-¿Ya estás lista?-me preguntó mi madre-Nos vamos en unos minutos.
-Vale, ahora voy.
Terminé de arreglarme el pelo y fui junto a mis padres. Nos metimos en el coche y fuimos hacia la iglesia donde se celebraba la boda.
-¡Sam!-gritó Cat al verme salir del coche. Vino hacia mí corriendo.
-Vas a matarte si corres con esos tacones.-le dije mientras la miraba.-Estás preciosa.
-Tú también, me encanta el vestido.
-Lo elegiste tú...
-¡Por eso!-rio.
Negué con la cabeza riéndome y miré a la gente que estaba esperando fuera. Entre ellos vi a Ashley, que estaba hablando con otra chica, seguramente sobre lo que le costó su vestido y zapatos...
Sentí que alguien me miraba y busqué quien eera hasta que encontré esos ojos marrones mirándome. Daniel me dedicó una tímida sonrisa pero yo en vez de devolvérsela me giré y le di la espalda.
-¡Ya podemos entrar!-gritó alguien entre la gente, que empiezó a entrar en la iglesia. Me giro para buscar a Cat y la encontré besándose y riendo con Matt. Resoplé y entré sola en la iglesia.
Me senté en un banco, junto a mis padres y unos minutos más tarde llegaron Cat y Matt.
La ceremonia fue bastante breve, porque no querían que se alargase mucho. Cuando acabó, nos repartieron a todos arroz y pétalos y se lo lanzamos cuando salimos.
Volvimos a meternos en el coche para irnos al restaurante donde se haría la cena. Era un sitio precioso, todo bien decorado.
Un hombre mayor nos guio a todos los invitados a una terraza donde empezaron a repartir copas con vino blanco. Cat estaba a mi lado.
-¿Has visto a la rubia? Con ese vestido parece que se le van a salir los pechos por delante.
-Lo sé.-me reí. –Y encima el vestido le va súper apretado no sé cómo puede llevarlo...-me volví a reír y miré a Cat que miraba detrás de mí con una sonrisa temerosa-¿Qué?
Me giré y vi a Daniel mirándome con una ceja levantada.
-¿De quién hablabais?
-¿No te han dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?
-No, nunca me lo han dicho.-sonrió.
-Pues ya te lo digo yo. Es de mala educación hacerlo.
En vez de responderme él soltó una carcajada, dio media vuelta y se fue. Yo me quedé confundida al igual que Cat.
-Que chaval más raro...-dijo ella.
Después de estar en esa terraza una media hora el hombre que nos llevó allí nos guio hacia un jardín donde íbamos a cenar.
-Vamos a mirar en que mesa nos ha tocado.
Cat y yo nos acercamos a unas tarjetas que estaban en una mesa donde ponía los nombres de las personas que estarían en cada mesa. Buscamos nuestros nombres.
-¡Aquí!-dijo ella.-Catherine Bernard, Matt Worm, Samantha Worm y oh,no...
-¿Qué?-pregunté, mirando la lista. Daniel y Ashley también estaban en ella.
-¿Vamos a tener que cenar con esa rubia?-se quejó ella.
-Sí...
Fuimos a sentarnos a nuestra mesa. Y enseguida trajeron la cena. Al principio fue todo un poco incómodo ya que Ashley no paraba de contar que marcas de zapatos eran fiables y cuáles no.
-Dudo que llegue a tener algunos zapatos de esas marcas alguna vez.-la interrumpí harta de su aguda voz.
-Ay chica, pues deberías, aunque no sé si te sentarían bien...-dijo con voz irritante.
-Me pregunto si a ella le sentaría bien mi puño en su cara.-le susurré a Cat que se puso a reír.
-Yo creo que sí...
Mientras cenamos la temperatura bajó unos grados.
-¿Quieres mi chaqueta, Cat?-le preguntó Matt quitándose la americana y poniéndosela sobre los hombros.
-¿Tú quieres la mía?-le preguntó Daniel a Ashley.
-Por favor, ¡no combina con mi vestido! Prefiero pasar frío a ir mal conjuntada.-dijo, yo rodé los ojos. Lo que daría yo por tener una pareja que me ofreciese su chaqueta. Me moría de frío.
Acabamos de cenar y nos dirigimos a una sala donde había una pista de baile y una mujer poniendo música.
-¡Vamos a bailar!-dijo Cat, animada.
Bailamos durante una o dos horas parando solo para beber algo. Al final pusieron baladas para que las parejas bailaran juntas. Y como me temía, yo estaba sola.
-Ve a bailar con Matt, te está esperando.-le dije poniéndole las manos en los hombros.-No te preocupes por mí. Voy a salir fuera a tomar el aire, tu relájate.
-Vale...-dijo insegura y se fue con Matt.
Yo fui hacia la puerta que daba a una terraza. Me giré y miré la sala, toda llena de parejas, felices, bailando juntas. Y yo sola.
Salí fuera y me apoyé en la barandilla, mirando las vistas.
-Eh, Sam ¿qué haces aquí?-me giré al escuchar la voz de mi padre.
-He salido a tomar el aire, allí hay demasiada gente ¿y mamá?
-Ha ido al baño, se ha bebido dos copas y ya no podía más.-rio.
-Que poco aguante...-sonreí.
-Pues sí-se puso a mi lado y me paso la mano por los hombros.-Estás helada ¿Por qué no entras?
-Estoy bien, no tengo frío.
-Ya verás cómo mañana estás resfriada.
-Que no...
-Voy a buscar algo para beber, ahora vuelvo.
-Vale-le dije mientras se alejaba.
Unos minutos después sentí como alguien se acercaba y me ponía su chaqueta sobre mis hombros.
-Papá, te he dicho que no tengo...-paré de hablar al ver a Daniel a mi lado-...frío.
-Siento decepcionarte, pero no soy tu padre...
-No servirías como Darth Vader...-me burlé.-¿Qué haces aquí, igualmente?
-He salido y te he visto y como buen ciudadano te he dado mi chaqueta para que no tengas frío.
-¿Y dónde está tu novia?-pregunté sin interés.
-Mi tío le ha tirado sin querer su copa de vino encima y se está limpiando el vestido.-yo no pude evitar reírme.
-Debe estar histérica, pagaría por verla.-dije sin darme cuenta de lo que en realidad decía.-Ups
Él se rio y después se puso serio.
-Sam, siento lo que paso con nosotros.
-¿Nosotros? No había ningún nosotros y si lo había desapareció cuando te fuiste sin ni siquiera avisarme.
-Aún me arrepiento de eso, no sé porque estúpida razón lo hice...
-Ya bueno, pues antes de arrepentirte piensa bien en lo que vas a hacer.
Y sin dejar que dijera nada, le di la chaqueta y entré de nuevo.