domingo, 30 de septiembre de 2012

CAPÍTULO 31


Leire

Entré en mi casa, cerré la puerta, y me apoyé en ella, ¿por qué el idiota de ojos azules le había de vuelto el DNI? Porque está claro, que viniendo de aquel estúpido, por hacer una buena obra no era... No hacia ni 15 minutos que lo había visto alejarse de mi casa, y quería volver a ver esos ojos azules que hechizaban... ¿Pero qué estaba diciendo? No, no podía se, tenía que sacármelo de la cabeza. Zarandee la cabeza, y me fui al comedor, allí estaban mis dos hermanos sentados en el sofá viendo la televisión.
-Hola Iván, hola Nico.-les digo poniéndome detrás del sofá y revolviéndoles el pelo.
-¡Eh!-me dice Nico apartándose al igual que Iván.
-Hermanita te arrepentirás de haberme despeinado-me dice Iván que se ha levantado y me mira con una cara asesina.
-¡Uy! Es verdad, que tardas más que yo en peinarte-le digo soltando una carcajada.
-Normal, tú ni te peinas...-me dice él cogiéndome desprevenida, y revolviéndome el pelo como se lo he hecho yo, pero a mi me despeina mucho más.
-¡Para Iván!-le digo pegándole con el puño en el pecho.
-Venga, vale...-me dice él.
-Te comportas como un chico de diez años, y no de 20 como tienes.-le digo yendo hacia la cocina para empezar a preparar la comida-¿Qué queréis para comer?
-¿Qué hay?-me pregunta Nico.
-Pues: lechuga, queso, patatas, un poco de pan...
-Creo que es mejor que pidamos una pizza ¿no creéis? –dice Iván entrando en la cocina con el teléfono en mano.
-¡Sí, sí, sí!-grita Nicolás dando saltos por toda la cocina.
-¿Hermanita?-me pregunta Iván levantando las cejas.
-Venga, Leire...-dice Nico que ya se ha parado, y hace pucheros.
-Una de jamón york, queso y champiñones, y otra boloñesa o cuatro quesos-respondo.
-¡Bien!-grita Nico.
-Oído cocina, ahora llamo a la pizzería.
A los treinta minutos llegó el encargado de las pizzas a domicilio, fui a abrirle la puerta, era un chico guapo, pelo negro, ojos azules, me recordó un poco al idiota de la discoteca, ¿pero qué estaba diciendo? Me estaba obsesionando. Me di cuenta de que llevaba un minuto observando a aquel chico, que tenía una bonita sonrisa en los labios.
-Gracias-dije cogiendo las pizzas y empezando a cerrar la puerta, pero el pie de aquel chico no dejó que la cerrara, yo lo miré preguntándome por que habría hecho eso, a lo mejor quería pedirme el número de teléfono, o pedirme para comer con él, yo estaba montándome mis posibles causas cuando el chico dijo:
-Son 19,50 euros, por favor.-me dice él sonriéndome de nuevo.
-¡Es verdad! Lo siento, voy a buscar el dinero ahora vuelvo-le digo dándome con la mano en la frente. Me doy la vuelta y voy a buscar el dinero, mientras tanto Iván se va hacia la puerta y se pone a hablar con el repartidor.
-¡Eh! ¿Qué pasa tío? ¿Qué tal todo?-pregunta Iván dándole el típico saludo entre chicos al repartidor.
-Pues nada, trabajando... ¿esa quién era? ¿Tu novia?-pregunta el repartidor, curioso.
-¡Qué va! Es mi hermana pequeña, Leire.
-Ah, vale
-¿Qué tal tu hermano?-pregunta Iván-hace mucho que no lo veo.
-¿Álex? Pues como siempre, metiéndose en líos, tampoco sé mucho, no me cuenta nada, ya casi no pasa tiempo en casa, se pasa más tiempo con sus amigos que conmigo, su hermano pequeño, pero bueno, somos muy diferentes...
-No te preocupes, es Álex... El otro día oí que se había comprado una moto nueva, ¿una Harley Davidson 883 R Sportster negra no?




-Sí, mira ahí viene tu hermana.
Volví con mi hermano y el repartidor, parecía que se conocían, le di el dinero al repartidor, y pregunté.
-¿Os conocéis?
-Sí, su hermano, Álex, fue conmigo al instituto.-me dice Iván.
-Ah, vale.
-Ya nos veremos Iván, adiós Leire.
-Adiós-le digo dándole dos besos, la verdad no sé porque lo hago.
-Aquí hay amor...-dice Iván cuando he cerrado la puerta.
-¿Pero qué dices?-digo yo sonrojada por lo que ha dicho.
-Sí, sí, no lo niegues... ¿Porqué no te vas con él? Hace mucho que no sale con un chico...
-Eso no es verdad...
-¿Ah, no?-dice levantando las cejas-¿A qué no eres capaz de ir detrás de Dylan, y irte con él?
-¿Pero qué dices? ¿Estás loco?-digo abriendo los ojos como platos.
-Lo sabía, eres una cobarde...
-Yo no soy cobarde, y te lo voy a demostrar-le digo cogiendo la chaqueta de encima del sofá y yéndome hacia la puerta.
-¡Esa es mi hermanita!-grita Iván cuando salgo de allí.
Cuando salgo de casa, soy consciente de que voy a utilizar a Dylan, de la peor manera, voy a conseguir salir con él, solo para demostrarle a mi hermano, que no soy una cobarde, así que busco con la mirada a Dylan, o así lo ha llamado mi hermano... y lo veo a lo lejos, empiezo a correr tras él gritando su nombre, algunas personas se giran para mirarme cuando ven que estoy gritando y persiguiendo a aquel chico, que parece no oírme.
-¡Dylan!-le digo agarrándolo del hombre y parándolo, para conseguir algo de aliento.
-¡Leire! Lo siento no te oía, llevaba los auriculares puestos... ¿Qué querías? ¿Te he dado mal el cambio o algo?-pregunta él.
-No, no, solo quería saber si podías comer conmigo-le digo cuando he recuperado el aliento, y lo miro, no puedo reprimir la carcajada, al ver su cara de asombro.
-Eh... claro, espera diez minutos, que tengo que ir al trabajo a dejar las cosas y podremos irnos-dice de nuevo con una sonrisa.
-Vale, te acompaño-le digo cogiéndole la mano, me siento mal, por hacerle esto, pero bueno, a lo mejor surge el amor, aunque no sea muy guapo, es mono, y es verdad que se parece a aquel estúpido, deben ser cosas mías...
-De acuerdo-dice mirando nuestras manos sonriendo.
Llegamos a la pizzería donde trabaja, deja la chaqueta, la gorra, y nos vamos a una hamburguesería.
-¿Te parece bien aquí?-pregunta cogiéndome de la cintura y mirándome. Creo que se está tomando demasiadas confianzas, pero como más rápido consiga salir con él, más rápido podré demostrarle a mi hermano que no soy una cobarde, y librarme antes de Dylan, sé que suena cruel, pero no es mi tipo de chico, es demasiado pegajoso...
-Claro-y le doy una de mis mejores sonrisas.
Entramos en aquella hamburguesería, comimos, y a los cuarenta y cinco minutos ya estábamos saliendo de allí, y dando una vuelta.
-Leire, me gustas mucho-me suelta de repente Dylan, me quedo con la boca abierta-sé que es muy precipitado, pero no sé, siento que a ti te pasa lo mismo conmigo...-me dice él-¿Quieres salir conmigo?-mierda... tengo que pensar alguna buena escusa para decir que no, no le quiero hacer daño, yo le gusto, pero yo no siento nada por él...
-La verdad es que me gustaría...-empiezo a decir, una sonrisa se posa en su rostro, entonces el ruido de una moto inunda toda la calle, pero yo sigo con mi discurso al ver que Dylan me sigue mirando-pero, no creo que debamos, no siento lo mismo por ti, y creo que no funcionaría...-pero al ver que la sonrisa sigue en su rostro, soy consciente de que no escucha nada de lo que digo por el ruido de la moto, cada vez más cercano a nosotros, la moto aparca a nuestro lado, yo miro hacia el chico que está montada en ella, lleva un casco negro, y con la visera bajada, así que no consigo ver que rostro esconde, pero Dylan parece saber quien es.
-Hola, Álex ¿qué quieres?-pregunta él, supongo que es su hermano, ya que Iván antes ha dicho el nombre de Álex al hablar del hermano de Dylan, y no me equivoco.
-Hola, hermanito, ¿Quién es tu acompañante?-pregunta quitándose el casco, su voz me resulta familiar, pero yo no le miro la cara, estoy más concentrada en lo que dirá Dylan a continuación.
-Es mi novia-dice él, yo no sé que hacer, se me han quedado los ojos como platos y la boca abierta, pero reacciono enseguida y sonrío.
-¿Enserio? Bueno, después del abrazo de esta mañana no me lo esperaba de ti...-dice, y sé que se dirige a mí, así que me giro hacia él y lo miro, y se me queda la misma cara de antes: ojos como platos, y boca abierta. El idiota de ojos azules es el hermano de Dylan. No puede ser.
-Tú...-le miro con cara de odio, aun no se me ha olvidado que espero una disculpa por su parte.
-Paz y amor, chiquitina...-dice agarrándome de la mejilla como las abuelas, pero le aparto la mano de una bofetada-dime que no me acabas de dar una bofetada...
-Álex, no...-dice Dylan que se interpone entre su hermano y yo, pero su hermano es más alto y más fuerte que él, y lo aparta con facilidad.
-Hermanito, no te muevas, que ahora te la devuelvo-dice acercándose más a mi, y cogiéndome como si de un saco de patatas se tratase, yo le empiezo a dar patadas-No, no, no, así no conseguirás nada...-dice empezando a caminar hacia su harley Davidson 833 R Sportster y sentándome delante de él, sus brazos cogen el manillar de la moto, y me aprisionan para que no escape-Ahora verás lo que es bueno.-Enciende la moto, las ruedas chirrían, y vamos por la carretera a toda pastilla esquivando a los coches con suerte.
-¡Bájame de aquí! ¡Estás loco!-digo vociferando.
-No estoy loco, solo ajusto cuentas, cuando me pidas perdón te bajaré sana y salva y te devolveré con el elenco de mi hermano-dice acelerando un poco más.
-Tú también me debes unas disculpas por si no lo recuerdas-le digo.
-Eso nunca ocurrirá, Álex Dupond no le debe disculpas a nadie, ni a ti enana-dice él, entre las quejas de los conductores por la alta velocidad, pero el va de cada vez más rápido.
-Pues Leire Cabret tampoco.
-¿Seguro?-dice el aumentando más la velocidad, aunque parezca imposible, al frente veo un edificio enorme, y el loco que conduce la moto donde estoy sentada, no hace ningún ademán de frenar ni un poco.
-¡Vale, vale! ¡Lo siento, lo siento! ¡Para por favor!-grito cuando estamos a unos 20 metros del edificio, las lágrimas se amontonan en mis ojos pensando que es imposible frenar a la velocidad que vamos, pero se ve que para el conductor de la moto no hay nada imposible, porque consigue frenar cuando apenas faltan unos 5 metros para estamparnos contra la pared.
-Así me gusta, enana.-dice volviendo a poner la moto en marcha, pero esta vez vamos con una velocidad moderada, y me lleva junto a Dylan “mi nuevo novio” por error...
-¡Estás loco!-le grita este cuando llegamos a su lado, Dylan viene hacia mi y me abraza.
-Pero si se lo ha pasado de muerte...-dice Álex, enfatizando la última palabra.
-Se lo diré a papá y mamá-dice Dylan, eso le ha sonado más infantil imposible...
-Díselo, mira como tiemblo-dice Álex, caminando hacia su moto.
-Recuerda, que hoy tienes que venir a cenar a casa-le dice Dylan, con una sonrisa en la boca, pero es una sonrisa de: de esta no te libras. Álex se para en seco a mitad de camino hacia su moto, se queda de espaldas a nosotros, gira la cabeza para vernos por el rabillo del ojo y dice:
-Allí estaré, pero Dylan, no olvides trae a tu noviecita, y se la presentas a papá y mamá...-dice él.
-Allí estará.
-Bien-dice Álex poniéndose el casco, subiéndose a su moto, y alejándose.
Yo empiezo a mentalizarme de que voy a conocer a los padres de Dylan, a que voy a tener que cenar con el idiota de ojos azules, y su hermano, que parece  que no se llevan muy bien, y fingir que de verdad me gusta Dylan, y somos una pareja feliz.

A saber que me espera dentro de unas horas.

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