sábado, 8 de septiembre de 2012

CAPÍTULO 28


Amanda

Cuando las chicas se han ido, me preparo y bajo al sitio donde siempre quedo con Joel. Él ya está allí esperándome.
-¡Buenos días, amor!-le digo a Joel cuando estoy a su lado.
-¡Buenos días, preciosa!-me dice rodeándome la cintura con los brazos y besándome.
-Te he echado de menos.-le susurró en los labios besándolo otra vez.
-Yo también a ti-me dice abrazándome como si la vida le fuese en ello.
-Jo-Joel... N-no pued-do r-respirar...-le digo poniéndole las manos en los hombros y apartándolo un poco.
-Lo siento, ha sido sin querer, no quería hacerte daño, ¿estás bien?-dice él atropelladamente.
-Joel, escúchame, estoy perfectamente, no pasa nada ¿vale? ¿Por qué estás tan nervioso?
-¿Tanto se nota?-me dice apoyando su frente en la mía.
-Pues un poquito sí...-le digo yo dándole un pequeño beso en los labios-¿qué te pasa?
-No...Aún...No...Quería...Decírtelo...Pero...Es...Complicado... ¿Entiendes?-dice él entre pausas.
-¡Ay, Joel! ¿Cómo quieres que te entienda si hablas así? Dime lo que sea...-le digo y entonces caigo en la cuenta de lo que a lo mejor quiere decirme-¿Quieres...cortar conmigo?
-¿Qué?-me dice con los ojos muy abiertos-¡No! ¡Claro que no! Amanda, tú...tú eres...eres mi vida-me dice abrazándome.
-Y tú la mía, no sé que haría sin ti-le digo con los ojos llorosos.
-¡No! No digas eso...-me dice como si estuviera enfadado, pero enseguida se relaja-no digas eso, tú harás tu vida...
-¿Pero que quieres decirme Joel? Me estás liando, no sé que pensar...-le digo.
-No es fácil decir estás cosas.
-Joel, no puedo más, estoy histérica, dímelo ya.
-De acuerdo...-dice él mirando al cielo.
-¿Y bien?-le digo animándolo a que lo diga, entonces él me mira intensamente a los ojos.
-Me voy.
Entonces, todo mi mundo se desvanece, siento como algo dentro de mí muere, y las ganas de llorar se intensifican, pero no dejó que las lágrimas broten de mis ojos, no.
-¿Cómo que te vas?-le digo yo mirándolo a los ojos, pero él aparta la mirada, notó, como lo pasa mal, sé que le está siendo difícil explicármelo.
-Sí, me voy, me marcho a California, a mi padre le han ofrecido un trabajo allí, y ha aceptado...
-Bueno, pero volverás ¿no? No será por mucho tiempo, uno a dos meses ¿no?-le digo yo intentando creer lo que digo, pero sé que seguramente será mucho más tiempo.
-No...El contrato son dos años, Amanda...-y cuando acaba de decir esa frase yo no puedo más y me hecho a llorar y me abrazo a él.
-No, no puedes irte, dile que te quedas aquí a tu padre
-No puedo quedarme, tengo que tener 18 años.
-Pero ya casi tienes los 17, los haces el mes que viene, día 8 de julio.
-Ya pero no tendré los 18, cuando tenga 18 años te prometo que vendré lo antes posible, y estaremos juntos.
-No lo dudes...-le digo besándolo-Pero... ¿como lo haremos durante todo el año que estés allí?
-No lo sé, nos enviaremos correos, nos llamaremos todos los días...
-Joel... las llamadas a otros continentes cuestan un montón...
-Bueno, pues, ya...ya nos las arregláremos, pero no quiero separarme de ti.
-Ni yo de ti-le digo besándolo.
Nos quedamos abrazados, y después vamos a mi casa a ver una película, me deja elegir así que le pongo Titanic, como cada vez que la veo acabo llorando por la muerte del protagonista.
-¿Te quedas a dormir aquí por favor?-le digo abrazándolo.
-Vale, pero ¿y tu madre?-me pregunta él.
-Volverá de madrugada, no te preocupes.
-De acuerdo.
-¿Preparamos la cena?-le pregunto.
-Sí, ¿qué hacemos?-me pregunta dándome un cariñoso beso en la frente.
-No sé, creo que hay unos espaguetis preparados en la nevera.
-Pues vamos a cenar espaguetis-me dice él.
Calentamos lo espaguetis en el microondas, y cenamos unos ricos espaguetis a la boloñesa.
-Estoy llenísima-le digo yo tirándome en el sofá.
-Yo también.
-Y pensar que no volveremos a poder pasar estás tardes juntos más...-le digo yo abrazándolo.
-No digas eso, dentro de un año, tendremos todo el tiempo del mundo para estar juntos, seguro que al final te cansas de mí y todo...
-Eso nunca pasará.
-Pues, seguro que este año que esté fuera me olvidarás y cuando vuelvas dirás: ¿Joel? ¿Quién es ese?-me dice él bromeando.
-Eso nunca pasará, eres demasiado importante para mí, como para olvidarte.-le digo-Pero... ¿Y tú?
-¿ Y yo, qué?
-¿Te olvidarás de mí?-le digo yo mirándolo a los ojos.
-¿Yo?-dice señalándose con  el dedo índice-¿Olvidarme de ti?-levanta las cejas y niega levemente con la cabeza-Nunca.
Nos quedamos abrazados en el sofá, hasta que estamos demasiado cansados y decidimos irnos a la cama a dormir.
-Te quiero-me susurra él en el oído cuando ya estamos tumbados.
-Yo también te quiero-le digo mirándolo a los ojos, entonces una idea se me pasa por la cabeza, es una locura, pero por amor se hacen las mayores locuras ¿no?-Cásate conmigo.
-¿Qué?-me dice él sorprendido.
-Quiero casarme contigo, no ahora, cuando vuelvas, así ya estaremos prometidos, y será como una promesa, una promesa de amor,  durante este año que tú estés fuera, no nos olvidaremos el uno del otro.
-Entonces ya eres mi prometida-me dice él sonriéndome y cogiéndome de la cintura.
-¿Sí?
-Sí. Pero no podemos casarnos así a la ligera, ¿dónde nos casaremos?
-En la playa, yo llevaré un vestido de novia blanco y tú un traje negro, y las damas de honor serán Amelia y Leire, haremos una cena allí mismo, en la playa, a la luz de la luna, y bailaremos juntos hasta el amanecer.
-Me parece genial.
-A mí también.
Nos quedamos un rato en silencio abrazados, y me doy cuenta, de lo vacía que estará mi vida sin Joel, aparte de Amelia y Leire, no tendré nadie a quien recurrir, nadie a quien puedes abrazar sin motivo alguno, nadie con quien pasar la tardes, solo a alguien para echar de menos... No sé que haré sin Joel, mi vida estará incompleta... Tenemos que disfrutar de las cosas que querríamos hacer durante este año que el no estará en tan solo lo que le queda de estar aquí, en Francia. Entonces me acuerdo de que aun no le he preguntado cuanto tiempo nos queda para estar juntos.
Lo miro a los ojos y le pregunto:
-Y... ¿Cuándo te vas?-él me mira con cara de tristeza, baja la mirada, piensa, y me mira a los ojos otra vez.
-En una semana.


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