Joel
Es difícil pensar que una sola frase puede hacer que todo a tu alrededor pierda el sentido. Pero por muy imposible que parezca, puede pasar. Puede que un instante seas un chico normal y corriente con su vida y al siguiente toda tu vida dependa de algo.Y ahora mi vida, necesita un padre para su hijo. Amanda, la chica de la que estoy completamente enamorado y a la que amo, está embarazada de mí. Ella es mi vida, la que me hace sonreír por la mañana, por la tarde y por la noche. La que con solo mirarle a los ojos sabes cómo se siente.
Han pasado dos semanas desde que me llamó para decírmelo. Queríamos estar seguros así que al día siguiente se fue a hacer una prueba.
Dos semanas antes
-¿Todas?-pregunté. Ella asintió. Se había hecho seis pruebas de embarazo y todas daban positivo.-Me encantaría estar ahí para abrazarte.
-Yo también, te necesito tanto en este momento.-dijo ella, estaba a punto de llorar lo sabía por tono de voz.
-No quiero que llores ¿vale?
-¿Qué vamos a hacer?-preguntó cambiando de tema.
-¿Cómo que qué vamos a hacer?
-Joel, tengo 16 años, casi 17. Y estoy embarazada, no creo que pueda sobrellevarlo sola contigo a kilómetros de distancia. Creo que lo mejor sería...
-¡NO! Ni piensas en abortar. Ese niño también es mío, y le quiero. Voy a volver en cuanto pueda y voy a quedarme, esta vez para siempre.
-Pero somos menores, y no tenemos dinero.
-Ahorraré para alquilar un piso y encontraré trabajo.
-No creo que funcione.-dice desilusionada
-Confía en mí, ¿vale?
-Siempre.
-Te quiero y vamos a vernos pronto ¿vale, pequeña?
-Vale. Te quiero. Mi madre ha llegado a casa, tengo que decírselo, y tú deberías hacer lo mismo con tu padre. A lo mejor consigues que te ayude.
-Tienes razón. Adiós.
-Adiós.
Dejé el móvil en la cama. Paseé por la habitación y decidí ir a contárselo a mi padre, pero antes llamé a una amiga. Sí, la chica que me encontré ayer por la calle. Antes de irse me dio las gracias y me dio su número por si la necesitaba también me dijo su nombre real, se llamaba Ally.
-¿Diga?
-Soy Joel, ¿te acuerdas de mí, no?
-Eh, chico ¿ya me echas de menos?-preguntó risueña.
-Muchísimo, pero no era eso de lo que quería hablar. ¿Puedes quedar?
Media hora más tarde estábamos los dos en una cafetería de la zona.
-No sé cómo no usasteis protección.
-Yo tampoco, supongo que en ese momento no nos dimos cuenta...
-¿Ya se lo has dicho a tu padre?
-No, antes te he llamado. No sé cómo decírselo.
-Claro, decirle “Oye, papá, que he dejado a mi novia preñada, creo que debería volver a Francia, ¿me prestas dinero?” No suena muy bien. Solo ten tacto, si se lo dices un momento en el que esté distraído irá mejor no se enfadará tanto.
-Vale, distraído. Queda claro.
Hablamos media hora más y decidí volver a casa para darle la noticia a mi padre. Puede que no se lo tomase tan mal.
-Papá, tengo que decirte algo.-él estaba en su despacho, en el ordenador.
-Dime, ¿Qué pasa?
-Tenemos que volver a Francia, por lo menos yo.
-Joel, ya hemos hablado de esto, no puedes irte solo y no puedo dejar mi trabajo. Sé que tienes amigos allí, pero aquí tam...
-Amanda está embarazada.-ya está lo he soltado. Mi padre se queda mirando la pantalla del ordenador unos instantes hasta que gira la cabeza y me mira directo a los ojos.
-¿Que qué?
-Ya me has oído papá. Amanda está embarazada. Y tengo que estar con ella. Te guste o no, voy a irme de aquí en cuanto pueda.
Se queda callado mirándome. En un momento me pide que por favor salga que tiene que pensar muchas cosas. Yo me voy a preparar la cena. Llamo a mi padre a cenar y cenamos en un completo silencio. Cuando acaba mete el plato en el lavavajillas y se va a su despacho nuevamente. Yo limpio la cocina y cuando estoy a punto de entrar en el despacho de mi padre le escucho hablar por teléfono.
-Sí. El traslado. Sí, otra vez. Me gustaba más estar allí. No me importa. Vale, gracias. ¿Dos semanas? Perfecto. Venga, adiós.-y cuelga. Entro en el despacho y mi padre me recibe con una gran sonrisa. Se levanta de la silla, se acerca a mí y me abraza.
-Volvemos a Francia. En dos semanas, pero volvemos a Francia.
-Gracias papá, te quiero.-y salgo corriendo de allí hasta mi habitación, donde enciendo el ordenador t me conecto a Skype para hablar con Amanda. Por suerte está conectada.
-Hola, cariño. ¿Se lo has dicho a tu madre?
-¡Sí, me lo ha dicho todo!-se oye a su madre de fondo. Los dos nos reímos.
-Tengo buenas y malas noticias. ¿Cuál quieres primero?
-La mala.-dice preocupada.
-Que es en dos semanas.-digo sin revelar nada. Ella se queda confusa.-Y la buena es... ¡Vuelvo a Francia!
-¿De verdad?
-¡Sí! Cuando se lo he dicho a mi padre ha llamado a la empresa y ha pedido el traslado otra vez, sin importarle que su sueldo sea peor. Es el mejor.
-Mi madre me ha dicho que va a ayudarnos en todo lo que pueda.
-Menos mal. Por fin vamos a estar juntos de nuevo.
-Te quiero tanto.-dice ella.
-Yo también.
-Buenas noches.
-Buenas noches, cariño.-Y cierro la ventana del ordenador.
Dos semanas después
-¿Cuándo vas a pedírselo?
-¿Pedirle el qué?-pregunto.
-Que se case contigo.-yo lo miro.
-Lo he pensado mucho, pero primero quiero que el bebé tenga lo que necesita. Después habrá tiempo para bodas.
-Me parece bien. El bebé es lo primero. Y sois aún jóvenes para casaros.
-Papá. Vamos a tener un hijo, no puedes decir que somos jóvenes para casarnos cuando ya hemos llegado al siguiente nivel.
-Tienes razón...
-Todos los pasajeros del vuelo a Francia que se dirija a la puerta D.
-Es la hora. Vamos...-le digo a mi padre levantándome y cogiendo las maletas.
Entramos en el avión. Nos sentamos en nuestro sitio y unos minutos más tarde empezamos a despegar.
Miro por la ventana. Veo como la tierra se va alejando de nosotros dando paso a las nubes. Y sé que estoy deseando llegar para estar con la chica de mis sueños.
DIOOOOS, se me ha hecho super corto el capítulo :(
ResponderEliminarPero me ha encantado, yo soy buena persona y comento, ¿ves?
Y lo de Ally, dile "si, papá, que voy a tener un hijo, no te preocupes, hablamos luego que creo que está de parto, venga, adiós", jajajajja.
Besos, Amanda.