-Ya voy...
Mi madre salió de la habitación, no sin antes abrir las persianas, ventanas y todas las cosas que pudiesen dejar entrar la luz de fuera. Entrecerré los ojos y me levanté.
Bajé abajo para desayunar. Cuando me estaba echando la leche en la taza apareció mi madre.
-¿Pero aún estás así?
-¿Así, cómo?
-¡En pijama, Sam, en pijama! ¡Tenemos que irnos!
-¿A dónde quieres ir?-le pregunté.
-¡De compras! Ya estás en el instituto, es hora de cambiar un poco tu vestuario.
-Mamá... ¡No me gusta ir de compras!
-¡Shh! No hay más que hablar, vístete que en diez minutos salimos. Y además es hora de que dejes atrás los tops y empieces a llevar sujetadores como toca.
-¡No hace falta, ya iremos otro día!
-Esta noche viene la familia a cenar, y quiero que te arregles así que venga, arréglate que nos vamos.
Yo resoplé y seguí desayunando. Cuando acabé, me fui a mi habitación a vestirme para irme con mi madre de compras, cosa que odiaba. Ir a tiendas, una tras otra, meterte en los probadores y que al final no te guste y salir, y así todo el tiempo.
-¿Ya estás lista?-gritó mi madre desde el salón.
-¡Sí!
Salí del a habitación y me dirigí al salón, donde estaba mi padre tumbado en el sofá
-Pásatelo bien y cómprate muchas cosas ¿eh?
-¡Pero yo no quiero ir!-me quejé.
-Venga, ya sabes que a tu madre le encantan estas cosas...
-Pero...
-No hay peros, y además puedes aprovechar y mirar los precios de la cámara esa que quieres.-dijo mi padre guiñándome un ojo.
-¡Mamá! ¡Vámonos!
Llegamos al centro comercial y entramos en decenas de tienda, en media hora y estábamos llenas de bolsas de ropa las dos.
-Vamos a esa, que hay sujetadores.
Entramos en la tienda, dejamos las bolsas en el suelo y mi madre empezó a mirar sujetadores, yo estaba cohibida y en un rincón para que la gente no me viese mucho.
-Creo que este te irá perfecto-dijo mi madre acercándose a mí-. Levanta los brazos.
Yo lo hice, y ella me puso el sujetador encima de la ropa. Las pocas chicas que había en la tienda me miraban y soltaban leves carcajadas, yo me puse roja como un tomate y aparté a mi madre.
-¡Mamá!
-¿Qué? Solo te lo estaba probando, y tenía razón, te va genial. Venga, vamos.
Mi madre pagó y salimos de la tienda, le dije a mi madre que iba a mirar el precio de las cámaras mientras ella miraba en una tienda ropa para ella.
-¡¿563€?!-dije mirando el precio de la cámara que quería.
Hace uno o dos años le regalaron a mi madre una cámara digital. Al final me la hice mía y le hacía fotos a todo. Esa cámara sacó mi pasión por la fotografía, y quise tener una Reflex, para más calidad y todo eso, pero el problema eran los malditos precios, 563€ una cámara. Mi padre jamás en la vida me compraría algo tan caro. Como no ahorrara yo no creía que esa cámara fuese mía nunca.
Busqué a mi madre en la tienda y cuando la encontré la convencí para volver a casa. Cuando llegamos dejamos todas las bolsas en mi habitación.
-Elige lo que más te guste y baja que dentro de poco llegaran todos, ¿A qué hora le dijiste a Cat que viniese?
En ese momento sonó el timbre de casa.
-Ya.-salí de mi habitación y fui a la puerta para abrirle a Cat.-¡Hola!
-¡Hola!
-Ven, vamos a mi habitación, que tengo que vestirme.
Subimos a mi habitación y empiezo a sacar toda la ropa de las bolsas.
-¿Puedo elegirte la ropa?
-Claro.
-Mientras Cat me elegía la ropa yo le iba contando mi día de compras con mi madre, sin olvidar el asunto del sujetador. Cuando acabo ella está riéndose a carcajadas.
-¿Delante de todos?
-Sí.
-Te acompaño en el sentimiento, lo siento por ti.
-Sí, ya después de reírte media hora lo sientes por mí, ¿no?-le dije riéndome junto a ella.
-Aquí hay un montón de ropa, ¡no sé qué elegir!
-Mi madre es una compradora compulsiva, ¿qué le vamos a hacer?
Después de cinco minutos, Cat eligió mi ropa y yo me vestí.
-¿Y vendrán todos tus primos?
-Sí, podrás ver a Matt, no te preocupes.-dije riéndome, ella se sonrojó.
-¡Eh! ¡Que solo preguntaba!
-Claro, porque querías saber si venía Matt...
-Puede...
Cuando estuve lista las dos bajamos abajo y enseguida llamaron al timbre, mi madre abrió y entraron todos mis tíos con mis primos. Después de una larga sesión de saludos y besos por todo, nos fuimos todos al salón.
-¿Por qué tú tienes primos guapos y mayores y los míos son todos menos de siete años? No es justo.-dijo Cat.
-La vida es injusta, y por muy guapos que sean mis primos, son eso, mis primos, como si son Brad Pitt, ¡serán mis primos!
-Pobre de ti...-dijo riéndose.
-Acompáñame a la cocina, que tengo sed, por favor.
En la cocina, saqué la botella de agua de la nevera y me serví un vaso. Las dos nos sentamos en la mesa hasta que un “¡Sam, ven!” de mi adre nos hizo volver al salón.
-Ven aquí.
Yo me acerqué y ella me levantó la camiseta, enseñando mi nuevo sujetador a mi tía y mis primos.
-¡Mamá! ¿Pero qué haces?
-Ay, hija, ¡que estamos en familia! ¿Pero habéis visto que bien le queda?
Mis primos se estaban riendo de lo roja que estaba, junto a mis tíos. Eso hizo que me pusiera más roja aún. Agarré a Cat del brazo y me la llevé a mi habitación.
Que bien que me estaban yendo los 12 años.
Me morí de risa con lo del sujetador espero que siga así ,porque con 12 años esas cosas te dan verguenza y son graciosas.:D
ResponderEliminarHa sido una capitulo que ha conseguido hacerme sonreír. Yo también quiero primos mayores y guapos ;)
ResponderEliminarBesos
Jajaja, de verdad ha sido un capitulo muy divertido que me dejó con una sonrisa frente a la pantalla, odio odio odio que mi madre haga eso, en especial porque ya no tengo 12 años.
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