domingo, 5 de mayo de 2013

CAPÍTULO 51

Joel

La calle estaba atestada de gente, gente que iba a trabajar, al médico, a ver a un amigo, o simplemente a pasear. Mientras caminaba entre la gente, me daba cuenta de que cada persona es un mundo diferente. Ajena a las demás personas que pasan a su lado. A sus pensamientos, sufrimientos o alegrías.

Nunca pensé que pudiera echar tanto de menos a alguien. “Cursiladas” era lo que pensaba al ver las películas donde la gente sufría por no poder ver a su pareja. Ahora los comprendía completamente. Allí en California no tenía nada. Mi vida, mi alma y mi corazón estaban esperándome en Francia con una chica de pelo rizado y ojos azules.

Llegué a mi nueva casa, que aunque sea pequeña es acogedora. Una bola de pelo gris vino a saludarme.

-Hola, India.-dije acariciándole la cabeza, ella ronroneó.

-Joel, estoy en el despacho. ¿Has ido a comprar?-dijo mi padre.

-Sí, ya preparo yo la comida, tú no te levantes por mí, no...-dije con indiferencia. Desde que nos habíamos mudado la relación con mi padre estaba un poco tensa. ¿Qué esperaba? Me acababa de separar de lo que más quería.

Para comer preparé unas simples hamburguesas y sin esperar a que mi padre saliese de su despacho me puse a comer. India estaba en la silla de al lado, mirándome, pidiéndome silenciosamente que le diese un poco de comida. No pude resistirme y le di un trozo de mi hamburguesa.

-¿Ya le estás dando comida a eso?-preguntó mi padre entrando en el comedor.

-Sí, y “eso” tiene nombre.

Es no se dignó a responderme, simplemente se comió su hamburguesa, tuvimos una pequeña charla de cómo había ido el día y se encerró en su despacho nuevamente.

-¿También la echas de menos no, pequeña?-le dije a India mientras recogía los platos y los metía en el lavavajillas. Ella maulló en respuesta.

Me senté en el sofá a mirar un poco la televisión. A los 15 minutos ya me había cansado de telenovelas y ya estaba en la calle otra vez. Decidí ir a explorar un poco el barrio, ya que en dos días que llevaba allí solo había salido para ir a comprar o ir algún sitio cerca de casa.

Empezó a anochecer, sí, ya llevaba más de 3 horas fuera de casa, y se me habían pasado como 5 minutos.

Había ido por calles casi desiertas. Pero en una de aquellas había encontrado una librería. Estaba escondida, y sin nada que la señalizara. Si no te fijabas puede que hasta pasaras sin verla. Era un sitio pequeño, pero atestado de libros. Era uno de esos sitios que aunque estén llenos de cosas es encantador. La dependienta era una chica de unos treinta años. Era una chica que me enseñó que las apariencias engañan. Llevaba tatuajes, piercings  y vestía de negro. Pero le apasionaba la lectura, me dijo que más de la mitad de los libros que había allí ya se loa había leído. Diciéndole que volvería por allí, salí de la tienda.

Estaba caminando cuando se puso a llover.  Era una lluvia leve, pero que solo te preparaba para lo que llegaba después.

Cuando se puso a llover de verdad, yo estaba pasando por una pequeña plaza. Vacía, excepto por un banco. Una chica estaba allí sentada, mirando al cielo mientras las gotas la empapaban. Parecía hechizada, viendo las gotas caer.



Me acerqué para saber si estaba bien.

-¿Perdona estas bien?-pregunté un poco incómodo.

-¿Eh?-dijo un poco confusa al verme allí parado.

-Que si estás bien... ¿No tienes frío?

-No.

-Bueno, pues nada, adiós.-dije alejándome de allí un poco confuso por lo que acababa de pasar.

Llegué a mi casa cansado y empapado. Me di una ducha y cuando me senté en el sofá India empezó a maullar. Vi que no tenía comida.

-¿No puedes esperar a mañana para que vaya a comprar?-dije. Ella se limitó a observarme.-Vale, has ganado.

Me levanté, me despedí de mi padre y salí por tercera vez.

-Pienso con arroz, pienso alto en proteínas, pienso con verduras, pienso con trozos de pescado sabroso.-leía en voz alta los paquetes de pienso que había en el supermercado. Al final cogí el que me venía más a mano: Pienso con arroz. Pagué y salí de allí, por suerte había dejado de llover.

-¡Eh! ¡Chico raro!-gritaron, yo me giré, más quenada por saber a quién llamaban. Al girarme vi a la chica loca que estaba antes sentada en el banco. Vino corriendo hacia mí.

-¿Eh?-fue lo único que se me ocurrió decir.

-Ya decía yo que eres raro.

-¿Enserio yo soy el raro? ¿Y tú que te sientas en un banco mientras diluvia que eres? ¿Un extraterrestre?-dije andando con ella al lado.

-Puede... Nunca se sabe...-se rio ella.- ¿Qué llevas ahí?-preguntó curiosa mirando la bolsa que llevaba.

-Comida para gato. Enserio, esto es raro. No te conozco de nada y estamos hablando como si de toda la vida.

-Si lo dices así, sí que suena raro...

-¿Y de qué manera no suena raro?-pregunté.

-Pues no sé...

-¿Cómo te llamas?-pregunté cambiando de tema.

-Jennifer Lopez ¿tú?-dijo segura.

-Johnny Deep.-le seguí el juego.

-Encantada.

-¿Igualmente?-pregunté confuso. Estábamos caminando cuando llegamos a mi casa.-Vivo aquí.

-Yo también.-dijo ella.

-¿De verdad?

-No.-dijo ella, esa chica me confundía.

Metí la mano en el bolsillo para sacar las llaves, pero al sacarlas se me cayó la cartera. Ella la cogió y la abrió mirando mi DNI.

-Joel Moore-dijo ella leyendo mi nombre.-No me gusta.

-No tiene por qué hacerlo.-me estaba empezando a cansar de su comportamiento.-Adiós.

-¡Adiosito!

Subí a casa y le puse comida India. Después de eso me puse a hacer la cena, un solomillo a la plancha con unas patatas para acompañar.

Empecé a pensar que era como la mujer de la casa. Iba a comprar, limpiaba, hacia la comida... En cambio mi padre se pasaba el día en el despacho atendiendo llamadas.

-¡A cenar!-grité para que mi padre me oyese.

-¡Cuánto humo! ¿No has encendido el extractor?-preguntó mi padre entrando en la cocina-comedor. Se acercó a la puerta de la terraza y la abrió antes de poder decirle algo.

-¡No! ¡No abras! India se escap...-empecé a decir, pero fue demasiado tarde, India ya había salido por el balcón y que fuese un primer piso no ayudaba. Fui corriendo al balcón y vi que se iba por la derecha. Maldije a mi padre y bajé corriendo las escaleras para buscarla.

-¡India!-gritaba por la calle, buscando por todos lados. Estaba a tres manzanas de mi casa y empecé a pensar que no la encontraría.

-¿Otra vez tú?-preguntó una voz conocida. Levanté la cabeza y vi a la chica misteriosa con India en brazos.

-¡India!-grité, acercándome a ella y cogiéndola yo.-Menos mal, que te he encontrado,  Amanda sino me mataba.

-¿Esta es la gata para la que comprabas comida?

-Sí, y al abrir la puerta de la terraza se ha escapado.-dije, entonces me fijé que la chica estaba toda manchada.-Oye, estás toda manchada.-ella se miró a sí misma.

-Ha sido tu gata, se ha ensuciado las patas con el agua de la lluvia y me ha ensuciado... Mierda, no tengo nada para cambiarme...-dijo ella. Entonces algunas gotas empezaron a caernos sobre la cabeza.-Lo que me faltaba...

-¿No tienes nada para cambiarte?-ella negó con la cabeza.- ¿y tu casa?

-No hay nadie y se me han quedado las llaves dentro, hasta mañana no vuelve mis padres, está de viaje de negocios, estaba yendo a casa de una amiga, pero no tengo dinero para el bus así que tampoco puedo ir...-me miró y entonces una idea se le cruzó por la cara-¿Puedo quedarme en tu casa?

-¿Qué?-pregunté atónito.

-Sí, me dejas ropa y duermo allí ya sabes...

-¡No! No es por ser maleducada ni nada, pero no te conozco, no sé tu nombre, y no meto a desconocidos en mi casa, ¿qué dirá mi padre?-dije yo, ella me miró con tristeza, y mi parte compasiva le ofreció un trato.-Si quieres puedes venir a mi casa, te dejo algo de ropa y dinero y te vas a casa de tu amiga.

-Vale-dijo ella empezando a dar saltitos por la calle.- ¿Quién es Amanda?

-¿Qué?

-Antes le has dicho a la gata que Amanda te iba a matar si se perdía.

-Ah... Es mi novia.

-¿Vive contigo?

-No, vive en Francia, hace una semana yo también, pero me he mudado por mi padre y su trabajo... Y ella me dejó a su gata para que la cuidase.-Acordándome de eso, me estaba poniendo melancólico.

-Vale.-dijo sonriendo.

Llegamos a mi casa, no le dije nada a mi padre, suponía que no se enteraría de nada. Entré a la chica a mi habitación.

-¿Puedo ducharme?-preguntó.

-Sí, el baño está allí.-dije señalando una puerta en mi habitación.-Espera que elijamos algo de ropa para ti y te vas a duchar.

-Vale.

Cuando conseguimos algo de ropa que le podía ir bien se metió en el baño para ducharse. 15 minutos después había salido. Se estaba peinando y el teléfono de casa empezó a sonar. Fui a cogerlo, era para mi padre, así que fui a su despacho y se lo di. Cuando entré a mi habitación, vi a la chica con mi móvil en la oreja hablando.

-Míralo, ahora viene, ahora se pone.-me tendió el móvil gesticulando que era Amanda, yo lo cogí.
-¿Hola?

-¿Joel?

-Soy yo.-la chica se metió en el baño para dejarme hablar tranquilo.

-¿Quién era esa?-preguntó un poco enfadada.

-No te preocupes por ella. Es una chica que me he encontrado y me ha pedido que le deje ropa para irse a casa de una amiga porque no tiene llaves de su casa.

-¿Qué? ¿Te la has encontrado por la calle y ya está en tu casa como si nada?

-No ha sido así, es complicado, ya te lo contaré más detalladamente en otro momento.

-Vale-dijo un poco insegura-. Te echo de menos.

-Yo también, e India también. El otro día se puso a maullarle  a la foto que tengo de fondo de pantalla en el ordenador donde sales tú.-ella se rio.

Un silencio inundó la línea, solo se oía nuestra respiración.

-¿Estás ahí?-pregunté preocupado. Ella respondió con un leve “sí”.

-¿Pasa algo?-pregunté.

-Sí. Joel... yo...

AMANDA

Ese día por la mañana.

Me levanté por la mañana y fui a desayunar. No me encontraba muy bien hacía unos días, pero pensé que no era importante.

Me pasé el día encerrada en casa, hasta que las náuseas volvieron a mí. Fui corriendo al baño y vomité. Me puse el termómetro.: 36’5 Cº no tenía fiebre.

Mi móvil empezó a sonar, deseaba que fuese Joel, pero un número desconocido estaba en la pantalla. Igualmente lo cogí.

-¿Diga?

-¿Amanda? Soy Pablo.-otra vez el chico ese. No sabía porque le había dado mi número.

-Ah, hola Pablo.-intenté sonar amable.

-¿Qué tal?

-Bien.-mentí.- ¿tú?

-También, ¿puedes quedar esta tarde?

-Eh... La verdad es que no me encuentro muy bien, creo que estoy incubando algo...

-¿Quieres que te haga compañía?-que atrevido el chico, ya se tomaba esas confianzas ¿qué se creía? Quise dejarle claro una cosa.

-No, ahora iba a llamar a mi NOVIO...-dije remarcando la palabra novio.

-Ah... Bueno, pues ya nos veremos si eso...-dijo un poco cortado.

-Adiós, Pablo.

-Adiós.

Me sentía mal por haberle hablado asía Pablo pero no llevaba un bueno día. Sentada en el sofá volví a sentirme mal y volví al baño para vomitar. Después de eso, decidí llamar a Joel.

-¿Diga?-contestó una voz femenina. Miré la pantalla por si había marcado bien. Sí, el número de Joel.

-¿Joel?

-No, no está. Soy una amiga ¿tú eres?

-Amanda, ¿puedes decirle que se ponga?

-No sé dónde está...

-Ah... Bueno...

- Míralo, ahora viene, ahora se pone.

-¿Hola?-preguntó la voz de alguien al otro lado.

-¿Joel?-pregunté.

-Soy yo.-contestó.

-¿Quién era esa?-pregunté un poco enfadada porque contestara esa.

-No te preocupes por ella. Es una chica que me he encontrado y me ha pedido que le deje ropa para irse a casa de una amiga porque no tiene llaves de su casa.

-¿Qué? ¿Te la has encontrado por la calle y ya está en tu casa como si nada?-dije estupefacta.

-No ha sido así, es complicado, ya te lo contaré más detalladamente en otro momento.

-Vale-dije un poco insegura. Estaba andando por la casa cuando me fijé en el calendario. Mis ojos se abrieron con sorpresa al ver que tenía una semana de retraso en la menstruación. -. Te echo de menos.

-Yo también, e India también. El otro día se puso a maullarle  a la foto que tengo de fondo de pantalla en el ordenador donde sales tú.-Yo me reí.

No podía ser, era imposible que... no, no tenía ni que pensarlo.

-¿Estás ahí?-preguntó preocupado Joel.  Entonces caí en la cuenta de las náuseas de estos días, y en que no tenía fiebre. Era totalmente probable. Susurré un “sí”.

-¿Pasa algo?-preguntó. Yo me quedé callada. Pero tenía que decírselo. Así que allá iba.

-Sí. Joel... yo...

-¿Qué?

-Creo que estoy embarazada.

2 comentarios:

  1. :OOOOO Esa fue mi cara al leer el final vaya no me lo esperaba me encanta esta novela♥

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