domingo, 28 de julio de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 3

-Sam, despierta.

-Ya voy...

Mi madre salió de la habitación, no sin antes abrir las persianas, ventanas y todas las cosas que pudiesen dejar entrar la luz de fuera. Entrecerré los ojos y me levanté.

Bajé abajo para desayunar. Cuando me estaba echando la leche en la taza apareció mi madre.

-¿Pero aún estás así?

-¿Así, cómo?

-¡En pijama, Sam, en pijama! ¡Tenemos que irnos!

-¿A dónde quieres ir?-le pregunté.

-¡De compras! Ya estás en el instituto, es hora de cambiar un poco tu vestuario.

-Mamá... ¡No me gusta ir de compras!

-¡Shh! No hay más que hablar, vístete que en diez minutos salimos. Y además es hora de que dejes atrás los tops y empieces a llevar sujetadores como toca.

-¡No hace falta, ya iremos otro día!

-Esta noche viene la familia a cenar, y quiero que te arregles así que venga, arréglate que nos vamos.

Yo resoplé y seguí desayunando. Cuando acabé, me fui a mi habitación a vestirme para irme con mi madre de compras, cosa que odiaba. Ir a tiendas, una tras otra, meterte en los probadores y que al final no te guste y salir, y así todo el tiempo.

-¿Ya estás lista?-gritó mi madre desde el salón.

-¡Sí!

Salí del a habitación y me dirigí al salón, donde estaba mi padre tumbado en el sofá

-Pásatelo bien y cómprate muchas cosas ¿eh?

-¡Pero yo no quiero ir!-me quejé.

-Venga, ya sabes que a tu madre le encantan estas cosas...

-Pero...

-No hay peros, y además puedes aprovechar y mirar los precios de la cámara esa que quieres.-dijo mi padre guiñándome un ojo.

-¡Mamá! ¡Vámonos!

Llegamos al centro comercial y entramos en decenas de tienda, en media hora y estábamos llenas de bolsas de ropa las dos.

-Vamos a esa, que hay sujetadores.

Entramos en la tienda, dejamos las bolsas en el suelo y mi madre empezó a mirar sujetadores, yo estaba cohibida y en un rincón para que la gente no me viese mucho.

-Creo que este te irá perfecto-dijo mi madre acercándose a mí-. Levanta los brazos.

Yo lo hice, y ella me puso el sujetador encima de la ropa. Las pocas chicas que había en la tienda me miraban y soltaban leves carcajadas, yo me puse roja como un tomate y aparté a mi madre.

-¡Mamá!

-¿Qué? Solo te lo estaba probando, y tenía razón, te va genial. Venga, vamos.

Mi madre pagó y salimos de la tienda, le dije a mi madre que iba a mirar el precio de las cámaras mientras ella miraba en una tienda ropa para ella.

-¡¿563€?!-dije mirando el precio de la cámara que quería.

Hace uno o dos años le regalaron a mi madre una cámara digital. Al final me la hice mía y le hacía fotos a todo. Esa cámara sacó mi pasión por la fotografía, y quise tener una Reflex, para más calidad y todo eso, pero el problema eran los malditos precios, 563€ una cámara. Mi padre jamás en la vida me compraría algo tan caro. Como no ahorrara yo no creía que esa cámara fuese mía nunca.

Busqué  a mi madre en la tienda y cuando la encontré la convencí para volver a casa. Cuando llegamos dejamos todas las bolsas en mi habitación.

-Elige lo que más te guste y baja que dentro de poco llegaran todos, ¿A qué hora le dijiste a Cat que viniese?

En ese momento sonó el timbre de casa.

-Ya.-salí de mi habitación y fui a la puerta para abrirle a Cat.-¡Hola!

-¡Hola!

-Ven, vamos a mi habitación, que tengo que vestirme.

Subimos a mi habitación y empiezo a sacar toda la ropa de las bolsas.

-¿Puedo elegirte la ropa?

-Claro.

-Mientras Cat me elegía la ropa yo le iba contando mi día de compras con mi madre, sin olvidar el asunto del sujetador. Cuando acabo ella está riéndose a carcajadas.

-¿Delante de todos?

-Sí.

-Te acompaño en el sentimiento, lo siento por ti.

-Sí, ya después de reírte media hora lo sientes por mí, ¿no?-le dije riéndome junto a ella.

-Aquí hay un  montón de ropa, ¡no sé qué elegir!

-Mi madre es una compradora compulsiva, ¿qué le vamos a hacer?

Después de cinco minutos, Cat eligió mi ropa y yo me vestí.

-¿Y vendrán todos tus primos?

-Sí, podrás ver a Matt, no te preocupes.-dije riéndome, ella se sonrojó.

-¡Eh! ¡Que solo preguntaba!

-Claro, porque querías saber si venía Matt...

-Puede...

Cuando estuve lista las dos bajamos abajo y enseguida llamaron al timbre, mi madre abrió y entraron todos mis tíos con mis primos. Después de una larga sesión de saludos y besos por todo, nos fuimos todos al salón.

-¿Por qué tú tienes primos guapos y mayores y los míos son todos menos de siete años? No es justo.-dijo Cat.

-La vida es injusta, y por muy guapos que sean mis primos, son eso, mis primos, como si son Brad Pitt, ¡serán mis primos!

-Pobre de ti...-dijo riéndose.

-Acompáñame a la cocina, que tengo sed, por favor.

En la cocina, saqué la botella de agua de la nevera y me serví un vaso. Las dos nos sentamos en la mesa hasta que un “¡Sam, ven!” de mi adre nos hizo volver al salón.

-Ven aquí.

Yo me acerqué y ella me levantó la camiseta, enseñando mi nuevo sujetador a mi tía y mis primos.

-¡Mamá! ¿Pero qué haces?

-Ay, hija, ¡que estamos en familia! ¿Pero habéis visto que bien le queda?

Mis primos se estaban riendo de lo roja que estaba, junto a mis tíos. Eso hizo que me pusiera más roja aún. Agarré a Cat del brazo y me la llevé a mi habitación.


Que bien que me estaban yendo los 12 años.

3 comentarios:

  1. Me morí de risa con lo del sujetador espero que siga así ,porque con 12 años esas cosas te dan verguenza y son graciosas.:D

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  2. Ha sido una capitulo que ha conseguido hacerme sonreír. Yo también quiero primos mayores y guapos ;)
    Besos

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  3. Jajaja, de verdad ha sido un capitulo muy divertido que me dejó con una sonrisa frente a la pantalla, odio odio odio que mi madre haga eso, en especial porque ya no tengo 12 años.

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