domingo, 25 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 37


Antes de que empecéis a leer, quería deciros, que en el capítulo anterior le puse un número aquivocado, este es el 37, no el otro, siento haber tardado tanto. Disfrutad de la lectura:


Amelia

Estaba en estado de shock, mi madre iba conduciendo hacia el hospital, cuando llegamos, mi madre aparcó lo más cerca posible de la puerta, me sacó del trance en el que estaba pasando sus manos por mis mejillas, que hasta ese momento no sabía que estaban mojadas, por las lágrimas. Nos dirigimos a recepción para saber en que piso y habitación estaba Josh.
-Hola, buenas tardes, ¿qué desean?-preguntó amable la chica de recepción.
-Buscamos a...-empezó mi madre, pero yo la interrumpí.
-Josh Moreli-dije.
-A ver, a ver, Moreli...-dijo la recepcionista buscando en el ordenador-¡Aquí! Oh,oh... Hay 2 Josh Moreli en el hospital, uno está en la primera planta, y el otro en la última, ¿cómo es el Josh que buscáis?
-Pues, con ojos pardos, rubio...-dijo mi madre.
-No, mamá, se refiere a la edad...-le dije a mi madre, a lo que me respondió con un “Oh”-Tiene 17 años... Espera, ¿a qué día estamos hoy?-pregunté alarmada.
-A 7 de junio-dijo la enfermera.
-En ese caso, tiene 18 años... Hoy es su cumpleaños...-dije derrotada, no me podía creer que el día de su cumpleaños, tuviese un accidente.
-Vale, pues en ese caso está en la última planta, habitación 706, como el día de hoy, mira, estamos a día 7, y en el mes 06, es fácil de recordar-dijo con una sonrisa la señora.
-De acuerdo, muchas gracias-dijo mi madre tirando de mí, hacia el ascensor.
0...1...2...3...4...5.
¡Por fin! Ya estábamos en la planta de Josh, fuimos por los pasillos, hasta que vi a Lucas sentado en el suelo, con la espalda apoyada en la pared.
-¡Lucas!-grité, él se giró, y al verme se levantó enseguida. Corrí hasta estar a su lado.
-Hola, cariño ¿cómo estás?-me pregunta pasando sus dedo pulgar por mi mejilla, secando las últimas lágrimas.
-Bien-dije forzando una sonrisa, y abrazándolo.
-Shh... No te preocupes, está bien, no va a pasar nada malo-decía él mientras me acariciaba el pelo.
-¿Está aquí?-le dije señalando la puerta.
-No, se lo han llevado, a hacerle unas radiografías, para saber si se ha roto algo...-dije él tranquilamente, yo reprimí un sollozo.
-Vale...
-Bueno, Amelia, yo me voy hacia casa ¿vale? Cualquier cosa, me llamas.-dijo mi madre, que había observado toda la escena.
-Vale, mamá, te quiero-le dije dándole un beso en la mejilla.-ella se alejó caminando.
-Yo también quiero mi beso-dijo Lucas haciendo un puchero.
-Ven aquí, tonto.-le dije, y nos besamos dulcemente.-Por cierto, mi madre no se creyó lo de esta mañana... Lo de que habías venido y eso...-dije riendo.
-Era de esperar, delante de ti puedo ser un gran actor, pero tu madre me intimida-dijo soltando una carcajada, a la que yo me uní.
-¿Por qué estás tan preocupada por Josh?-me pregunta de repente.
-Eh... Josh y yo salimos juntos...-le digo temblorosa.
-¿Qué?-dice con los ojos desorbitados.
-Lo dejé, por que te conocí...-le digo con una sonrisa, a lo que él me responde con otra.
-Por eso está tan pesado contigo, se ve que aun le gustas...-dice él.
-Pero yo solo te quiero a ti,  y a nadie más.-le digo ¿o no? ¿Pero en que estoy pensando? pues claro que solo lo quiero a él.
-Eso espero...-me dice besándome tiernamente.
Nos sentamos los dos en el suelo, apoyados en la pared, con las manos entrelazadas. Hablábamos de cosas sin importancia, hasta que decidí preguntarle lo que quería desde que me llamó.
-¿Cómo pasó?-pregunté temblorosa.
-Eh...Yo salía de tu casa cuando... -fuimos interrumpidos por un médico, y dos enfermeras que llevaban una camilla.
-Hola chicos, ¿sois parientes de Josh?-nos pregunta el doctor.
-Somos amigos-le respondo, con toda la amabilidad que puedo-¿Cómo está?
-Josh está bien, solo se ha roto la pierna, y se ha hecho un esguince en la muñeca, por lo demás, está perfectamente.
-Genial-le digo soltando un par de lágrimas de felicidad.
Las enfermeras entran a Josh en la habitación, por suerte, le ha tocado una habitación en la que por ahora estará solo, a lo mejor después llega otro paciente... Lucas y yo entramos a la habitación con Josh, que ya está despierto.
-¿Amelia? ¿Lucas? ¿Qué hacéis aquí?-pregunta.
-Lucas me dijo que tuviste un accidente y hemos venido a verte.
-Ah, ya... El accidente...-dice mirando a Lucas de una manera que no puedo descifrar, pero Lucas le aparta la mirada.
-¿Qué ha pasado? ¿Porqué te han atropellado?-le pregunto a Josh.
-Por nada, se ha caído y ya está-me dice Lucas.
-Sí, me he caído y ya está-confirma Josh mirando a Lucas, que sigue apartándole la mirada.
-A ver chicos, vosotros dos tenéis que hablar, eso se nota a kilómetros, así que yo me voy fuera, mientras habláis de vuestras cosas, y cuando acabéis me avisáis, y decidís que tenéis que contarme, por que quiero una respuesta seria de porque te han atropellado-les digo a los dos.
-Vale...-dicen rindiéndose los dos.
Yo salgo de la habitación, y por suerte para mí, descubro que las paredes son de pladur y se escucha a través de ellas, así que pego la oreja a la pared, y escucho.
-¿Cuándo se lo vas a decir?-escucho, creo que es Josh el que habla.
-¿Decirle qué?
-¡Oh vamos! ¡No te hagas el inocente! Se lo de tu...-un carraspeo me impide escuchar más, me giro, y allí está el doctor, mirándome con cara interrogante.
-¿Señorita? ¿Me puede explicar que hace?-me pregunta divertido.
-Shh, estoy escuchando una conversación de la que después seguro que no me enteraré-le digo.
-Oh, vale, pues la dejo tranquila-dice él doctor pasmado por mi contestación.
-Gracias-vuelvo a pegar la oreja en la pared.
-No se lo vas a decir-esa es la voz de Lucas, y suena un poco enfadado.
-Tú tampoco le vas a decir nada-le dice Josh.
-Vale.
-Vale.-y allí termina la conversación.

Los chicos me dejan pasar, y me cuentan la versión inventada de su atropello, un coche se pasó un semáforo en rojo, y lo atropelló. Esos dos me estaban escondiendo algo, algo que no querían que supiese, pero lo voy a averiguar sea como sea.



domingo, 18 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 36


Amanda

Me desperté de una sacudida por parte de Joel.
-Por fin despiertas, cariño...-me dice dándome un beso en los labios.
-Ahora que has arruinado mi precioso sueño, me puedes contar, ¿porque me has despertado?-le pregunté al ver que tenía una cara de susto.
-Es que, he visto una cosa horrible, fea, y quería matarme...-dijo él dramatizando.
-¿Qué has visto Joel?-le pregunto, sabiendo que está exagerando.
-Eso-dice señalando a nuestros pies aun tapados por la manta.
Miré hacia donde su dedo señalaba, y me encontré a la cosa más mona del mundo, era un gatito gris atigrado, debía tener unos meses como mucho. El gato nos miraba curioso.


-¡Oh! Pero si es un gatito...-le digo estirando los brazos para coger al gato.
-¡No!-me detuvo Joel-¿Pero qué haces?
-Coger a un gato... Es obvio...-le dije.
-Podría tener alguna enfermedad
-No seas exagerado, si solo es un pequeñín-dije cogiendo al minúsculo animal-Corrijo: solo es una pequeñina. ¿Ves?-le dije a Joel acercando el gato a su cara.
-¡Aparta! No lo acerques a mí.-dice saltando del colchón y cayendo al suelo de espalda.
-Eres un exagerado...-le digo dejando el gato en el suelo, y cogiendo a Joel del cuello de la camisa para subirlo de nuevo al colchón.
-No soy exagerado, esa maléfica criatura va a intentar matarnos en cualquier momento...
-Sí, bueno...-dije sarcásticamente.
Nos quedamos un rato más en la casa árbol, con el gato, hasta que decidimos que era hora de cumplir nuestro segundo punto de la lista, pero yo no quería dejar al gato allí.
-¿Podemos llevárnoslo?-le pregunté.
-¿Estás loca? ¡No!-dijo él.
-Venga... Sí es una gatita muy bonita... ¿Por favor?-le dije intentando poner mi mejor cara de pena.
-Vale... Pero la dejarás en tu casa, y lejos de mí...-me advirtió.
-¡Vale! Te quiero-le dije besándole-Me la pensaba quedar igualmente, así que venga, vamos a pensar un nombre...
-Que remedio...eh... ¿Gris?
-¿Enserio? ¿Gris? ¿Eso se te ocurre?-le dije.
-Vale, ya sé que no es muy original...
-Ya, bueno... ¿Qué tal, Flor?-le pregunté.
-¿Enserio? ¿Flor? ¿Eso se te ocurre?-dijo intentando imitar mi voz.-Ya sé, ¿Qué tal, India?
-Me gusta, y tiene los ojos rasgaditos, se llamará India.
Fuimos a mí casa a dejar a la gata, en una cesta improvisada, y fuimos a cumplir el segundo punto de mi lista:
-Poner un candado en el rio Sena.
En el ría Sena, había una barandilla, con una reja, donde las parejas ponían un candado con sus nombres, para jurarse amor eterno, y después algunos tiraban la llave al rio.
Joel y yo fuimos caminando, hasta el sitio, antes de salir, habíamos cogido un candado de mi casa, y pusimos nuestros nombres. Llegamos al lugar, y estaba todo lleno de candados.


Colocamos el nuestro, tiramos la llave al rio, y nos besamos.
-Ahora me toca a mí-me dijo Joel.
-Vale-dije entusiasmada-¿Cuál es tu plan?
-Tenemos que ir al punto cero de París.-me dijo.
Fuimos hasta la catedral de Notre-Dame, y al lado de la puerta oeste, estaba el punto cero, ese sitio, es el inicio de todo, allí empieza París.


-Pide un deseo-me dice Joel.
-¿Qué? ¿Para qué?
-¿No sabes qué si pides un deseo encima de la estrella, lo más probable, es que se cumpla?
-No, no lo sabía.-le dije, poniéndome encima de la estrella.
Pedí mi deseo: Estar con Joel.
-¿Tú no pides tu deseo?-le pregunté confundida al ver que no se ponía sobre la estrella.
-No hace falta, todo lo que deseo lo tengo delante de mi-me dijo mirándome.
-Te quiero.
-Yo también te quiero.
Nos fuimos caminando, sin rumbo alguno, nos fuimos a cenar, y disfrutamos de aquella noche, una noche menos que nos quedaba por estar juntos.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Truly Amazing Blogs

Lo siento, hoy no habrá capítulo, porque estoy bastante enferma, y no me puedo levantar ni de la cama, en vez de un capítulo os he traído esto, hace tiempo que lo tengo escrito, pero nunca lo he subido:



1.¿Te gusta el deporte?

No mucho... El único el baloncesto, jugué de pequeña unos cuantos años...

2.¿Cuál es tu hobby?

Leer, mirar las estrellas, escribir...

3.¿De que color son tus ojos? 

Color marrón claro.

4.¿Cómo es tu cabello?

Rizado y castaño.

5.¿Eres zurda o diestra?

Ambidiestra, puedo escribir con las dos manos, cuando me canso con una con la otra, pero normalmente con la derecha.

6.¿Tienes muchos secretos?

Unos cuantos, pero no son muy importantes...

7.¿Qué nombre le pondrías a tu hijo? 

Esta pregunta me gusta, porque siempre la he tenido clara, a lo mejor en unos años cambio de opinión, pero por ahora me gustan los nombres:
-Para chico: Álex, Iván, Pablo, Lucas, Carlos y Nico.
-Para chica: Amelia, Lucía, Aina y Mía.

8.¿Quisieras besar apasionadamente a alguien?

Pues sí... ¿Y quién no? 

9.¿Te arrepientes de algo?

No, porque si en ese momento no lo hice, es que no lo tenía que hacer.

10.¿Tocas instrumentos musicales?

Sí, el piano.

11.¿Tú película favorita?

Buff... Hay tantas películas que me gustan tanto... LA de Lo imposible, que es muy bonita...Ayer en la televisión, pusieron una que hacía años que no veía,  y me encantó, fue Bajo cero es una película muy bonita. También me gusta mucho Titanic... Pero la película de mi infancia es Spirit, es una película que puedo ver una y otra vez, hasta me sé los diálogos. Y creo que ninguna película más...

12.¿Extrañas mucho a alguien?

A mi abuelo de parte materna, estábamos siempre juntos y jugando...




Bueno, ya se acaban las preguntas, yo no voy a nominar a ningún blog, porque sé que mucha gente está harta de estos premios, así que si alguien lo quiere que me deje un comentario y yo lo nominaré. :)

domingo, 4 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 35

Leire

Un hombre mayor, de pelo canoso, nos abre la puerta a Álex y a mí, supongo que es el mayordomo... Entro temblorosa en un salón, era todo de lujo, clásico, en el suelo hay una gran alfombra redonda. En medio hay una pequeña mesa con un jarrón de flores encima, al fondo se ven unas grandes escaleras que suben al primer piso, y en el techo una lámpara de araña.


-Ven, por aquí-me dice Álex yendo hacia un gran salón que hay a la derecha, allí sentado, en un sofá está Dylan, vestido en un traje negro, y repeinado hacia atrás con gomina, de una manera un tanto rara y horripilante...
-¡Hola!-dice Dylan levantándose hacia mí, y besándome en los labios con pasión inesperadamente.
-Joder, Dylan, llévatela a un hotel, pero no me hagas sufrir viendo esto...-dice Álex, que nos mira con asco, y después se va por las escaleras. Yo estoy muerta de vergüenza y roja como un tomate.
-No le hagas caso, solo tiene envidia...-me dice Dylan, lo bastante fuerte, para que su hermano nos oiga.
-¡Sí, claro! ¡Ya te gustaría a ti que tuviese envidia de esa!-se oye desde el piso de arriba.
-¡Esa tiene nombre!-le grito.
-¡Uy, es verdad! Me corrijo: ¡Ya te gustaría a ti que tuviese envidia de la enana!-dice él bajando de nuevo las escaleras.
-Que no me llames enana...-le digo roja, pero no es por vergüenza, sino por ira. Y me lanzo a atacar al ser repulsivo que esta frente a mí y no para de llamarme enana.
-¡Eh! Tranquila...-dice Álex agarrándome antes de que le haga nada.-Paz y amor, enana, paz y amor...-dice con una sonrisa en la cara.
-Te odio-le digo zafándome de su agarre y yéndome hacia la puerta de entrada.
-Ya te vale, Álex...-le dice Dylan.
-¿Qué? Pero si no he hecho nada, es esa que se queja por todo...-le responde el mayor.
Antes de que pueda salir de la casa, un señor entra por la puerta, supongo que es el padre de los chicos porque tiene los mismos rasgos que ellos y los mismos ojos. Dylan aparece a mí lado, y le sonría al hombre.
-Papá, esta es Leire, mi novia.-dice él. El hombre, me mira de arriba abajo haciendo que me sienta intimidada.
-¡Fantástico! ¿Mi hijo te trata bien?-dice cambiando totalmente su expresión por una de felicidad.
-Eh.. sí, sí...-le digo aún impresionada por su repentino cambio de actitud.
-Así me gusta, ¡Claudia, ven!-dice el hombre asomándose a la puerta.
Una mujer de más o menos la edad del hombre entra por la puerta, tiene el pelo negro igual que los dos hermanos, pero ella tiene ojos marrones.
-Ella es Leire, la novia de nuestro hijo...-le dice el hombre a la mujer que me mira con una sonrisa en la cara.
-¿La novia de Dylan?-dice la mujer abrazándome.
-S-sí -Consigo decir por la falta de aire en mis pulmones.
-Maravilloso, ¿a qué esperamos? Vamos a cenar, y así hablamos un poco más Laia.
-Leire...-le digo corrigiéndole.
-Es lo que he dicho.-dice la mujer yendo hacia el comedor, pasando al lado de Álex, pero tanto los padres como él no se dirigen ni la mirada, solo de los labios de la mujer sale un suave: “Hola, Álex” Y se alejan caminando.
Cuando llegamos al comedor, veo que también es de estilo clásico como el resto de la casa, la mesa ya esta puesta, las sillas son de terciopelo.

Nos sentamos en la mesa, yo al lado de Dylan, Álex en frente de mí, y los padres uno a cada extremo de la mesa.
-Y... dime Leire, ¿qué quieres estudiar?-me pregunta el padre de los chicos.
-Me gustaría estudiar fotografía, y si no puedo, pues periodismo.
-Buenas elecciones-me responde el hombre.
-¿Y Con quién vives?-me pregunta la madre.
-Vivo con mis dos hermanos y mi madre.
-Su hermano Iván, iba al instituto con Álex...-interviene Dylan.
La pareja mira a Álex un momento sin decirle nada, y me siguen preguntando sobre temas superficiales... (a que instituto voy, de que trabaja mi madre, si me van bien los estudios...)
Para cenar nos dan un filete de ternera con ensalada, y, de segundo un plato merluza al horno con patatas asadas. Pero como no, la suerte no me acompaña, y los dos hermanos se ponen a discutir.
-¿Cuanto tiempo lleváis saliendo?-nos pregunta Álex.
-Un mes-responde Dylan.
-Un día-respondo yo, los dos nos miramos, y después miramos a Álex.
-¿Y bien?-dice con una sonrisa en la cara.
-Un día...-responde Dylan.
-Un mes...-digo al mismo tiempo que él.
-Tortolitos, a ver si os aclaráis...-dice Álex intentando reprimir la risa, yo estoy roja de la vergüenza, y Dylan esta furioso por el ridículo que su hermano le esta haciendo pasar frente a sus padres.
-No te importa cuando empezamos a salir.-dice Dylan.
-No, no si a mí no me importa, debería importaros a vosotros, que cuando tengáis que celebrar el año que llevéis juntos, uno de vosotros lo celebrará un mes antes que el otro...-dice Álex, la risa ya se le escapa.
-Cállate-le responde Dylan seco.
-Hombre, no seas así, yo diría que tendríais que fijar una fecha intermedia para celebrar el aniversario ¿no?-dice Álex con burla.
-Ya basta, Álex -interviene el padre.
-Estoy harto, no puedo ni hablar con mi propio hermano, no os aguanto.-dice Álex levantándose de la silla y subiendo por las escaleras.
Un silencio sepulcral invado el comedor, hasta que la madre de Dylan y Álex, me mira a mí y me dice:
-Laia, querida, podrías dejarnos a solas con nuestro hijo, tenemos que hablar.
-Es Leire...-le reprocho a la mujer levantándome de la mesa.
Me alejo del comedor, y no se donde ir, así que opto por investigar la parte de arriba, subo las escaleras, y abro una puerta, es una habitación con aspecto antiguo, por las cantidades de fotos que hay de los padres de Dylan diría que esta es su habitación, y además tiene el aspecto serio que ellos tienen.


Cierro la puerta, y me voy hacia la del fondo del pasillo, abro la puerta, y me encuentro una habitación moderna. No tiene nada que ver con el resto de la casa, en la pared de enfrente de la cama hay un graffiti que pone Álex, así que supongo que esta es su habitación.





Cuando voy a salir de la habitación me encuentro con Álex saliendo de lo que supongo que es el baño de la habitación, va sin camiseta.
-¿Qué haces aquí, enana?-me pregunta, acercándose al armario y sacando una camiseta.
-Nada, solo miraba.
-Ya has conocido a mi familia, me ha sorprendido que no salieras gritando como una histérica...
-Mi hermano es peor que todos ellos juntos, créeme...-le digo mirando los objetos que tiene en las estanterías, unos cuantos libros, unas medallas de fútbol...
-¿Tu hermano es Iván?-me pregunta, yo asiento con la cabeza- No te pareces a él, el es tan simpático...-dice con una sonrisa en la cara.
-Imbécil.-le digo mirándolo.
-Enana.-me dice retándome con la mirada.
-No soy enana-le digo acercándome a él.
-Sí lo eres-dice él dando un paso hacia mí.
-No-le digo apenas a unos centímetros de él.
-Sí...-me dice susurrándome en el oído, yo doy media vuelta, y me siento en su cama.
-¿Por qué no te llevas bien con tus padres?-le pregunto.
-Tonterías, no quieras saber.-dice despreocupado.
-Pero es que si quiero saber...-le digo insistiendo.
-Pues no te lo voy a contar-dice él con el ceño fruncido.
-Vale, pero acabaras contándomelo...
-Lo dudo...
-Ya lo verás, algún día.-le digo.
Nos quedamos en silencio un rato, no es un silencio incomodo, cada uno piensa en sus cosas. Pero desde abajo se oye a Dylan llamándome, yo me levanto de la cama, y salgo de la habitación seguida por Álex.
La verdad, es que preferiría irme ya de esta casa, siento que gracias a mí, toda la familia se ha peleado.
-¿Quieres irte ya a casa?-me pregunta Álex, que parece que me ha leído la mente.
-La verdad es que sí... Creo que os habéis peleado por mi culpa.
-¿La pelea de antes? No te preocupes, pasa a menudo, por eso no estoy casi nunca en mi casa, siempre que vengo acabo peleándome, solo vengo para dormir y poco más...
-Vale... Pero no quiero irme así como así, tus padres pensarán que no me ha gustado estar aquí...
-No te preocupes, ya me ocupo yo-dice Álex con una sonrisa.
Nos vamos al comedor de nuevo, y Álex les dice a sus padres que me encuentro mal, y que me llevará a mí casa. Dylan no se opone a que sea él quien me acompaña, se despide de mí con un beso en los labios y me voy con Álex, esta vez decide coger el coche.
-¿Puedo poner la radio?-le pregunto.
-Claro.
Pulso el botón para encender la radio, y se escucha la canción de All Star de Smash Mouth, los dos comenzamos a cantar, y a reírnos cada vez que desafinamos.
Cantando llegamos a mí casa, él apaga la radio, nos miramos en silencio, como queriendo decir algo, pero al final nadie dice nada.
-Adiós, enana-me dice sonriendo.
-Adiós, idiota-le digo devolviéndole la sonrisa y saliendo del coche.
Entro en mi casa, miro el reloj, es bastante tarde, las 2:30 de la madrugada, la noche se me ha pasado volando, me voy a mi habitación, me pongo el pijama y me duermo, pensando en la noche que acabo de pasar.

domingo, 28 de octubre de 2012

CAPÍTULO 34


Amelia

Sentí como alguien me besaba la espalda, y me acariciaba el vientre, yo estaba medio dormida, me giré y me encontré con un Lucas sonriente.
-Buenos días, pequeña.-me dijo besándome en los labios dulcemente.
-Buenos, días-le respondo.
-¿Has dormido bien?
-Perfectamente-le digo.
-Yo también-entonces se levanta de la cama, y se empieza a poner los pantalones y camiseta.
-Ven...-le digo agarrándolo de la camiseta y tumbándolo a mi lado, y besándolo intensamente.
-¿Y esto? ¿Quién eres tú, y qué has hecho con mi vergonzosa, cohibida y adorable Amelia?-pregunta él riéndose.
-Se ha ido un rato...-le digo besándolo de nuevo.
-¿Y estará mucho tiempo fuera?-me pregunta poniéndose encima de mí, pero sin aplastarme.
-Depende...-le digo y entrelazo mis manos en su cuello para besarlo, pero cuando estamos a milímetros de distancia se oye la puerta y un sonoro:
-¡Ya estoy en casa!-es mi madre.
-¡Hola, mamá!-consigo responder.-¡Escóndete!-le digo a Lucas.
-¿Por qué?-me pregunta confundido-si ya sabe que estamos juntos...
-Ya lo sé, pero no creo que le guste saber que su hijita ha dormido con un chico, es que es muy conservadora... Madres...-le digo levantándome de la cama, y metiéndolo en el armario.
-Estás muy sexy así vestida...-dijo él mirándome de arriba abajo, yo hice lo mismo, y me sonrojé al ver que iba en ropa interior.
-¡Cállate!-le digo cerrando las puertas del armario.
Apenas me da tiempo a ponerme el pijama antes de que mi madre entre en mi habitación.
-Hola, Amelia ¿te he despertado?-pregunta mi madre desde la puerta.
-No, ya estaba medio despierta-le digo.
-Ah, vale ¿quieres que te prepare el desayuno?-me pregunta ella cogiendo el pomo de la puerta.
-No, no hace falta...-le digo, ella empieza a cerrar la puerta, pero de repente se oye a alguien toser.
-¿Qué ha sido eso?-me pregunta ella.
-¿El qué? Yo no he oído nada...-le digo nerviosa, voy a matar a Lucas.
-Oh, vale...-pero antes de que cierre la puerta, otra vez se oye a Lucas toser de nuevo.
-¿Ves? Otra vez... ¿Quién ha tosido?-me pregunta mirándome fijamente.
-He sido yo, mamá, estoy un poco acatarrada...-le digo tosiendo de la manera más falsa que puede existir...
-¿Quieres una aspirina?-dice con preocupación.
-No, no, ya se me pasará.-le digo, mi madre hecha un vistazo a la habitación antes de irse, y pos si acaso no tenía ya bastante mala suerte, la puerta del armario donde estaba Lucas se entreabrió.
-¿Qué es eso?
-Nada, que tengo que ordenar el armario, que de tanta ropa ya se abre solo...
-Vale, me voy a duchar.-y se aleja caminando por el pasillo.
Yo cierro la puerta de mi habitación, y me voy directa al armario, dispuesta a echarle la bronca a Lucas, pero cuando abro el armario, veo a Lucas arrodillado, con la cara roja, y con las manos en el cuello, intentando respirar.
-¡Lucas! ¿Qué te pasa?-le pregunto zarandeándolo. Nada, no me responde, solo tose.  Como puedo, lo saco de allí dentro.-¡Lucas, responde!
-A-al-aler...-intenta decir, pero su tos se lo impide.
-¿Qué te pasa? ¡Oh, Dios mío! ¡Lucas!-le digo.
-Ale-lergia-consigue decirme.
-¿Alergia? ¿A qué?-le pregunto preocupada, él está tumbado en el suelo, apenas puede respirar, tiene la cara roja.
-Ny-nylon-dice, yo recuerdo que tengo unos pantalones de chándal de nylon en el armario.
-¡Lucas! ¿Qué hago?-le digo, algunas lágrimas están a punto de caer de mis ojos de lo preocupada que estoy.
-P-puedes...-pero no llega a terminar la frase, deja de respirar, sus manos se caen a sus lados, y su cara vuelve a tener un color normal, sin contar que está inconsciente en el suelo. No se movía, entonces me empecé a preocupar de verdad, me fijé en que no respiraba.
-¡¡Lucas!! ¡no! ¡Despierta!-dije entre sollozos, me apoyé en su pecho, y lloré.-No me dejes...-estaba tan concentrada, y preocupada llorando, que no me di cuenta de que dos ojos azules me miraban con diversión. Giré la cara, y vi a un Lucas sonriente mirándome con cara de niño bueno.-¿Pero qué?-dije, levanté la cabeza, y me arrodillé.
Lucas se puso a reír, tenía las manos en el vientre de la risa, y se le salían las lágrimas de tanto reír, entre todo eso el balbuceaba frases como “te lo has creído” o “tu cara ha sido lo mejor”
-¡Imbécil!-le dije, me separé de él, y le di la espalda. Él se seguía riendo, pero paró.
-Vale, lo siento...-dice él abrazándome por detrás, y dándome besos en el cello.
-Me había preocupado mucho-le digo.
-Lo siento mucho, no debí hacerlo...-me dice él.
-No, no debiste...-le digo apartándome de él.
-Es que quería demostrarte mis grandes dotes como actor...-dice él jalándome otra vez en un abrazo.
-Que gracioso...-le digo-casi haces que tu madre te descubra...
-Pero no lo ha hecho y eso es lo que importa...-dice.
-Vale... pero a la próxima no te lo perdono...-le digo seria.
-No habrá próxima vez...-me dice girándome hacia él y besándome, y como he dicho antes, mi suerte no podía ser peor, mi madre entró en mi habitación.
-Amelia, tienes la cre-ma...-dijo mi madre pero se detuvo, y pasó los ojos de mí a Lucas más de 10 veces.-Oh, hola, Lucas...
-Hola, Kate...-dice Lucas un poco cortado por la situación.
-Mamá, Lucas, eh...-empiezo a decir, y  rebusco en mi cabeza por alguna excusa que suene convincente, pero Lucas se me adelanta:
-Yo venía, para ver a su hija, y llevarla a dar una vuelta...
-Vale... Pues id, yo estaré aquí mirando alguna película...-dice ella.
-Oh, no, al final mi padre me ha llamado y me ha dicho que vuelva a casa, así que yo ya me iba...-dice Lucas dándome un pequeño beso en los labios, pasando junto a mi madre y saliendo de la casa.
-Mamá...
-No quiero explicaciones, como bien te puedes imaginar no me creo lo que ha dicho él, pero igualmente es tu novio, y puede dormir aquí...-me dice mi madre.
-¿Enserio?-digo realmente contenta.
-Sí...-acepta ella, yo empiezo a dar brincos por la habitación, y la abrazo.
Mi madre y yo pasamos la tarde juntas, hacemos un bizcocho de chocolate, que después nos comemos mientras vemos una película de amor Un paseo para recordar, lloramos como magdalenas, y justo cuando acabó la película recibí una llamada de Lucas.
-¿Diga?
-Amelia, soy yo Lucas...-dice él, suena alterado.
-¿Qué pasa?-le pregunto.
-Nada, bueno, sí, sí que pasa joder...-dice él, suena abatido.
-Lucas, ¿qué ha pasado?-le pregunto, mi madre fija los ojos en mí.
-Como te lo digo...  a ver, estábamos... y entonces, y cayó...-dice él sin acabar ninguna frase.
-¿Qué? Lucas, ¿quién estabais?-le digo preocupada.
-...-Lucas no dice nada durante unos segundos, y dice algo tan rápido que no consigo entenderlo-YoyJoshylohaatropelladounchoche.
-¿Qué? ¿Podrías repetirlo más lento?-le pregunto.
-Yo y Josh estábamos en la calle y cayó, y lo atropelló un coche.
-¿Josh?-preguntó, mi cara debe estar muy pálida, porque mi madre enseguida me pregunta que ha pasado.
-Sí, Josh...-me dice Lucas, de fondo se oyen las sirenas de la ambulancia-Oye, Amelia, no te preocupes, vendré allí cuando pueda, ahora tienen que llevarle al hospital...
-De-de acuerdo...-consigo decir, y cuelgo.
Mi madre se levanta del sofá y se acerca a mí.
-¿Qué ha pasado?-me pregunta preocupada.
-Han atropellado a Josh.

domingo, 21 de octubre de 2012

PROBLEMAS TÉCNICOS

Sé que hay gente que está esperando el capítulo 34, pero he tenido unos problemillas... Lo siento mucho, no podré subir un capítulo esta semana, no ha parado de hacer tormenta en todo el día, y no he podido escribir el capítulo, y el internet se me va cada dos por tres, menos mal que ahora tengo unos minutos para escribir esto, hasta la semana que viene no podré subir el próximo capítulo, intentaré que sea un poco más largo que los demás para recompensaros por esperar. ¡Lo siento! Bueno, lo único que os digo es que el próximo capítulo será de Amelia, y que habrá un accidente. Gracias por pasaros por el blog, y leer mi novela.

Marga.

domingo, 14 de octubre de 2012

CAPÍTULO 33


Amanda 

Estaba sola, en medio del bosque, por la noche, muerta de frío. ¿Dónde estaba Joel? ¿Me había dejado sola? No, no podía ser... Oí un crujir de hojas, me gire para ver de donde venia ese ruido, pero no vi nada, me apoye en el árbol más cercano, y me senté en el suelo apoyando la cabeza en las rodillas, esa noche era luna nueva, por lo tanto no se veía nada, volví a escuchar el crujir de las hojas secas del suelo, me gire hacia donde venia el sonido, e igual que la otra vez no vi nada.
-¿Joel? ¿Eres tú?-dije entrecortadamente por el miedo.
No obtuve respuesta, no entendía nada, aquella mañana había recibido una nota que ponía que a las 23:00 estuviese allí, y estaba firmada con su nombre...  ¿Habría sido una broma? No tenia sentido...
Quería irme de allí, pero me había perdido, no podía salir de aquel bosque, estaba sola, congelada, y con miedo. En ese momento oí el aullido de un lobo, próximo a mí. Empecé a sollozar, pensando que no saldría de allí, moriría congelada, y nadie lo sabría. Oí unos pasos acercarse entre los arboles.
-¿Hay alguien ahí?-pregunté temblorosa.
-Sí.
-¿Joel?
-Sí, soy yo, Amanda.
-¡Por fin! Pensé que no vendrías nunca...-le dije levantándome y acercándome a él para abrazarlo, pero él se apartó.
-No, no te acerques, venia a decirte que me voy, ya no te quiero, quiero que te alejes de mí, y no vuelvas, no quiero volver a verte.-dijo él con dureza.
-¿P-Pero Por...qué?-pregunte con lágrimas en los ojos.
-No tengo que darte explicaciones, quiero que desaparezcas de mi vida.
-No, no lo entiendo... ¿He hecho algo mal?-dije tartamudeando.
-No me gustas, ¿no lo entiendes? Eres tan ingenua que creíste que te quería de verdad, nunca te quise, eres una niña tonta, que cree que vive en un cuento de hadas.-dijo él mirándome a los  ojos.
Esto no podía estar pasándome, todo mi mundo se derrumbaba, miré a Joel con los ojos llenos de lágrimas, pero algo no encajó, sus ojos expresaban dolor, él apartó la mirada, lo mire de arriba abajo, y descubrí, un pie detrás de él, alguien le estaba forzando a decirme aquellas cosas.
-¿Quién hay detrás de ti?
-Nadie.
-¿Seguro? ¿Y de quién es ese tercer pie? ¿Tuyo?-pregunté.
-No te metas donde no te llaman, Amanda.
Escuche que alguien le susurraba al oído, y después me lo decía a mí.
-¿Quién es, Joel? ¿Por qué te hacen esto?-le pregunté a Joel.-¿Quién está detrás de ti, y te dice lo que me tienes que decir?
-A ver niña, deja de hacer tantas preguntas, y despídete ya de tu novio, si no quieres que lo mate ya.-dijo una voz que no era la de Joel.
Joel salió un poco más a la luz, y descubrí que le estaban apuntando con una pistola en la espalda, detrás de él, iba un chico más alto que él, de unos diecinueve, o veinte años, solo le conseguí ver los ojos, de un color azul claro, impresionante.
-¡No! No lo mates, por favor...-dije desesperada.
-Pues dile que me de lo que me debe, o lo mataré.-dijo aquel extraño.
-Te he dicho que no tengo nada para ti-le responde Joel, aquel chico le coge del cuello y le apunta en la cabeza con la pistola. Yo ahogo un grito en mi garganta-Amanda, vete de aquí, corre, escapa.
-No, no te voy a dejar aquí solo.
-Vendré a por ti, no te preocupes, solo vete...-dijo Joel, con una sonrisa torcida, para que me fuera, pero no lo iba a dejar allí.
-Muy bien, muy bien, ¿sabes qué? Cambio de planes...-el extraño habló, soltó a Joel, y dejó que se acercara a mí, nos abrazamos, pero segundos después aquel tío, me agarró, me tapó la boca con una mano, y con la otra me apuntó en la sien.
-¡No! ¡Suéltala!-dice Joel, corriendo hacia mí, pero no avanza mucho, porque el chico que me tiene le dispara en el pecho, Joel cae al suele jadeando, luchando por conseguir que el aire llegue a sus pulmones.
-¡Pero qué has hecho! ¡No!-digo mofándome de los brazos de aquel tipo y corriendo hacia Joel.-Tranquilo, te pondrás bien...
-Lo dudo mucho...-soltó aquel extraño, mientras se alejaba entre los árboles, lo último que vi fueron esos ojos azules que no olvidaría.
-Amanda...-susurró Joel.
-No te vayas, te quiero...
-Amanda...-volvió a repetir mi nombre-Amanda...
Me desperté de golpe, Joel estaba a mi lado mirándome preocupado, yo estaba cubierta de un sudor frío.
-Cariño, ¿estás bien?-preguntó, cogiéndome de las manos.
-S-sí...-le digo.
-¿Una pesadilla?-dice besándome la frente, yo asiento con la cabeza-Me has asustado, te has puesto a llorar, y te he despertado, aun son las 5:00 de la madrugada, intenta dormirte otra vez ¿vale?
-Vale, le digo besándolo, y apoyando mi cabeza en su pecho.
-Duérmete-dice acariciándome el pelo.
A las pocas horas vuelvo a despertarme, miro el despertador, las 9:00, ya es hora de levantarse, le doy pequeños besos en los labios a Joel, hasta que se despierta.
-Vamos, tenemos muchas cosas que hacer.
-Vale...-dice desperezándose.
Nos vestimos, desayunamos, y le planteo la idea que tengo en mente para disfrutar de estos días que me quedan para estar con él.
-Vale, tengo una idea, cada uno de nosotros vamos a escribir una lista con seis cosas que nos gustaría hacer juntos esta semana que nos queda antes de que te vayas, y nos guste o no, cumpliremos los deseos del otro ¿de acuerdo?
-Si, señora-dice poniéndose la mano en la frente, en plan soldado.
-Vale, pues, venga, escribe-le digo dándole un papel y un bolígrafo.
Yo también me pongo a escribir mi lista, y en ella pongo las seis cosas que me gstaría hacer con él, la primera:
1.  Ir al bosque, y enseñarle, la casa árbol.
Vale, espero unos minutos a que Joel acabe.
-¿Empezamos por ti o por mí?-me pregunta él.
-Me da igual, en mi número uno, tenemos que ir al bosque.
-En el mio también.
-Pues venga vamos...
Nos fuimos en su moto, hacia el bosque, antes de salir de mi casa, Joel cogió un cuchillo, pero no me dijo para que era, cuando llegamos allí, paseamos un poco, Joel, iba mirando los arboles, y se paró en frente de un árbol, y dijo:
-Aquí.-no me dijo nada más, sacó el cuchillo de sus pantalones, y se puso a tallar en el árbol, a los diez minutos, o así, se apartó, para que viera que había hecho.
Había hecho un corazón en el árbol:




Y dentro puso:  J x A  4EVER.
No sé porque pero me emocioné, y lo abracé, nos quedamos allí un buen rato, después decidí que era mi turno, de enseñarle mi casa árbol. Era una casa, que hice con mi padre antes de que nos abandonara a mi madre y a mí, tenía ventanas, puertas, y de toso, me encantaba estar allí, de pequeña, ahora hacia bastante que no iba, por la falta de tiempo, y transporte...
-¡Uau!-dijo Joel al verla-es impresionante...
-Ya, bueno... ¿entramos?
-Claro-dice él, mientras me sigue.
Subimos las escaleras, y entramos, dentro solo está el sofá rojo que íbamos a tirar, pero al final lo pusimos aquí, para sentarnos, y algunos juegos de mesa, y un colchón, y algunas mantas.
Nos pasamos la tarde allí metidos toda la tarde, hablando de cosas sin importancia, hasta que Joel dijo:
-¿Nos quedamos a dormir aquí?-pregunta.
-Venga, vale-le digo levantándome del sofá, y cogiendo una mantas, y poniéndolas sobre el colchón.
-Tendremos que ir a cenar, que no hemos comido, y mis tripas rugen...-dice Joel divertido.
-Vale, vamos a una pizzería que hay aquí cerca.
-De acuerdo.
Nos bajamos de la casa árbol, y nos vamos a la pizzería, cenamos, y volvemos al bosque, estamos tan cansados que tan solo llegar nos tumbamos en la cama, pero antes de dormirme le pregunto a Joel:
-¿Cuál es tu número 2?
-Lo descubrirás mañana.