domingo, 16 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 40


Leire

-¿Cómo se comportó mi hermana en la cena?-escuchó a mi hermano hablar con alguien.
-Por lo menos no salió gritando por la puerta, como la mayoría-escucho otra voz, me resulta familiar, pero no la consigo identificar.
Salgo de la cama, abro las persianas, y salgo al salón para ver con quien habla mi hermano. En el salón veo a mi hermano de frente a mí, y a un chico que está de espaldas, así que no me ve, pero por su pelo y su manera de vestir creo que ya sé quien es...
-Buenos días, Iván-le digo sonriendo.
-Buenos días, hermanita.-me dice, el que está sentado delante de él, se gira, y efectivamente es Álex.
-¿Qué hace, él aquí?-pregunto señalándolo.
-Es un amigo, así que puede venir cuando quiera, y hace mucho que no nos veíamos.
-Vale... ¿Y tú qué miras?-le digo a Álex que me está mirando un poco sorprendido.
-Bonito pijama-reprime una risa.
-¿Qué?-digo, y me miro a mi misma, y efectivamente estoy en pijama, no un pijama cualquiera, es un pijama con camiseta de tirantes color rosa, lleno de ositos, y los pantalones son iguales, de color rosa, y llenos de osos. Noto como mi cara enrojece notablemente.-Serás imbécil...-le digo, le doy un golpe en la cabeza y me voy a mi habitación, de lejos oigo sus carcajadas.
Cuando me he vestido salgo de la habitación dispuesta a irme a desayunar. Paso por el comedor, sin dirigirles ni una palabra a los chicos, pero cuando paso al lado de mi hermano me agarra de la cintura, y me sienta encima de él.
-¡Iván, suéltame!-le grito
-Pídele perdón a Álex por llamarlo imbécil antes-me dice.
-No te lo crees ni tú-le digo.-Iván, lo digo enserio, suéltame.
-¿O qué?-me dice mi hermano mayor.
-No quieras saberlo-le digo, él me aprieta más fuerte contra él, y no puedo más, sin saber muy bien como le he dado una patada en su entrepierna, y estoy yendo hacia la cocina.
Me preparo el desayuno, y me siento en la mesa para comérmelo. Estoy pensando en mis cosas cuando llega mi hermanito pequeño Nicolás, con sus 11 años, su pelo castaño, y ojos azules.
-Hola, Nico.-le digo revolviéndole el pelo.
-Hola, Leire...-dice desanimado, y con cara triste.



-¿Qué te pasa, pequeño?-le pregunto sentándolo encima de mí.
-Echo de menos a mamá, hace mucho que no viene a casa...-me dice, acurrucándose en mi pecho.
-Ya lo sé, Nico, pero mamá está trabajando, y está de viaje, pero volverá ¿vale?-le digo para animarlo, pero no funciona, pero tengo otro recurso-Venga, que nos vamos al parque.-le digo sonriéndole.
-¿De verdad?-pregunta saltando de encima de mí.
-De verdad, anda, corre, coge tu gorra que hace sol, y vámonos.
-¡Bien!-dice corriendo por el pasillo.
Me dirijo al comedor para avisar a los chicos de que nos vamos todos al parque.
-Iván, vámonos.
-¿A dónde?-pregunta algo enfadado.
-Al parque, y no pienso ir yo sola así que, vamos.
-Vale...-me dice resignado-pero Álex se viene con nosotros ¿eh?-yo solo suspiro con frustración.
Salimos de casa, y vamos hacia el parque, allí, nos ponemos a jugar con Nico. Más tarde vamos al McDonald’s a comer, y después ya volvemos a casa, pero por el camino me llaman al móvil.
-¿Diga?
-¡Leire! Soy la madre de Amelia, está en el hospital...
-¿Qué? ¿Qué le ha pasado?-pregunto ante la mirada sorprendida de todos mis acompañantes.
-No, a ella nada, pero Josh ha tenido un accidente.
-¿Josh? ¿Qué Josh?-pregunto.
-Sí, el chico que es más mayor que vosotras, y va a vuestro instituto.-me dice, ¿el de segundo de bachillerato? ¿Qué pinta con Amelia, este?
-Vale, ahora voy al hospital a verla.
-Vale, habitación 706.-me dice y cuelga.
-Iván, tenemos que ir al hospital.
-¿Porqué?
-Por que Amelia está allí, y tengo que ir a verla, así que andando que es gerundio.
-Pero Nico tiene clases de inglés, y no puede ir solo.
-Pues que Álex se quede con él y lo lleve...-le digo.
-A mí no me metas, que yo con los niños soy igual que una cera blanca, inútil.
-Mierda...-digo.
-Yo me quedo con Nico, y que Álex te acompañe al hospital en su moto.
-De acuerdo...
Me voy al hospital con Álex, y nos encontramos con Amanda y Joel.
-¿Sabes qué ha pasado?-me pregunta ella.
-Ni idea, me ha llamado la madre de Amelia, y he venido aquí enseguida.
-Yo igual-me dice. Corremos por los pasillos, hacia la habitación 706.
-Ya me dirás después quien es ese tío-me dice alzando las cejas en dirección a Álex, yo inconscientemente me ruborizo.
Amanda llama a la habitación, y sale Amelia, nos explica donde está Josh, y que Lucas se ha ido porque le ha llamado no sé quien...
-Tu madre nos ha llamado diciendo que estabas en el hospital por Josh, así que hemos venido enseguida-le digo.
-Vale...
-Y... ¿no piensas explicarnos de que conoces tanto a Josh?-le pregunta Amanda.
-Eh... Josh, es... Josh es mi exnovio.

domingo, 9 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 39


Amanda

Me despertó un dulce olor a tortitas, me levanté de la cama, al ver que Joel no estaba a mi lado, me acerqué lentamente a la cocina, y me asomé por la puerta, lo que vi me enterneció, Joel estaba jugando con India, y riéndose.
-Como que no te gustaban los gatos ¿eh?-le pregunté interrumpiendo.
-Eh... Sí, pero es que me miro con esa carita que tiene, y no aguanté las ganas de jugar un poco con ella-dijo acercándose a mí.
-¿Has hecho el desayuno?-pregunto al ver un plato con tortitas sobre la encimera.
-Sí, tortitas.-dice sonriente.



Joel y yo desayunamos tranquilos, y cuando acabamos suena el timbre, el está recogiendo los platos, así que voy a abrir yo.
-Hola, Amanda.-me dice Carlos, con una sonrisa, aunque seamos vecinos, hace tiempo que no lo veía, parece que está mejor con lo de su padre.
-Hola, Carlos-le digo.-Pasa.
Él entra, y vamos hacia al salón, donde está la gata durmiendo.
-¿Y esta gata? ¿Cuándo pensabas decírmelo?-pregunta ilusionado.
-Joel y yo la encontramos en el bosque.-le digo, al nombrar el nombre de Joel, veo que su cara cambia a un semblante serio.
-Ah, hola Carlos. Amor, ¿me llamabas?-dice Joel apareciendo por la puerta de la cocina.
-No me lo puedo creer...-dice Carlos en voz baja, pero yo consigo oírlo, lo miro confundida.
-¿Qué pasa Carlos? ¿qué es lo que no puedes creer?-le pregunto, pero me arrepiento enseguida, lo miro, y veo que su cara se pone roja, pero no de vergüenza, sino de ira.
-¿Qué, qué me pasa?-pregunta mirándome con el ceño fruncido.-Me pasa, que desde que llegó eso-dijo señalando a Joel, que tiene cara de asombro-Me has dejado totalmente de lado, cuando te necesitaba, te fuiste con él, coño, Amanda ¡Qué mi padre se ha muerto! Y tú, haciendo vete a saber que cosas con este tipo-grita, yo soy incapaz de reaccionar.
-Eh, eh, eh... Tranquilízate.-le dice Joel.-A ver, primero, yo soy su novio, por tanto paso más tiempo con ella, segundo, que estés celoso de mí, no es nuestro puto problema ¿vale?, y tercero, no le vuelvas a gritar así, o te juro que ni tu madre te reconoce.-le dice acercándose a él peligrosamente, es muy dulce que Joel me proteja así, pero esto tengo que hablarlo yo sola con Carlos, porque es mi mejor amigo, y quiero hablar con el tranquilamente.
-Tu no te metas, esto es entre ella y yo-dice Carlos-tu eres mi mejor amiga, nos conocemos desde que éramos unos enanos, siempre te he ayudado en todo, hasta a salir con él, y cuando te necesito, desapareces como si todo en tu mundo fuese él, te recuerdo que solíamos pasar las tardes juntos, y nos contábamos cosas, ahora apenas te veo en el instituto, y no hablamos nunca.-dice mucho más tranquilizado, enserio este chico es bipolar totalmente.
-Sí, lo sé, sé que pasábamos más tiempo juntos, y que me ayudaste con Joel-le digo-pero las cosas han cambiado, no sé, tampoco paso tanto tiempo con las chicas, ni ellas conmigo, lo siento, no sabía que sentías que te había dejado de lado.-le digo sincera, con los ojos llenos de lágrimas que acechan por salir.
-¿Podemos hablar?-me pregunta Carlos, mira a Joel y dice-A solas, por favor-con cara suplicante.
-Sí, claro, ¿tu madre está en tu casa?
-No, vamos.-me dice empezando a andar hacia la puerta.
-Vale, digo.-beso a Joel en los labios suavemente, y le sigo.
Abre la puerta de su casa,  y me pregunta si quiero algo de beber, le digo que no, así que vamos directos a su habitación, me siento a su lado en su cama. Antes de anda, me abraza.
-Lo siento-me dice.
-¿Porqué?
-Por comportarme así, no tengo derecho a comportarme así, pero estaba arto de verte siempre con él, y que no me hicieras caso.
-Yo también lo siento-le digo-Por no hacerte caso, y es verdad que ya casi no nos vemos, tengo muchas cosas que contarte, Joel es, perfecto...-le digo suspirando, él vuelve a tensar la mandíbula.
-Ya, sí, perfecto-dice él.
-¿Qué te pasa?-le pregunto frustrada por no saber que es lo que le ocurre.
-¿Aún no lo sabes?-me pregunta con una pequeña carcajada incómoda.
-Pues no la verdad...-le digo.
-Me pasa esto-dice, y sin darme cuenta, sus labios están sobre los míos, me está besando, mi mejor amigo que se supone que es gay me está besando. Esto no tiene sentido...
-¿Pero qué?-le digo cuando se aparta.
-¿No te das cuenta?-dice agotado-Amanda, te quiero.-mi boca se abre tanto que creo que podría tocar el suelo.
-Pe-pero yo creí que a ti te gustaban, ya sabes, los hombres...-le digo sorprendida.
-Ah, eso de ser gay, un duro trabajo, pero me sirvió para acercarme a ti...-dice-¿te acuerdas de Álex? ¿El novio que tuviste en 1ro de ESO?-me pregunta, yo asiento con la cabeza-pues fue por él que empezó todo. Él y yo éramos mejores amigos, hasta que te conocimos, los dos nos enamoramos de ti al instante. Nos peleábamos continuamente, y él dijo que serías suya, y yo me negué a creerlo, ¿te acuerdas, cuando éramos pequeños, y siempre te ayudaba en todo, jugaba a mamás y papás contigo, etc.? Todo eso era para ganarme tu corazón, pero no lo conseguía, y cuando Álex consiguió salir contigo en 1º, yo me desmoroné, pensé que no te tendría jamás, así que el día que me preguntaste si era gay, no tuve más remedio, que decir que sí, así podría estar cerca de ti, no de la manera que quería, pero cerca de ti.  Hice que creyeras de verdad que me gustaban los hombres, fue más difícil con Leire, porque vio como te miraba, y me interrogó, pero la convencí.-dijo, yo estaba sin palabras.
-¿Por qué simplemente no me lo dijiste?-le pregunté.
-Porque tenía miedo, miedo de que me apartaras de tu lado, de que no me hablaras nunca más. Todo empeoró cuando llegó ese-dijo mirándome-Joel, cuando vi como lo mirabas, supe que era un caso perdido, que no te tendría jamás, y me resigné, hasta hoy, tenía que decírtelo, no podía aguantar más, ver como abrazas, besas, a Joel, me mata por dentro...-me dice triste.
-Yo... Lo siento, pero solo te veo como un amigo...-le digo.
-Ya lo sé, ya sé que las cosas entre nosotros no volverán a ser iguales a partir de ahora, pero tenía que decírtelo...
-No, realmente no volverán a ser lo mismo...-le digo levantándome de su cama.-Lo siento, tengo que irme.-le digo con dolor, le beso la mejilla, y salgo de allí.
Tengo que procesar toda la información, mi mejor amigo gay, no tan gay, me acaba de confesar que está loco por mí, no entiendo nada. Entro en mi casa, y Joel está sentado en el sofá, con india en su regazo. Cuando me ve se levanta, y me pregunta.
-¿Porqué lloras?-yo confundida me llevo las manos a las mejillas, y efectivamente están mojadas.
-Nada, hemos discutido, ya está-miento, el asiente con la cabeza, me encanta cuando no insiste en que le cuente algo, me siento a su lado en el sofá.
Intento pensar en otras cosas que no sea lo que me ha dicho Carlos, pero es inútil, Joel está de acuerdo en aplazar la tercera cosa de nuestra lista, así que nos pasamos la tarde en mi casa, con India. Por la tarde la madre de Amelia me llamó, que raro-pensé-me dijo que Amelia estaba en el hospital, porque Josh había tenido un accidente. Yo pensé: ¿qué pinta Josh, el tío guapo de segundo de bachiller, con Amelia? Me tendría que explicar muchas cosas.
Joel y yo vamos hacia el hospital, en su moto, llegamos a la vez que Leire, que llega con y un chico bastante guapo, pelo negro, y creo que ojos azules, pero no se los veo bien.
-¿Sabes qué ha pasado?-le pregunto.
-Ni idea, me ha llamado la madre de Amelia, y he venido aquí enseguida.
-Yo igual-le digo. Corremos por los pasillos, hacia la habitación 706.-Ya me dirás después quien es ese tío-le digo alzando las cejas en dirección al chico de pelo negro, ella se sonroja débilmente.
Llamamos a la habitación, y sale Amelia, nos dice que se han llevado a Josh a hacerle una prueba en no sé que sitio, y Lucas ha ido a su casa porque su padre lo ha llamado, así que estaba sola. Le decimos que su madre nos ha llamado, y le preguntamos de que conoce tanto a Josh, la única respuesta que obtenemos es:
-Eh... Josh, es... Josh es mi exnovio.

domingo, 2 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 38


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Viernes por la noche.

Por fin viernes, había quedado con mis amigos para irnos de fiesta, ya estaba listo así que salí y fui al sitio donde habíamos quedado , estaba con mis amigos, yendo de discoteca en discoteca, en serio, algunas chicas estaban desesperadas de verdad, eran como lapas... Primero fuimos a la discoteca Rex Club


-Ei, no te las quitas de encima ¿eh?-me preguntó Adam, un amigo mío.
-Ya ves, son unas pesadas, y lo peor es que ninguna vale la pena...-le respondí, mirando al panorama de chicas que tenía frente a mí.
Estuvimos unas horas en aquella discoteca, bailando con algunas chicas, bebiendo... Más tarde, sobre las tres y algo de la madrugada, decidimos ir a otra discoteca, estábamos entrando, cuando sin querer, Adam me empujó hacia delante, y empujé a una chica, que se cayó al suelo. Iba a ayudarla a levantarse, cuando vi que mis amigos me miraban expectantes, seguí andando sin hacerle caso a la chica. Las caras de mis amigos se relajaron.
-Pensaba que ibas a ayudar a esa...-dijo Borja.
-Pero que dices, como iba yo ayud...-de fondo oí como alguien gritaba ¡Eh! ¡Tú! ¿no piensas pedirme perdón?
Era la chica que tiré al suelo minutos atrás, giré sobre mi mismo, y me acerqué a ella, no podía dejar de lado mi orgullo, yo tenía una reputación.
-¿Para qué? No te hubieses puesto en medio-le respondo, veo como la chica se pone roja de furia.
-Eres un capullo-me dice, y observo como me repasa con la mirada, yo sonrío internamente, suelo causar eso en las chicas.
-Venga pequeña, apártate y deja entrar a los mayores.-le digo al ver a mis amigos, que me hacen señas, para que vaya con ellos.
-¿Perdona?-me pregunta, y me lo pone a huevo, así que le respondo.
-Te perdono no te preocupes, y ahora si me permites déjame pasar-le digo, al ver que mis amigos se adentran en la fiesta, sin esperar más por mí. Le empujo el hombre cuando paso a su lado, y veo que se le cae algo del bolso, pero sigo caminando sin hacerle caso.
-¡Idiota!-me grita.
-Yo también te quiero-le respondo con sorna, y me alejo caminando.
Cuando veo que se aleja con dos chicas más, vuelvo al sitio donde estaba momentos antes, y veo una tarjeta tirada en el suelo, pero antes de cogerlo, veo como un chico la coge, y me acerco a él desafiante.
-Dame lo que acabas de coger-le digo serio, mirándole fijamente.
-No es tuyo-me responde.
-Tampoco tuyo...-le digo acercándome más a él.
-¿Y...por qué se supone que debería dártela?-dice desafiándome.
-Porque me da la puta gana-le respondo de mala manera.
-¿Y quién eres tu para reclamarla? No que fueses Dios.
-Soy Álex Dupond, más te vale darme esa tarjeta, si no quieres que te parta la cara ¿vale, niñato?-le digo, estoy a punto de explotar.
-Á-Álex Du-Dupond... ¿Qué pasa amigo? Yo, enserio, no sabía que eras tú, lo siento, toma, toma-dice el chico acojonado, dándome la tarjeta, que veo que es el DNI de la chica.
-Fuera.-le digo.
-Sí, ya me iba...-y se va como alma que lleva el diablo.
Me voy donde mis amigos, y al no ver carne fresca de la que disfrutar, nos vamos cada uno a su casa. Cuando llego a la mía, es abrir la puerta, e irme directo a mi habitación a dormir, no sin antes mirar el DNI de la chica, se lo llevaría esa misma mañana, a una hora aceptable, claro está.
Me levanté sobre las once de la mañana, no tenía mucha resaca, pero el dolor de cabeza no se iba. Miré la dirección de aquella chica, y me fui hacia allí, me quedé esperando por si aparecía la chica, o alguien a quien poder dárselo para que se lo diera a ella. Me siento en el escalón de la puerta de entrada, y espero, estaba absorto en mis pensamientos, cuando escuché que alguien me decía.
-Perdona, ¿me dejas pasar por favor?-es una voz suave, y familiar. Yo me sobresalto, pero no le miro, ya que el sol me lo impide. Le respondo de la misma forma que ella, cuando no estoy con mis amigos, no hace falta ser un imbécil, y menos con una tía que puede estar bien.
-Sí, claro...-le digo, y levanto la cabeza para mirarla. Me quedo con la boca abierta, aunque sabía que la vería tarde o temprano, no me lo esperaba.
-¡Tú!-me dice furiosa, no sé que he hecho para que sea así conmigo... Ah, sí, tirarla al suelo, y no hacerle casa...-¿Has venido a pedirme disculpas por tirarme anoche o qué?-me pregunta, mi orgullo vuelve a la carga, y vuelvo a ser el tío que pasa de todo.
-Ya te gustaría a ti, que hubiese venido por eso.-le digo, ella me observa de arriba abajo, y no puedo reprimir las ganas de decirle-¿Te gusta lo qué ves?
-¿A qué has venido?-responde, evitando mi pregunta.
-Ha devolverte esto-le digo, cojo su mano, y le pongo el DNI en la palma.
-¡Mi DNI! Ya lo daba por perdido totalmente.-dice feliz.
-Lo encontré después de que te fueras, al empujarte se te debió caer, así que miré tu dirección y vine hasta aquí.-le digo, explicándole lo que había pasado.
-¡Gracias! –dice, y se lanza a mis brazos a abrazarme, yo me quedo en shock, no respondo al abrazo, así que ella se aparta de mí-Lo-lo siento... ha sido por la emoción...-dice, está roja de la vergüenza.
-No pasa nada-le digo dedicándole una sonrisa-Adiós, ya nos veremos...-le digo, y me alejo, sintiendo unos ojos azules siguiéndome con la mirada.
Por la tarde, decidí coger la moto, e ir a dar una vuelta, vi a mi hermano, me propuse molestarle un rato, me acerqué y me fijé en que estaba hablando con una chica, no le vi el rostro, estaba hablando con mi hermano.  La chica se gira, ¡es la chica de la discoteca! ¿Qué hará con mi hermano? Que raro... La chica se gira, pero no me reconoce, ya que llevo el casco de la moto puesto.
-Hola, Álex ¿qué quieres?-pregunta Dylan al verme, no hace falta quitarme el casco para que me reconozca, al fin y al cabo, es mi hermano.
-Hola, hermanito, ¿Quién es tu acompañante?-le pregunto, quiero saber que relación tienen esos dos. Me quito el casco, para ver que reacción tiene la chica, pero no se gira, sino que sigue con la mirada clavada en mi hermano.
-Es mi novia-dice mi hermano, entonces me sorprendo, y por lo que veo ella también. Y como no, no pienso antes de responder.
-¿Enserio? Bueno, después del abrazo de esta mañana no me lo esperaba de ti...-le digo a la chica, ella se gira hacia mi, y se queda con la boca abierta, y mirándome sorprendida.
-Tú...-dice con odio.
-Paz y amor, chiquitina...-digo bajándome de la moto, acercándome a ella, y cogiéndole de los mofletes como las abuelas, en respuesta a eso, siento un dolor punzante en mi mejilla.-dime que no me acabas de dar una bofetada...-le digo, esta chica, no sabe con quien se ha metido.
-Álex, no...-dice Dylan, que se intenta interponer entre la chica y yo, pero no me hace falta mucho esfuerzo para apartarlo con facilidad.
-Hermanito, no te muevas, que ahora te la devuelvo-le digo a mi hermano, yo me acerco a la chica, y la cojo como un saco de patatas, ella empieza a darme patadas-No, no, no, así no conseguirás nada...-la subo a la moto delante de mí, para que no se escape -Ahora verás lo que es bueno.-enciendo la moto y acelero, las ruedas chirrían, y vamos por la carretera evitando a los coches con mi gran maestría.
-¡Bájame de aquí! ¡Estás loco!-dice vociferando.
-No estoy loco, solo ajusto cuentas, cuando me pidas perdón te bajaré sana y salva y te devolveré con el elenco de mi hermano-digo acelerando un poco más.
-Tú también me debes unas disculpas por si no lo recuerdas-me dice.
-Eso nunca ocurrirá, Álex Dupond no le debe disculpas a nadie, ni a ti enana-le digo, de fondo se oyen los gritos de los conductores, pero no les hago ni el mínimo caso.
-Pues Leire Cabret tampoco.-me dice. Bonito apellido, pienso.
-¿Seguro?-le digo yendo más rápido, me fijé que delante de nosotros había un edificio, y que si no frenaba a tiempo, nos íbamos a chocar, pero no me preocupe demasiado.
-¡Vale, vale! ¡Lo siento, lo siento! ¡Para por favor!-me grita cuando quedan unos 20 metros para llegar al edificio, la miro, y veo que está llorando, me siento mal. Freno cuando estamos a apenas unos 5 metros de la pared.
-Así me gusta, enana-le digo dando la vuelta, y yendo a una velocidad moderada con la moto.
-¡Estás loco!-me grita Dylan al verme llegar.
-Pero si se lo ha pasado de muerte...-le dije haciéndome el gracioso.
-Se lo diré a papá y mamá-dijo Dylan, de reojo vi como Leire se reía tímidamente.
-Díselo, mira como tiemblo-le dije.
-Recuerda, que hoy tienes que venir a cenar a casa-me dice mi hermano, yo me paro en seco, no me acordaba, mierda...
-Allí estaré, pero Dylan, no olvides traer a tu noviecita, y se la presentas a papá y mamá...-le dije.
-Allí estará.-me respondió.
-Bien-acabo la conversación, me subo a mi moto, y me alejo.
Llego a mi casa, y esquivo a mis padres, nunca hemos tenido una buena relación... Cuando entro en mi habitación, veo un traje, camisa blanca, corbata, pantalones y zapatos negros, más la chaqueta. Paso de ponerme eso, en vez de eso, me pongo unos vaqueros oscuros, una cima blanca con los primeros botones desabrochados, y zapatos negros. No es mi estilo, pero que se le va a hacer... Veo que mi hermano llega a casa, y nos peleamos, no recuerdo el motivo, como casi nunca... Así que por venganza, voy al jardín, y le pincho una rueda a su coche, sin pensar en las consecuencias... Y como el karma no está de mi lado, tengo que ir a buscar a la chica yo, con mi moto, en la moto que no dejo que nadie se suba, ya que mi padre me quitó las llaves del coche por haberle pinchado las ruedas a mi hermano. Voy a buscar a Leire, y toco el timbre de su casa. Espero paciente a que salga, cuando la veo salir, con ese vestido negro, casi se me cae la baba, está buena de cojones... Pero actúo lo más normal que puedo.
Los dos caminamos hasta mi moto, en silencio, le presto mi chaqueta al ver que está muerta de frío, al llegar al lado de mi moto, nos subimos, y recuerdo que tengo que ir a ver a un amigo que tiene una tienda en un callejón, dejo a Leire en la calle para que vigile mi moto.
-¡Eh, Álex! -dice Daniel al verme entrar.
-¿Qué pasa tío?-le pregunto mientras nos saludamos.-¿Cómo va, “eso”?-le pregunto para que sepa a que me refiero.
-“Eso” va bastante bien, solo falta uno por cobrar y ya estará listo.-me responde.
Entonces escucho como Leire grita, salgo corriendo de la tienda, y veo a Leire asustada con un tío delante. Nos peleamos, y Leire lo deja KO dándole una patada. Subimos a la moto, y la llevo a mi casa, cuando llegamos, toco mi ojo, el cabrón me ha dado un puñetazo, seguro que está morado, la que me va a caer... Leire me limpia con cuidado las heridas del labio y la ceja, es tan delicada, parece de porcelana... Me maquilla el ojo, algo que encuentro una estupidez, pero la chica no deja que diga que no.
Tocamos el timbre y nos abre la puerta Alberto, el mayordomo... Llevo a Leire hasta mi hermano, y subo las escaleras al ver que se besan, no sé porque le molesta tanto que la llame “enana” pero me gusta hacerla enfadar.
Cuando llegan mis padres, nos disponemos a cenar, hablamos tranquilamente, hasta que saco el tema de cuando empezaron a salir, cada uno me da una respuesta diferente, y me burlo un rato de ellos, hasta que como no, mis padres intervienen.
-Ya basta, Álex-dice mi padre, como no, defiende a su hijo preferido, por que según él, soy un inútil... No aguanto más y le reprocho.
-Estoy harto, no puedo ni hablar con mi propio hermano, no os aguanto.-le digo, me levanto bruscamente de la mesa y subo las escaleras, al llegar a mi habitación, voy al baño, y veo que la camisa tiene una mancha de sangre, así que me la quito, cuando salgo, me encuentro a Leire mirando mis cosas.
-¿Qué haces aquí, enana?-le pregunto.
-Nada, solo miraba...
-Ya has conocido a mi familia, me ha sorprendido que no salieras gritando como una histérica...
-Mi hermano es peor que todos ellos juntos, créeme...-me dice mirando mis estanterías.
 -¿Tu hermano es Iván?-le pregunto, ella asiente con la cabeza, y decido burlarme de ella un poco- No te pareces a él, él es tan simpático...-le digo con una gran sonrisa.
 -Imbécil.-es la única respuesta que obtengo.
 -Enana.-le digo.
-No soy enana-y se acerca a mí lentamente.
-Sí lo eres-le respondo acercándome a ella.
 -No-me dice a unos cuantos centímetros de mí.
 -Sí...-le digo susurrándole en el oído.
 -¿Por qué no te llevas bien con tus padres?-me pregunta de repente.
 -Tonterías, no quieras saber.-le digo restándole importancia.
-Pero es que si quiero saber...-insiste.
-Pues no te lo voy a contar-le digo empezando a enfadarme por su insistencia.
-Vale, pero acabaras contándomelo...
-Lo dudo...
-Ya lo verás, algún día.-me dice.
Nos quedamos en silencio, y se oye a mi hermano gritar el nombre de la chica, veo en sus jojos que está cansada, así que me ofrezco a llevarla a casa, diciéndoles a mis padres que se encuentra mal, mi hermano no se opone, pero mi padre me da las llaves de mi coche por precaución.
Salimos de la casa, entramos en mi coche, y pone la radio, la canción que suena es All star de Smash Mouth, o también la canción de “Shrek” nos ponemos a cantar los dos, ella tiene una voz realmente bonita. Llegamos enfrente de su casa, apago la radio, y nos miramos.
-Adiós, enana-le digo con una sonrisa.
-Adiós, idiota-me responde con otra sonrisa, yo suelto una pequeña carcajada, ella sle del coche, y se mete en su casa.
Arranco el coche, y me alejo de su casa.

domingo, 25 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 37


Antes de que empecéis a leer, quería deciros, que en el capítulo anterior le puse un número aquivocado, este es el 37, no el otro, siento haber tardado tanto. Disfrutad de la lectura:


Amelia

Estaba en estado de shock, mi madre iba conduciendo hacia el hospital, cuando llegamos, mi madre aparcó lo más cerca posible de la puerta, me sacó del trance en el que estaba pasando sus manos por mis mejillas, que hasta ese momento no sabía que estaban mojadas, por las lágrimas. Nos dirigimos a recepción para saber en que piso y habitación estaba Josh.
-Hola, buenas tardes, ¿qué desean?-preguntó amable la chica de recepción.
-Buscamos a...-empezó mi madre, pero yo la interrumpí.
-Josh Moreli-dije.
-A ver, a ver, Moreli...-dijo la recepcionista buscando en el ordenador-¡Aquí! Oh,oh... Hay 2 Josh Moreli en el hospital, uno está en la primera planta, y el otro en la última, ¿cómo es el Josh que buscáis?
-Pues, con ojos pardos, rubio...-dijo mi madre.
-No, mamá, se refiere a la edad...-le dije a mi madre, a lo que me respondió con un “Oh”-Tiene 17 años... Espera, ¿a qué día estamos hoy?-pregunté alarmada.
-A 7 de junio-dijo la enfermera.
-En ese caso, tiene 18 años... Hoy es su cumpleaños...-dije derrotada, no me podía creer que el día de su cumpleaños, tuviese un accidente.
-Vale, pues en ese caso está en la última planta, habitación 706, como el día de hoy, mira, estamos a día 7, y en el mes 06, es fácil de recordar-dijo con una sonrisa la señora.
-De acuerdo, muchas gracias-dijo mi madre tirando de mí, hacia el ascensor.
0...1...2...3...4...5.
¡Por fin! Ya estábamos en la planta de Josh, fuimos por los pasillos, hasta que vi a Lucas sentado en el suelo, con la espalda apoyada en la pared.
-¡Lucas!-grité, él se giró, y al verme se levantó enseguida. Corrí hasta estar a su lado.
-Hola, cariño ¿cómo estás?-me pregunta pasando sus dedo pulgar por mi mejilla, secando las últimas lágrimas.
-Bien-dije forzando una sonrisa, y abrazándolo.
-Shh... No te preocupes, está bien, no va a pasar nada malo-decía él mientras me acariciaba el pelo.
-¿Está aquí?-le dije señalando la puerta.
-No, se lo han llevado, a hacerle unas radiografías, para saber si se ha roto algo...-dije él tranquilamente, yo reprimí un sollozo.
-Vale...
-Bueno, Amelia, yo me voy hacia casa ¿vale? Cualquier cosa, me llamas.-dijo mi madre, que había observado toda la escena.
-Vale, mamá, te quiero-le dije dándole un beso en la mejilla.-ella se alejó caminando.
-Yo también quiero mi beso-dijo Lucas haciendo un puchero.
-Ven aquí, tonto.-le dije, y nos besamos dulcemente.-Por cierto, mi madre no se creyó lo de esta mañana... Lo de que habías venido y eso...-dije riendo.
-Era de esperar, delante de ti puedo ser un gran actor, pero tu madre me intimida-dijo soltando una carcajada, a la que yo me uní.
-¿Por qué estás tan preocupada por Josh?-me pregunta de repente.
-Eh... Josh y yo salimos juntos...-le digo temblorosa.
-¿Qué?-dice con los ojos desorbitados.
-Lo dejé, por que te conocí...-le digo con una sonrisa, a lo que él me responde con otra.
-Por eso está tan pesado contigo, se ve que aun le gustas...-dice él.
-Pero yo solo te quiero a ti,  y a nadie más.-le digo ¿o no? ¿Pero en que estoy pensando? pues claro que solo lo quiero a él.
-Eso espero...-me dice besándome tiernamente.
Nos sentamos los dos en el suelo, apoyados en la pared, con las manos entrelazadas. Hablábamos de cosas sin importancia, hasta que decidí preguntarle lo que quería desde que me llamó.
-¿Cómo pasó?-pregunté temblorosa.
-Eh...Yo salía de tu casa cuando... -fuimos interrumpidos por un médico, y dos enfermeras que llevaban una camilla.
-Hola chicos, ¿sois parientes de Josh?-nos pregunta el doctor.
-Somos amigos-le respondo, con toda la amabilidad que puedo-¿Cómo está?
-Josh está bien, solo se ha roto la pierna, y se ha hecho un esguince en la muñeca, por lo demás, está perfectamente.
-Genial-le digo soltando un par de lágrimas de felicidad.
Las enfermeras entran a Josh en la habitación, por suerte, le ha tocado una habitación en la que por ahora estará solo, a lo mejor después llega otro paciente... Lucas y yo entramos a la habitación con Josh, que ya está despierto.
-¿Amelia? ¿Lucas? ¿Qué hacéis aquí?-pregunta.
-Lucas me dijo que tuviste un accidente y hemos venido a verte.
-Ah, ya... El accidente...-dice mirando a Lucas de una manera que no puedo descifrar, pero Lucas le aparta la mirada.
-¿Qué ha pasado? ¿Porqué te han atropellado?-le pregunto a Josh.
-Por nada, se ha caído y ya está-me dice Lucas.
-Sí, me he caído y ya está-confirma Josh mirando a Lucas, que sigue apartándole la mirada.
-A ver chicos, vosotros dos tenéis que hablar, eso se nota a kilómetros, así que yo me voy fuera, mientras habláis de vuestras cosas, y cuando acabéis me avisáis, y decidís que tenéis que contarme, por que quiero una respuesta seria de porque te han atropellado-les digo a los dos.
-Vale...-dicen rindiéndose los dos.
Yo salgo de la habitación, y por suerte para mí, descubro que las paredes son de pladur y se escucha a través de ellas, así que pego la oreja a la pared, y escucho.
-¿Cuándo se lo vas a decir?-escucho, creo que es Josh el que habla.
-¿Decirle qué?
-¡Oh vamos! ¡No te hagas el inocente! Se lo de tu...-un carraspeo me impide escuchar más, me giro, y allí está el doctor, mirándome con cara interrogante.
-¿Señorita? ¿Me puede explicar que hace?-me pregunta divertido.
-Shh, estoy escuchando una conversación de la que después seguro que no me enteraré-le digo.
-Oh, vale, pues la dejo tranquila-dice él doctor pasmado por mi contestación.
-Gracias-vuelvo a pegar la oreja en la pared.
-No se lo vas a decir-esa es la voz de Lucas, y suena un poco enfadado.
-Tú tampoco le vas a decir nada-le dice Josh.
-Vale.
-Vale.-y allí termina la conversación.

Los chicos me dejan pasar, y me cuentan la versión inventada de su atropello, un coche se pasó un semáforo en rojo, y lo atropelló. Esos dos me estaban escondiendo algo, algo que no querían que supiese, pero lo voy a averiguar sea como sea.



domingo, 18 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 36


Amanda

Me desperté de una sacudida por parte de Joel.
-Por fin despiertas, cariño...-me dice dándome un beso en los labios.
-Ahora que has arruinado mi precioso sueño, me puedes contar, ¿porque me has despertado?-le pregunté al ver que tenía una cara de susto.
-Es que, he visto una cosa horrible, fea, y quería matarme...-dijo él dramatizando.
-¿Qué has visto Joel?-le pregunto, sabiendo que está exagerando.
-Eso-dice señalando a nuestros pies aun tapados por la manta.
Miré hacia donde su dedo señalaba, y me encontré a la cosa más mona del mundo, era un gatito gris atigrado, debía tener unos meses como mucho. El gato nos miraba curioso.


-¡Oh! Pero si es un gatito...-le digo estirando los brazos para coger al gato.
-¡No!-me detuvo Joel-¿Pero qué haces?
-Coger a un gato... Es obvio...-le dije.
-Podría tener alguna enfermedad
-No seas exagerado, si solo es un pequeñín-dije cogiendo al minúsculo animal-Corrijo: solo es una pequeñina. ¿Ves?-le dije a Joel acercando el gato a su cara.
-¡Aparta! No lo acerques a mí.-dice saltando del colchón y cayendo al suelo de espalda.
-Eres un exagerado...-le digo dejando el gato en el suelo, y cogiendo a Joel del cuello de la camisa para subirlo de nuevo al colchón.
-No soy exagerado, esa maléfica criatura va a intentar matarnos en cualquier momento...
-Sí, bueno...-dije sarcásticamente.
Nos quedamos un rato más en la casa árbol, con el gato, hasta que decidimos que era hora de cumplir nuestro segundo punto de la lista, pero yo no quería dejar al gato allí.
-¿Podemos llevárnoslo?-le pregunté.
-¿Estás loca? ¡No!-dijo él.
-Venga... Sí es una gatita muy bonita... ¿Por favor?-le dije intentando poner mi mejor cara de pena.
-Vale... Pero la dejarás en tu casa, y lejos de mí...-me advirtió.
-¡Vale! Te quiero-le dije besándole-Me la pensaba quedar igualmente, así que venga, vamos a pensar un nombre...
-Que remedio...eh... ¿Gris?
-¿Enserio? ¿Gris? ¿Eso se te ocurre?-le dije.
-Vale, ya sé que no es muy original...
-Ya, bueno... ¿Qué tal, Flor?-le pregunté.
-¿Enserio? ¿Flor? ¿Eso se te ocurre?-dijo intentando imitar mi voz.-Ya sé, ¿Qué tal, India?
-Me gusta, y tiene los ojos rasgaditos, se llamará India.
Fuimos a mí casa a dejar a la gata, en una cesta improvisada, y fuimos a cumplir el segundo punto de mi lista:
-Poner un candado en el rio Sena.
En el ría Sena, había una barandilla, con una reja, donde las parejas ponían un candado con sus nombres, para jurarse amor eterno, y después algunos tiraban la llave al rio.
Joel y yo fuimos caminando, hasta el sitio, antes de salir, habíamos cogido un candado de mi casa, y pusimos nuestros nombres. Llegamos al lugar, y estaba todo lleno de candados.


Colocamos el nuestro, tiramos la llave al rio, y nos besamos.
-Ahora me toca a mí-me dijo Joel.
-Vale-dije entusiasmada-¿Cuál es tu plan?
-Tenemos que ir al punto cero de París.-me dijo.
Fuimos hasta la catedral de Notre-Dame, y al lado de la puerta oeste, estaba el punto cero, ese sitio, es el inicio de todo, allí empieza París.


-Pide un deseo-me dice Joel.
-¿Qué? ¿Para qué?
-¿No sabes qué si pides un deseo encima de la estrella, lo más probable, es que se cumpla?
-No, no lo sabía.-le dije, poniéndome encima de la estrella.
Pedí mi deseo: Estar con Joel.
-¿Tú no pides tu deseo?-le pregunté confundida al ver que no se ponía sobre la estrella.
-No hace falta, todo lo que deseo lo tengo delante de mi-me dijo mirándome.
-Te quiero.
-Yo también te quiero.
Nos fuimos caminando, sin rumbo alguno, nos fuimos a cenar, y disfrutamos de aquella noche, una noche menos que nos quedaba por estar juntos.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Truly Amazing Blogs

Lo siento, hoy no habrá capítulo, porque estoy bastante enferma, y no me puedo levantar ni de la cama, en vez de un capítulo os he traído esto, hace tiempo que lo tengo escrito, pero nunca lo he subido:



1.¿Te gusta el deporte?

No mucho... El único el baloncesto, jugué de pequeña unos cuantos años...

2.¿Cuál es tu hobby?

Leer, mirar las estrellas, escribir...

3.¿De que color son tus ojos? 

Color marrón claro.

4.¿Cómo es tu cabello?

Rizado y castaño.

5.¿Eres zurda o diestra?

Ambidiestra, puedo escribir con las dos manos, cuando me canso con una con la otra, pero normalmente con la derecha.

6.¿Tienes muchos secretos?

Unos cuantos, pero no son muy importantes...

7.¿Qué nombre le pondrías a tu hijo? 

Esta pregunta me gusta, porque siempre la he tenido clara, a lo mejor en unos años cambio de opinión, pero por ahora me gustan los nombres:
-Para chico: Álex, Iván, Pablo, Lucas, Carlos y Nico.
-Para chica: Amelia, Lucía, Aina y Mía.

8.¿Quisieras besar apasionadamente a alguien?

Pues sí... ¿Y quién no? 

9.¿Te arrepientes de algo?

No, porque si en ese momento no lo hice, es que no lo tenía que hacer.

10.¿Tocas instrumentos musicales?

Sí, el piano.

11.¿Tú película favorita?

Buff... Hay tantas películas que me gustan tanto... LA de Lo imposible, que es muy bonita...Ayer en la televisión, pusieron una que hacía años que no veía,  y me encantó, fue Bajo cero es una película muy bonita. También me gusta mucho Titanic... Pero la película de mi infancia es Spirit, es una película que puedo ver una y otra vez, hasta me sé los diálogos. Y creo que ninguna película más...

12.¿Extrañas mucho a alguien?

A mi abuelo de parte materna, estábamos siempre juntos y jugando...




Bueno, ya se acaban las preguntas, yo no voy a nominar a ningún blog, porque sé que mucha gente está harta de estos premios, así que si alguien lo quiere que me deje un comentario y yo lo nominaré. :)

domingo, 4 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 35

Leire

Un hombre mayor, de pelo canoso, nos abre la puerta a Álex y a mí, supongo que es el mayordomo... Entro temblorosa en un salón, era todo de lujo, clásico, en el suelo hay una gran alfombra redonda. En medio hay una pequeña mesa con un jarrón de flores encima, al fondo se ven unas grandes escaleras que suben al primer piso, y en el techo una lámpara de araña.


-Ven, por aquí-me dice Álex yendo hacia un gran salón que hay a la derecha, allí sentado, en un sofá está Dylan, vestido en un traje negro, y repeinado hacia atrás con gomina, de una manera un tanto rara y horripilante...
-¡Hola!-dice Dylan levantándose hacia mí, y besándome en los labios con pasión inesperadamente.
-Joder, Dylan, llévatela a un hotel, pero no me hagas sufrir viendo esto...-dice Álex, que nos mira con asco, y después se va por las escaleras. Yo estoy muerta de vergüenza y roja como un tomate.
-No le hagas caso, solo tiene envidia...-me dice Dylan, lo bastante fuerte, para que su hermano nos oiga.
-¡Sí, claro! ¡Ya te gustaría a ti que tuviese envidia de esa!-se oye desde el piso de arriba.
-¡Esa tiene nombre!-le grito.
-¡Uy, es verdad! Me corrijo: ¡Ya te gustaría a ti que tuviese envidia de la enana!-dice él bajando de nuevo las escaleras.
-Que no me llames enana...-le digo roja, pero no es por vergüenza, sino por ira. Y me lanzo a atacar al ser repulsivo que esta frente a mí y no para de llamarme enana.
-¡Eh! Tranquila...-dice Álex agarrándome antes de que le haga nada.-Paz y amor, enana, paz y amor...-dice con una sonrisa en la cara.
-Te odio-le digo zafándome de su agarre y yéndome hacia la puerta de entrada.
-Ya te vale, Álex...-le dice Dylan.
-¿Qué? Pero si no he hecho nada, es esa que se queja por todo...-le responde el mayor.
Antes de que pueda salir de la casa, un señor entra por la puerta, supongo que es el padre de los chicos porque tiene los mismos rasgos que ellos y los mismos ojos. Dylan aparece a mí lado, y le sonría al hombre.
-Papá, esta es Leire, mi novia.-dice él. El hombre, me mira de arriba abajo haciendo que me sienta intimidada.
-¡Fantástico! ¿Mi hijo te trata bien?-dice cambiando totalmente su expresión por una de felicidad.
-Eh.. sí, sí...-le digo aún impresionada por su repentino cambio de actitud.
-Así me gusta, ¡Claudia, ven!-dice el hombre asomándose a la puerta.
Una mujer de más o menos la edad del hombre entra por la puerta, tiene el pelo negro igual que los dos hermanos, pero ella tiene ojos marrones.
-Ella es Leire, la novia de nuestro hijo...-le dice el hombre a la mujer que me mira con una sonrisa en la cara.
-¿La novia de Dylan?-dice la mujer abrazándome.
-S-sí -Consigo decir por la falta de aire en mis pulmones.
-Maravilloso, ¿a qué esperamos? Vamos a cenar, y así hablamos un poco más Laia.
-Leire...-le digo corrigiéndole.
-Es lo que he dicho.-dice la mujer yendo hacia el comedor, pasando al lado de Álex, pero tanto los padres como él no se dirigen ni la mirada, solo de los labios de la mujer sale un suave: “Hola, Álex” Y se alejan caminando.
Cuando llegamos al comedor, veo que también es de estilo clásico como el resto de la casa, la mesa ya esta puesta, las sillas son de terciopelo.

Nos sentamos en la mesa, yo al lado de Dylan, Álex en frente de mí, y los padres uno a cada extremo de la mesa.
-Y... dime Leire, ¿qué quieres estudiar?-me pregunta el padre de los chicos.
-Me gustaría estudiar fotografía, y si no puedo, pues periodismo.
-Buenas elecciones-me responde el hombre.
-¿Y Con quién vives?-me pregunta la madre.
-Vivo con mis dos hermanos y mi madre.
-Su hermano Iván, iba al instituto con Álex...-interviene Dylan.
La pareja mira a Álex un momento sin decirle nada, y me siguen preguntando sobre temas superficiales... (a que instituto voy, de que trabaja mi madre, si me van bien los estudios...)
Para cenar nos dan un filete de ternera con ensalada, y, de segundo un plato merluza al horno con patatas asadas. Pero como no, la suerte no me acompaña, y los dos hermanos se ponen a discutir.
-¿Cuanto tiempo lleváis saliendo?-nos pregunta Álex.
-Un mes-responde Dylan.
-Un día-respondo yo, los dos nos miramos, y después miramos a Álex.
-¿Y bien?-dice con una sonrisa en la cara.
-Un día...-responde Dylan.
-Un mes...-digo al mismo tiempo que él.
-Tortolitos, a ver si os aclaráis...-dice Álex intentando reprimir la risa, yo estoy roja de la vergüenza, y Dylan esta furioso por el ridículo que su hermano le esta haciendo pasar frente a sus padres.
-No te importa cuando empezamos a salir.-dice Dylan.
-No, no si a mí no me importa, debería importaros a vosotros, que cuando tengáis que celebrar el año que llevéis juntos, uno de vosotros lo celebrará un mes antes que el otro...-dice Álex, la risa ya se le escapa.
-Cállate-le responde Dylan seco.
-Hombre, no seas así, yo diría que tendríais que fijar una fecha intermedia para celebrar el aniversario ¿no?-dice Álex con burla.
-Ya basta, Álex -interviene el padre.
-Estoy harto, no puedo ni hablar con mi propio hermano, no os aguanto.-dice Álex levantándose de la silla y subiendo por las escaleras.
Un silencio sepulcral invado el comedor, hasta que la madre de Dylan y Álex, me mira a mí y me dice:
-Laia, querida, podrías dejarnos a solas con nuestro hijo, tenemos que hablar.
-Es Leire...-le reprocho a la mujer levantándome de la mesa.
Me alejo del comedor, y no se donde ir, así que opto por investigar la parte de arriba, subo las escaleras, y abro una puerta, es una habitación con aspecto antiguo, por las cantidades de fotos que hay de los padres de Dylan diría que esta es su habitación, y además tiene el aspecto serio que ellos tienen.


Cierro la puerta, y me voy hacia la del fondo del pasillo, abro la puerta, y me encuentro una habitación moderna. No tiene nada que ver con el resto de la casa, en la pared de enfrente de la cama hay un graffiti que pone Álex, así que supongo que esta es su habitación.





Cuando voy a salir de la habitación me encuentro con Álex saliendo de lo que supongo que es el baño de la habitación, va sin camiseta.
-¿Qué haces aquí, enana?-me pregunta, acercándose al armario y sacando una camiseta.
-Nada, solo miraba.
-Ya has conocido a mi familia, me ha sorprendido que no salieras gritando como una histérica...
-Mi hermano es peor que todos ellos juntos, créeme...-le digo mirando los objetos que tiene en las estanterías, unos cuantos libros, unas medallas de fútbol...
-¿Tu hermano es Iván?-me pregunta, yo asiento con la cabeza- No te pareces a él, el es tan simpático...-dice con una sonrisa en la cara.
-Imbécil.-le digo mirándolo.
-Enana.-me dice retándome con la mirada.
-No soy enana-le digo acercándome a él.
-Sí lo eres-dice él dando un paso hacia mí.
-No-le digo apenas a unos centímetros de él.
-Sí...-me dice susurrándome en el oído, yo doy media vuelta, y me siento en su cama.
-¿Por qué no te llevas bien con tus padres?-le pregunto.
-Tonterías, no quieras saber.-dice despreocupado.
-Pero es que si quiero saber...-le digo insistiendo.
-Pues no te lo voy a contar-dice él con el ceño fruncido.
-Vale, pero acabaras contándomelo...
-Lo dudo...
-Ya lo verás, algún día.-le digo.
Nos quedamos en silencio un rato, no es un silencio incomodo, cada uno piensa en sus cosas. Pero desde abajo se oye a Dylan llamándome, yo me levanto de la cama, y salgo de la habitación seguida por Álex.
La verdad, es que preferiría irme ya de esta casa, siento que gracias a mí, toda la familia se ha peleado.
-¿Quieres irte ya a casa?-me pregunta Álex, que parece que me ha leído la mente.
-La verdad es que sí... Creo que os habéis peleado por mi culpa.
-¿La pelea de antes? No te preocupes, pasa a menudo, por eso no estoy casi nunca en mi casa, siempre que vengo acabo peleándome, solo vengo para dormir y poco más...
-Vale... Pero no quiero irme así como así, tus padres pensarán que no me ha gustado estar aquí...
-No te preocupes, ya me ocupo yo-dice Álex con una sonrisa.
Nos vamos al comedor de nuevo, y Álex les dice a sus padres que me encuentro mal, y que me llevará a mí casa. Dylan no se opone a que sea él quien me acompaña, se despide de mí con un beso en los labios y me voy con Álex, esta vez decide coger el coche.
-¿Puedo poner la radio?-le pregunto.
-Claro.
Pulso el botón para encender la radio, y se escucha la canción de All Star de Smash Mouth, los dos comenzamos a cantar, y a reírnos cada vez que desafinamos.
Cantando llegamos a mí casa, él apaga la radio, nos miramos en silencio, como queriendo decir algo, pero al final nadie dice nada.
-Adiós, enana-me dice sonriendo.
-Adiós, idiota-le digo devolviéndole la sonrisa y saliendo del coche.
Entro en mi casa, miro el reloj, es bastante tarde, las 2:30 de la madrugada, la noche se me ha pasado volando, me voy a mi habitación, me pongo el pijama y me duermo, pensando en la noche que acabo de pasar.