sábado, 2 de marzo de 2013

Excusas, excusas, everywhere

¡Hola! Os aviso de que mañana no habrá capítulo, lo siento mucho, y bueno la cuestión es que no tengo imaginación me ha dejado, nuestra relación no iba a más y no sé de que hacer el próximo capítulo, está empezado, pero no acabado, y para publicarlo como está, está muy corto, así que prefiero esperar a la semana que viene y que quede bien a subirlo mañana y sea demasiado corto y no me guste.

Enserio, odio las entradas cortas, es como si faltara algo, pero no tengo nada que decir, así que nada, nos vemos el domingo que viene, y espero que no me odiéis tanto como yo me odiaría. Besos ^^

domingo, 24 de febrero de 2013

CAPÍTULO 46


Leire

-No podemos seguir juntos.-le dije.
-¿Qué?-me respondió.
-Lo que has oído, no puede ser, yo te quiero, pero como amigo...-dije, esa frase me hacía parecer la típica zorra de las películas.
-¡No puedes dejarme! ¡Yo te quiero!-gritó él.
-Lo sé, pero yo a ti no.-esto era bastante duro. Todo empezó esa misma mañana, cuando me desperté.

Ésa mismo día por la mañana.

Me desperté, por unos golpes en la puerta de mi habitación, miré el reloj de mi mesita de noche: 5:30 a.m. ¿Quién llama a la puerta a esas horas? Una cabecita con el pelo moreno y ojitos azules se asomó por mi puerta.
-Hola, Leire...-dijo.
-Nico... ¿qué haces despierto a éstas horas?-pregunté.
-Es que tuve una pesadilla.-dijo mi hermano pequeño acercándose a mi cama.
-Eh... No llores.-dije al ver sus ojos rojos. Le hice un hueco en la cama y di palmadas en el colchón para que se tumbase a mi lado.-Anda, ven aquí, y cuéntame que ha pasado.-mi hermano se tumbó a mi lado y me abrazó fuerte.
-He soñado que tú, Iván y mamá, me dejabais sólo en un bosque, y era de noche. Tenía miedo, y os gritaba para que volvierais pero no volvisteis...-dijo él, yo lo abracé.
-No te preocupes, que eso no va a pasar, si te dejase en un bosque ¿quién me diría lo que ha aprendido en sus clases de inglés?-le dije alborotándole el pelo. El soltó una risita.
-¿Puedo dormir contigo? Es que Iván ronca mucho y no me quiere con él.-dijo sacándome una sonrisa.
-Claro que sí, pequeño, vamos duérmete.-le dije.
Unas horas después, me desperté porque estaban golpeando la puerta, y la cabeza de Iván se asomó por la puerta.
-¿Tú también quieres dormir conmigo?-le pregunté intentando no despertar a Nico. Me levanté de la cama y me puse delante de la puerta para poder hablar con mi hermano.
-No, gracias, pero sé de alguien que está en el salón que sí que le gustaría dormir contigo, y más si vas así vestida.-dijo mirándome de arriba abajo, yo hice lo mismo y  vi que iba en ropa interior, ya que por la noche estaba tan cansada que ni me puse el pijama.
-Ahora me visto,  ¿quién está en el salón?-pregunté mientras abría el armario y sacaba unos vaqueros, que al oír el nombre de la persona que me esperaba se me cayeron al suelo.
-Tu novio.
-¿Dylan? ¿Qué hace aquí?
-Veo que no te lo esperabas... No sé dice que viene a verte, así que he venido a despertarte.
-Vale, ahora salgo.
-Ah, y por cierto, el chico es un poco sosillo ¿no? Le he contado unos chistes y no ha cogido ni uno. Y te aseguro que hasta la tía Rita que está sorda lo hubiese pillado antes que él.-dijo saliendo de la habitación. Yo me vestí y salí al salón, y efectivamente ahí sentado estaba Dylan, “mi novio”.
-Hola-dijo él levantándose con una sonrisa y besándome cariñosamente la mejilla.
-Hola-dijo con una sonrisa forzada.- ¿Qué haces aquí?
-Te echaba de menos.-dijo él, me dolía no poder decirle e que yo a él también, pero es que no sentía nada por él, sólo amistad.
-Yo a ti también.-dije abrazándole. Hipócrita, pensé.
-También he venido para pedirte si quieres venir a cenar a mi casa ésta noche.-dijo él. Eso a mí no me gustó mucho, recordando cómo fue la vez que fui a cenar allí... Conseguí que  toda la familia se pelease.
-Eh... ¿Hoy? Creo que no puedo, es que he quedado con mis amigas y llevamos planeándolo desde hace un mes...-mentí descaradamente. Mi hermano que estaba sentado en el sillón haciendo ver que miraba el fútbol en la televisión, hizo el intento de reprimir una risa, Dylan lo miró confundido.
-Oh, nada, nada, he recordado un momento gracioso.-dijo mi hermano, pero estaba segura que no era eso.
-Bueno, pues nada, ya vendrás otro día.-dijo Dylan sin quitar su sonrisa de “no pasa nada” de su cara.
-Lo siento, de verdad...-nunca pensé que mentir fuera tan fácil.
-No pasa nada.-dijo besándome la mejilla tiernamente.-Tengo que irme, ya hablaremos ¿vale?
-Vale, dije mientras lo acompañaba hasta la puerta
-Te quiero-dijo él despidiéndose, en ese momento no supe que hacer, no podía quedarme en silencio, el chico se sentiría bastante mal... Así que por mentir una vez más no pasaría nada, bueno que me podía sentir peor aún de lo que ya me sentía conmigo misma.
-Yo también.-dije, a Dylan se lo posó una sonrisa en la cara, se dio media vuelta y se fue caminando.
Entré en casa y cuando pasaba por el salón mi hermano me dijo:
-Así que... ¿una cena con tus amigas, eh?
-Iván, ya te conté lo que había pasado la vez que fui a cenar a su casa, un poco más y se tiran las cosas por la cabeza. Sólo, no me apetece ir...
-Vale, vale, yo no digo nada...-dijo él. Yo entré en mi habitación y me senté al lado de Nico.
-Aprovecha que sólo tienes 10 años, y no tienes que preocuparte por nada más que por quien la lleva en el escondite o en quien lleva el balón para jugar a fútbol. Cuando tengas mi edad espero que no te vaya como a mí...-dije.
Minutos después, Nico se despertó y le dije que se fuera a su habitación a vestirse. Iván llamó a la puerta de mi habitación y entró.
-¿Vas a desayunar?-preguntó.
-No...
-Vale.-dijo cerrando la puerta. No pasaron 3 minutos cuando volvió a entrar.
-¿Seguro?
-Que sí...-dije. Al igual que antes a los 2 minutos de abrió la puerta otra vez.
-¿Harás algo para comer?-preguntó.
-¡Prepáratelo tú!-dije ya cansada de que entrara una y otra vez.
-Vale, vale...-dijo cerrando la puerta. Y como si el mundo me odiara, a los 2 minutos la puerta se abrió otra vez.
-¿Qué quieres ahora?-grité ya fuera de mis casillas.
-Eh... Nada.-dijo Álex que se asomaba en la puerta.
-¿Qué haces aquí?-pregunté, ¿los hermanos Dupond se habían puesto de acuerdo para visitarme los dos o qué?
-Venía a verte, sentí que la conversación de anoche se quedó pendiente.-dijo él.- ¿Puedo pasar?
-Sí, claro, pasa.-dije, él entró y se sentó a mi lado en la cama.- Bien... ¿de qué quieres hablar?
-De lo de anoche, siento que te pasara eso, no debí haberte dejado tirada.-dijo con la cabeza agachada, arrepentido. Mis ojos no creían lo que veían, ¿Álex Dupond arrepentido de algo?
-No pasa nada, estoy bien y eso es lo que importa...-le resté importancia al tema.
-No, joder, eso no es lo que importa, sí, lo sé, estás bien, pero y sí no lo estuvieras, y si ese loco te llegaba a robar o violar o yo que sé que atrocidades...
-¿Atrocidades? Señor Dupond, usa usted un lenguaje muy correcto.-dije sonriéndole.
-Esto es serio, Leire.-dijo él.
-¡Ya sé que es serio, joder! Pero ya está ¿vale? Sí, lo sé y tú también lo sabes, fuiste un capullo imbécil anoche, pero ya está, el pasado, pasado está.  Tú tenías tus motivos para no venir a buscarme, y como tú dijiste, tú tienes una vida, y no voy a meterme en ella.-le dije.
-Vale...-dijo anonadado por todo lo que le había dicho.
-¿Has acabado? ¿Es todo lo que tenías que decirme?-pregunté.
-¿Ya quieres que me vaya?-preguntó con una sonrisa burlona y levantándose de la cama y paseándose por mi habitación.
-No es eso, es que tengo que hacer cosas.-me inventé.
-¿Cosas? ¿Qué cosas?
-Sólo, “cosas”.-dije yo, levantándome y poniéndome a su lado mientras miraba un cuadro que había en mi habitación. El árbol de la vida, de Klimt.



-No sabía que te gustaba el arte, enana.-dijo mirándome.
-Hay muchas cosas que no sabes de mí...-dije yo.
-¿Haciéndose la misteriosa señorita Cabret?-preguntó divertido.
-Puede...-dije dando media vuelta, pero antes de que avanzara un paso, Álex me giró hacia él y se pegó mucho a mí.
-En mi casa tengo unos cuadros que creo que te gustarán, hay uno que creo que te va a gustar.
-¿Cuál es?-pregunté curiosa.
-Tendrás que venir para averiguarlo.-dijo él, y sin pensar mucho acepté su oferta.
-Vale, esta noche en mi casa te los enseño, ¿tienes quién te lleve?-preguntó. Al ver que negué con la cabeza, una sonrisa le salió en la cara.-Cómo suponía, te pasaré a buscar, sobre las siete y media, más o menos.
-Vale-dije sonriéndole.
-Adiós, enana, tengo que irme.-dijo besándome la frente y saliendo por la puerta de mi habitación.
Me pasé toda la tarde en mi casa con mis hermanos, ya que mi madre, se había ido otra vez, no sé porque no dejaba su trabajo de una vez, apenas nos veía una vez al mes...
A las siete de la tarde me fui a duchar para cuando viniese Álex a recogerme. No sabía porque estaba tan nerviosa por cuando llegara él, ni que no lo hubiese visto antes ni nada parecido...
Faltaban cinco minutos para las siete y media, me había puesto algo simple, unos vaqueros cortos con una camisa rosa pálido y mis converse. Justo a las siete oí el motor de la moto de Álex. Me despedí de mis hermanos, y salí fuera. Allí estaba él en su moto.
-Hola, enana.-dijo con una sonrisa.
-Estúpido...-dije, él se rio y me tendió un casco para que me lo pusiera. Subí detrás de él en la moto y nos encaminamos hacia su casa.
Cuando llegamos a su casa,  aparcó la moto, y el mayordomo nos abrió la puerta, y en vez de ir a su habitación pasamos el salón y fuimos a una sala al fondo de un pasillo. Cuando abrió la puerta y encendió las luces me quedé boquiabierta. Era una habitación enorme, con las paredes llenas de cuadros de pintores conocidos, obviamente eran copias, creo...
-Bienvenida a mi sitio preferido de la casa.-dijo él tumbándose en un sofá que había allí.
-No sabía que te gustaba el arte. Ni los libros.-dije cuando vi una estantería repleta de libros.
-Hay muchas cosas que no sabes de mí, enana...-dijo citando las palabras que le había dicho esa misma mañana. Yo solo solté una leve carcajada.
-Y cuál es el cuadro que querías enseñarme?-pregunté curiosa.
-Ah, sí, no me acordaba, ven por aquí.-dijo él levantándose, yo le seguí.-Aquí.-dijo, yo miré donde él señalaba y me quede estupefacta.
-Es... es...-fui incapaz de decir algo coherente.
-El beso de Gustav Klimt. Cuando vi que tenías una obra de Klimt en tu habitación, pensé que te gustaría esta. Sólo es una copia pero algo es algo.



-Me encanta, de pequeña fui a una galería de arte y lo tenían expuesto ahí, en ese momento me enamoré de este cuadro. Aunque nunca lo entendí muy bien, el hombre parece posesivo, y no quiere dejar ir a la mujer. ¿Tú qué opinas?
-A mí me parece como si el hombre viera a la mujer como la cosa más frágil del mundo, y la abrazara para protegerla.-dijo él.
-Estás hecho todo un romántico-dije yo, él me sonrió.-Pero ahora que lo dices, puede que sí, que tengas razón.
-Bueno, ya decidirás que significa cuando lo tengas en tu casa.-dijo él con la mirada fija en el cuadro.
-¿Qué?-pregunté sin entender.
-Puedes quedártelo, yo tengo muchos más cuadros aquí que admirar, y a ti te gusta más que a mí.
-No puedo aceptarlo, enserio, es demasiado...
-No digas tonterías... Cuando pueda te lo traeré a tu casa y lo colgamos donde quieras.
-¡Gracias, gracias, gracias!-dije saltando de alegría y abrazándolo.
-Así que una cena con tus amigas ¿no?-dijo una voz, yo me separé de Álex y miré la puerta que se había abierto, y ahí estaba Dylan.
-Sí, bueno, Amanda estaba ocupada y Amelia también así que lo hemos anulado...
-¿Pero no era que lo planeabais desde hace un mes?-dijo con una siniestra mirada, acercándose donde estábamos. Álex se apartó y miraba alternativamente de Dylan a mí y de mí a Dylan.
-Sí, pero lo que tenían que hacer era más importante que una cena...-dije un poco insegura.
-¿Enserio? Porque cuando me he encontrado a Amelia en la calle no parecía saber nada de una cena, y apuesto a que Amanda tampoco...-dijo él mirándome mal y acercándose a mí, yo retrocedí.-Sólo tenías que decirme que no querías venir a mi casa y ya está, pero veo que eso tampoco era porque estás aquí con mi hermano, haciendo vete a saber que...-dijo con ojos tristes, y un poco llorosos. El chico era igual o más bipolar que su hermano.
-No hemos hecho nada, él sólo quería enseñarme unos cuadros, y además no tengo que darte explicaciones de nada.-dije enfadada.
-¿Puedes dejarnos solos Álex?-preguntó Dylan.
-Claro, esperaré fuera.-dijo un poco desconfiado, pero al final saliendo.
-Dylan tenemos que hablar. No puedes comportarte así, cuando entraste estabas furioso y ahora estás a punto de llorar.
-Lo sé, lo siento no quiero perderte...-dijo él. Y entonces decidí que no podía seguir mintiéndole.
-Hablando de eso, tengo que decirte algo...-dije.
-¿Qué pasa?-preguntó él.
-No podemos seguir juntos.-le dije.
-¿Qué?-me respondió.
-Lo que has oído, no puede ser, me gustas como amigo y nada más-dije, esa frase me hacía parecer la típica zorra de las películas.
-¡No puedes dejarme! ¡Yo te quiero!-gritó él.
-Lo sé, pero yo a ti no.-esto era bastante duro. Él se quedó callado unos segundos y de repente, explotó.
-¡Eres una puta zorra!-gritó él con la cara roja de la ira.
-Dylan, no dig-
-¡Cállate estúpida! ¡Sólo me has utilizado!-gritó fuera de sí.
-Yo no te he utilizado para nada...-dije en un susurro, me estaba asustando de verdad.
-¡Te he dicho que te calles!-dijo, y entonces solo sentí mi mejilla roja. Dylan me acababa de abofetear. Yo grité.
Álex abrió la puerta rápidamente. Vino corriendo donde estábamos los dos, miró a Dylan y después a mí, y cuando vio la marca roja en mi mejilla, sus ojos se oscurecieron.
-¿Tú le has hecho eso a Leire?-le preguntó a Dylan, que al ver a su hermano retrocedió unos pasos.
-Yo... Yo...-dijo él.
-Dilo.
-Sí, le he pegado yo, no hay nadie más aquí ¿no?-dijo Dylan con tono burlón.-Se lo merecía, me ha dejado.-dijo él, y Álex le dio con el puño cerrado en el estómago.-¿Pero qué haces?
-¿Te parece normal pegarle a una chica? Da igual si te ha dejado, tío, supéralo. Y por mucho que te duela nada te da derecho a pegarle, si te deja es por alguna razón. Pídele perdón.
-No.-dijo Dylan vacilando.
-Pídele perdón, he dicho.-dijo Álex cogiendo del cuello de la camisa a su propio hermano, yo no podía articular palabra estaba parada allí en medio sin poder moverme, noté como lágrimas de miedo y pánico caían por mis mejillas.-Me da igual si eres mi hermano, te quiero mucho y todo eso, pero a una chica ni se la toca si no es para demostrarle que la quieres ¿vale? Así que pídele perdón.
-Lo siento...-dijo Dylan rindiéndose. Álex lo soltó y Dylan se fue corriendo de la habitación como un perro asustado.
-¿Estás bien?-preguntó Álex acercándose a mí preocupado.
-Sí, no pasa nada...-dije yo, él pasó su mano por mi mejilla secándome las lágrimas de mis mejillas.
-No sé cómo se le ocurre pegarle a una chica a ese imbécil que tengo como hermano.
-Bueno, lo he dejado... Supongo que eso lo ha enfurecido...-dije yo.-Es que no podía segur con él porqué.-Álex me tapó los labios con un dedo haciendo que me callara antes de acabar la frase.
-Shh, no me importa porqué, tienes tus razones.-dijo él.-¿Te llevo a tu casa?-preguntó.
-Por favor...-le respondí.
-Vale, venga, vamos.-dijo abriendo la puerta para mí. Nos subimos a su moto y me llevó a casa, cuando llegamos, me bajé de la moto, me quité el casco, y lo miré.
-Algún día te detendrán por no llevar casco...-le dije.
-No creo...-dijo con una sonrisa.-siento lo de hoy, se suponía que venías a mi casa a ver unos cuadros, pero ha acabado diferente...-dijo él.
-No pasa nada, si no contamos la última parte, me lo he pasado genial.-dije sonriéndole.
-En unos días te traeré el cuadro aquí  ¿vale?
-Sí, y gracias otra vez.
-No hay de que, y ahora si me permites, tengo que irme. Mañana nos vemos.-dijo él.
-Vale, intenta no pensar mucho en mí.-dije sonriendo.
-Tarea difícil, enana.-me tocó la punta de la nariz con un dedo, arrancó la moto y se fue.

Yo entré en casa, y pensé en todo lo que había pasado ese día si omitíamos la parte de la discusión con Dylan, podía calificarse como un día normal, hasta bueno.

viernes, 22 de febrero de 2013

Reseña: Silence

¡Hola, holita! Modo Ned Flanders: ON Hace, ¿cuánto? ¿dos siglos y medio, qué os prometí esta reseña? Bueno, tampoco fue tanto, han sido unos 2 o 3 meses... La cuestión es que, cuando hice la reseña de Crescendo, enseguida me empecé Silence, pero cuando llevaba un capítulo o así, pensé, vamos a leer unas reseñas para saber que opina la gente de éste libro, y os digo una cosa, nunca, y digo NUNCA hagáis eso si ya tenéis el libro, si es antes de comprarlo bien, pero si ya lo tenéis, ni se os ocurra he pasado de Ned Flanders a madre mandona   Bueno, todo esto es porque las reseñas que me leí, criticaban el libro, mucho, y a medida que las iba leyendo, las ganas de leerme el libro desaparecieron, así que lo dejé apartado. Hasta que decidí que no podía aplazar más el leerme el libro, así que me lo empecé de nuevo, y me enganché, y no paré de leer hasta terminármelo.

Bueno, no os explico más mi vida y vamos allá:


DATOS DEL LIBRO:

Título: Silence
Autora: Becca Fitzpatrick
Encuadernación: Tapa blanda
Editoral: EDICIONES B, S.A.
Lengua: ESPAÑOL
ISBN: 9788466649773
Nº de páginas: 416 págs.
Saga: Hush Hush (3/4)

SINOPSIS:

La confusión se ha disipado y ya no hay nada que perturbe la relación entre Patch y Nora. Han superado los secretos que se escondían en el oscuro pasado de Patch..., han atravesado mundos irreconciliables..., se han enfrentado a pruebas sobrecogedoras de traición, lealtad y confianza..., y todo ello por un amor que trasciende los límites entre el cielo y la tierra. Armados con la fe absoluta que tienen el uno en el otro, Patch y Nora se enfrentan ahora a un villano que pretende acabar de una vez y para siempre con cuanto han luchado por conseguir, incluido su amor.


OPINIÓN PERSONAL:

Bueeeeeeeeno... El libro se me hizo, muy, muuuy, MUUUUY lento, en el principio, no le encontraba nada de acción, y no me llamaba mucho. Ya que Nora aparece en un cementerios y no recuerda nada, y si pensamos un poco sé que para algunos es difícil pues podemos intuir que si Nora no recuerda nada, no recuerda a Patch, nuestro querido amor plátonico, en conclusión, se hace muuuucho más lento, no hay nadie que  te saque sonrisas sin sentido y que tenga un sentido del humor tan peculiar como Patch.  A medida que vas leyendo, aparece Jev, el "nuevo" personaje, cuando aparece, va habiendo más acción, y más misterio que hace que quieras leer más, y a partir de ahí, te engancha. cuando Patch "aparece de nuevo" podemos ver que está más sobreprotector con Nora, y se muestra, mucho más cariñoso, haciendo que el personaje sea aún mejor. Hay frases que dice Patch en el libro, que te dan ganas de achucharlo y no soltarlo nunca, como:
"-Te amo.-Su voz era sincera, cariñosa-Me haces recordar quien solía ser. Me haces querer ser ese hombre otra vez. Ahora mismo, sosteniéndote, siento como si tuviéramos una oportunidad de superar todos los obstáculos y haciéndolo juntos. Soy tuyo, si tu me aceptas."

O también esta:

"-¿Qué tengo que hacer para convencerte de que estoy utilizando a Dabria por un motivo, un único motivo: destruir a Hank, parte por parte si es necesario, y hacerle pagar por todo lo que ha hecho para lastimar a la chica que amo?

Con sólo esto logró enamorarme.

CONCLUSIÓN:

Mi conclusión acerca de Silence es que si piensas leértelo, mantén la mente abierta, y que si empiezas a leértelo no estés pensando "que libro más aburrido" "no puedo más" porque entonces te aseguro que no te lo acabarás, a no ser que hagas un esfuerzo sobrehumano... Si te ves con ganas de leértelo porque Crecendo, con ese final impactante te causa mucha intriga leetelo, claramente. Pero si con Crescendo has decidido que tienes suficiente, pero que por alguna loca razón piensas en leértelo aunque solo sea por curiosidad, sólo te digo que leetelo rápido, porque sino te cansarás de esperar a que pase algo interesante... 

Pienso que el libro es bastante recomendable, aunque ya os he dicho lo que pienso ahí arriba, así que nada, vosotros decidís que haréis, ahora ya me estoy leyendo Finale, sí, no pude resistir la tentación, y me lo empecé, y como es el último, pues he decidido leérmelo. Así que creo que en unas semanas, o días (esta vez no miento, creo) os traeré la reseña de Finale, y también tengo pendiente la de No sonrías que me enamoro.

¡Adios, adiosito!

Alicia García

domingo, 17 de febrero de 2013

CAPÍTULO 45


Amanda

♫♪ Es el día de la cita, te he traído margaritas, del jardín de mi casero ¡Te quiero! En la plaza de repente, yo te veo entre la gente, me resbalo caigo al suelo ¡Te quiero! ♫♪

Busco a tientas el despertador, para apagarlo. Cuando por fin encuentro el botón, la canción En mi garganta de Sidonie deja de sonar.
Me levanto de la cama sin muchas ganas, y camino hacia el cuarto de baño, pero en el procesa me doy en el dedo meñique con la esquina de mi cómoda. Grito de dolor, y sigo hacia el baño. Me meto en la ducha, y me relajo. Mientras el agua recorre mi cuerpo pienso en que podremos hacer Joel y yo hoy, solo faltan 2 días para que se vaya, el tiempo corre, y no sé cómo voy a superar que se vaya. Un año entero sin él, demasiado...
Salgo de la ducha y me visto, miro por la ventana de mi habitación, y veo a Joel, está en su habitación cogiendo ropa del armario. Que extraño, si dijo que no prepararía las maletas hasta mañana...
Después de desayunar, decidí ir a casa de Joel, para saber que pasaba. Toqué el timbre, y me abrió su padre.
-Hola señor Moore.
-Hola, Amanda-dijo con una sonrisa.
-¿Puedo ver a Joel?-le pregunté.
-Sí, claro, pasa, está en su habitación, sube las escaleras, segunda puerta a la derecha.
-Gracias-dije mientras me dirigía hacia la habitación de Joel.
Entré en la habitación de Joel, y él estaba de espaldas a mí, cogiendo ropa de su armario, le eché un vistazo a su cama y ahí estaba una maleta abierta. Me senté en la cama sin hacer ruido. Cuando Joel se giró hacia la cama y me vio ahí sentada, la ropa que llevaba en las manos se le cayó al suelo.
-Mierda, Amanda, me has acojonado.-dijo poniéndose una mano en el pecho.
-Lo siento.-le respondí reprimiendo la risa, pero sin lograrlo, solté una carcajada.
-Sí, sí, tu ríete...-dijo haciéndose el indignado.
-Ven aquí, tonto-le dije acercándome y besándolo. Cuando nos separamos le pregunté lo que quería saber.- ¿Por qué preparas las maletas ya? Si aún quedan 2 días.
-Eh... Sí, de eso quería hablarte. Ha habido un cambio de planes.-dijo poniéndose serio, la sonrisa de mi cara también se borró.
-¿Qué ha pasado? ¿Qué cambio de planes?-pregunté atemorizada por la respuesta.
-Los jefes de mi padre han contactado con la empresa de California y quieren que se vaya hoy mismo allí, porque necesitan personal cuanto antes.
-¿Me estás diciendo qué te vas hoy mismo?-le dije.
-Sí.-dijo él, serio.
-Pe-pero no puedes irte así, tenemos que acabar la lista de cosas por hacer, y disfrutar de lo que nos queda juntos.
-Yo tampoco quiero irme, pero no puedo hacer nada, ya lo sabes.
-Sinceramente, odio a los jefes de tu padre.
-Yo también.-dijo.
-¿Y a qué hora te vas?-le pregunté.
-A las 16:00 tengo que estar en el aeropuerto, a las 15:30 saldremos de aquí.
-Ahora son las...-miré mi reloj-11:00 de la mañana, tenemos cinco horas y media.
-Vale, ¿qué hacemos para aprovechar el tiempo que nos queda?-preguntó.
-La cuarta cosa de mi lista no da tiempo, el sitio donde teníamos que ir está a dos horas y media de aquí y entre que vamos, volvemos no da tiempo... ¿Tu punto cuatro de la lista?
-Pasar un día entero contigo.-dijo sacándome una sonrisa.
-Vale, ¿quieres ir a algún sitio?-le pregunté.
-¿Tu madre está en tu casa?-preguntó él.
-No, volverá por la noche.-le dije.
-Pues con ver una película contigo allí y pasar lo que nos queda juntos, es suficiente.
 -De acuerdo.-le respondí.
Joel y yo nos despedimos de su padre prometiéndole que a las 15:20 estaríamos en su casa.
Nos fuimos los dos hacia mi casa, y cuando llegamos, nos encontramos a Carlos saliendo de su piso, iba vestido como un... ¿chico? Bueno, nos dijimos un simple Hola y entramos en mi casa.
-¿Qué ha pasado con Carlos?-me preguntó Joel acariciando a India.
-Nada...-intenté evadir el tema.
-Vamos, Amanda, el otro día, entraste llorando, y también me dijiste que no pasaba nada, y no has vuelto a hablar con él. Puedes contármelo.-dijo él-¿Por favor?-dijo con cara esperanzadora.
-Bff... Vale... A ver, tu sabes que Carlos es gay ¿no?-pregunté, él me asintió en respuesta.-Vale, pues en realidad no lo es, el otro día, cuando me fui a hablar con él , me confesó que me había mentido, que estaba enamorado de mí desde que era pequeño, y para acercarse a mí, se había hecho pasar por gay, ya que él sabía que no él a mí no me gustaba, cuando estuvimos en su casa, me besó-dije, Joel se sorprendió y tensó la mandíbula, pero no dijo nada y dejó que prosiguiera-Yo lo aparté, diciéndole que yo te quería a ti, y no a él. Y el otro día me lo volví a encontrar y él me dijo que se iba de aquí, porque no soportaba verme contigo. Y se va a mudar, se va mañana, con su madre a Italia, y no volverá...-dije con un par de lágrimas bajando por mis mejillas.
-Eh... Tranquila-dijo abrazándome de una forma tranquilizadora. Me besó el pelo.
Cuando me calmé, Joel cambió de tema viendo que era un poco incómodo hablar de eso. Nos sentamos en el sofá delante del televisor, y elegimos la película War Horse, que me compré hace unas semanas. Me acurruqué contra Joel, y vimos la película.
Cuando acabó la película, ya eran las dos del mediodía. Nos quedaba una hora y algo para estar juntos.
-¿Comemos?-preguntó Joel.
-Sí, vamos a ver que tengo en la nevera.-le dije yo.
Joel  y yo nos preparamos la comida, unas croquetas congeladas que había y patatas fritas.
-Cada vez que comas croquetas te acordarás de mí.-dijo Joel.
-Pues tu igual, cada vez que comas croquetas te acordarás de mí.-le sonreí.
Acabamos de comer y metimos los platos en el lavavajillas.
-Listo, ya está todo.-dije cerrando la puerta del lavavajillas. Las manos de Joel me rodearon la cintura.
-Te quiero ¿sabes eso no?
-Sí. Yo también te quiero, mucho.-le dije besándole. Nuestros besos subieron de intensidad, y a tientas llegamos a mi habitación, donde hicimos el amor, de una manera tierna y dulce.
Joel y yo estábamos tumbados en mi cama, cuando India se subió con nosotros y se puso en el pecho de Joel. Yo sonreí al verla tumbarse y dormirse.
-Creo que deberías llevártela.-le dije a Joel.
-¿Qué?-dijo él.
-Sí, llévate a India a California, así tendrás un pedacito de mí allí.-le dije sonriendo. EL no me respondió, solo me beso tiernamente.

* * *

5 minutos. Quedaban cinco minutos para que anunciaran el vuelo de Joel por los altavoces del aeropuerto.
-Volveré.-dijo él.
-Lo sé, no puedes estar separado de mí por mucho tiempo.-dije sonriéndole.
-Cuidaré de India.-dijo él.
-Más te vale.-Joel soltó una carcajada.
-Hasta en un momento como este no dejas de lado tu humor. Eres increíble.
-Lo intento-le respondí.
-Atención, los pasajeros del vuelo hacia California se dirijan a la puerta "F" por favor, gracias.-dijeron por los altavoces.
-Bueno, supongo que ya es la hora.-le dije, con los ojos aguosos.
-Sí... Si me necesitas llámame, da igual la diferencia horaria, sólo llámame, valdrá la pena si puedo escuchar tu voz. Cuando pienses en mí, recuerda que cada día falta menos para que vuelva a tu lado ¿vale?
-Eres un cielo.-dije soltando algunas lágrimas.
La hora de la despedida definitiva había llegado, estábamos delante de la puerta F, los pasajeros ya subiendo al avión.
-Intenta no olvidarme ¿vale?-le pedí.
-¿Olvidarte? Nunca. Eres demasiado en mi vida para olvidarte.-dijo besándome.-Tu intenta echarme, aunque sea un poquito de menos ¿de acuerdo?
-Lo intentaré, pero no prometo nada.-le dije, llorando.
-Te amo.
-Yo también te amo.
-No lo olvides.
-Última llamada para los pasajeros del vuelo a California.
-Adiós.-me besó y se dirigió junto a su padre a la entrada del túnel que llevaba al avión.
-Adiós...-susurré ya más para mí misma.
En ese momento, no pude controlar mis lágrimas, y me eché a llorar, la gente me miraba como si estuviese loca, hombre estaba de rodillas en el suelo y llorando, pero en ese momento no me importaba la gente. Sólo me importaba que no volvería ver al amor de mi vida en un año.


jueves, 14 de febrero de 2013

¿Un favor?

¡Hola! Esta es una entrada corta, que aunque no me gusten mucho ¡es necesaria! Como veréis en el título, os quiero pedir un favorcito de nada, es muy simple solo entrad en este blog. Y en la columna de la derecha hay una encuesta de relatos, yo y una amiga hemos escrito uno, así que me gustaría que votárais por Amanda, ¡y me haríais feliz! :)





Es un relato por San Valentín (que es hoy), una carta para nuestro amor secreto. Sí votáis, gracias, y sino os odiaré con toda mi alma pues nada, gracias por leer la entrada.


Hoy es San Valentín, como he dicho antes y espero que las/los que tengan pareja sean muuuuuuy felices hoy, y los que están solteros que disfruten de la vida, que para eso está ¿no? ¡Besos y gracias!

domingo, 10 de febrero de 2013

Disculpa + Reseña ¡Buenos días, princesa!

¡Hola! Lo siento, hoy no habrá capítulo de Tú y yo, juntos... Ya que hoy es el cumpleaños de un familiar y  no tengo tiempo para escribir, el domingo que viene tendréis un capítulo seguro. Para que no me odiéis tanto os traigo la reseña de ¡Buenos días, princesa! de Blue Jeans.


Ficha Técnica:

Título: ¡Buenos días, Princesa!
Autor: Francisco de Paula Fernández
Editorial: Planeta Joven
ISBN: 978-607-07-1236-4
Número de páginas: 544
Precio: $ 328.00
Saga: 1/2


Sinopsis:

« Son chicos incomprendidos a los que nadie entendía, a los que nadie quería, hasta que se fueron uniendo unos a otros en el camino ».

Hace dos años se conocieron cuando más se necesitaban y formaron el Club de los Incomprendidos. Sin embargo, algo ha cambiado y ahora ya no saben si pueden contar los unos con los otros.
Valeria no sabe si al dejarse llevar por lo que siente puede traicionar a su mejor amiga, Bruno escribe cartas de amor que no dan resultado, María es el patito feo que busca su sitio, Elísabet no está acostumbrada a que le digan que no, Raúl no quiere equivocarse esta vez, y a Ester le gustaría gritar su amor a los cuatro vientos.

Amores desbordantes, dudas existenciales, secretos inconfesables
y mucha, mucha diversión.


Opinión personal:

Bueno... Hace bastante que me leí éste libro, y ya me estoy leyendo el segundo, así que tengo las ideas un poco confusas. Pero, vanos a intentarlo. ¡Buenos días, princesa!, cuando lo compré, pensé "Me gusta el título" Y sin más me lo compré, apenas me leí la sinopsis, y como ya me había leído la trilogía Canciones para Paula, que son del mismo autor, me lo compré.

Para empezar, deciros, que me gustó bastante, se hizo un poco pesado, hay que decirlo todo, pero al final valió la pena. EL CLUB DE LOS INCOMPRENDIDOS, son cuatro chicas y dos chicos: Valeria, Elísabet, Ester, María, Bruno y Raúl. La trama está bastante bien hecha, me enamoré de los personajes, cada uno tiene una personalidad totalmente diferente, y eso hace que les cojas cariño. 

Y demostrando lo lista que soy, me leí la última página del libro (una manía mía) apenas habiéndome empezado el libro, y puesto que la última página te revela la mayor parte del misterio, pues no tuvo tanta gracia leérmelo, pero lo disfrute igual.

Bueno, ya no tengo nada más que decir de éste libro. Eso sí, lo recomiendo para todo el mundo, es fácil de leer, y aunque hay trozos en lo que se hace un pcoo pesado, está bastante bien. Si os lo leeis os hago saber que ya ha salido la segunda parte No sonrías que me enamoro. Yo ya lo tengo, y supongo que en unos días os traeré la reseña.

Alicia García

domingo, 3 de febrero de 2013

CAPÍTULO 44

Amelia

Lucas sale por la puerta de la habitación de Josh. Yo me levanto precipitadamente, aún un poco confusa por acabar de despertarme.
-¡Mierda!-digo despertando a Josh.
-¿Qué pasa?-me pregunta adormilado.
-Lucas pasa, eso pasa.-Le digo exasperada.
-Pero si solo estábamos durmiendo...-dice desperezándose.
-Ya lo sé, pero ya sabes cómo es Lucas...-le digo.-Nos vemos después-le digo mientras le beso en la mejilla y salgo por la puerta.
Saqué mi móvil del bolsillo de mis pantalones y llamé a Lucas, y como era de esperar no me lo cogió... Lucas y su orgullo masculino...
Iba caminando sin rumbo fijo mirando el móvil por si Lucas me llamaba. Estaba a punto de marcar su número otra vez, pero vi a un chico sentado en el césped del parque donde me encontraba, ese pelo era inconfundible, y llevaba su chaqueta preferida, así que estaba segura de que era él, Lucas. Me acerqué a él por detrás, y me senté a su lado. Él no dijo nada, siguió mirando a la nada sin inmutarse.
-Hola.-murmure, apoyando mi cabeza en su hombro, él no hizo ningún movimiento para apartarme.
-Hola.-me respondió.-Lo siento.
-¿Qué? ¿Por qué?-pregunté confundida.
-Por ser un imbécil que solo piensa cosas malas de ti.
-Así que, cosas malas de mí ¿eh? ¿Qué cosas malas?-le pregunto con una sonrisa pícara y mirándole.
-No me provoques...-dice sonriéndome, pero volviendo al tema.-Bueno, sí, pensé que ya sabes, cuando te vi en la habitación con Josh pensé que, no sé, que me engañabas...-dice suspirando.
-Yo nunca te haría eso, ¿vale?-le digo acariciándole el rostro.-Josh y yo sólo somos amigos.
-Lo sé, sólo te preocupas por él, y aunque tú a él sí que le gustes confío en ti.-me dice.
-Me alegra saber eso. Me alegra que no hayas tenido tu típica escena de celos y hayamos acabado gritándonos.
-¿Típica escena de celos? Sólo he tenido 2 y las dos por culpa de Josh, así que técnicamente todo es culpa suya.-dice sonriéndome con burla.
-Sí, sí, no intentes quitarte la culpa ahora Lamoretti.-le digo.
-Hacía tiempo que no me llamabas así.-dice él.
-Lo sé. Me gusta tu apellido, suena sofisticado.-digo riendo.
-¿Te estás riendo de mí?-pregunta él divertido.
-No, de tu apellido.-le digo carcajeándome sin sentido.
-Ah, muy bien, sí, sí, ahora verás lo que pasa si te rías de mi apellido.-dice subiéndose a horcajadas encima de mí, pero sin aplastarme y empezando a hacerme cosquillas.
Yo empiezo a reírme fuertemente, las parejas de jubilados que había por el parque nos miraban divertidos.
-¡Para, para!-le dije llorando de la risa. Él, paro y se tumbó a mi lado en la hierba, apoyándose en su codo para poder mirarme.-¿Qué?-pregunté después de unos segundos de silencio en los que me miraba intensamente.
-Te quiero.-dijo y me besó suavemente los labios.
-Yo también te quiero.-le digo.
Después de pasar la tarde en el parque juntos, Lucas me acompaña a mi casa, y en el portal nos despedimos.
-¿Sabes qué día es mañana?-pregunta con una sonrisa.
-Eh... Creo que miércoles, es que como ya ha acabado el instituto y eso, no sé ni que día es...
-Vale, vale, pero ¿qué día es mañana?-dice ilusionado.
-Eh... ¿26 de junio? No estoy segura...-digo insegura.
-Y ese día, ¿no te dice nada?-dice, creo que está perdiendo un poco la esperanza en mí.
-No, creo que no, ¿por?-digo.
-Y el ¿26 de mayo no es nada para ti?-pregunta como última esperanza.
-Sí, claro, es el día que empezamos a salir...-digo, entonces empiezo a enlazarlo todo en mi cabeza.-¡Mañana hacemos un mes!
-Sí, por fin, pensé que tendría que ponerte un cartel para que te dieses cuenta.-dice riendo.
-¡Eh! No te pases. ¿Y qué haremos mañana?
-Tenía planeada una pequeña cosa. Mañana te vendré a buscar.
-Vale-le digo con una sonrisa.
-Que duermas bien, pequeña, te quiero.
-Yo también te quiero cariño. le digo.
Entro a mi casa, ceno con mi madre y después me voy a la cama directamente, antes de acostarme leo un poco de la trilogía de Suzanne Collins Los juegos del hambre. 
Por la mañana me despierto temprano, y desayuno tranquila, a las 11:00 más o menos me llama Lucas diciendo que en unos minutos vendrá a buscarme. Yo me preparo y lo espero. Cuando llega nos vamos hacia el tren y cogemos el mismo tren que nos llevó aquella vez al pueblo donde vivía Lucas cuando era pequeño.
Efectivamente sé que vamos allí cuando nos bajamos en la misma parada que la otra vez. Lucas está sonriendo, y alegre. Me lleva al prado donde estuvimos, y allí hay un mantel azul en la hierba con una cesta de mimbre encima.

Lucas y yo vamos a dar una vuelta, ya que aún no tenemos hambre, visitamos el pueblo, es muy acogedor y rústico, las casas son todas de piedra y muy bonitas.
Sobre las 14:30, creo decidimos comer, nos vamos otra vez hacia donde está la cesta de picnic y Lucas empieza a sacar la comida, sándwiches y una tortilla española.
Después de comer, mi móvil suena, es Amanda, quiere que vaya a su casa urgentemente.
-Tenemos que irnos...-le digo.
-¿Qué? ¿por qué?-dice con tristeza.
-Amanda quiere que vaya a su casa para decirme algo muy importante, lo siento...-le explico.
-Vale...-acepta él.
Lucas y yo volvemos a la ciudad y me acompaña  a casa de Amanda, quedamos en que después me vendrá a buscar para ir al hospital a ver a Josh, él acepta a regañadientes, pero acepta.
Lucas y yo ya estamos de camino al hospital. Amanda nos ha contado lo de Carlos a Leire y a mí, me he quedado bastante impactada, no me lo esperaba, enserio que parecía gay, no es por ofender pero, se curró el papel.
-Entra tú, yo te espero aquí-dice Lucas.
-No, quiero que me acompañes, y no quiero ningún pero.-digo agarrándolo de la mano y arrastrándolo dentro.
Nos dirigimos a la habitación de Josh, y en un descuido de los dos, entramos sin llamar a la puerta, cosa que es un gran error por nuestra parte.
-Lo siento.-sale apresuradamente de mi boca al verlo besando a una chica. Josh me mira, se pone totalmente rojo de vergüenza y se aparta de la chica, que me mira con una sonrisa amable.
-Ho-hola Amelia-dice él. Yo no sé porque siento un dolor en mi pecho, aprieto más fuerte la mano de Lucas, y él me mira.
-Solo veníamos a ver si estabas bien, pero veo que tienes una buena compañía-digo borde y con una demasiado falsa sonrisa.-Ya nos íbamos.
-Espera.-dice él. A lo mejor quiere explicarme algo de lo sucedido.-Tengo que hablar con Lucas de algo importante.
-Vale, estaré fuera.
-Sara, sal por favor, después hablamos.-dice Josh dirigiéndose a la otra chica.
-Claro, cariño-dice, ella y yo salimos fuera. Nos quedamos en silencio unos minutos. Hasta que ella rompe el silencio-¿De qué conoces a Josh?-pregunta amablemente, parece una buena chica, pero sigue sin caerme bien.
-Soy su ex.-digo para ver su reacción, ella no reacciona de ninguna manera extraña, solo asiente con la cabeza.-¿Tú?
-Nos conocimos hace unos meses...-dice con un brillo en los ojos. En ese momento sale Lucas de la habitación, se acerca a mí y me besa la frente.
-¿Nos vamos?-dice.
-Sí, espera aquí, voy a despedirme de Josh.-le digo, él se tensa pero le beso en los labios y se relaja casi al instante.
Entro en la habitación, y gracias a Dios Sara no está dentro.
-¿Así qué Sara, eh?-le pregunto a Josh.
-No es lo que parece.-dice él.
-No uses la típica escusa por favor, no tienes que explicarme nada, tu y yo no somos nada.
-Amelia, yo...-empieza, pero su voz se apaga y no dice nada.
-¿Tú qué? Sólo dime una cosa... ¿Te inventaste todo lo de que aún te gustaba? Porque si es así fuiste un gran actor...
-¿Qué? ¡No! No me inventé nada...-dice él seguro de él mismo.
-Sabes que gracias a ti que me has confundido con todo lo que me dijiste y como actuabas. ¿Me he llegado a cuestionar si quiero a Lucas?-le digo. Sus ojos se abren como platos.-¿Hace cuánto que sales con esa tipa?-pregunto.
-¿Tres meses? No estoy seguro, pero no vamos enserio, solo nos vemos a veces, pero en realidad solo me gustas tú.-dice él, como si así me fuese a conquistar.
-Eres un cabrón.-le digo.-¿Cómo puedes estar con ella si no la quieres y te gusta otra? Puede que no me caiga bien, pero estoy segura de que tiene sentimientos, y por como habla de ti, sé que ella te quiere.
-Pero, Amelia...-intenta explicarse.
-Ni Amelia ni mierdas, no puedes jugar con los sentimientos de una persona de ésta manera. No quiero que vuelvas a hablarme, en tu vida, ¿me oyes Moreli?, por lo menos hasta que madures, y dudo que eso pase.-Salgo de la habitación, y allí está Sara mirándome con una sonrisa y Lucas apoyado en la pared esperándome.
-¿Nos vamos?-dice él.
-Sí, pero espera.-digo, me acerco a Sara.-¿Le quieres?
-Sí, mucho.-dice ilusionada.-Pero sé que el a mí no me quiere...
-Sara, siento decirte esto, y no es porque está celosa ¿vale? Pero deja a Josh, no te conviene, te mereces a alguien mucho mejor que él, eres una chica maravillosa, aunque no te conozca de prácticamente nada, lo sé. No te merece.-le suelto. Ella se ve sorprendida.
-Eh... Lo pensaré...-dice ella.
-Vale, gracias por escucharme. Adiós.-le digo.
Me acerco a Lucas, le cojo la mano y los dos nos dirigimos hacia la salida del hospital.