martes, 14 de agosto de 2012

CAPÍTULO 25


Leire

VIERNES

Salimos de clase, y las chicas y yo nos vamos a comer juntas, hemos hecho un plan para este día, esta noche me quieren llevar de fiesta, lo que tenemos que hacer hoy es:
  • Ir a comer todas juntas
  • Irnos de compras a comprar: vestidos para la noche, zapatos y complementos.
  • Ir a la peluquería.
  • Ir a casa de Amanda para vestirnos y maquillarnos.
  • Salir de fiesta y conocer chicos.

¿Qué? ¿Os gusta nuestro plan? A mí sí, todas hemos cogido todos nuestros ahorros para esta noche estar increíbles.
-¿Dónde vamos a comer?-pregunta Amelia.
-No sé-dice Amanda.
-¿Por qué no vamos a la pizzería que está aquí al lado?-digo yo.
-Vale-dicen ellas dos.
Nos fuimos a comer a la pizzería y después empezamos a decir tiendas donde hay vestidos de noche bonitos.
-Podemos ir a la de las esquina de al lado de mi casa-dice Amanda.
-Es verdad, allí siempre hay vestidos bonitos.
-¿Pues a que esperamos?-digo yo animada.
-Vámonos-dice Amanda.
Nos fuimos hacía la tienda, pero cuando estuvimos allí no encontramos ningún vestido que nos gustase así que nos fuimos a otra tienda que estaba por los alrededores.
-Este vestido me gusta, pero no me queda bien así que nada...-dije yo.
-A mí me pasa lo mismo-dijo Amanda.
-Yo aún no he visto ningún vestido que me guste...-dice Amelia.
-Seguro que al final encontramos uno para cada una.
-Bueno, vamos a la tienda de la plaza, allí tiene que haber algún vestido bonito.
-Es verdad, a la tercera va la vencida, venga vamos-digo yo.
Nos vamos hacía la plaza, y cuando llegamos a la tienda entramos y enseguida cada una encuentra el vestido ideal para ella.
El de Amelia es un vestido corto de color verde que contrasta con sus ojos a la perfección, le queda genial.

El de Amanda es un vestido azul muy bonito, también es corto igual que el de Amelia y también el mio, a Amanda ese vestido hace que sus ojos color azul zafiro brillen más.

Y mi vestido es de color lila con un brillante en la parte izquierda que le da un toque sofisticado, me encanta este vestido, encuentro que me pega mucho, y con mi pelo y mis ojos va muy bien.




 -Los tenemos-dice Amanda cuando salimos de la tienda.
-¡Sí!-digo yo.
-Faltan los zapatos y complementos-dice Amelia.
-¡¡Pues venga a comprar zapatos!!-dice Amanda.
Nos vamos a una zapatería que está en frente de la tienda de vestidos y allí también nos compramos unos collares muy bonitos que estaban en la tienda: los zapatos de Amelia son de color negro, altos, contrastan con su pelo negro:

Los míos son del color de mi vestido, también son tacones altos, con estos tacones somos mucho más altas, nos cuesta caminar un poco, pero pronto le cogemos la práctica, si hay suerte no se nos rompera ninguna esa noche:



Y los de Amanda son de un color muy parecido al de su vestido que le quedan muy bien, y al igual que el vestido resaltan aun más el color de sus ojos:



-Vale, ya lo tenemos todo-digo yo.
-Sí-dice Amanda.
-Ahora toca peluquería-dice Amelia.
-Sí, vamos a una que hay en la avenida, conozco al propietario y nos hará descuento.
-¿Conoces al propietario eh Amanda?-dice Amelia moviendo las cejas arriba y abajo.
-Sí, lo conozco es muy guapo...-dice Amanda bromeando.
-¿Ah, si? ¿Y como es?-dice Amelia que no se ha dado cuenta del tono de broma de Amanda y esta decide seguirle la broma.
-Pues mi TÍO tiene os ojos azules, es rubio...-dice y entonces al ver la cara de Amelia, Amanda y yo nos ponemos a reír a carcajadas.
-Ah, tu tío...-dice ella desanimada, pero enseguida se pone a reír con nosotras.
Llegamos la peluquería, Amanda le explica a su tío que por la noche nos vamos de fiesta y que queremos estar preciosas, así que su tío prepara a tres chicas que trabajan allí y a cada una les dice un peinado diferente, pero no consigo oír cuales son así que será ¡sorpresa, sorpresa! Las tres chicas se ponen manos a la obra.
Cuando acaban nos giran todas hacia el espejo para que nos veamos.
-No me lo puedo creer-dice Amelia cuando se ve en el espejo.
-Me encanta-digo yo.
-Es fantástico-dice Amanda.
-¿Os gusta?-pregunta el tío de Amanda.
-¡Sí!-respondemos las tres a la vez.
-Me alegro-dice él.
Salimos de la peluquería y nos dirigimos a casa de Amanda para cambiarnos y maquillarnos.
Cuando ya nos hemos maquillado y estamos despampanantes y listas para irnos, salimos de la casa y nos vamos andando, al llegar a la discoteca entramos, nos sentamos en la barra, pedimos las bebidas y nos ponemos a observar el panorama.
-Ese chico de allí está bastante bien...-dice Amelia.
-Es verdad, pero yo prefiero al otro de allí-dice Amanda-¿tú que dices Leire?
-Yo no veo ninguno que me llame la atención.
-Pues están todos para comérselos.
-Cierto-dice Amanda.
Va pasando la noche, las chicas y yo balamos nos divertimos, pero ningún chico que me llame especialmente la atención, vale que todos son muy guapo y eso, pero ninguno me sorprende, no son de esos chicos que dices: ¡Oh, que guapo! , no son más de: Ah...vaya otro tío que se cree bastante más de lo que es.
Un chico me saco a bailar, tenia el pelo marrón y ojos color miel, no estaba mal, pero seguía sin sorprenderme...
Cuando decidimos irnos sobre las 3:30 de la madrugada o así salimos por la puerta y justo a mi lado pasa un chico alto que no me ve y pasa a mi lado y me tira al suelo de la embestida, el chico me mira pero no me dice nada y sigue su camino el muy estúpido.
-¡Eh! ¡Tú!-le grito cuando me he levantado-¿no piensas pedirme perdón?
-¿Para qué? No te hubieses puesto en medio...-me dice él que se ha vuelto a acercar y me mira directamente a los ojos, tiene una mirada intimidante, pero a mí no me afecta.
-Eres un capullo-le digo yo, y entonces me fijo en como es, debe tener uno o dos años más que nosotras... Este es un chico con el que dices: ¡Oh, que guapo! y no esos de ahí que se creen demasiado. Tiene el pelo negro azabache, y unos ojos azules impresionantes, nunca había visto unos ojos tan bonitos, y los de Amanada lo son. Es alto, espalda ancha, y bastante guapo, pero a lo que se refiere al carácter es un imbécil.
-Venga pequeña, apártate y deja entrar a los mayores.
-¿Perdona?-le digo levantando las cejas.
-Te perdono no te preocupes, y ahora si me permites déjame pasar-dice él que pasa a mi lado golpeándome en el hombro.
-¡Idiota!-le grito para que me oiga.
-Yo también te quiero-me responde girándose con sorna, y entonces se mezcla entre la multitud y desaparece. Estoy que hecho chispas, ¿como un tío puede ser tan idiota? No sé, yo me esperaba por lo menos una disculpa, una persona tan  odiosa no debería existir.
-Déjalo...-dice Amanda tirándome del brazo para que salgamos.
Salimos de allí, y nos vamos a casa de Amanda, dormiremos las tres allí hablamos un rato y caemos rendidas en nuestros sacos de dormir, pero yo no consigo dormirme hasta más tarde, a causa de un idiota con ojos azules.

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