sábado, 22 de junio de 2013

¡Nueva historia!

¡Hola! Quería deciros, que voy a publicar una nueva historia ahora es cuando gritáis de alegría  El día 30 voy a publicar el prólogo, para que veáis un poco de que va y día 14 de julio, empezare con el capítulo 1. Os dejo aquí la sinopsis, y si no es mucho pedir, me dajáis en los comentarios que os parece si alguien lee esto, claro... Bueno, ya paro..


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Sinopsis:

Se ha descubierto, que hay un mundo paralelo a este donde si alguien enferma, aquí alguien se pone bien. Donde si alguien se cae, aquí se levanta. Donde si alguien se casa, aquí alguien se divorcia. Donde si alguien se compra una mascota, aquí alguien la abandona. Donde si alguien se duerme, aquí alguien se despierta. Así y viceversa.

No hay forma de llegar hasta él.

Hasta que mueres.

Esta es la historia de una pareja, una pareja para muchos normal, pero para algunos: especial.

Una pareja unida mucho antes de nacer.

********************


¿Y? ¿Qué os parece? ¿Os gusta?

domingo, 9 de junio de 2013

EPÍLOGO


Amelia


-¡Cariño! ¿Está todo listo?

-Que sí, no te preocupes.-dice Josh entrando en nuestra cocina. Sigue teniendo la misma cara que hace 10 años. Aún no puedo creerme que estuve a punto de irme con otro y dejarlo ir.

-Estoy nerviosa. Hace mucho que no los vemos. ¡¿Y el regalo de Anne?!

-Lo compramos el martes, y está envuelto y listo para dárselo. Seguro que le encanta.

-Vale, lo siento. Estoy histérica. No sé cómo me soportas.

-Si no te soportase no me habría casado contigo el año pasado. Me casé contigo porque eres perfecta tal y como eres, con tus berrinches, histerias y demás.-después de eso, me besa.

-Te quiero.

-Y yo a ti. ¿Cuántos somos para comer?

-Nosotros 3, Leire, Álex y Derek, Amanda, Joel y Anne, Carlos y Gabriela, Ally y Will. En total 13.
El timbre de casa suena y los dos vamos hacia la puerta para abrir. Allí están Amanda, Joel y Anne y detrás Ally y Carlos con sus respectivas parejas.

-¡Hola!-grita Amanda, mientras me abraza con dificultad por su barriga de embarazada.

-¡Hola! ¿Cuántos falta para el pequeño Matt? –le pregunto.

-Un mes de nada.-responde Joel abrazándome.

-¡Tía Amelia!-dice Anne abrazándome. Anne, es una niña encantadora, le encanta leer.

-¡Hola, pequeña! Tengo tu regalo esperando a que lo abras. ¿Cuántos años haces?

-¡10!-dice la hija de Amanda y Joel feliz.

-¡Que mayor!-dice Josh a mi lado-Ángel está arriba, ve a buscarlo y podrás jugar con él.

-Hola, Amelia, hola Josh.-dice Ally entrando en casa. Joel cuando volvió a Francia nos contó como la conoció bajo la lluvia y que pensaba que estaba loca. Cuando la invitaron para su boda, decidió venirse a vivir a Francia con su novio.

-Me alegro de verte, Ally. ¿Qué tal Will?

-Genial, ¿vosotros?

-Ya nos ves aquí, pasad, no os quedéis en la puerta.-digo apartándome para que puedan pasar.

Detrás de ellos están Carlos y su novia Gabriela. Aunque Carlos sigue viviendo en Italia, viene frecuentemente aquí.

-Hola, parejita ¿Qué tal por Italia?

-Todo muy bonito, tendríais que venir. Un día organizamos un viaje y os quedáis todos en nuestra casa de campo.

-Ya veremos, ¿Y tú Gabriela? ¿Cómo llevas la danza? ¿Conseguiste el papel en esa obra?

-Sí, se estrena en un mes.-me dice sonriendo. Gabriela es una chica encantadora. Desde el principio fue muy amable y valora mucho las cosas que tiene y sus amigos.

Entramos todos en casa y esperamos en el salón, hablando y observando como nuestro hijo, Ángel, con apenas cinco añitos juega con la hija de Amanda y Joel. El timbre suena para indicar que Leire, Álex y Derek, su hijo de 3 años.


-¡Hola a todos!-dicen al entrar al salón y ver a todo el mundo.

-Saluda Derek-le dice Álex a su hijo. Cuando nació Derek decidieron ponerle ese nombre porque así se llama el amigo de Álex que le ayudó a estar con Leire.

El pequeño agita la mano, saludándonos y después esconde la cabeza en el cuello de su padre avergonzado.

-Ahora que estamos todos, es hora de los regalos.

Todos empiezan a darle un regalo a Anne, Josh y yo le damos un vestido, Álex y Leire un perrito de peluche, Carlos y Gabriela le regalan un libro y  Ally y Will una camiseta y unos pantalones.

-¿Has visto que cosas más bonitas te han regalado, cariño?-dice Amanda-. Venga, dales un beso a cada uno.

Anne cumple y le da un beso a cada uno de los que estamos presentes. Después de hablar un rato nos vamos a comer. Disfrutamos de una comida de risas y conversaciones recordando los años de instituto.

A las seis de la tarde ya todos se han ido. En el sofá están Ángel y Josh sentados viendo una película de dibujos animados.

-Ha sido un gran día.

-Sí, ha sido muy divertido.-le digo a Josh sentándome a su lado en el sofá.

Empiezo a pensar que ahora mismo podría estar sentada en el sofá con ese desgraciado de Lucas. Desde el día en la pelea en la calle, no volvimos a saber nada de él.  ¿La verdad? Me alegro, no puedo negar que el tiempo que pasé con él fue increíble, pero lo cambiaría por estar solo un segundo con Josh. El chico con el que debí estar desde el principio hasta el fin.

-¿En qué piensas, cariño?

-En Lucas-digo, él me mira atentamente.-En que prefiero mil veces estar contigo antes que estar una sola con él.

-Te quiero.

-Yo también.-después de eso le beso.

-Yo también quiero un beso.-dice Ángel metiéndose entre los dos para que le demos un beso en la mejilla.

Leire


-Álex, despierta.-le sacudo para que se despierte y salga del coche.

-Ya, ya voy.

-¿Coges tú al niño?

-Sí, abre la puerta.

Entramos en casa, me voy a la cocina para beber un vaso de agua, y cuando vuelvo al salón, me encuentro a Álex con Derek encima, los dos dormidos. Padre e hijo, tan iguales. Los dos con los ojos azules y el pelo negro. Soy incapaz de despertarlos así que me siento a su lado y enciendo la tele. Media hora después Derek se despierta y me lo llevo al baño para bañarlo.

-¿Vamos a darte un baño, pequeñín?-le preguntó, él asiente con su cabecita.

Mientras le estoy bañando viene Álex al baño y me ayuda.

-Mami, espuma en el pelo.-dice Derek señalándose el pelo.

-¿Papá, tengo espuma?-le pregunto a Álex, que me mira.

-Sí, ¿tendremos que arreglarlo, ¿no, mamá?-me pregunta, y antes de poder alejarme, ha cogido más espuma de la bañera y me ha puesto por todo el pelo.-Uy, lo siento.-dice riéndose. Yo contraataco y le lleno la cara de espuma cogiéndolo desprevenido. Derek se ríe de nosotros al vernos llenos de espuma.-¿Te estás riendo de papá?

-Sí, papi.-dice Derek sin poder aguantarse la carcajada.

Álex y yo nos miramos y a la vez empezamos a hacerle cosquillas a nuestro hijo, que no para de reírse. Y así, es como acaba otra noche en nuestra casa, llena de risas.

Amanda


-Ya se ha dormido.-me dice Joel saliendo a la terraza conmigo.

-Se lo ha pasado genial.

-Sí, ya tiene diez años, y hace nada aún gateaba.

-Lo sé, pero dentro de poco pasará lo mismo con el pequeño que llevo dentro.-le digo acariciando mi barriga.

-Tengo tantas ganas de que nazca, otro hombre en la familia. Ya estaba cansado de tener a tres mujeres en casa.

-¿Tres?-entonces por la puerta aparece India, nuestra gata, ya vieja. Se acerca y se sube a mi regazo.

-Sí, esta chica también cuenta.-dice acariciándola. Y ahora sé que soy feliz, junto a este chico que con solo entrar en clase hace 10 años me llamó la atención.

¡Hola! Soy Amanda Ross, soy de España, pero actualmente vivo en Paris, Francia, junto a una familia increíble y unos amigos irremplazables. Esta es mi historia.



******************
Ya está, este es el fin de esta historia. Muchas gracias a todos los que habéis comentado en los capítulos. Tengo otra historia que ya avisaré cuando la publique. Besos a todos. :)

domingo, 2 de junio de 2013

CAPÍTULO 55

Leire


-Leire... Leire despierta, pequeña.-dijeron. Yo estaba durmiendo en mi cama tranquilamente.-Vamos, despierta enana.-esas palabras activaron algo en mí, haciendo que abriera los ojos, encontrándome con Álex.

-Hola-dije bostezando.-¿Qué haces aquí?

-He venido a ver a mi novia.

-¿Y eso?

-Te echaba de menos.-dijo sacándome una sonrisa tonta. Le besé y por fin me levanté.

Le hice salir de la habitación para poder vestirme. Cuando salí tenía un casco de moto en su mano para mí.

-Vamos a desayunar.

Llegamos a una pequeña cafetería y allí desayunamos de unos crêpes riquísimos. Después de desayunar fuimos a dar una vuelta.

-Álex...-él me miró-¿Qué crees que hará Dylan cuando se entere?

-¿Qué va a hacer? Aceptarlo.

-Pero, le dijimos que entre nosotros no había nada y ya ves ahora...-dije besándole suavemente.

-Pues que se joda, su opinión no me puede importar menos cuando tengo a la chica más perfecta junto a mí.

-Lo sé, soy perfecta.-dije subiéndome a un bordillo y haciendo equilibrio para no caerme.-No puedo evitar serlo.

-Tu ego, está tan subido que ni se ve.-dijo él riéndose.

-Pero me quieres.

-Más que eso.-dijo, me abrazó.

-¿Cómo os va eso chicos?-preguntó una voz a nuestro lado. Nos giramos y vimos allí parado a Dylan.

-Hola, hermanito ¿Cómo tu por aquí?-preguntó natural Álex.

-He venido a dar una vuelta y de paso a comprar unas cosas.-dijo levantando una bolsa que llevaba en la mano.-¿Y vosotros?

-Pues nada, hemos venido a desayunar y ahora dábamos una vuelta.-dijo Álex apretándome de forma cariñosa contra él.

-¿Así qué solo amigos, no?

-Bueno eso era antes. Ahora estamos juntos.-dijo Álex.

-¿Desde hace cuánto?

-Creo que siempre lo estuvimos pero no nos dimos cuenta.-intervine yo.

-Muy bien. ¿Qué crees que dirán papá y mamá al enterarse de que me has quitado la novia?

-Él no te ha quitado nada, tú me dejaste y él estuvo conmigo todo el tiempo.

-Entonces... ¿es como tu segundo plato?

-No, él siempre estuvo primero, desde que nos conocimos-dije, miré a Álex y supe que los dos estábamos pensando en aquel día en la discoteca.

-Se lo voy a decir a papá y a mamá, a ver que piensan de eso.

-No, no hace falta, iremos a cenar esta noche y se lo diremos nosotros.

-Vale, os espero ahí.-dio media vuelta y se fue.

Después de volver a mi casa y comer con mis hermanos, esperamos a que fueran las ocho para ir a cenar a su casa.

-¿Seguro qué se lo tomaran bien?

-Qué si Leire, no te preocupes. Lo tengo todo controlado.-me besó la frente.

Salimos de mi casa y fuimos a la suya. El mayordomo nos abrió y nos dijo que sus padres nos esperaban en el salón. Nosotros fuimos allí.

-Hola mamá. Hola papá.-dijo Álex al entrar.

-Hola Álex. Hola Leire. Tu hermano nos ha dicho que vendrías a cenar porque tenías algo importante que decirnos.-dijo sin dejarnos hablar de otra cosa.

-Sí.-en ese momento Dylan apareció por la puerta. Sin decir nada se sentó en el sofá y nos miró esperando que empezáramos.

-Leire y yo ahora estamos juntos.-dijo Álex. Sus padres nos miraron expectantes esperando algo más.-Ya está. No hay más.

-¿Dylan? ¿No habías dicho que era algo muy importante?

-¡Y lo es! ¿No lo oís? Están juntos. Mi hermano está con mi ex. Debería ser ilegal.

-Pero si se quieren y quieren estar juntos. Además ya no estás con ella.-dijo su padre.

-¿Os quedáis a cenar, no?-preguntó su madre cambiando de tema.

-Nos encantaría-dije yo.

Cenamos tranquilamente en familia, no se parecía nada a la primera vez que estuve allí.

-¿Te quedas a dormir aquí?-me susurró Álex en la cena.

-¿Tus padres me dejarán?

-Claro, si les caes genial. Además no vamos a hacer nada.

-Vale, pero tengo que llamar a mi hermano y avisarle.

Media hora después estamos en la habitación de Álex tumbados en su cama, me ha dejado una camiseta y un pantalón de chándal de pijama. Yo estaba acurrucada junto a él mientras él acariciaba mi pelo.

-¿Sabes? Cuando tengas 18 podemos irnos a vivir juntos a mi piso.

-¿Tienes un piso?

-Sí, mis padres me lo regalaron a os 18, pero no lo uso, mis padres me prohibieron estar allí porque me cargué dos coches en un acto de rebeldía adolescente.

-Ah, muy bien. Sí, señor.-dije yo riéndome.

-Pero seguro que ya me dejan ir allí, y soy mayor de edad puedo hacer lo que quiera.

-4 años...-suspiré yo.

-¿Qué?

-Que nos llevamos 4 años.-dije yo.

-No es tanto, y estás a punto de hacer los 17 así que nada. No te preocupes.

-Vale.

Nos quedamos en silencio unos minutos. Noté a Álex nervioso como queriendo decir algo pero sin decirlo.

Hasta que por fin, lo dijo.

-Te quiero.

Nunca nos habíamos dicho te quiero, lo habíamos insinuado pero nunca lo habíamos dicho realmente. Y que lo dijera él antes que yo fue algo que me conmovió.


-Yo también te quiero.

Me acurruqué más junto a él y nos quedamos dormidos.


domingo, 26 de mayo de 2013

CAPÍTULO 54

¡Hola! Quiero avisaros antes de leer, de que este es el penúltimo capítulo antes del epílogo. Sí, ya se acaba esta historia. Bueno, os dejo que leáis tranquilos.

Joel

Es difícil pensar que una sola frase puede hacer que todo a tu alrededor pierda el sentido. Pero por muy imposible que parezca, puede pasar. Puede que un instante seas un chico normal y corriente con su vida y al siguiente toda tu vida dependa de algo.

Y ahora mi vida, necesita un padre para su hijo. Amanda, la chica de la que estoy completamente enamorado y a la que amo, está embarazada de mí. Ella es mi vida, la que me hace sonreír por la mañana, por la tarde y por la noche. La que con solo mirarle a los ojos sabes cómo se siente.

Han pasado dos semanas desde que me llamó para decírmelo. Queríamos estar seguros así que al día siguiente se fue a hacer una prueba.

 Dos semanas antes


-Positivo.-dijo Amanda por el teléfono.

-¿Todas?-pregunté. Ella asintió. Se había hecho seis pruebas de embarazo y todas daban positivo.-Me encantaría estar ahí para abrazarte.

-Yo también, te necesito tanto en este momento.-dijo ella, estaba a punto de llorar lo sabía por tono de voz.

-No quiero que llores ¿vale?

-¿Qué vamos a hacer?-preguntó cambiando de tema.

-¿Cómo que qué vamos a hacer?

-Joel, tengo 16 años, casi 17. Y estoy embarazada, no creo que pueda sobrellevarlo sola contigo a kilómetros de distancia. Creo que lo mejor sería...

-¡NO! Ni piensas en abortar. Ese niño también es mío, y le quiero. Voy a volver en cuanto pueda y voy a quedarme, esta vez para siempre.

-Pero somos menores, y no tenemos dinero.

-Ahorraré para alquilar un piso y encontraré trabajo.

-No creo que funcione.-dice desilusionada

-Confía en mí, ¿vale?

-Siempre.

-Te quiero y vamos a vernos pronto ¿vale, pequeña?

-Vale. Te quiero. Mi madre ha llegado a casa, tengo que decírselo, y tú deberías hacer lo mismo con tu padre. A lo mejor consigues que te ayude.

-Tienes razón. Adiós.

-Adiós.

Dejé el móvil en la cama. Paseé por la habitación y decidí ir a contárselo a mi padre, pero antes llamé a una amiga. Sí, la chica que me encontré ayer por la calle. Antes de irse me dio las gracias y me dio su número por si la necesitaba también me dijo su nombre real, se llamaba Ally.

-¿Diga?

-Soy Joel, ¿te acuerdas de mí, no?

-Eh, chico ¿ya me echas de menos?-preguntó risueña.

-Muchísimo, pero no era eso de lo que quería hablar. ¿Puedes quedar?

Media hora más tarde estábamos los dos en una cafetería de la zona.

-No sé cómo no usasteis protección.

-Yo tampoco, supongo que en ese momento no nos dimos cuenta...

-¿Ya se lo has dicho a tu padre?

-No, antes te he llamado. No sé cómo decírselo.

-Claro, decirle “Oye, papá, que he dejado a mi novia preñada, creo que debería volver a Francia, ¿me prestas dinero?” No suena muy bien. Solo ten tacto, si se lo dices un momento en el que esté distraído irá mejor no se enfadará tanto.

-Vale, distraído. Queda claro.

Hablamos media hora más y decidí volver a casa para darle la noticia a mi padre. Puede que no se lo tomase tan mal.

-Papá, tengo que decirte algo.-él estaba en su despacho, en el ordenador.
-Dime, ¿Qué pasa?

-Tenemos que volver a Francia, por lo menos yo.

-Joel, ya hemos hablado de esto, no puedes irte solo y no puedo dejar mi trabajo. Sé que tienes amigos allí, pero aquí tam...

-Amanda está embarazada.-ya está lo he soltado. Mi padre se queda mirando la pantalla del ordenador unos instantes hasta que gira la cabeza y me mira directo a los ojos.

-¿Que qué?

-Ya me has oído papá. Amanda está embarazada. Y tengo que estar con ella. Te guste o no, voy a irme de aquí en cuanto pueda.

Se queda callado mirándome. En un momento me pide que por favor salga que tiene que pensar muchas cosas. Yo me voy a preparar la cena. Llamo a mi padre a cenar y cenamos en un completo silencio. Cuando acaba mete el plato en el lavavajillas y se va a su despacho nuevamente. Yo limpio la cocina y cuando estoy a punto de entrar en el despacho de mi padre le escucho hablar por teléfono.

-Sí. El traslado. Sí, otra vez. Me gustaba más estar allí. No me importa. Vale, gracias. ¿Dos semanas? Perfecto. Venga, adiós.-y cuelga. Entro en el despacho y mi padre me recibe con una gran sonrisa. Se levanta de la silla, se acerca a mí y me abraza.

-Volvemos a Francia. En dos semanas, pero volvemos a Francia.

-Gracias papá, te quiero.-y salgo corriendo de allí hasta mi habitación, donde enciendo el ordenador t me conecto a Skype para hablar con Amanda. Por suerte está conectada.

-Hola, cariño. ¿Se lo has dicho a tu madre?

-¡Sí, me lo ha dicho todo!-se oye a su madre de fondo. Los dos nos reímos.

-Tengo buenas y malas noticias. ¿Cuál quieres primero?

-La mala.-dice preocupada.

-Que es en dos semanas.-digo sin revelar nada. Ella se queda confusa.-Y la buena es... ¡Vuelvo a Francia!

-¿De verdad?

-¡Sí! Cuando se lo he dicho a mi padre ha llamado a la empresa y ha pedido el traslado otra vez, sin importarle que su sueldo sea peor. Es el mejor.

-Mi madre me ha dicho que va a ayudarnos en todo lo que pueda.

-Menos mal. Por fin vamos a estar juntos de nuevo.

-Te quiero tanto.-dice ella.

-Yo también.

-Buenas noches.

-Buenas noches, cariño.-Y cierro la ventana del ordenador.

Dos semanas después


Y ahora estoy en el aeropuerto con mi padre esperando que llamen por megafonía nuestro vuelo.

-¿Cuándo vas a pedírselo?

-¿Pedirle el qué?-pregunto.

-Que se case contigo.-yo lo miro.

-Lo he pensado mucho, pero primero quiero que el bebé tenga lo que necesita. Después habrá tiempo para bodas.

-Me parece bien. El bebé es lo primero. Y sois aún jóvenes para casaros.

-Papá. Vamos a  tener un hijo, no puedes decir que somos jóvenes para casarnos cuando ya hemos llegado al siguiente nivel.

-Tienes razón...

-Todos los pasajeros del vuelo a Francia que se dirija a la puerta D.

-Es la hora. Vamos...-le digo a mi padre levantándome y cogiendo las maletas.

Entramos en el avión. Nos sentamos en nuestro sitio y unos minutos más tarde empezamos a despegar.

Miro por la ventana. Veo como la tierra se va alejando de nosotros dando paso a las nubes. Y sé que estoy deseando llegar para estar con la chica de mis sueños.

domingo, 19 de mayo de 2013

CAPÍTULO 53


Amelia

Después de que las chicas se fuesen de mi casa, no pude esperar más y me fui a casa de Josh para hablar con él y decirle que le quería, que quería estar con él. Tan distraída iba por el camino que me choqué con alguien, le miré para disculparme y allí me encontré los ojos pardos de Josh.

-Ho-hola...-tartamudeé. No tenía planeado encontrármelo tan pronto, quería pensar lo que tenía que decirle.

-Eh, Amelia, ahora mismo iba a tu casa.-me dijo.

-¿Ah, sí? ¿Para qué?

-Pa-para saber cómo estabas...-dijo también nervioso.

-Ayer leí tu carta.

-Ah... ¿Y qué tal?-miraba a todos lados menos a mí. Eso me hizo sonreír como una idiota, era adorable y él aún pensaba que podía rechazarle.

-¿Tu qué crees?

-Bueno, supongo que la escribí en un momento de poca lucidez, está llena de tonterías, normal que no te haya gustado...-dijo, seguía sin mirarme. Yo me acerqué hasta quedar a centímetro de su cara.

-No, no me ha gustado.-me miró  los ojos, iba a decir algo pero le puse un dedo en los labios en señal de silencio.-Me ha encantado.-y sin decir nada más me colgué de su cuello y lo besé.

-Entonces...-dijo al separarnos.

-¿Entonces qué?

-¿Te gustó? Me pasé todo un día haciéndola, ya sabes que no sirvo para escribir.

-Josh, esa carta es lo más bonito que han hecho por mí jamás.

-Bueno, ya sabes tenía que hacer algo bonito para dárselo a la chica más bonita...-dijo cogiéndome de la cintura.

-Te quiero.-no tuve tiempo de pensarlo dos veces cuando esas palabras ya habían salido de mi boca.

-¿De verdad?-yo asentí.-¿Y Lucas?

-No me importa, le llamaré y le diré que quiero estar contigo. Que tú eres diez mil veces mejor que él.-dije.

-Creo que no hará falta llamarlo.-dijo poniéndose serio y mirando un punto por detrás de mí, yo me giré y vi a Lucas con una chica.

-¿Esa no es Sara?-pregunté. Entonces me vino a la cabeza que Josh tenía novia. Le miré, pero él supo que estaba pensando.

-Me dejó, dijo que alguien mejor que yo le quería y se fue. Supongo que ese alguien mejor es Lucas, porque míralos...-dijo Josh, y tenían razón, estaban abrazados y riéndose.

-Bueno, pues, vamos a hablar con ellos ¿no, cariño?-pregunté cogiendo de la mano a Josh y avanzando rápidamente hacia Lucas.

Cuando llegamos a su lado, Lucas se puso serio al verme pero su cara cambió al ver la mano de Josh unida con la mía.

-Hola, veo que has decidido irte con ese. No te ha costado olvidarme.

-No seas hipócrita, Lucas. Tú has hecho lo mismo.-dijo yo mirando a Sara, que me miró con cara asesina.-Sí, chica tu eres el segundo plato.

-No la metas a ella.-dijo Lucas.

-Se ha metido ella solita estando contigo.-dije yo.

-Está conmigo porque tú eres una cualquiera que se va con el primero que pilla.-se metió la chica.

-Ah, es verdad, se me olvidaba que tú eres una loca que hace que casi maten a un tío porque está obsesionada con él...

-¿Qué me has llamado?

-Loca, pero pensándolo mejor te queda mejor zorra, ya que después de conseguir que le metieran en el hospital y que tu estuvieses con él, le dejaste y te fuiste con otro. Eso es ser una zorra, sí, estoy segura de que buscas en el diccionario zorra y sale tu foto al lado.-dije yo, la chica se puso roja de ira y en menos de un segundo ya estaba encima de mí tirándome del pelo.

Yo me defendí, los chicos intentaban separarnos, pero no podían. Después de varios intentos consiguieron desenredarnos. Josh me abrazó.

-No sé porque has hecho eso.-oímos a Lucas decirle a Sara.

-Me ha llamado zorra y tú no te has ni movido.

-Algo de razón tiene. Además, tu SÍ eres mi segundo plato. No quiero nada serio contigo, que quede claro.

-Pero...-dijo la chica a punto de llorar.

-Ni peros ni nada, anda vete a casa a peinarte y a cambiarte, que me da vergüenza andar contigo por la calle.-ella se fue corriendo y llorando.

-Eres un cabrón, no sé cómo pude estar contigo.

-Ya lo ves, tú también caíste...-dijo con una sonrisa socarrona. Josh se tensó a mi lado.

-Vamos Josh, no vale la pena gastar más tiempo hablando con él.

-Sí, eso, vete corriendo, como siempre. Vete con Josh, que por cierto ¿sabes que eres su segundo plato, no?-dijo dirigiéndose a él.

-Creo que te equivocas chaval, yo fui primero que tú, siempre me quiso, tu solo fuiste un obstáculo.

-Pues lo vuestro al principio no funcionó mucho ¿no? Yo fui su primera vez...-dijo Lucas orgulloso. Josh se puso a reír, yo me puse colorada.

-Respecto a eso... Te equivocas, él fue mi primera vez, y mi primer beso, y mi primer novio serio. Tú fuiste la segunda parte. Y como dicen “Las segundas parte no son nunca buenas”.-dije yo. Lucas enfureció y levantó el brazo para pegarme, pero Josh lo detuvo.

-Te pones tranquilo, ¿vale? No queremos que te vuelvas a acercar a nosotros. No queremos volver a escuchar tu nombre.-dijo Josh acercándose a él. Y como era más alto, intimidó a Lucas.

-Vale...

-Vamos, Amelia, no tenemos nada que hacer aquí.

Y nos fuimos de allí, sabiendo que nada ni nadie nos impediría estar juntos. Y dejando a un chico pelirrojo en el pasado.

domingo, 12 de mayo de 2013

CAPÍTULO 52



Leire

Abrí lentamente los ojos, lo primero que vi fue un gran bulto a mi lado en la cama. Una sonrisa se formó en mi cara. Nos habíamos quedado dormidos mientras hablábamos.

Flashback

-Sí. Tú y yo, juntos...-dijo Álex. Todo el aire de mi pecho se desvaneció. Me quedé sin palabras.

Nunca creí que alguien me fuese a decir cosas tan bonitas, y menos alguien que conocí en una discoteca cuando me tiró al suelo.-una sonrisa se me formó en la cara.

-¿Entonces?-dijo Álex. Llevaba demasiado tiempo callada.

-¿Entonces qué?

-¿Sí o no?-preguntó.

-¿Sí o no a qué?-al verle nervioso quise hacerle sufrir.

-¡Leire1 ¡Ya sabes de lo que estoy hablando!-se ponía cada vez más nervioso.

-No, en realidad no...-le dije con una sonrisa.

-Que si quieres estar conmigo-dijo en un murmullo casi inentendible y agachando la cabeza para no mirarme.

-¿Perdona? No te he oído...

-Que si quieres estar conmigo...-repitió un poco más fuerte.

-Sigo sin entenderte, mírame y habla claro.-le dije. Él lo hizo, levantó la cabeza, y clavó sus ojos en los míos, haciendo que me perdiera en ellos.

-Que si quieres estar conmigo.-dijo sin apartar la mirada. Se le notaba el nerviosismo. Esa imagen, de él ante mí, nervioso se me hizo muy tierna, así que sin responderle ni saber muy bien por qué me acerqué a él y le besé.

-¿Eso es un sí?-preguntó esperanzado.

-¿Si te digo que sí te irás y me dejarás tranquila?-pregunté fingiendo estar cansada de esa conversación. Esa pregunta lo dejó descolocado pero me respondió lo que yo creía que respondería.

-Eh... Sí.

-Entonces mi respuesta es no. No quiero que te vayas aún.-le dije con una sonrisa. Él se puso serio pero después sonrió al ver que no sería tan fácil obtener un sí.

-Vale, pero no creas que me he rendido, conseguiré que me digas que sí.

-¿Sabes qué?

-¿Qué?

-Nunca pensé que un chico tan “duro” y rebelde como tú, pudiese estar tan nervioso por lo que te pueda decir.

-Antes de conocerte yo tampoco lo veía capaz. Pero aquí estoy, pendiente de ti a cada momento.

Y seguimos hablando tumbados en la cama hasta que nos quedamos dormidos.

Fin del flashback

Al ver que mi bello durmiente no despertaba decidí ponerme encima de él. Cuando estaba a horcajadas, puse mi pelo hacia delante para que acariciara su cara y así hacerle cosquillas. Iba moviendo suavemente la cabeza, él de vez en cuando arrugaba la nariz en señal de molestia. Finalmente sus párpados de abrieron dejándome ver esos ojos azules.

-Buenos días.-dijo bostezando.

-Buenos días, dormilón.-Nos quedamos en silencio unos instantes hasta que él me tomó por la cintura y me tumbó en la cama, poniéndose él sobre mí.

-Nunca respondiste a mi pregunta de si querías estar conmigo.

-Ni lo voy a hacer hasta que te lo ganes.-dije, le besé la mejilla. Él sonrío y se puso a hacerme cosquillas, haciéndome gritar.

-¡Para, para! Que mi hermano puede escucharte.-Apenas había terminado la frase cuando la puerta de la habitación se abrió y de ella salió Iván.

-¿Qué ha pasado?-preguntó alarmado. Creo que su cara  cambió 10 veces de expresión al vernos a Álex y a mí en mi casa.

-Iván, nosotros...

-No quiero saberlo ahora, porque no quiero darle una paliza aún al tío que está contigo, pero cuando mamá se vaya a trabajar os quiero a los dos en el salón, que vamos a hablar y a darme una buena razón para no echarlo a él de esta casa.-dijo mi hermano. Después de eso, salió de la habitación.

-Ya puedes empezar a pensar que le dirás-le digo yo.

-¿Yo?

-Sí, tú.-le digo.

-No quiero, y además sigo teniendo sueño. Es pronto.

-¿Pronto? Pero si son las...-miré mi despertador para mirar la hora, pero tenía razón, eran las nueve de la mañana, un poco pronto.-Vale... venga, es pronto, pero ¿enserio tienes sueño?

-Sí, soy como los bebés, necesito mis 12 horas de sueño o no soy persona.-dijo haciéndome soltar una carcajada.-Tu también puedes dormir.-dijo ya con los ojos cerrados.

-No tengo sueño.-dije, pero un bostezo traicionero salió de mi boca.

-Vamos, enana, ven aquí.-dijo abriendo los brazos. Yo me acerqué a él y finalmente me quedé dormida entre sus brazos.

Mi móvil empezó a sonar, despertándonos a los dos. Adormilada lo cogí sin si quiera mirar quien era.
-¿Diga?-pregunté.

-Soy Amelia. ¿Estabas durmiendo?

-Sí... No he dormido muy bien, me he despertado por la madrugada-dije riéndome.

-Eh... vale... ¿Puedes quedar?

-¿Cuándo?-pregunté, eso alarmó a Álex, que levantó la cabeza y me miró.

-En una hora, en el parque...

-¿En una hora?-dije asombrada. Estaba como en otro mundo, en mi cama con Álex.

-Di que no, di que no.-me suplicó Álex haciendo pucheros.

Pero al ver que Amelia me necesitaba acepté.

-Sí, claro, en un ahora estoy allí. ¡Adiós!-no le di tiempo a despedirse y colgué.

-¿Te vas a ir?

-Sí, he quedado con Amelia en el parque en una hora, me necesita.

-¿Puedo llevarte?-preguntó.

-Álex, está a tres manzanas de aquí, no voy a morir por caminar un poco. Además, seguro que tienes cosas que hacer.-dije levantándome de la cama.

-Pues la verdad es que no...-dijo, pero su expresión cambió.-Sí, es verdad, tengo que ir a ver a un amigo, él me dijo que viniera aquí ayer por la noche, tengo que contarle como ha ido.

-¿Y qué le dirás?-pregunté, él se levantó y se acercó a mí.

-Que has caído rendida a mis pies.-me rodeó la cintura con los brazos y me miró.

-Eso no es cierto, nunca te dije que sí.

-Nunca dijiste que no.-contraatacó.

-Tú ganas.-le dije.-Venga, vamos, que mi madre ya se ha ido, y tenemos que hablar con mi hermano.
-Estoy listo para morir.-dijo dramáticamente.

Salimos al salón, y allí estaba sentado mi hermano mirando la tele, cuando nos vio apagó la tele y se puso serio.

-Iván, no intentes hacer de padre, porque no lo eres...-le dije.

-Solo quería hacerlo más dramático y en plan película. Bueno, a ver, tú.-señaló a Álex.-Razones de porque estabas en la habitación de mi hermana.

-Ayer por la noche me colé en su habitación porque tenía que hablar con ella., y nos quedamos dormidos.

-¿Y se puede saber de qué tenías que hablar con ella?-preguntó, Álex no se ruborizó como yo.

-No, no se puede saber.

-¿Leire?-me dijo mi hermano.

-Me dijo que me quería.-Álex abrió los ojos y me miró con cara da “¿Por qué cojones lo has dicho?”

-¿Qué?-mi hermano también estaba boquiabierto.-¿Le dijiste qué?

-Sí, Iván, quiero a tu hermana, me di cuenta ayer y no quise esperar a decírselo.-dijo.

-Entonces, ¿estáis juntos?

-No.-dije con una sonrisa.-Tengo que irme, si eso habláis vosotros dos, yo he quedado.

-No, no quiero saber nada más, es suficiente. ¿Te hace una partida del Call of Duty?-le preguntó mi hermano a Álex.

-Claro.

Los dos se sentaron en el sofá y encendieron la PS3.

Fui a la plaza donde había quedado con Amelia y Amanda, y allí nos lo contó todo. Cuando dijo que Álex era uno de los líderes de esa banda me levanté y le llamé.

-¿Diga?

-Soy yo.

-¿Qué pasa?

-¿Eres tú el líder de la banda?

-¿Qué? ¿Quién te ha hablado de eso?

-Eso no importa, ¿lo eres o no?

-¡No! ¡Ni de coña!-dijo, yo solté un suspiro de alivio.

-¿Pero tu estás en ella no?

-Sí, pero soy un caso aparte, sólo estoy allí por si en un caso extremo me necesitan, soy como un comodín, estoy ahí por un amigo, que me pidió que me metiese con él. Pero no me meto en las cosas de ese chiflado que tenemos por líder.

-¿Quién es?

-¿No lo sabes? Cómo lo conoces, pensé que lo sabrías.

-¿Josh?-pregunté.

-No, él salió de la banda hace un mes o así, no sé. El líder es Lamoretti, el novio de tu amiga.-dijo, yo me quedé petrificada.-¿Leire? ¿Sigues ahí?

-Sí, sí, tengo que irme. Besos.

-Adiós, besos.

Le conté a Amelia lo de Lucas y decidió hablar con Álex. Cuando acabó me pasó el móvil.

-Ya le he explicado todo a tu amiga, no te preocupes.

-Vale, gracias, enserio.

-No hay de qué. Si me dices que sí estaré ahí siempre que me necesites.

-No flipes cariño. Adiós

-Espera. ¿Te vienes a cenar conmigo?-preguntó nervioso.

-Sí, claro, no creo que tarde mucho en llegar a casa.

-Vale, adiós.

Cuando Amelia nos dijo que nos quedáramos a dormir a su casa no pude negarme. Llamé a Álex y anulé la cena, aplazándola para el día siguiente.

Nos fuimos todas a casa de Amelia, y cuando nos leyó la carta de Josh, inexplicablemente me puse a llorar.
Al día siguiente, cuando nos levantamos ya eran la doce, la madre de Amelia nos invitó a comer, pero yo me fui a casa.

-¡Hola!-dije cuando entré en casa.

-¡Hola!-dijeron Nico e Iván a la vez desde el salón.

Iván me dijo que Álex le había dicho que me vendría a buscar a las ocho para ir a cenar.  Preparé la comida y comimos todos juntos.

La tarde se me pasó volando, en un parpadeo ya eran las ocho y el timbre estaba sonando.

-Buenas noches, señorita.-dijo Álex cuando salí fuera. Estaba con sus vaqueros y su chupa de cuero, me encantaba.

-Hola.-dije un poco tímida.

-¿Vamos?-preguntó subiéndose a su moto.

-Claro.

Me llevó a un restaurante  alejado del centro. Era muy acogedor, no había mucha gente. Cuando el camarero nos trajo la carta, este me miró de arriba abajo, poniéndome nerviosa. Era joven, de unos  18 años.

-¿Qué vas a pedir?-dijo Álex tranquilo.

-Una lasaña, hace mucho que no como una.

-Vale.-él llamó al camarero de antes y le dijo lo que queríamos. El camarero aunque estuviese hablando con Álex, no apartaba la vista de mí, y yo sabía que Álex lo sabía, pero sin embargo seguía tranquilo. Cuando el chico se fue le pregunté.

-¿No te inquieta que ese tipo me mire como lo hace?-pregunté, sus labios esbozaron una sonrisa.

-Esperaba que me hicieras esa pregunta. La verdad es que no. No soy del tipo celoso compulsivo. Si creo que el chico es una amenaza y ale diré algo, pero no lo es así que déjalo ser feliz, si se pasa ya me encargaré. ¿Y tú?

-¿Yo qué?
-¿Eres una chica celosa?

-No mucho, soy igual que tú, cuando veo una amenaza me hago cargo, pero hasta entonces nada.

-Mmm-dijo pensativo.

Nos trajeron la cena y cenamos mientras hablábamos de cosas sin importancia. El camarero no dejaba de vigilarme desde la barra. Y cuando pedimos la cuenta Álex me susurró:

-Ahora verás. Mira atentamente su cara.-dijo con una sonrisa. Yo no entendía nada.

El camarero se acercó con la cuenta en la mano. Álex sacó la tarjeta de crédito de su cartera y la puso en el platillo de la cuenta. Cuando el camarero estaba a punto de irse, le dijo que se girará hacia nosotros.

-¡Eh! Chico, ven aquí.-el chico se acercó sin vacilar a nuestra mesa.-No quiero que mires a mi chica así otra vez ¿vale? Que te quede claro, me has tocado los cojones toda la noche, y ya es hora de decírtelo.-el chico solo soltó una carcajada. Y se fue con la tarjeta en la mano.

-Ahora mira su cara.-me dijo Álex. Yo le hice caso. Seguí al chico con la mirada, y no pude evitar partirme de risa al ver como cambiaba su cara al ver de quien era esa tarjeta. Cuando volvió a la mesa, vino con paso vacilante y nervioso.

-Lo siento tío, no era mi intención mirar a tu chica así, siento si te he causado problemas Dupond.-dijo, y se metió en la cocina del restaurante rápidamente.

Nosotros dos nos levantamos de la mesa y salimos fuera riéndonos.

-Veo que tienes una buena reputación...-le dije.

-Sí, bueno. Me conoce todo el mundo.

Nos subimos a su moto y me llevó a casa. Nos quedamos por fuera caminando y hablando.

-¿Cuándo vas a decirme si quieres estar conmigo?

-Álex, tú y yo sabemos muy bien, que quiero estar contigo, que no hace falta que te diga que sí, porque ya lo sabes.-una sonrisa se formó en su cara mientras iba diciendo esas palabras. Nada más acabar me besó.

-¿Juntos?-preguntó al separarnos.

-Juntos.-y le volví a besar.

domingo, 5 de mayo de 2013

CAPÍTULO 51

Joel

La calle estaba atestada de gente, gente que iba a trabajar, al médico, a ver a un amigo, o simplemente a pasear. Mientras caminaba entre la gente, me daba cuenta de que cada persona es un mundo diferente. Ajena a las demás personas que pasan a su lado. A sus pensamientos, sufrimientos o alegrías.

Nunca pensé que pudiera echar tanto de menos a alguien. “Cursiladas” era lo que pensaba al ver las películas donde la gente sufría por no poder ver a su pareja. Ahora los comprendía completamente. Allí en California no tenía nada. Mi vida, mi alma y mi corazón estaban esperándome en Francia con una chica de pelo rizado y ojos azules.

Llegué a mi nueva casa, que aunque sea pequeña es acogedora. Una bola de pelo gris vino a saludarme.

-Hola, India.-dije acariciándole la cabeza, ella ronroneó.

-Joel, estoy en el despacho. ¿Has ido a comprar?-dijo mi padre.

-Sí, ya preparo yo la comida, tú no te levantes por mí, no...-dije con indiferencia. Desde que nos habíamos mudado la relación con mi padre estaba un poco tensa. ¿Qué esperaba? Me acababa de separar de lo que más quería.

Para comer preparé unas simples hamburguesas y sin esperar a que mi padre saliese de su despacho me puse a comer. India estaba en la silla de al lado, mirándome, pidiéndome silenciosamente que le diese un poco de comida. No pude resistirme y le di un trozo de mi hamburguesa.

-¿Ya le estás dando comida a eso?-preguntó mi padre entrando en el comedor.

-Sí, y “eso” tiene nombre.

Es no se dignó a responderme, simplemente se comió su hamburguesa, tuvimos una pequeña charla de cómo había ido el día y se encerró en su despacho nuevamente.

-¿También la echas de menos no, pequeña?-le dije a India mientras recogía los platos y los metía en el lavavajillas. Ella maulló en respuesta.

Me senté en el sofá a mirar un poco la televisión. A los 15 minutos ya me había cansado de telenovelas y ya estaba en la calle otra vez. Decidí ir a explorar un poco el barrio, ya que en dos días que llevaba allí solo había salido para ir a comprar o ir algún sitio cerca de casa.

Empezó a anochecer, sí, ya llevaba más de 3 horas fuera de casa, y se me habían pasado como 5 minutos.

Había ido por calles casi desiertas. Pero en una de aquellas había encontrado una librería. Estaba escondida, y sin nada que la señalizara. Si no te fijabas puede que hasta pasaras sin verla. Era un sitio pequeño, pero atestado de libros. Era uno de esos sitios que aunque estén llenos de cosas es encantador. La dependienta era una chica de unos treinta años. Era una chica que me enseñó que las apariencias engañan. Llevaba tatuajes, piercings  y vestía de negro. Pero le apasionaba la lectura, me dijo que más de la mitad de los libros que había allí ya se loa había leído. Diciéndole que volvería por allí, salí de la tienda.

Estaba caminando cuando se puso a llover.  Era una lluvia leve, pero que solo te preparaba para lo que llegaba después.

Cuando se puso a llover de verdad, yo estaba pasando por una pequeña plaza. Vacía, excepto por un banco. Una chica estaba allí sentada, mirando al cielo mientras las gotas la empapaban. Parecía hechizada, viendo las gotas caer.



Me acerqué para saber si estaba bien.

-¿Perdona estas bien?-pregunté un poco incómodo.

-¿Eh?-dijo un poco confusa al verme allí parado.

-Que si estás bien... ¿No tienes frío?

-No.

-Bueno, pues nada, adiós.-dije alejándome de allí un poco confuso por lo que acababa de pasar.

Llegué a mi casa cansado y empapado. Me di una ducha y cuando me senté en el sofá India empezó a maullar. Vi que no tenía comida.

-¿No puedes esperar a mañana para que vaya a comprar?-dije. Ella se limitó a observarme.-Vale, has ganado.

Me levanté, me despedí de mi padre y salí por tercera vez.

-Pienso con arroz, pienso alto en proteínas, pienso con verduras, pienso con trozos de pescado sabroso.-leía en voz alta los paquetes de pienso que había en el supermercado. Al final cogí el que me venía más a mano: Pienso con arroz. Pagué y salí de allí, por suerte había dejado de llover.

-¡Eh! ¡Chico raro!-gritaron, yo me giré, más quenada por saber a quién llamaban. Al girarme vi a la chica loca que estaba antes sentada en el banco. Vino corriendo hacia mí.

-¿Eh?-fue lo único que se me ocurrió decir.

-Ya decía yo que eres raro.

-¿Enserio yo soy el raro? ¿Y tú que te sientas en un banco mientras diluvia que eres? ¿Un extraterrestre?-dije andando con ella al lado.

-Puede... Nunca se sabe...-se rio ella.- ¿Qué llevas ahí?-preguntó curiosa mirando la bolsa que llevaba.

-Comida para gato. Enserio, esto es raro. No te conozco de nada y estamos hablando como si de toda la vida.

-Si lo dices así, sí que suena raro...

-¿Y de qué manera no suena raro?-pregunté.

-Pues no sé...

-¿Cómo te llamas?-pregunté cambiando de tema.

-Jennifer Lopez ¿tú?-dijo segura.

-Johnny Deep.-le seguí el juego.

-Encantada.

-¿Igualmente?-pregunté confuso. Estábamos caminando cuando llegamos a mi casa.-Vivo aquí.

-Yo también.-dijo ella.

-¿De verdad?

-No.-dijo ella, esa chica me confundía.

Metí la mano en el bolsillo para sacar las llaves, pero al sacarlas se me cayó la cartera. Ella la cogió y la abrió mirando mi DNI.

-Joel Moore-dijo ella leyendo mi nombre.-No me gusta.

-No tiene por qué hacerlo.-me estaba empezando a cansar de su comportamiento.-Adiós.

-¡Adiosito!

Subí a casa y le puse comida India. Después de eso me puse a hacer la cena, un solomillo a la plancha con unas patatas para acompañar.

Empecé a pensar que era como la mujer de la casa. Iba a comprar, limpiaba, hacia la comida... En cambio mi padre se pasaba el día en el despacho atendiendo llamadas.

-¡A cenar!-grité para que mi padre me oyese.

-¡Cuánto humo! ¿No has encendido el extractor?-preguntó mi padre entrando en la cocina-comedor. Se acercó a la puerta de la terraza y la abrió antes de poder decirle algo.

-¡No! ¡No abras! India se escap...-empecé a decir, pero fue demasiado tarde, India ya había salido por el balcón y que fuese un primer piso no ayudaba. Fui corriendo al balcón y vi que se iba por la derecha. Maldije a mi padre y bajé corriendo las escaleras para buscarla.

-¡India!-gritaba por la calle, buscando por todos lados. Estaba a tres manzanas de mi casa y empecé a pensar que no la encontraría.

-¿Otra vez tú?-preguntó una voz conocida. Levanté la cabeza y vi a la chica misteriosa con India en brazos.

-¡India!-grité, acercándome a ella y cogiéndola yo.-Menos mal, que te he encontrado,  Amanda sino me mataba.

-¿Esta es la gata para la que comprabas comida?

-Sí, y al abrir la puerta de la terraza se ha escapado.-dije, entonces me fijé que la chica estaba toda manchada.-Oye, estás toda manchada.-ella se miró a sí misma.

-Ha sido tu gata, se ha ensuciado las patas con el agua de la lluvia y me ha ensuciado... Mierda, no tengo nada para cambiarme...-dijo ella. Entonces algunas gotas empezaron a caernos sobre la cabeza.-Lo que me faltaba...

-¿No tienes nada para cambiarte?-ella negó con la cabeza.- ¿y tu casa?

-No hay nadie y se me han quedado las llaves dentro, hasta mañana no vuelve mis padres, está de viaje de negocios, estaba yendo a casa de una amiga, pero no tengo dinero para el bus así que tampoco puedo ir...-me miró y entonces una idea se le cruzó por la cara-¿Puedo quedarme en tu casa?

-¿Qué?-pregunté atónito.

-Sí, me dejas ropa y duermo allí ya sabes...

-¡No! No es por ser maleducada ni nada, pero no te conozco, no sé tu nombre, y no meto a desconocidos en mi casa, ¿qué dirá mi padre?-dije yo, ella me miró con tristeza, y mi parte compasiva le ofreció un trato.-Si quieres puedes venir a mi casa, te dejo algo de ropa y dinero y te vas a casa de tu amiga.

-Vale-dijo ella empezando a dar saltitos por la calle.- ¿Quién es Amanda?

-¿Qué?

-Antes le has dicho a la gata que Amanda te iba a matar si se perdía.

-Ah... Es mi novia.

-¿Vive contigo?

-No, vive en Francia, hace una semana yo también, pero me he mudado por mi padre y su trabajo... Y ella me dejó a su gata para que la cuidase.-Acordándome de eso, me estaba poniendo melancólico.

-Vale.-dijo sonriendo.

Llegamos a mi casa, no le dije nada a mi padre, suponía que no se enteraría de nada. Entré a la chica a mi habitación.

-¿Puedo ducharme?-preguntó.

-Sí, el baño está allí.-dije señalando una puerta en mi habitación.-Espera que elijamos algo de ropa para ti y te vas a duchar.

-Vale.

Cuando conseguimos algo de ropa que le podía ir bien se metió en el baño para ducharse. 15 minutos después había salido. Se estaba peinando y el teléfono de casa empezó a sonar. Fui a cogerlo, era para mi padre, así que fui a su despacho y se lo di. Cuando entré a mi habitación, vi a la chica con mi móvil en la oreja hablando.

-Míralo, ahora viene, ahora se pone.-me tendió el móvil gesticulando que era Amanda, yo lo cogí.
-¿Hola?

-¿Joel?

-Soy yo.-la chica se metió en el baño para dejarme hablar tranquilo.

-¿Quién era esa?-preguntó un poco enfadada.

-No te preocupes por ella. Es una chica que me he encontrado y me ha pedido que le deje ropa para irse a casa de una amiga porque no tiene llaves de su casa.

-¿Qué? ¿Te la has encontrado por la calle y ya está en tu casa como si nada?

-No ha sido así, es complicado, ya te lo contaré más detalladamente en otro momento.

-Vale-dijo un poco insegura-. Te echo de menos.

-Yo también, e India también. El otro día se puso a maullarle  a la foto que tengo de fondo de pantalla en el ordenador donde sales tú.-ella se rio.

Un silencio inundó la línea, solo se oía nuestra respiración.

-¿Estás ahí?-pregunté preocupado. Ella respondió con un leve “sí”.

-¿Pasa algo?-pregunté.

-Sí. Joel... yo...

AMANDA

Ese día por la mañana.

Me levanté por la mañana y fui a desayunar. No me encontraba muy bien hacía unos días, pero pensé que no era importante.

Me pasé el día encerrada en casa, hasta que las náuseas volvieron a mí. Fui corriendo al baño y vomité. Me puse el termómetro.: 36’5 Cº no tenía fiebre.

Mi móvil empezó a sonar, deseaba que fuese Joel, pero un número desconocido estaba en la pantalla. Igualmente lo cogí.

-¿Diga?

-¿Amanda? Soy Pablo.-otra vez el chico ese. No sabía porque le había dado mi número.

-Ah, hola Pablo.-intenté sonar amable.

-¿Qué tal?

-Bien.-mentí.- ¿tú?

-También, ¿puedes quedar esta tarde?

-Eh... La verdad es que no me encuentro muy bien, creo que estoy incubando algo...

-¿Quieres que te haga compañía?-que atrevido el chico, ya se tomaba esas confianzas ¿qué se creía? Quise dejarle claro una cosa.

-No, ahora iba a llamar a mi NOVIO...-dije remarcando la palabra novio.

-Ah... Bueno, pues ya nos veremos si eso...-dijo un poco cortado.

-Adiós, Pablo.

-Adiós.

Me sentía mal por haberle hablado asía Pablo pero no llevaba un bueno día. Sentada en el sofá volví a sentirme mal y volví al baño para vomitar. Después de eso, decidí llamar a Joel.

-¿Diga?-contestó una voz femenina. Miré la pantalla por si había marcado bien. Sí, el número de Joel.

-¿Joel?

-No, no está. Soy una amiga ¿tú eres?

-Amanda, ¿puedes decirle que se ponga?

-No sé dónde está...

-Ah... Bueno...

- Míralo, ahora viene, ahora se pone.

-¿Hola?-preguntó la voz de alguien al otro lado.

-¿Joel?-pregunté.

-Soy yo.-contestó.

-¿Quién era esa?-pregunté un poco enfadada porque contestara esa.

-No te preocupes por ella. Es una chica que me he encontrado y me ha pedido que le deje ropa para irse a casa de una amiga porque no tiene llaves de su casa.

-¿Qué? ¿Te la has encontrado por la calle y ya está en tu casa como si nada?-dije estupefacta.

-No ha sido así, es complicado, ya te lo contaré más detalladamente en otro momento.

-Vale-dije un poco insegura. Estaba andando por la casa cuando me fijé en el calendario. Mis ojos se abrieron con sorpresa al ver que tenía una semana de retraso en la menstruación. -. Te echo de menos.

-Yo también, e India también. El otro día se puso a maullarle  a la foto que tengo de fondo de pantalla en el ordenador donde sales tú.-Yo me reí.

No podía ser, era imposible que... no, no tenía ni que pensarlo.

-¿Estás ahí?-preguntó preocupado Joel.  Entonces caí en la cuenta de las náuseas de estos días, y en que no tenía fiebre. Era totalmente probable. Susurré un “sí”.

-¿Pasa algo?-preguntó. Yo me quedé callada. Pero tenía que decírselo. Así que allá iba.

-Sí. Joel... yo...

-¿Qué?

-Creo que estoy embarazada.