir o algún sitio que le gustase mucho?-pregunta él.
-Eh…-digo yo pensando en lugares que le gustasen a Leire-¡Sí! Hay una casa, que de pequeña ella decía que sería suya cuándo fuese mayor, y cada vez que pasamos por allí sigue diciendo que le encanta esa casa, y se ha colado un par de veces para saber como era por dentro, ya que está abandonada y se vende.
-Pues tenemos que ir allí.-dice él convencido.
-Tendríamos que llamar a Carlos, para que nos acompañase, él y Leire también tenían sitios especiales, a lo mejor él sabe alguno, Amelia y Lucas la empezarán a buscar mañana por la mañana, por un sitio donde Leire y ella iban de pequeñas.
-Nosotros también empezaremos a buscarla mañana por la mañana, porque se está haciendo tarde y ya casi no hay luz.
-De acuerdo-digo yo empezando a marcharme, no quiero hablarle de lo del adivino, pero debería hacerlo… Pero rechazo la idea de contárselo y sigo andando pero él me agarra de la mano y me pone frente a él.
-No te vayas…-dice él con voz dulce y convincente-quédate un rato más conmigo, que no hemos estado juntos en todo el día-dice él, y es verdad, y me apetece mucho estar con él, y entonces aparto de mi mente los pensamientos que me dicen que me aleje de él por lo que me dijo el adivino y le digo:
-Por supuesto, me encantará pasar más tiempo contigo-digo yo besándolo.
-Estás rara-dice él levantando una ceja, ¡oh no! Seguro que me pide lo del adivino, o me dice que no estoy bien con él o algo…
-¿Por?-digo yo intentando sonar natural.
-Porque normalmente me hubieses puesto cualquier excusa tonta para no quedarte conmigo, en plan tengo que ir a hablar con las plantas que sino no crecen, o algo así…-dice el sonriendo.
-¡No es verdad!-digo yo riendo por su ocurrencia de las plantas-Bueno, sí que es verdad, pero ¿qué pasa? ¿Que no puedo estar necesitada de amor ni un solo día? Si quieres me voy y te dejo aquí…-digo yo en plan broma.
-¡No, no! Por mí perfecto, pero si estas necesitada de amor será que no te doy el suficiente, mi madre cuando era pequeño y me veía un poco triste, me hacía el ataque de los osos amorosos.-dice él sonriéndome, y con cara de niño travieso, pero también vi en su mirada, algo de tristeza, nunca habíamos hablado de nuestras familias, y nunca hablaba de su madre, ni de su padre…
-¿El ataque de los osos amorosos?-digo yo curiosa-¿qué es eso?
-Esto-y entonces me abraza fuerte, fuerte, fuerte, y me hace cosquillas, y más cosquillas, y me pongo a reír muy fuerte hasta que nos caemos al suelo de la risa.
-¡Para, para, para!-digo yo aun riendo.
-¿Aún estás necesitada de amor? Porque si quieres volvemos a empezar-dice él poniendo las manos para hacerme cosquillas.
-¡No, no! Ya no hace falta, dile a tu madre que su ataque es muy efectivo.-digo yo, pero entonces él se pone serio.
-Eh… Tengo que irme…-dice él caminando.
-Joel…-digo agarrándole del brazo para pararlo y acercándome a él-¿he dicho algo malo?-digo besándole, pero él no responde a mi beso, como sí hubiese hecho o dicho algo malo…
-No, no…-dice él volviendo a echar a caminar.
-Sí, seguro…-digo yo cruzándome de brazos-puedes contármelo, de verdad.
-Que no, que no…-dice él parándose un momento pero volviendo a andar, ya me estaba empezando a cabrear ese carácter estúpido que tenía de repente.
-Sí claro… el señorito quiere que le cuente todo lo que pasa, pero él no puede contarme que ha pasado para que se ponga serio de repente y se vaya así como así.
-No ha pasado nada.-dice él aun más serio.
-¡Joel! No soy idiota ¿sabes? Sé que algo te pasa, sino no estarías así-¡Cuéntamelo!-digo yo usando un tono de voz más alto, y enfadado.-O soy demasiado pequeña para entenderlo, porque yo creo que no, ya que tenemos la misma edad, pero ¡allá tú!
Entonces él se para en seco y se gira para mirarme, tiene los ojos rojos.
-¿Quieres saber que pasa? Te diré lo que me pasa.-dice él serio-Lo que pasa es que mi madre está muerta, se murió delante de mí, cuando tenía 11 años, le pegaron un tiro delante de mí, y yo fui lo bastante cobarde de quedarme con ella, a su lado, y abrazarla en vez de llamar una ambulancia para que se la llevaran al hospital, y a lo mejor la salvasen, mi madre probablemente murió por mi culpa, porque fui un imbécil idiota al que no se le ocurrió llamar a la ambulancia para que curasen a su madre, y me quede a su lado hasta que su corazón dejó de latir, y antes de eso, me dijo que cuando alguien estuviese triste que le hiciera el ataque del oso amoroso, y así pensaría en ella, y yo le dije que eso era una tontería, que lo del oso amoroso no funcionaba, y justo antes de morir me dijo que me quería y no me dio tiempo a decirle que yo también, así que lo último que le dije a mi madre fue que su ataque era patético, que no funcionaba, las últimas palabras que salieron de mi boca y que ella escuchó fueron que él lo que llevaba haciéndome desde pequeño para que no estuviese triste no me gustaba, eso fue lo último que me escuchó decir-dijo él, su historia me hizo llorar y a él también le cayeron un par de lágrimas-Ahora, ya sabes lo que me pasa.
-Lo siento-dije yo mientras lo abrazaba.-Soy tonta, no debería haber dicho eso, soy inútil.
-No, no lo eres el inútil soy yo.-dijo él.
-No es verdad, el destino es el destino, yo hubiese hecho lo mismo que tú en esos momentos.-digo yo.
Nos pasamos sentados fuera en un banco hasta la 1:17 de la madrugada, y no habíamos cenado ni nada, pero igualmente, después de lo que me había contado Joel, no tenía hambre.
-Buenas noches, y no estés mal por favor.-le digo yo besándolo.
-No lo estaré, buenas noches princesa.-dice él, sé que en realidad si que estará mal, pero no puedo hacer nada…-duerme bien que mañana por la mañana tenemos que buscar a Leire.-dice él y se va hacía su casa.
Ese día había sido un día lleno de emociones, entre el adivino, lo de Leire, y la historia de Joel… Había sido un día movidito…
Y el día de mañana, será un día más bien, extraño, lleno de sentimientos de por medio.

sábado, 14 de julio de 2012

CAPÍTULO 14


Amelia

Después del adivino, me fui hacía mi casa, iba pensando en lo que me dijo el adivino sobre lo que me iba a pasar en el amor, ¿Por qué me iba a enfadar?, ¿Lucas me iba a hacer algo?, tenía que hablar con él inmediatamente. Estaba llegando a mí casa, cuando decidí llamarlo, pero no hizo falta, porque él me estaba esperando en la puerta de entrada.
-¿Qué haces aquí?-pregunto yo un poco seria, al verlo.
-¡Hola! Estoy bien, gracias por preguntar, yo también te he echado de menos.-me dice él, eso hace que me ría y me siente a su lado en el portal.
-Lo siento, es que hoy he ido al adivino del que te he hablado esta mañana, y me ha afectado lo que me ha dicho.-digo yo, pero enseguida, me arrepiento, porque sé que se lo tendré que contar.
-¿Qué te ha dicho, te ha hecho algo?-pregunta él preocupado.
-No, no. Solo que me ha dicho…-¿qué le digo? Lo mejor será la verdad.-que me iba a enfadar mucho con la persona a quien quiero, y que me deprimiría.-digo yo empezando a llorar-yo no quiero enfadarme contigo, ni deprimirme, quiero ser normal, una chica que tiene novio, y disfruta de la vida.-entonces me doy cuenta que le he llamado mi novio.
-No te preocupes, no voy a dejar que te pase eso-dice él abrazándome con dulzura-y recuerda, que siempre estaré allí donde me necesites.
-Gracias-digo yo secándome las últimas lágrimas. Entonces él me besa, y nos quedamos besándonos un buen rato, pero pienso que quiero saber si para él soy algo especial, o algo pasajero.-Lucas, ¿tú me quieres?-pregunto yo separándome de él.
-Claro que te quiero, sino no estaría contigo.-dice él volviéndome a besar, pero yo lo rechazo, quiero que me lo diga de corazón.
-Lucas hablo en serio, ¿me quieres de verdad o no?-digo yo mirándolo a los ojos, los ojos azules que me encantaron desde que los vi.
-Amelia Williams Fontana, yo Lucas Lamoretti Horan, te quiero con toda mi alma, no creo que haya podido querer a alguien tanto como a ti ahora mismo.-dice él mirándome con intensidad, y sé que lo dice de verdad, que no lo dice por decir.-Te quiero, sí pudiera se lo gritaría al mundo.
Entonces se me saltan las lágrimas otra vez por la emoción de lo que me acaba de decir.
-Yo también te quiero.-le digo mientras le beso en los labios.
-Eres la mejor pareja que he podido tener nunca.-dice él.
-Entonces, ¿ya salimos juntos?-le pregunto yo.
-Sí, bueno si tú quieres sí.-dice él.
-Pues claro que quiero.-digo yo.
Nos pasamos la tarde juntos, dimos un paseo cenamos en el McDonald’s, ya que en mi casa no había ni mi madre ni nadie, y en la suya su padre y su madre, pero los llamo que no iba a cenar, y después fuimos a una plaza y nos sentamos en un banco.
-¿En qué piensas?-le pregunto yo al verlo con la mirada perdida.
-En nosotros, en que sí ese día que nos chocamos no hubiese tenido el examen de Sociales, no hubiese llevado el libro en las manos, y no se me hubiesen caído, conclusión: que nunca nos habríamos chocado porque yo iría más atento y tú no sabrías mi nombre, y nunca hubiésemos estado así.-dice él cogiéndome de la mano.
-Es verdad, a veces pequeños detalles hacen cosas muy grandes.-digo yo. Apoyando mi cabeza en su hombro.
Nos quedamos allí un rato más, y cuando volvíamos me llamó la madre de Leire.
-Hola, Sara-digo yo.
-Hola, Amelia-dice ella, diría que está llorando.
-¿Ha pasado algo?-pregunto yo.
-Es Leire, ha venido a casa después de estar con vosotras ha cogido una maleta y se ha ido, yo he pensado que se iba con alguna de vosotras, pero después he entrado en su habitación, y he visto que se había llevado ropa, y también comida, porque en la nevera faltaban bastantes cosas.
-¡¿Qué?!-digo yo preocupada y mirando a Lucas, que me mira con cara de: ¿Qué está pasando?-enseguida aviso a Amanda por si la ha visto. No te preocupes Sara, la encontraremos.-y cuelgo.
-¿Quién era?-pregunta Lucas.
-La madre de Leire, dice que su hija ha cogido sus cosas y se ha ido de casa. Tenemos que encontrarla.
-Sí, tienes que llamar a Amanda por sí la ha visto.
-Es verdad, y a Carlos también debería llamarlo.
-¿Quién es Carlos?-pregunta él.
-Mi mejor amigo, y el de Leire y Amanda, pero hace bastante que no viene a clase, porque su padre tuvo un accidente y murió.
-Vaya palo...
-Ya… no creo que haya visto a Leire, ya que no ha salido de su casa pero, por si acaso, tengo que llamarlo.
-Vale.
Llamé a Amanda, le conté que se había ido de casa, pero no la había visto desde que nos separamos después del adivino. Después llamé a Carlos, antes de todo le pregunté que tal estaba, y después le conté lo de Leire al igual que a Amanda, pero obtuvimos el mismo resultado, nada, no la había visto. ¿A dónde podría haber ido Leire? No era normal en ella… Desde que llego Joel estaba rara con Amanda, yo ya sé que le gusta Joel, pero igualmente, no es normal comportarse de esa manera.
Fuese el que fuese el motivo por el que se había ido Leire, teníamos que encontrarla. Ya.

viernes, 13 de julio de 2012

CAPÍTULO 13




Amanda

Me desperté recordando lo maravillosa que había sido aquella noche con Joel en la azotea del edificio, tenía clarísimo que me quedaba con él, pero no se lo diría a Joel hasta el lunes. Esta tarde no podía hacer planes con él porque mis amigas y yo habíamos quedado en que después del instituto iríamos a un adivino que estaba al lado de casa de Leire y era gratis.
Desayuné y salí de casa y allí esta él, mi novio en pruebas, esperándome, con los auriculares de su Samsung Galaxy S III puestos.
-¡Buenos días!-dice él quitándose un auricular de la oreja.
-¡Buenos días!-digo yo-¿Qué escuchas?
-Paradise de Coldplay.
-Me gusta esa canción.
Empezamos a andar y le conté lo del adivino.
-Hoy después de clase he quedado con Amelia y con Leire, nos vamos a un adivino que han puesto al lado de casa de Leire.
-Me parece bien, pero no crees que es un poco… no sé, ¿mentira?
-Sí, lo he pensado, pero es gratis, y para pasar el rato está bien…
-A lo mejor es un loco que quiere a chicas como vosotras, no quiero que te pase nada.-dice él preocupado.
-¡Qué dices! Ni que fuera un loco psicópata.-digo yo a carcajadas.-no me va a pasar nada.
-Solo me preocupo por ti.-dice él serio.-Si quieres te acompaño.
-No hace falta… Se cuidar de mí misma, y estaré con Leire y Amelia-digo yo queme paro de reír por la cara de preocupación de Joel, se ve que no quiere que me pase nada.
-De acuerdo, pero si necesitas algo llámame.
-Que sí…
Llegamos al instituto y Amelia volvía a venir acompañada de Lucas, al acabar las clases tendría que preguntarle si ya salen juntos. Leire hacía unos días que estaba muy rara conmigo y con Joel, no sabía que le pasaba, le preguntaré a Amelia si sabe algo…
Acabaron las clases y me despedí de Joel.
-Adiós, pásatelo bien.-me dice él.
-Adiós, lo haré.-digo dándole un corto beso en los labios.
Amelia, Leire y yo empezamos a caminar hacía donde esta el adivino.
-Amelia, ¿Lucas y tu ya salís juntos?-pregunto yo.
-Sí, bueno no, bueno aún no me ha insinuado que salgamos juntos, a lo mejor para él solo es un rollo o algo, no sé.-dice ella confusa.
-Ah vale.-digo yo.
-¿Qué te pasa Leire?-pregunta Amelia que la mira extrañada.
-Nada, ¿que me iba a pasar?-dice Leire, la verdad es que esta muy rara.
-Déjalo, da igual…-dice Amelia.
Caminamos un rato más, hasta que llegamos a un callejón sin demasiado luz y estrecho con una especie de casa abandonada, pero con luz dentro y fuera había un cartel que ponía: “Adivino Polska”
-Debe ser aquí-dice Leire parándose delante de la puerta.
-No tiene muy buena pinta…-digo yo.
-Es verdad, deberíamos volver…
-¡Sois unas miedicas!-dice Leire-Vamos, entremos.
-Está bien…-decimos Amelia y yo.
Entramos en esa casa y estaba llena de botes extraños con cosas raras dentro, la habitación estaba llena de sábanas color púrpura, sinceramente, era un lugar, muy, muy extraño, y no era muy acogedor, más bien daba miedo.
-¡Bienvenidas, chicas, os estaba esperando!-dice de repente un hombre que sale de detrás de una sábana.
El hombre era alto y corpulento, de unos 38 años, era muy feo, tenía barba, parecía que era de marruecos, por su acento.
-Eeh… Hola…-decimos aún sobresaltadas por la aparición de ese hombre.
-¿Queréis que os prediga que va a pasar?-pregunta él con cara de malo, desde el primer instante no me transmitió confianza.
-¡Sí!-dice Leire en nombre de todas.
-De acuerdo, ¿por quién empiezo?-pregunta el hombre mirándonos a las tres.
-Por mí misma.-digo yo, para salir de allí cuanto antes.
-De acuerdo guapa-dice el hombre mientras me toma la mano y me pone la palma hacía arriba.-veo que alguien te está haciendo feliz en estos momentos, ¿es cierto?
-Sí-digo yo pensando en Joel, en lo preocupado que estaba.
-Pero vuestro amor aún no es seguro, algo malo te va a pasar con el amor, te van a romper el corazón, pero no consigo ver quien.
-De acuerdo-digo yo asustada por el hombre y a la vez por lo que me acaba de decir.
-Vas a estar triste, pero tus amigos estarán contigo, o no, espera, te faltará un amigo, ¿o es una amiga? No lo sé.
-¿Qué más?-pregunto yo intentando evitar lo que acaba de decir.
-No consigo ver nada más-dice él.- ¿quién es la siguiente?
-¡Yo! ¡Yo!-dice Leire.
-Vale-dice él hombre mientras le gira la mano como a mí-veo que serás feliz con respecto al amor, pero esa suerte hará que le hagas daño a alguien, mucho daño, y estarás muy mal, durante días.
-Joo…-dice Leire triste-que pena…
-Pero después veo algo bueno para ti, pero no tanto para tus amigos, y después ya no veo nada más.
-Vale…
-¡Ahora yo!-dice Amelia, y el hombre repite el proceso.
-Veo que tú también eres feliz en el amor ahora mismo, pero no va a seguir así, te vas a enfadar, con la persona que quieres, mucho, y te deprimirás, bastante.
-Entonces no es nada bueno…-dice Amelia.
-Y tú futuro es el más borroso de todos, eso significa que aún puedes cambiar lo que te vaya a pasar…-dice el hombre.
-Muchas gracias, ya nos vamos…-digo yo levantándome, y después mis amigas y yo nos dirigimos a la puerta para salir.
-Adiós chicas, encantado.-dice el hombre.
-Que predicciones más extrañas-digo yo al salir de allí.
-A mí me ha asustado de verdad, con lo del amor…-dice Amelia.
-Ya, bueno…-dice Leire.
La verdad es que a mí también me había asustado lo del amor, con lo de que me romperían el corazón. ¿Qué habrá querido decir? ¿Qué tengo que dejarme llevar y esperar a qué me lo rompan? Pues no, no pienso hacer eso, cuando vea a Joel vamos a hablar y le voy a decir lo que me ha dicho el adivino y, voy a dejarlo con él, porque no quiero arriesgarme a que me hagan daño. Estaba decidido.
Nos fuimos cada una a su casa y cuando llegué a mi casa, me metí en la habitación y miré por la ventana, la ventana por la que vería al chico que al que amaba con locura pero el chico que probablemente me rompería el corazón.

jueves, 12 de julio de 2012

CAPÍTULO 12


Amanda

Después de la heladería Joel y yo nos fuimos juntos a casa.
-El novio de Amelia me cae bien.-dice Joel por el camino.
-Bueno, Amelia y Lucas aún  no han dicho que salieran juntos oficialmente, pero supongo que sí, además, es simpático, y es guapo.-digo yo.
-No te me enamores tú ahora ¿eh?-dice el sonriéndome.
-¿Yo? ¡Nunca! Además, tú eres mejor.-digo yo dándole un beso en la mejilla, para hacer eso tengo que ponerme de puntillas porque Joel es alto, me saca una cabeza, creo…
-Eso espero, sino no sé que hago aquí-dice el riendo.
-Mmm… Hacerme feliz-digo yo mirándolo.
-Bueno, si te hago feliz tendrás que decírmelo el lunes que viene, porque ya habrá pasado una semana de nuestro trato.-dice él.
-¡Ostras! Es verdad…-digo yo como si me hubiese olvidado.-bueno igualmente ya lo tengo claro.-le digo sonriendo.
-Espero que tu decisión definitiva me guste, o sino, bueno, habrá que aguantarse ¿no?-dice él alzando los hombros.-si me dices que no, yo cumpliré con mi trato y te dejaré en paz.
Entonces llegamos a la puerta de mi casa, él me coge de la cintura y le susurro al oído:
-Eso no hará falta, porque mi respuesta es…-y le planto un beso en los labios.
-¿Eso es un sí, o un no?-pregunta él sin dejar de cogerme por la cintura y mirándome intensamente.
-Eso es un tal vez-digo yo-tendrás que esperar hasta el lunes para saber mi decisión definitiva, que a lo mejor pasa algo y cambio de idea…. Nunca se sabe.
-Esperemos que no, pero los imposibles también existen.-dice él-no se si podré esperar tanto.
-Bueno, creo que me voy-digo yo bostezando por él sueño-ya tengo sueño, y aún no he ni cenado.
-¿Ya te vas?-pregunta él poniendo cara triste, sí, la cara que a Amelia le parece de pato y dejando caer sus manos de mi cintura.
Entonces me pongo a reír de repente por la cara que ha puesto Joel.
-¿Qué te pasa?-pregunta él con cara de: no me entero de nada.
-Nada, nada…-digo yo parando de reír-me tengo que ir, ya es tarde…
-Pero tú madre no está, no sabrá que has llegado tarde-dice él.
-¿Cómo sabes qué mi madre no está?-pregunto yo.
-Porque el coche no está y porque están todas las luces apagadas.
-Eso tiene lógica…Igualmente, no puedo, mañana nos veremos por la mañana.
-Hacemos un trato.-dice él levantando las dos cejas.
-Uy… no me gusta esa cara…-digo yo.
-Dejo que te vayas ahora, y me abandones como a un perrito-dice él, en esa parte estoy de acuerdo.-Sí, me adelantas la fecha de decisión de si te quedas conmigo al sábado.-ya decía yo que era raro que no hubiese algo malo…
-¡Eso no es justo!-digo yo indignada.
-Tampoco es justo que me dejes aquí solito.
-Vale, me quedaré contigo, pero solo 20 minutos, después me iré a casa.
-¡Perfecto!-dijo él como si fuese un niño pequeño y hubiese conseguido una piruleta.
-¿A dónde me llevarás?-pregunte yo, cuando echamos a andar.
-A un lugar mágico.-dijo él-espera aquí un momento.
-Vale.-y me quedé esperando a que el fuese hasta su casa y volviese con un pañuelo en la mano.
-Tengo que taparte los ojos, sino no será mágico.-dice el sonriéndome.
-Mmmm… venga vale, si me prometes que no me estampare contra ningún coche ni nada, sí.-digo yo insegura.
-Confía en mí, te lo prometo.
Me llevo por la ciudad, caminando, durante unos 10 minutos, después, me hizo subir escaleras, hasta fuimos en ascensor. Hasta que finalmente llegamos, y me quito el pañuelo de los ojos.
Me había llevado, hasta la azotea de un edificio. Las vistas eran magníficas.
-Es precioso.-digo yo al mirar el asombroso panorama que teníamos delante.
-¿Valía la pena venir conmigo o no?-dice el sonriendo.
-Desde luego que valía la pena.-digo yo estupefacta.
-Lo sabía.-dice él.
Estuvimos allí casi una hora, hasta que miré el reloj y le dije que teníamos que irnos, me llevo hasta mi casa y nos despedimos con un dulce beso.
Entré en casa me preparé lomo rebozado para cenar ya que mi madre no me había dejado nada hecho en la nevera. Y después me fui a dormir, pero antes de irme a dormir recibí un WhatsApp de Leire:
“He visto 1 anuncio de un adivino, q predic el futuro, gratis, t apetece ir?? Esta al ldo de mi casa, podmos ir Amelia tu y yo, si no has qdado con Joel, + q nada para pasar el rato porq dudo q funcione mucho, y - si es gratis… responde porfiplis!!”
Mañana… mañana no tengo planes ni con Joel ni con nadie, puedo ir con ellas dos.
“Mñna no tngo planes con ndie, podmos ir las 3 junts después de clase, es verdd, no creo que vaya muy enserio, pero para divertirnos y encima gratis me parce bien”
Ya tenía planes para el día siguiente, ir a un adivino que era gratis y seguramente no tenía ni idea de predecir el futuro. Me dormí pensando en como sería el sitio donde estuviese aquel adivino. Soñé, en que algo malo iba a pasar, y me desperté en medio de la noche, pero al despertarme, por la mañana, no me acordé del sueño que había tenido.
Quien sabe que me deparaba el futuro…




miércoles, 11 de julio de 2012

CAPÍTULO 11


Amelia

Ese mismo día por la mañana.

Me levanto de la cama muy feliz porque sé que Lucas me volverá a acompañar al instituto. Me visto con unos shorts rosa palo y una camiseta blanca muy bonita que me regalaron mis amigas por mi cumpleaños. Desayuno una taza de leche con cereales, cojo mis cosas y le digo adiós a mi Fox Terrier tricolor, Musa. Salgo de casa y me dirijo al instituto, y cuando paso por el sitio donde me suelo encontrar a Lucas él está allí apoyado en la pared mirándose el reloj, va vestido con unos pitillos vaqueros y una camiseta manga corta blanca con unas letras en azul oscuro.
-¡Buenos días, Lamoretti!-le digo al llegar a su lado.
-¡Buenos días, Amelia sin apellido-dice el sonriendo.
-Es verdad que aún no sabes mis apellidos.-digo yo mirándolo a esos ojos azul claro- que pena ¿no?
-Dímelos ¡porfaaaaaaa!-dice él mirándome.
-Al llegar al instituto te los digo.
-Venga, vale…-dice el conforme-¿Qué hiciste ayer?
-Nada interesante… ¿tú?-digo yo.
-Pues te acompañe, me fui a clase, después me fui a comer a casa, toqué el piano, leí un rato y después cené estuve en el ordenador y me fui a la cama.-dice el sonriendo.
-¿Tocas el piano? ¿Te gusta leer?-digo yo sorprendida.
-Sí, voy a un conservatorio, y sí también me gusta leer.-me dice.
-Muy bien.-digo sonriéndole.
Entonces recibo un WhatsApp, es de Amanda: Ame sta tarde te vienes a tomar un helado con Joel, Leire y conmigo??
-¿Quién es?-pregunta curioso Lucas, que sin darnos cuenta ya nos estamos dando la mano.
-Es Amanda, una amiga mía, dice que si esta tarde puedo ir a tomar un helado con ellos-digo yo, entonces veo su cara de decepción, a lo mejor tenía pensado quedar conmigo…-Sí quieres puedes venir con nosotros…
-No, no quiero molestar, además, estarás con ese Joel que ha dicho tú amiga…-dice el pensando que Joel y yo tenemos algo.
-Joel es el novio de Amanda-digo yo, y entonces el me mira un poco más feliz que antes-y no, no molestas, tú nunca podrías molestar, además seguro que te llevas bien con todos.
-¿De verdad?-dice el mirándome directamente a los ojos.
-De verdad-le afirmo yo.- ¿Vienes?
-Sí.-dice el sonriendo-¿A qué hora acabas hoy?-pregunta él.
-A las 14:00 ¿por?-digo yo con curiosidad.
-Perfecto, porque hoy yo acabo a la 13:00 y puedo venir a recogerte y llevarte a casa… Sí te parece bien, claro…
-Me parece genial.-digo yo sonriéndole un poco tímida.
-Bueno, Lamoretti, ya hemos llegado al instituto-digo yo parándome en la entrada delante de él, estamos muy cerca.
-¡Eh! ¡Tus apellidos!-dice él al acordarse.
Entonces me acerco un poco más a él y le susurro al oído:
-Amelia, Amelia Williams Fontana.-le digo yo mientras me aparto un poco, pero sin dejar de estar cerca de su cara.
-Me gustan, me gustan mucho, te pegan.-dice él acercándose un poco más a mí.
Y nos acercamos más y más y cuando nuestros labios están a punto de unirse le doy un beso en la mejilla y le susurro al oído:
-Adiós, Lamoretti, nos vemos en la salida-y empiezo a separarme de él y dirigirme hacia dentro. Ahora lo he dejado con las ganas de besarme, pienso yo satisfecha de mí trabajo.
-¡Eso es trampa!-me grita él, me giro y le miro a los ojos, esos ojos que solo con mirarlos te derriten-te vendré a recoger a las 14:00.
-Vale, te esperaré.-digo yo sonriéndole y entrando en el instituto.
Me paso el día pensando en como quedaremos como pareja, en como serían el nombre de nuestros hijos: Carla Lamoretti Williams, Dario Lamoretti Williams. Me encantan…
-Que, ¿ya sales con ese pelirrojo tan guapo?-me pregunta Leire que se sienta a mi lado en clase de Historia.
-¿Qué? ¡No! Aún no…-digo yo que no esperaba esa pregunta.
Las horas pasan lentas, mientras espero que llegue la hora de salir del instituto y encontrarme al chico pelirrojo que desde el primer día que lo vi me cautivo con esos ojos, esos ojos que de han quedado con las ganas de un beso…
Al fin, las clases han acabado hasta mañana. Salgo rapidísimo del instituto, pero no está, Lamoretti no está… Me quedo esperando 5, 10 minutos, pero no llega. Decido irme hacia casa, triste y pensando porque Lucas no habría ido, a lo mejor era todo una apuesta o una broma, o quería dejarme plantada y desaparecer.
-¡Amelia! ¡Amelia! ¡Amelia!-oigo desde lejos, no me giro, seguro que es otra Amelia.
Entonces oigo los pasos de alguien corriendo hacia mí. Y un brazo que me toca él hombro para que me gire. Era Lucas.
-Amelia Williams Fontana-dice él jadeando por el cansancio de venir corriendo.- ¿no me oías? Llevo llamándote un buen rato, ni que te hubieses vuelto sorda-dice él, es un imbécil, ¿me deja tirada y encima me llama sorda?
-No, sorda no estoy-digo frunciendo el ceño y apartando su mano de mi hombro-Pero para la gente que me deja tirada habiéndome dicho que no lo haría, pues a lo mejor si que estoy sorda, para esa clase de gente sí.-digo yo que hecho a caminar otra vez hacia mi casa.
-¡Amelia! Lo siento, he tenido problemas y no he podido venir antes.-dice él siguiéndome a unos metros de distancia.
-Ah, ¿sí? ¿Qué clase de problemas si se puede saber?-digo yo levantando una ceja-espera espera a ver si la adivino: un triceratops te ha perseguido llevándote a la otra punta  de Francia, o no ya sé tu casa mágicamente se traslado a la otra punta del país, y cuando ibas a coger el bus se estropeo y el próximo no llegaba hasta dentro de 1 hora, o ya sé te quedaste cuidando de tu hermana pequeña inexistente porque eres hijo único. ¿Cuál de esas escusas me vas a poner?-digo yo cada vez más cabreada.
-Ninguna de esas escusas, ni un triceratops, ni magia ni hermanas inexistentes.-dice él muy serio-mi madre ha tenido un accidente de coche y la han llevado al hospital, y he ido a verla para saber si estaba bien y si se iba a recuperar-dice él serio.
Cuando suelta esas palabras, se me rompe el alma, he sido tan cruel con él, soy una persona despreciable, me he enfadado con él cuando él solo ha ido a ver a su madre que estaba en el hospital. Se me saltan las lágrimas.
-Lo siento, lo siento mucho, no debería haberte dicho todo eso soy una persona horrible-digo yo llorando- deberás odiarme en estos momentos, pero no te culpo, soy una idiota sin corazón, soy egoísta y cruel-digo yo sollozando.
-No digas eso-dice él más calmado y preocupado por mí, me abraza-no te odio, entiendo que estés así, te he dejado tirada, debería haberte llamado, pero contando que no tengo tu número pues es algo imposible…-dice él sin dejar de abrazarme.
-Ya, pero igualmente no tenía derecho a pensar que me habías dejado tirada porque sí, en vez de pensar que te habría podido pasar algo.-digo yo abrazándolo más fuerte y sin dejar de llorar.
-Al contrario, es lo más normal en una persona pensar eso-dice él separándose y secándome las lágrimas.-No te culpo, yo si fuese tú, también pensaría lo mismo.
-¿Me perdonas?-digo yo sorbiéndome la nariz y mirándolo a los ojos.
-Claro que sí mi damisela en apuros-dice él sonriéndome, yo me río por su ocurrencia de “damisela en apuros” que me dijo el primer día que me acompaño al instituto.
-Gracias.-digo yo sonriéndole-¿me haces un favor?
-¿A ti? Siempre.-me dice él cogiéndome de las manos y llevándome a un sitio donde no estemos en medio de la calle, es un porche que hay por allí cerca donde no molestamos a la gente que quiere pasar.
-Prométeme, que serás mi escolta todos los días que sí no puedes venir me avisarás y que siempre estarás a mi lado.
-Ni lo dudes, te lo prometo-dice él solemnemente.
Me llevó a mi casa que no estaba muy lejos de la suya a unos 5min. caminando y quedamos en que a las 17:00 vendría a recogerme para ir a la plaza de al lado del instituto a esperar a los otros para ir a tomar un helado.
-¡Hola de nuevo!-dice Lucas cuando salgo de casa dispuesta a irme a tomar un helado con él y mis amigos.
-¡Buenas tardes, Lucas!-digo yo sonriéndole.
-¿Qué, nos vamos?-pregunta él ofreciéndome el brazo.
-Por supuesto-digo yo agarrándome a él.
Llegamos a la plaza y aún no hay nadie, pero pronto llega Leire un poco cabizbaja. Estos días esta un poco rara, yo diría que se ha enamorado de alguien que no debe… Pero, ¿quién podrá ser? ¿Josh? No… no hace nada si se enamora… ¿Lucas? Es imposible, apenas lo conoce, solo de vista. ¿Joel? ¡Ostras! Leire se ha enamorado de Joel, pues claro, por eso estaba tan rara últimamente, y lo ignoraba un poco, y por eso la notaba incómoda cuando estábamos todos y Joel y Amanda se abrazaban… ¡Qué fuerte!
Más tarde llegan Joel y Amanda y nos vamos a tomar un helado, resulta que a Lucas y a mi nos encanta el helado de Stracciatella. Pasamos unas horas todos juntos y al final nos vamos todos a casa, bueno la única que se va sola es Leire a Amanda la acompaña Joel y a mi Lucas.
-¿Te lo has pasado bien?-pregunto yo.
-Sí, tus amigos son muy simpáticos, pero creo que como se llamaba, Leire se sentía un poco incómoda por como miraba a…Joel y a Amanda, yo diría que le gusta él, pero tu la conoces mejor así que no sé…-dice él.
-¡Toma! No soy la única que lo ha notado.-digo yo riendo.
Andamos un poco más pero aún nos quedan unos 5min. Andando para llegar a mí casa.
-¿Quieres escuchar música?-pregunta él de repente.
-Venga, vale.-respondo yo.
Y entonces, saca su Iphone 4 de su bolsillo y conecta los auriculares y me da uno. Pone la canción de Payphone de Maroon 5, pero sin subir mucho el volumen, para que podamos oírnos, es una de mis canciones preferidas. Vamos caminando y hablando de que queremos ser en un futuro y cosas así.
Cuando llegamos a la entrada de mí casa en su móvil suena No podíamos ser agua de Maldita Nerea, también una de mis preferidas, parecía que teníamos los mismos gustos músicales. Nos paramos uno enfrente del otro y nos miramos.
-Me lo he pasado muy bien hoy contigo.-digo yo.
-¿Aunque te haya dejado tirada?-pregunta él sonriendo.
-Tú nunca me dejarías tirada sin avisarme…-le digo yo.-buenas noches Lamoretti.
-Antes de irme tengo planeado hacer una cosa que desde esta mañana he querido hacer-dice él acercándose un poco más a mí.
-¿Qué cosa?-digo yo imaginándome lo que es y acercándome un poco más a él hasta que nuestros labios están a escasos centímetros.
-Esto-me susurra, y en ese instante Lucas unió por completo nuestros labios.
Y ese fue el momento más feliz de mi vida, ese beso tierno y cariñoso con Lucas fue lo mejor que me había pasado. Sus besos eran apasionados pero sin dejar de ser dulces. Me encantaba estar con él, quien iba a imaginar que un simple choque entre dos personas podría iniciar una historia de amor como la mía y la de Lucas.
-Tenía ganas de ese beso-digo yo al separarnos.
-Yo también, te quiero.-dijo él dulcemente.
-Y yo-digo yo uniendo nuestros labios una vez más.
-Te vendré a buscar mañana por la mañana aquí para escoltarte al instituto ¿vale?-dice él sonriendo.
-Me parece bien-digo yo mirándolo.
-Buenas noches milady.-dice él cariñosamente.
-Buenas noches, mi príncipe-digo yo dándole un beso de buenas noches y subiendo hacia mi casa.
Tenemos una canción, pienso yo, y esa canción  es la canción No podíamos ser agua de Maldita Nerea, la canción en la que mis labios y los de Lucas se unieron por primera vez.
Esa noche estuve pensando en Lucas todo el tiempo, en lo guapo y cariñoso que era, ¿y sabéis que es lo mejor? Que me quiere.

martes, 10 de julio de 2012

CAPÍTULO 10


Leire

Me desperté por la mañana a las 7:30, desayuné cogí mis cosas y me fui al instituto dispuesta a pasar de aquel chico nuevo, tan guapo que me cautivó en el primer instante que lo vi entrar por la puerta, pero la mala suerte es que el tiene novia y están enamorados.
Sé que no podré olvidarme de él, pero, ¿que hago? No puedo hacer nada contra mis sentimientos.
Me voy hacia el instituto, y cuando llego lo veo, allí apoyado en la pared, solo pensativo… Es tan guapo, y esos ojos… Buff… me encanta. Estoy dispuesta a acercarme a él y hablar cuando llega Amanda, su novia. Sí, el chico del que me he enamorado es Joel… Y no se lo voy a decir a mi amiga, porque sé que si se lo digo Amanda se sentirá mal y dejará a Joel para que yo deje de estar mal, pero no le puedo hacer eso a mi mejor amiga, sería cruel, y sé que si se separan ninguno de los dos será feliz.
-¡Buenos días!-digo yo acercándome a ellos.                
-¡Buenos días!-dicen ellos dos aún abrazados, no lo aguanto más.
-¿Qué hicisteis ayer?-pregunto yo.
Se miran y él le niega con la cabeza, como si no quisiese que supieran donde estuvieron.
-Nada, fuimos a dar una vuelta y después a una pizzería, ¿tú?
-Pues yo nada, estuve con mi hermano, vimos una película y demás-digo yo, cuando en realidad, quería decir: Pensar en Joel, pensar lo que haríais, ponerme triste pensando en Joel, pensar más en Joel, irme a dormir pensando en Joel y levantándome hoy pensando en Joel…
-Okey-dice Amanda.
-Oye, ¿esta tarde tienes algo que hacer?-pregunta Joel, no me lo puedo creer, seguro que estoy soñando, me acaba de pedir que qué hago esta tarde, a lo mejor quiere quedar conmigo… ¡Qué ilusión!
-No, nada.-digo yo intentando parecer desinteresada.
-Pues puedes venir a tomar un helado ¿no?-dice él sonriendo, me voy a desmayar en cualquier momento.
-Sí, claro-digo yo ilusionada.
-Perfecto, solo falta decírselo a Amelia, ¿no cariño?-dice dirigiéndose a Amanda.
-Ya se lo he pedido yo por WhatsApp-dice Amanda mientras le da un beso en los labios, yo aparto la mirada.
-¿Esa no es Amelia?-pregunta yo.
-Sí, esta con… ¿Cómo dijo que se llamaba? Luciano, no… Lucos, no… ¡Lucas!-dice Amanda.
-Pues sí que se los busca bien la chiquilla-digo yo riendo.
-Está bastante bien…-dice Amanda mirando a Lucas y después a Joel-pero no te llega ni a la suela de los zapatos-dice dirigiéndose a él, y se sonríen.
Está claro que este no es que sea el mejor día de mi vida. Cuando acabaron las clases quedamos a las 17:30 en la plaza de al lado del instituto, antes de irme, me fijé en que Lucas vino a buscar a Ame al instituto, yo creo que esos dos eran algo más que amigos…Al llegar a casa, comí, hice los deberes y me vestí para ir a tomar un helado con mi amor imposible de conseguir y mis dos mejores amigas.
Me puse unos shorts vaqueros y una camiseta blanca por dentro. Llegué a la plaza del instituto, donde habíamos quedado y Amelia ya estaba allí pero no estaba sola, estaba con Lucas, el chico que le acompañó ayer y hoy al instituto.
-¡Hola Ame!-digo yo animada por que me presente a su, bueno no se si ya salen juntos, dejémoslo en su acompañante.
-¡Hola, Leire!-dice ella girándose hacia mi- este es Lucas Lamoretti el que me acompañó ayer a clase.
Nos presentamos y esperamos a que llegue la otra parejita... Y allí llegan, cogidos de la mano.
-¡Hola a todos!-dicen los dos.
-¡Hola! –decimos nosotros tres.
-Tú debes ser Lucas, yo soy Amanda y este es Joel, mi novio-dice Amanda contenta.
-Encantado-dice Lucas, tiene una voz bonita pero él no es mi tipo yo soy más de rubiales, o tipos como Joel.
Nos fuimos paseando hacia la heladería, y la verdad, me sentía un poco sola, porque Amanda y Joel hablaban entre ellos y Lucas y Amelia se miraban y charlaban como si solo estuviesen ellos…
Cuando llegamos, nos pedimos un helado cada uno, Amelia: Stracciatella, Amanda: Vainilla, Joel: Cookies, Lucas: Stracciatella, como Amelia, se ve que tenían mucho en común, y yo me lo pedí de chocolate.
Hablamos un rato en la heladería sentados, y después ya nos fuimos cada un o a su casa. Bueno supongo que Lucas acompañaría a Amelia a su casa y que Joel a Amanda a la suya, y más si son vecinos.
Yo llegué a mi casa y me metí en la habitación a escuchar canciones tristes como, Yo te esperaré, de Cali & el Dandee, Mi lamento, Eres, de Dani Martín, y canciones así para sentirme peor de lo que ya estaba. Pero no podía seguir así, no quería sufrir viendo como la gente está feliz mientras yo estoy amargada, tengo un plan, pero solo a mí me va a gustar.
 Me marcho de casa en dos días. 

lunes, 9 de julio de 2012

CAPÍTULO 9


 Amelia



-Espero volver a ver a Lucas…-pensaba yo- Lucas es un chico de 1ro de bachiller que me encuentro cada mañana al ir al instituto desde que empezó el curso, es pelirrojo y tiene los ojos azules, es perfecto-pienso yo mientras suspiro- Se como se llama porque el primer día que me lo encontré, me choque con él en la calle y él llevaba un par de libros en las manos, al chocarnos se lo cayeron y le ayude a cogerlos, en los libros ponía:

Lucas Lamoretti Horan.
1ro Bachiller B
C/Place du Panthéon nº 5

Supongo que su padre es italiano y su madre irlandesa. Nos levantamos después de haber recogido y le dije: lo siento y me dijo que no pasaba nada, con una voz tan hermosa, y se fue… ¡Ayyy! Que sufrimiento…
Desayuné y salí de casa puntual para encontrármelo en la calle de camino al instituto. Empezé a caminar y allí me lo encontré caminando hacia mi dirección.
-¡Hola Lucas!-dije yo como cada mañana al cruzarnos.
-¡Hola!-dijo él entonces seguimos nuestros caminos pero a los pocos segundos oigo-¡Eeeh! ¡Túúú! ¡La qué me saluda cada mañana!
Y entonces me giro y lo veo a él viniendo detrás de mí.
-Dime-digo yo sin acabarme de creer que Lucas Lamoretti me éste hablando.
-Se te ha caído esto-dice mientras me enseña un boli  azul con el logo de otro instituto que no es el mío, empiezo a pensar que lo ha hecho aposta para conocerme y hablar conmigo.
¿Qué le digo? Si le digo que es mío pensara que soy una mentirosa… Pero si le digo que no tal vez pierda la oportunidad de hablar con él…
-Sí, es mío- le digo mirándolo a los ojos, y pone la cara de: me has pillado…-pero puedes quedártelo tengo más-digo sonriéndole.
-Me has pillado… yo solo…solo quería hablar contigo un rato…-dice poniendo cara de chico travieso-y como no tengo clase hasta tarde, pues he pensado que a lo mejor te vendría bien un escolta…
-¿Un escolta? ¿en serio?-digo yo rompiendo a carcajadas-no hace falta que me escoltes pero puedes acompañarme como un buen señorito-digo yo levantando la barbilla.
-De acuerdo, me parece bien-dice él y entonces entrelaza mi brazo con el suyo como en jarras y empieza a caminar levantando las piernas como un soldado del ejército.
Empiezo a reírme a carcajadas y el conmigo y cuando paramos me dice:
-¿Sabes? Tienes una sonrisa preciosa…-dice el mirándome a mis ojos verde musgo.
-Gracias-digo yo nerviosa y roja como un tomate.
-Desde que te conocí aquel día que nos chocamos me pareciste preciosa y cada mañana he pensado en hablar contigo, pero no me atrevía, por si pensabas que estaba loco o algo así.
-A mí me pasó lo mismo, no quería que pensarás que era una loca psicópata-digo yo y nos empezamos a reír, tenía una sonrisa perfecta, y esos ojos, estaba viviendo un sueño.
Hablando, hablando llegamos al instituto y me acompaño hasta la puerta, me fijé en que estaban Joel y Amanda juntos hablando.
-Bueno, encantado de haberte conocido Amelia, mañana si quieres te vuelvo a escoltar hasta aquí, para que no corras peligros, mi damisela en apuros.
-Me parece bien-y sin darme cuenta estábamos uno en frente del otro y cogiéndonos las manos-me parece bien que Lucas Lamoretti me escolte hasta el instituto.
-Eso es trampa, tu te sabes mis apellidos pero yo no los tuyos… ¿Me los dices plis?-dijo intentando poner cara de pena, pero a mi esas caras no me funcionan, parece que la gente pone cara de pato…
-Mañana te los diré-dije yo poniéndome de puntillas y dándole un beso en la mejilla-mañana sabrás mis dos apellidos y todo lo que te falte saber de mí-y me giré y empecé a dirigirme hacia dentro.
-¡No es justo! ¡Mé dejarás intrigado-me grita él para que lo oiga.
Me giro y le digo:
-¡Esa es la cuestión, así me aseguro que mañana te ocupes de escoltarme-digo yo guiñándole un ojo- ¡Adiós Lamoretti, hasta mañana!-digo entrando en el instituto.
Entro en el instituto y antes de empezar la primera clase le cuento a Leire que ya ha llegado y a Amanda lo que me ha pasado con Lucas. Amanda se alegra de que me haya pasado. Pero Leire esta rara… hace unos cuantos días que esta como ausente, no sé que le habrá pasado, a lo mejor está así por lo del padre de Carlos, pero no creo, tampoco se llevaban tan bien, habrá que averiguar que le pasa.