domingo, 12 de mayo de 2013

CAPÍTULO 52



Leire

Abrí lentamente los ojos, lo primero que vi fue un gran bulto a mi lado en la cama. Una sonrisa se formó en mi cara. Nos habíamos quedado dormidos mientras hablábamos.

Flashback

-Sí. Tú y yo, juntos...-dijo Álex. Todo el aire de mi pecho se desvaneció. Me quedé sin palabras.

Nunca creí que alguien me fuese a decir cosas tan bonitas, y menos alguien que conocí en una discoteca cuando me tiró al suelo.-una sonrisa se me formó en la cara.

-¿Entonces?-dijo Álex. Llevaba demasiado tiempo callada.

-¿Entonces qué?

-¿Sí o no?-preguntó.

-¿Sí o no a qué?-al verle nervioso quise hacerle sufrir.

-¡Leire1 ¡Ya sabes de lo que estoy hablando!-se ponía cada vez más nervioso.

-No, en realidad no...-le dije con una sonrisa.

-Que si quieres estar conmigo-dijo en un murmullo casi inentendible y agachando la cabeza para no mirarme.

-¿Perdona? No te he oído...

-Que si quieres estar conmigo...-repitió un poco más fuerte.

-Sigo sin entenderte, mírame y habla claro.-le dije. Él lo hizo, levantó la cabeza, y clavó sus ojos en los míos, haciendo que me perdiera en ellos.

-Que si quieres estar conmigo.-dijo sin apartar la mirada. Se le notaba el nerviosismo. Esa imagen, de él ante mí, nervioso se me hizo muy tierna, así que sin responderle ni saber muy bien por qué me acerqué a él y le besé.

-¿Eso es un sí?-preguntó esperanzado.

-¿Si te digo que sí te irás y me dejarás tranquila?-pregunté fingiendo estar cansada de esa conversación. Esa pregunta lo dejó descolocado pero me respondió lo que yo creía que respondería.

-Eh... Sí.

-Entonces mi respuesta es no. No quiero que te vayas aún.-le dije con una sonrisa. Él se puso serio pero después sonrió al ver que no sería tan fácil obtener un sí.

-Vale, pero no creas que me he rendido, conseguiré que me digas que sí.

-¿Sabes qué?

-¿Qué?

-Nunca pensé que un chico tan “duro” y rebelde como tú, pudiese estar tan nervioso por lo que te pueda decir.

-Antes de conocerte yo tampoco lo veía capaz. Pero aquí estoy, pendiente de ti a cada momento.

Y seguimos hablando tumbados en la cama hasta que nos quedamos dormidos.

Fin del flashback

Al ver que mi bello durmiente no despertaba decidí ponerme encima de él. Cuando estaba a horcajadas, puse mi pelo hacia delante para que acariciara su cara y así hacerle cosquillas. Iba moviendo suavemente la cabeza, él de vez en cuando arrugaba la nariz en señal de molestia. Finalmente sus párpados de abrieron dejándome ver esos ojos azules.

-Buenos días.-dijo bostezando.

-Buenos días, dormilón.-Nos quedamos en silencio unos instantes hasta que él me tomó por la cintura y me tumbó en la cama, poniéndose él sobre mí.

-Nunca respondiste a mi pregunta de si querías estar conmigo.

-Ni lo voy a hacer hasta que te lo ganes.-dije, le besé la mejilla. Él sonrío y se puso a hacerme cosquillas, haciéndome gritar.

-¡Para, para! Que mi hermano puede escucharte.-Apenas había terminado la frase cuando la puerta de la habitación se abrió y de ella salió Iván.

-¿Qué ha pasado?-preguntó alarmado. Creo que su cara  cambió 10 veces de expresión al vernos a Álex y a mí en mi casa.

-Iván, nosotros...

-No quiero saberlo ahora, porque no quiero darle una paliza aún al tío que está contigo, pero cuando mamá se vaya a trabajar os quiero a los dos en el salón, que vamos a hablar y a darme una buena razón para no echarlo a él de esta casa.-dijo mi hermano. Después de eso, salió de la habitación.

-Ya puedes empezar a pensar que le dirás-le digo yo.

-¿Yo?

-Sí, tú.-le digo.

-No quiero, y además sigo teniendo sueño. Es pronto.

-¿Pronto? Pero si son las...-miré mi despertador para mirar la hora, pero tenía razón, eran las nueve de la mañana, un poco pronto.-Vale... venga, es pronto, pero ¿enserio tienes sueño?

-Sí, soy como los bebés, necesito mis 12 horas de sueño o no soy persona.-dijo haciéndome soltar una carcajada.-Tu también puedes dormir.-dijo ya con los ojos cerrados.

-No tengo sueño.-dije, pero un bostezo traicionero salió de mi boca.

-Vamos, enana, ven aquí.-dijo abriendo los brazos. Yo me acerqué a él y finalmente me quedé dormida entre sus brazos.

Mi móvil empezó a sonar, despertándonos a los dos. Adormilada lo cogí sin si quiera mirar quien era.
-¿Diga?-pregunté.

-Soy Amelia. ¿Estabas durmiendo?

-Sí... No he dormido muy bien, me he despertado por la madrugada-dije riéndome.

-Eh... vale... ¿Puedes quedar?

-¿Cuándo?-pregunté, eso alarmó a Álex, que levantó la cabeza y me miró.

-En una hora, en el parque...

-¿En una hora?-dije asombrada. Estaba como en otro mundo, en mi cama con Álex.

-Di que no, di que no.-me suplicó Álex haciendo pucheros.

Pero al ver que Amelia me necesitaba acepté.

-Sí, claro, en un ahora estoy allí. ¡Adiós!-no le di tiempo a despedirse y colgué.

-¿Te vas a ir?

-Sí, he quedado con Amelia en el parque en una hora, me necesita.

-¿Puedo llevarte?-preguntó.

-Álex, está a tres manzanas de aquí, no voy a morir por caminar un poco. Además, seguro que tienes cosas que hacer.-dije levantándome de la cama.

-Pues la verdad es que no...-dijo, pero su expresión cambió.-Sí, es verdad, tengo que ir a ver a un amigo, él me dijo que viniera aquí ayer por la noche, tengo que contarle como ha ido.

-¿Y qué le dirás?-pregunté, él se levantó y se acercó a mí.

-Que has caído rendida a mis pies.-me rodeó la cintura con los brazos y me miró.

-Eso no es cierto, nunca te dije que sí.

-Nunca dijiste que no.-contraatacó.

-Tú ganas.-le dije.-Venga, vamos, que mi madre ya se ha ido, y tenemos que hablar con mi hermano.
-Estoy listo para morir.-dijo dramáticamente.

Salimos al salón, y allí estaba sentado mi hermano mirando la tele, cuando nos vio apagó la tele y se puso serio.

-Iván, no intentes hacer de padre, porque no lo eres...-le dije.

-Solo quería hacerlo más dramático y en plan película. Bueno, a ver, tú.-señaló a Álex.-Razones de porque estabas en la habitación de mi hermana.

-Ayer por la noche me colé en su habitación porque tenía que hablar con ella., y nos quedamos dormidos.

-¿Y se puede saber de qué tenías que hablar con ella?-preguntó, Álex no se ruborizó como yo.

-No, no se puede saber.

-¿Leire?-me dijo mi hermano.

-Me dijo que me quería.-Álex abrió los ojos y me miró con cara da “¿Por qué cojones lo has dicho?”

-¿Qué?-mi hermano también estaba boquiabierto.-¿Le dijiste qué?

-Sí, Iván, quiero a tu hermana, me di cuenta ayer y no quise esperar a decírselo.-dijo.

-Entonces, ¿estáis juntos?

-No.-dije con una sonrisa.-Tengo que irme, si eso habláis vosotros dos, yo he quedado.

-No, no quiero saber nada más, es suficiente. ¿Te hace una partida del Call of Duty?-le preguntó mi hermano a Álex.

-Claro.

Los dos se sentaron en el sofá y encendieron la PS3.

Fui a la plaza donde había quedado con Amelia y Amanda, y allí nos lo contó todo. Cuando dijo que Álex era uno de los líderes de esa banda me levanté y le llamé.

-¿Diga?

-Soy yo.

-¿Qué pasa?

-¿Eres tú el líder de la banda?

-¿Qué? ¿Quién te ha hablado de eso?

-Eso no importa, ¿lo eres o no?

-¡No! ¡Ni de coña!-dijo, yo solté un suspiro de alivio.

-¿Pero tu estás en ella no?

-Sí, pero soy un caso aparte, sólo estoy allí por si en un caso extremo me necesitan, soy como un comodín, estoy ahí por un amigo, que me pidió que me metiese con él. Pero no me meto en las cosas de ese chiflado que tenemos por líder.

-¿Quién es?

-¿No lo sabes? Cómo lo conoces, pensé que lo sabrías.

-¿Josh?-pregunté.

-No, él salió de la banda hace un mes o así, no sé. El líder es Lamoretti, el novio de tu amiga.-dijo, yo me quedé petrificada.-¿Leire? ¿Sigues ahí?

-Sí, sí, tengo que irme. Besos.

-Adiós, besos.

Le conté a Amelia lo de Lucas y decidió hablar con Álex. Cuando acabó me pasó el móvil.

-Ya le he explicado todo a tu amiga, no te preocupes.

-Vale, gracias, enserio.

-No hay de qué. Si me dices que sí estaré ahí siempre que me necesites.

-No flipes cariño. Adiós

-Espera. ¿Te vienes a cenar conmigo?-preguntó nervioso.

-Sí, claro, no creo que tarde mucho en llegar a casa.

-Vale, adiós.

Cuando Amelia nos dijo que nos quedáramos a dormir a su casa no pude negarme. Llamé a Álex y anulé la cena, aplazándola para el día siguiente.

Nos fuimos todas a casa de Amelia, y cuando nos leyó la carta de Josh, inexplicablemente me puse a llorar.
Al día siguiente, cuando nos levantamos ya eran la doce, la madre de Amelia nos invitó a comer, pero yo me fui a casa.

-¡Hola!-dije cuando entré en casa.

-¡Hola!-dijeron Nico e Iván a la vez desde el salón.

Iván me dijo que Álex le había dicho que me vendría a buscar a las ocho para ir a cenar.  Preparé la comida y comimos todos juntos.

La tarde se me pasó volando, en un parpadeo ya eran las ocho y el timbre estaba sonando.

-Buenas noches, señorita.-dijo Álex cuando salí fuera. Estaba con sus vaqueros y su chupa de cuero, me encantaba.

-Hola.-dije un poco tímida.

-¿Vamos?-preguntó subiéndose a su moto.

-Claro.

Me llevó a un restaurante  alejado del centro. Era muy acogedor, no había mucha gente. Cuando el camarero nos trajo la carta, este me miró de arriba abajo, poniéndome nerviosa. Era joven, de unos  18 años.

-¿Qué vas a pedir?-dijo Álex tranquilo.

-Una lasaña, hace mucho que no como una.

-Vale.-él llamó al camarero de antes y le dijo lo que queríamos. El camarero aunque estuviese hablando con Álex, no apartaba la vista de mí, y yo sabía que Álex lo sabía, pero sin embargo seguía tranquilo. Cuando el chico se fue le pregunté.

-¿No te inquieta que ese tipo me mire como lo hace?-pregunté, sus labios esbozaron una sonrisa.

-Esperaba que me hicieras esa pregunta. La verdad es que no. No soy del tipo celoso compulsivo. Si creo que el chico es una amenaza y ale diré algo, pero no lo es así que déjalo ser feliz, si se pasa ya me encargaré. ¿Y tú?

-¿Yo qué?
-¿Eres una chica celosa?

-No mucho, soy igual que tú, cuando veo una amenaza me hago cargo, pero hasta entonces nada.

-Mmm-dijo pensativo.

Nos trajeron la cena y cenamos mientras hablábamos de cosas sin importancia. El camarero no dejaba de vigilarme desde la barra. Y cuando pedimos la cuenta Álex me susurró:

-Ahora verás. Mira atentamente su cara.-dijo con una sonrisa. Yo no entendía nada.

El camarero se acercó con la cuenta en la mano. Álex sacó la tarjeta de crédito de su cartera y la puso en el platillo de la cuenta. Cuando el camarero estaba a punto de irse, le dijo que se girará hacia nosotros.

-¡Eh! Chico, ven aquí.-el chico se acercó sin vacilar a nuestra mesa.-No quiero que mires a mi chica así otra vez ¿vale? Que te quede claro, me has tocado los cojones toda la noche, y ya es hora de decírtelo.-el chico solo soltó una carcajada. Y se fue con la tarjeta en la mano.

-Ahora mira su cara.-me dijo Álex. Yo le hice caso. Seguí al chico con la mirada, y no pude evitar partirme de risa al ver como cambiaba su cara al ver de quien era esa tarjeta. Cuando volvió a la mesa, vino con paso vacilante y nervioso.

-Lo siento tío, no era mi intención mirar a tu chica así, siento si te he causado problemas Dupond.-dijo, y se metió en la cocina del restaurante rápidamente.

Nosotros dos nos levantamos de la mesa y salimos fuera riéndonos.

-Veo que tienes una buena reputación...-le dije.

-Sí, bueno. Me conoce todo el mundo.

Nos subimos a su moto y me llevó a casa. Nos quedamos por fuera caminando y hablando.

-¿Cuándo vas a decirme si quieres estar conmigo?

-Álex, tú y yo sabemos muy bien, que quiero estar contigo, que no hace falta que te diga que sí, porque ya lo sabes.-una sonrisa se formó en su cara mientras iba diciendo esas palabras. Nada más acabar me besó.

-¿Juntos?-preguntó al separarnos.

-Juntos.-y le volví a besar.

1 comentario:

  1. Hola! :) Quería darte las gracias por seguir mi blog, aún no he empezado a leer el tuyo pero en cuanto pueda me pondré con el primero. Un besito

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