-No lo sé, no me han dicho la hora...
-¿Y cuánto te pagan?
-A diez la hora.
-Está bien, y supongo que como mínimo estarás ahí 5 horas, así que ¡ya tienes 50 asegurados!
-Lo sé, ¿ves como no está tan mal esto de ser niñera?
-Para ti, que te encantan los niños, pero a mi esos bichos, siempre sucios, que no dejan de babear, como que no...-Yo solté una carcajada ante su comentario.
-Madre mía, ¡si son adorables!
-No, no lo son, ¿qué vas a hacer con ellos?
-Creo que me los llevaré a la playa, para que jueguen un poco, además la tienen delante de su casa.
-¿A la playa?-dijo ella, noté vacilación en su tono.-¿Y por qué zona de la playa?
-Pues justo delante de la heladería que siempre vamos.-sonreí para mis adentros.-Cat, si quieres venir, dilo.
-¡No quiero venir!-dijo ella.
-Vale, vale. ¿Seguro?
-Que sí, mi madre me llama para comer, adiós, hablamos más tarde.
-¡Adiós!-colgamos a la vez.
Dejé el móvil en la cama y me preparé para ir a trabajar, Cat tenía razón, me encantaban los niños. Gracias a mi madre, unos amigos suyos que tenían dos hijos me dijeron que los cuidase mientras ellos estaban trabajando.
Cogí lo que necesitaba y salí por la puerta hacia casa de los Miller.
Media hora más tarde estaba saliendo de su casa, con el pequeño de un año en brazos y su hermana de cuatro a mi lado.
Cuando llegamos a la playa, tendí las toallas, y les puse protección solar a los dos.
-¡Sam! ¿Qué haces por aquí?-dijo alguien a mi espalda, me giré y vi a Cat.
-¿Aquí? ¿Te refieres a qué hago en el sitio justo donde te dije que iba a estar está mañana cuando tu dijiste que no querías venir?
-Sí, justo. Es que me aburría en casa, además Tyler está con su novia todo el día besuqueándose por ahí y ya me he cansado... Así que aquí estoy, para hacerte compañía.-dijo con una gran sonrisa.
-Sam, ¿podemos ir a bañarnos?-me preguntó la pequeña de 4 añitos.
-Claro, venga, vamos-le sonreí-. Cat, ¿te quedas tú con el bebé?-le pregunté al ver que estaba jugando con el niño.
-Sí, no te preocupes.
Anna y yo nos fuimos a dar un baño, jugamos con las olas y con la pelota. Cat más tarde vino con el pequeño a bañarse.
-Al final no ha estado tan mal estar con los niños ¿a qué no?-le pregunté ya en la arena a Cat.
-No, no ha estado tan mal, podría hasta repetirlo.-dijo riendo.
Estábamos en las toallas, con Will mientras Anna intentaba hacer un castillo de arena. Verla me recordó el día que aprendí a hacer mi primer castillo de arena. El chico que me ayudó, ¿qué habría sido de él? Tenía curiosidad.
Me giré y seguí jugando junto a Cat con Will.
-Sam, ¿quién es ese que está jugando con la niña?-preguntó Cat que estaba frente a mí y podía ver a Anna.
Yo me giré y vi a un chico de espaldas jugando con Anna.
-No lo sé, voy a ver.
Me acerqué a donde estaban los dos.
-Hola, Anna, ¿cómo va tu castillo?-le pregunté sentándome a su lado.
-Bien, pero se sigue cayendo...
-Tienes que poner arena mojada para que aguante.-dijimos el chico y yo a la vez. Nos miramos sorprendidos. Debía tener unos más o menos mi edad, unos 15 o 16. Castaño, ojos marrones, era guapo. No de esos que decías “¡¡Oh Dios mío que guapo eres, bésame!!” sino más bien normal, de esos que miras más de dos veces.
-Soy Daniel.-me tendió la mano.
-Yo Sam, bueno Samantha, pero me gusta más Sam.-dije estrechándole la mano, el sonrió.
-¿Es tu hermana?
-No, soy su niñera, sus padres están trabajando. Yo soy hija única.
-Qué suerte tienes.-dijo riéndose.-En mi familia somos cuatro hermanos. Yo soy el mediano mayor.
-Siempre he querido tener hermanos, no sé, tienes alguien con quien hablar en casa aparte de tus padres.
-Sí, claro, a no ser que sean más pequeños que tú y sean unos pesados queriendo que juegues con ellos al
Monopoly.
Nos reímos y en ese momento volvió Anna con un cubo lleno de arena de la orilla.
-¡Dani!-gritó un niño pequeño acercándose a nosotros.
-Hola Jake, ¿qué pasa?
-Dice mamá que ya nos vamos a casa.-dijo el pequeño entrecortadamente por la carrera que había pegado.
-Vale, venga, vamos.-dijo Daniel levantándose.-Adiós Anna, adiós Sam, ya nos veremos.-dijo con una sonrisa mientras se alejaba con su hermano.
Ayudé a Anna a terminar su castillo y después volvimos a las toallas con Cat y Will.
-¿Quién era?-preguntó curiosa.
-Nadie, un chico que ayudaba a Anna a hacer un castillo de arena.
-¿Era guapo? No le he conseguido ver la cara.
-Era normal, ni muy guapo ni muy feo.-le dije.
Una hora más tarde ya estaba dejando a los niños en su casa junto a sus padres. Volví a casa y me senté en el sofá a ver la tele. Pensé en el chico de la playa, ahora que lo pensaba, su cara me era conocida, pero no sabía de qué. Seguro que conocía a alguien que se parecía, pero no conseguí averiguar quien.
Ana liga bastante jejejeje.
ResponderEliminarBesos
Me estoy enganchando a la historia, jajajaja.
ResponderEliminaruuuuuuuy, ahora entiendo el capitulo 6, que volveré a releer y no sé me encanta, me encanta, me encanta.
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