-¡SAM!-gritó alguien en mi oreja haciendo que me sobresaltara y gritara.
-¿Qué pasa?-dije después de tranquilizarme un poco.
-Nos vamos, ya.
-¿Qué? ¿A dónde?
-A la casa de campo, te lo he explicado esta mañana...
-Es que si me despiertas así, no hay quien se acuerde de nada.
-¿Y cómo quieres que te despierte?-preguntó sonriendo.
-Pues con un beso.-le sonreí de vuelta mientras me besaba suavemente.
-Lo tendré en cuenta la próxima vez.-me besó de nuevo y se puso de pie.
Me levanté del sofá en el que me había quedado dormida unas horas antes, mientras miraba una película con Daniel. Sí, se puede decir que es mi pareja. Después del día de Halloween quedamos más veces y dos semanas después aquí estamos, a punto de irnos a la casa de campo de sus padres junto con la familia de Cat.
En media hora ya estábamos metidos en los coches y listos para irnos todo el fin de semana.
Tardamos una hora en llegar a nuestro destino. Fue un viaje largo, pero valió la pena.
Después de bajar todas las cosas que llevábamos, nos enseñaron las habitaciones para que eligiésemos una.
-¿Vas a dormir con Dani?-me preguntó Cat mientras mirábamos las diferentes habitaciones.
-Pues no lo creo, con sus padres aquí se haría todo un poco incómodo...
-¡Pero si ya sois mayores!
-Pero me da corte.-le dije-Será muy en plan: Ejem sí, hola, bueno que voy a dormir con vuestro hijo ¿vale? Venga, adiós.
-¡Pues cuélate!-dijo entusiasmada.
-¿Estás loca? ¿Crees que no se darán cuenta?
-Que no, que el otro día vi una película en la que la chica lo hacía sin problemas.-dijo ella-Aunque después la secuestraban y eso, pero esa es otra historia.
-¡Pero era un película!
-Pues era todo muy real, y yo creo que puede salir bien. Solo tienes que ser sigilosa.-dijo y en ese mismo momento me choqué con la pata de una silla, tirándola y causando un estruendo.-Bueno, tenemos unas horas para practicar tu manera de ser sigilosa.-yo rodé los ojos.
-Bueno, ya veremos por ahora elegimos una habitación, que no quiero quedarme con las que están llenas de arañas.
Al final nos instalamos en una habitación, pequeña, con dos camas separadas. Estaba llena de posters de fútbol, Dragon Ball, las tortugas ninja... Por lo menos no estaba llena de fotos de Jesucristo y cosas que dan mucho mal rollo por la noche.
Después de dejarlo todo en las habitaciones como aún era pronto decidimos ir a dar un paseo por la montaña. Cat, yo y Daniel íbamos juntos. Cómo Daniel y yo no habíamos hecho lo “nuestro” oficial, sus padres no sabían nada y no estábamos juntos mucho tiempo.
-¿Cuánto hace que tus padres tienen esta casa?-le preguntó Cat a Daniel.
-Desde siempre que yo sepa, cuando era pequeño ya venía con mis hermanos y pasábamos las vacaciones aquí.
-Ah... ¿y en qué habitación has dicho que estabas?-preguntó ella.
-¡Cat!-le dije yo avergonzada. Daniel soltó una carcajada.
-¿Para qué quieres saberlo?-preguntó curioso.
-¡Para nada!-respondí yo, y miré a Cat con cara de: Cállate.
-Oh bueno, igualmente mi habitación es la que está delante de la puerta de entrada.
-Agh, estás a tres habitaciones de nosotras...-murmuró Cat bajito.
Seguimos caminando por la montaña, Cat y yo fuimos juntas todo el tiempo, éramos bastante patosas las dos y nos ayudábamos la una a la otra.
-Vale, tenemos que bajar por aquí.-dije señalando una pequeña rampa llena de hojas.
-Está muy inclinado... Vamos a matarnos.-dijo Cat.
-Ya han bajado casi todos, ahí va Jake, no podemos dejar que un niño nos deje mal.-dije señalando como el pequeño de los hermanos bajaba sin problema hacia donde estaban todos.
-Vale, venga. Cógeme la mano, yo evito que te caigas y tú evitas que me caiga.
-De acuerdo, venga empieza a bajar.-le dije acercándome. Ella empezó a bajar y al principio todo fue bien.-Muy bien, solo nos queda un poco.-dijo.
En ese momento puso el pie mal y las hojas del suelo hizo que patinara un poco, casi haciéndola caer.
-¡Cat!-grité asustada.
-Casi haces que me caiga.-me dijo.
-¿Yo? Pero si has sido tú.-le dije-Venga, suéltame así iremos mejor las dos.
Nos soltamos de las manos y antes de dar ningún paso nos dimos las manos otra vez, y volvimos a soltarnos de nuevo más de tres veces.
-Si vamos juntas vamos a caernos, pero si vamos separadas también.-dijo Cat.
-Vale, voy a bajar yo primero y después te ayudo a ti.-le dije.
-Pero si no sabes cómo bajar...
-Me sentaré y seré lo menos profesional que pueda.
Y así lo hice, me senté encima de todas las hojas y bajé arrastrándome lentamente hasta llegar abajo donde todos se estaban riendo de nosotras. Antes de que pudiera quejarme, Cat utilizó la misma técnica que yo y bajó junto a nosotros.
Seguimos andando hasta que tuvimos que saltar una pequeña zanja, en la que había un tronco por el que debíamos pasar. Como siempre Cat y yo fuimos las ultimas en pasar.
-Ay, me pica mucho la pierna.-dijo Cat antes de pasar.
-Venga pasa.-le tendí la mano desde el otro lado. Ella me dio la mano y pasó.
-¿Puedes mirar si tengo algo?-me dijo girándose y enseñándome la pierna. Yo grité. Tres abejas estaban enganchadas a su pantalón, picándole.
-¡Cat! Tienes tres abejas enganchadas ahí.-dije. Ella se puso a gritar, y yo grité también, haciendo que las dos gritáramos sin parar.
-¿Qué pasa?-dijo Daniel que venía corriendo hacia nosotras.
-Tiene tres abejas en la pierna y le están picando.-le señalé el pantalón de Cat.
-Joder, vale, voy a intentar quitarlas con un palo.-dijo él.
Cogió una pequeña rama del suelo y con cuidado las quitó de la pierna de Cat.
-Duele mucho.-se quejó Cat.
-Seguramente habrás pisado un nido de abejas y han venido a por ti. Venga volvamos a la casa que allí hay cremas para las picaduras de abeja.
Volvimos a la casa y mientras Cat se ponía la crema en la pierna donde tenía tres grandes picaduras de abeja, nosotros preparamos la cena.
Unas horas más tarde ya habíamos cenado todos y estábamos alrededor de la chimenea.
-Vámonos, tenemos que trazar el plan de escapismo para esta noche.-me susurró Cat.
Yo que ya había aceptado que no me dejaría irme a dormir en mi cama solo asentí y me levanté para despedirme de todos. Daniel me miró extrañado pero no me dijo nada, cosa que me desanimó un poco, pero salí detrás de Cat hacia la habitación.
-Vale, mira lo haremos así.-dijo, sacó una hoja de papel y un lápiz y se puso a dibujar la distribución delas habitaciones.-Nosotras estamos aquí.-señaló una habitación.-Y tienes que llegar aquí.-señaló la habitación de Daniel.
-Sí, el problema son las habitaciones de en medio. Están tus padres y los suyos.
-Ya, y por eso no debes hacer nada de ruido.-dijo acentuando el “nada”.
-Y ya sabemos que eso es imposible...-dije.
-No hay nada imposible, tengo fe en ti. Sé que puedes hacerlo y vas a llevarte el móvil para alumbrar un poco el camino. No va a ser tan difícil.
-Espero que no...
Cat y yo seguimos planificando como debía colarme en la habitación de Daniel hasta que llegó la hora. Todos estaban durmiendo. Era el momento perfecto.
-Confío en ti. Venga, ve.-me dijo antes de que saliera por la puerta.
Yo salí con la poca iluminación que me proporcionaba la pantalla del móvil. Caminé lentamente y de puntillas hacia la habitación de Daniel. Cuando llegué solté una gran exhalación de alivio. Lo conseguí.
-Vale Sam, ahora tienes que abrir la puerta.-dije para mí misma. Apliqué la técnica que me había enseñado Cat de estirar hacía mí y después bajar el pomo de la puerta lentamente. Empujé con cuidado la puerta y voilà. Estaba abierta.
Entré lentamente y cerré la puerta con cuidado de hacer le mínimo ruido. Después me acerqué a la cama de Daniel y lo vi dormido, era tan adorable. Daba hasta pena despertarlo pero recordé la amenaza de Cat: “Sí vuelves a la habitación antes de que sea de día voy a dejarte aquí pastando con las cabras. El coche es mío así que yo decido.” Sabía que no iba enserio pero igual no quería comprobarlo.
-Dani...-le dije bajito para que se despertara. A la cuarta o quinta vez que lo llamé abrió sus ojos.
-¿Sam? ¿Qué haces aquí?-preguntó confundido.
-Colarme en tu habitación.
-Me parece muy bien.-sonrió.-Por eso queríais saber dónde estaba mi habitación ¿eh?
-Me sorprende tu inteligencia.-bromeé.
-Eh, no te metas conmigo. Y además chica lista, ¿has pensado que solo hay un saco de dormir aquí? Porque no veo que traigas uno.
Lo miré alarmada, era verdad. Solo había un saco de dormir individual. No cabíamos los dos.
-Mierda, ya habían salido demasiadas cosas bien... Tendré que irme, entonces, no cabemos los dos....-dije. Miré a Daniel y de repente se levantó de un salto y abrió el armario, buscando algo.
-¡Aquí está!-dijo sonriendo. Sacó un saco de dormir de una mochila.
-¿Y eso?
-Mis padres siempre traen uno de sobra porque Jake se hacía pis en la cama y aunque ya no siempre lo traen por si acaso.
-Genial.-le dije sonriendo.
Sacamos el saco de su funda y junto con el de Daniel, hicimos un saco doble, así cabríamos los dos.
-A dormir.-dijo él cuando ya estábamos los dos metidos dentro.
-Buenas noches.-me acerqué y lo besé. Cerré los ojos y a los minutos me dormí.
El problema es que no había pensado en poner la alarma en el móvil para poder escapar e irme a mi habitación antes de que se despertaran todos.