Leire
Un hombre
mayor, de pelo canoso, nos abre la puerta a Álex y a mí, supongo
que es el mayordomo... Entro temblorosa en un salón, era todo de
lujo, clásico, en el suelo hay una gran alfombra redonda. En medio
hay una pequeña mesa con un jarrón de flores encima, al fondo se
ven unas grandes escaleras que suben al primer piso, y en el techo
una lámpara de araña.
-Ven, por
aquí-me dice Álex yendo hacia un gran salón que hay a la derecha,
allí sentado, en un sofá está Dylan, vestido en un traje negro, y
repeinado hacia atrás con gomina, de una manera un tanto rara y
horripilante...
-¡Hola!-dice
Dylan levantándose hacia mí, y besándome en los labios con pasión
inesperadamente.
-Joder,
Dylan, llévatela a un hotel, pero no me hagas sufrir viendo
esto...-dice Álex, que nos mira con asco, y después se va por las
escaleras. Yo estoy muerta de vergüenza y roja como un tomate.
-No le hagas
caso, solo tiene envidia...-me dice Dylan, lo bastante fuerte, para
que su hermano nos oiga.
-¡Sí,
claro! ¡Ya te gustaría a ti que tuviese envidia de esa!-se oye
desde el piso de arriba.
-¡Esa tiene
nombre!-le grito.
-¡Uy, es
verdad! Me corrijo: ¡Ya te gustaría a ti que tuviese envidia de la
enana!-dice él bajando de nuevo las escaleras.
-Que no me
llames enana...-le digo roja, pero no es por vergüenza, sino por
ira. Y me lanzo a atacar al ser repulsivo que esta frente a mí y no
para de llamarme enana.
-¡Eh!
Tranquila...-dice Álex agarrándome antes de que le haga nada.-Paz y
amor, enana, paz y amor...-dice con una sonrisa en la cara.
-Te odio-le
digo zafándome de su agarre y yéndome hacia la puerta de entrada.
-Ya te vale,
Álex...-le dice Dylan.
-¿Qué?
Pero si no he hecho nada, es esa que se queja por todo...-le responde
el mayor.
Antes de que
pueda salir de la casa, un señor entra por la puerta, supongo que es
el padre de los chicos porque tiene los mismos rasgos que ellos y los
mismos ojos. Dylan aparece a mí lado, y le sonría al hombre.
-Papá, esta
es Leire, mi novia.-dice él. El hombre, me mira de arriba abajo
haciendo que me sienta intimidada.
-¡Fantástico!
¿Mi hijo te trata bien?-dice cambiando totalmente su expresión por
una de felicidad.
-Eh.. sí,
sí...-le digo aún impresionada por su repentino cambio de actitud.
-Así me
gusta, ¡Claudia, ven!-dice el hombre asomándose a la puerta.
Una mujer de
más o menos la edad del hombre entra por la puerta, tiene el pelo
negro igual que los dos hermanos, pero ella tiene ojos marrones.
-Ella es
Leire, la novia de nuestro hijo...-le dice el hombre a la mujer que
me mira con una sonrisa en la cara.
-¿La novia
de Dylan?-dice la mujer abrazándome.
-S-sí
-Consigo decir por la falta de aire en mis pulmones.
-Maravilloso,
¿a qué esperamos? Vamos a cenar, y así hablamos un poco más Laia.
-Leire...-le
digo corrigiéndole.
-Es lo que
he dicho.-dice la mujer yendo hacia el comedor, pasando al lado de
Álex, pero tanto los padres como él no se dirigen ni la mirada,
solo de los labios de la mujer sale un suave: “Hola, Álex” Y se
alejan caminando.
Cuando
llegamos al comedor, veo que también es de estilo clásico como el
resto de la casa, la mesa ya esta puesta, las sillas son de
terciopelo.
Nos sentamos
en la mesa, yo al lado de Dylan, Álex en frente de mí, y los padres
uno a cada extremo de la mesa.
-Y... dime
Leire, ¿qué quieres estudiar?-me pregunta el padre de los chicos.
-Me gustaría
estudiar fotografía, y si no puedo, pues periodismo.
-Buenas
elecciones-me responde el hombre.
-¿Y Con
quién vives?-me pregunta la madre.
-Vivo con
mis dos hermanos y mi madre.
-Su hermano
Iván, iba al instituto con Álex...-interviene Dylan.
La pareja
mira a Álex un momento sin decirle nada, y me siguen preguntando
sobre temas superficiales... (a que instituto voy, de que trabaja mi
madre, si me van bien los estudios...)
Para cenar
nos dan un filete de ternera con ensalada, y, de segundo un plato
merluza al horno con patatas asadas. Pero como no, la suerte no me
acompaña, y los dos hermanos se ponen a discutir.
-¿Cuanto
tiempo lleváis saliendo?-nos pregunta Álex.
-Un
mes-responde Dylan.
-Un
día-respondo yo, los dos nos miramos, y después miramos a Álex.
-¿Y
bien?-dice con una sonrisa en la cara.
-Un
día...-responde Dylan.
-Un
mes...-digo al mismo tiempo que él.
-Tortolitos,
a ver si os aclaráis...-dice Álex intentando reprimir la risa, yo
estoy roja de la vergüenza, y Dylan esta furioso por el ridículo
que su hermano le esta haciendo pasar frente a sus padres.
-No te
importa cuando empezamos a salir.-dice Dylan.
-No, no si a
mí no me importa, debería importaros a vosotros, que cuando tengáis
que celebrar el año que llevéis juntos, uno de vosotros lo
celebrará un mes antes que el otro...-dice Álex, la risa ya se le
escapa.
-Cállate-le
responde Dylan seco.
-Hombre, no
seas así, yo diría que tendríais que fijar una fecha intermedia
para celebrar el aniversario ¿no?-dice Álex con burla.
-Ya basta,
Álex -interviene el padre.
-Estoy
harto, no puedo ni hablar con mi propio hermano, no os aguanto.-dice
Álex levantándose de la silla y subiendo por las escaleras.
Un silencio
sepulcral invado el comedor, hasta que la madre de Dylan y Álex, me
mira a mí y me dice:
-Laia,
querida, podrías dejarnos a solas con nuestro hijo, tenemos que
hablar.
-Es
Leire...-le reprocho a la mujer levantándome de la mesa.
Me alejo del
comedor, y no se donde ir, así que opto por investigar la parte de
arriba, subo las escaleras, y abro una puerta, es una habitación con
aspecto antiguo, por las cantidades de fotos que hay de los padres de
Dylan diría que esta es su habitación, y además tiene el aspecto
serio que ellos tienen.
Cierro la
puerta, y me voy hacia la del fondo del pasillo, abro la puerta, y me
encuentro una habitación moderna. No tiene nada que ver con el resto
de la casa, en la pared de enfrente de la cama hay un graffiti
que pone Álex, así que supongo que esta es su habitación.
Cuando voy a
salir de la habitación me encuentro con Álex saliendo de lo que
supongo que es el baño de la habitación, va sin camiseta.
-¿Qué
haces aquí, enana?-me pregunta, acercándose al armario y sacando
una camiseta.
-Nada, solo
miraba.
-Ya has
conocido a mi familia, me ha sorprendido que no salieras gritando
como una histérica...
-Mi hermano
es peor que todos ellos juntos, créeme...-le digo mirando los
objetos que tiene en las estanterías, unos cuantos libros, unas
medallas de fútbol...
-¿Tu
hermano es Iván?-me pregunta, yo asiento con la cabeza- No te
pareces a él, el es tan simpático...-dice con una sonrisa en la
cara.
-Imbécil.-le
digo mirándolo.
-Enana.-me
dice retándome con la mirada.
-No soy
enana-le digo acercándome a él.
-Sí lo
eres-dice él dando un paso hacia mí.
-No-le digo
apenas a unos centímetros de él.
-Sí...-me
dice susurrándome en el oído, yo doy media vuelta, y me siento en
su cama.
-¿Por qué
no te llevas bien con tus padres?-le pregunto.
-Tonterías,
no quieras saber.-dice despreocupado.
-Pero es que
si quiero saber...-le digo insistiendo.
-Pues no te
lo voy a contar-dice él con el ceño fruncido.
-Vale, pero
acabaras contándomelo...
-Lo dudo...
-Ya lo
verás, algún día.-le digo.
Nos quedamos
en silencio un rato, no es un silencio incomodo, cada uno piensa en
sus cosas. Pero desde abajo se oye a Dylan llamándome, yo me levanto
de la cama, y salgo de la habitación seguida por Álex.
La verdad,
es que preferiría irme ya de esta casa, siento que gracias a mí,
toda la familia se ha peleado.
-¿Quieres
irte ya a casa?-me pregunta Álex, que parece que me ha leído la
mente.
-La verdad
es que sí... Creo que os habéis peleado por mi culpa.
-¿La pelea
de antes? No te preocupes, pasa a menudo, por eso no estoy casi nunca
en mi casa, siempre que vengo acabo peleándome, solo vengo para
dormir y poco más...
-Vale...
Pero no quiero irme así como así, tus padres pensarán que no me ha
gustado estar aquí...
-No te
preocupes, ya me ocupo yo-dice Álex con una sonrisa.
Nos vamos al
comedor de nuevo, y Álex les dice a sus padres que me encuentro mal,
y que me llevará a mí casa. Dylan no se opone a que sea él quien
me acompaña, se despide de mí con un beso en los labios y me voy
con Álex, esta vez decide coger el coche.
-¿Puedo
poner la radio?-le pregunto.
-Claro.
Pulso el
botón para encender la radio, y se escucha la canción de All
Star de Smash Mouth, los dos comenzamos a
cantar, y a reírnos cada vez que desafinamos.
Cantando
llegamos a mí casa, él apaga la radio, nos miramos en silencio,
como queriendo decir algo, pero al final nadie dice nada.
-Adiós,
enana-me dice sonriendo.
-Adiós,
idiota-le digo devolviéndole la sonrisa y saliendo del coche.
Entro en mi
casa, miro el reloj, es bastante tarde, las 2:30 de la madrugada, la
noche se me ha pasado volando, me voy a mi habitación, me pongo el
pijama y me duermo, pensando en la noche que acabo de pasar.





Hola, Margaa.
ResponderEliminarMe encanta el capi, se nota mucho que no hay feeling entre Dylan y Leire :S Cuándo se atreverá a decírselo?
Besos, Amanda.
P.D.:Espero con ardor el capítulo de Amelia <3
Jajaja, bueno, ya se verá si esos dos acaban enamorándose de verdad, nunca se sabe... Lo siento, pero tendrás que esperar un poquito, el próximo capítulo será de Amanda seguramente... pero bueno, tendrás tu capítulo, no te preocupes.
EliminarUn beso! ^^
Hola!!! nos encanto tu blog!
ResponderEliminares muy hermoso hasta la canción, muy bonita...
ya somos tus seguidores.
saludos desde:
www.nuestro-mundo-diferente.blogspot.com.ar
Hola! Gracias por comentar y pasarte por aquí! Ya os sigo! Un beso! ^^
ResponderEliminarEhh, Alex es lindo pero Dylan es muy dulce.. Ahh me encanta siempre leer a Leire, es como mi favorita aunque las otras también me gustan ^-^
ResponderEliminarSaludoos!