lunes, 9 de septiembre de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 9

Hoy era el día. El día que tenía que ir a la boda del hermano de Cat y tendría que ver a la estúpida rubia con Daniel achuchándose por ahí.

-¿Ya estás lista?-me preguntó mi madre-Nos vamos en unos minutos.

-Vale, ahora voy.

Terminé de arreglarme el pelo y fui junto a mis padres. Nos metimos en el coche y fuimos hacia la iglesia donde se celebraba la boda.

-¡Sam!-gritó Cat al verme salir del coche. Vino hacia mí corriendo.

-Vas a matarte si corres con esos tacones.-le dije mientras la miraba.-Estás preciosa.

-Tú también, me encanta el vestido.

-Lo elegiste tú...

-¡Por eso!-rio.

Negué con la cabeza riéndome y miré a la gente que estaba esperando fuera. Entre ellos vi a Ashley, que estaba hablando con otra chica, seguramente sobre lo que le costó su vestido y zapatos...

Sentí que alguien me miraba y busqué quien eera hasta que encontré esos ojos marrones mirándome. Daniel me dedicó una tímida sonrisa pero yo en vez de devolvérsela me giré y le di la espalda.

-¡Ya podemos entrar!-gritó alguien entre la gente, que empiezó a entrar en la iglesia. Me giro para buscar a Cat y la encontré besándose y riendo con Matt. Resoplé y entré sola en la iglesia.

Me senté en un banco, junto a mis padres y unos minutos más tarde llegaron Cat y Matt.

La ceremonia fue bastante breve, porque no querían que se alargase mucho. Cuando acabó, nos repartieron a todos arroz y pétalos y se lo lanzamos cuando salimos.

Volvimos a meternos en el coche para irnos al restaurante donde se haría la cena. Era un sitio precioso, todo bien decorado.

Un hombre mayor nos guio a todos los invitados a una terraza donde empezaron a repartir copas con vino blanco. Cat estaba a mi lado.

-¿Has visto a la rubia? Con ese vestido parece que se le van a salir los pechos por delante.

-Lo sé.-me reí. –Y encima el vestido le va súper apretado no sé cómo puede llevarlo...-me volví a reír y miré a Cat que miraba detrás de mí con una sonrisa temerosa-¿Qué?

Me giré y vi a Daniel mirándome con una ceja levantada.

-¿De quién hablabais?

-¿No te han dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?

-No, nunca me lo han dicho.-sonrió.

-Pues ya te lo digo yo. Es de mala educación hacerlo.

En vez de responderme él soltó una carcajada, dio media vuelta y se fue. Yo me quedé confundida al igual que Cat.

-Que chaval más raro...-dijo ella.

Después de estar en esa terraza una media hora el hombre que nos llevó allí nos guio hacia un jardín donde íbamos a cenar.

-Vamos a mirar en que mesa nos ha tocado.

Cat y yo nos acercamos a unas tarjetas que estaban en una mesa donde ponía los nombres de las personas que estarían en cada mesa. Buscamos nuestros nombres.

-¡Aquí!-dijo ella.-Catherine Bernard, Matt Worm, Samantha Worm y oh,no...

-¿Qué?-pregunté, mirando la lista. Daniel y Ashley también estaban en ella.

-¿Vamos a tener que cenar con esa rubia?-se quejó ella.

-Sí...

Fuimos a sentarnos a nuestra mesa. Y enseguida trajeron la cena. Al principio fue todo un poco incómodo ya que Ashley no paraba de contar que marcas de zapatos eran fiables y cuáles no.

-Dudo que llegue a tener algunos zapatos de esas marcas alguna vez.-la interrumpí harta de su aguda voz.

-Ay chica, pues deberías, aunque no sé si te sentarían bien...-dijo con voz irritante.

-Me pregunto si a ella le sentaría bien mi puño en su cara.-le susurré a Cat que se puso a reír.

-Yo creo que sí...

Mientras cenamos la temperatura bajó unos grados.

-¿Quieres mi chaqueta, Cat?-le preguntó Matt quitándose la americana y poniéndosela sobre los hombros.

-¿Tú quieres la mía?-le preguntó Daniel a Ashley.

-Por favor, ¡no combina con mi vestido! Prefiero pasar frío a ir mal conjuntada.-dijo, yo rodé los ojos. Lo que daría yo por tener una pareja que me ofreciese su chaqueta. Me moría de frío.

Acabamos de cenar y nos dirigimos a una sala donde había una pista de baile y una mujer poniendo música.

-¡Vamos a bailar!-dijo Cat, animada.

Bailamos durante una o dos horas parando solo para beber algo. Al final pusieron baladas para que las parejas bailaran juntas. Y como me temía, yo estaba sola.

-Ve a bailar con Matt, te está esperando.-le dije poniéndole las manos en los hombros.-No te preocupes por mí. Voy a salir fuera a tomar el aire, tu relájate.

-Vale...-dijo insegura y se fue con Matt.

Yo fui hacia la puerta que daba a una terraza. Me giré y miré la sala, toda llena de parejas, felices, bailando juntas. Y yo sola.

Salí fuera y me apoyé en la barandilla, mirando las vistas.

-Eh, Sam ¿qué haces aquí?-me giré al escuchar la voz de mi padre.

-He salido a tomar el aire, allí hay demasiada gente ¿y mamá?

-Ha ido al baño, se ha bebido dos copas y ya no podía más.-rio.

-Que poco aguante...-sonreí.

-Pues sí-se puso a mi lado y me paso la mano por los hombros.-Estás helada ¿Por qué no entras?

-Estoy bien, no tengo frío.

-Ya verás cómo mañana estás resfriada.

-Que no...

-Voy a buscar algo para beber, ahora vuelvo.

-Vale-le dije mientras se alejaba.

Unos minutos después sentí como alguien se acercaba y me ponía su chaqueta sobre mis hombros.

-Papá, te he dicho que no tengo...-paré de hablar al ver a Daniel a mi lado-...frío.

-Siento decepcionarte, pero no soy tu padre...

-No servirías como Darth Vader...-me burlé.-¿Qué haces aquí, igualmente?

-He salido y te he visto y como buen ciudadano te he dado mi chaqueta para que no tengas frío.

-¿Y dónde está tu novia?-pregunté sin interés.

-Mi tío le ha tirado sin querer su copa de vino encima y se está limpiando el vestido.-yo no pude evitar reírme.

-Debe estar histérica, pagaría por verla.-dije sin darme cuenta de lo que en realidad decía.-Ups

Él se rio y después se puso serio.

-Sam, siento lo que paso con nosotros.

-¿Nosotros? No había ningún nosotros y si lo había desapareció cuando te fuiste sin ni siquiera avisarme.

-Aún me arrepiento de eso, no sé porque estúpida razón lo hice...

-Ya bueno, pues antes de arrepentirte piensa bien en lo que vas a hacer.

Y sin dejar que dijera nada, le di la chaqueta y entré de nuevo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 8

¿El turquesa o el crema? Estaba en una tienda eligiendo vestidos con Cat.

-¿Tú cuál crees que debería llevar? No me decido...

-El turquesa, me gusta como es, el otro es muy de señora mayor.-se rio.

-Vale, gracias por la ayuda. Voy a probármelo de nuevo, ahora vuelvo.

Entré al probador de la tienda y me puse el vestido. Era bonito, me encantaba. Sí, tenía que ser mío.

Salí y fui a la caja a pagar. Cat vino a mi lado, con su vestido en la mano.

-Ya los tenemos. Nos ha costado toda una mañana pero ya los tenemos.

-Sí, espero que no llueva en la boda.

-Yo también. A Tyler no le haría mucha gracia.

-Y a Rachel tampoco, se le arruinaría el vestido, y seguro que no es barato.-dije dándole a la cajera el dinero para pagar.

-Es verdad... Tengo que hablar con Matt para que se compre una corbata del mismo color del vestido.-dijo ilusionada.

-Yupi... Todos con su pareja y yo estaré ahí en un rincón sola.

-No digas eso, no es tan serio lo nuestro...

-Cat, lleváis juntos seis meses, es serio. Y nunca había visto a mi primo así.

-¿Así, cómo?-preguntó sonriendo.

-Radiante a cada minuto del día, feliz, enamorado. Si parece que pota arcoíris cuando no miras.

Las dos nos reímos, saliendo de la tienda.

-Yo también soy feliz con él. Es muy mono conmigo y no sé, le quiero.

-Se nota-sonrío-. Pero volviendo al tema, estaré sola en la boda, imagina a la hora de los bailes. Música romántica, todos con su pareja y yo bailando sola ahí en medio.

-No digas tonterías, seguro que mi hermano ha invitado a algún chico de nuestra edad. Mira, en la lista de invitados vi que estaban Jules, Chris, Brett, Evan, Daniel, Ian, Scott y no sé quién más.

Yo había dejado de escucharla cuando dijo su nombre.

-¿Da-Daniel va a venir?-pregunté. Cat me miró.

-Sí, creo que vuelve esta noche, para pasado mañana ir a la boda, se quedará todo el verano. ¿Cuánto hace que no hablas con él?

-Casi desde que se fue... Unos nueve meses, hemos hablado unas cuantas veces, pero nunca conversaciones como las de antes.

-Está en segundo año, a lo mejor tiene que estudiar mucho. Allí a lo mejor la universidad es más difícil.
-Lo dudo Cat, desde que se fue no he sabido casi nada de él.

-Si, en eso fue un completo imbécil contigo. Debería haberte dicho algo de que se iba y no que yo te lo tuviese que decir.

-Ya, bueno, vamos a casa. No quiero pensar en él ahora.

-Vale.

Cat y yo nos fuimos cada una a su casa. Cuando llegué, me fui a mi habitación y dejé el vestido.
No podía creerme que después de nueve meses volvería a ver a Daniel. Sé que no debería estar emocionada, ni siquiera se despidió. Tuve que enterarme por Cat que se había ido fuera a estudiar.

Esa misma noche, Cat me llamó.

-¡Hola! Tengo una buena noticia.

-¿Cuál?

-Daniel acaba de volver, mi hermano lo ha ido a buscar al aeropuerto y ahora vendrán aquí ¿quieres venir?

-Claro ¿por qué no? Será agradable preguntarle porque me ignoró durante casi nueve meses.-ella se rio.

-Vale, te espero aquí.

Después de colgar, me despedí de mis padres y salí hacia casa de Cat. No sabía cómo reaccionaría al ver a Daniel después de tanto tiempo. No es como si hubiésemos salido juntos ni nada de eso, pero las veces que hablábamos para mi por lo menos eran importantes.

Llegué a casa de Cat. El coche de Tyler estaba aparcado fuera así que supuse que ya habían llegado. Llamé al timbre y esperé. La puerta se abrió y me encontré con los ojos del chico que hacía 9 meses que no veía.

-Samantha.-dijo sorprendido.

-¿Ya ni me llamas Sam? Vaya, no pensé que perdieras tanta confianza.-dije entrando en la casa empujándolo un poco.

-¿Qué haces aquí?-evitó mi comentario.

-Mi mejor amiga vive aquí. Y me enteré de que hoy volvías así que he venido a saludar.

Daniel se rascó la nuca, incómodo.

-Ah, bueno pues Cat está en el comedor con todos los demás.

-Vale...-le dije un poco confundida por su comportamiento y fui al comedor.

Enseguida que entré vi el porqué de la incomodidad de Daniel. Una rubia despampanante estaba allí hablando con Cat, que cuando me vio, vino hacia mi.

-Te juro que no lo sabía, después te lo cuento todo.-antes de que apenas pudiera acabar la frase, la rubia estaba delante de mi.

-Hola, soy Ashley.-dijo masticando chicle dando dos besos al aire, totalmente a lo película.

-Yo soy Sam...-dije y me aparté un poco de ella.

-Sí ella es Sam y me la llevo un rato.-dijo Cat arrastrándome a su habitación.

-¿Qué coño ha sido eso?-pregunté sorprendida.

-Sí, yo también me quedé igual. Esa rubia es totalmente irritante.

-¿Daniel sale con “eso”?

-Sí, yo estaba igual que tú. Llegó aquí con esa chica y creo que nunca había visto a tanta gente abrir la boca a la vez.-se rio.

-No me imaginaba que esa chica fuese del tipo de Daniel...-dije sentándome en su cama.

-Nadie se lo imaginaba. Y menos mal que has llegado, porque se enrolla como una persiana, la chica. Es horrible.

-¿Qué te ha contado?-le pregunto divertida.

-No he escuchado ni la mitad, pero ha dicho no sé qué de una amiga que tenía que se había comprado un yate pero que no la quería invitar porque era más pequeño que el suyo, y tonterías varias...

Estuvimos hablando de Ashley durante unos minutos hasta que decidimos salir de nuevo.

-Allá vamos.-dijo Cat.

Abrimos la puerta y fuimos a la cocina, donde estaban Daniel y Ashley, besándose apasionadamente.


-Repugnante.

domingo, 25 de agosto de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 7

El timbre de mi casa sonó. Bajé corriendo las escaleras y abrí. Como esperaba era Cat. Antes de que la dejara entrar ya había pasado.

-¿Me puedes explicar por qué mi futuro cuñado me envía saludos para la hija de los Miller? ¿De qué conoce a Anna?-dijo Cat.

-¿Te dijo eso?-pregunté sorprendida, que memoria tenía el chico, vaya, se acordaba del nombre de la niña y todo.

-Sí, me dijo eso. ¿Y bien? ¿Vas a decirme de qué la conoce?

-Qué si... Tranquilízate, a ver, ¿te acuerdas hace unos años, la primera vez que cuide a Anna y a Will? ¿Qué los llevé a la playa y tú te acoplaste?

-Sí, me acuerdo...-dijo sin comprender que le quería decir.

-¿El chico ese que se puso a jugar con Anna? ¿Al que no le viste la cara, porque estaba de espaldas? Era Daniel.

-¿Qué? ¿Enserio? No me jodas...

-Sí, bueno, nosotros nos dimos cuenta en la cena del otro día...

-¿Cuándo os hubieseis dado cuenta, sino?-mis mejillas se sonrojaron.

-Ya... Bueno, puede que me diese su número y hayamos estado hablando por WhatsApp...

-¡¿QUÉ?! ¿Y cuándo pensabas decírmelo?-dijo exaltada.

-Yo bueno, tampoco es que estemos saliendo, solo hemos hablado unas cuantas veces...

-¿Y no se te ocurrió decírmelo antes?-preguntó incrédula.

-No, no fue en lo primero que pensaba al despertarme, la verdad.

-Claro, porque en lo primero que pensabas era en él, ¿no?

-¡No! ¡Dani es solo un amigo! No hay nada entre nosotros.-le dije.

-Ay por Dios... ¿De qué habéis hablado?-preguntó de repente curiosa.

-Pues de todo un poco, no sé...

-¿Te ha preguntado si tienes novio?

-¡Cat!

-¿Qué? ¿Te lo ha preguntado o no?

-Bueno, no directamente, pero sí que lo dejó caer...

-¡Eso es que le interesas!-gritó emocionada.

-O... ¿qué no tenía nada más de que hablar?

-No, no creo... ¿Y él te dijo si tenía novia?

-No, no le pregunté.

-¿Y a qué esperas?-empezó a mirar por la habitación, buscando algo.

-No le voy a preguntar si tiene novia ahora, ¡pensará que me gusta!

-¿Y no te gusta?

-¡No! ¡Ya te lo he dicho! Solo somos amigos, ¿cómo te lo digo?-pregunté exasperada.

-No sé, es que es tan guapo... Suponía que te gustaba...

-Solo porque sea guapo no tiene que gustarme-me reí.

-Tienes razón ¿vamos a dar una vuelta?

-Claro, espera que coja la cámara.-le dije subiendo a mi habitación a por la cámara.

-¿Pero a qué le vas a hacer fotos?

-A lo que sea, sino la traigo después me arrepiento.

Salimos de mi casa y fuimos a dar una vuelta, yo iba haciendo fotos mientras andábamos.

-¿Ese no es tu primo?-preguntó Cat señalando un chico.

-Sí, creo que sí. Vamos a saludarlo.

Mientras nos acercábamos vimos que había otro chico hablando con él, no parecía muy contento.

-Creo que van a pelear...-le dije.

-Sí, yo también lo creo, ¿por qué pelearan?

-No lo sé, ni me importa, pero no pienso dejar que se peleen.-me acerqué hasta ellos.-Hola, Matt.

-¿Sam? ¿qué haces aquí?

-He salido a pasear con Cat, y a sacar unas fotos, ¿y vosotros?-miré al chico con el que supuestamente se iba a pelear.

-¿Tu novia tiene que protegerte? Has caído bajo, tío.

-No es mi novia, es mi prima, capullo.

Cat llegó a nuestro lado y aprovechó para ponerse al lado de Matt.

-Eh, a mí no me insultes.-dijo el tipo, noté en la vena de su cuello cómo se estaba cabreando.

-Yo hago lo que quiero, imbécil.-le respondió mi primo.

Lo siguiente que pasó fue muy confuso. Un momento estaban separados y al otro se estaban peleando, dándose golpes. Cat quiso intervenir y empujó al desconocido para apartarlo de Matt. En un abrir y cerrar de ojos, Cat estaba en el suelo y el desconocido se largó corriendo.

-Oh dios mío, ¿Cat? ¿Me oyes?

Car estaba tirada en el suelo, sin moverse. Me arrodillé a su lado y le di unas palmaditas en el rostro para intentar despertarla.

-¡Hazle el boca-boca!-dijo mi primo.

-¡Pero si no se ha ahogado! ¡Le han dado un puñetazo!

-¡Y yo que sé, no sé nada de primeros auxilios!

-Se nota, se nota...

Mientras discutíamos, Cat empezó a abrir los ojos.

-¿Cat? ¿Estás bien? Pensé que habías muerto o algo.

-Qué dramática eres...-dijo ella tosiendo.

La ayudé a levantarse junto con Matt, que se disculpó enseguida que ella estuvo de pie.

-Lo siento, no fue mi intención que te diera es hijo de...

-No pasa nada, no ha sido culpa tuya, yo me he metido para separaros.

Noté como se miraban fijamente, y me sentí un poco fuera de sitio, así que fingiendo una llamada me alejé un poco, lo suficiente para poder escucharlos.

-¿Por qué peleabais?

-En la secundaria, él era un friki y yo pues me metía un poco con él...

-¿Un poco?-conocía tanto a Cat que sabía que estaba arqueando una ceja.

-Un poco mucho.-Se rio mi primo.-Y bueno, como puedes ver, ha dado el estirón y ha decidido vengarse.

-Que tío más raro...

-Sí, un poco. ¿Estás bien?

-Sí, no te preocupes.

-Claro que me preocupo, y quiero compensarte.

-¿Cómo?-la voz de Cat sonaba sorprendida.

-Mañana te vienes a cenar conmigo, yo invito.

-¿Estás de coña?

-No, paso por ti a las ocho.

Me giré en el momento en que mi primo besaba la mejilla de Cat.

-Adiós, Sam.-me dijo y se fue caminando.

Guardé el móvil en el bolsillo, miré a Cat que estaba con una sonrisa de boba en la cara.

-¿Soy yo o mi primo te acaba de invitar a una cita?

-No me lo creo...-me dijo después estalló en carcajadas de alegría.

-Siempre supe que habría algo entre vosotros...

-Sí, claro. Venga, vamos, ¡tienes que ayudarme a decidir qué voy a ponerme!

-¡Pero es mañana!

-¡Da igual!

Tiró de mí y me llevó a su casa.

domingo, 18 de agosto de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 6

-Enserio, no sé qué pinto yo allí...

-Pues me harás compañía, enserio Sam, no me dejes.

-Cat, ya tienes 17 años, ¡te las arreglarás sola!

-Las dos sabemos que no es verdad, vamos Sam, por favor, que el chico tiene 18 años, lo voy a pasar fatal.

-¡Pero es una comida familiar! ¡La familia de la prometida de tu hermano va a ir a tu casa! Yo no haré nada allí, no soy de la familia.

-¡Pero es como si lo fueses!

-¡Pero me sentiré una intrusa allí!

-Venga, Sammy, hazlo por tu mejor amiga Cat, enserio puede que muera allí, por favor, ven, ¡no será tan horrible!

-Cat, me acabas de decir que puede que mueras ahí, creo que sí, será tan horrible.

-¡Sam! ¡Ya sabes que soy una exagerada! Por favor... Y... ¡Y te compro un trípode para tu cámara nueva!-dijo chantajeándome.

-Mmmm... No se Cat...

-Sam… Porfis.

-Vaaaale-acepté-. ¿A qué hora tengo que estar allí?

A las ocho de la tarde estaba delante de la puerta de casa de Cat.

-¡Has venido! Pensé que te arrepentirías...-dijo abriéndome la puerta y dejándome pasar.-Vamos a mi habitación.

Subimos a su habitación, y nos sentamos en su cama.

-¿Cómo crees que será el chico?-me preguntó.

-¡Y yo que sé! Debería preguntártelo yo a ti.-le respondí riendo.

-¿No estás nerviosa? Tiene 18...

-Y nosotras 17, no es para tanto, seguro que al final, es bajito, con granos y flacucho. Ya verás.

El timbre sonó en ese momento.

-¡Ay Dios, ya están aquí! Me va a dar un ataque.

-¡Cat! ¡Cálmate, que no pasa nada, mujer!-la tranquilicé poniéndole las manos en los hombros-. Tengo tantas ganas de darte un bofetón a lo película.

-No, gracias- soltó una carcajada-. Venga, vamos a enfrentarnos a mi futuro cuñado.

Bajamos las escaleras hacia el piso de abajo y allí estaba la familia de la prometida de Tyler, el hermano mayor de Cat.
-Con que un bajito y con granos, ¿eh?-me susurró Cat.

Yo me fijé en la razón por la que decía eso. Un chico alto estaba en la entrada, pelo castaño y desde donde estaba no conseguía verle los ojos, así que desconocía su color.

-Bajad aquí y saludad, chicas-nos dijo la madre de Cat.

Nosotras obedecimos y acabamos de bajar las escaleras.

-Hola, Sam, me alegro de verte.-me dijo Rachel, la prometida del hermano de Cat.

-Igualmente.-le sonreí.

Había un niño, debía tener unos siete u ocho años. Estaba escondido detrás de su madre por lo que no le pude ver bien.

Después de saludar a sus padres tocaba él. Me giré para darlo dos besos y vi que él ya me estaba mirando.

-Hola, soy Daniel, encantado.-dijo dándome dos besos. Me fijé en su color de ojos. Marrón. Me di cuenta de que llevaba demasiado tiempo mirándole los ojos y me sonrojé.

-Yo soy Sam, igualmente.-le sonreí y me alejé rápidamente hacia donde estaba Cat.

-Vale, puede que no sea bajito y con granos...

-No, claramente no lo es, ¿has visto que cuerpo?-preguntó Cat mirándolo.

-¡Cat! ¡Qué es tu cuñado!

-Técnicamente aún no... ¿Pero de verdad no te has fijado? ¿Y esos ojos?

-¿Marrones? ¿Color caca? ¿Eso te impresiona? ¿Enserio?-pregunté riéndome.

-No son color caca, son profundos y cálidos-soltó un suspiro.

-Son color caca, como los míos y como los tuyos.

-Pero tienen algo especial...

-No, simplemente está bueno.

-¿Simplemente? ¿Pero tú lo has visto bien?-dijo mordiéndose el labio y mirándolo.

-Sí, lo he visto bien.

Cat y yo estuvimos hablando hasta que su madre nos llamó para cenar. Nos sentamos en la mesa, una al lado de la otra, yo tenía a Daniel enfrente. Empezamos a cenar, cuando sin darme cuenta empecé a mover las piernas y le di accidentalmente al chico.

-Lo siento.-dije avergonzada.

-No pasa nada.-me sonrió, su cara se me hizo familiar, pero no supe identificar de que.

Acabamos de cenar y el pequeño niño se me acercó, su cara también me era super conocida pero no sabía de qué, odiaba estos momentos.

-Hola.-dijo tímido.

-¡Hola! ¿Cómo te llamas?

-Jake ¿tu?-yo conocía a ese niño, ¿de qué? No lo sé.

-Yo Sam ¿cuántos años tienes?-le pregunté sonriendo.

-Ocho

-¡Qué mayor!

-¿Tienes hermanos?

-No.

-Qué pena, mi hermano es genial.-dijo, yo me reí de su ocurrencia y Jake se fue corriendo hacia su hermano, que nos miraba curioso. El pequeño le dijo algo al oído a Daniel y este soltó una leve risa.

Cuando Jake se fue con su madre miré a Daniel esperando que me dijera que le había dicho de mí su hermano.

-Me ha dicho que eres muy guapa.-dijo su hermano sonriendo. Yo me sonrojé.

-Oh, vaya.-solté una risa nerviosa.

-¿Sabes? No quiero pareces un psicópata ni nada, pero tu cara me suena.

Una sensación de alivio me invadió completamente. Yo no era la única que lo sentía.

-Gracias a dios. Había empezado a pensar que estaba loca. Tú a mí también-me reí.

Él soltó una carcajada, grave y profunda, algo en mi interior revoloteó.

-Creo que... ¿me has dicho que te llamabas Sam, no?

-Exacto.

-¿Y no tienes hermanos?-él sonrió como si hubiese descubierto algo.

-No.-le miré confundida. Pero el reconocimiento se hizo paso.

-Tienes 4 hermanos...-el asintió.

-Y el pequeño se llama Jake...-él volvió a asentir.

-Espera... ¿eres el mediano mayor?-él me miró divertido.-Es imposible.

-Lo sé, parece increíble.



Él. 

Él era el chico de la playa.

domingo, 11 de agosto de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 5

-¿A qué hora terminarás?-preguntó Cat al otro lado del teléfono.

-No lo sé, no me han dicho la hora...

-¿Y cuánto te pagan?

-A diez la hora.

-Está bien, y supongo que como mínimo estarás ahí 5 horas, así que ¡ya tienes 50 asegurados!

-Lo sé, ¿ves como no está tan mal esto de ser niñera?

-Para ti, que te encantan los niños, pero a mi esos bichos, siempre sucios, que no dejan de babear, como que no...-Yo solté una carcajada ante su comentario.

-Madre mía, ¡si son adorables!

-No, no lo son, ¿qué vas a hacer con ellos?

-Creo que me los llevaré a la playa, para que jueguen un poco, además la tienen delante de su casa.

-¿A la playa?-dijo ella, noté vacilación en su tono.-¿Y por qué zona de la playa?

-Pues justo delante de la heladería que siempre vamos.-sonreí para mis adentros.-Cat, si quieres venir, dilo.

-¡No quiero venir!-dijo ella.

-Vale, vale. ¿Seguro?

-Que sí, mi madre me llama para comer, adiós, hablamos más tarde.

-¡Adiós!-colgamos a la vez.

Dejé el móvil en la cama y me preparé para ir a trabajar, Cat tenía razón, me encantaban los niños. Gracias a mi madre, unos amigos suyos que tenían dos hijos me dijeron que los cuidase mientras ellos estaban trabajando.

Cogí lo que necesitaba y salí por la puerta hacia casa de los Miller.

Media hora más tarde estaba saliendo de su casa, con el pequeño de un año en brazos y su hermana de cuatro a mi lado.

Cuando llegamos a la playa, tendí las toallas, y les puse protección solar a los dos.

-¡Sam! ¿Qué haces por aquí?-dijo alguien a mi espalda, me giré y vi a Cat.

-¿Aquí? ¿Te refieres a qué hago en el sitio justo donde te dije que iba a estar está mañana cuando tu dijiste que no querías venir?

-Sí, justo. Es que me aburría en casa, además Tyler está con su novia todo el día besuqueándose por ahí y ya me he cansado... Así que aquí estoy, para hacerte compañía.-dijo con una gran sonrisa.

-Sam, ¿podemos ir a bañarnos?-me preguntó la pequeña de 4 añitos.

-Claro, venga, vamos-le sonreí-. Cat, ¿te quedas tú con el bebé?-le pregunté al ver que estaba jugando con el niño.

-Sí, no te preocupes.

Anna y yo nos fuimos a dar un baño, jugamos con las olas y con la pelota. Cat más tarde vino con el pequeño a bañarse.

-Al final no ha estado tan mal estar con los niños ¿a qué no?-le pregunté ya en la arena a Cat.
-No, no ha estado tan mal, podría hasta repetirlo.-dijo riendo.

Estábamos en las toallas, con Will mientras Anna intentaba hacer un castillo de arena. Verla me recordó el día que aprendí a hacer mi primer castillo de arena. El chico que me ayudó, ¿qué habría sido de él? Tenía curiosidad.

Me giré y seguí jugando junto a Cat con Will.

-Sam, ¿quién es ese que está jugando con la niña?-preguntó Cat que estaba frente a mí y podía ver a Anna.

 Yo me giré y vi a un chico de espaldas jugando con Anna.

-No lo sé, voy a ver.

Me acerqué a donde estaban los dos.

-Hola, Anna, ¿cómo va tu castillo?-le pregunté sentándome a su lado.

-Bien, pero se sigue cayendo...

-Tienes que poner arena mojada para que aguante.-dijimos el chico y yo a la vez. Nos miramos sorprendidos. Debía tener unos más o menos mi edad, unos 15 o 16. Castaño, ojos marrones, era guapo. No de esos que decías “¡¡Oh Dios mío que guapo eres, bésame!!” sino más bien normal, de esos que miras más de dos veces.

-Soy Daniel.-me tendió la mano.

-Yo Sam, bueno Samantha, pero me gusta más Sam.-dije estrechándole la mano, el sonrió.

-¿Es tu hermana?

-No, soy su niñera, sus padres están trabajando. Yo soy hija única.

-Qué suerte tienes.-dijo riéndose.-En mi familia somos cuatro hermanos. Yo soy el mediano mayor.

-Siempre he querido tener hermanos, no sé, tienes alguien con quien hablar en casa aparte de tus padres.

-Sí, claro, a no ser que sean más pequeños que tú y sean unos pesados queriendo que juegues con ellos al
 Monopoly.

Nos reímos y en ese momento volvió Anna con un cubo lleno de arena de la orilla.

-¡Dani!-gritó un niño pequeño acercándose a nosotros.


-Hola Jake, ¿qué pasa?

-Dice mamá que ya nos vamos a casa.-dijo el pequeño entrecortadamente por la carrera que había pegado.

-Vale, venga, vamos.-dijo Daniel levantándose.-Adiós Anna, adiós Sam, ya nos veremos.-dijo con una sonrisa mientras se alejaba con su hermano.

Ayudé a Anna a terminar su castillo y después volvimos a las toallas con Cat y Will.

-¿Quién era?-preguntó curiosa.

-Nadie, un chico que ayudaba a Anna a hacer un castillo de arena.

-¿Era guapo? No le he conseguido ver la cara.

-Era normal, ni muy guapo ni muy feo.-le dije.

Una hora más tarde ya estaba dejando a los niños en su casa junto a sus padres. Volví a casa y me senté en el sofá a ver la tele. Pensé en el chico de la playa, ahora que lo pensaba, su cara me era conocida, pero no sabía de qué. Seguro que conocía a alguien que se parecía, pero no conseguí averiguar quien.

martes, 6 de agosto de 2013

INTERCAMBIO DE PALABRAS

¡Hola! Aquí está con un poco de retraso el Intercambio de palabras de Amanda is Still Breathing, a mí, me toco la suerte de ir con Amanda Mellark que es un encanto, aquí está su relato:


Me tiro del pelo, llena de rabia, hasta que las lágrimas acuden a mis ojos, aunque no por el dolor. Cierro los ojos, en un intento de calmarme, pero no lo consigo. Cuando mis párpados se tocan, puedo ver perfectamente como Savanna quita la hoja de mis manos. Estaba demasiado distraída y tardé en darme cuenta. Para entonces, ya toda la clase había visto su nombre escrito unas 200 veces en una hoja de libreta. Su nombre. El de él. El único chico del que me había enamorado de verdad. Por eso, de todas las burlas, las que más me dolieron fueron las suyas. Abro los ojos, pero aun así las imágenes no se detienen. Él acercándose a mí con paso decidido, riéndose con sus amigos y Savanna. La sonrisa que innumerables veces me había quitado el aliento ya no era la misma; ahora, era burlona. Y aterradora. Me tapo los oídos, porque sé lo que va a decir ahora. Pero aun así lo escucho, como si me lo estuviera susurrando al oído otra vez «¿nuestro patito feo se ha enamorado?». Y su lengüetazo en mi oreja, mientras me tocaba los pechos y toda la clase se reía. Las lágrimas ahora son incontrolables. Podría haberle dado una bofetada, podría haberle insultado, podría… podría haber hecho cualquier cosa que no fuese llorar descontroladamente, lo que produjo las risas incesantes de la clase. O, cuando entró en clase y me preguntó si estaba bien, decirle al profesor que sí. Pero lo había hecho. Nunca me había sentido peor. Ni cuando Cristal me había abandonado en la fiesta, dejándome sola. Ni cuando todo el equipo de fútbol me había tirado un cubo de agua en uno de los bailes de las animadoras. Ni cuando me encerraron en la ducha del instituto y me encontró el bedel, cuatro horas más tarde. Nunca me había sentido como ahora. Me levanto la manga y puedo ver las cicatrices: la de la fiesta, la del baile y la de la ducha. Y muchas más. Y todas esas falsas promesas que a mí misma me hacía. “Este será el último”. Pero nunca era el último. Hasta ahora. Ahora sí será el definitivo. Para siempre.

*    *    *

  Yo soy Amanda Mellark, del blog El mundo de Amanda. Es un blog literario, por lo tanto, se da a entender que los libros son mi mundo. En el encontraréis mayoritariamente reseñas literarias, en las que podréis leer mi opinión sobre los libros que voy leyendo. Espero que os paséis y me deis vuestra opinión ^^. Gracias a todos los que habéis leído mi relato y a Amanda is Still, por esta iniciativa en la que deseo volver a participar.

domingo, 4 de agosto de 2013

VIDAS PARALELAS - CAPÍTULO 4

3 años después...


-¿Ya llegas?

-Que sí, en nada estoy allí.-le dije a Cat poniéndome los pantalones.

-¡Pues rápido, que va a empezar la película!

-Vale, vale, nos vemos ahora.-le colgué mientras cogía el bolso con la cartera y echaba a correr hacía la parada del bus para ir al cine.

15 minutos más tarde llegué al cine donde una Cat enfadada me esperaba.

-¿No decías que ya llegabas? ¡Han pasado quince minutos!

-Lo siento había mucho tráfico.

-Ya claro, he llamado a tu madre, me ha dicho que acababas de salir...-dijo ella, yo puse cara de no haber roto un plato en mi vida.-Sam, tienes quince años y hemos sido amiga doce, no sigas pensando que puedes engañarme...

-¿Lo siento? Si te decía que no había salido te enfadarías más conmigo... Y sabes que siempre llego tarde a todos lados...

-Da igual que te disculpes, la película ya ha empezado...

-¿Qué?-pregunté sorprendida.

-Sí, ya ha empezado y la siguiente sesión es muy tarde y mañana hay clase.
-Mierda, lo siento Cat.

-No pasa nada, aún podemos entrar y ver otra película.-dijo sonriendo.

-Entonces... ¿Me perdonas?

-Claro que sí, tonta, venga vamos.-dijo echando a andar hacia la taquilla.

-¿Cuál vemos?-preguntó.

-Me han dicho que esa es tipo CSI y eso de resolver un caso, puede estar bien, es que las otras no me llaman nada, pero esta parece que está bien.-le dije señalando el cartel de una película.

-No sé cuál es, pero me fio de ti.

Compramos las entradas y entramos dentro del cine.

-¿Compramos palomitas?

-Vale.

Fuimos al mostrador y le pedimos a la chica palomitas y una Coca Cola para las dos. Después fuimos a la sal y entramos. La sala estaba prácticamente vacía a excepción de algunas parejas.

-Qué raro, la acaban de estrenar y está vacío...

-Es verdad, no sé a lo mejor no es muy buena...

Nos callamos cuando al fin acabaron los anuncios y empezó la película, a los cinco minutos Cat me dijo:
-Sam, creo que estamos en una peli de miedo y no a lo CSI como tu decías.

-Sí me he dado cuenta, pero no puede ser tan malo, ¿no?

A la media hora Cat y yo salíamos de la sala, traumatizadas y casi sin voz de chillar del miedo.

-Voy a tirar todas mis muñecas al llegar a casa.

-Yo también, esa muñeca era acojonante, enserio.

-Vámonos, por una vez me da igual dejar una película a medias.

-A mí también.

Salimos fuera del cine donde aún era de día.

-Podemos ir a mi casa y ver una película como toca.

-Vale, pero nada de películas de terror, no voy a dormir en dos semanas.

La casa de Cat estaba a unos diez minutos andando, así que fuimos tranquilamente y sin prisa.

-¿Qué película veremos?-le pregunté.

-No sé, le cogemos una a mi hermano y ya.

-Tu hermano y su obsesión con el cine.

-Pues va enserio, va a entrar en la carrera de no sé qué cinematográfico para ser director o algo así...

-Que guay, yo aún no sé ni lo que haré, y ya solo nos quedan tres años para entrar en la universidad...

-Bueno, tres y pico, que acabamos de empezar tercero de secundaria.

Llegamos a casa de Cat y entramos, llamó a Tyler para que nos dejara una película. Después de varios minutos de elegir, nos decidimos por una comedia.

-No ha sido de las mejores películas, pero para pasar el rato es entretenida.-dije cuando la película acabó.-Tengo que irme ya.

-No, no, no, tienes que contarme que te traes con Dave. Yo creo que pegáis, ya sabes los dos castaños, ojos marrones, sencillos. Haríais muy buena pareja. Y además os conocéis desde pequeños, sería muy romántico.-dijo con cara de soñadora empezando a divagar.

-Dave es mi amigo y ya está, no hay ¡nada! ¡completamente nada!

-¿Y ese abrazo fuera del instituto? Porque os pillé y no lo niegues.-yo resoplé irritada.

-Dentro de poco es el cumpleaños de su NOVIA, porque tiene NOVIA ¿vale, Cat? Y como tú has dicho nos conocemos desde pequeños y por eso me pidió que regalo le podría hacer, yo le dije un par de cosas y me abrazó en agradecimiento, ¡nada más!

-Oh.-dijo ella.-Que tiene novia... ¡Podrías habérmelo dicho antes de que montara todo esto!

-¡No me has dado tiempo!-ella soltó una risa nerviosa, que al final acabó en carcajadas de parte de las dos.

-No haber tenido novio en 15 años es un poco deprimente...

-Prefiero no haberlo tenido a ser como esas zorras que se van con el primero que pasa.

-También es verdad, ya llegará.

-Y sino, que les den a los tíos, ya nos las apañaremos solteras.

Las dos estallamos en carcajadas y seguimos hablando hasta que mi madre me llamó diciéndome que volviera ya a casa.

-Ahora sí, tengo que irme, mi madre me matará.

-Vale, ¡nos vemos mañana!