Amelia
Me desperté sobre las 11 de la mañana. El mensaje de Josh del
día anterior había hecho que durmiera plácidamente.
-Buenos días-dijo mi madre al verme salir de la habitación.
-Hola, mamá.
-¿Has dormido bien?-preguntó.
-Sí. ¿Tienes que irte a trabajar?
-Sí, pero tarde, a las siete o así.
-Vale.
-¿Qué vas a hacer tu, hoy?
-No lo sé...
-¿Por qué no quedas con tus amigas? Hace mucho que no las
ves...-me dijo mi madre.
-Es verdad-dije.-Voy a llamarlas.
Entré de nuevo en mi habitación para coger el móvil y llamé a
Amanda primero.
-¡Hola!
-¡hola, Amanda!
-¿Qué tal?
-Bien, acabo de levantarme, ¿esta tarde puedes quedar?
-Sí, además, tengo muchas cosas que contarte.
-Vale, pues ¿en una hora en el parque de siempre?
-Vale, adiós.
-¡Adiós!-colgué.
Hecho, ahora tocaba Leire.
-¿Diga?-preguntó, estaba dormida.
-Soy Amelia. ¿Estabas durmiendo?
-Sí... No he dormido muy bien, me he despertado por la
madrugada-dice riéndose. No entiendo nada.
-Eh... vale... ¿Puedes quedar?
-¿Cuándo?
-En una hora, en el parque...
-¿En una hora?-dice asombrada, de fondo oigo un murmullo que
dice “di que no, di que no”-Sí, claro,
en un ahora estoy allí. ¡Adiós!
-Adiós...-digo un poco confundida.
En una hora estamos las tres en el parque, sentadas en un
banco de piedra que es como una media luna para vernos mejor. Después de hablar
de algunas cosas sin sentido, decido que es hora de contarles todo lo que ha
pasado estos días.
-Tengo muchísimas cosas que contaros, y no parecen reales.
-Tampoco será para tanto y yo también tengo algo que
contaros.-dice Leire sonriendo.
-Y yo, pero lo mío no es tan importante como parece lo vuestro.
-Vale, pues ¿empiezo yo?-ellas asienten.-Vamos a ello. Seguro
que no me creéis...
-¿Quieres hablar ya?-dice Leire exasperada.
-Vale, vale... Se ve que Lucas y Josh estaban metidos en una
banda. La hermana de un chico que estaba allí estaba pillada por Josh, y
salieron, pero él la dejó para estar conmigo, y también dejó la banda, para que
no me pasara nada. La chica, se cabreó y se lo contó a su hermano, que se lo
contó al resto de los chicos y quisieron vengarse de Josh por hacerle daño a
Sara, la ex de Josh. Con eso que vieron que yo salía con Josh y decidieron ir a
por mí, así que como Lucas era el más joven de allí, pues él fue el encargado
de vigilarme. Pero Lucas, cuando me conoció se enamoró de mí y convenció a los otros para que no me hicieran
nada. Pero seguían enfadados con Josh así que le dijeron que o pagaba no sé cuánto
dinero o no me volvería a ver. Claro,
Josh no sabía que no me harían nada así que intentó reunir el dinero, pero no
pudo hacerlo, así que provocaron el accidente de coche que tuvo Josh. Cuando
Lucas se enteró de lo que le habían hecho también salió de la banda.
-Tienes razón, no te creo.-dijo Leire con los ojos muy
abiertos, al igual que Amanda.
-Espera, eso no es todo. Los que quedan de la banda, le han
dicho a Josh que tiene que salir con l achica esa si no quieren que me pase
nada, y Josh viendo lo que le han hecho a él ha aceptado y ahora está saliendo
con, con esa...
-¿Celosa?-preguntó extrañada Amanda.
-¡No!-dije, pero el rubor de mis mejillas me delató.-Ah, y he
dejado a Lucas.
-¿Por qué?-preguntó Leire.
-¿Cómo que por qué? ¿Te parece poco que me mintiera y que me
haya metido en estas cosas? Y además está Josh... Y no sé a quién quiero...
-Lucas es mejor-dijo Leire.
-No, Josh es mejor. Es muy mono, arriesgó su vida por ella,
en cambio Lucas sólo la metió en todo esto.-dijo Amanda
-Mujer, si lo miras así...-le respondió Leire.
-Bueno, ya vale, yo estoy igual, tengo los pros y los contras
de cada uno, pero no sé cuál. Cambiemos de tema, Leire te toca.
-Vale, buff, por donde empiezo.
-Por el principio-dijo Amanda con una sonrisa.
-Ja, ja, que graciosa ella. Vale, el otro día, por la mañana
vino Dylan a mi casa, y me pidió que fuera a cenar a su casa. Yo me inventé que
tenía una cena con vosotras y que no podía ir, porque no quería ir recordando
como acabó la última vez que fui. Así que Dylan se fue, y después vino su
hermano, Álex. Entró a mi habitación y vio mi cuadro, el de Klimt y me dijo que
en su casa tenía uno que me gustaría, así que más tarde fuimos a su casa y me
enseñó el cuadro, con eso que yo le estaba abrazando porque me había regalado
el cuadro y entró Dylan. Claro al vernos abrazados pensó mal se enfadó, se puso
a gritarme y entre todo esto yo le dejé, porque el chico es más bipolar que no
sé qué y me abofeteó...-se escuchó un “Oh” de Amanda y mío, mientras ella contaba la historia.-Álex
entró y al ver que me había pegado le pegó él a Dylan, me acompañó a mi casa.
Y, esta madrugada eras las 3 y media ha venido a mi casa, ha entrado por la
ventana de mi habitación y así sin más, me ha besado. Después me ha dicho que
quería estar conmigo y un millón de cosas bonitas, es un amor, y nos hemos
quedado dormidos hasta que tú-me señaló-nos has despertado.
-¿Y ahora estáis juntos?-preguntó Amanda.
-No exactamente, ya que no acepté.
-¿Por qué?-preguntamos las dos.
-Porque no estaba segura y no sé, no quiero ir rápido.
-Pero pobrecillo ¿no?
-¡Ay! ¡Déjame!-dijo Leire.
-Josh me dijo que Álex estaba en la banda de Lucas-dije
cortándoles el rollo a las dos.
-¿Qué?
-Sí, dijo que lo estaba, y que era uno de los
líderes...-después de eso nos quedamos en silencio hasta que Leire interrumpió.
-Voy a llamarlo.-Se levantó y se alejó con el móvil.
Amanda y yo observamos todos sus movimientos hasta que colgó
el móvil y volvió con un semblante serio y se sentó.
-Amelia...
-¿No te había dicho nada, no?-pregunté.
-No, no es eso, es sobre Lucas...-dijo, me miró nerviosamente
y habló.-Nunca dejó la banda, más bien...
-¿Qué?-la intriga me estaba matando.
-Es el “líder” él lo planea todo.
-No es verdad.-dije sin querer creerlo.
-Sí, lo es, Lucas no dejó la banda, la dejó Josh y Álex no se
mete en esas cosas, sólo está ahí por si lo necesitan, pero nada más.
-¿Cómo sabes que no miente?
-Lo sé, ¿quieres hablar tú con él?-preguntó, yo dude un poco,
pero tenía que saberlo así que asentí.
Sacó el móvil y después de explicarle que quería hablar con
él me dio su móvil para que hablara.
-Hola, soy Amelia.
-Álex, así que... ¿no me crees?-dijo, parecía divertido.
-No mucho, no sé porque debería ser como tú dices.
-¿Y porque no debería serlo?
-No lo sé...
-¿Ves? No hay razones, te explico todo un poco ¿vale?-dijo
amablemente.
-Vale.
-Lucas y su hermano son los “jefes” de la banda, para decirlo
de alguna manera.
-Espera, espera, ¿Lucas tiene un hermano?
-Sí... Tom, ¿nunca te habló de él?
-No...
-Bueno, pues sí, tiene un hermano. Nunca se llevaron bien con
Josh, así que simplemente lo ignoraban. Pero cuando pasó todo lo de la hermana
de Borja, que me ha dicho Leire que ya sabes, pues se pelearon porque Lucas
quería a Sara y no sé qué coño más...
-¿Lucas quería a Sara? Entonces cuando Josh la dejó se quiso
vengar o no sé qué ¿no?
-Exacto, así que él mismo se encargó de encontrarte y hacer
que te enamoraras de él, y él fue el que le causó el accidente a Josh, por eso
estaba ahí ese día.
-No me lo puedo creer...-dije conmocionada.
-Sí, es un poco surrealista, pero bueno. ¿Aún no me crees o ya
está?
-Sí, sí, te creo, no hace falta nada más. Gracias.
-De nada, ¿me pasas a Leire?
-Claro.-le di el móvil a Leire y mientras ella se despedía no
pude evitar ponerme a llorar. Saber que Lucas me había mentido después de creer
que ya me había contado todo...
-Shh, no llores.-dijo Amanda abrazándome. Después se le unió
Leire.
-Sinceramente ahora sí que prefiero a Josh...-dijo Leire
haciéndonos reír.
Después de que me calmara y que acabara de llorar nos
quedamos un rato más en el parque.
-¿Podéis venir a dormir a mi casa?-les pregunté.
-Sí, claro, había quedado con Álex pero ahora lo llamó y le
digo que no, tu eres más importante que un millón de tíos buenos.-dijo
sacándome una sonrisa.
-Yo también puedo venir, llamo a mi madre y se lo digo.
-Vale.
Una hora después estábamos todas en mi habitación, sentadas
en la alfombra hablando. Mi madre llamó a la puerta.
-Pasa.-le dije.
-Hola chicas, Amelia cariño, tienes una carta.
-¿Una carta?-pregunte extrañada.
-Sí, yo me voy a trabajar, volveré tarde.
-Vale, te quiero.
-Yo también, pasáoslo bien chicas.
-Adiós Kate.-dijeron Leire y Amanda al unísono.
Cuando mi madre se fue, las tres miramos la carta, el
remitente, que fue lo que más nos sorprendió: Josh Moreli.
-¿Por qué me enviaría una carta?
-No lo sé... ¡Pero ábrela!-dijo impaciente Amanda.
-Vale.-con cuidado abrí la carta y empecé a leerla.
Querida Amelia:
Esto de
escribir cartas no se me da bien, pero supuse que era más bonito que un simple
mensaje o un email. Así que aquí estoy, sentado en mi camilla del hospital
escribiéndote esta carta.
No sé por
dónde, sí ya sé, por el principio, pero, ¿cuál? He decidido que el que nos
conocimos. Fue algo así como:
Primer día
de instituto, yo empezaba bachillerato. Entré por la puerta y decenas de ojos
se posaron en mí. Mis amigos me saludaron. Me acuerdo que a primera hora tenía
Literatura, así que empecé a dirigirme hacia mi clase cuando la risa más preciosa
que he oído me llenó los oídos. Sí, tú. Ibas con tus amigas riéndote por el
pasillo, no pude despegar mis ojos de ti hasta que desapareciste por el
pasillo. Tú apenas me miraste. Te conocía de antes, pero nunca me había fijado
en ti verdaderamente, hasta ese año.
¿Sufrir?
Sufrir es pasarse toda la clase de Literatura pensando si volveré a verte, o si
me mirarás finalmente. (Me ha rimado) Cuando escuché el timbre sentí que los ángeles
cantaban, recogí lo más rápido que pude para poder encontrarte en el pasillo.
Pero no hubo suerte, así que como alma en pena me dirigí a mi siguiente clase,
y así hasta la hora del recreo.
Yo ya
desistí en la idea de volver a verte así que iba caminando por los pasillos,
cuando la puerta de un aula se abrió y me dio de bruces contra la cara. Tan
distraído iba que me caí al suelo. Y de detrás de esa puerta saliste tú,
ruborizada y pidiendo perdón un centenar de veces. Ahí fue cuando nos
presentamos, me acuerdo de como evitabas mirarme a los ojos de lo avergonzada
que estabas. Pusiste cualquier excusa y te fuiste por el pasillo.
Pasaron los
días y eras en lo único que pensaba. Y como azar del destino nos volvimos a
encontrar, en la parada del bus. Nos sentamos juntos y charlamos, nos reímos y
te conté cosas que no le había contado a nadie. No sé cómo pero acabaste
dándome tu número de móvil, creo que en ese momento fui el hombre más feliz,
por el momento.
No hacía
cinco minutos que habías bajado del bus y ya te estaba llamando. No sé porque
lo hice, supongo que para oír tu voz. Te dije que así tú ya tendrías mi número.
Quedamos unas veces fuera del instituto, íbamos al cine, a un bar, o
simplemente a dar una vuelta.
De un
momento a otro ya nos habíamos dado nuestro primer beso. Tengo que admitir que
un baño no es el lugar más romántico, pero para mí lo fue. ¿Te acuerdas? Estábamos
comiendo un perrito caliente cuando te manchaste de mostaza, te invité a mi
casa, a limpiarte la camiseta, asegurándote que mi familia estaba allí, al ver
tu cara atemorizada. Entraste al baño, con una camiseta de mi hermana para
cambiarte, le pusiste el seguro a la puerta y no supiste abrirlo. Así que te
pusiste a gritas, ¿cómo iba a saber yo que eras claustrofóbica? Conseguí abrir
la puerta y tú estabas acurrucada en un rincón del baño. Te levanté, nos
abrazamos y te besé.
Ese fue el
primer beso de muchos. Empezamos a salir, nadie lo sabía. ¿Sabes? Ahora mismo
me arrepiento de que nadie lo supiera, lo que daría por que la gente supiera
que he tenido tal tesoro entre mis brazos.
El peor día
de mi vida llegó, tú hacía unos días que estabas distante conmigo. Todo se me
desmoronó cuando me dijiste que ya no me querías, fue como quitarle el agua a
un pez o las alas a un pájaro. Me encerré en mi habitación, no comí, no hice
nada esos días. Hasta que decidí que si tú eras feliz yo también lo era.
¿Pedirte
que me ayudaras aquel día en el instituto cuando estabas con Lucas? Fue totalmente
espontáneo, lo vi y pensé que debía saber cómo era tu novio. Vi que a pesar de
cómo era tú le querías así que me fui por donde había venido.
Volví a ver
la luz aquel día en el restaurante, cuando me dejaste besarte. Vi que no todo
estaba perdido y decidí luchar por ti. Cuando fui a tu casa a ducharme después
de aquel diluvio pensé que te tenía, pero supe que no podía hacer nada cuando
llegó Lucas y prácticamente me echó de ahí.
Pero aquí
estoy, en una camilla de hospital con la pierna rota y suspirando por ti, sin
perder las esperanzas. Espero que algún día vuelvas a pensar en todo lo que
pasamos juntos, y si valió la pena.
Te quiero.
Josh
Lágrimas salían de mis ojos y de los de mis amigas. Nos
abrazamos y lloramos de todas juntas. Era una imagen algo cómica ya que ellas
dos no tenían motivo para estar llorando. Nos separamos secándonos las
lágrimas.
-Uau...-dijo Amanda.-Es lo más tierno y adorable que he visto
en mi vida.
-Definitivamente prefiero a Josh. ¿Tú no?-me preguntó Leire,
yo me lo pensé y finalmente respondí.
-Sí.
José es taaaan ASDFGHJKLJHJ perfecto, enserio. La carta es muy adorable y Lucas.., Lucas, no, me da asco, menos mal que es pelirrojo porque es lo único salvable de el, podría raparse el pelo y dárselo a Josh, para que ya no pueda ser mas perfecto. Piénsalo.
ResponderEliminarBesos, Amanda.
Jajajajajaja A Josh no le hace falta ser pelirrojo, es adorable como es! Jajajajaa Besos ^^
EliminarNo me esperaba eso de Lucas, me has dejado boquiabierta.. Me tienes totalmente enganchada a esta historia y me da pena terminarla, pero es que no puedo dejar de leer. Me alegro de que Leire esté con Álex, me encanta ese chico, y Josh... Josh es perfecto :)
ResponderEliminar¡Un beso muy muy muuy grande! <3