Amelia
Sentí como
alguien me besaba la espalda, y me acariciaba el vientre, yo estaba medio
dormida, me giré y me encontré con un Lucas sonriente.
-Buenos
días, pequeña.-me dijo besándome en los labios dulcemente.
-Buenos,
días-le respondo.
-¿Has
dormido bien?
-Perfectamente-le
digo.
-Yo
también-entonces se levanta de la cama, y se empieza a poner los pantalones y
camiseta.
-Ven...-le
digo agarrándolo de la camiseta y tumbándolo a mi lado, y besándolo
intensamente.
-¿Y esto?
¿Quién eres tú, y qué has hecho con mi vergonzosa, cohibida y adorable
Amelia?-pregunta él riéndose.
-Se ha ido
un rato...-le digo besándolo de nuevo.
-¿Y estará
mucho tiempo fuera?-me pregunta poniéndose encima de mí, pero sin aplastarme.
-Depende...-le
digo y entrelazo mis manos en su cuello para besarlo, pero cuando estamos a
milímetros de distancia se oye la puerta y un sonoro:
-¡Ya estoy
en casa!-es mi madre.
-¡Hola,
mamá!-consigo responder.-¡Escóndete!-le digo a Lucas.
-¿Por
qué?-me pregunta confundido-si ya sabe que estamos juntos...
-Ya lo sé,
pero no creo que le guste saber que su hijita
ha dormido con un chico, es que es muy conservadora... Madres...-le digo
levantándome de la cama, y metiéndolo en el armario.
-Estás muy
sexy así vestida...-dijo él mirándome de arriba abajo, yo hice lo mismo, y me
sonrojé al ver que iba en ropa interior.
-¡Cállate!-le
digo cerrando las puertas del armario.
Apenas me da
tiempo a ponerme el pijama antes de que mi madre entre en mi habitación.
-Hola,
Amelia ¿te he despertado?-pregunta mi madre desde la puerta.
-No, ya
estaba medio despierta-le digo.
-Ah, vale
¿quieres que te prepare el desayuno?-me pregunta ella cogiendo el pomo de la
puerta.
-No, no hace
falta...-le digo, ella empieza a cerrar la puerta, pero de repente se oye a
alguien toser.
-¿Qué ha
sido eso?-me pregunta ella.
-¿El qué? Yo
no he oído nada...-le digo nerviosa, voy a matar a Lucas.
-Oh,
vale...-pero antes de que cierre la puerta, otra vez se oye a Lucas toser de
nuevo.
-¿Ves? Otra
vez... ¿Quién ha tosido?-me pregunta mirándome fijamente.
-He sido yo,
mamá, estoy un poco acatarrada...-le digo tosiendo de la manera más falsa que
puede existir...
-¿Quieres
una aspirina?-dice con preocupación.
-No, no, ya
se me pasará.-le digo, mi madre hecha un vistazo a la habitación antes de irse,
y pos si acaso no tenía ya bastante mala suerte, la puerta del armario donde
estaba Lucas se entreabrió.
-¿Qué es
eso?
-Nada, que
tengo que ordenar el armario, que de tanta ropa ya se abre solo...
-Vale, me
voy a duchar.-y se aleja caminando por el pasillo.
Yo cierro la
puerta de mi habitación, y me voy directa al armario, dispuesta a echarle la
bronca a Lucas, pero cuando abro el armario, veo a Lucas arrodillado, con la
cara roja, y con las manos en el cuello, intentando respirar.
-¡Lucas!
¿Qué te pasa?-le pregunto zarandeándolo. Nada, no me responde, solo tose. Como puedo, lo saco de allí dentro.-¡Lucas,
responde!
-A-al-aler...-intenta
decir, pero su tos se lo impide.
-¿Qué te
pasa? ¡Oh, Dios mío! ¡Lucas!-le digo.
-Ale-lergia-consigue
decirme.
-¿Alergia?
¿A qué?-le pregunto preocupada, él está tumbado en el suelo, apenas puede respirar,
tiene la cara roja.
-Ny-nylon-dice,
yo recuerdo que tengo unos pantalones de chándal de nylon en el armario.
-¡Lucas! ¿Qué
hago?-le digo, algunas lágrimas están a punto de caer de mis ojos de lo
preocupada que estoy.
-P-puedes...-pero
no llega a terminar la frase, deja de respirar, sus manos se caen a sus lados,
y su cara vuelve a tener un color normal, sin contar que está inconsciente en
el suelo. No se movía, entonces me empecé a preocupar de verdad, me fijé en que
no respiraba.
-¡¡Lucas!!
¡no! ¡Despierta!-dije entre sollozos, me apoyé en su pecho, y lloré.-No me
dejes...-estaba tan concentrada, y preocupada llorando, que no me di cuenta de
que dos ojos azules me miraban con diversión. Giré la cara, y vi a un Lucas
sonriente mirándome con cara de niño bueno.-¿Pero qué?-dije, levanté la cabeza,
y me arrodillé.
Lucas se puso
a reír, tenía las manos en el vientre de la risa, y se le salían las lágrimas
de tanto reír, entre todo eso el balbuceaba frases como “te lo has creído” o “tu
cara ha sido lo mejor”
-¡Imbécil!-le
dije, me separé de él, y le di la espalda. Él se seguía riendo, pero paró.
-Vale, lo
siento...-dice él abrazándome por detrás, y dándome besos en el cello.
-Me había
preocupado mucho-le digo.
-Lo siento
mucho, no debí hacerlo...-me dice él.
-No, no
debiste...-le digo apartándome de él.
-Es que
quería demostrarte mis grandes dotes como actor...-dice él jalándome otra vez
en un abrazo.
-Que
gracioso...-le digo-casi haces que tu madre te descubra...
-Pero no lo
ha hecho y eso es lo que importa...-dice.
-Vale...
pero a la próxima no te lo perdono...-le digo seria.
-No habrá
próxima vez...-me dice girándome hacia él y besándome, y como he dicho antes,
mi suerte no podía ser peor, mi madre entró en mi habitación.
-Amelia,
tienes la cre-ma...-dijo mi madre pero se detuvo, y pasó los ojos de mí a Lucas
más de 10 veces.-Oh, hola, Lucas...
-Hola,
Kate...-dice Lucas un poco cortado por la situación.
-Mamá,
Lucas, eh...-empiezo a decir, y rebusco
en mi cabeza por alguna excusa que suene convincente, pero Lucas se me
adelanta:
-Yo venía,
para ver a su hija, y llevarla a dar una vuelta...
-Vale...
Pues id, yo estaré aquí mirando alguna película...-dice ella.
-Oh, no, al
final mi padre me ha llamado y me ha dicho que vuelva a casa, así que yo ya me
iba...-dice Lucas dándome un pequeño beso en los labios, pasando junto a mi
madre y saliendo de la casa.
-Mamá...
-No quiero
explicaciones, como bien te puedes imaginar no me creo lo que ha dicho él, pero
igualmente es tu novio, y puede dormir aquí...-me dice mi madre.
-¿Enserio?-digo
realmente contenta.
-Sí...-acepta
ella, yo empiezo a dar brincos por la habitación, y la abrazo.
Mi madre y
yo pasamos la tarde juntas, hacemos un bizcocho de chocolate, que después nos
comemos mientras vemos una película de amor Un
paseo para recordar, lloramos como magdalenas, y justo cuando acabó la
película recibí una llamada de Lucas.
-¿Diga?
-Amelia, soy
yo Lucas...-dice él, suena alterado.
-¿Qué
pasa?-le pregunto.
-Nada,
bueno, sí, sí que pasa joder...-dice él, suena abatido.
-Lucas, ¿qué
ha pasado?-le pregunto, mi madre fija los ojos en mí.
-Como te lo
digo... a ver, estábamos... y entonces,
y cayó...-dice él sin acabar ninguna frase.
-¿Qué?
Lucas, ¿quién estabais?-le digo preocupada.
-...-Lucas
no dice nada durante unos segundos, y dice algo tan rápido que no consigo
entenderlo-YoyJoshylohaatropelladounchoche.
-¿Qué?
¿Podrías repetirlo más lento?-le pregunto.
-Yo y Josh
estábamos en la calle y cayó, y lo atropelló un coche.
-¿Josh?-preguntó,
mi cara debe estar muy pálida, porque mi madre enseguida me pregunta que ha
pasado.
-Sí,
Josh...-me dice Lucas, de fondo se oyen las sirenas de la ambulancia-Oye, Amelia,
no te preocupes, vendré allí cuando pueda, ahora tienen que llevarle al hospital...
-De-de
acuerdo...-consigo decir, y cuelgo.
Mi madre se
levanta del sofá y se acerca a mí.
-¿Qué ha
pasado?-me pregunta preocupada.
-Han
atropellado a Josh.
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