domingo, 4 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 35

Leire

Un hombre mayor, de pelo canoso, nos abre la puerta a Álex y a mí, supongo que es el mayordomo... Entro temblorosa en un salón, era todo de lujo, clásico, en el suelo hay una gran alfombra redonda. En medio hay una pequeña mesa con un jarrón de flores encima, al fondo se ven unas grandes escaleras que suben al primer piso, y en el techo una lámpara de araña.


-Ven, por aquí-me dice Álex yendo hacia un gran salón que hay a la derecha, allí sentado, en un sofá está Dylan, vestido en un traje negro, y repeinado hacia atrás con gomina, de una manera un tanto rara y horripilante...
-¡Hola!-dice Dylan levantándose hacia mí, y besándome en los labios con pasión inesperadamente.
-Joder, Dylan, llévatela a un hotel, pero no me hagas sufrir viendo esto...-dice Álex, que nos mira con asco, y después se va por las escaleras. Yo estoy muerta de vergüenza y roja como un tomate.
-No le hagas caso, solo tiene envidia...-me dice Dylan, lo bastante fuerte, para que su hermano nos oiga.
-¡Sí, claro! ¡Ya te gustaría a ti que tuviese envidia de esa!-se oye desde el piso de arriba.
-¡Esa tiene nombre!-le grito.
-¡Uy, es verdad! Me corrijo: ¡Ya te gustaría a ti que tuviese envidia de la enana!-dice él bajando de nuevo las escaleras.
-Que no me llames enana...-le digo roja, pero no es por vergüenza, sino por ira. Y me lanzo a atacar al ser repulsivo que esta frente a mí y no para de llamarme enana.
-¡Eh! Tranquila...-dice Álex agarrándome antes de que le haga nada.-Paz y amor, enana, paz y amor...-dice con una sonrisa en la cara.
-Te odio-le digo zafándome de su agarre y yéndome hacia la puerta de entrada.
-Ya te vale, Álex...-le dice Dylan.
-¿Qué? Pero si no he hecho nada, es esa que se queja por todo...-le responde el mayor.
Antes de que pueda salir de la casa, un señor entra por la puerta, supongo que es el padre de los chicos porque tiene los mismos rasgos que ellos y los mismos ojos. Dylan aparece a mí lado, y le sonría al hombre.
-Papá, esta es Leire, mi novia.-dice él. El hombre, me mira de arriba abajo haciendo que me sienta intimidada.
-¡Fantástico! ¿Mi hijo te trata bien?-dice cambiando totalmente su expresión por una de felicidad.
-Eh.. sí, sí...-le digo aún impresionada por su repentino cambio de actitud.
-Así me gusta, ¡Claudia, ven!-dice el hombre asomándose a la puerta.
Una mujer de más o menos la edad del hombre entra por la puerta, tiene el pelo negro igual que los dos hermanos, pero ella tiene ojos marrones.
-Ella es Leire, la novia de nuestro hijo...-le dice el hombre a la mujer que me mira con una sonrisa en la cara.
-¿La novia de Dylan?-dice la mujer abrazándome.
-S-sí -Consigo decir por la falta de aire en mis pulmones.
-Maravilloso, ¿a qué esperamos? Vamos a cenar, y así hablamos un poco más Laia.
-Leire...-le digo corrigiéndole.
-Es lo que he dicho.-dice la mujer yendo hacia el comedor, pasando al lado de Álex, pero tanto los padres como él no se dirigen ni la mirada, solo de los labios de la mujer sale un suave: “Hola, Álex” Y se alejan caminando.
Cuando llegamos al comedor, veo que también es de estilo clásico como el resto de la casa, la mesa ya esta puesta, las sillas son de terciopelo.

Nos sentamos en la mesa, yo al lado de Dylan, Álex en frente de mí, y los padres uno a cada extremo de la mesa.
-Y... dime Leire, ¿qué quieres estudiar?-me pregunta el padre de los chicos.
-Me gustaría estudiar fotografía, y si no puedo, pues periodismo.
-Buenas elecciones-me responde el hombre.
-¿Y Con quién vives?-me pregunta la madre.
-Vivo con mis dos hermanos y mi madre.
-Su hermano Iván, iba al instituto con Álex...-interviene Dylan.
La pareja mira a Álex un momento sin decirle nada, y me siguen preguntando sobre temas superficiales... (a que instituto voy, de que trabaja mi madre, si me van bien los estudios...)
Para cenar nos dan un filete de ternera con ensalada, y, de segundo un plato merluza al horno con patatas asadas. Pero como no, la suerte no me acompaña, y los dos hermanos se ponen a discutir.
-¿Cuanto tiempo lleváis saliendo?-nos pregunta Álex.
-Un mes-responde Dylan.
-Un día-respondo yo, los dos nos miramos, y después miramos a Álex.
-¿Y bien?-dice con una sonrisa en la cara.
-Un día...-responde Dylan.
-Un mes...-digo al mismo tiempo que él.
-Tortolitos, a ver si os aclaráis...-dice Álex intentando reprimir la risa, yo estoy roja de la vergüenza, y Dylan esta furioso por el ridículo que su hermano le esta haciendo pasar frente a sus padres.
-No te importa cuando empezamos a salir.-dice Dylan.
-No, no si a mí no me importa, debería importaros a vosotros, que cuando tengáis que celebrar el año que llevéis juntos, uno de vosotros lo celebrará un mes antes que el otro...-dice Álex, la risa ya se le escapa.
-Cállate-le responde Dylan seco.
-Hombre, no seas así, yo diría que tendríais que fijar una fecha intermedia para celebrar el aniversario ¿no?-dice Álex con burla.
-Ya basta, Álex -interviene el padre.
-Estoy harto, no puedo ni hablar con mi propio hermano, no os aguanto.-dice Álex levantándose de la silla y subiendo por las escaleras.
Un silencio sepulcral invado el comedor, hasta que la madre de Dylan y Álex, me mira a mí y me dice:
-Laia, querida, podrías dejarnos a solas con nuestro hijo, tenemos que hablar.
-Es Leire...-le reprocho a la mujer levantándome de la mesa.
Me alejo del comedor, y no se donde ir, así que opto por investigar la parte de arriba, subo las escaleras, y abro una puerta, es una habitación con aspecto antiguo, por las cantidades de fotos que hay de los padres de Dylan diría que esta es su habitación, y además tiene el aspecto serio que ellos tienen.


Cierro la puerta, y me voy hacia la del fondo del pasillo, abro la puerta, y me encuentro una habitación moderna. No tiene nada que ver con el resto de la casa, en la pared de enfrente de la cama hay un graffiti que pone Álex, así que supongo que esta es su habitación.





Cuando voy a salir de la habitación me encuentro con Álex saliendo de lo que supongo que es el baño de la habitación, va sin camiseta.
-¿Qué haces aquí, enana?-me pregunta, acercándose al armario y sacando una camiseta.
-Nada, solo miraba.
-Ya has conocido a mi familia, me ha sorprendido que no salieras gritando como una histérica...
-Mi hermano es peor que todos ellos juntos, créeme...-le digo mirando los objetos que tiene en las estanterías, unos cuantos libros, unas medallas de fútbol...
-¿Tu hermano es Iván?-me pregunta, yo asiento con la cabeza- No te pareces a él, el es tan simpático...-dice con una sonrisa en la cara.
-Imbécil.-le digo mirándolo.
-Enana.-me dice retándome con la mirada.
-No soy enana-le digo acercándome a él.
-Sí lo eres-dice él dando un paso hacia mí.
-No-le digo apenas a unos centímetros de él.
-Sí...-me dice susurrándome en el oído, yo doy media vuelta, y me siento en su cama.
-¿Por qué no te llevas bien con tus padres?-le pregunto.
-Tonterías, no quieras saber.-dice despreocupado.
-Pero es que si quiero saber...-le digo insistiendo.
-Pues no te lo voy a contar-dice él con el ceño fruncido.
-Vale, pero acabaras contándomelo...
-Lo dudo...
-Ya lo verás, algún día.-le digo.
Nos quedamos en silencio un rato, no es un silencio incomodo, cada uno piensa en sus cosas. Pero desde abajo se oye a Dylan llamándome, yo me levanto de la cama, y salgo de la habitación seguida por Álex.
La verdad, es que preferiría irme ya de esta casa, siento que gracias a mí, toda la familia se ha peleado.
-¿Quieres irte ya a casa?-me pregunta Álex, que parece que me ha leído la mente.
-La verdad es que sí... Creo que os habéis peleado por mi culpa.
-¿La pelea de antes? No te preocupes, pasa a menudo, por eso no estoy casi nunca en mi casa, siempre que vengo acabo peleándome, solo vengo para dormir y poco más...
-Vale... Pero no quiero irme así como así, tus padres pensarán que no me ha gustado estar aquí...
-No te preocupes, ya me ocupo yo-dice Álex con una sonrisa.
Nos vamos al comedor de nuevo, y Álex les dice a sus padres que me encuentro mal, y que me llevará a mí casa. Dylan no se opone a que sea él quien me acompaña, se despide de mí con un beso en los labios y me voy con Álex, esta vez decide coger el coche.
-¿Puedo poner la radio?-le pregunto.
-Claro.
Pulso el botón para encender la radio, y se escucha la canción de All Star de Smash Mouth, los dos comenzamos a cantar, y a reírnos cada vez que desafinamos.
Cantando llegamos a mí casa, él apaga la radio, nos miramos en silencio, como queriendo decir algo, pero al final nadie dice nada.
-Adiós, enana-me dice sonriendo.
-Adiós, idiota-le digo devolviéndole la sonrisa y saliendo del coche.
Entro en mi casa, miro el reloj, es bastante tarde, las 2:30 de la madrugada, la noche se me ha pasado volando, me voy a mi habitación, me pongo el pijama y me duermo, pensando en la noche que acabo de pasar.

5 comentarios:

  1. Hola, Margaa.
    Me encanta el capi, se nota mucho que no hay feeling entre Dylan y Leire :S Cuándo se atreverá a decírselo?
    Besos, Amanda.
    P.D.:Espero con ardor el capítulo de Amelia <3

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    Respuestas
    1. Jajaja, bueno, ya se verá si esos dos acaban enamorándose de verdad, nunca se sabe... Lo siento, pero tendrás que esperar un poquito, el próximo capítulo será de Amanda seguramente... pero bueno, tendrás tu capítulo, no te preocupes.
      Un beso! ^^

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  2. Hola!!! nos encanto tu blog!
    es muy hermoso hasta la canción, muy bonita...
    ya somos tus seguidores.
    saludos desde:
    www.nuestro-mundo-diferente.blogspot.com.ar

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  3. Hola! Gracias por comentar y pasarte por aquí! Ya os sigo! Un beso! ^^

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  4. Ehh, Alex es lindo pero Dylan es muy dulce.. Ahh me encanta siempre leer a Leire, es como mi favorita aunque las otras también me gustan ^-^
    Saludoos!

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