Amelia
-¿Qué hacéis aquí?-nos pregunta Josh a Lucas y a mí.
-Soy el hijo de Eduardo Lamoretti-le dice Lucas, y me coge de
la cintura, me mira primero a mí y después a Josh-Y ella es mi novia, así que
la he invitado... ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?
-Yo soy el hijo de Ricardo Moreli, trabaja con tu padre, y me
ha arrastrado hasta aquí... Pero... veo que esto no será tan aburrido ¿no?-dice
él mirándome, yo le aparto la mirada y todo el cuerpo de Lucas se tensa, hasta
que le cojo la mano.
-Lucas, vamos, tu madre nos llama-le digo a Lucas intentando
que nos vayamos de allí.
-Pero si mi...-empieza a decir Lucas, pero le pellizco el
brazo disimuladamente-Sí es verdad, vamos.
Lucas y yo nos vamos a un sitio apartado de Josh y del resto
de los invitados.
-¿Qué te pasa?-le digo yo apoyando mi frente en su pecho.
-Nada... Que no me gusta como te mira ese tío.-me dice él
acariciándome el pelo.
-Pues no te preocupes ¿vale? Porque solo con decirnos “hola”
ya te has puesto nervioso... ¿estás celoso?-le digo con una sonrisa.
-¡No!-me dice, pero yo lo miro a los ojos-Bueno... Tal vez...
Yo suelto una carcajada.
-Me encanta cuando te pones así-le digo yo dándole un beso en
los labios.
-¿Así, cómo?-me pregunta dándome otro beso, pero un poco más
intenso.
-Como un niño pequeño, y celoso, me gusta que te pongas
celoso-le digo yo besándolo con más intensidad.
-Yo no me pongo como un niño pequeño-dice él separándose de
mí, frunciendo el ceño, cruzándose de brazos, y con voz de niño pequeño, nos
miramos y nos reímos los dos, y nos fundimos de nuevo en un beso.
-Venga, vamos, que ahora empezará el baile, y quiero verte
bailar.
-¿Qué? ¡No! Yo no pienso bailar...-me dice él sorprendido.
-Venga... Hazlo por mí...-le digo poniendo cara de pena.
-Que no... Amelia, no se me da bien bailar-me dice cogiéndome
de la cintura, pero yo me aparto.
Y entonces una idea pasa por mi cabeza, seguro que con eso
consigo que Lucas baile conmigo, aunque solo sea por orgullo...
-Pues... me iré a bailar con Josh, que seguro que él si que
quiere bailar conmigo...-le digo acercándome mucho a él. Doy media vuelta, le
doy con todo el pelo en la cara y empiezo a caminar lentamente hacia donde
están todos los invitados, pero la mano de Lucas me coge de la mano y me gira y
me acerca hasta él.
-Eso si que no... Antes haré el ridículo...-me dice él
susurrándome al oído-pero, ¿no podemos negociar lo de bailar?-me dice
besándome.
-No...-le digo volviendo a besarle.
-Pero yo no quiero bailar... Parezco un pato...-me dice él
entre beso y beso.
-Pues no te daré más besos hasta que bailes conmigo...-le
digo apartándome de él.
-Eso es injusticia pura y dura...-me dice él cogiéndome de la
cintura y acercándome a él. Yo pongo mis manos en su pecho, pero cuando él va a
besarme, yo giro la cara y me acaba dando un beso en la mejilla-Vale... Venga,
vamos...-acaba resignándose él.
-¡Bien!-le digo yo sonriéndole y dándole un corto beso en los
labios como agradecimiento.
La verdad es que lo que decía Lucas de que no sabía bailar
era pura tontería, porque lo hacía genial, parecía el maestro en una clase de
gente patosa que no sabe bailar nada de nada.
Más tarde nos sentamos en la mesa para cenar, en nuestra mesa
denominada la de “los jovencitos” había dos gemelas rubias, Josh, yo y Lucas, a
mí me toco sentarme en medio de Josh y Lucas, y al otro lado de Lucas las dos
gemelas.
Para cenar nos dieron una quiche de jamón y queso, y de
segundo un rico entrecote con salsa pimienta, de postre sacaron una tarta de
tres pisos, pero casi nadie comió.
Estábamos todos sentados en la mesa, Lucas no paraba de hablar con las dos gemelas rubias que estaban
a su lado, y tengo que admitir que eso me molestaba un poco, porque no me hacía
ni caso, como si no existiera, y pasaba de hablar con Josh, que en cambio no
paraba de hablar de mi relación con Lucas...
-Tu novio no te hace mucho caso por lo que veo... Está
bastante ocupado con sus dos gemelitas...-dice mirando hacia Lucas, y luego a
mí, y decide cambiar de tema-Veo que me sustituiste rápido...-me dice él
mirándome a los ojos, pero yo miro hacia otra parte.
-Josh... Lo nuestro no llegaba a ninguna parte...-le dije yo
volviéndolo a mirar, y es que, Josh y yo habíamos salido juntos el año pasado,
nadie lo sabía, lo manteníamos en secreto, en parte, porque mis amigas se
volverían locas, y por la suya, que sus amigos se meterían con él por salir con
una chica de 3º de ESO, así que salimos en secreto hasta que empezó el curso, y
me encontré a Lucas en la calle, y supe que lo mio con Josh no tenía futuro, y
lo dejé, fui un poco cruel, le dije que ya no le quería, no era del todo
cierto, aún lo quería, pero quería mucho más a Lucas, él aceptó mi decisión diciendo
que tampoco me quería... No vino a clase en una semana, pero cuando volvió no
me dirigió la palabra en ningún momento, hasta el día que Lucas se coló en el
instituto.
-Eso no lo sabes...-ahora es el que me aparta la mirada. Pero
tiene razón, no lo sé.
La conversación con Josh se acaba ahí, y me giró en busca de
alguna atención por parte de Lucas.
-Lucas...-le digo de forma melosa, pero él ni se
inmuta-Lucas...-le repito, esta vez se lod digo en el oído, para asegurarme de
que lo oye, y como respuesta obtengo, que Lucas mueva su silla más hacía las
gemelas, como si quisiera apartarse de mí...
Yo resoplo, y en ese momento miro a mí alrededor, toda la
gente de la sala está acostumbrada a estos tipos de fiesta, me siento sola, en
ese sitio, como si estuviera encerrada en una caja de cristal y nadie pudiera
verme.
-Lucas... ¿podemos irnos?-le digo agarrándolo el brazo, pero
el se mira el brazo, junto a las dos gemelas que me mandan dos miradas
asesinas, y Lucas aparta mi mano de su brazo.
-Ay, Amelia, estate quieta...-dice volviéndose a girar y
seguir hablando con las gemelas.
-Pues me iré yo misma.-le digo levantándome de la silla y
saliendo corriendo de allí, con las lágrimas en los ojos.
-¡Amelia!-grita Lucas, que parece que ha salido de su hechizo
con las gemelas, y se digna a hacerme caso, pero ya es tarde, sigo corriendo hasta
que estoy fuera de aquel edificio.
-Dentro, Lucas y Josh se levantan a la vez y vienen a por mí,
justo cuando están en la puerta ambos se miran como diciendo: ¿qué hacemos?
-Creo, que ya has hecho suficiente por hoy, saldré yo.-le
dice Josh a Lucas, y esté sin saber porque asiente y deja que Josh sea el que
salga a hablar con Amelia.
-Amelia-dice Josh al verme sentada en el bordillo de la
carretera tapándome la cara con las manos para que no me vea llorar.
-Déjame en paz-le digo entre sollozos.
-Vamos, venga, no llores-me dice sentándose a mi lado.
-¿Porqué los chicos sois así?-le digo girándome para mirarle,
seguramente tenga todo el rímel corrido por la cara...
-¿Cómo, que porque somos todos así?-me pregunta confuso.
-Sí, a veces sois un encanto y cariñosos, y otras sois unos
estúpidos, que hacéis como si no existiésemos, a no ser que seas preciosa, como
las dos gemelas pijas de allí dentro.
-Tú eres preciosa...-me dice acariciándome el pelo.
-Eso, no es verdad... no soy preciosa...-le digo.
-Sí que es verdad, y lo sabes, porque no será por veces que
yo te lo haya dicho, y seguro que tu
nuevo novio, también te lo ha dicho alguna vez, ¿o me equivoco?-me pregunta
mirándome a los ojos.
-No, no te equivocas... Pero también ha pasado de mí
olímpicamente esta noche...-le digo apoyando mi cabeza en su hombro.
-Seguro, que no lo ha hecho a propósito... Él te quiere, y tu
a él, y eso es lo que importa-me dice él pausando las últimas palabras, como si
le costase admitir lo que está diciendo.
-¿Porqué quieres que lo arreglé con Lucas?-le pregunto.
-Porque: no quiero que estés mal, porqué me preocupo por ti,
porque me sigues gustando, porque soy tu amigo y porqué sé que quieres a...
Lucas...-me dice él tardando en decir el nombre de Lucas, e igual que antes como
si le costase decir que mi novio es Lucas, pero mi mente se ha quedado en una
de sus razones de porque quiere que lo arregle con Lucas.
-¿Qué?-digo con los ojos muy abiertos, y mirándolo-¿Cómo que
te sigo gustando?
-Pues eso, ya lo has oído...-dice apartando la mirada, se
notaba que estaba incómodo.
-Pero sí cuando lo dejamos los dos dijimos que no nos
queríamos...-digo yo un poco confusa.
-Eso no es cierto, tú decidiste dejarme, diciéndome que ya no
me querías, pero yo me limité a aceptar tu decisión, ¿por qué si no iba a
faltar a clase una semana? ¿Por amor al arte? No... Esos días estuve pensando
en ti, cada hora, cada minuto, cada segundo, hasta que decidí, que lo mejor
sería evitarte...
-Yo... No sé que decir... Pensaba que ya no sentías nada por
mí...-le dije.
-Ya, bueno, igualmente, todo hubiese sido igual que ahora,
solo que tú hubieses sabido antes de mis sentimientos...-dice él por fin
girándose para mirarme.
-A lo mejor no...-digo yo en un susurro, pero Josh consigue
oírlo
-¿Cómo?-dice él.
-No, nada, nada...-digo evitando el tema, pero él no se da
por vencido.
-Me estás diciendo que si cuando cortamos, yo te hubiese
dicho que te seguía queriendo, ¿seguirías saliendo conmigo y te hubieses
olvidado de Lucas?-me pregunta, con cara de saber la respuesta.
-No...-le digo.
-Pues no tenía sentido decírtelo...-dice él-Oye-dice
cambiando de tema-debería ir a buscar a tu príncipe azul allí dentro, estaba
esperando para salir...
-Vale...-le digo yo, la verdad es que no me apetecía mucho
hablar con Lucas, con Josh se estaba bien, pero tenía que enfrentarme a Lucas,
así que dejé que fuera a buscarlo.
Me levanté junto a Josh, nos miramos, le di un beso en la
mejilla, y empezó a irse hacia el edificio, pero se paro.
-Amelia...-dijo volviéndose a acercarse a mí.
-Dime-dijo con una sonrisa.
-Antes de que me dejaras, quise darte una cosa, pero te
fuiste enseguida, así que no tuve oportunidad...
-¿El qué?-le dije sin pensar en lo que podría pasar después.
-Esto-dijo, me puso una mano en la nuca, otra en la cintura y
me besó.
No recordaba sus besos, pero al sentir sus labios sobre los
míos una llama en mí se encendió, haciéndome recordar todas las veces que
estuvimos juntos en la playa paseando, y besándonos hasta el anochecer.
En vez de apartarme le correspondí el beso sin saber muy bien
porqué, me puse de puntillas para llegar mejor, le rodeé el cuello con los
brazos, sabía que aquello estaba mal, mi novio estaba muy cerca de allí, apenas
a unos metros, podía salir en cualquier momento, así que me aparté de Josh apoyando
mi frente en la suya.
-¿Porqué me has besado?-le pregunté aun sin aliento a causa
del beso.
-Ya te lo he dicho, no tuve oportunidad de hacerlo en su
momento-me dice con una de sus mejores sonrisas-Ahora sí, voy a buscar a Lucas.
-Que remedio...-le digo, la verdad es que ahora me apetece
menos aun hablar con Lucas... Seguro que viene diciendo que él no ha hecho
nada...
Josh entró a por Lucas, y a los pocos segundos vi como la
figura de Lucas se acercaba a mí lentamente, y se paraba delante de mí, pero no
dijo nada, solo me miró.
-¿Qué?
-¿Qué de qué?-dijo él.
-¿No piensas decir nada?-le pregunte con los ojos abiertos.
-¿Qué voy a decir? Eres tu la que ha salido corriendo de allí
dentro.
-¡Pero por tu culpa!-le dije anonadada.
-Sí, claro ahora la culpa será mía.
-Pues sí, si no te hubieses pasado toda la noche hablando con
esas dos y me hubieses hecho un poco de caso, esto no habría pasado.
-Estás celosa...-dijo él con una sonrisa socarrona en la
boca.
-¡No estoy celosa! Solo quiero que me preste s un poco de
atención de vez en cuando.
-¡Vamos, Amelia! Sí no he hecho nada...-me dice él.
-No que va...-le digo yo cada vez subiendo más el volumen.
-¡Vamos dentro Amelia!-dice él cada vez perdiendo más los
nervios.
-¿Para qué? ¿Para qué sigas pasando de mí? No, gracias.-digo
ya gritando, algunas personas en la calle se giraban para mirarnos curiosos,
pero no me importaba, las mejillas se me encendían, los ojos me escocían, eso
significaba que iba a empezar a llorar en cualquier momento.
-¡No! ¡Porqué nos están esperando!-dijo Lucas perdiendo los
nervios y gritándome.
-¡Me da igual quien nos está esperando, no pienso volver ahí
dentro!-le digo-¡A ti solo te interesa que piense la gente de ti! ¡No te
importo una mierda!
-¡Eso no es verdad! ¡Me importas! ¡Pero tenemos que volver
dentro nos están esperando!-dijo él aun gritando, ahora toda la calle nos
miraba atentamente.
-¡Vete tu si tanto te importa estar allí con tus dos
gemelitas! ¡Yo me voy!-dije girándome y empezando a andar, todo el mundo me
miraba, pero después lo pensé mejor di media-vuelta y caminé hacia Lucas que sonreía
pensado que había logrado que entrase en razón y entrásemos dentro, pero lo que
hice fue algo muy distinto, me acerqué a él sonriéndole y le di una bofetada en la cara-Así aprenderás.-sentencié, y entonces si que me marché, y
llorando y corriendo llegué a mi casa.
Como mi madre no estaba me encerré en mi habitación, me quité
el vestido arrojándolo al suelo, me puse unos pantalones cortos y una sudadera,
y me senté en mi cama. Me tapé la cara con las manos y lloré.
Mi móvil sonó, me sequé los ojos con el dorso de la mano, y
miré quien me estaba llamando, Lucas, no se lo cogí, ni esa ni les 14 veces
siguientes que me llamó, hasta la última, que decidí que ya era hora de hablar
con él, ya me había calmado, y creo que era capaz de mantener una conversación
estable.
-¿Diga?
-Soy yo, Lucas.
-¿Qué quieres?-le dije lo más seca que pude.
-Pedirte disculpas...-dice él.
-Lucas, estoy cansada ya hablaremos otro día...-le dije
intentando hacerle ver que seguía enfadada y no quería hablar con él.
-Enserio que no te entiendo...-dice el frustrado.
-¿El qué no entiendes?
-Me dices que me preocupe más por ti, que te haga más caso, y
después de 14 llamadas te dignas a contestarme, yo intento hablar, te pido
perdón ¿y tú me vienes con que estás cansada? Pues que quieres que te diga pero
no te entiendo
-Es que, Lucas, no todo se arregla con una simple llamada-y
le cuelgo.
Vuelvo a llorar, hasta que me quedo dormida sin más lágrimas
que salgan de mis ojos.


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