Amelia
Ese mismo día
Mientras iba hacia el parque
donde había quedado con Lucas voy pensando una excusa convincente, pero no se
me ocurre ninguna, lo mejor será que le cuente que me quedé dormida...
Llego al parque y lo veo,
está sentado en un banco mirando al suelo. Me acerco a el por detrás y le tapo
los ojos con las manos.
-¿Quién soy?-le pregunto
susurrándole al oído.
-Amelia...-me dice él
girándose y dándome un pequeño beso en los labios.
-¡Lo siento! Me quedé
dormida y...-le empiezo a decir, pero Lucas me pone dos dedos en los labios en
señal de que me calle.
-Shh... Eso da igual, ¿estás
aquí no? Pues ya está-me dice con una de sus mejores sonrisas.
-Eres el mejor-le digo
abrazándolo.
-Ya lo sé-me dice él.
-Te lo tienes bien creído
¿eh?-le digo yo levantando las cejas.
-Es lo que toca-me dice él
cogiéndome de la mano y sentándome en el banco junto a él.
-Bueno, ¿que me querías
decir?
-¿Qué te quería decir?-me
mira él con cara de confundido.
-Sí, por eso estamos aquí...
ayer me dijiste: Quedamos mañana, que te tengo q explicar una cosa.
-¡Ah, vale! Sí, por eso, a
ver mañana mi padre hace una cena con toda la familia y sus compañeros de
trabajo, y era para saber si tu querías venir...
-Sí, claro, ¿porqué no?, y
¿dónde es?-le pregunto yo.
-Mi padre ha alquilado una
sala de fiestas, cerca de aquí, es que mi padre es muy formal y todo el mundo
irá con traje y eso...
-Pues tendrás que llevar
traje-le digo yo imaginándomelo vestido de etiqueta.
-Y tú, vestido-me dice él.
-Es verdad, me pondré un vestido
rojo que tengo en casa-le digo pensando en el vestido rojo que me compré hace unos
meses y no me he vuelto a poner.
-Vale, entonces tú ya estás
arreglada, quedo yo, pero creo que también tengo un traje por mi casa de alguna
fiesta que hicieron, a lo mejor aún me vale...
-Muy bien, ¿qué hacemos?-le
pregunto sentándome encima de él.
-Pues no lo sé... ¿te vienes
a comer a mi casa?-me pregunta él.
-No... Ya es hora de que
vuelva a mi casa, y hable con mi madre... pero puedes venir tú a comer a mi
casa...
-¿No sería un poco extraño?
No sé... es que tu madre y tu os peleasteis por culpa de que tenias pareja, así
que sería un poco violento que apareciera allí ¿no?
-¡Pero que dices! Por mucho
que se queje mi madre sobre ti no hará que cambié de opinión respecto a salir
contigo, y así le quedará más claro... ¿no te parece?
-De acuerdo...-dice él
dándome un suave beso en los labios.
-¿Vamos?
-Sí.
Lucas y yo fuimos caminando
hacía mi casa, él llamó a sus padres diciéndoles que no iría a comer. Cuando
llegamos al portal de mi casa respiramos hondo y entramos.
-¿Quién es?-se oyó a mi
madre desde la cocina.
-Soy yo mamá-le respondo
acercándome a la puerta de la cocina con Lucas detrás de mí.
-¡Amelia!-grita mi madre, y
sale corriendo de la cocina y me abraza-¿estás bien cariño?
-Sí mamá, estoy
perfectamente.
-¡Gracias a Dios!-me dice y
me abraza tan fuerte que casi no puedo
respirar-estaba preocupadísima, lo siento, lo siento muchísimo, no debí decirte
eso...
-Sí, bueno, no pasa nada, yo
también me enfadé...
-¡Lucas! Cariño ven aquí a
darme un abrazo-dice mi madre que se ha percatado de la presencia de Lucas en
el salón. Lucas se acerca a ella y le abraza-Gracias por cuidar de mi niña
estos días, no sé que haría si le pasase algo.
-No se preocupe señora.
-¡Oh, no, no! No me llames
señora, llámame Kate.
-Vale.
-Bueno, mamá veníamos a
comer, ¿te va bien?-le pregunté yo entrando en la cocina a mirar que estaba
preparando para comer.
-¡Por supuesto!
-Mmm... ¡Pizza!-digo yo.
Esperamos a que las pizzas
estén listas, mientras esperamos nos sentamos en el salón a ver la tele, un
rato más tarde mi madre nos llama y comemos.
Mi madre actuaba como si no
hiciera una semana que no aparecía por casa, actuaba como si solo hiciera unas
horas que no me veía, hablaba con Lucas
y parecía a gusto, cuando terminamos de comer Lucas se despidió y se fue a su
casa porque tenía que ayudar a sus padres a organizar la fiesta de mañana.
Ese día fue tranquilo, por
la tarde hablé un poco con mi madre, vimos una película fuimos a hacer la
compra, cenamos y nos fuimos a dormir.
Al día siguiente Lucas me
llamó para decirme que me vendría a recoger a las 20:30h para ir a la fiesta de
su padre, que estuviese lista.
Pasaron las horas yo me fui
preparando para irme con Lucas, cuando por fin fueron las 20:30h el timbre
sonó.
-¡Uau!-dijo Lucas al verme.
-Tu tampoco estás mal-le
dije besándolo-¿nos vamos?
-Claro.-me respondió, le
lancé un grito a mi madre diciéndole que me iba y cerré la puerta.
Nos fuimos a pie a aquella
sala que su padre había alquilado, cuando llegamos me quedé con la boca
abierta, era enorme, con mesas decoradas una pista para bailar, era increíble.
-La gente todavía no ha
llegado, pero no tardarán mucho-dijo el padre de Lucas que ya estaba allí.
-Vale-le respondió Lucas.
-¿Habrá mucha
gente?-pregunté yo.
-Bastante, si no me equivoco
somos unos 120-dijo el padre de Lucas.
-Okey-dije yo.
-¡Oh, mira! Aquí llegan los
primeros invitados.
Lucas y yo nos quedamos con
la boca abierta al ver reconocer a uno de los invitados.
-¿Sabías que vendría?-le
pregunté a Lucas.
-No tenía ni idea-dijo el.
Lucas y yo nos quedamos
observándolo, hasta que se acercó a nosotros, bueno más bien diría que se
acercó a mí, aunque yo tuviese a Lucas cogido de la mano.
-Hola, Amelia-me dijo él cortésmente y con una sonrisa en los
labios. Cuando lo dijo noté como todo el cuerpo de Lucas se tensaba y me apretaba más fuertemente la mano.
-Hola, Josh-respondí.


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