domingo, 2 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 38


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Viernes por la noche.

Por fin viernes, había quedado con mis amigos para irnos de fiesta, ya estaba listo así que salí y fui al sitio donde habíamos quedado , estaba con mis amigos, yendo de discoteca en discoteca, en serio, algunas chicas estaban desesperadas de verdad, eran como lapas... Primero fuimos a la discoteca Rex Club


-Ei, no te las quitas de encima ¿eh?-me preguntó Adam, un amigo mío.
-Ya ves, son unas pesadas, y lo peor es que ninguna vale la pena...-le respondí, mirando al panorama de chicas que tenía frente a mí.
Estuvimos unas horas en aquella discoteca, bailando con algunas chicas, bebiendo... Más tarde, sobre las tres y algo de la madrugada, decidimos ir a otra discoteca, estábamos entrando, cuando sin querer, Adam me empujó hacia delante, y empujé a una chica, que se cayó al suelo. Iba a ayudarla a levantarse, cuando vi que mis amigos me miraban expectantes, seguí andando sin hacerle caso a la chica. Las caras de mis amigos se relajaron.
-Pensaba que ibas a ayudar a esa...-dijo Borja.
-Pero que dices, como iba yo ayud...-de fondo oí como alguien gritaba ¡Eh! ¡Tú! ¿no piensas pedirme perdón?
Era la chica que tiré al suelo minutos atrás, giré sobre mi mismo, y me acerqué a ella, no podía dejar de lado mi orgullo, yo tenía una reputación.
-¿Para qué? No te hubieses puesto en medio-le respondo, veo como la chica se pone roja de furia.
-Eres un capullo-me dice, y observo como me repasa con la mirada, yo sonrío internamente, suelo causar eso en las chicas.
-Venga pequeña, apártate y deja entrar a los mayores.-le digo al ver a mis amigos, que me hacen señas, para que vaya con ellos.
-¿Perdona?-me pregunta, y me lo pone a huevo, así que le respondo.
-Te perdono no te preocupes, y ahora si me permites déjame pasar-le digo, al ver que mis amigos se adentran en la fiesta, sin esperar más por mí. Le empujo el hombre cuando paso a su lado, y veo que se le cae algo del bolso, pero sigo caminando sin hacerle caso.
-¡Idiota!-me grita.
-Yo también te quiero-le respondo con sorna, y me alejo caminando.
Cuando veo que se aleja con dos chicas más, vuelvo al sitio donde estaba momentos antes, y veo una tarjeta tirada en el suelo, pero antes de cogerlo, veo como un chico la coge, y me acerco a él desafiante.
-Dame lo que acabas de coger-le digo serio, mirándole fijamente.
-No es tuyo-me responde.
-Tampoco tuyo...-le digo acercándome más a él.
-¿Y...por qué se supone que debería dártela?-dice desafiándome.
-Porque me da la puta gana-le respondo de mala manera.
-¿Y quién eres tu para reclamarla? No que fueses Dios.
-Soy Álex Dupond, más te vale darme esa tarjeta, si no quieres que te parta la cara ¿vale, niñato?-le digo, estoy a punto de explotar.
-Á-Álex Du-Dupond... ¿Qué pasa amigo? Yo, enserio, no sabía que eras tú, lo siento, toma, toma-dice el chico acojonado, dándome la tarjeta, que veo que es el DNI de la chica.
-Fuera.-le digo.
-Sí, ya me iba...-y se va como alma que lleva el diablo.
Me voy donde mis amigos, y al no ver carne fresca de la que disfrutar, nos vamos cada uno a su casa. Cuando llego a la mía, es abrir la puerta, e irme directo a mi habitación a dormir, no sin antes mirar el DNI de la chica, se lo llevaría esa misma mañana, a una hora aceptable, claro está.
Me levanté sobre las once de la mañana, no tenía mucha resaca, pero el dolor de cabeza no se iba. Miré la dirección de aquella chica, y me fui hacia allí, me quedé esperando por si aparecía la chica, o alguien a quien poder dárselo para que se lo diera a ella. Me siento en el escalón de la puerta de entrada, y espero, estaba absorto en mis pensamientos, cuando escuché que alguien me decía.
-Perdona, ¿me dejas pasar por favor?-es una voz suave, y familiar. Yo me sobresalto, pero no le miro, ya que el sol me lo impide. Le respondo de la misma forma que ella, cuando no estoy con mis amigos, no hace falta ser un imbécil, y menos con una tía que puede estar bien.
-Sí, claro...-le digo, y levanto la cabeza para mirarla. Me quedo con la boca abierta, aunque sabía que la vería tarde o temprano, no me lo esperaba.
-¡Tú!-me dice furiosa, no sé que he hecho para que sea así conmigo... Ah, sí, tirarla al suelo, y no hacerle casa...-¿Has venido a pedirme disculpas por tirarme anoche o qué?-me pregunta, mi orgullo vuelve a la carga, y vuelvo a ser el tío que pasa de todo.
-Ya te gustaría a ti, que hubiese venido por eso.-le digo, ella me observa de arriba abajo, y no puedo reprimir las ganas de decirle-¿Te gusta lo qué ves?
-¿A qué has venido?-responde, evitando mi pregunta.
-Ha devolverte esto-le digo, cojo su mano, y le pongo el DNI en la palma.
-¡Mi DNI! Ya lo daba por perdido totalmente.-dice feliz.
-Lo encontré después de que te fueras, al empujarte se te debió caer, así que miré tu dirección y vine hasta aquí.-le digo, explicándole lo que había pasado.
-¡Gracias! –dice, y se lanza a mis brazos a abrazarme, yo me quedo en shock, no respondo al abrazo, así que ella se aparta de mí-Lo-lo siento... ha sido por la emoción...-dice, está roja de la vergüenza.
-No pasa nada-le digo dedicándole una sonrisa-Adiós, ya nos veremos...-le digo, y me alejo, sintiendo unos ojos azules siguiéndome con la mirada.
Por la tarde, decidí coger la moto, e ir a dar una vuelta, vi a mi hermano, me propuse molestarle un rato, me acerqué y me fijé en que estaba hablando con una chica, no le vi el rostro, estaba hablando con mi hermano.  La chica se gira, ¡es la chica de la discoteca! ¿Qué hará con mi hermano? Que raro... La chica se gira, pero no me reconoce, ya que llevo el casco de la moto puesto.
-Hola, Álex ¿qué quieres?-pregunta Dylan al verme, no hace falta quitarme el casco para que me reconozca, al fin y al cabo, es mi hermano.
-Hola, hermanito, ¿Quién es tu acompañante?-le pregunto, quiero saber que relación tienen esos dos. Me quito el casco, para ver que reacción tiene la chica, pero no se gira, sino que sigue con la mirada clavada en mi hermano.
-Es mi novia-dice mi hermano, entonces me sorprendo, y por lo que veo ella también. Y como no, no pienso antes de responder.
-¿Enserio? Bueno, después del abrazo de esta mañana no me lo esperaba de ti...-le digo a la chica, ella se gira hacia mi, y se queda con la boca abierta, y mirándome sorprendida.
-Tú...-dice con odio.
-Paz y amor, chiquitina...-digo bajándome de la moto, acercándome a ella, y cogiéndole de los mofletes como las abuelas, en respuesta a eso, siento un dolor punzante en mi mejilla.-dime que no me acabas de dar una bofetada...-le digo, esta chica, no sabe con quien se ha metido.
-Álex, no...-dice Dylan, que se intenta interponer entre la chica y yo, pero no me hace falta mucho esfuerzo para apartarlo con facilidad.
-Hermanito, no te muevas, que ahora te la devuelvo-le digo a mi hermano, yo me acerco a la chica, y la cojo como un saco de patatas, ella empieza a darme patadas-No, no, no, así no conseguirás nada...-la subo a la moto delante de mí, para que no se escape -Ahora verás lo que es bueno.-enciendo la moto y acelero, las ruedas chirrían, y vamos por la carretera evitando a los coches con mi gran maestría.
-¡Bájame de aquí! ¡Estás loco!-dice vociferando.
-No estoy loco, solo ajusto cuentas, cuando me pidas perdón te bajaré sana y salva y te devolveré con el elenco de mi hermano-digo acelerando un poco más.
-Tú también me debes unas disculpas por si no lo recuerdas-me dice.
-Eso nunca ocurrirá, Álex Dupond no le debe disculpas a nadie, ni a ti enana-le digo, de fondo se oyen los gritos de los conductores, pero no les hago ni el mínimo caso.
-Pues Leire Cabret tampoco.-me dice. Bonito apellido, pienso.
-¿Seguro?-le digo yendo más rápido, me fijé que delante de nosotros había un edificio, y que si no frenaba a tiempo, nos íbamos a chocar, pero no me preocupe demasiado.
-¡Vale, vale! ¡Lo siento, lo siento! ¡Para por favor!-me grita cuando quedan unos 20 metros para llegar al edificio, la miro, y veo que está llorando, me siento mal. Freno cuando estamos a apenas unos 5 metros de la pared.
-Así me gusta, enana-le digo dando la vuelta, y yendo a una velocidad moderada con la moto.
-¡Estás loco!-me grita Dylan al verme llegar.
-Pero si se lo ha pasado de muerte...-le dije haciéndome el gracioso.
-Se lo diré a papá y mamá-dijo Dylan, de reojo vi como Leire se reía tímidamente.
-Díselo, mira como tiemblo-le dije.
-Recuerda, que hoy tienes que venir a cenar a casa-me dice mi hermano, yo me paro en seco, no me acordaba, mierda...
-Allí estaré, pero Dylan, no olvides traer a tu noviecita, y se la presentas a papá y mamá...-le dije.
-Allí estará.-me respondió.
-Bien-acabo la conversación, me subo a mi moto, y me alejo.
Llego a mi casa, y esquivo a mis padres, nunca hemos tenido una buena relación... Cuando entro en mi habitación, veo un traje, camisa blanca, corbata, pantalones y zapatos negros, más la chaqueta. Paso de ponerme eso, en vez de eso, me pongo unos vaqueros oscuros, una cima blanca con los primeros botones desabrochados, y zapatos negros. No es mi estilo, pero que se le va a hacer... Veo que mi hermano llega a casa, y nos peleamos, no recuerdo el motivo, como casi nunca... Así que por venganza, voy al jardín, y le pincho una rueda a su coche, sin pensar en las consecuencias... Y como el karma no está de mi lado, tengo que ir a buscar a la chica yo, con mi moto, en la moto que no dejo que nadie se suba, ya que mi padre me quitó las llaves del coche por haberle pinchado las ruedas a mi hermano. Voy a buscar a Leire, y toco el timbre de su casa. Espero paciente a que salga, cuando la veo salir, con ese vestido negro, casi se me cae la baba, está buena de cojones... Pero actúo lo más normal que puedo.
Los dos caminamos hasta mi moto, en silencio, le presto mi chaqueta al ver que está muerta de frío, al llegar al lado de mi moto, nos subimos, y recuerdo que tengo que ir a ver a un amigo que tiene una tienda en un callejón, dejo a Leire en la calle para que vigile mi moto.
-¡Eh, Álex! -dice Daniel al verme entrar.
-¿Qué pasa tío?-le pregunto mientras nos saludamos.-¿Cómo va, “eso”?-le pregunto para que sepa a que me refiero.
-“Eso” va bastante bien, solo falta uno por cobrar y ya estará listo.-me responde.
Entonces escucho como Leire grita, salgo corriendo de la tienda, y veo a Leire asustada con un tío delante. Nos peleamos, y Leire lo deja KO dándole una patada. Subimos a la moto, y la llevo a mi casa, cuando llegamos, toco mi ojo, el cabrón me ha dado un puñetazo, seguro que está morado, la que me va a caer... Leire me limpia con cuidado las heridas del labio y la ceja, es tan delicada, parece de porcelana... Me maquilla el ojo, algo que encuentro una estupidez, pero la chica no deja que diga que no.
Tocamos el timbre y nos abre la puerta Alberto, el mayordomo... Llevo a Leire hasta mi hermano, y subo las escaleras al ver que se besan, no sé porque le molesta tanto que la llame “enana” pero me gusta hacerla enfadar.
Cuando llegan mis padres, nos disponemos a cenar, hablamos tranquilamente, hasta que saco el tema de cuando empezaron a salir, cada uno me da una respuesta diferente, y me burlo un rato de ellos, hasta que como no, mis padres intervienen.
-Ya basta, Álex-dice mi padre, como no, defiende a su hijo preferido, por que según él, soy un inútil... No aguanto más y le reprocho.
-Estoy harto, no puedo ni hablar con mi propio hermano, no os aguanto.-le digo, me levanto bruscamente de la mesa y subo las escaleras, al llegar a mi habitación, voy al baño, y veo que la camisa tiene una mancha de sangre, así que me la quito, cuando salgo, me encuentro a Leire mirando mis cosas.
-¿Qué haces aquí, enana?-le pregunto.
-Nada, solo miraba...
-Ya has conocido a mi familia, me ha sorprendido que no salieras gritando como una histérica...
-Mi hermano es peor que todos ellos juntos, créeme...-me dice mirando mis estanterías.
 -¿Tu hermano es Iván?-le pregunto, ella asiente con la cabeza, y decido burlarme de ella un poco- No te pareces a él, él es tan simpático...-le digo con una gran sonrisa.
 -Imbécil.-es la única respuesta que obtengo.
 -Enana.-le digo.
-No soy enana-y se acerca a mí lentamente.
-Sí lo eres-le respondo acercándome a ella.
 -No-me dice a unos cuantos centímetros de mí.
 -Sí...-le digo susurrándole en el oído.
 -¿Por qué no te llevas bien con tus padres?-me pregunta de repente.
 -Tonterías, no quieras saber.-le digo restándole importancia.
-Pero es que si quiero saber...-insiste.
-Pues no te lo voy a contar-le digo empezando a enfadarme por su insistencia.
-Vale, pero acabaras contándomelo...
-Lo dudo...
-Ya lo verás, algún día.-me dice.
Nos quedamos en silencio, y se oye a mi hermano gritar el nombre de la chica, veo en sus jojos que está cansada, así que me ofrezco a llevarla a casa, diciéndoles a mis padres que se encuentra mal, mi hermano no se opone, pero mi padre me da las llaves de mi coche por precaución.
Salimos de la casa, entramos en mi coche, y pone la radio, la canción que suena es All star de Smash Mouth, o también la canción de “Shrek” nos ponemos a cantar los dos, ella tiene una voz realmente bonita. Llegamos enfrente de su casa, apago la radio, y nos miramos.
-Adiós, enana-le digo con una sonrisa.
-Adiós, idiota-me responde con otra sonrisa, yo suelto una pequeña carcajada, ella sle del coche, y se mete en su casa.
Arranco el coche, y me alejo de su casa.

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