Amanda
-¿Amanda?-pregunta una voz mientras yo sigo arrodillada en el suelo del aeropuerto, llorando. Yo levanto la cabeza, secándome las lágrimas con las manos, miro a la persona que me ha llamado, y es el chico que me encontré en la calle, Pablo.- ¿Estas bien?-pregunta, yo lo miro con cara de: ¿enserio crees que estoy bien? Y él sonríe.-Vale, puedo deducir que no estás bien...-Chico listo...-digo levantándome con su ayuda del suelo.
-Toma.-dice tendiéndome un pañuelo.
-Gracias.-digo, miro a nuestro alrededor y voy a sentarme a un banco. Pablo me sigue y se sienta a mi lado.
-¿Por qué llorabas?-pregunta.
-Mi novio se acaba de ir a California por dos años...
-Oh, eso debe ser duro...-dice.
-¿Y tú? ¿Qué haces aquí?
-He venido a acompañar a mi hermana mayor, se va a Alemania a estudiar.-después de eso el silencio nos invade.
-¿Sabes? Nunca hubiese imaginado que le contaría mi vida a un desconocido.
-Técnicamente no soy un desconocido...
-Sólo sé tu nombre y que llegas tarde a clase.
-Y que mi hermana se va a estudiar a Alemania.
-Sí, no olvidemos eso, que es importante.-digo.
Nos quedamos hablando un rato hasta que a lo lejos veo el pelo rubio de Carlos a lo lejos. Tengo que hablar con él, seguro que ya se va.
-¿Me estas escuchando?-pregunta Pablo al ver que no le hago caso.
-Sí, bueno, no. Tengo que irme.
-¿Qué?
-Que sí, que tengo que irme, ya nos veremos.-digo y por un momento pierdo de vista a Carlos.
-¿Cuándo?
-No lo sé, ya me llamas si eso.
-Amanda, no tengo tu número.-dice como si fuera lo más lógico del mundo. Yo apresurada se lo doy y me despido.
Corro en la dirección en que se ha ido Carlos, y cuando estoy a punto de dejarlo ir lo veo, con una maleta en la mano y su madre al lado. Me acerco.
-Hola.-le digo, él se sorprende.
-Hola, ¿Qué haces aquí?
-Joel se ha ido a California hoy... ¿Tú ya te vas?
-Sí.-dice sin mirarme.
-No quiero que te vayas.
-Es lo mejor.
-No, no lo es...
-Amanda, ya hemos hablado esto.-dice exasperado.
-Lo sé, pero no puedo creerme que no vaya a volver a ver a mi mejor amigo, nunca.
-Nunca, es mucho, pero por un tiempo sí.
-Igualmente...
Llaman al avión de Carlos y se despide de mí, yo vuelvo a llorar, algo que hago muy usualmente. Veo cómo van a chequear los billetes, y entonces Carlos y la chica que le atiende empiezan a discutir. Al final Carlos coge su maleta, le da un beso a su madre y sale de la cola para embarcar, yo me acerco a él.
-¿Qué ha pasado?
-Ha habido un error cuando sacamos los billetes por internet y solo es válido el de mi madre, así que me han dicho que hasta mañana a las 6:00 de la mañana no puedo salir hacia Italia.-Sin quererlo una gran sonrisa se forma en mi cara.-¿Qué pasa?
-¿Puedes pasar las horas que te quedas aquí conmigo, por favor?
-No sé, si...
-Vamos, hombre, es la última vez que dices que no nos vamos a ver en un largo tiempo, y aunque tú no la tengas, yo tengo esperanza en que todo vuelva a ser como antes.
-Pero...
-Nada de peros, vámonos.-le cojo de la mano y lo arrastro fuera del aeropuerto. Sin preguntarle lo subo a un bus y pago su billete. Lo siento en un asiento a mi lado y le miro sonriente.
-¿Dónde me llevas?-pregunta dudoso.
-Ya lo verás, haré que te des cuenta de que abandonarme aquí no es ni de lejos lo mejor.-Carlos bufa pero no dice nada al respecto.
Cuando llegamos a nuestra parada lo agarro de la mano y lo bajo del bus, y caminando unas manzanas me paro delante de una gran pizzería.
-¿Te acuerdas?-le pregunto mirando el cartel con el nombre de la pizzería, el lo mira confuso y veo como sus ojos se iluminan.
-Nuestra pizzería.-dice.
-Sí, donde nos hicimos amigos.
El día que Carlos y yo nos hicimos amigos estábamos los dos en esta pizzería, dentro hay una gran piscina de bolas, con toboganes y allí nos pusimos a jugar juntos y sin darnos cuenta nos hicimos mejores amigos, desde ese día nuestras madres nos llevaban cada sábado a esa pizzería, hasta que encontrábamos infantil pasarnos el día jugando en una piscina de bolas y tirándonos por toboganes.
-¿Vamos a entrar?
-¡Claro! ¿Por qué crees que te he traído aquí?-pregunto llevándolo conmigo dentro.
Entramos y sólo unas cuantas mesas están ocupadas, ya que son las 18:00 de la tarde y los niños ya están en sus casas. Los dos a la vez miramos a la zona donde está la piscina de bolas y con miradas cómplices nos acercamos y nos metemos dentro.
Después de pasarnos toda la tarde en la piscina de bolas de la pizzería. Carlos y yo decidimos cenar en la misma. Salimos de la piscina bajo la mirada divertida de los camareros y nos sentamos en una mesa.
-¿Una pizza prosciutto no?-pregunta Carlos con una sonrisa, yo asiento.
-Y tu ¿una pizza a la boloñesa no?
-Exacto.
Le decimos al camarero lo que queremos cenar y nos quedamos sentados y mirándonos sin nada que decir.
-¿Te he hecho cambiar de idea? ¿Te parece que vale tanto la pena dejar todo e irte?-le pregunto, él se queda callado unos minutos hasta que responde.
-No, creo que tienes razón. Nadie me conoce mejor que tú.
-Eso es verdad. Nadie, ni tú mismo.-digo.
-No te pases, anda.
-Pregúntame lo que quieras.
-Vale. ¿Mi color favorito?
-Todos los tonos de azul menos el cielo.
-Bien, ¿comida favorita?
-Lasaña, pero sólo la que hace tu madre, las otras están secas.
-Vale... ¿Animal favorito?
-El perro, tu raza favorita el Weimaraner gris, pero nunca has tenido ninguno.
-¿Grupo de música favorito?
-No tienes, no eres fan de un grupo en concreto, porque dices que siempre hay canciones que no te gustan así que tienes canciones favoritas de grupos diferentes.
-Vale, puede que me conozcas, un poquito...-dice sonriéndome.
-Sólo un poquito ¿eh?-le respondo.
Después de cenar decidimos ir a mi casa ya que Carlos no tiene un sitio donde quedarse, su anterior piso está alquilado. Cuando llegamos mi madre no está, como es normal.
-¿Vemos una película?
-Sí, pero de dibujos.-dice Carlos.-Hace tiempo que no veo una.
-Vale, pero ¿cuál?
-¿Cuál crees que será Amanda? ¿Qué película de dibujos es nuestra preferida desde SIEMPRE?-pregunta y los dos a la vez decimos el título de la película.
-¡Spirit!
Sí, Spirit, el corcel indomable es nuestra película favorita. Nos sentamos en el sofá y ponemos la película. Cuando termina nos vamos a dormir.
-¿Tienes una manta para dormir en el sofá o algo?-pregunta Carlos.
-No dormirás en el sofá, me da igual lo que pienses y si te quieres negar, pero es mi último día con mi mejor amigo y pienso dormir contigo. Lo hemos hecho mil veces en las fiestas de pijama. No acepto un no por respuesta.
-Vale, vale.-dice levantando las manos en rendición.
Carlos y yo nos metemos en mi cama después de ponernos el pijama. Pasan unos minutos en los que los dos miramos al techo, pensativos.
-Volveré.-dice Carlos, yo lo miro confundida.-He pensado en lo que dijiste y tienes razón, no voy a tirar toda nuestra a mistad a la mierda porque sea un cobarde que no dijo que estaba enamorado de ti.
-No eres un cobarde, hiciste lo que en ese momento pensabas que era mejor. Aún no puedo creerme que me engañaras durante tantos años y no me diera ni cuenta.
-Ya, bueno, soy buen actor...-dice él, yo le doy un golpe en el brazo divertida.
-Te echaré de menos.
-Es inevitable hacerlo, es de Carlos Turner de quien estás hablando.-dice carcajeándose.
-Ya, para.-me rio con él.-Lo digo enserio, ahora que tú y Joel os habéis ido no sé, es como si me faltara algo.
-Yo también te echaré de menos, pero aún tienes a Leire y Amelia ¿no?
-Sí, pero ahora que las dos tienen novio y todo...
-Espera ¿qué? ¿Tienen novio? ¿Las dos?-dice sorprendido.-No hablo contigo una semana y pasa de todo.
-Pues sí, Amelia está entre Josh y Lucas...
-¿Josh? ¿Qué Josh?
-El de bachillerato. Es su ex, salió con él hace unos años y lo dejó por estar con Lucas.
-Madre mía...
-Y Leire tiene un novio al que no quiere pero yo estoy segura de que está enamorada de su hermano, Álex.
-¿Y por qué está con el otro?
-Por una tonta apuesta que hizo con Iván.
Y sigo contándole lo que ha pasado estos días hasta que nos quedamos profundamente dormidos. Son las 4:45 cuando la alarma del móvil de Carlos suena. Debemos levantarnos si queremos llegar a tiempo para que su vuelo salga.
-Carlos, despierta...-digo empujándolo levemente.
-Mmm...-dice.
-Vamos, levántate...-le quito la manta de encima.
-Déjame...-dice adormilado. Cuando consigue que abra los ojos, se mueve incómodo y me da la espalda-Vístete, ahora me levanto.-suena nervioso.
-Carlos, eso no funcionara para que te deje dormir más, vamos levántate de una vez, que no llegaremos-le empujo para que este tumbado mirando al techo y yo pueda verle la cara, pero es un gran error ya que cuando lo consigo veo el por qué no quería girarse hacia mí. Un gran bulto se ha formado en su entrepierna y la cara de Carlos no puede estar más roja- . ¡Uy!-digo y me pongo igual o más roja que él. –Lo siento.
-Da igual, te darías cuenta igualmente.
-Emm... Yo, yo, mejor voy a vestirme al baño.-digo tartamudeando.
Son las 5:30 de la mañana cuando llegamos al aeropuerto, quedan 15 minutos antes de que empiecen a embarcar en el avión.
-¿Tienes hambre?-pregunta Carlos para sacarnos del silencio en el que estamos.
-Carlos, son las cinco y media de la mañana ¿tú crees que tengo hambre?-le respondo levantando una ceja interrogante.
-No, creo que no.-me sonríe.
-¿Ya tenéis un piso y todo allí, en Italia?-pregunto con un nudo en la garganta.
-Sí, el piso es de unos viejos amigos de mis padres que lo alquilan y nos lo han rebajado un poco. Y he conseguido matricularme en un instituto para empezar bachillerato ahí.
-¿Pero sabes italiano, no?-pregunto, ya que nunca me ha dicho que sabe italiano.
-Naturalmente io parlo italiano.-dice con una sonrisa.-Mi abuela paterna era italiana y cada verano cuando iba a su casa me hacía hablarle en italiano, hasta fui a Italia todo un verano para aprender a hablar más.-dice él.
-Es verdad, fue el primer verano que pasé sin ti.-digo recordando esos momentos.
Después de hablar un rato más, recordando esos años, una voz por el megáfono llama a los pasajeros de su vuelo.
-Es hora de irme.-dice Carlos.
-Sí, pero me has dicho que volverás, ¿no?
-Claro, que sí, y sino seguro que me arrastrarás hasta aquí.
-No lo niego.-le sonrío.-Adiós, Carlos.
-Adiós, Amanda.-nos abrazamos durante unos segundos, y después él se aleja de mí yendo hacia la zona de embarque.
Salgo del aeropuerto, y me voy a mi casa, por el camino la melodía de llamada de mi móvil suena, Cuando miro quien me llama, mis ojos se iluminan.
-¡Joel!-digo feliz.
-¡Hola, cariño! Ya he llegado a California, estoy saliendo del aeropuerto con mi padre.
-¿Cómo ha ido el vuelo?
-Bien, ha habido unas cuantas turbulencias, pero todo bien, sigo entero.-dice soltando una pequeña carcajada.
-Me alegro, ya te echo de menos.-digo más seria.
-Yo a ti también, pero piensa que ya queda menos para que venga a verte.
-Vale.
-Te quiero, tengo que irme, te llamo mañana o algo, ¿vale?
-Sí, o sino por Facebook o eso.
-Vale, adiós, amor.
-Adiós cariño, te quiero.
-Yo a ti también.-dice haciéndome sonreír.
Cuelgo y me voy hacia mi casa, dispuesta a disfrutar de estos días con la gente que me quiere.

El momento en que Pablo está hablando con Amanda y ella está en plan "no me interesas, ¿vale? Estoy buscando a mi mejor amigo ex-gay." y él está en plan "pero, tú numero, seamos novios", jajajaja.
ResponderEliminar¡Y lo del bulto en la entrepierna! OMG
Besos, Amanda.
Jajajaja si, Pablo es... Pablo, no es muy listo el chiquillo... Jajajajajja Y Carlos, ya sabes es un chico que ha dormido con una chica q le atrae, algo de esto debia pasar para darle un toque cómico! Jajaja Besos ^^
Eliminar