Ella tenía esperanza. Sabía que podía conseguirlo. Solo faltaba que se lo confirmasen.
Puedo conseguirlo
Esperó nerviosa su turno. No podía dejar de mover nerviosamente la pierna. Cada vez estaba más cerca. Cada vez sus nervios aumentaban junto a sus dudas, pero no dejó de pensar que podría.
Puedo conseguirlo
Su turno. Aquel hombre la miró, dijo su nombre y bajó la vista a su cuaderno. Entonces lo dijo. Solo fue una palabra, pero fue suficiente para echarlo todo a perder. Él siguió hablando, pero para ella todo se había parado. Una silenciosa y discreta lágrima bajó por su mejilla. La persona que tenía al lado le cogió la mano intentando animarla. Ella apenas lo sintió.
No lo he conseguido
Al salir solo necesitó un abrazo para que esa pequeña lágrima se convirtiera en sollozos que no podía controlar. Por mucho que intentaran consolarla ella estaba rota y no podían hacer nada. Tenía miedo. Miedo y rabia. Rabia hacia si misma por pensar que podría. Pero ahora lo sabía:
Nunca lo conseguiré

Por mucho que fallemos y caigamos, debemos volver a levantarnos y, ¿por qué no? volver a intentarlo. Que algo nos salga mal no quiere decir que no sirvamos para ello, hay ocasiones en que los nervios por querer hacerlo perfecto nos pierden...
ResponderEliminarMe ha encantado :)
¡Un beso muy muy muuy grande! <3