jueves, 23 de agosto de 2012

CAPÍTULO 26


Leire

-Despertad...-digo yo aun adormilada.
-Ya va, ya va...-me responde Amelia aun con los ojos cerrados.
-¿Qué hora es?-pregunta Amanda que  acaba de despertarse.
-No sé...-digo yo.
-¡Las 12:30!-dice Amelia que acababa de mirar su reloj-¡Mierda! Había quedado con Lucas a las 11:30...
-Pues el pobre chico se habrá cansado de esperar...-dice Amanda.
-Sí...-digo yo-yo también tendría que irme, tengo que comer en mi casa, y no falta mucho para la hora de comer...
-Pues nos vamos juntas-dice Amelia que ya se ha vestido.
-Vale-le respondo yo que me estoy empezando a poner los pantalones-¡Mierda! He perdido el DNI...
-Seguro que se te cayó ayer por la noche cuando te tropezaste con ese imbécil...-me dice Amelia.
-Sí, seguro que se quedo en el suelo...-afirmo yo, la verdad es que no había vuelto a pensar en el chico de ojos azules...-bueno, nosotras nos iremos yendo... 
-Vale, ya nos veremos...-die Amanda, entonces pone cara de susto y se gira hacía la ventana cerrándola rápidamente-¡Ups! Eh...chicas, a lo mejor Joel ha visto algo...
-¡¿Qué?! -decimos Amelia y yo al unísono-será pervertido-dice Amelia.
-¡No! Es que normalmente sobre esta hora los fines de semana solemos vernos abajo, pero él antes de bajar SIEMPRE y digo siempre mira por la ventana para asegurarse de que yo también bajaré...-dice ella encogiéndose de hombros.
-Pues haberle avisado de que hoy no tocaba besuquearse en el jardín...-digo yo, medio en broma, no sé como pero cuando Amanda habla de Joel ya no me dan esos celos de antes, ahora es como no sé como si me diera igual...
-Ja. Ja. Ja.-me dice Amanda, y su móvil empieza a sonar mira quien es y dice- Es Joel...
-Cógelo, y dile que es un pervertido-dice Amelia.
-Vaaaaale-dice Amanda respondiendo a su móvil-Hola, cariño.
-Que cursi que es...-le susurro a Amelia que se ríe de mi comentario.
-Cuando te enamores de alguien y os queráis ya me dirás lo que es ser cursi...-me dice.
-No creo, nunca más me enamoraré, es mi regla número uno.
-Sí, sí, ya me lo dirás...-me dice Amelia.
-Sí, te echo de menos-oímos a Amanda decir, y entonces le digo que ponga el altavoz y ella accede sin decirle nada a Joel-bueno, no habrás estado mirando mucho por la ventana ¿no?
-¿Qué entiendes tú por mucho?-dice él.
-Joel, ya me entiendes, contéstame-dice Amanda un poco más seria.
-Vale, que sin no te enfadas, no en realidad solo he visto como se vestía Amelia, no he podido ver nada más, por desgracia.
-Será...-dice Amelia, pero logro taparle la boca para que Joel no la oiga.
-Tonto...-le dice Amanda.
-¿Yo? ¿tonto? Ni un pelo...-dice él riéndose.
-Eres un idiota-le dice Amanda, pero de forma cariñosa.
-¿Ah, sí? Pues adiós-y cuelga.
-No me puedo creer que me haya colgado-dice Amanda con la boca abierta.
-Volverá a llamar, ya verás-le digo yo convencida de lo que digo, y entonces se oye la melodía Pan y Mantequilla de Efecto Pasillo-Ves... tengo razón...
-Hola-dice Amanda que ha descolgado el móvil-Me has colgado...
-Ha sido una broma, a y en realidad no he visto nada ¿eh? Tengo buena vista, pero aun no tengo Rayos X y a ti solo te veo porque te acercas a la ventana...-dice él con un tono dulce.
-Vale... pero no me vuelvas a colgar ¿eh?-le dice Amanda bromeando.
-Que no...-dice él.
-Bueno, te dejo que estas dos se tiene que ir...
-Vale, ¿después quedamos?
-Claro, te parece ¿en media hora abajo?
-Genial te esperaré-dice él-Adiós, princesa.
-Adiós, amor.
-Que cursis que sois, de verdad-le digo yo riéndome a carcajadas.
-Ya te tocará, ya-me dice Amelia.
-Cierto, después la cursi serás tu-dice Amanda.
-Lo dudo mucho-digo yo.
-Bueno, nosotras nos vamos ¿no Leire?-dice Amelia.
-Sí-le respondo dirigiéndome a la puerta.
-Bueno ya nos veremos ¿eh? Hoy por la tarde os llamo.
-Vale-decimos Amelia y yo a la vez.
-Chao-le digo a Amanda.
-Adiós.
Amelia y yo salimos por la puerta de casa de Amanda y vamos en silencio hasta que le pregunto:
-¿Dónde habías quedado con Lucas?
-¡Ostras! Ya se me había vuelto a olvidar, habíamos quedado en la plaza al lado del instituto.
-Que desastre de chica, si quieres te acompaño hasta allí...
-No hace falta.
-Vale, bueno yo me voy por aquí-le digo señalando una calle.
-Vale, ya nos llamamos-me dice dándome dos besos.
-¡Chao!-le digo mientras empiezo a andar hacia mi casa.
Cuando estoy llegando al portal veo que hay un chico sentado con los codos apoyados en las rodillas y mirando el suelo, como está en medio de la puerta no puedo pasar.
-Perdona, ¿me dejas pasar por favor?-le digo, y entonces me doy cuenta en que no había notado mi presencia hasta que le hable, pero aun así no levanto la cabeza, parecía cansado de esperar a alguien...
-Sí, claro...-tenía una voz muy dulce, y entonces levantó la cabeza, los dos nos quedamos con las bocas abiertas.
-¡Tú!-le digo yo rabiosa mirándole a esos ojazos azules que derriten-¿Has venido a pedirme disculpas por tirarme anoche o qué?
-Ya te gustaría a ti, que hubiese venido por eso-me dice, y su voz ya no es aquella tan dulce de antes sino que suena como un chico macarra que se mete en peleas, y la forma en que va vestido lo hace parecer aun más, va con unos vaqueros ajustados, una camiseta blanca, y una chupa de cuero negra, va bastante guapo, bueno, es bastante guapo, pero es un imbécil, y no estoy dispuesta a aceptar imbéciles en mi vida.-¿Te gusta lo qué ves?

-¿A que has venido?-le pregunto yo, evitando su pregunta.
-Ha devolverte esto-me responde él tendiéndome algo en la mano.
-¡Mi DNI! Ya lo daba por perdido totalmente.
-Lo encontré después de que te fueras, al empujarte se te debió caer, así que mirñe tu dirección y vine hasta aquí.
-¡Gracias! –le digo yo eufórica, y entonces sin pensar en mis actos le abrazo fuertemente, pero enseguida me aparto-Lo-lo siento... ha sido por la emoción...-consigo murmurar roja como un tomate.
-No pasa nada-me dice él sonriendo, tiene una sonrisa preciosa y brillante-Adiós, ya nos veremos...
-Adiós...-le digo yo, y me quedo viendo como se aleja en ese mediodía de domingo... Vale, sí puede que estemos a sábado, pero quedaba mejor decir domingo...



martes, 14 de agosto de 2012

CAPÍTULO 25


Leire

VIERNES

Salimos de clase, y las chicas y yo nos vamos a comer juntas, hemos hecho un plan para este día, esta noche me quieren llevar de fiesta, lo que tenemos que hacer hoy es:
  • Ir a comer todas juntas
  • Irnos de compras a comprar: vestidos para la noche, zapatos y complementos.
  • Ir a la peluquería.
  • Ir a casa de Amanda para vestirnos y maquillarnos.
  • Salir de fiesta y conocer chicos.

¿Qué? ¿Os gusta nuestro plan? A mí sí, todas hemos cogido todos nuestros ahorros para esta noche estar increíbles.
-¿Dónde vamos a comer?-pregunta Amelia.
-No sé-dice Amanda.
-¿Por qué no vamos a la pizzería que está aquí al lado?-digo yo.
-Vale-dicen ellas dos.
Nos fuimos a comer a la pizzería y después empezamos a decir tiendas donde hay vestidos de noche bonitos.
-Podemos ir a la de las esquina de al lado de mi casa-dice Amanda.
-Es verdad, allí siempre hay vestidos bonitos.
-¿Pues a que esperamos?-digo yo animada.
-Vámonos-dice Amanda.
Nos fuimos hacía la tienda, pero cuando estuvimos allí no encontramos ningún vestido que nos gustase así que nos fuimos a otra tienda que estaba por los alrededores.
-Este vestido me gusta, pero no me queda bien así que nada...-dije yo.
-A mí me pasa lo mismo-dijo Amanda.
-Yo aún no he visto ningún vestido que me guste...-dice Amelia.
-Seguro que al final encontramos uno para cada una.
-Bueno, vamos a la tienda de la plaza, allí tiene que haber algún vestido bonito.
-Es verdad, a la tercera va la vencida, venga vamos-digo yo.
Nos vamos hacía la plaza, y cuando llegamos a la tienda entramos y enseguida cada una encuentra el vestido ideal para ella.
El de Amelia es un vestido corto de color verde que contrasta con sus ojos a la perfección, le queda genial.

El de Amanda es un vestido azul muy bonito, también es corto igual que el de Amelia y también el mio, a Amanda ese vestido hace que sus ojos color azul zafiro brillen más.

Y mi vestido es de color lila con un brillante en la parte izquierda que le da un toque sofisticado, me encanta este vestido, encuentro que me pega mucho, y con mi pelo y mis ojos va muy bien.




 -Los tenemos-dice Amanda cuando salimos de la tienda.
-¡Sí!-digo yo.
-Faltan los zapatos y complementos-dice Amelia.
-¡¡Pues venga a comprar zapatos!!-dice Amanda.
Nos vamos a una zapatería que está en frente de la tienda de vestidos y allí también nos compramos unos collares muy bonitos que estaban en la tienda: los zapatos de Amelia son de color negro, altos, contrastan con su pelo negro:

Los míos son del color de mi vestido, también son tacones altos, con estos tacones somos mucho más altas, nos cuesta caminar un poco, pero pronto le cogemos la práctica, si hay suerte no se nos rompera ninguna esa noche:



Y los de Amanda son de un color muy parecido al de su vestido que le quedan muy bien, y al igual que el vestido resaltan aun más el color de sus ojos:



-Vale, ya lo tenemos todo-digo yo.
-Sí-dice Amanda.
-Ahora toca peluquería-dice Amelia.
-Sí, vamos a una que hay en la avenida, conozco al propietario y nos hará descuento.
-¿Conoces al propietario eh Amanda?-dice Amelia moviendo las cejas arriba y abajo.
-Sí, lo conozco es muy guapo...-dice Amanda bromeando.
-¿Ah, si? ¿Y como es?-dice Amelia que no se ha dado cuenta del tono de broma de Amanda y esta decide seguirle la broma.
-Pues mi TÍO tiene os ojos azules, es rubio...-dice y entonces al ver la cara de Amelia, Amanda y yo nos ponemos a reír a carcajadas.
-Ah, tu tío...-dice ella desanimada, pero enseguida se pone a reír con nosotras.
Llegamos la peluquería, Amanda le explica a su tío que por la noche nos vamos de fiesta y que queremos estar preciosas, así que su tío prepara a tres chicas que trabajan allí y a cada una les dice un peinado diferente, pero no consigo oír cuales son así que será ¡sorpresa, sorpresa! Las tres chicas se ponen manos a la obra.
Cuando acaban nos giran todas hacia el espejo para que nos veamos.
-No me lo puedo creer-dice Amelia cuando se ve en el espejo.
-Me encanta-digo yo.
-Es fantástico-dice Amanda.
-¿Os gusta?-pregunta el tío de Amanda.
-¡Sí!-respondemos las tres a la vez.
-Me alegro-dice él.
Salimos de la peluquería y nos dirigimos a casa de Amanda para cambiarnos y maquillarnos.
Cuando ya nos hemos maquillado y estamos despampanantes y listas para irnos, salimos de la casa y nos vamos andando, al llegar a la discoteca entramos, nos sentamos en la barra, pedimos las bebidas y nos ponemos a observar el panorama.
-Ese chico de allí está bastante bien...-dice Amelia.
-Es verdad, pero yo prefiero al otro de allí-dice Amanda-¿tú que dices Leire?
-Yo no veo ninguno que me llame la atención.
-Pues están todos para comérselos.
-Cierto-dice Amanda.
Va pasando la noche, las chicas y yo balamos nos divertimos, pero ningún chico que me llame especialmente la atención, vale que todos son muy guapo y eso, pero ninguno me sorprende, no son de esos chicos que dices: ¡Oh, que guapo! , no son más de: Ah...vaya otro tío que se cree bastante más de lo que es.
Un chico me saco a bailar, tenia el pelo marrón y ojos color miel, no estaba mal, pero seguía sin sorprenderme...
Cuando decidimos irnos sobre las 3:30 de la madrugada o así salimos por la puerta y justo a mi lado pasa un chico alto que no me ve y pasa a mi lado y me tira al suelo de la embestida, el chico me mira pero no me dice nada y sigue su camino el muy estúpido.
-¡Eh! ¡Tú!-le grito cuando me he levantado-¿no piensas pedirme perdón?
-¿Para qué? No te hubieses puesto en medio...-me dice él que se ha vuelto a acercar y me mira directamente a los ojos, tiene una mirada intimidante, pero a mí no me afecta.
-Eres un capullo-le digo yo, y entonces me fijo en como es, debe tener uno o dos años más que nosotras... Este es un chico con el que dices: ¡Oh, que guapo! y no esos de ahí que se creen demasiado. Tiene el pelo negro azabache, y unos ojos azules impresionantes, nunca había visto unos ojos tan bonitos, y los de Amanada lo son. Es alto, espalda ancha, y bastante guapo, pero a lo que se refiere al carácter es un imbécil.
-Venga pequeña, apártate y deja entrar a los mayores.
-¿Perdona?-le digo levantando las cejas.
-Te perdono no te preocupes, y ahora si me permites déjame pasar-dice él que pasa a mi lado golpeándome en el hombro.
-¡Idiota!-le grito para que me oiga.
-Yo también te quiero-me responde girándose con sorna, y entonces se mezcla entre la multitud y desaparece. Estoy que hecho chispas, ¿como un tío puede ser tan idiota? No sé, yo me esperaba por lo menos una disculpa, una persona tan  odiosa no debería existir.
-Déjalo...-dice Amanda tirándome del brazo para que salgamos.
Salimos de allí, y nos vamos a casa de Amanda, dormiremos las tres allí hablamos un rato y caemos rendidas en nuestros sacos de dormir, pero yo no consigo dormirme hasta más tarde, a causa de un idiota con ojos azules.

viernes, 10 de agosto de 2012

CAPÍTULO 24


Amelia

Lucas me vino a buscar a mi casa, con una cesta como de picnic, pero no me dejó ver que llevaba dentro, por la tarde, antes de irnos llamamos a Esteban (el empollón) y a Enrique (el friki) para saber como les ha ido la “cita” con Ever y Sofía, se ve que cuando llegaron allí las chicas los vieron dieron media vuelta y se fueron, bueno, por lo menos las fastidiamos y las llevamos hasta allí.
-¿A dónde me llevarás?-le pregunto yo.
-Sorpresa, sorpresa-dice él.
-Eres malo...-le digo yo enfurruñada.
-No te creas, solo un poco...-dice él sonriéndome-venga, vamos.
-¿Vamos a pie?
-No, en tren, es que está un poco lejos.
-A, pues espera que cojo dinero para el tren...
-No hace falta corazón, yo te lo pagaré.-me dice sonriendo.
-Vale-digo yo besándolo en la mejilla.
Nos fuimos a la estación de tren, cogimos un tren que nos llevó a las afueras de París, era un pueblecito pequeño.
-¿Dónde estamos?- pregunte yo mirando las casas.
-Cuando era pequeño vivía aquí.
-Me gusta este sitio, es tranquilo...-le dije yo.
-Sí, a mi también me gusta mucho estar aquí, por eso te he traído.
-No conocía este pueblo, cuando seamos mayores, quiero que vivamos aquí.
-Me parece genial, viviremos aquí, hasta que seamos unos viejecitos que no puedan ni andar.-dice Lucas riéndose.
-Hombre, también quiero ir a ver mundo, pero sí, seremos unos canosos que viven juntos en una casita acogedora.
-Pues así será.-me dice él dándome la mano.
Caminamos durante unos 10 minutos, las casas eran todas muy grandes, y había campos y pequeñas riendas donde vendían verdura.
Lucas me llevó a un lugar apartado del pueblo, era como un prado, era muy bonito, y no había nadie.
-¡Qué bonito!-dije yo.
-Sí, la verdad es que sí-dice él cogiéndome de la cintura-cuando vivía aquí venía constantemente a este sitio, es un sitio, donde prácticamente nunca hay gente, normalmente suelo venir solo, eres la segunda chica que traigo aquí-me dice mirándome para saber como reacciono, y al ver que frunzo el ceño, y cruzo los brazos me dice-la otra fue mi prima Wendy, de 10 años...-dice riéndose.
-Más te vale-le digo sonriendo.
Lucas abrió la cesta de picnic, sacó un mantel, de esos típicos a cuadros rojos y blancos, después sacó la comida, unos sándwiches, aceitunas, magdalenas, nos íbamos a poner las botas.
-¿Tienes hambre?-me preguntó cuando lo había colocado todo y se había sentado en el suelo.
-La verdad es que viendo todo esto, difícilmente puedes conseguir que no te entre el hambre-le dije sonriéndole.
Nos pasamos la tarde allí sentados, cuando ya no teníamos más hambre lo guardamos todo en la cesta, y nos tumbamos en el césped, yo apoyé la cabeza en el pecho de Lucas, cada vez que me acercaba mucho sentía como su corazón se aceleraba por la proximidad, me gustaba que él también estuviese nervioso.
-¿Me quieres?-me pregunta él acariciándome el pelo.
-Pues claro, sino no te aguantaría-le digo bromeando.
-¡Eh!-dice él haciéndose el ofendido-¡Pues ahora veras!-y me empieza a hacer cosquillas.
-¡Ah! ¡¡Para, para!! ¡¡¡Me haces cosquillas!!!-le digo yo riéndome escandalosamente.
Esas cosquillas, pronto se convierten en besos.
-Lucas, deberíamos parar-digo yo agitada cuándo siento las manos de Lucas bajo mi camiseta.
-Es verdad...-dice él apartándose un poco para poder respirar bien, sus mejillas están sonrosadas a causa de la excitación.
-Te quiero, pero aquí no.-le digo yo al notar que piensa que me aparto de él.
-Lo sé, y lo entiendo, pero es que a veces me descontrolas...-dice él, y no se de donde se saca una sonrisa preciosa.
-Venga Lamoretti, tenemos que irnos-le digo levantándome.
-Sí, ¿te parece bien que vayamos a cenar juntos?
-Claro, pero yo no tengo dinero...-le digo yo-vamos otro día si eso...
-¡Ah! No, no, no-me dice él-esta es mi sorpresa y te voy a invitar a cenar.
Acepté, nos fuimos a cenar a un restaurante chino, donde la comida estaba bastante bueno, después me acompaño a casa de Leire, ella y yo habíamos acordado que me quedaría en su casa esa noche, para no molestar a Lucas.
-¡Que bien! ¡ya estás aquí!-dijo Leire al verme-Te estaba esperando.
Como las dos ya habíamos cenado nos fuimos las dos a la habitación.
-Tenemos que salir de fiesta algún día de estos las tres solas-le dije yo.
-¿Para qué?-respondió ella sin mucho ánimo.
-Ay chiqui, pues para conocer chicos, divertirnos...
-¿Conocer chicos? Ya conozco suficientes...
-Pero seguro que allí encuentras a uno mejor-le dije yo, tenía qu convencerla y que se olvidase de Joel.
-No sé... no tengo nada que ponerme...
-¡Tonterias! Nos iremos de compras o te dejaremos algún vestido, pero me niego a que te quedes encerrada en casa como una monja.
-De acuerdo...-dijo ella, por fin la había convencida.
-Pues nena, ¡prepárate para salir de marcha!

lunes, 30 de julio de 2012

CAPÍTULO 23



Amelia

Estaba en la cama de Lucas, con él a mi lado, ya estábamos a lunes, teníamos que ir a clase, ¿qué hora era? Miré el despertador del comodín y vi la hora 7:50, ¡¿Qué?! En 10 minutos tenía que estar en el instituto, desperté a Lucas, y se lo dije, nos vestimos rapidísimo, no desayunamos, nos quedaba 4 minutos para llegar.
-¡Corre!-me decía Lucas mientras llegábamos.
-¡Ya lo hago!-le digo, quedan 30 metros para llegar.
-¡Llegamos!-dice Lucas jadeando y entrando conmigo en el instituto.
-No deberías entrar, el timbre está apunto de son...-empecé a decir, pero el timbre me interrumpió, el conserje cerró la puerta principal, y cuando nos vio, agarré a Lucas de la mano y lo llevé a mi clase, ya no podía salir del instituto hasta que acabaran las clases.
-¡Yo tengo que ir a clase!-me dijo él al entrar en clase, todo el mundo lo miró, hasta Las Deslumbrantes 5 se callaron y lo miraron de arriba abajo, pero Lucas era mio.
-Lo siento cariño, pero ya han cerrado las puertas, así que no puedes salir de aquí hasta las 15:00...-le digo yo empujándolo al fondo de la clase para que el profesor no lo vea y me siento a su lado-has tenido suerte la profesora de castellano siempre llega tarde.
-Bueno, si estoy contigo, no me puede ir tan mal ¿no?-me dice él sonriéndome.
-¡No te irá mal, eres un alumno excelente!-le digo yo besándolo.
-¿Este tío es tu novio?-pregunta Ever, la mayor de las pijas, que ha venido donde estamos nosotros.
-Sí, lo es, ¿algún problema Ever?-le digo yo alzando las cejas.
-Tranquilízate amor-me dice Lucas, pero lo que no sabe es que con esas chicas una no se puede tranquilizar-Hola, soy Lucas, y tu Ever ¿no?
--Sí, soy Ever ¿eres nuevo?-dice ella.
-Eh... no, es que me han cerrado las puertas y no puedo salir e irme a mi instituto... voy a 1º de Bachillerato-dice él, pero cuando ha acabado de decirlo se da cuenta de que no tendría que haber dicho eso, porque ahora lo podrían usar en su contra y decírselo a la profe de castellano, la más severa del instituto-pero sé que una chica como tú no se lo contaría a nadie ¿verdad?-le dice él al oído, eso me pone un poco celosa, pero sé que servirá para que no cuente nada.
 -¿Yo? Yo no contaré nada guapo, no te preocupes-dice ella echándose el pelo para atrás con una mano-¿quieres venir a sentarte con nosotras Lucas?-dice ella con voz melosa, como la odio.
-No, lo siento, pero prefiero estar aquí detrás para que no me descubran y además tengo mejor compañía-dice él plantándome un beso delante de ella, ha dejado a Ever de piedra, pero ella se va sonriendo hacía su sitio y les dice algo a sus amigas, esas chicas no van a dejar en paz a Lucas, hasta que consigan lo que quieren.
-Bueno, ya has conocido a Ever, es insoportable, es la pija jefa o algo así...-le digo yo, pero entonces reparo en que Lucas no me presta atención, sino que está observando a LD5 (Las Deslumbrantes 5), más concretamente está observando sus culos, será imbécil-¡Lucas!
- ¿Qué?-dice él medio empanado, y girándose  a duras penas hacía mí-¿Qué quieres cariño?
-Pues que dejes de mirarlas, si quieres vete con ellas, te lo agradecerán, y por lo que veo te interesan más que yo-digo yo cruzándome de brazos y pasando de él.
-Lo siento, no hay nada ni nadie que me interese más que tú, eres lo mejor de mi vida-dice él con mirada interesante, pero también suplicando que le perdone.
-No sé yo si perdonarte...-pero él me empieza a dar besos por toda la cara: labios, mejillas, nariz, ojos, cuello hasta que me hace reír.-¡Vale, vale! Te perdono.-digo yo riendo, pero enseguida paro de reír, la profesora acaba de llegar-esa es Carmen la profesora de castellano, mejor no hables mucho que te lleva al despacho del director.
-Vale-dice él bajito.
-Tienes suerte, está un poco ciega, y no ve mucho, así que si te pregunta algo le dices que eres Enrique Castro, el friki, que veo que hoy no ha venido.
-Vale, ¿por qué tema vais?-pregunta él.
-Por el...-empiezo a decir pero me veo interrumpida por un: ¡Los de atrás callaos! De la profesora, entonces toda la clase se gira hacia nosotros, y cuando Leire, Amanda y Joel nos ven ponen cara de: ¿qué hace él aquí? Y yo: me pongo el dedo en los labios en señal de que callen.
Acabó la clase, y en los 10 minutos de descanso lo hablamos.
-¿Pero qué haces aquí?-pregunta Amanda dirigiéndose a Lucas.
-Es que me han cerrado las puertas...-dice él.
-Que desastre estás hecho macho-dice Joel.
-Ya... Chicos tenéis que ayudarnos, las LD5 quieren a Lucas, así que no se como tenemos que echarlas, pero haciendo que queden mal, así que ya podemos pensar un plan.
-Buff...esas chicas son incansables-dice Leire.
-Los chicos serán el centro de atención, tendréis que hacer que os interesan, o algo así-digo yo.
-Ya lo tengo-dice Joel-Lucas sígueme el rollo-le dice mientras los dos se van hacía las LD5.
-Hola chicas-dice Joel.
-Hola cariño-dice Sofía.
-Os presento a mi colega Lucas-dice Joel señalando a Lucas, que se hace lo más chulito posible.
-¿Qué tal preciosas?-dice guiñándoles el ojo.
-Ahora que estás tú muy bien-dice Kayla.
--¿Qué queréis chicos?-pregunta Ever, que se ve que aun no se ha olvidado de que Lucas antes la ha dejado mal.
-Yo te quiero a ti-le responde Lucas, con un tono de voz que parece muy real.
-Pero si tienes a esa paleta como novia-eso a Lucas le afecta, se nota en como tensa la mandíbula, pero no deja que los nervios se le echen encima.
-Ya pero no tiene por qué enterarse, ¿o no quieres estar conmigo?-le dice él con voz convincente, si ella supiera lo que le espera...
-Sí, pero ¿tú conmigo?-le dice ella.
-No lo dudes, ¿entonces, quedamos hoy por la tarde en la plaza de aquí al lado, a las 17:00?
-Vale-dice ella girándose y empezando a hablar con otra LD5.
-Y tú preciosa, ¿te apetece quedar conmigo?-dice Joel tocándole el pelo a Sofía.
-Pero tú estás con Amanda...-dice ella insegura.
-Pero tú me gustas más, y si ni tú ni yo se lo decimos será un secreto entre los 2.
-De acuerdo-dice ella sonriéndole.
-Nos vemos a las 17:00 en la plaza de aquí al lado.
-Vale-le dice ella medio atontada, se ve que Joel le ha afectado.
-Adiós preciosas-dice Lucas guiñándoles un ojo.
Cuando llegan a nuestro lado Joel nos explica el resto de su plan, solo tenemos que llamar a Esteban (el empollón) y a Enrique (el friki) si Enrique no pudiese venir llamaríamos a Mauro un chico más bien feo de otra clase. En vez de Lucas y Joel, irían esos dos a las “citas” con las dos chicas. 
Suena el timbre del patio, en las 3 horas que llevamos de clase ningún profesor se ha dado cuenta del intruso de la clase.
-Bueno, por ahora nadie se ha enterado de tu presencia-digo yo.
-No...-dice Lucas.
-¿Vamos a dar una vuelta y te lo enseño todo un poco?
-De acuerdo.
Entramos en el edificio, le enseñe el aula de música, y cosas así, finalmente nos paramos en las taquillas, nos miramos, me encanta estar con él, no sé que haría sin mi Lamoretti en mi vida, le amo.
- Te quiero-me dice Lucas abrazándome.
-Yo también a ti-le digo besándolo.
-¡Eh, Amelia!-oigo yo, no me lo creo, es Josh, el de segundo de Bachillerato.
-¡Hola Josh!-digo yo aun asombrada porque se sepa mi nombre.
-¿Quería saber si querías quedar conmigo para ayudarme en una cosa de Mates, me han dicho que se te dan bien-el chico se ve que no es muy inteligente, voy 2 cursos por detrás de él y quiere que me sepa lo que sale en su libro de mates...
-Eh... Lo puedo inten...-pero Lucas me coge de la cintura, me arrima más a él y dice.
-Hola, yo soy Lucas, el novio de Amelia, y seguro que hay otros chicos que pueden ayudarte con eso de mates-dice él con brusquedad, y besándome en los labios, pero yo no le correspondo, es más le miro indignada, no me ha gustado que hiciese eso, que se comportara como si fuese el macho dominante y ningún otro chico se me podía acercar.
-Encantado, Lucas, bueno ya buscaré a otra persona-dice Josh que se marcha  un poco cabizbajo.
-¿Pero a ti que te pasa?-digo yo mirándolo cabreada.
-Lo siento, pero es que me he puesto celoso, ese tío no me ha gustado.
-Pues basta que me lo digas y ya está, pero no armar este drama-le digo yo.
-Lo siento, no quería...-me dice él, y sé que está arrepentido, y con él no me puedo enfadar.
-No vuelvas a hacer nada parecido-le digo yo.
-No lo haré, te lo prometo-me dice él.
-Bueno...¿qué hacemos está tarde?-le pregunto yo.
-Tengo una sorpresa para ti-dice sonriéndome.
-Mmm...-¿qué será?-pienso yo-no sé que debe ser, ¿una cena romántica?
-Mejor...-me dice besándome.
Toca el timbre, vamos a clase, y cuando por fin son las 15:00 nos vamos a casa mi casa pero no sin recibir una despedida de Ever hacía Lucas, cuando se entere de que la van a dejar plantada se va a poner como una fiera, bueno nos fuimos a mi casa, a esa hora mi madre no está así que tengo un par de horas para prepararme para la sorpresa de Lucas, dice que no me arregle mucho, y que vaya cómoda ¿Dónde me llevará este chico?

sábado, 28 de julio de 2012

CAPÍTULO 22



Amanda

-Buenos días, amor-me dice Joel dándome un beso.
-¡Buenos días!-digo yo aun medio dormida y bostezando.
-¿Has dormido bien?-pregunta él.
-A tu lado siempre estoy bien.
-¡Menos mal!-dice él riéndose y empezando a hacerme cosquillas.
-¡Ah, no! ¡Para, para!-digo yo sin parar de reír.
-Sí me das un beso paro-dice él, le doy un beso y se aparta tumbándose a mi lado.
-Eres malo...-le digo.
-No tanto...
Suena su móvil, es un mensaje, lo mira pero no contesta, y tampoco me dice quien es el o la del mensaje.
-venga, levanta que no podemos estar todo el día haciendo el vago en tu cama, y además tengo que irme dentro de poco-me dice él.
-¿Por qué? ¿No te gusta estar conmigo?-le digo besándole.
-No me gusta, me encanta, pero como venga tú madre... ¿qué pensará? Me echará de aquí... Y tengo que hacer una cosa importante...-dice él aun tumbado-¿Más importante que yo?-le pregunto.
-No hay nada más importante que tú-dice él seguro de si mismo.
-Pues quédate conmigo...-le digo.
-No puedo, si pudiera lo haría encantado, pero no puedo... me voy, después hablamos-me dice levantándose y empezando a vestirse.
-No... No te levantes, 5 minutos más... venga... hazlo por mí...-le digo yo poniendo voz de niña pequeña, y agarrándome de su camiseta para que se vuelva a tumbar a mi lado-y después me ayudas con lo de Leire...
-De verdad, Amanda, que no puedo, te aseguro que con todas mis fuerzas me quedaría, pero no puedo...
-Pues me enfado y no respiro...-digo yo cruzándome de brazos.
-Amanda... no me hagas esto...-me dice él abrazándome.
-No me lo hagas tú a mí, no me dejes aquí sola...-digo yo, tengo que convencerlo.
-Hacemos un trato, sí me quedo me adelantas tu veredicto de si te quedas conmigo a esta tarde, y me deberás una cena-dice él, pensando que no aceptaría, pero se equivocaba.
-Trato hecho-le digo cogiéndole la mano-pero mi parte del trato incluye que te quedes conmigo todo el día.
-Buff...-dice él cogiendo el móvil y contestando al mensaje de antes, supongo, porque no me deja ver la pantalla.
-¿Quién es?-me lanzo yo, quiero saber quien es el del mensaje.
-Eh... nada, nada...-dice él volviendo a guardar el móvil.
No quería meterme, además tenía que pensar en lo de Leire, ¿qué chico le iría bien? Lo mejor sería llevarla de fiesta y que conociese a alguien... ¿o no?
-¿Tú que piensas de Leire?-le pregunto yo de repente.
-¿Qué? Pues pienso que es guapa, simpática...-dice él que no ha pillado el sentido de la pregunta.
-No tonto... digo que si deberíamos buscarle pareja...-le digo.
-Ah...pues no sé, si quiere ya se la buscará ella ¿no?
-Sí...pero no sé...-le digo yo.
-Bueno, eso lo hablas con Amelia, y ya decidiréis que hacer porque yo en asuntos de chicas NO me meto...-dice él acariciándome el pelo.
Desayunamos, y fuimos a comer fuera, al Burger King, por la tarde decidimos ir a dar una vuelta, y le dije mi veredicto final de si me quedaba con él.
-¿Qué? ¿Al final te quedas con tu novio de pruebas o no?-me pregunta él.
-Mmm...Deja que piense...-le digo acariciándome la barbilla como si pensara-Pues, mi respuesta final es...
-¿Es?-me pregunta él, que como es normal ya se imagina mi respuesta.
-Pues claro que sí, como no me iba a quedar con alguien como tú-le digo besándolo.
-¡Bien!-me dice él-Te quiero.
-Yo también te quiero-y lo tenía claro que era verdad, le quería, no sé que haría sin él en mi mundo.
Por la noche cada uno se fue a su casa, antes de acostarme miré por la ventana y vi una sombras en su comedor, parecían el y su padre, estaban discutiendo, y él se iba a su habitación mientras su padre le llamaba... debía ser algo fuerte... Joel subió a su habitación, y miró por la ventana, pero en vez de alegrarse al verme, su mirada fue ausente, pero también mostraba una leve sonrisa, tendría que descubrir que le habían dicho.

miércoles, 25 de julio de 2012

CAPÍTULO 21


Amelia


Ese mismo día

Me desperté en la cama de Lucas con él a mi lado aun durmiendo, yo llevaba la camiseta que me había dejado él para dormir, y no tener que ponerme la misma ropa con la que había dormido..., nos habíamos dormido abrazados, me gustaba abrazar a Lucas, me sentía protegida, estaba aun más guapo dormido, me encanta-pienso yo... Me gustaba estar con él, le quería, y él a mí, tenía que decidir donde quedarme esa noche, no podía quedarme siempre en casa de Lucas, sus padres pensarían mal de mí, dirían que soy una aprovechada... Hablando de sus padres, ¿estarán en su casa? Espero que cuando llegaron no se les ocurriese mirar en la habitación de Lucas... Entonces oigo como alguien abre la puerta, y me hago la dormida al lado de Lucas que sigue dormido como un tronco. Creo que eran sus padres.
-¡Eduardo mira esto!
-¿Que quieres cariño?-dice su padre asomándose por la puerta.
-Lucas, con una chica, ¿quién debe ser?
-Pues su novia, no sé, déjalos dormir tranquilos.-dice él padre.
-¿Nuestro hijo tiene novia? No nos ha dicho nada.
-Que sí que nos lo dijo pero no escuchas-dice él, ¿Lucas le hablo de mí a sus padres? Que bonito...-sí, dijo que se llamaba Lucía, ya se quedo dormir no hace mucho.
-No, Lucía no es ella, Lucía es la de antes-dice su madre.
-.Es verdad está se llamaba...eh...Ángela, sí, Ángela se llamaba, -eso me deja de piedra, ¿quien puñetas es Ángela? ¿Lucas me está engañando? Tengo que saberlo, cuando sus padres se vayan de la habitación lo despertaré y se lo preguntaré-es bastante guapa, tendrá que presentárnosla, venga vamos, déjales dormir.
-De acuerdo...-y se marchan.
Espero un poco y entonces hago como si nada y lo despierto dándole besos.
-Me gustaría despertarme así cada mañana...-dice él cuando por fin está despierto.
-Pues a lo mejor Ángela o no, espera Lucía te puede despertar así cada día porque yo no...-digo yo, soy directa.
-¿Ángela, Lucía? ¿Quién es Ángela y quién es Lucía?-dice él haciéndose el sorprendido, pero a mi no me miente.
-Lucas, no soy tonta, he escuchado a tus padres decir que les dijiste que era tu novia ¿Quién es Lucía y porque durmió contigo el otro día?-digo yo seria.
-Te juro que no sé quien es ni Ángela ni Lucía, nunca he salido con nadie que se llame así cariño, y además hace tiempo que nadie se queda a dormir excepto tú-dice él desconcertado.
-No me llames así, para ti soy Amelia y punto, entonces ¿si que se han quedado otras chicas?-digo yo alzando las cejas, me lo dice así tan tranquilo, normal que sus padres ya no sepan quien es la chica que viene, las confunden de tantas que son.
-¡Sí!-dice él, entonces me levanto y me quito su camiseta dispuesta a ponerme la ropa que llevaba ayer e irme de allí cuanto antes-¡Bueno no!-dice él mirándome de arriba abajo cuando estoy en ropa interior, será...es que...buff...no puedo más.
-Lucas, ¿en qué quedamos?-digo yo harta de aquella situación.
-Sí que se ha quedado, pero solo una, y solo era una amiga, nada más, te lo juro, y hace como 1 o 2 meses de eso, se llamaba Luz-dice Lucas sujetándome para que no me vaya.
-¿Y porque tus padres han dicho que se llamaba Lucía? ¿Y qué era tu novia?-digo yo, a ver que escusa se inventa...
-No era mi novia, no sé porque la han llamado Lucía, Luz era solo una amiga, estábamos haciendo un trabajo de clase y estuvo en mi casa todo el día, y como era muy tarde se quedo a dormir, a mis padres yo les conté que salía contigo, seguramente se han confundido de nombre, les suele pasar, por favor cariñ... –pero lo miro con cara de: no me llames así-Amelia, créeme-dice él-digo la verdad, nunca te mentiría.
-¿Así qué un trabajo? ¿Sabes Lucas? Puedo ser estúpida, inútil, imbécil y todo lo que quieras, pero no soy tan tonta como para creerme eso, no creo que tus padres sean tan estúpidos para confundir tantos nombres-le digo, ¿cómo es capaz de inventarse eso?-Así que ya me estas explicando quien es Ángela.
-Porque no los conoces, pero te juro que no se quien es Ángela, que se han confundido-eso ya me ha hartado, abro la puerta y me voy de la habitación.
-¡Amelia!-oigo decir a Lucas.
Cuando salgo de la habitación, me encuentro a Pepito tumbado en su cojín y sus padres en la cocina preparando el desayuno cuando me ven dicen:
-Buenos días, Amelia.
-¿Perdonen qué?-digo yo con los ojos como platos, como Lucas tenga razón puedo morir de vergüenza.
-Que buenos días Amelia-vuelven a repetir los 2.
-Pero si antes han dicho que era Ángela...-digo yo patidifusa.
-Ya es que mi marido suele confundirse, y después nos hemos acordado de que te llamas Amelia, Lucas nos habla de ti.
-Madre mía...-digo yo volviendo a la habitación de Lucas pero antes de abrir yo la puerta sale él, se ve que se estaba vistiendo y al oírlo a salido a medio vestir, sin camisetas, y con el pantalón de chándal que llevaba puesto para dormir, me quedo mirándolo, está cuadrado, pongo mis manos en su pecho y lo empujo dentro de su habitación, y cierro la puerta-tenías razón...
-¿Lo ves?-dice él poniendo su mano en mi barbilla obligándome a mirarlo.
-Vaaaale... lo sieeeeento... tenía que haberte creído... –digo yo apoyando mi mano en su pecho descubierto-¿Y esa tal Luz es guapa?
-Sí, pero ya tenía novio...-dice él, entonces me pongo seria y él se pone a reír-¡que es broma mujer! Es verdad es guapa, pero no se puede comparar contigo, tú eres 100.000.000.000.000.000.000...                                                                                                   veces mejor que ella.
-Hum... vale, te conviene haber dicho eso-le digo yo besándolo.
-Te quiero-me dice él volviéndome a besar, pero más intensamente.
-Yo también te quiero-digo yo besándolo aún más.
Lucas me tira sobre su cama y nos besamos durante un buen rato, pero más tarde me acuerdo de sus padres están al otro lado de la puerta.
-Tendríamos que parar, tus padres están fuera-le digo agitadamente.
-Cierto...-dice él-papá y mamá están fuera, al otro lado de la puerta, papá y mamá fuera. Fuera.-me doy cuenta de que no está hablando conmigo, sino que está hablando para sí mismo-Vale, eso me ha calmado un poco....-y entonces nos miramos y nos ponemos a reír.
Más tarde Joel nos llama para el plan que quiere hacerle a Amanda para que le perdone, nos ponemos en marcha avisando a gente para que vaya a la plaza y darle un cartel a cada uno, después de todo el espectáculo de Amanda nos vamos a comer todos, Leire vuelve a estar sola... me da bastante pena, tendría que buscarse un novio...Ya hablarían de eso en otro momento...
Por la noche, me vuelvo a quedar en casa de Lucas, porque a Lucas no le molesta, y no se lo había pedido a nadie así que... volvimos a dormir juntos, éramos felices, pero quien sabe... eso a lo mejor no duraba mucho...

martes, 24 de julio de 2012

CAPÍTULO 20


Amanda

Me desperté por la mañana, sobre las 10:15 o algo así, ¿a qué no sabéis qué? Lo primero que me encontré fue mi desayuno en mi comodín, y mi cama llena de corazones de papel, y en la bandeja del desayuno había una nota que ponía:

¡Buenos días dormilona! Espero que esto te guste, es para demostrar que no eres solamente alguien más en mi vida, sino para demostrar que tú eres mi vida. Espero que puedas perdonarme por lo de ayer, lo siento mucho. Las reglas del juego son:
-No pedirle ayuda a nadie, todos tus amigos saben que lo he planeado, no te van a decir nada.
-No ponerte a buscar como una loca la siguiente nota sin haber adivinado la pista, así no tendría gracia...
-Diviértete.
JOEL.

Este chico de cada día me sorprendía más, pero me encantaba que fuese así, que no hiciese nada de lo que yo esperaba... Me tomé el desayuno, estaba muy rico por cierto, cuando acabé el desayuno me fije que en el suelo había los corazones de mi cama formando un camino, los seguí hasta fuera de mi habitación, en el salón había otra nota:

¿Ya te has levantado? Perfecto, no te creas que eso era todo, aún te quedan muchas cosas más, ahora aquí se acaba el camino de corazones, para que sea más divertido, te he preparado como una yincana, puedes pensar que es un poco infantil, pero te aseguro que te gustará. Para conseguir la otra nota, tienes que ir a un sitio donde te gustaría vivir de pequeña.
YA SABES QUIÉN

Esa nota me dejo pensando, donde me gustaría vivir de pequeña, de pequeña... ¡Pues claro! ¡La casa de muñecas del comedor! Era verdad,  de pequeña quería vivir allí, y la nota de Joel tenía doble sentido, porque necesitas ser PEQUEÑA para entrar en esa casa.
Me voy disparada hacía donde está la casa de muñecas, y allí encima de una camita me encuentro otra nota:

Así me gusta, me ha tocado una chica lista, ya te queda menos, ahora te convendría quitarte el pijama y vestirte porque tendrás que salir de casa, tu próxima parada es: El castillo custodiado por un dragón, tu mi princesa eres la única que puede encontrar ese castillo...
TU CABALLERO

Me partía de risa, pero ¿en que lugar podría haber un castillo? Mmm... No sé ¿y yo soy la princesa? Que raro... primero de todo, me vestí mientras pensaba donde podía estar la siguiente nota. Al final decidí hacer un poco de trampa, lo siento, pero es que no se me ocurre, le envié un WhatsApp a Leire preguntándole donde estaba ese lugar, Leire me dijo que no podía decírmelo, pero me dijo que cuando teníamos 8 años jugábamos allí. Me quedé pensando, ya lo sabía.
Me fui corriendo hacía el parque donde jugaba con mis amigas, había un castillo y jugábamos a que éramos princesas y que el dragón que había para sentarse encima y se mueve delante y atrás era el que custodiaba el castillo. En el suelo me encontré la nota:

¿Te ha costado eh? Esta era más difícil, solo te queda una nota y podrás venir dónde está el premio, ahora tienes que ir: Muy aburrido puede ser, pero sino estudias en septiembre te volverán a ver.
EL ESTUDIANTE

Está era muy fácil, ¡el instituto! Me fui corriendo hacía allí, el paseo que me estaba dando no es que digamos que era corto... Llegué al instituto y en la puerta pegada había una nota:

Muy, bien, está era bastante fácil, ahora solo te queda llegar al último sitio, si piensas un poco, lo encontrarás... Y el sitio es: Donde un día fuimos felices, y todo Paris podíamos ver y por la noche las estrellas nos gusto  juntos ver. Aviso: NO es la Torre Eiffel.
JOEL

Mmm... ¿Dónde podía ser? Se pueden ver las estrellas, y no es la Torre Eiffel, y se ve todo Paris... ¡la azotea del edificio donde fui con Joel! Cansada de correr me voy caminando hacía allí. Al llegar a la azotea me encuentro un montón de corazones y una manta, me siento y miro el paisaje, al principio no lo veo, pero después Joel se sienta a mi lado:
-¿Te gusta?-dice él.
-No se si es suficiente para que te perdone...-digo yo en plan broma.
-No te preocupes en ese caso tengo un Plan B y entonces se saca el móvil y llama a alguien y lo que oigo es:
-Sí, preparad el Plan B.
Que misterioso...
-Ya está, mira allí abajo.
-¿Pero qué?-digo yo muy, pero muy sorprendida.
Cuando miro abajo me encuentro a un montón, pero a un montón de gente con un cartel cada uno y desde arriba pone:
LO SIENTO, un corazón y abajo TE AMO
-¿Me perdonas?-pregunta él mirándome después de ver aquel espectáculo que había montado por mí.
-Sí, te quiero-y nos fundimos en un beso, desde abajo se oye un ¡Oh! Como en las películas, pero solo había una diferencia, esto no era una película, estaba pasando de verdad.
Más tarde bajamos, y la gente ya se había ido y dejado sus carteles en un rincón, abajo nos esperaban Carlos, Amelia, Lucas y Leire.
-Gracias chicos-dice Joel.
-No hay de que-dicen todos.
-Falta tu madre, ella ha sido la que me ha dejado entrar en tu casa y colocarlo todo, con la condición de que después todo quedara impecable.
-Me lo he imaginado-digo yo-bueno chicos, ya que estamos aquí todos, ¿porque no vamos a dar una vuelta y a comer algo después?
Todos dijeron que sí, al fin todo volvía a estar igual que antes, bueno casi todo, Leire parecía que se empezaba a olvidar de Joel, pero aún estaba un poco rara, Amelia y Lucas estaban mucho tiempo juntos, y escuche en su conversación un:
-¿Dónde te quedarás está noche?-dijo Lucas.
-No lo sé, pensaba que en casa de Leire o Carlos, porque Joel y Amanda estarán juntos, pero no sé.
-Puedes volver a quedarte en mi casa...-dice Lucas, ¿Amelia había dormido en casa de Lucas? ¡Qué fuerte! Tendrían que explicármelo todo...
-No quiero molestar, ya veré lo que hago...-y aquí no oí nada más...
Cuando cenamos, le pregunté a Amelia si me acompañaba al baño, y allí le pregunte que pasaba, me explico todo lo de su madre, que le había pegado, yo estuve dispuesta a dejar que se quedará en mi casa, pero ella dijo que no que se quedaría con Lucas un día más y después ya vería...
Volvimos a la mesa y acabamos de cenar, todos estábamos felices, después nos fuimos todos a casa, Joel, yo y Carlos nos fuimos juntos, Lucas con Amelia y Leire se fue sola, me daba un poco de pena, tenía que encontrar a alguien para ella, mañana empezaré los fichajes de chicos que podían estar bien para Leire... Pero esa tarde iba a estar con mi novio, el que era capaz de todo por mí...
Joel se quedó en mi casa, porque no había nadie, mi madre estaba trabajando y no llegaría hasta el día siguiente... Nos pasamos la tarde juntos, viendo una película, los dos éramos más de películas de acción y nos decidimos por “Misión: Imposible 4 el Protocolo Fantasma”  estuvimos juntos todo el día, cenamos y por la noche nos metimos en mi habitación, y ese fue un momento muy feliz para mí, Joel era muy dulce, fue la noche más feliz de mi vida, me imagino que todos sabréis por que, y los que no, se quedarán con las ganas de saberlo.
Por muy feliz que fuera esa noche, ni yo ni Joel sabíamos por lo que tendríamos que pasar dentro de poco, muy poco.