domingo, 11 de agosto de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 5

-¿A qué hora terminarás?-preguntó Cat al otro lado del teléfono.

-No lo sé, no me han dicho la hora...

-¿Y cuánto te pagan?

-A diez la hora.

-Está bien, y supongo que como mínimo estarás ahí 5 horas, así que ¡ya tienes 50 asegurados!

-Lo sé, ¿ves como no está tan mal esto de ser niñera?

-Para ti, que te encantan los niños, pero a mi esos bichos, siempre sucios, que no dejan de babear, como que no...-Yo solté una carcajada ante su comentario.

-Madre mía, ¡si son adorables!

-No, no lo son, ¿qué vas a hacer con ellos?

-Creo que me los llevaré a la playa, para que jueguen un poco, además la tienen delante de su casa.

-¿A la playa?-dijo ella, noté vacilación en su tono.-¿Y por qué zona de la playa?

-Pues justo delante de la heladería que siempre vamos.-sonreí para mis adentros.-Cat, si quieres venir, dilo.

-¡No quiero venir!-dijo ella.

-Vale, vale. ¿Seguro?

-Que sí, mi madre me llama para comer, adiós, hablamos más tarde.

-¡Adiós!-colgamos a la vez.

Dejé el móvil en la cama y me preparé para ir a trabajar, Cat tenía razón, me encantaban los niños. Gracias a mi madre, unos amigos suyos que tenían dos hijos me dijeron que los cuidase mientras ellos estaban trabajando.

Cogí lo que necesitaba y salí por la puerta hacia casa de los Miller.

Media hora más tarde estaba saliendo de su casa, con el pequeño de un año en brazos y su hermana de cuatro a mi lado.

Cuando llegamos a la playa, tendí las toallas, y les puse protección solar a los dos.

-¡Sam! ¿Qué haces por aquí?-dijo alguien a mi espalda, me giré y vi a Cat.

-¿Aquí? ¿Te refieres a qué hago en el sitio justo donde te dije que iba a estar está mañana cuando tu dijiste que no querías venir?

-Sí, justo. Es que me aburría en casa, además Tyler está con su novia todo el día besuqueándose por ahí y ya me he cansado... Así que aquí estoy, para hacerte compañía.-dijo con una gran sonrisa.

-Sam, ¿podemos ir a bañarnos?-me preguntó la pequeña de 4 añitos.

-Claro, venga, vamos-le sonreí-. Cat, ¿te quedas tú con el bebé?-le pregunté al ver que estaba jugando con el niño.

-Sí, no te preocupes.

Anna y yo nos fuimos a dar un baño, jugamos con las olas y con la pelota. Cat más tarde vino con el pequeño a bañarse.

-Al final no ha estado tan mal estar con los niños ¿a qué no?-le pregunté ya en la arena a Cat.
-No, no ha estado tan mal, podría hasta repetirlo.-dijo riendo.

Estábamos en las toallas, con Will mientras Anna intentaba hacer un castillo de arena. Verla me recordó el día que aprendí a hacer mi primer castillo de arena. El chico que me ayudó, ¿qué habría sido de él? Tenía curiosidad.

Me giré y seguí jugando junto a Cat con Will.

-Sam, ¿quién es ese que está jugando con la niña?-preguntó Cat que estaba frente a mí y podía ver a Anna.

 Yo me giré y vi a un chico de espaldas jugando con Anna.

-No lo sé, voy a ver.

Me acerqué a donde estaban los dos.

-Hola, Anna, ¿cómo va tu castillo?-le pregunté sentándome a su lado.

-Bien, pero se sigue cayendo...

-Tienes que poner arena mojada para que aguante.-dijimos el chico y yo a la vez. Nos miramos sorprendidos. Debía tener unos más o menos mi edad, unos 15 o 16. Castaño, ojos marrones, era guapo. No de esos que decías “¡¡Oh Dios mío que guapo eres, bésame!!” sino más bien normal, de esos que miras más de dos veces.

-Soy Daniel.-me tendió la mano.

-Yo Sam, bueno Samantha, pero me gusta más Sam.-dije estrechándole la mano, el sonrió.

-¿Es tu hermana?

-No, soy su niñera, sus padres están trabajando. Yo soy hija única.

-Qué suerte tienes.-dijo riéndose.-En mi familia somos cuatro hermanos. Yo soy el mediano mayor.

-Siempre he querido tener hermanos, no sé, tienes alguien con quien hablar en casa aparte de tus padres.

-Sí, claro, a no ser que sean más pequeños que tú y sean unos pesados queriendo que juegues con ellos al
 Monopoly.

Nos reímos y en ese momento volvió Anna con un cubo lleno de arena de la orilla.

-¡Dani!-gritó un niño pequeño acercándose a nosotros.


-Hola Jake, ¿qué pasa?

-Dice mamá que ya nos vamos a casa.-dijo el pequeño entrecortadamente por la carrera que había pegado.

-Vale, venga, vamos.-dijo Daniel levantándose.-Adiós Anna, adiós Sam, ya nos veremos.-dijo con una sonrisa mientras se alejaba con su hermano.

Ayudé a Anna a terminar su castillo y después volvimos a las toallas con Cat y Will.

-¿Quién era?-preguntó curiosa.

-Nadie, un chico que ayudaba a Anna a hacer un castillo de arena.

-¿Era guapo? No le he conseguido ver la cara.

-Era normal, ni muy guapo ni muy feo.-le dije.

Una hora más tarde ya estaba dejando a los niños en su casa junto a sus padres. Volví a casa y me senté en el sofá a ver la tele. Pensé en el chico de la playa, ahora que lo pensaba, su cara me era conocida, pero no sabía de qué. Seguro que conocía a alguien que se parecía, pero no conseguí averiguar quien.

martes, 6 de agosto de 2013

INTERCAMBIO DE PALABRAS

¡Hola! Aquí está con un poco de retraso el Intercambio de palabras de Amanda is Still Breathing, a mí, me toco la suerte de ir con Amanda Mellark que es un encanto, aquí está su relato:


Me tiro del pelo, llena de rabia, hasta que las lágrimas acuden a mis ojos, aunque no por el dolor. Cierro los ojos, en un intento de calmarme, pero no lo consigo. Cuando mis párpados se tocan, puedo ver perfectamente como Savanna quita la hoja de mis manos. Estaba demasiado distraída y tardé en darme cuenta. Para entonces, ya toda la clase había visto su nombre escrito unas 200 veces en una hoja de libreta. Su nombre. El de él. El único chico del que me había enamorado de verdad. Por eso, de todas las burlas, las que más me dolieron fueron las suyas. Abro los ojos, pero aun así las imágenes no se detienen. Él acercándose a mí con paso decidido, riéndose con sus amigos y Savanna. La sonrisa que innumerables veces me había quitado el aliento ya no era la misma; ahora, era burlona. Y aterradora. Me tapo los oídos, porque sé lo que va a decir ahora. Pero aun así lo escucho, como si me lo estuviera susurrando al oído otra vez «¿nuestro patito feo se ha enamorado?». Y su lengüetazo en mi oreja, mientras me tocaba los pechos y toda la clase se reía. Las lágrimas ahora son incontrolables. Podría haberle dado una bofetada, podría haberle insultado, podría… podría haber hecho cualquier cosa que no fuese llorar descontroladamente, lo que produjo las risas incesantes de la clase. O, cuando entró en clase y me preguntó si estaba bien, decirle al profesor que sí. Pero lo había hecho. Nunca me había sentido peor. Ni cuando Cristal me había abandonado en la fiesta, dejándome sola. Ni cuando todo el equipo de fútbol me había tirado un cubo de agua en uno de los bailes de las animadoras. Ni cuando me encerraron en la ducha del instituto y me encontró el bedel, cuatro horas más tarde. Nunca me había sentido como ahora. Me levanto la manga y puedo ver las cicatrices: la de la fiesta, la del baile y la de la ducha. Y muchas más. Y todas esas falsas promesas que a mí misma me hacía. “Este será el último”. Pero nunca era el último. Hasta ahora. Ahora sí será el definitivo. Para siempre.

*    *    *

  Yo soy Amanda Mellark, del blog El mundo de Amanda. Es un blog literario, por lo tanto, se da a entender que los libros son mi mundo. En el encontraréis mayoritariamente reseñas literarias, en las que podréis leer mi opinión sobre los libros que voy leyendo. Espero que os paséis y me deis vuestra opinión ^^. Gracias a todos los que habéis leído mi relato y a Amanda is Still, por esta iniciativa en la que deseo volver a participar.

domingo, 4 de agosto de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 4

3 años después...


-¿Ya llegas?

-Que sí, en nada estoy allí.-le dije a Cat poniéndome los pantalones.

-¡Pues rápido, que va a empezar la película!

-Vale, vale, nos vemos ahora.-le colgué mientras cogía el bolso con la cartera y echaba a correr hacía la parada del bus para ir al cine.

15 minutos más tarde llegué al cine donde una Cat enfadada me esperaba.

-¿No decías que ya llegabas? ¡Han pasado quince minutos!

-Lo siento había mucho tráfico.

-Ya claro, he llamado a tu madre, me ha dicho que acababas de salir...-dijo ella, yo puse cara de no haber roto un plato en mi vida.-Sam, tienes quince años y hemos sido amiga doce, no sigas pensando que puedes engañarme...

-¿Lo siento? Si te decía que no había salido te enfadarías más conmigo... Y sabes que siempre llego tarde a todos lados...

-Da igual que te disculpes, la película ya ha empezado...

-¿Qué?-pregunté sorprendida.

-Sí, ya ha empezado y la siguiente sesión es muy tarde y mañana hay clase.
-Mierda, lo siento Cat.

-No pasa nada, aún podemos entrar y ver otra película.-dijo sonriendo.

-Entonces... ¿Me perdonas?

-Claro que sí, tonta, venga vamos.-dijo echando a andar hacia la taquilla.

-¿Cuál vemos?-preguntó.

-Me han dicho que esa es tipo CSI y eso de resolver un caso, puede estar bien, es que las otras no me llaman nada, pero esta parece que está bien.-le dije señalando el cartel de una película.

-No sé cuál es, pero me fio de ti.

Compramos las entradas y entramos dentro del cine.

-¿Compramos palomitas?

-Vale.

Fuimos al mostrador y le pedimos a la chica palomitas y una Coca Cola para las dos. Después fuimos a la sal y entramos. La sala estaba prácticamente vacía a excepción de algunas parejas.

-Qué raro, la acaban de estrenar y está vacío...

-Es verdad, no sé a lo mejor no es muy buena...

Nos callamos cuando al fin acabaron los anuncios y empezó la película, a los cinco minutos Cat me dijo:
-Sam, creo que estamos en una peli de miedo y no a lo CSI como tu decías.

-Sí me he dado cuenta, pero no puede ser tan malo, ¿no?

A la media hora Cat y yo salíamos de la sala, traumatizadas y casi sin voz de chillar del miedo.

-Voy a tirar todas mis muñecas al llegar a casa.

-Yo también, esa muñeca era acojonante, enserio.

-Vámonos, por una vez me da igual dejar una película a medias.

-A mí también.

Salimos fuera del cine donde aún era de día.

-Podemos ir a mi casa y ver una película como toca.

-Vale, pero nada de películas de terror, no voy a dormir en dos semanas.

La casa de Cat estaba a unos diez minutos andando, así que fuimos tranquilamente y sin prisa.

-¿Qué película veremos?-le pregunté.

-No sé, le cogemos una a mi hermano y ya.

-Tu hermano y su obsesión con el cine.

-Pues va enserio, va a entrar en la carrera de no sé qué cinematográfico para ser director o algo así...

-Que guay, yo aún no sé ni lo que haré, y ya solo nos quedan tres años para entrar en la universidad...

-Bueno, tres y pico, que acabamos de empezar tercero de secundaria.

Llegamos a casa de Cat y entramos, llamó a Tyler para que nos dejara una película. Después de varios minutos de elegir, nos decidimos por una comedia.

-No ha sido de las mejores películas, pero para pasar el rato es entretenida.-dije cuando la película acabó.-Tengo que irme ya.

-No, no, no, tienes que contarme que te traes con Dave. Yo creo que pegáis, ya sabes los dos castaños, ojos marrones, sencillos. Haríais muy buena pareja. Y además os conocéis desde pequeños, sería muy romántico.-dijo con cara de soñadora empezando a divagar.

-Dave es mi amigo y ya está, no hay ¡nada! ¡completamente nada!

-¿Y ese abrazo fuera del instituto? Porque os pillé y no lo niegues.-yo resoplé irritada.

-Dentro de poco es el cumpleaños de su NOVIA, porque tiene NOVIA ¿vale, Cat? Y como tú has dicho nos conocemos desde pequeños y por eso me pidió que regalo le podría hacer, yo le dije un par de cosas y me abrazó en agradecimiento, ¡nada más!

-Oh.-dijo ella.-Que tiene novia... ¡Podrías habérmelo dicho antes de que montara todo esto!

-¡No me has dado tiempo!-ella soltó una risa nerviosa, que al final acabó en carcajadas de parte de las dos.

-No haber tenido novio en 15 años es un poco deprimente...

-Prefiero no haberlo tenido a ser como esas zorras que se van con el primero que pasa.

-También es verdad, ya llegará.

-Y sino, que les den a los tíos, ya nos las apañaremos solteras.

Las dos estallamos en carcajadas y seguimos hablando hasta que mi madre me llamó diciéndome que volviera ya a casa.

-Ahora sí, tengo que irme, mi madre me matará.

-Vale, ¡nos vemos mañana!

domingo, 28 de julio de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 3

-Sam, despierta.

-Ya voy...

Mi madre salió de la habitación, no sin antes abrir las persianas, ventanas y todas las cosas que pudiesen dejar entrar la luz de fuera. Entrecerré los ojos y me levanté.

Bajé abajo para desayunar. Cuando me estaba echando la leche en la taza apareció mi madre.

-¿Pero aún estás así?

-¿Así, cómo?

-¡En pijama, Sam, en pijama! ¡Tenemos que irnos!

-¿A dónde quieres ir?-le pregunté.

-¡De compras! Ya estás en el instituto, es hora de cambiar un poco tu vestuario.

-Mamá... ¡No me gusta ir de compras!

-¡Shh! No hay más que hablar, vístete que en diez minutos salimos. Y además es hora de que dejes atrás los tops y empieces a llevar sujetadores como toca.

-¡No hace falta, ya iremos otro día!

-Esta noche viene la familia a cenar, y quiero que te arregles así que venga, arréglate que nos vamos.

Yo resoplé y seguí desayunando. Cuando acabé, me fui a mi habitación a vestirme para irme con mi madre de compras, cosa que odiaba. Ir a tiendas, una tras otra, meterte en los probadores y que al final no te guste y salir, y así todo el tiempo.

-¿Ya estás lista?-gritó mi madre desde el salón.

-¡Sí!

Salí del a habitación y me dirigí al salón, donde estaba mi padre tumbado en el sofá

-Pásatelo bien y cómprate muchas cosas ¿eh?

-¡Pero yo no quiero ir!-me quejé.

-Venga, ya sabes que a tu madre le encantan estas cosas...

-Pero...

-No hay peros, y además puedes aprovechar y mirar los precios de la cámara esa que quieres.-dijo mi padre guiñándome un ojo.

-¡Mamá! ¡Vámonos!

Llegamos al centro comercial y entramos en decenas de tienda, en media hora y estábamos llenas de bolsas de ropa las dos.

-Vamos a esa, que hay sujetadores.

Entramos en la tienda, dejamos las bolsas en el suelo y mi madre empezó a mirar sujetadores, yo estaba cohibida y en un rincón para que la gente no me viese mucho.

-Creo que este te irá perfecto-dijo mi madre acercándose a mí-. Levanta los brazos.

Yo lo hice, y ella me puso el sujetador encima de la ropa. Las pocas chicas que había en la tienda me miraban y soltaban leves carcajadas, yo me puse roja como un tomate y aparté a mi madre.

-¡Mamá!

-¿Qué? Solo te lo estaba probando, y tenía razón, te va genial. Venga, vamos.

Mi madre pagó y salimos de la tienda, le dije a mi madre que iba a mirar el precio de las cámaras mientras ella miraba en una tienda ropa para ella.

-¡¿563€?!-dije mirando el precio de la cámara que quería.

Hace uno o dos años le regalaron a mi madre una cámara digital. Al final me la hice mía y le hacía fotos a todo. Esa cámara sacó mi pasión por la fotografía, y quise tener una Reflex, para más calidad y todo eso, pero el problema eran los malditos precios, 563€ una cámara. Mi padre jamás en la vida me compraría algo tan caro. Como no ahorrara yo no creía que esa cámara fuese mía nunca.

Busqué  a mi madre en la tienda y cuando la encontré la convencí para volver a casa. Cuando llegamos dejamos todas las bolsas en mi habitación.

-Elige lo que más te guste y baja que dentro de poco llegaran todos, ¿A qué hora le dijiste a Cat que viniese?

En ese momento sonó el timbre de casa.

-Ya.-salí de mi habitación y fui a la puerta para abrirle a Cat.-¡Hola!

-¡Hola!

-Ven, vamos a mi habitación, que tengo que vestirme.

Subimos a mi habitación y empiezo a sacar toda la ropa de las bolsas.

-¿Puedo elegirte la ropa?

-Claro.

-Mientras Cat me elegía la ropa yo le iba contando mi día de compras con mi madre, sin olvidar el asunto del sujetador. Cuando acabo ella está riéndose a carcajadas.

-¿Delante de todos?

-Sí.

-Te acompaño en el sentimiento, lo siento por ti.

-Sí, ya después de reírte media hora lo sientes por mí, ¿no?-le dije riéndome junto a ella.

-Aquí hay un  montón de ropa, ¡no sé qué elegir!

-Mi madre es una compradora compulsiva, ¿qué le vamos a hacer?

Después de cinco minutos, Cat eligió mi ropa y yo me vestí.

-¿Y vendrán todos tus primos?

-Sí, podrás ver a Matt, no te preocupes.-dije riéndome, ella se sonrojó.

-¡Eh! ¡Que solo preguntaba!

-Claro, porque querías saber si venía Matt...

-Puede...

Cuando estuve lista las dos bajamos abajo y enseguida llamaron al timbre, mi madre abrió y entraron todos mis tíos con mis primos. Después de una larga sesión de saludos y besos por todo, nos fuimos todos al salón.

-¿Por qué tú tienes primos guapos y mayores y los míos son todos menos de siete años? No es justo.-dijo Cat.

-La vida es injusta, y por muy guapos que sean mis primos, son eso, mis primos, como si son Brad Pitt, ¡serán mis primos!

-Pobre de ti...-dijo riéndose.

-Acompáñame a la cocina, que tengo sed, por favor.

En la cocina, saqué la botella de agua de la nevera y me serví un vaso. Las dos nos sentamos en la mesa hasta que un “¡Sam, ven!” de mi adre nos hizo volver al salón.

-Ven aquí.

Yo me acerqué y ella me levantó la camiseta, enseñando mi nuevo sujetador a mi tía y mis primos.

-¡Mamá! ¿Pero qué haces?

-Ay, hija, ¡que estamos en familia! ¿Pero habéis visto que bien le queda?

Mis primos se estaban riendo de lo roja que estaba, junto a mis tíos. Eso hizo que me pusiera más roja aún. Agarré a Cat del brazo y me la llevé a mi habitación.


Que bien que me estaban yendo los 12 años.

domingo, 21 de julio de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 2

-¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz! ¡Te lo deseamos todos! ¡Cumpleaños feliz!

El comedor se llenó de aplausos cuando soplé las velas de mi decimosegundo cumpleaños.

-¡Felicidades, Samantha!-dijo mi abuela besándome en la mejilla.

-Gracias, abuela.-le respondí con una sonrisa.

Toda mi familia y unos cuantos amigos estaban en mi casa en mi fiesta de cumpleaños. Aunque poco había organizado yo. Mi madre, lo tenía todo planeado desde hacía más de seis meses. La comida que habría, los invitados, la ropa, temática, etc. Sí, puede que fuese un poquitín controladora.

-¿Por qué no vas con tus amigos a dar una vuelta y compráis un helado o algo?-dijo mi padre sonriendo y dándome un billete de veinte euros.

-Vale, estaremos por aquí cerca. Dentro de poco igualmente ya los empezarán a venir a buscar.

Mis amigos y yo salimos a la calle para dar una vuelta. En el pueblo en el que vivía había algunas tiendas, no tantas como en el centro de la ciudad pero suficientes.

Nos dirigimos a la heladería de la plaza. Uno por uno fueron pidiendo el helado que querían. Cuando todos tuvimos helado fuimos a sentarnos a la plaza, en los bancos.

-¡Que ya tienes 12! ¿Qué se siente?-pregunto Cat, mi mejor amiga.

-Pues, eh... No sé, por ahora soy igual.

-Jo... ¿Nada nuevo, enserio?

-No, nada. En diciembre, cuando los cumplas tú, ya me dices que tal.-ella soltó una pequeña carcajada.

-Lo malo de tu cumpleaños es que es un día antes de empezar el curso.

-Lo sé, pero no se puede hacer nada. Mañana será nuestro primer día en el instituto.

-¿Nerviosa?

-Hombre, un poco. ¿Y si es como en las películas americanas? ¿Lo típico de los matones que abusan de todos y todos están clasificados en grupos sociales?

-No creo que sea así, tampoco creo que sean todos amigos y anden felices de la mano. Pero será más normal de lo que parece.

-Allí la gente creo que se tiene que cambiar de clase para muchas asignaturas. Y tienen un profesor diferente para cada una.

-No será tan malo, tranquilízate. Además, siempre está el típico repetidor que sabe dónde están todas las clases y guía a los de su clase.

Al cabo de un rato, volvimos a casa. Los coches empezaban a llegar, llevándose a mis amigos.

Media hora más tarde ya se habían ido todos y yo estaba sentada en el sofá del salón mirando todo lo que me habían regalado. Había libros, camisetas, vestidos, juegos, pendientes...

Al día siguiente...


-Vamos, Sam. Despierta o llegarás tarde a tu primer día de instituto.-dijo mi madre sacudiéndome levemente.

-Ya voy, ya voy...

Me levanté, me quité el pijama, me enfundé en los vaqueros y me puse una camiseta de manga corta. Cogí mi mochila con los libros y bajé a desayunar.

Mi madre me llevó al instituto donde había una gran masa de gente en la entrada. Pude distinguir a Cat entre la multitud.

-¡Hola! ¿Por qué hay tanta gente aquí?

-Están las listas de las clases. Ojalá nos haya tocado juntas.

-¿No las has mirado?

-No, quería entrar contigo. Ya sabes, dar el primer paso hacia un futuro y bla, bla, bla...-yo solté una carcajada.

-Venga, vamos.

Cogidas de las manos, inspiramos fuerte y entramos por la puerta del instituto. Lo primero que sentimos fue como la multitud de gente nos iba engullendo a medida que avanzábamos para mirar las listas.

Cuando al fin llegamos, buscamos nuestros nombres.

-¡Estoy aquí! Y tú también, ¡nos ha tocado juntas!-gritó Cat emocionada.

Yo le sonreí complacida y miré la lista de la gente con la que nos había tocado. Había algunos que ya iban conmigo a clase el año anterior, pero la mayoría no los conocía.

Cat y yo nos dirigimos a la clase que ponía la hoja. Ya había bastante gente. Nosotras cogimos sitio y nos sentamos y nos pusimos a hablar hasta que el timbre sonó y el profesor entró en la clase.

-Hola chicos. Soy Andrew Jones. Yo seré vuestro tutor durante todo este curso. Podréis acudir a mí ante cualquier problema que tengáis y demás. Hoy solamente estaréis aquí unas pocas horas, os daré vuestra taquilla y os diré el nombre de los profesores que tendréis los cuales conoceréis mañana. Más que nada hoy es un día de presentación, así que ¿Por qué no me decís vuestros nombres y que os gusta hacer?

Todos empezamos a decir nuestro nombre, edad, y lo que nos gustaba hacer. Cada vez faltaba menos gente para que me tocara a mí.

-Sara Carter, tengo 12 años y me gusta el baile moderno.-una menos, quedaba uno.

-Ryan Walker, aún tengo 11 y toco la guitarra.

Mi turno.

-Samantha Worm-algunos de la clase se rieron de mi apellido, que traducido era “gusano”. Y a eso no ayudaba ser bajita.-Tengo 12 recién cumplidos y me gusta la fotografía.

Ya estaba. Solté todo el aire que ni siquiera sabía que había retenido y respiré con normalidad.
-Catherine Bernard, tengo 11 y me gusta montar a caballo.

Y así seguimos hasta que las veinticinco personas se presentaron. Cuando acabamos, el profesor nos sacó al pasillo y nos fue indicando que taquilla era la nuestra. En el instituto, las taquillas eran de un tamaño normal y había una arriba y una abajo. Todos querían las de arriba y nadie las de abajo.

-Samantha, la 16.

Como era de esperar me había tocado la taquilla de abajo.


Genial.

viernes, 19 de julio de 2013

¡PARTICIPA YA!

¡Hola! Vengo aquí a deciros que participo en el sorteo de Laura de Volando entre páginas, pulsáis en el link y allí están todos los datos del concurso para que participéis, espero que os apuntéis. Pulsad en la imagen para que os lleve directamente al link del concurso y saber más (bases, premios...)


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domingo, 14 de julio de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 1


-Una cucharada más, venga.-decía mi madre, yo no sabía porque a la gente les gustaba tanto ese potingue de color marrón, creo que escuché que le llamaban puré, que palabra más rara, “puré”.

Negué con la cabeza cerrando la boca para que no me diesen más. No me harían comer más, yo quería la cosa esa amarilla y larga que me daban de postre. Eso sí estaba rico. No me acuerdo de como lo llamaban, pero me gustaba.

-Que niña más lista que tenemos, con solo dos años ya sabe lo que quiere. Lo único que le gusta es el postre, le encantan los plátanos. En otra vida fue un mono, estoy segura.-dijo mi madre.

Plátano, así lo llamaban. Estaba muy rico. Sin duda era lo mejor de la comida.


*   *   *

4 años después

Me encantaba ir a la playa, con la arena suave y el agua fresquita. Por suerte mi casa estaba a pocos minutos de la playa e íbamos casi cada día y nos quedábamos a comer allí.

Mis padres cogieron un sitio en la arena, pusieron la sombrilla y extendieron las toallas.

-¡Vamos a nadar, papá!

-Espera, tenemos que ponernos crema solar.-me dijo mi padre sacándola de la bolsa.

Cuando estaba embadurnada en crema solar nos fuimos a bañar los dos mientras mi madre vigilaba nuestras cosas.

Jugamos con las olas y con una pelota hasta que mi madre nos llamó para comer.

-¿Quieres tortilla, Sam?-me preguntó mi madre.

-¡Sí!

Comimos en la arena. Cuando acabamos me dijo mi padre que no podíamos nadar hasta que hubiesen pasado 2 horas, que podía dormir. Yo decidí ir a hacer un castillo en la arena. Nunca había sido una experta en hacerlos, siempre se me deshacían, pero tenía esperanzas en que esta vez me saldría bien.

Cuando hube terminado miré mi gran obra y fui corriendo a mi madre para enseñárselo.

-¡Mami! ¡Mami!

-¿Qué pasa, cariño?

-¡Ven a ver mi castillo!-dije tirándole de la mano para que viniese conmigo. Ella se levantó y cuando llegamos al sitio vi mi castillo, que ahora estaba desmoronado y deshecho.-Se ha deshecho...

-No pasa nada, haz otro y me lo enseñas.

-Vale...-dije resignada.

Me senté en la arena y volví a hacerlo, pero cuando terminaba, se volvía a deshacer.
-Tienes que poner arena mojada para que aguante.

Levanté la cabeza y un niño estaba en frente de mí.

-¿Qué?

-Mira, ven, coge el cubo.-dijo, y sin esperar que le siguiera se fue hacia la orilla. Cuando llegué a su lado, metió arena de la orilla en el cubo, cuando estuvo lleno, volvió donde estaba mi penoso castillo.-Si lo haces con esta arena te irá mejor.

Cogió arena del cubo y se puso a hacer el castillo, ayudándome.

-¡Cariño, vamos que tenemos que irnos a casa!-gritó una mujer.

-Es mi madre, tengo que irme.-dijo levantándose y empezando a caminar hacia su madre.

-¡Gracias!-le grité, él se giró, me sonrió y se fue.

Acabé el castillo y esa vez, parecía que iba a aguantar. Corrí a avisar a mi madre.

-¡Mamá, mamá! Ya he acabado el castillo, ¡ven a verlo!

-Venga, vamos-dijo, levantándose. Llegamos al sitio donde estaba mi castillo, y seguía intacto, tal y como lo había dejado.-¡Qué bonito, Sam! Me gusta mucho. ¿Lo has hecho tu sola?

-No... Un niño me ha ayudado, pero ya se ha ido.

-¿Le has dado las gracias?

-¡Sí!

-Así me gusta, venga volvamos con papá.

Después de pasarnos parte del día en la playa, volvimos a casa, me bañe, cené y me fui feliz a la cama. Por fin sabía hacer castillos en la arena.