Bueno, ya está, espero que no me odiéis mucho, si un poquito, porque me lo merezco. Espero que mi inspiración vuelva de donde sea que se haya ido... Adiós gentecilla, ¡sed felices!
domingo, 17 de marzo de 2013
¡Vacaciones!
¡Hola! Siento avisaron tarde, pero enserio, no se que me pasa, pero he perdido todas la ganas de escribir, tengo el principio del capítulo, pero cada vez que lo leo me gusta menos, así que he decidido tomarme un descanso, después de las vacaciones de pascua, osea ¿hello? eso suena muy pijo... el día 7 de abril volveré, y espero que con más capítulos y más de todo, durante esos días para que no se haga muy aburrido, subiré algunas reseñas que dije que haría y más, porque ¡tengo libros nuevos que leer! Yujú, okno... '-_-
Bueno, ya está, espero que no me odiéis mucho, si un poquito, porque me lo merezco. Espero que mi inspiración vuelva de donde sea que se haya ido... Adiós gentecilla, ¡sed felices!
Bueno, ya está, espero que no me odiéis mucho, si un poquito, porque me lo merezco. Espero que mi inspiración vuelva de donde sea que se haya ido... Adiós gentecilla, ¡sed felices!
domingo, 10 de marzo de 2013
CAPÍTULO 47
¡Hola! Antes de leer el capítulo os quería decir que ¡He ganado el concurso de "Almas gemelas" de Amanda Laguna! ¡Aún no me lo creo! ¡Estoy deseando empezarme ya el libro! Bueno no os entretengo más y aquí el capítulo 47:
Amelia
Salimos del hospital, y decidimos dar una vuelta. Lucas me da
la mano y caminamos por el parque.
No puedo creerme que Josh sea capaz de hacer eso, engañar a
una chica diciéndole que le quiere cuando no siente nada por ella, según él. No
pensaba que fuese así, Josh siempre ha sido de los chicos que protegen a las
mujeres y nunca les hacen daño.
El móvil de Lucas sonó, sacándome de mis pensamientos. Sacó
el móvil de su bolsillo y sin mirar quien le llamaba contestó.
-¿Diga?-preguntó, su cara se puso seria al saber quién era.
-¿Qué quieres ahora?-se pudo a escuchar lo que le decían-¿Estás
loco? No pienso hacerlo.-Estuvo callado mientras de la otra línea le hablaban-¡Qué
no! No te atreverás... No, no, no, se lo diré yo, sí, ahora. Púdrete.-colgó y
metió el móvil en el bolsillo de su pantalón.
-¿Qué pasa?-le pregunté, él se pasó las manos por la cara
nervioso.
-Vamos a sentarnos.
Nos acercamos a un banco que había por allí, y Lucas me miró
serio.
-Tengo que decirte una cosa, pero por favor no me interrumpas
o se me hará más difícil.-Yo asentí con la cabeza.-El que me acaba de llamar es
Josh. Quiere que te diga una cosa, y por mucho que no quiera tengo que hacerlo,
así que empecemos.-se quedó callado unos minutos y empezó.-El accidente que
tuvo Josh, no fue un accidente, fue provocado.
-Sospechaba que lo fue.-le dije sin pensar, él me miro.-vale,
sin comentarios, lo he pillado, sigue.
-Josh debía dinero a una banda, una banda en la que yo estaba.
Cuestión, que en la banda estábamos
Josh, el chico que vino con Leire al hospital, Borja, yo y unos cuantos más. Josh salió con Sara hace mucho tiempo, por
cierto Sara es la hermana de Borja, pero la dejó porque ya no la quería, y
también dejó la banda. Se ve que la hermana de Borja lo pasó muy mal y se lo
dijo a su hermano, así que decidieron vengarse, empezamos a investigar la vida
de Josh, y te encontramos a ti, como soy el más joven me dijeron que me ocupara
de ti, yo no sabía cómo, así que simplemente fui por donde tu ibas y una mañana
nos chocamos, no fue coincidencia, estaba planeado, para acercarme un poco más
a ti, todo cambió el día que te acompañé al instituto por primera vez, fue el
día en que me fijé realmente en ti, y me enamoré. A partir de ahí convencí a
los chicos para que no te hicieran daño y los convencí, pero claro Josh no
sabía que no te haríamos daño así que le dijeron que les tenía que dar 5.500
euros antes de que pasara un mes si quería volver a verte.-dijo él, entonces paró
y me miró, yo no podía creer que todo
este tiempo Lucas hubiera hecho eso, era surrealista, estar en una banda y
amenazar con hacerme daño.
-Sigue.-le dije a Lucas severa, él me sonrió con pena y siguió.
-Pasó el mes y fuimos a buscar a Josh, él no tenía el dinero
y como no íbamos a hacerte daño los chicos se cabrearon mucho. Iban a vengarse
sí o sí así que hicieron un plan, yo no sabía nada, no querían decirme nada
pensando que te lo diría a ti y tú a Josh. El día que te llamé diciéndote que
habían atropellado a Josh, me encontré con él en la calle, nos saludamos
brevemente y cuando nos despedimos seguí caminando, pero escuché un golpe y las
ruedas de un coche chirriando. Un chico del grupo había empujado a Josh a la
carretera y Borja lo intentó atropellar con su coche, que llevaba las
matrículas tapadas para que nadie las cogiera. Por suerte Josh se apartó a
tiempo y solo le atropellaron la pierna, cuando me di cuenta de que habían sido
los chicos dela banda, llamé y les dije que estaba fuera, que no quería saber
nada más, y lo dejé.
-¿Y porque Josh sale con Sara si es el enemigo de su hermano?
-Eso es otra cosa, cuando los chicos vieron que no
consiguieron matar a Josh, le dijeron a Josh que tenía que salir con Sara, que
sigue enamorada de él sino quería que de verdad te hicieran daño, y esta vez lo
harían ya que yo ya no estaba para impedirlo. El día que fuimos a verlo al
hospital me contó que lo acababan de llamar diciéndole que tenía que salir con
Sara, yo le dije que lo hiciera porque no quería que te hicieran nada. Así que
Josh empezó a salir con ella sin sentir nada, pero para que no te hicieran daño
él haría lo que fuese, bueno él y yo, ¿las gemelas del restaurante? ¿Te
acuerdas? También lo planearon ellos... Y ya está, esta es toda la historia,
Josh me ha dicho que te la cuente, no soportaba que te alejaras de él, así que
se ha puesto en peligro por ti...
Después de todo eso, nos quedamos en silencio, yo estaba
mirando a la nada. Mi vida era para escribir un libro, que si una banda que me
va detrás para hacerle daño a mi ex, que si intentan matarlo, que si mi novio
al principio no me quería y tenía todo planeado para hacerme daño. Estoy tan
sorprendida que seguro que si ahora me viniera un elfo montado en un unicornio
rosa regalando piruletas, no me afectaría en absoluto. No podía con todo eso,
necesitaba desconectar.
-¿Estás bien, cariño?-preguntó Lucas metiéndome el pelo detrás
de la oreja, yo me aparté y lo miré.
-Lo siento, pero necesito un tiempo, no puedo con todo esto,
necesito asimilarlo.
-¿Me estás dejando?-dijo él, me miraba preocupado.
-Sólo necesito un tiempo, después ya veré que hago.
-No digas que necesitas un tiempo, porque eso es lo que se
dice cuando quieres dejar a alguien y no sabes cómo.
-Pero no te estoy dejando, quiero pensar que será de nosotros
y asimilar todo lo que me has dicho.
-No me convence, pero vale, si necesitas un tiempo no soy
nadie para impedírtelo.-dijo él, levantándose.-No olvides que te quiero.-me
besó la cabeza y se fue del parque.
Sin darme cuenta estaba llorando, supongo que por todo lo de
estos días, y de sentimientos acumulados.
Me fui del parque y decidí visitar a Josh otra vez para
decirle que Lucas me lo había contado todo.
-Hola.-dije al entrar en su habitación.
-Hola.-me respondió.
-Lucas me lo ha contado todo.
-¿Todo?-preguntó inseguro.
-Sí, lo de la banda, lo del atropello, lo de Sara...-esto último
lo dije más como un susurro.
-Ahora entiendes porque no te dije nada de Sara... sólo quería
protegerte.-dijo él.
-Lo sé, y gracias, pero necesito tiempo para asimilar todo
esto.
-¿Todo esto?-preguntó confundido.
-¡Joder, Josh! ¡Que mi vida parece una telenovela! Que si
bandas que torturan a gente, que si atropellan, que si investigan el pasado de
no sé quién. Eso no pasa normalmente. Sólo necesito tiempo.
-Ya... bueno... ¿se lo has dicho a Lucas?-preguntó, yo lo
miré con cara de no entender.-que necesitas tiempo...
-Sí, se lo he dicho, le he pedido que lo dejemos unas semanas
para que mi vida vuelva a ser un poco más normal y pueda asimilarlo mejor.
-Espera, espera, ¿me estás diciendo que has dejado a
Lucas?-preguntó boquiabierto.
-Sí, bueno, más o menos, sólo le he pedido tiempo.
-Vamos que lo has dejado.-dijo él.-Eso sólo se dice cuando no
sabes cómo dejar a nadie y suavizarlo un poco.
-Enserio, sois iguales, me habéis dicho lo mismo, no sois tan
diferentes, os importo a los dos, los dos sois guapos, los dos sois unos
estúpidos, los dos me habéis mentido, los dos tenéis la culpa de todo, etc. Sí,
no sois tan diferentes.-finalicé con una sonrisa.
-Touché-afirmó él.
-Me voy, sólo quería darte las gracias.-dije acercándome para
darle un beso en la mejilla.
-Espera, quiero hacer algo.-dijo con una sonrisa, yo lo miré
insegura.-No tengas miedo, sólo acércate.-yo me acerqué un poco.-Más, más,
vale, así, ahora cierra los ojos.-Estábamos a unos 5 cm de distancia, yo le
obedecí y cerré los ojos. A partir de ahí sólo sentí el roce de los labios de
Josh sobre los míos. Fue un beso dulce y tierno, con anhelo. Cuando nos separamos,
los dos sonreímos.-Ahora que no tienes novio, debía hacer esto.
-Ahora sí, me voy.-dije besándole la mejilla y saliendo de la
habitación.
Llegué a mi casa y directamente me metí en mi habitación, a
pesar de la insistencia de mi madre, no cené, no podía, tenía un nudo en el
estómago que me lo impedía.
Estoy segura de que cualquiera diría que soy una zorra, horas
después de dejar a mi novio, ya estaba besando a mi ex, pero me gustaría ver a
una de esas personas en mi situación, sin saber elegir. Yo quiero a Lucas, y
mucho, pero después de todo lo que me ha contado no lo tengo tan claro. En
cambio a Josh, dejé de quererlo, pero cuando nos besamos, siento un cosquilleo
mágico, un cosquilleo que sentía antes, cuando estaba enamorada. Estoy tan
confundida que si pudiera volver atrás en el tiempo e ir con cuidado para no
chocarme con Lucas y haber seguido con Josh sin complicarme la vida, lo haría.
Pero no puedo evitar sonreír al pensar en todo lo que hemos pasado Lucas y yo.
Antes de dormirme recibo un mensaje que me hace sonreír, y me
deja más claro con quien quiero estar:
“Buenas
noches, princesa. Espero que sueñes conmigo y aunque no me quieras como antes
recuerda que yo a ti sí. Espero que nos veamos pronto.
Te quiero.”
lunes, 4 de marzo de 2013
Nuevo diseño del blog
Buenas, personitas del planeta Tierra. esta entrada está destinada a como dice el título, el nuevo diseño del blog. Ahora es una plantilla sencilla, y he cambiado la cabecera, el fondo, y bueno, TODO. Aún estoy haciendo algunos retoques, por si veis que algo cambia de repente...En los comentarios ya me decís que os parece este nuevo diseño, a mí me gusta más, es que me cansé del otro, tanto color y tanta cosa, este le da un aire más ¿sofisticado? hoy me ha dado por escribir con lenguaje formal ¿algún problema? Bueno, pues ya está, ¡nada más que decir!
sábado, 2 de marzo de 2013
Excusas, excusas, everywhere
¡Hola! Os aviso de que mañana no habrá capítulo, lo siento mucho, y bueno la cuestión es que no tengo imaginación me ha dejado, nuestra relación no iba a más y no sé de que hacer el próximo capítulo, está empezado, pero no acabado, y para publicarlo como está, está muy corto, así que prefiero esperar a la semana que viene y que quede bien a subirlo mañana y sea demasiado corto y no me guste.
Enserio, odio las entradas cortas, es como si faltara algo, pero no tengo nada que decir, así que nada, nos vemos el domingo que viene, y espero que no me odiéis tanto como yo me odiaría. Besos ^^
Enserio, odio las entradas cortas, es como si faltara algo, pero no tengo nada que decir, así que nada, nos vemos el domingo que viene, y espero que no me odiéis tanto como yo me odiaría. Besos ^^
domingo, 24 de febrero de 2013
CAPÍTULO 46
Leire
-No podemos seguir juntos.-le dije.-¿Qué?-me respondió.
-Lo que has oído, no puede ser, yo te quiero, pero como amigo...-dije, esa frase me hacía parecer la típica zorra de las películas.
-¡No puedes dejarme! ¡Yo te quiero!-gritó él.
-Lo sé, pero yo a ti no.-esto era bastante duro. Todo empezó esa misma mañana, cuando me desperté.
Ésa mismo día por la mañana.
Me desperté, por unos golpes en la puerta de mi habitación, miré el reloj de mi mesita de noche: 5:30 a.m. ¿Quién llama a la puerta a esas horas? Una cabecita con el pelo moreno y ojitos azules se asomó por mi puerta.-Hola, Leire...-dijo.
-Nico... ¿qué haces despierto a éstas horas?-pregunté.
-Es que tuve una pesadilla.-dijo mi hermano pequeño acercándose a mi cama.
-Eh... No llores.-dije al ver sus ojos rojos. Le hice un hueco en la cama y di palmadas en el colchón para que se tumbase a mi lado.-Anda, ven aquí, y cuéntame que ha pasado.-mi hermano se tumbó a mi lado y me abrazó fuerte.
-He soñado que tú, Iván y mamá, me dejabais sólo en un bosque, y era de noche. Tenía miedo, y os gritaba para que volvierais pero no volvisteis...-dijo él, yo lo abracé.
-No te preocupes, que eso no va a pasar, si te dejase en un bosque ¿quién me diría lo que ha aprendido en sus clases de inglés?-le dije alborotándole el pelo. El soltó una risita.
-¿Puedo dormir contigo? Es que Iván ronca mucho y no me quiere con él.-dijo sacándome una sonrisa.
-Claro que sí, pequeño, vamos duérmete.-le dije.
Unas horas después, me desperté porque estaban golpeando la puerta, y la cabeza de Iván se asomó por la puerta.
-¿Tú también quieres dormir conmigo?-le pregunté intentando no despertar a Nico. Me levanté de la cama y me puse delante de la puerta para poder hablar con mi hermano.
-No, gracias, pero sé de alguien que está en el salón que sí que le gustaría dormir contigo, y más si vas así vestida.-dijo mirándome de arriba abajo, yo hice lo mismo y vi que iba en ropa interior, ya que por la noche estaba tan cansada que ni me puse el pijama.
-Ahora me visto, ¿quién está en el salón?-pregunté mientras abría el armario y sacaba unos vaqueros, que al oír el nombre de la persona que me esperaba se me cayeron al suelo.
-Tu novio.
-¿Dylan? ¿Qué hace aquí?
-Veo que no te lo esperabas... No sé dice que viene a verte, así que he venido a despertarte.
-Vale, ahora salgo.
-Ah, y por cierto, el chico es un poco sosillo ¿no? Le he contado unos chistes y no ha cogido ni uno. Y te aseguro que hasta la tía Rita que está sorda lo hubiese pillado antes que él.-dijo saliendo de la habitación. Yo me vestí y salí al salón, y efectivamente ahí sentado estaba Dylan, “mi novio”.
-Hola-dijo él levantándose con una sonrisa y besándome cariñosamente la mejilla.
-Hola-dijo con una sonrisa forzada.- ¿Qué haces aquí?
-Te echaba de menos.-dijo él, me dolía no poder decirle e que yo a él también, pero es que no sentía nada por él, sólo amistad.
-Yo a ti también.-dije abrazándole. Hipócrita, pensé.
-También he venido para pedirte si quieres venir a cenar a mi casa ésta noche.-dijo él. Eso a mí no me gustó mucho, recordando cómo fue la vez que fui a cenar allí... Conseguí que toda la familia se pelease.
-Eh... ¿Hoy? Creo que no puedo, es que he quedado con mis amigas y llevamos planeándolo desde hace un mes...-mentí descaradamente. Mi hermano que estaba sentado en el sillón haciendo ver que miraba el fútbol en la televisión, hizo el intento de reprimir una risa, Dylan lo miró confundido.
-Oh, nada, nada, he recordado un momento gracioso.-dijo mi hermano, pero estaba segura que no era eso.
-Bueno, pues nada, ya vendrás otro día.-dijo Dylan sin quitar su sonrisa de “no pasa nada” de su cara.
-Lo siento, de verdad...-nunca pensé que mentir fuera tan fácil.
-No pasa nada.-dijo besándome la mejilla tiernamente.-Tengo que irme, ya hablaremos ¿vale?
-Vale, dije mientras lo acompañaba hasta la puerta
-Te quiero-dijo él despidiéndose, en ese momento no supe que hacer, no podía quedarme en silencio, el chico se sentiría bastante mal... Así que por mentir una vez más no pasaría nada, bueno que me podía sentir peor aún de lo que ya me sentía conmigo misma.
-Yo también.-dije, a Dylan se lo posó una sonrisa en la cara, se dio media vuelta y se fue caminando.
Entré en casa y cuando pasaba por el salón mi hermano me dijo:
-Así que... ¿una cena con tus amigas, eh?
-Iván, ya te conté lo que había pasado la vez que fui a cenar a su casa, un poco más y se tiran las cosas por la cabeza. Sólo, no me apetece ir...
-Vale, vale, yo no digo nada...-dijo él. Yo entré en mi habitación y me senté al lado de Nico.
-Aprovecha que sólo tienes 10 años, y no tienes que preocuparte por nada más que por quien la lleva en el escondite o en quien lleva el balón para jugar a fútbol. Cuando tengas mi edad espero que no te vaya como a mí...-dije.
Minutos después, Nico se despertó y le dije que se fuera a su habitación a vestirse. Iván llamó a la puerta de mi habitación y entró.
-¿Vas a desayunar?-preguntó.
-No...
-Vale.-dijo cerrando la puerta. No pasaron 3 minutos cuando volvió a entrar.
-¿Seguro?
-Que sí...-dije. Al igual que antes a los 2 minutos de abrió la puerta otra vez.
-¿Harás algo para comer?-preguntó.
-¡Prepáratelo tú!-dije ya cansada de que entrara una y otra vez.
-Vale, vale...-dijo cerrando la puerta. Y como si el mundo me odiara, a los 2 minutos la puerta se abrió otra vez.
-¿Qué quieres ahora?-grité ya fuera de mis casillas.
-Eh... Nada.-dijo Álex que se asomaba en la puerta.
-¿Qué haces aquí?-pregunté, ¿los hermanos Dupond se habían puesto de acuerdo para visitarme los dos o qué?
-Venía a verte, sentí que la conversación de anoche se quedó pendiente.-dijo él.- ¿Puedo pasar?
-Sí, claro, pasa.-dije, él entró y se sentó a mi lado en la cama.- Bien... ¿de qué quieres hablar?
-De lo de anoche, siento que te pasara eso, no debí haberte dejado tirada.-dijo con la cabeza agachada, arrepentido. Mis ojos no creían lo que veían, ¿Álex Dupond arrepentido de algo?
-No pasa nada, estoy bien y eso es lo que importa...-le resté importancia al tema.
-No, joder, eso no es lo que importa, sí, lo sé, estás bien, pero y sí no lo estuvieras, y si ese loco te llegaba a robar o violar o yo que sé que atrocidades...
-¿Atrocidades? Señor Dupond, usa usted un lenguaje muy correcto.-dije sonriéndole.
-Esto es serio, Leire.-dijo él.
-¡Ya sé que es serio, joder! Pero ya está ¿vale? Sí, lo sé y tú también lo sabes, fuiste un capullo imbécil anoche, pero ya está, el pasado, pasado está. Tú tenías tus motivos para no venir a buscarme, y como tú dijiste, tú tienes una vida, y no voy a meterme en ella.-le dije.
-Vale...-dijo anonadado por todo lo que le había dicho.
-¿Has acabado? ¿Es todo lo que tenías que decirme?-pregunté.
-¿Ya quieres que me vaya?-preguntó con una sonrisa burlona y levantándose de la cama y paseándose por mi habitación.
-No es eso, es que tengo que hacer cosas.-me inventé.
-¿Cosas? ¿Qué cosas?
-Sólo, “cosas”.-dije yo, levantándome y poniéndome a su lado mientras miraba un cuadro que había en mi habitación. El árbol de la vida, de Klimt.
-No sabía que te gustaba el arte, enana.-dijo mirándome.
-Hay muchas cosas que no sabes de mí...-dije yo.
-¿Haciéndose la misteriosa señorita Cabret?-preguntó divertido.
-Puede...-dije dando media vuelta, pero antes de que avanzara un paso, Álex me giró hacia él y se pegó mucho a mí.
-En mi casa tengo unos cuadros que creo que te gustarán, hay uno que creo que te va a gustar.
-¿Cuál es?-pregunté curiosa.
-Tendrás que venir para averiguarlo.-dijo él, y sin pensar mucho acepté su oferta.
-Vale, esta noche en mi casa te los enseño, ¿tienes quién te lleve?-preguntó. Al ver que negué con la cabeza, una sonrisa le salió en la cara.-Cómo suponía, te pasaré a buscar, sobre las siete y media, más o menos.
-Vale-dije sonriéndole.
-Adiós, enana, tengo que irme.-dijo besándome la frente y saliendo por la puerta de mi habitación.
Me pasé toda la tarde en mi casa con mis hermanos, ya que mi madre, se había ido otra vez, no sé porque no dejaba su trabajo de una vez, apenas nos veía una vez al mes...
A las siete de la tarde me fui a duchar para cuando viniese Álex a recogerme. No sabía porque estaba tan nerviosa por cuando llegara él, ni que no lo hubiese visto antes ni nada parecido...
Faltaban cinco minutos para las siete y media, me había puesto algo simple, unos vaqueros cortos con una camisa rosa pálido y mis converse. Justo a las siete oí el motor de la moto de Álex. Me despedí de mis hermanos, y salí fuera. Allí estaba él en su moto.
-Hola, enana.-dijo con una sonrisa.
-Estúpido...-dije, él se rio y me tendió un casco para que me lo pusiera. Subí detrás de él en la moto y nos encaminamos hacia su casa.
Cuando llegamos a su casa, aparcó la moto, y el mayordomo nos abrió la puerta, y en vez de ir a su habitación pasamos el salón y fuimos a una sala al fondo de un pasillo. Cuando abrió la puerta y encendió las luces me quedé boquiabierta. Era una habitación enorme, con las paredes llenas de cuadros de pintores conocidos, obviamente eran copias, creo...
-Bienvenida a mi sitio preferido de la casa.-dijo él tumbándose en un sofá que había allí.
-No sabía que te gustaba el arte. Ni los libros.-dije cuando vi una estantería repleta de libros.
-Hay muchas cosas que no sabes de mí, enana...-dijo citando las palabras que le había dicho esa misma mañana. Yo solo solté una leve carcajada.
-Y cuál es el cuadro que querías enseñarme?-pregunté curiosa.
-Ah, sí, no me acordaba, ven por aquí.-dijo él levantándose, yo le seguí.-Aquí.-dijo, yo miré donde él señalaba y me quede estupefacta.
-Es... es...-fui incapaz de decir algo coherente.
-El beso de Gustav Klimt. Cuando vi que tenías una obra de Klimt en tu habitación, pensé que te gustaría esta. Sólo es una copia pero algo es algo.
-Me encanta, de pequeña fui a una galería de arte y lo tenían expuesto ahí, en ese momento me enamoré de este cuadro. Aunque nunca lo entendí muy bien, el hombre parece posesivo, y no quiere dejar ir a la mujer. ¿Tú qué opinas?
-A mí me parece como si el hombre viera a la mujer como la cosa más frágil del mundo, y la abrazara para protegerla.-dijo él.
-Estás hecho todo un romántico-dije yo, él me sonrió.-Pero ahora que lo dices, puede que sí, que tengas razón.
-Bueno, ya decidirás que significa cuando lo tengas en tu casa.-dijo él con la mirada fija en el cuadro.
-¿Qué?-pregunté sin entender.
-Puedes quedártelo, yo tengo muchos más cuadros aquí que admirar, y a ti te gusta más que a mí.
-No puedo aceptarlo, enserio, es demasiado...
-No digas tonterías... Cuando pueda te lo traeré a tu casa y lo colgamos donde quieras.
-¡Gracias, gracias, gracias!-dije saltando de alegría y abrazándolo.
-Así que una cena con tus amigas ¿no?-dijo una voz, yo me separé de Álex y miré la puerta que se había abierto, y ahí estaba Dylan.
-Sí, bueno, Amanda estaba ocupada y Amelia también así que lo hemos anulado...
-¿Pero no era que lo planeabais desde hace un mes?-dijo con una siniestra mirada, acercándose donde estábamos. Álex se apartó y miraba alternativamente de Dylan a mí y de mí a Dylan.
-Sí, pero lo que tenían que hacer era más importante que una cena...-dije un poco insegura.
-¿Enserio? Porque cuando me he encontrado a Amelia en la calle no parecía saber nada de una cena, y apuesto a que Amanda tampoco...-dijo él mirándome mal y acercándose a mí, yo retrocedí.-Sólo tenías que decirme que no querías venir a mi casa y ya está, pero veo que eso tampoco era porque estás aquí con mi hermano, haciendo vete a saber que...-dijo con ojos tristes, y un poco llorosos. El chico era igual o más bipolar que su hermano.
-No hemos hecho nada, él sólo quería enseñarme unos cuadros, y además no tengo que darte explicaciones de nada.-dije enfadada.
-¿Puedes dejarnos solos Álex?-preguntó Dylan.
-Claro, esperaré fuera.-dijo un poco desconfiado, pero al final saliendo.
-Dylan tenemos que hablar. No puedes comportarte así, cuando entraste estabas furioso y ahora estás a punto de llorar.
-Lo sé, lo siento no quiero perderte...-dijo él. Y entonces decidí que no podía seguir mintiéndole.
-Hablando de eso, tengo que decirte algo...-dije.
-¿Qué pasa?-preguntó él.
-No podemos seguir juntos.-le dije.
-¿Qué?-me respondió.
-Lo que has oído, no puede ser, me gustas como amigo y nada más-dije, esa frase me hacía parecer la típica zorra de las películas.
-¡No puedes dejarme! ¡Yo te quiero!-gritó él.
-Lo sé, pero yo a ti no.-esto era bastante duro. Él se quedó callado unos segundos y de repente, explotó.
-¡Eres una puta zorra!-gritó él con la cara roja de la ira.
-Dylan, no dig-
-¡Cállate estúpida! ¡Sólo me has utilizado!-gritó fuera de sí.
-Yo no te he utilizado para nada...-dije en un susurro, me estaba asustando de verdad.
-¡Te he dicho que te calles!-dijo, y entonces solo sentí mi mejilla roja. Dylan me acababa de abofetear. Yo grité.
Álex abrió la puerta rápidamente. Vino corriendo donde estábamos los dos, miró a Dylan y después a mí, y cuando vio la marca roja en mi mejilla, sus ojos se oscurecieron.
-¿Tú le has hecho eso a Leire?-le preguntó a Dylan, que al ver a su hermano retrocedió unos pasos.
-Yo... Yo...-dijo él.
-Dilo.
-Sí, le he pegado yo, no hay nadie más aquí ¿no?-dijo Dylan con tono burlón.-Se lo merecía, me ha dejado.-dijo él, y Álex le dio con el puño cerrado en el estómago.-¿Pero qué haces?
-¿Te parece normal pegarle a una chica? Da igual si te ha dejado, tío, supéralo. Y por mucho que te duela nada te da derecho a pegarle, si te deja es por alguna razón. Pídele perdón.
-No.-dijo Dylan vacilando.
-Pídele perdón, he dicho.-dijo Álex cogiendo del cuello de la camisa a su propio hermano, yo no podía articular palabra estaba parada allí en medio sin poder moverme, noté como lágrimas de miedo y pánico caían por mis mejillas.-Me da igual si eres mi hermano, te quiero mucho y todo eso, pero a una chica ni se la toca si no es para demostrarle que la quieres ¿vale? Así que pídele perdón.
-Lo siento...-dijo Dylan rindiéndose. Álex lo soltó y Dylan se fue corriendo de la habitación como un perro asustado.
-¿Estás bien?-preguntó Álex acercándose a mí preocupado.
-Sí, no pasa nada...-dije yo, él pasó su mano por mi mejilla secándome las lágrimas de mis mejillas.
-No sé cómo se le ocurre pegarle a una chica a ese imbécil que tengo como hermano.
-Bueno, lo he dejado... Supongo que eso lo ha enfurecido...-dije yo.-Es que no podía segur con él porqué.-Álex me tapó los labios con un dedo haciendo que me callara antes de acabar la frase.
-Shh, no me importa porqué, tienes tus razones.-dijo él.-¿Te llevo a tu casa?-preguntó.
-Por favor...-le respondí.
-Vale, venga, vamos.-dijo abriendo la puerta para mí. Nos subimos a su moto y me llevó a casa, cuando llegamos, me bajé de la moto, me quité el casco, y lo miré.
-Algún día te detendrán por no llevar casco...-le dije.
-No creo...-dijo con una sonrisa.-siento lo de hoy, se suponía que venías a mi casa a ver unos cuadros, pero ha acabado diferente...-dijo él.
-No pasa nada, si no contamos la última parte, me lo he pasado genial.-dije sonriéndole.
-En unos días te traeré el cuadro aquí ¿vale?
-Sí, y gracias otra vez.
-No hay de que, y ahora si me permites, tengo que irme. Mañana nos vemos.-dijo él.
-Vale, intenta no pensar mucho en mí.-dije sonriendo.
-Tarea difícil, enana.-me tocó la punta de la nariz con un dedo, arrancó la moto y se fue.
Yo entré en casa, y pensé en todo lo que había pasado ese día si omitíamos la parte de la discusión con Dylan, podía calificarse como un día normal, hasta bueno.
viernes, 22 de febrero de 2013
Reseña: Silence
¡Hola, holita! Modo Ned Flanders: ON Hace, ¿cuánto? ¿dos siglos y medio, qué os prometí esta reseña? Bueno, tampoco fue tanto, han sido unos 2 o 3 meses... La cuestión es que, cuando hice la reseña de Crescendo, enseguida me empecé Silence, pero cuando llevaba un capítulo o así, pensé, vamos a leer unas reseñas para saber que opina la gente de éste libro, y os digo una cosa, nunca, y digo NUNCA hagáis eso si ya tenéis el libro, si es antes de comprarlo bien, pero si ya lo tenéis, ni se os ocurra he pasado de Ned Flanders a madre mandona Bueno, todo esto es porque las reseñas que me leí, criticaban el libro, mucho, y a medida que las iba leyendo, las ganas de leerme el libro desaparecieron, así que lo dejé apartado. Hasta que decidí que no podía aplazar más el leerme el libro, así que me lo empecé de nuevo, y me enganché, y no paré de leer hasta terminármelo.
Bueno, no os explico más mi vida y vamos allá:
Bueno, no os explico más mi vida y vamos allá:
DATOS DEL LIBRO:
Título: Silence
Autora: Becca Fitzpatrick
Encuadernación: Tapa blanda
Editoral: EDICIONES B, S.A.
Lengua: ESPAÑOL
ISBN: 9788466649773
Nº de páginas: 416 págs.
Saga: Hush Hush (3/4)
SINOPSIS:
La confusión se ha disipado y ya no hay nada que perturbe la relación entre Patch y Nora. Han superado los secretos que se escondían en el oscuro pasado de Patch..., han atravesado mundos irreconciliables..., se han enfrentado a pruebas sobrecogedoras de traición, lealtad y confianza..., y todo ello por un amor que trasciende los límites entre el cielo y la tierra. Armados con la fe absoluta que tienen el uno en el otro, Patch y Nora se enfrentan ahora a un villano que pretende acabar de una vez y para siempre con cuanto han luchado por conseguir, incluido su amor.
OPINIÓN PERSONAL:
Bueeeeeeeeno... El libro se me hizo, muy, muuuy, MUUUUY lento, en el principio, no le encontraba nada de acción, y no me llamaba mucho. Ya que Nora aparece en un cementerios y no recuerda nada, y si pensamos un poco sé que para algunos es difícil pues podemos intuir que si Nora no recuerda nada, no recuerda a Patch, nuestro querido amor plátonico, en conclusión, se hace muuuucho más lento, no hay nadie que te saque sonrisas sin sentido y que tenga un sentido del humor tan peculiar como Patch. A medida que vas leyendo, aparece Jev, el "nuevo" personaje, cuando aparece, va habiendo más acción, y más misterio que hace que quieras leer más, y a partir de ahí, te engancha. cuando Patch "aparece de nuevo" podemos ver que está más sobreprotector con Nora, y se muestra, mucho más cariñoso, haciendo que el personaje sea aún mejor. Hay frases que dice Patch en el libro, que te dan ganas de achucharlo y no soltarlo nunca, como:
"-Te amo.-Su voz era sincera, cariñosa-Me haces recordar quien solía ser. Me haces querer ser ese hombre otra vez. Ahora mismo, sosteniéndote, siento como si tuviéramos una oportunidad de superar todos los obstáculos y haciéndolo juntos. Soy tuyo, si tu me aceptas."
O también esta:
"-¿Qué tengo que hacer para convencerte de que estoy utilizando a Dabria por un motivo, un único motivo: destruir a Hank, parte por parte si es necesario, y hacerle pagar por todo lo que ha hecho para lastimar a la chica que amo?
Con sólo esto logró enamorarme.
CONCLUSIÓN:
Mi conclusión acerca de Silence es que si piensas leértelo, mantén la mente abierta, y que si empiezas a leértelo no estés pensando "que libro más aburrido" "no puedo más" porque entonces te aseguro que no te lo acabarás, a no ser que hagas un esfuerzo sobrehumano... Si te ves con ganas de leértelo porque Crecendo, con ese final impactante te causa mucha intriga leetelo, claramente. Pero si con Crescendo has decidido que tienes suficiente, pero que por alguna loca razón piensas en leértelo aunque solo sea por curiosidad, sólo te digo que leetelo rápido, porque sino te cansarás de esperar a que pase algo interesante...
Pienso que el libro es bastante recomendable, aunque ya os he dicho lo que pienso ahí arriba, así que nada, vosotros decidís que haréis, ahora ya me estoy leyendo Finale, sí, no pude resistir la tentación, y me lo empecé, y como es el último, pues he decidido leérmelo. Así que creo que en unas semanas, o días (esta vez no miento, creo) os traeré la reseña de Finale, y también tengo pendiente la de No sonrías que me enamoro.
¡Adios, adiosito!
Alicia García
domingo, 17 de febrero de 2013
CAPÍTULO 45
Amanda
♫♪ Es el
día de la cita, te he traído margaritas, del jardín de mi casero ¡Te quiero! En
la plaza de repente, yo te veo entre la gente, me resbalo caigo al suelo ¡Te
quiero! ♫♪
Busco a tientas el despertador,
para apagarlo. Cuando por fin encuentro el botón, la canción En mi garganta de Sidonie deja de sonar.
Me levanto de la cama sin muchas
ganas, y camino hacia el cuarto de baño, pero en el procesa me doy en el dedo
meñique con la esquina de mi cómoda. Grito de dolor, y sigo hacia el baño. Me
meto en la ducha, y me relajo. Mientras el agua recorre mi cuerpo pienso en que
podremos hacer Joel y yo hoy, solo faltan 2 días para que se vaya, el tiempo
corre, y no sé cómo voy a superar que se vaya. Un año entero sin él,
demasiado...
Salgo de la ducha y me visto, miro
por la ventana de mi habitación, y veo a Joel, está en su habitación cogiendo
ropa del armario. Que extraño, si dijo que no prepararía las maletas hasta
mañana...
Después de desayunar, decidí ir a
casa de Joel, para saber que pasaba. Toqué el timbre, y me abrió su padre.
-Hola señor Moore.
-Hola, Amanda-dijo con una
sonrisa.
-¿Puedo ver a Joel?-le pregunté.
-Sí, claro, pasa, está en su
habitación, sube las escaleras, segunda puerta a la derecha.
-Gracias-dije mientras me dirigía
hacia la habitación de Joel.
Entré en la habitación de Joel, y él estaba de espaldas a mí,
cogiendo ropa de su armario, le eché un vistazo a su cama y ahí estaba una
maleta abierta. Me senté en la cama sin hacer ruido. Cuando Joel se giró hacia
la cama y me vio ahí sentada, la ropa que llevaba en las manos se le cayó al
suelo.
-Mierda, Amanda, me has acojonado.-dijo poniéndose una mano
en el pecho.
-Lo siento.-le respondí reprimiendo la risa, pero sin
lograrlo, solté una carcajada.
-Sí, sí, tu ríete...-dijo haciéndose el indignado.
-Ven aquí, tonto-le dije acercándome y besándolo. Cuando nos
separamos le pregunté lo que quería saber.- ¿Por qué preparas las maletas ya?
Si aún quedan 2 días.
-Eh... Sí, de eso quería hablarte. Ha habido un cambio de
planes.-dijo poniéndose serio, la sonrisa de mi cara también se borró.
-¿Qué ha pasado? ¿Qué cambio de planes?-pregunté atemorizada
por la respuesta.
-Los jefes de mi padre han contactado con la empresa de
California y quieren que se vaya hoy mismo allí, porque necesitan personal
cuanto antes.
-¿Me estás diciendo qué te vas hoy mismo?-le dije.
-Sí.-dijo él, serio.
-Pe-pero no puedes irte así, tenemos que acabar la lista de
cosas por hacer, y disfrutar de lo que nos queda juntos.
-Yo tampoco quiero irme, pero no puedo hacer nada, ya lo
sabes.
-Sinceramente, odio a los jefes de tu padre.
-Yo también.-dijo.
-¿Y a qué hora te vas?-le pregunté.
-A las 16:00 tengo que estar en el aeropuerto, a las 15:30
saldremos de aquí.
-Ahora son las...-miré mi reloj-11:00 de la mañana, tenemos
cinco horas y media.
-Vale, ¿qué hacemos para aprovechar el tiempo que nos queda?-preguntó.
-La cuarta cosa de mi lista no da tiempo, el sitio donde
teníamos que ir está a dos horas y media de aquí y entre que vamos, volvemos no
da tiempo... ¿Tu punto cuatro de la lista?
-Pasar un día entero contigo.-dijo sacándome una sonrisa.
-Vale, ¿quieres ir a algún sitio?-le pregunté.
-¿Tu madre está en tu casa?-preguntó él.
-No, volverá por la noche.-le dije.
-Pues con ver una película contigo allí y pasar lo que nos
queda juntos, es suficiente.
-De acuerdo.-le
respondí.
Joel y yo nos despedimos de su padre prometiéndole que a las
15:20 estaríamos en su casa.
Nos fuimos los dos hacia mi casa, y cuando llegamos, nos
encontramos a Carlos saliendo de su piso, iba vestido como un... ¿chico? Bueno,
nos dijimos un simple Hola y entramos en mi casa.
-¿Qué ha pasado con Carlos?-me preguntó Joel acariciando a
India.
-Nada...-intenté evadir el tema.
-Vamos, Amanda, el otro día, entraste llorando, y también me
dijiste que no pasaba nada, y no has vuelto a hablar con él. Puedes
contármelo.-dijo él-¿Por favor?-dijo con cara esperanzadora.
-Bff... Vale... A ver, tu sabes que Carlos es gay
¿no?-pregunté, él me asintió en respuesta.-Vale, pues en realidad no lo es, el
otro día, cuando me fui a hablar con él , me confesó que me había mentido, que
estaba enamorado de mí desde que era pequeño, y para acercarse a mí, se había
hecho pasar por gay, ya que él sabía que no él a mí no me gustaba, cuando
estuvimos en su casa, me besó-dije, Joel se sorprendió y tensó la mandíbula,
pero no dijo nada y dejó que prosiguiera-Yo lo aparté, diciéndole que yo te
quería a ti, y no a él. Y el otro día me lo volví a encontrar y él me dijo que
se iba de aquí, porque no soportaba verme contigo. Y se va a mudar, se va
mañana, con su madre a Italia, y no volverá...-dije con un par de lágrimas
bajando por mis mejillas.
-Eh... Tranquila-dijo abrazándome de una forma
tranquilizadora. Me besó el pelo.
Cuando me calmé, Joel cambió de tema viendo que era un poco
incómodo hablar de eso. Nos sentamos en el sofá delante del televisor, y
elegimos la película War Horse, que me compré hace unas semanas. Me acurruqué
contra Joel, y vimos la película.
Cuando acabó la película, ya eran las dos del mediodía. Nos quedaba
una hora y algo para estar juntos.
-¿Comemos?-preguntó Joel.
-Sí, vamos a ver que tengo en la nevera.-le dije yo.
Joel y yo nos
preparamos la comida, unas croquetas congeladas que había y patatas fritas.
-Cada vez que comas croquetas te acordarás de mí.-dijo Joel.
-Pues tu igual, cada vez que comas croquetas te acordarás de
mí.-le sonreí.
Acabamos de comer y metimos los platos en el lavavajillas.
-Listo, ya está todo.-dije cerrando la puerta del
lavavajillas. Las manos de Joel me rodearon la cintura.
-Te quiero ¿sabes eso no?
-Sí. Yo también te quiero, mucho.-le dije besándole. Nuestros
besos subieron de intensidad, y a tientas llegamos a mi habitación, donde
hicimos el amor, de una manera tierna y dulce.
Joel y yo estábamos tumbados en mi cama, cuando India se
subió con nosotros y se puso en el pecho de Joel. Yo sonreí al verla tumbarse y
dormirse.
-Creo que deberías llevártela.-le dije a Joel.
-¿Qué?-dijo él.
-Sí, llévate a India a California, así tendrás un pedacito de
mí allí.-le dije sonriendo. EL no me respondió, solo me beso tiernamente.
* * *
5 minutos. Quedaban cinco minutos para que anunciaran el
vuelo de Joel por los altavoces del aeropuerto.
-Volveré.-dijo él.
-Lo sé, no puedes estar separado de mí por mucho tiempo.-dije
sonriéndole.
-Cuidaré de India.-dijo él.
-Más te vale.-Joel soltó una carcajada.
-Hasta en un momento como este no dejas de lado tu humor.
Eres increíble.
-Lo intento-le respondí.
-Atención, los
pasajeros del vuelo hacia California se dirijan a la puerta "F" por favor,
gracias.-dijeron por los altavoces.
-Bueno, supongo que ya es la hora.-le dije, con los ojos
aguosos.
-Sí... Si me necesitas llámame, da igual la diferencia
horaria, sólo llámame, valdrá la pena si puedo escuchar tu voz. Cuando pienses
en mí, recuerda que cada día falta menos para que vuelva a tu lado ¿vale?
-Eres un cielo.-dije soltando algunas lágrimas.
La hora de la despedida definitiva había llegado, estábamos
delante de la puerta F, los pasajeros ya subiendo al avión.
-Intenta no olvidarme ¿vale?-le pedí.
-¿Olvidarte? Nunca. Eres demasiado en mi vida para olvidarte.-dijo
besándome.-Tu intenta echarme, aunque sea un poquito de menos ¿de acuerdo?
-Lo intentaré, pero no prometo nada.-le dije, llorando.
-Te amo.
-Yo también te amo.
-No lo olvides.
-Última llamada para
los pasajeros del vuelo a California.
-Adiós.-me besó y se dirigió junto a su padre a la entrada
del túnel que llevaba al avión.
-Adiós...-susurré ya más para mí misma.
En ese momento, no pude controlar mis lágrimas, y me eché a
llorar, la gente me miraba como si estuviese loca, hombre estaba de rodillas en
el suelo y llorando, pero en ese momento no me importaba la gente. Sólo me importaba
que no volvería ver al amor de mi vida en un año.
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