domingo, 4 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 35

Leire

Un hombre mayor, de pelo canoso, nos abre la puerta a Álex y a mí, supongo que es el mayordomo... Entro temblorosa en un salón, era todo de lujo, clásico, en el suelo hay una gran alfombra redonda. En medio hay una pequeña mesa con un jarrón de flores encima, al fondo se ven unas grandes escaleras que suben al primer piso, y en el techo una lámpara de araña.


-Ven, por aquí-me dice Álex yendo hacia un gran salón que hay a la derecha, allí sentado, en un sofá está Dylan, vestido en un traje negro, y repeinado hacia atrás con gomina, de una manera un tanto rara y horripilante...
-¡Hola!-dice Dylan levantándose hacia mí, y besándome en los labios con pasión inesperadamente.
-Joder, Dylan, llévatela a un hotel, pero no me hagas sufrir viendo esto...-dice Álex, que nos mira con asco, y después se va por las escaleras. Yo estoy muerta de vergüenza y roja como un tomate.
-No le hagas caso, solo tiene envidia...-me dice Dylan, lo bastante fuerte, para que su hermano nos oiga.
-¡Sí, claro! ¡Ya te gustaría a ti que tuviese envidia de esa!-se oye desde el piso de arriba.
-¡Esa tiene nombre!-le grito.
-¡Uy, es verdad! Me corrijo: ¡Ya te gustaría a ti que tuviese envidia de la enana!-dice él bajando de nuevo las escaleras.
-Que no me llames enana...-le digo roja, pero no es por vergüenza, sino por ira. Y me lanzo a atacar al ser repulsivo que esta frente a mí y no para de llamarme enana.
-¡Eh! Tranquila...-dice Álex agarrándome antes de que le haga nada.-Paz y amor, enana, paz y amor...-dice con una sonrisa en la cara.
-Te odio-le digo zafándome de su agarre y yéndome hacia la puerta de entrada.
-Ya te vale, Álex...-le dice Dylan.
-¿Qué? Pero si no he hecho nada, es esa que se queja por todo...-le responde el mayor.
Antes de que pueda salir de la casa, un señor entra por la puerta, supongo que es el padre de los chicos porque tiene los mismos rasgos que ellos y los mismos ojos. Dylan aparece a mí lado, y le sonría al hombre.
-Papá, esta es Leire, mi novia.-dice él. El hombre, me mira de arriba abajo haciendo que me sienta intimidada.
-¡Fantástico! ¿Mi hijo te trata bien?-dice cambiando totalmente su expresión por una de felicidad.
-Eh.. sí, sí...-le digo aún impresionada por su repentino cambio de actitud.
-Así me gusta, ¡Claudia, ven!-dice el hombre asomándose a la puerta.
Una mujer de más o menos la edad del hombre entra por la puerta, tiene el pelo negro igual que los dos hermanos, pero ella tiene ojos marrones.
-Ella es Leire, la novia de nuestro hijo...-le dice el hombre a la mujer que me mira con una sonrisa en la cara.
-¿La novia de Dylan?-dice la mujer abrazándome.
-S-sí -Consigo decir por la falta de aire en mis pulmones.
-Maravilloso, ¿a qué esperamos? Vamos a cenar, y así hablamos un poco más Laia.
-Leire...-le digo corrigiéndole.
-Es lo que he dicho.-dice la mujer yendo hacia el comedor, pasando al lado de Álex, pero tanto los padres como él no se dirigen ni la mirada, solo de los labios de la mujer sale un suave: “Hola, Álex” Y se alejan caminando.
Cuando llegamos al comedor, veo que también es de estilo clásico como el resto de la casa, la mesa ya esta puesta, las sillas son de terciopelo.

Nos sentamos en la mesa, yo al lado de Dylan, Álex en frente de mí, y los padres uno a cada extremo de la mesa.
-Y... dime Leire, ¿qué quieres estudiar?-me pregunta el padre de los chicos.
-Me gustaría estudiar fotografía, y si no puedo, pues periodismo.
-Buenas elecciones-me responde el hombre.
-¿Y Con quién vives?-me pregunta la madre.
-Vivo con mis dos hermanos y mi madre.
-Su hermano Iván, iba al instituto con Álex...-interviene Dylan.
La pareja mira a Álex un momento sin decirle nada, y me siguen preguntando sobre temas superficiales... (a que instituto voy, de que trabaja mi madre, si me van bien los estudios...)
Para cenar nos dan un filete de ternera con ensalada, y, de segundo un plato merluza al horno con patatas asadas. Pero como no, la suerte no me acompaña, y los dos hermanos se ponen a discutir.
-¿Cuanto tiempo lleváis saliendo?-nos pregunta Álex.
-Un mes-responde Dylan.
-Un día-respondo yo, los dos nos miramos, y después miramos a Álex.
-¿Y bien?-dice con una sonrisa en la cara.
-Un día...-responde Dylan.
-Un mes...-digo al mismo tiempo que él.
-Tortolitos, a ver si os aclaráis...-dice Álex intentando reprimir la risa, yo estoy roja de la vergüenza, y Dylan esta furioso por el ridículo que su hermano le esta haciendo pasar frente a sus padres.
-No te importa cuando empezamos a salir.-dice Dylan.
-No, no si a mí no me importa, debería importaros a vosotros, que cuando tengáis que celebrar el año que llevéis juntos, uno de vosotros lo celebrará un mes antes que el otro...-dice Álex, la risa ya se le escapa.
-Cállate-le responde Dylan seco.
-Hombre, no seas así, yo diría que tendríais que fijar una fecha intermedia para celebrar el aniversario ¿no?-dice Álex con burla.
-Ya basta, Álex -interviene el padre.
-Estoy harto, no puedo ni hablar con mi propio hermano, no os aguanto.-dice Álex levantándose de la silla y subiendo por las escaleras.
Un silencio sepulcral invado el comedor, hasta que la madre de Dylan y Álex, me mira a mí y me dice:
-Laia, querida, podrías dejarnos a solas con nuestro hijo, tenemos que hablar.
-Es Leire...-le reprocho a la mujer levantándome de la mesa.
Me alejo del comedor, y no se donde ir, así que opto por investigar la parte de arriba, subo las escaleras, y abro una puerta, es una habitación con aspecto antiguo, por las cantidades de fotos que hay de los padres de Dylan diría que esta es su habitación, y además tiene el aspecto serio que ellos tienen.


Cierro la puerta, y me voy hacia la del fondo del pasillo, abro la puerta, y me encuentro una habitación moderna. No tiene nada que ver con el resto de la casa, en la pared de enfrente de la cama hay un graffiti que pone Álex, así que supongo que esta es su habitación.





Cuando voy a salir de la habitación me encuentro con Álex saliendo de lo que supongo que es el baño de la habitación, va sin camiseta.
-¿Qué haces aquí, enana?-me pregunta, acercándose al armario y sacando una camiseta.
-Nada, solo miraba.
-Ya has conocido a mi familia, me ha sorprendido que no salieras gritando como una histérica...
-Mi hermano es peor que todos ellos juntos, créeme...-le digo mirando los objetos que tiene en las estanterías, unos cuantos libros, unas medallas de fútbol...
-¿Tu hermano es Iván?-me pregunta, yo asiento con la cabeza- No te pareces a él, el es tan simpático...-dice con una sonrisa en la cara.
-Imbécil.-le digo mirándolo.
-Enana.-me dice retándome con la mirada.
-No soy enana-le digo acercándome a él.
-Sí lo eres-dice él dando un paso hacia mí.
-No-le digo apenas a unos centímetros de él.
-Sí...-me dice susurrándome en el oído, yo doy media vuelta, y me siento en su cama.
-¿Por qué no te llevas bien con tus padres?-le pregunto.
-Tonterías, no quieras saber.-dice despreocupado.
-Pero es que si quiero saber...-le digo insistiendo.
-Pues no te lo voy a contar-dice él con el ceño fruncido.
-Vale, pero acabaras contándomelo...
-Lo dudo...
-Ya lo verás, algún día.-le digo.
Nos quedamos en silencio un rato, no es un silencio incomodo, cada uno piensa en sus cosas. Pero desde abajo se oye a Dylan llamándome, yo me levanto de la cama, y salgo de la habitación seguida por Álex.
La verdad, es que preferiría irme ya de esta casa, siento que gracias a mí, toda la familia se ha peleado.
-¿Quieres irte ya a casa?-me pregunta Álex, que parece que me ha leído la mente.
-La verdad es que sí... Creo que os habéis peleado por mi culpa.
-¿La pelea de antes? No te preocupes, pasa a menudo, por eso no estoy casi nunca en mi casa, siempre que vengo acabo peleándome, solo vengo para dormir y poco más...
-Vale... Pero no quiero irme así como así, tus padres pensarán que no me ha gustado estar aquí...
-No te preocupes, ya me ocupo yo-dice Álex con una sonrisa.
Nos vamos al comedor de nuevo, y Álex les dice a sus padres que me encuentro mal, y que me llevará a mí casa. Dylan no se opone a que sea él quien me acompaña, se despide de mí con un beso en los labios y me voy con Álex, esta vez decide coger el coche.
-¿Puedo poner la radio?-le pregunto.
-Claro.
Pulso el botón para encender la radio, y se escucha la canción de All Star de Smash Mouth, los dos comenzamos a cantar, y a reírnos cada vez que desafinamos.
Cantando llegamos a mí casa, él apaga la radio, nos miramos en silencio, como queriendo decir algo, pero al final nadie dice nada.
-Adiós, enana-me dice sonriendo.
-Adiós, idiota-le digo devolviéndole la sonrisa y saliendo del coche.
Entro en mi casa, miro el reloj, es bastante tarde, las 2:30 de la madrugada, la noche se me ha pasado volando, me voy a mi habitación, me pongo el pijama y me duermo, pensando en la noche que acabo de pasar.

domingo, 28 de octubre de 2012

CAPÍTULO 34


Amelia

Sentí como alguien me besaba la espalda, y me acariciaba el vientre, yo estaba medio dormida, me giré y me encontré con un Lucas sonriente.
-Buenos días, pequeña.-me dijo besándome en los labios dulcemente.
-Buenos, días-le respondo.
-¿Has dormido bien?
-Perfectamente-le digo.
-Yo también-entonces se levanta de la cama, y se empieza a poner los pantalones y camiseta.
-Ven...-le digo agarrándolo de la camiseta y tumbándolo a mi lado, y besándolo intensamente.
-¿Y esto? ¿Quién eres tú, y qué has hecho con mi vergonzosa, cohibida y adorable Amelia?-pregunta él riéndose.
-Se ha ido un rato...-le digo besándolo de nuevo.
-¿Y estará mucho tiempo fuera?-me pregunta poniéndose encima de mí, pero sin aplastarme.
-Depende...-le digo y entrelazo mis manos en su cuello para besarlo, pero cuando estamos a milímetros de distancia se oye la puerta y un sonoro:
-¡Ya estoy en casa!-es mi madre.
-¡Hola, mamá!-consigo responder.-¡Escóndete!-le digo a Lucas.
-¿Por qué?-me pregunta confundido-si ya sabe que estamos juntos...
-Ya lo sé, pero no creo que le guste saber que su hijita ha dormido con un chico, es que es muy conservadora... Madres...-le digo levantándome de la cama, y metiéndolo en el armario.
-Estás muy sexy así vestida...-dijo él mirándome de arriba abajo, yo hice lo mismo, y me sonrojé al ver que iba en ropa interior.
-¡Cállate!-le digo cerrando las puertas del armario.
Apenas me da tiempo a ponerme el pijama antes de que mi madre entre en mi habitación.
-Hola, Amelia ¿te he despertado?-pregunta mi madre desde la puerta.
-No, ya estaba medio despierta-le digo.
-Ah, vale ¿quieres que te prepare el desayuno?-me pregunta ella cogiendo el pomo de la puerta.
-No, no hace falta...-le digo, ella empieza a cerrar la puerta, pero de repente se oye a alguien toser.
-¿Qué ha sido eso?-me pregunta ella.
-¿El qué? Yo no he oído nada...-le digo nerviosa, voy a matar a Lucas.
-Oh, vale...-pero antes de que cierre la puerta, otra vez se oye a Lucas toser de nuevo.
-¿Ves? Otra vez... ¿Quién ha tosido?-me pregunta mirándome fijamente.
-He sido yo, mamá, estoy un poco acatarrada...-le digo tosiendo de la manera más falsa que puede existir...
-¿Quieres una aspirina?-dice con preocupación.
-No, no, ya se me pasará.-le digo, mi madre hecha un vistazo a la habitación antes de irse, y pos si acaso no tenía ya bastante mala suerte, la puerta del armario donde estaba Lucas se entreabrió.
-¿Qué es eso?
-Nada, que tengo que ordenar el armario, que de tanta ropa ya se abre solo...
-Vale, me voy a duchar.-y se aleja caminando por el pasillo.
Yo cierro la puerta de mi habitación, y me voy directa al armario, dispuesta a echarle la bronca a Lucas, pero cuando abro el armario, veo a Lucas arrodillado, con la cara roja, y con las manos en el cuello, intentando respirar.
-¡Lucas! ¿Qué te pasa?-le pregunto zarandeándolo. Nada, no me responde, solo tose.  Como puedo, lo saco de allí dentro.-¡Lucas, responde!
-A-al-aler...-intenta decir, pero su tos se lo impide.
-¿Qué te pasa? ¡Oh, Dios mío! ¡Lucas!-le digo.
-Ale-lergia-consigue decirme.
-¿Alergia? ¿A qué?-le pregunto preocupada, él está tumbado en el suelo, apenas puede respirar, tiene la cara roja.
-Ny-nylon-dice, yo recuerdo que tengo unos pantalones de chándal de nylon en el armario.
-¡Lucas! ¿Qué hago?-le digo, algunas lágrimas están a punto de caer de mis ojos de lo preocupada que estoy.
-P-puedes...-pero no llega a terminar la frase, deja de respirar, sus manos se caen a sus lados, y su cara vuelve a tener un color normal, sin contar que está inconsciente en el suelo. No se movía, entonces me empecé a preocupar de verdad, me fijé en que no respiraba.
-¡¡Lucas!! ¡no! ¡Despierta!-dije entre sollozos, me apoyé en su pecho, y lloré.-No me dejes...-estaba tan concentrada, y preocupada llorando, que no me di cuenta de que dos ojos azules me miraban con diversión. Giré la cara, y vi a un Lucas sonriente mirándome con cara de niño bueno.-¿Pero qué?-dije, levanté la cabeza, y me arrodillé.
Lucas se puso a reír, tenía las manos en el vientre de la risa, y se le salían las lágrimas de tanto reír, entre todo eso el balbuceaba frases como “te lo has creído” o “tu cara ha sido lo mejor”
-¡Imbécil!-le dije, me separé de él, y le di la espalda. Él se seguía riendo, pero paró.
-Vale, lo siento...-dice él abrazándome por detrás, y dándome besos en el cello.
-Me había preocupado mucho-le digo.
-Lo siento mucho, no debí hacerlo...-me dice él.
-No, no debiste...-le digo apartándome de él.
-Es que quería demostrarte mis grandes dotes como actor...-dice él jalándome otra vez en un abrazo.
-Que gracioso...-le digo-casi haces que tu madre te descubra...
-Pero no lo ha hecho y eso es lo que importa...-dice.
-Vale... pero a la próxima no te lo perdono...-le digo seria.
-No habrá próxima vez...-me dice girándome hacia él y besándome, y como he dicho antes, mi suerte no podía ser peor, mi madre entró en mi habitación.
-Amelia, tienes la cre-ma...-dijo mi madre pero se detuvo, y pasó los ojos de mí a Lucas más de 10 veces.-Oh, hola, Lucas...
-Hola, Kate...-dice Lucas un poco cortado por la situación.
-Mamá, Lucas, eh...-empiezo a decir, y  rebusco en mi cabeza por alguna excusa que suene convincente, pero Lucas se me adelanta:
-Yo venía, para ver a su hija, y llevarla a dar una vuelta...
-Vale... Pues id, yo estaré aquí mirando alguna película...-dice ella.
-Oh, no, al final mi padre me ha llamado y me ha dicho que vuelva a casa, así que yo ya me iba...-dice Lucas dándome un pequeño beso en los labios, pasando junto a mi madre y saliendo de la casa.
-Mamá...
-No quiero explicaciones, como bien te puedes imaginar no me creo lo que ha dicho él, pero igualmente es tu novio, y puede dormir aquí...-me dice mi madre.
-¿Enserio?-digo realmente contenta.
-Sí...-acepta ella, yo empiezo a dar brincos por la habitación, y la abrazo.
Mi madre y yo pasamos la tarde juntas, hacemos un bizcocho de chocolate, que después nos comemos mientras vemos una película de amor Un paseo para recordar, lloramos como magdalenas, y justo cuando acabó la película recibí una llamada de Lucas.
-¿Diga?
-Amelia, soy yo Lucas...-dice él, suena alterado.
-¿Qué pasa?-le pregunto.
-Nada, bueno, sí, sí que pasa joder...-dice él, suena abatido.
-Lucas, ¿qué ha pasado?-le pregunto, mi madre fija los ojos en mí.
-Como te lo digo...  a ver, estábamos... y entonces, y cayó...-dice él sin acabar ninguna frase.
-¿Qué? Lucas, ¿quién estabais?-le digo preocupada.
-...-Lucas no dice nada durante unos segundos, y dice algo tan rápido que no consigo entenderlo-YoyJoshylohaatropelladounchoche.
-¿Qué? ¿Podrías repetirlo más lento?-le pregunto.
-Yo y Josh estábamos en la calle y cayó, y lo atropelló un coche.
-¿Josh?-preguntó, mi cara debe estar muy pálida, porque mi madre enseguida me pregunta que ha pasado.
-Sí, Josh...-me dice Lucas, de fondo se oyen las sirenas de la ambulancia-Oye, Amelia, no te preocupes, vendré allí cuando pueda, ahora tienen que llevarle al hospital...
-De-de acuerdo...-consigo decir, y cuelgo.
Mi madre se levanta del sofá y se acerca a mí.
-¿Qué ha pasado?-me pregunta preocupada.
-Han atropellado a Josh.

domingo, 21 de octubre de 2012

PROBLEMAS TÉCNICOS

Sé que hay gente que está esperando el capítulo 34, pero he tenido unos problemillas... Lo siento mucho, no podré subir un capítulo esta semana, no ha parado de hacer tormenta en todo el día, y no he podido escribir el capítulo, y el internet se me va cada dos por tres, menos mal que ahora tengo unos minutos para escribir esto, hasta la semana que viene no podré subir el próximo capítulo, intentaré que sea un poco más largo que los demás para recompensaros por esperar. ¡Lo siento! Bueno, lo único que os digo es que el próximo capítulo será de Amelia, y que habrá un accidente. Gracias por pasaros por el blog, y leer mi novela.

Marga.

domingo, 14 de octubre de 2012

CAPÍTULO 33


Amanda 

Estaba sola, en medio del bosque, por la noche, muerta de frío. ¿Dónde estaba Joel? ¿Me había dejado sola? No, no podía ser... Oí un crujir de hojas, me gire para ver de donde venia ese ruido, pero no vi nada, me apoye en el árbol más cercano, y me senté en el suelo apoyando la cabeza en las rodillas, esa noche era luna nueva, por lo tanto no se veía nada, volví a escuchar el crujir de las hojas secas del suelo, me gire hacia donde venia el sonido, e igual que la otra vez no vi nada.
-¿Joel? ¿Eres tú?-dije entrecortadamente por el miedo.
No obtuve respuesta, no entendía nada, aquella mañana había recibido una nota que ponía que a las 23:00 estuviese allí, y estaba firmada con su nombre...  ¿Habría sido una broma? No tenia sentido...
Quería irme de allí, pero me había perdido, no podía salir de aquel bosque, estaba sola, congelada, y con miedo. En ese momento oí el aullido de un lobo, próximo a mí. Empecé a sollozar, pensando que no saldría de allí, moriría congelada, y nadie lo sabría. Oí unos pasos acercarse entre los arboles.
-¿Hay alguien ahí?-pregunté temblorosa.
-Sí.
-¿Joel?
-Sí, soy yo, Amanda.
-¡Por fin! Pensé que no vendrías nunca...-le dije levantándome y acercándome a él para abrazarlo, pero él se apartó.
-No, no te acerques, venia a decirte que me voy, ya no te quiero, quiero que te alejes de mí, y no vuelvas, no quiero volver a verte.-dijo él con dureza.
-¿P-Pero Por...qué?-pregunte con lágrimas en los ojos.
-No tengo que darte explicaciones, quiero que desaparezcas de mi vida.
-No, no lo entiendo... ¿He hecho algo mal?-dije tartamudeando.
-No me gustas, ¿no lo entiendes? Eres tan ingenua que creíste que te quería de verdad, nunca te quise, eres una niña tonta, que cree que vive en un cuento de hadas.-dijo él mirándome a los  ojos.
Esto no podía estar pasándome, todo mi mundo se derrumbaba, miré a Joel con los ojos llenos de lágrimas, pero algo no encajó, sus ojos expresaban dolor, él apartó la mirada, lo mire de arriba abajo, y descubrí, un pie detrás de él, alguien le estaba forzando a decirme aquellas cosas.
-¿Quién hay detrás de ti?
-Nadie.
-¿Seguro? ¿Y de quién es ese tercer pie? ¿Tuyo?-pregunté.
-No te metas donde no te llaman, Amanda.
Escuche que alguien le susurraba al oído, y después me lo decía a mí.
-¿Quién es, Joel? ¿Por qué te hacen esto?-le pregunté a Joel.-¿Quién está detrás de ti, y te dice lo que me tienes que decir?
-A ver niña, deja de hacer tantas preguntas, y despídete ya de tu novio, si no quieres que lo mate ya.-dijo una voz que no era la de Joel.
Joel salió un poco más a la luz, y descubrí que le estaban apuntando con una pistola en la espalda, detrás de él, iba un chico más alto que él, de unos diecinueve, o veinte años, solo le conseguí ver los ojos, de un color azul claro, impresionante.
-¡No! No lo mates, por favor...-dije desesperada.
-Pues dile que me de lo que me debe, o lo mataré.-dijo aquel extraño.
-Te he dicho que no tengo nada para ti-le responde Joel, aquel chico le coge del cuello y le apunta en la cabeza con la pistola. Yo ahogo un grito en mi garganta-Amanda, vete de aquí, corre, escapa.
-No, no te voy a dejar aquí solo.
-Vendré a por ti, no te preocupes, solo vete...-dijo Joel, con una sonrisa torcida, para que me fuera, pero no lo iba a dejar allí.
-Muy bien, muy bien, ¿sabes qué? Cambio de planes...-el extraño habló, soltó a Joel, y dejó que se acercara a mí, nos abrazamos, pero segundos después aquel tío, me agarró, me tapó la boca con una mano, y con la otra me apuntó en la sien.
-¡No! ¡Suéltala!-dice Joel, corriendo hacia mí, pero no avanza mucho, porque el chico que me tiene le dispara en el pecho, Joel cae al suele jadeando, luchando por conseguir que el aire llegue a sus pulmones.
-¡Pero qué has hecho! ¡No!-digo mofándome de los brazos de aquel tipo y corriendo hacia Joel.-Tranquilo, te pondrás bien...
-Lo dudo mucho...-soltó aquel extraño, mientras se alejaba entre los árboles, lo último que vi fueron esos ojos azules que no olvidaría.
-Amanda...-susurró Joel.
-No te vayas, te quiero...
-Amanda...-volvió a repetir mi nombre-Amanda...
Me desperté de golpe, Joel estaba a mi lado mirándome preocupado, yo estaba cubierta de un sudor frío.
-Cariño, ¿estás bien?-preguntó, cogiéndome de las manos.
-S-sí...-le digo.
-¿Una pesadilla?-dice besándome la frente, yo asiento con la cabeza-Me has asustado, te has puesto a llorar, y te he despertado, aun son las 5:00 de la madrugada, intenta dormirte otra vez ¿vale?
-Vale, le digo besándolo, y apoyando mi cabeza en su pecho.
-Duérmete-dice acariciándome el pelo.
A las pocas horas vuelvo a despertarme, miro el despertador, las 9:00, ya es hora de levantarse, le doy pequeños besos en los labios a Joel, hasta que se despierta.
-Vamos, tenemos muchas cosas que hacer.
-Vale...-dice desperezándose.
Nos vestimos, desayunamos, y le planteo la idea que tengo en mente para disfrutar de estos días que me quedan para estar con él.
-Vale, tengo una idea, cada uno de nosotros vamos a escribir una lista con seis cosas que nos gustaría hacer juntos esta semana que nos queda antes de que te vayas, y nos guste o no, cumpliremos los deseos del otro ¿de acuerdo?
-Si, señora-dice poniéndose la mano en la frente, en plan soldado.
-Vale, pues, venga, escribe-le digo dándole un papel y un bolígrafo.
Yo también me pongo a escribir mi lista, y en ella pongo las seis cosas que me gstaría hacer con él, la primera:
1.  Ir al bosque, y enseñarle, la casa árbol.
Vale, espero unos minutos a que Joel acabe.
-¿Empezamos por ti o por mí?-me pregunta él.
-Me da igual, en mi número uno, tenemos que ir al bosque.
-En el mio también.
-Pues venga vamos...
Nos fuimos en su moto, hacia el bosque, antes de salir de mi casa, Joel cogió un cuchillo, pero no me dijo para que era, cuando llegamos allí, paseamos un poco, Joel, iba mirando los arboles, y se paró en frente de un árbol, y dijo:
-Aquí.-no me dijo nada más, sacó el cuchillo de sus pantalones, y se puso a tallar en el árbol, a los diez minutos, o así, se apartó, para que viera que había hecho.
Había hecho un corazón en el árbol:




Y dentro puso:  J x A  4EVER.
No sé porque pero me emocioné, y lo abracé, nos quedamos allí un buen rato, después decidí que era mi turno, de enseñarle mi casa árbol. Era una casa, que hice con mi padre antes de que nos abandonara a mi madre y a mí, tenía ventanas, puertas, y de toso, me encantaba estar allí, de pequeña, ahora hacia bastante que no iba, por la falta de tiempo, y transporte...
-¡Uau!-dijo Joel al verla-es impresionante...
-Ya, bueno... ¿entramos?
-Claro-dice él, mientras me sigue.
Subimos las escaleras, y entramos, dentro solo está el sofá rojo que íbamos a tirar, pero al final lo pusimos aquí, para sentarnos, y algunos juegos de mesa, y un colchón, y algunas mantas.
Nos pasamos la tarde allí metidos toda la tarde, hablando de cosas sin importancia, hasta que Joel dijo:
-¿Nos quedamos a dormir aquí?-pregunta.
-Venga, vale-le digo levantándome del sofá, y cogiendo una mantas, y poniéndolas sobre el colchón.
-Tendremos que ir a cenar, que no hemos comido, y mis tripas rugen...-dice Joel divertido.
-Vale, vamos a una pizzería que hay aquí cerca.
-De acuerdo.
Nos bajamos de la casa árbol, y nos vamos a la pizzería, cenamos, y volvemos al bosque, estamos tan cansados que tan solo llegar nos tumbamos en la cama, pero antes de dormirme le pregunto a Joel:
-¿Cuál es tu número 2?
-Lo descubrirás mañana.

domingo, 7 de octubre de 2012

CAPÍTULO 32


Leire

-¿Qué quieres hacer?-me pregunta Dylan después de unos minutos en silencio.
-¿Eh?-pregunto volviendo a la realidad, estaba ausente, pensando en la nochecita que me espera, Dylan se ríe ante mi respuesta.
-Que si quieres que te acompañe a tu casa para prepárate para la cena o esperamos un poco...-dice mirándome divertido.
-Eh... mejor me acompañas ya a casa, porque tengo que elegir que ponerme, ducharme y hacer muchas cosas, ah, y cuidar de mis hermanos.
-Vale... pero ¿sabes que tu hermano ya tiene 20 años no?
-Sí, lo sé, pero cuando está con mi hermano pequeño de 7 años parece que tienen la misma edad, así que necesita que lo cuida igual que el otro...-le digo, él se hecha a reír. Tiene una risa muy bonita, pero sigue sin gustarme, no.
-Pues, venga, vamos.-dice cogiéndome de la cintura y empezando a andar.
Dylan me lleva hasta mi casa, cuando estamos frente a la puerta intenta besarme, pero mi hermano llega a tiempo, y me salva diciendo que tiene que hablar conmigo, Dylan se va sin su beso diciéndome que me vendrá a bi¡uscar en dos horas, y yo, entro en mi casa aliviada.
-Gracias, gracias, gracias.-le digo a Iván abrazándolo.
-¿Por qué?
-Pos salvarme de...ese.
-¿Pero no es tu novio?-pregunta confundido.
-¡No! Bueno, sí... Es que me pidió salir y le dije que me encantaría, pero que no me gustaba... Y se ve que ese “pero” él no lo oyó...
-En menudos líos te metes hermanita-me dice riéndose.
-No tiene gracia, además esta noche tengo que ir a cenar a su casa, y resulta que su hermano es el tipo ese que me tiro en la discoteca.
-Ah, sí, lo que me contaste ayer del tío ese, pues no me imaginaba que fuese Álex, ¿pero que tiene de malo que sea él? ¿Te gusta?-dice levantando las cejas.
-¡No! ¡Al contrario, lo odio! Es un cretino imbécil, que no sabe pedir disculpas.
-Bueno, él es así...-dice Iván.
Me dirijo hacia mi habitación, entro en el vestidor, sí, habéis oído bien, tengo un vestidor, según mi madre todas las chicas deben tener un espacio solo para su ropa y zapatos. Y claro yo no le dije que no.


Miro entre los vestidos que tengo, y me decido por uno negro que solo me he puesto un par de veces.



Me voy a duchar, me maquillo, y sin darme cuanta solo quedan quince minutos para que aparezca Dylan en mi casa.
-¿Quién eres tu, y que has hecho con mi hermanita?-dice Iván al verme así vestida.
-Pues, soy tu hermanita, y no he hecho nada, solo me he arreglado.
-Todos estos años pensando que no tenías nada de eso-dice señalando mis curvas.
-Eso es porque no te fijas mucho...
-No, no, no, eso es porque siempre vas con sudaderas tres tallas más grandes que tú...
-Puede ser-le digo dándole un beso en la mejilla cuando oigo el timbre.
-Diviértete...
-Pareces papá-le digo saliendo.
Cuando salgo de casa, y cierro la puerta, me giro, y allí plantado está un chico con ojos azules, y pelo negro, vestido con una camisa blanca, con los primeros botones desabrochados, vaqueros oscuros, y zapatos negros, y viene a recogerme a mí, no esperaba verlo tan bien vestido, sino un poco arreglado y ya está, pero le sienta bien... Es casi igual que su hermano, sin contar que él es casi 4 años mayor que Dylan, y que yo, y más guapo, pero su hermano es mi novio, y no él, ya le gustaría a él salir conmigo, es un estúpido que no sabe pedir perdón, y eso no se lo voy a perdonar, hasta que no se disculpe, o me hale un poco mejor, no como si fuese un objeto...
-¿Qué haces aquí?-le pregunto después de unos minutos en los que le he estado observando en silencio, al igual que él ha hecho conmigo.
-Pues verás, tu noviecito, mi hermano, tarda más en arreglarse que doce chicas seguidas, así que me ha mandado a recogerte, enana.
-Qué remedio...-le digo intentando no reírme de la broma que ha hecho de su hermano. Busco con la mirada el coche con el que nos iremos, pero no encuentro ninguno, así que pregunto-¿Y el coche?-él suelta una carcajada.
-No hay coche, nos vamos en mi moto.-dice él, y yo busco con la mirada su moto, pero no la veo.-Está a tres manzanas de aquí, tendremos que ir andando, te parece bien ¿mi majestad?-dice haciendo una reverencia.
-Sí.
-Uff, menos mal, no querría que mandasen al verdugo para que me corte la cabeza.-dice él dramatizando.
-No digas tonterías, y vamos-le digo.
-Pues ahora que lo dices me apetece quedarme aquí...-dice sentándose en un banco de por allí.
-Vamos.-le digo cruzándome de brazos y poniéndome delante de él.
-No te conviene ponerte en este plan mandón que llevas, por que te volveré a coger como esta tarde, y puesto que llevas vestido, no creo que te gustase que lo hiciera.-dice levantándose y juntando nuestras frentes, como llevo tacones solo es un poco más alto que yo, por que sin ellos, me saca más de dos palmos. Yo me pongo colorada, y él lo nota y esboza una pequeña sonrisa en sus labios, casi imperceptible.-Venga, vamos.-dice separándose de mí, y poniéndose a andar.
-Yo no soy mandona-le digo siguiendo con los brazos cruzados, caminando detrás de él. Él suelta una carcajada.
Andamos en silencio un rato, hace una noche tranquila, pero fría, y no puedo reprimir el castañeo de mis dientes, cosa que hace que Álex se gire.
-¿Tienes frío?-pregunta.
-No...Solo comprobaba la dureza de mis dientes golpeándolos uno con otro, no te jode... Pues sí, tengo frío, se me olvidó coger la chaqueta...-le digo.
-Eh, tranquila, que solo preguntaba.-dice él, volviéndose a girar y siguiendo andando, mis dientes siguen castañeando, y eso hace que a los pocos minutos Álex se vuelva a parar, me mire, se quite su chaqueta y me la de.-Toma.
-No hace falta...-le digo, ¿es lo que se suele decir, no?
-¿Seguro? Pues vale...-dice haciendo ademán de volvérsela a poner.
-No, no, no, sí que la quiero, tengo frío...-digo cogiendo la chaqueta de sus manos y poniéndomela, me va enorme, aún conserva su calor, está calentita...
-Ya llegamos-dice él girando a la derecha, allí aparcada está su moto.
Nos subimos a la moto, me da un casco, él se pone el suyo, y hacemos el camino en silencio, va a una velocidad moderada, yo me aferro a su cintura, y apoyo mi cabeza en su espalda.
-Tenemos que hacer una parada antes de ir a mi casa, espera aquí.-dice bajándose de la moto, y dirigiéndose a una tienda.
Ya es noche cerrada, y estamos en una calle sin gente, da un poco de miedo, y solo hay una farola que ilumina con una luz tenue la calle, está todo en silencio, pero empiezo a oír unos pasos que se acercan por mi espalda. Me giro, y veo a un hombre, mayor de unos 30 años, lleva el pelo rapado y está lleno de tatuajes, además de los piercings que lleva.
-Hola, preciosa, ¿qué haces tu por aquí a estas horas?
-Podría preguntarte lo mismo a ti.-le digo alejándome de él.
-Una chica valiente, por lo que veo...-dice él volviendo a aproximarse a mí.
-Aléjate-le digo, pero él tipo ese hace como sin no me oyese.-Aléjate o gritaré.
-¿Ah sí? ¿Y quién vendrá a salvarte tu mamá?-dice él.
-No, pero mi novio sí-le digo, supongo que he dicho que álex es mi novio por pura cobardía...
-Uy, que miedo, si tú tienes unos 15 o 16 años, tu novio debe tener ¿qué? ¿17? Todo un hombre...-dice acercándose aún más.
-No te acerques más, o juro que grito-le digo, pero él en cambio me agarra el culo con una mano, a lo que yo me pongo a gritar lo más fuerte que puedo. El hombre me hace callar dándome una bofetada.
-¡Leire!-dice Álex que ha salido corriendo de la tienda, me mira, ve la marca roja que tengo en la cara, y se acerca al hombre que me acaba de pegar hecho una furia.
-¿Así que tu eres el novio de ésta niña?-pregunta él hombre.
-Álex, yo...-empiezo a decir, pero él me interrumpe.
-Sí, soy su novio, ¿algún problema viejo?-dice él, yo me quedo con la boca abierta.
-No, ninguno, solo quería saber si la compartes, ya sabes, me la llevo, y mañana te la devuelvo... Nos vamos a divertir, seguro que más que contigo.-dice él tatuado, habla de mí como si fuese un objeto.
-Lo dudo mucho, pero bueno nunca es tarde para soñar...-le dice Álex volviendo hacia mí dispuesto a subirnos a la moto e irnos a su casa, pero el hombre le empuja, Álex se gira, y el tatuado le da dos puñetazos en la cara, uno en la cara, y otro en el ojo.
Álex le devuelve el golpe, y le da en la nariz, el hombre cae al suelo, y Álex vuelve hacia mí, de espaldas al hombre, y no ve que este se levanta y se acerca a él, así que aparto a Álex y le doy una patada en la entrepierna a aquel hombre, que cae  al suelo del dolor, y se retuerce.
-Bueno golpe-dice él subiendo a su moto, yo subo detrás de él. Y conduce durante cinco minutos, hasta llegar a una casa enorme, con barreras, y lleno de guardas de seguridad por todo. Entramos con la moto, y Álex aparcó la moto en un sitio donde ponía “ÁLEX DUPOND” y al lado un Porsche Carrera GT de color negro. Bajamos de la moto, él se quitó el casco al igual que yo, y me fijé en que tenía el labio partido, el golpe del tatuado había sido fuerte.
-Te sangra el labio-le digo sacando una toallita de mi bolso, y dándosela.
-Gracias-dice, la luz del jardín le ilumina la cara, y veo que tiene el ojo morado, y una herida en la ceja que le sangra. Saco otra toallita, y se lo paso por la ceja, entre quejidos de dolor por parte de él.
-No sé que pareces así, con un ojo morado, la camisa por fuera, el labio partido...
-Puedo arreglar lo de la camisa-dice colocándose por dentro la camisa.-Y el labio ya me ha dejado de sangrar, lo difícil es el ojo morado...
-Puedo maquillártelo...-le digo.
-¿Estás loca? De paso también me pones pintalabios, y nos hacemos la manicura.
-Que no... Que no se notará, mira ven-le digo haciendo que se siente en el césped.
-Esto es una locura...-dice él riendo.
Saco el neceser con el maquillaje del bolso y le maquillo un poco el ojo para que no se note el moratón. Cuando acabé no se le notaba nada, le di a Álex un pequeño espejo que llevaba.
-Has hecho un trabajo estupendo enana.
-No me llames enana-le digo yo.
-Lo siento, pero ya te has ganado ese mote.-dice riendo, y poniéndose de pie.-Bueno, venga, vamos a entrar que mi hermano ya debe haber terminado de arreglarse, y querrá ver ya a su novia.
-De acuerdo.-le digo siguiéndolo hacia la puerta, él se para justo delante de la puerta, a mí lado, me mira y dice:
-¿Preparada para conocer a la familia Dupond?
-En realidad... No.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Liebster Awards

¡Hola! Esta entrada no está dedicada a un capítulo, Amanda Laguna del blog Amor y mucho más... me ha nominado al premio Liebster Award, y tengo que responder a una cuantas preguntas.







-Normas:


-El que recibe el premio deberá escribir 11 cosas de si mismos(de cualquier tema)

-El que recibe el premio deberá responder las 11 preguntas que le ha enviado quien los ha nominado.

-El que recibe el premio deberá crear 11 preguntas mas para que las respondan sus nominados.

-Los nominados deberán confirmar que han recibido la nominacion.

-La nominacion no puede repetirse,es decir,los nominados no podrán enviar de vuelta la nominacion a quien ya los ha nominado anteriormente.

-11 cosas sobre mi misma:

1.Me encanta la lluvia, no sé porque pero siempre me ha gustado.

2.Amo leer, me encantan los libros románticos, pero también los de acción y aventuras.

3.Soy una persona que no suele llorar con las películas, a no ser que me tocan la vena sensible (Titanic) ;)

4.Me gusta ser como soy, no me gusta la gente que va de falsa por la vida para gustar a los demás.

5.Me inspiro cuando me tumbo en el sofá de mi terraza y miro el cielo, los pájaros, nubes...

6.Creo que en el mundo no hay NADA imposible, si crees que puedes, hazlo.

7.Me chiflan los Pitufos, desde pequeña siempre me han encantado :)

8. Tengo una oveja de peluche desde los tres años, siempre la he tenido a mi lado, es algo muy valioso para mí, ese pequeño peluche tiene toda mi infancia.

9.Me gustan los perros grandes, bueno los perros  y todo tipo de animales.

10.Mi película favorita de la infancia es y será SPIRIT de Dreamworks.

11.Me encantan los chicos con ojos claros ;)


-11 preguntas de Amor y mucho más...:


1.¿Qué es lo que más valoras de una persona?

Que sea sincera, que no se invente cosas para parecer mejor persona, por que sea como sea la gente la aceptará.

2.Nombra uno de los libros que más te hayan gustado.

Uff... Son muchos que me han gustado mucho, pero creo que Mírame y dispara, de Alessandra Neymar.

3.Si pudieras elegir nacer otra vez como otra persona, ¿quién o como serías?

Cualquier persona, menos alguien prepotente y que se crea superior, me gustaría ser yo otra vez, (si se pudiese claro...).

4.¿Qué es lo que más odias?

Las matemáticas, claramente.

5.Di un sueño que te gustaría llegar conseguir.

Conocer a algún famoso.

6.¿Frío o calor?

Frío, no soporto el calor, siempre me dicen que estoy muy blanca, pero es que no soporto estar al Sol más de media hora.

7.Di tú idea de un día perfecto.

Un día sin clases, con mis amigas, ir a algún sitio tranquilo, y sobretodo. Disfrutar.

8.¿Algún vicio?

Morderme las uñas... No puedo evitarlo, y más si estoy nerviosa.

9.¿Dulce o salado? Di porqué.

Dulce, me pierde el chocolate, el helado de vainilla, todo.

10.Nombra un lugar al que te encantaría ir.

París, claramente, es el sueño que siempre he tenido, ir a la Torre Eiffel, y caminar por la calles de París.

11.Di algo sagrado para ti.

Algo sagrado... No sé, creo que los libros que tengo, tengo todos los libros que me he ido leyendo desde pequeñita hasta ahora, todos guardados, y nunca los he donado ni nada, supongo que sería una cosa de la que no me separaría...


-11 preguntas para los nominados:

1.¿Playa o montaña? ¿Por qué? 


2.¿Que clase de libros prefieres (aventuras, románticos, acción...)?


3.¿Cuál es el sitio al que vas para desestresarte, inspirarte, despejarte, etc.?


4.Algo que te gustaría que te sucediera.


5.¿Cuándo conoces a alguien, en qué te fijas primero de ella? ¿Por qué?


6.¿Qué te gusta más de las personas?


7.¿Algún objeto valioso?


8.¿Si ahora mismo, en este mismo instante pudieses volver atrás en el tiempo, a que momento irías?


9.Dí algo que odies.


10.¿Eres sensible, sueles llorar por cualquier cosa, o te cuesta sacar una lagrimilla?


11.Dí 2 personas con las que quisieras estar, y 3 objetos (uno de ellos puede ser un animal) que te gustaría tener, si se acabara el mundo, y solo quedases tú, esas dos personas, y tres cosas.


-Blogs nominados:


-http://alejandra-untrozodemi.blogspot.com